—Usted es más importante, mi mundo. —De la comisura de su labio cayó un línea de sangre. —Sólo falta uno, decidí ser yo antes... —Sus ojos se empezaron a apagar.—Que tú, Charlie... no llores, sonríe querida; nunca estas completo sin una.

Charlie lloraba desconsolada pero abrazada al cuerpo inerte de Alastor sonreía, pasaron unas horas hasta que llegaron por ella.

Como empezó con la historia la termino, lágrima tras lágrima y sin embargo estaba igual.

— Lo siento cariño.

Lamento su padre, ella lo miro ya sin lágrimas en los ojos.

—Tranquilo Papá, Cada persona es un mundo, y cada mundo es un escenario... de entretenimiento, eso me enseñó Alastor. — Su padre tenía una mueca muy triste.— También, primero encontrar al culpable de esto, y cuando lo haga lo recibiré con una sonrisa.

Siguió hablando la dulce chica.

—Alastor también me enseñó que, Sonreír es de FUERTES.

Declaró con la misma expresión de cuando la encontraron, la más ancha sonrisa y los ojos más muertos.

Fin