Capítulo II

Kill By Death

El día había avanzado con normalidad, K arreglaba un Corvette negro del 59' al ritmo de Rebel in the FDE Fucking de W. A. S. P. El auto tenía una falla que se encontraba prácticamente reparada en relación a la falla de sus sensores, así que estaba terminando de ajustar algunas piezas para comenzar a guardar. Se acercaba la hora de la salida, así que, comenzó a guardar sus herramientas para irse a bañar. Se dirigió al Mac's Bar, lugar bastante conocido que era frecuentado por motociclistas de la ciudad y también de las afueras. Aparcó su motocicleta junto a las otras que habían, el lugar estaba lleno, olía a sudor, cigarrillo y cerveza con whisky derramado en el piso. Se acercó a la barra –Dame un doble de whisky, Jack -- Le pidió --. – Es bueno verte de nuevo K--. -- por lo que no dudó en servirle lo que pedía--. K solía frecuentar el bar los viernes y una que otra vez un sábado durante los últimos cinco años. El barman, un hombre de unos cuarenta años, alto, un poco robusto, tenía una barba alborotada con algunas canas que adornaba graciosamente su cara. El ambiente era el mismo de siempre, sonaba un tema que le era indiferente, así que fue a colocar una moneda en el Wurtlitzer. En eso estaba cuando sintió que todos miraban en la misma dirección, en la entrada se encontraban dos chicas, la primera que pisó el bar, tenía su cabello corto y rubio fresa, sus labios levemente carnosos se veían apetecibles con el color rojo que los adornaba, vestía con unos jeans claros ajustados y una sudadera púrpura con tirantes de espalda descubierta, seguido de ella K reparó en la segunda de cabellos largos, el mismo color fresa que la primera. Los rasgos de la chica que entró después, eran muchos más finos que los de la primera, su cara parecía sacada de un retrato gótico debido a su palidez, unos ojazos color magenta que intensificaba su forma de mirar de niña inocente, tenía buen físico, algo no difícil de observar, pues, vestía unos shorts morados que cubrían su culo notoriamente firme; unas piernas largas y tonificadas cuyas pantis caladas le hacían juego al detalle de su top negro de encaje en el borde de sus pechos no muy grandes, pero sí bastante redondos y levantados, que se dejaban notar, a pesar de la chaqueta corta de cuero que traía encima. Su cabello largo se movía con gracia de un lado a otro mientras caminaba, le otorgaba un aire de elegancia. Claramente no pertenecían a ese lugar. Eran demasiado delicadas para frecuentar lugares como aquel.

K, sin prestar mayor atención, volvió a su lugar en la barra para pedir otro vaso de whisky; las chicas se sentaron junto a él – ¿Éste era el lugar que tanto deseabas venir Kula? – No sin demostrar una mueca de desaprobación mirando alrededor. --¿Bromeas? Será algo digno de contarle a las chicas Candy, se morirán de envidia --. Bromeó la chica pálida. Le pidieron dos cervezas al barman, éste un poco desconfiado les preguntó si portaban identificación que le permitiera venderles alcohol, pues, aunque el recinto era conocido por el libertinaje que daba rienda suelta al ver las escenas más extrañas de todos los bares en la ciudad, no vendía tragos a mocosos, eso no se tranzaba. La chica de cabellos largos sacó de la cartera su identificación, se la pasó al barman, éste la miró detenidamente – te ves algo joven para los veintidós años que dices tener Kula Diamond –. -- Le mencionó en busca de algún indicio que la chica fuera a desmentir la edad que decía su identificación – pero ella parecía bastante segura y seria. El hombre, fue en busca de dos cervezas bien heladas, destapó las botellas y las dejó frente a cada una. Las chicas sonrieron amablemente, luego, cada una bebió un sorbo que calmó sus gargantas, chocaron sus botellas en son de brindis platicando acerca del lugar al que irían después de tomar las cervezas. La noche era joven y ardiente en South Town. A K le parecía irritante la voz chillona de ambas, encendió un cigarrillo después de probar su vaso de whisky, le puso atención al tema de la Rockola, "Kill By Death" de Motorhead. Estaba disfrutando de su whisky y su cigarrillo, cuando se percató que dos hombres bastantes más mayores se acercaron con sucias intenciones al par de chicas. Uno de ellos le dio un agarrón de nalgas que hizo saltar a la chica de cabello largo, del susto la chica chilló, se dio vuelta tan rápido como pudo y le pegó una cachetada que se escucho en todo el bar. – Me gustan las putas con carácter – Sonrió con malicia el tipo a la chica con la intención de besarla. Se encontraban en pleno forcejeo, cuando el hombre derramó el vaso de whisky de K, encendiendo la ira inmediata del moreno, que había olvidado tomar su medicina, pues no la consideraba tan necesaria, luego de no haber tenido problemas con el manejo de ir durante dos años. No iba con la intención de buscar problemas al bar, sino beber tranquilamente su whisky y fumar. Sin embargo, la noche no tenía esos planes preparados para el peli blanco. Se paró y le tocó el hombro, logrando que el robusto hombre se diera vuelta de inmediato, K le mandó un puñetazo en plena cara, a lo que el hombre tardó en recuperarse soltando a la chica e intentando abalanzarse sobre K para iniciar una nueva riña en el bar, K lo sujetó por los hombros y le dio un rodillazo en el estómago, al ver a su amigo en el suelo, el otro hombre que se encontraba con la chica de pelo corto se tiró en defensa jalando la chaqueta de cuero del peli blanco, K se enfureció aún más y se lanzó con todo para golpear al hombre por semejante atrevimiento de tocar su amada manda. La pelea provocó el levantamiento de ánimos de los demás hombres del bar que los acompañaban. Uno a uno venían por el moreno en donde los golpes se daban a diestra y siniestra; Jack intervino en la riña antes de que destrozaran el bar junto a otros conocidos que intentaban ponerle fin a la pelea, K era un imán para las peleas en el bar. – No llamaré a la policía K, pero si no sabes contener tus impulsos violentos no me dejas alternativa que pedirte que te vayas de mi bar.—Le dijo a modo de advertencia el barman al peli blanco. – Tranquilo Jack, solo vine a beber mi whisky sin provocar a nadie. Pero esos imbéciles quisieron propagarse con ellas y derramaron mi vaso. – Le aclaró en joven de los cabellos blancos. Jack, con ayuda de otros hombres que habían presenciado todo el espectáculo, ayudaron a sacar a los hombres a las afueras del bar. – Esto no ha terminado imbécil – anunciaba uno de los hombres con su boca hinchada y nariz ensangrentada por la seguidilla de golpes que el moreno le había propinado sin pausa. Tomaron sus motocicletas y partieron lejos del lugar. La chica de los cabellos largos había sido espectadora privilegiada de cómo el peli plateado había sido el vencedor indiscutible de la riña, así que lo siguió al baño para ver si se encontraba bien. Candy la llamó, pero la chica parecía hipnotizada siguiendo aquel muchacho. Se dio cuenta que al peli blanco le sangraba un poco su labio inferior, se acercó lentamente para observar la herida a causa de la pelea. Él se limpió con la manga de su chaqueta -- ¿Te encuentras bien? -- K se percató de esto; -- No te dijeron tus papis que este lugar no es para niñas mimadas que buscan aprobación del resto? – La chica, molesta por el comentario le dijo – No necesitaba de un chaperón que me defendiera, eso lo podía haber hecho yo sola, pero gracias de todas formas por haber sacado de encima a ese asqueroso viejo –. -- protestó mirándolo de manera airosa – No lo hice por defenderte, lo hice porque él volcó mi vaso de whisky que ni siquiera estaba por terminar. La chica lo miró un poco decepcionada. – Vamos, te compensaré el trago, le dijo de una manera que parecía ser sincera y dulce. A K lo descolocó este cambio repentino en el semblante de la rubia, se iba a negar pero no le había parecido mal la invitación, después de todo, un trago es un trago, sobretodo si es gratis. Se dirigió a la barra con la chica siguiéndolo detrás como cual cachorro contento por haber conseguido un premio de su amo. Esto le hizo gracia al chico de los cabellos plateados por lo que una ligera mueca en forma de risa disimulada se hizo notar en los labios de él. Una vez que llegaron a la barra, la rubia pidió el trago para él y una cerveza para ella. -- ¿Cómo te llamas? – Le preguntó al moreno. – K. K Dash--. Le respondió secamente. – Soy Kula --. – Le dijo la chica. – ¿No eres demasiado joven para frecuentar estos lugares de mala muerte? – Le espetó duramente el muchacho. -- ¿Dónde está tu amiga?--. – Es mi hermana, y no, ambas tenemos la edad suficiente para hacer lo que queramos, como venir a este lugar, por ejemplo --. Explicó la chica. Intentando mantener la conversación, prosiguió. – Dime ¿Vienes seguido a éste lugar?--. K la miró de reojo, la chica lo miraba esperanzada de sacar palabras de él, pero éste bebió un trago largo de su vaso y le dijo: -- Mira, acepté la invitación para tomar mi whisky, que por tu culpa me derramaron, no para jugar a las princesitas boconas en busca de problemas --. -- ¡Hey! El lengua afilada eres tú, yo solo quería ser amable con quien me ayudó a librarme de ese animal asqueroso --. Protestó inflando las mejillas con un leve sonrojo. A K le divirtió el gesto, hasta pensó que no sería tan aburrida esa noche con la mocosa divirtiéndole mientras la hacía enojar. La otra chica hizo acto de aparición con un semblante de sorpresa al encontrar a su hermana conversando con ese tipo que no causaba una buena impresión. -- Te dije que debíamos ir a otro lugar más tranquilo Kula, y dónde estabas, te estuve buscando pero no conseguía encontrarte, tampoco contestabas mis llamadas, salí a fuera del bar, pero ahora te encuentro como si nada acá --. Le dijo esto último con un deje de dramatismo. Kula la miró divertida, luego recordó que no se encontraba sola y le presentó a su compañero de tragos. – Candy, el es K, le compré un trago porque el hombre que me manoseó le derramó su trago de whisky, por lo que me sentí con el deber de compensarlo en pos de la merecida paliza que le dio --. Candy lo miró. – Se hace tarde para ir a lo de Athena --.Fingió no prestar atención a lo que su hermana le explicaba. – Creo que me quedaré un par de horas más, me ha gustado este lugar, además, una vez que no vaya con los chicos no significa el fin de nuestra amistad – Le explicó sonriente la chica. Candy la miró sorprendida por el repentino cambio de planes de su hermana. – Pide un taxi y luego te llamaré para que lleguemos juntas a la casa, así mamá no sospechará nada de nuestros planes --. Candy iba a protestar, pero su hermana parecía decidida a no querer dejar al chico que la había salvado anteriormente, por lo que optó hacer lo que ella le decía. – Cuídate ¿sí? --. Se despidió mirando al chico con advertencias en sus ojos en caso de intentar algo con su hermana. Salió del bar en busca de un taxi. – No necesito de la compañía de una niña --. Miró a la rubia que acomodaba su chaqueta tras de la silla en la que se encontraba sentada junto a él. Ella lo miró un poco sorprendida por el comentario – Ya le dije a mi hermana que no iría con ella, además, no estas esperando a nadie o ¿si? --. Le dijo esto último con cierto coqueteo en busca de una respuesta negativa por parte del moreno que, mirándolo bien, le parecía bastante atractivo. K miró el top traslúcido que dejaba entrever sus pechos, lo que generó que algo comenzará a levantarse provocando que su pantalón comenzará a apretar, tenía un cuerpo bastante sexy, y unos hombros finos que ligeramente se hallaban cubiertos por su larga cabellera rubia que caía con gracia en ellos. Tragó saliva con dificultad, era difícil no tentarse a mirarla. El también se había sacado la chaqueta, dejándola en la parte trasera de su taburete. Pidió ésta vez un trago para él, el barman miró a la chica y preguntó – ¿Algo para la dama? --Mirando la cerveza que ya se encontraba vacía – Otra de las mismas para ella --. Se adelantó K, al ver que la chica se había terminado la botella.

Kula no pudo evitar mirar los brazos marcados y la gran espalda del peli blanco, sintió una descarga que le llegó hasta los muslos, fácilmente podría levantarla y presionarla contra la pared de una calle oscura – pensó – No pudo evitar el sonrojo por lo que pasaba en su inocente cabeza. Regresó su vista a la botella y bebió un trago largo de cerveza. K se percató que la chics se había puesto inquieta -- ¿Pasa algo? – Le preguntó arqueando una ceja. – No, nada --. Fingió tratando de disimular la humedad por el calor en su entrepierna.

En el bar la temperatura comenzaba a subir, pues, cada vez se llenaba más y más, provocando que una pareja pasara a llevar a Kula, provocando su desequilibrio y sin quererlo cayó encima de K, éste a modo de reflejo la sujetó, por lo que ambos quedaron mirándose muy de cerca. Él podía sentir el perfume de su cabello, era fresco como una manzana recién caída de un árbol en plena época primaveral, ella sintió el olor maderoso del whisky en el aliento de K. Ambos sintieron sus mejillas arder, se incorporaron y volvieron a sus taburetes-- ¿A qué te dedicas? – Le preguntó la chica mirando hacia otra dirección para ocultar el nerviosismo – Soy mecánico, arreglo autos y motos. – Le respondió sin más. Kula, intrigada por saber más del joven atractivo, intentó sacarle más información, pero vaya que era difícil hacer hablar al hombre. – Eres reservado eh.–Le hizo saber la rubia. --No sueles contestar más de lo que te preguntan. – Le reclamo inflando sus mejillas nuevamente. --Te propongo un juego, cada cosa que adivine de ti, tomarás un sorbo de tu whisky, si me equivoco tomaré de mi cerveza y contestaré lo que tú me preguntes – siguió – o haré lo que quieras, intentando provocarlo. – K, ésta vez la miró detenidamente intentando descifrar la expresión decidida de la chica, pero no, ella parecía alentada por el alcohol y decidida a saber sobre la vida del peli blanco. Bebió un sorbo y aceptó contestando afirmativamente. – No creo que sea necesario contarle toda mi vida a una niña que probablemente no vea otra vez. – Pensó. – ¿Estudias y trabajas? – la chica falló en el primer intento. – Trabajó hace dos años y medio en un Taller mecánico, no me interesa estudiar una carrera, lo considero una pérdida de tiempo,;tengo veinticinco, tengo tiempo para decidir qué haré más adelante. Ahora bebe de tu cerveza.– ¿Por qué viniste a este bar? La desafió. Kula se inquietó, pero luego respondió como había acordado las reglas de su juego: -- Quería salir de mi rutina, me sentía un poco hastiada de vivir atrapada en lo mismo todos los días. Quería conocer más allá de mi entorno, por lo que le pedí a mi hermana venir un rato a éste bar, antes de ir a la fiesta de cumpleaños de una amiga en común que tenemos. -- Confesó con total honestidad la chica. – Es decir, salir de tu burbuja de niña buena. – Le contestó K. La chica pareció ofenderse de aquellas palabras, por lo que intentó cambiar el tema. --¿Tienes novia?— El moreno bebió de su vaso en respuesta a la rubia. Kula sintió una sensación de alivio que no pasó desapercibida por el joven. --¿Por qué? – siguió la chica acomodándose en su asiento y moviendo su cabellera de forma bastante sensual para el moreno. – Porque no ha habido nadie que haya llenado mis expectativas, además, soy un hombre bastante difícil de complace y de sobrellevar. La chica sintió que era un desafío conquistar al hombre que tenía sentado a su lado mirándola. Eso la motivó a decir algo, mientras él encendía otro cigarrillo probando una bocanada de humo. La chica se lo quitó de la boca y probó el cigarrillo intentando imitar el proceso del hombre que tenía a su lado. -- Quiero aceptar el reto de conquistarte K.– El ambiente cambió súbitamente provocando la tensión entre ellos. En respuesta a lo que quería Kula, K bebió un gran sorbo de su vaso, otra vez, se acercó lo suficiente al rostro de la chica mirando con sus indescifrables ojos azules los labios cubiertos de un suave brillo carmesí en la chica que los hacían ver bastante apetecibles y le contestó: -- Me gustan las mujeres que tienen carácter y están dispuestas a aceptar grandes desafíos ¿Quieres correr el riesgo Kula? – luego se levantó de su asiento, pagó la cuenta de ambos tragos y le dijo – Vamos – Le ordenó a la chica que lo miraba expectante. --¿A dónde? – Preguntó ella. K se levantó de su asiento en dirección a la salida, la chica lo siguió por inercia, como si una fuerza magnética la atrajera y pudiese zafarse. La atracción era evidente, quizá por el alcohol, o porque le intrigaba saber que haría el moreno con ella. Lo siguió hasta donde se encontraba su Harley Dadvison. – Súbete – le ordenó. Ella sin protestar, se subió y se aferró tras él, producto del alcohol, le hizo sentir un poco de vértigo por la velocidad, puso sus manos en los pectorales marcados de K, sus suaves pechos fueron aprisionados en la espalda del peli blanco. K, al sentir lo que ella hacía, comenzó a sentir su pantalón apretado otra vez, producto de la erección que le provocaba sentir los pechos junto al monte de Venus de la chica que, por el movimiento de la moto, rosaba su espalda baja. Qué ganas tenía de detener la moto a medio camino, y hacer jadear hasta perder el control, a esa mujer que lo acompañaba sin saber que la llevaría a su apartamento para hacerla gemir hasta que cayeran rendidos en su cama.