Hola Manu, gracias por leer mi fic, realmente no esperaba tener un review de esta historia, por lo que te agradezco un montón los halagos. Respondiendo a tu petición, lo más probable, es que, luego de terminar esta historia haga un one shot lemon con lo que me pides. Así que, paciencia pues, de momento estoy enfocada con esta historia que tiene para rato. Así que, nuevamente, gracias por leerme.
Capítulo X
You. And I
Cuando llegó el autobús, se subió y se sentó mirando por la ventana. Buscó sus audífonos para escuchar música. El ritmo triste de Desintegration de The Cure expresaba los sentimientos de Kula en aquel momento. El arribismo y la toxicidad que siempre habían rondado en el aura de su hermana, afloraban más que nunca hoy desde su relación con K. Del que aún no sabía nada, no tenía ánimos para llamarlo todavía. Ya conversarían durante la tarde cuando ella tuviera sus pensamientos y emociones atenuados.
Durante el día en la universidad, Kula iba directo a las clases, no se detenía a hablar con nadie, sentía que si hablaba con alguien rompería en llanto.
Athena la divisó desde lejos y corrió a su encuentro.
– Hola amiga – Le dijo alegre.
– Hola Athena. – Respondió en un tono más apagado.
– ¿Pasa algo Kula? -- Preguntó preocupada por su amiga. Athena sospechaba algo desde que Candy no se separaba de Shingo, y éste ya no seguía a Kula como siempre desde que salía con K.
– Candy ha dicho por fin lo que siente en relación a K, así como también el desprecio por la relación que tenía con nuestro padre. Pero, la verdad es que, también me he atrevido a decir lo que siento con respecto a su amor secreto por Shingo y la manía enferma de escudarse en mi para estar cerca de él, así como lo tóxica que puede llegar a ser a veces cuando "intenta protegerme"— soltó cómo si estuvieran retenidas aquellas palabras.
– Creo que eso lo sabemos todos amiga, hasta tú. Solamente que no querías aceptarlo. – Dijo relajada la chica de cabello morado.
– No te preocupes, creo que debes dejar que Candy se dé cuenta lo mal que está actuando. Hasta el tonto de Shingo tomará conciencia de que lo utiliza para a acercarse a él y no para cuidarte de K. – Le dijo como si fuera la resolución del tema.
– Creo que tienes razón amiga. – Le dijo Kula mostrando en su rostro una leve sonrisa de consuelo por las palabras de su indispensable amiga.
Cuando terminaron las clases, las chicas se despidieron, Kula iba a llamar a K, pero recibió primero un mensaje de él. Estoy esperándote en el lugar de siempre. Leyó el mensaje que le provocó nervios y felicidad. Por fin podría estar con él nuevamente. Salió rauda en dirección a la puerta central de la universidad. Ahí estaba, esperándola apoyado en su moto. Se veía tan guapo con esa actitud impávida y ruda mientras fumaba su cigarrillo. Otras chicas que se encontraban cerca, miraban a K comentando lo mismo que Kula pensaba. Sin duda llamaba la atención. Un cliché del chico guapo y rudo que busca a la princesa de clase alta para llevarla por el mal camino. Él, era la versión más atractiva del cliché jamás vista. Estaba viviendo la fantasía de cualquier mujer.
– Hola tigre. – Le dijo mientras se acercaba.
Las chicas que observaban la situación se quedaron con los ojos y boca abiertos de par en par. Probablemente no imaginaron que la esperaba a ella en particular. Cuando vieron que ella lo besaba, miraron con cierta envidia y entraron nuevamente al campus. La rubia había marcado territorio con el chico rudo y guapo.
K respondió el beso demandante de la chica, la tomó de las caderas y la levantó del suelo. La había extrañado; las palabras no eran su fuerte, pero demostraba con hechos lo que sentía.
– Me gustan esos pantalones, veremos más tarde si se ven mejor en el suelo por ahí – Le insinuó con picardía metiendo sus manos en los bolsillos traseros del jeans de Kula.
– Estoy de acuerdo, pero antes debemos llegar a la pista, mis alumnos deben estar por llegar. – le dijo mientras se subía a la Harley.
– Entonces vamos. – Le dijo mientras hacía rugir la motocicleta para dirigirse al destino estipulado.
Cuando llegaron, las luces y la música de la pista generaban un ambiente invernal cálido que invitaba a unirse a una noche divertida junto a las parejas y niños que se encontraban en el lugar.
– Puedes esperarme en las gradas mientras hago la clase amor. – Le dijo mientras se dirigía a los camerinos. Le dio un corto beso y luego fue a cambiarse.
El señor Jones la saludaba como de costumbre y hacía entrega de las llaves para que Kula fuera en busca de su equipo de patinaje. K se había dirigido al sitio en donde le había indicado Kula. Desde ahí podía observar la pista completa y los niños reunidos en una esquina junto a sus padres que seguramente eran los alumnos de ella. Sonaban canciones de pop contemporáneo, algo que no era de su agrado.
– Deberían cambiar esas mariconadas por música de verdad – Pensaba.
La rubia había entrado a la pista y se dirigía al lugar que K había acertado con respecto a sus alumnos. Miraba la escena en cómo los niños la abrazaban contentos, ella era el centro de atención en el recinto. Comenzó con la transición para iniciar el despegue de un Loop simple pero perfecto, que luego sus alumnos seguirían para imitarla. Uno por uno intentaban el salto, algunos lo lograban cayendo sobre su pie como había demostrado Kula, otros caían y se desanimaban. Ella los alentaba con dulces palabras que provocaban intentar el salto una vez más hasta lograrlo. Kula era una profesional en la pista. Era increíble la forma elegante con la que desplegaba su cuerpo con cada Salchow. Las parejas que patinaban, se detenían a admirar a la chica que sin duda era todo un espectáculo.
La clase finalizó, todos los estudiantes se despedían de besos y abrazos de su joven maestra. Coincidió con la hora de término del recinto, por lo que poco a poco fueron abandonando la pista, hasta quedar solamente ellos y el dj. Kula se dirigió a la caseta y le dijo algo al joven que se encontraba ahí, luego se fue con K.
-- ¿Qué te pareció la clase? – Le preguntó.
– Creo que tendré que marcar territorio en la pista con esos mocosos y sus padres que babean por la linda maestra que tienen. – le dijo serio.
Kula sintió sus mejillas arder por el halago estilo K que le había dicho.
– No te preocupes, soy tuya ¿Recuerdas? – le expresó con tono seductor.
– Tengo una sorpresa para ti – Le dijo, mientras la canción The Flame de Cheap Trick sonaba por los parlantes de la pista.
– Te demostraré lo que siento por ti en el hielo. – le dijo mientras volvía al centro de la pista. Todas las luces se apagaron, menos la que enfocaba a Kula.
Comenzó a tomar vuelo para iniciar con un despegue inmediato de Axel doble, moviendo sus delicados brazos al compás de la canción. Siguió con un Salchow, cayendo en reversa y levantando su pie derecho muy arriba. Volvió con más vuelo al momento del estribillo de la canción para realizar un Toe Loop Cuádruple que provocó el destello de esquirlas de hielo con el filo de sus patines.
"Wherever you go, I'll be with you Whatever you want, I'll give it to you Whenever you need someone To lay your heart and head upon Remember, after the fire, after all the rain I will be the flame I will be the flame"
K realmente se sentía admirado con la destreza de Kula, era como si las letras de la canción se escribieran sobre sus movimientos delicados, era como presenciar un ángel danzando en un lago congelado a la luz de la luna. La chica parecía volar sobre el hielo. Sus gestos y movimientos eran tan sutiles que por un momento sintió que estaba soñando con ella.
Así era sentirse enamorado. Su corazón dio un vuelco por la revelación que acababa de tener. Lo que ella estaba expresando con su danza en el hielo era exactamente lo que sentía también. Kula le estaba demostrando su amor por él. Sabía en su interior que era así. No pudo evitar sentir un nudo en el estómago, era poco más de un mes y ya los sentimientos crecían de forma descontrolada en él. No quería perderla, deseaba entrar ahí y demostrarle a su manera lo que sentía también. Pero no lograría mantenerse de pie ni por un nano segundo estable en el hielo.
La música daba término a la performance de la rubia que poco a poco finalizaba con las piruetas en el aire hasta quedar en una pose abrazada a ella misma con su mirada fija puesta en él y una sonrisa que cautivaba hasta el corazón más duro, como el de K. Las luces se encendieron y el portero con el dj aplaudían y ovacionaban a la chica como si hubiesen visto el espectáculo de sus vidas. K sonrió de forma sincera al verla. Nuevamente su cabello lucía en tono azulado por la luz, y su piel resplandecía como la luna en su aspecto más puro. Sin duda, era un ángel que había llegado a su vida para redimirlo.
Kula se acercó a las gradas para salir de la pista, K se acercó y la besó con pasión. La abrazó muy fuerte, mientras jugaba con sus rubios cabellos al momento de sus lenguas jugar entre sí. Era su forma de agradecer por tan maravillosa demostración de amor y cariño hacia su persona.
– Espero que hayas entendido lo que siento por ti por medio de lo que mejor sé hacer. Aún no encuentro las palabras que describen lo que mi corazón siente cuando te tengo cerca, y aunque pueda parecerte algo cursi, he hecho caso de lo que mi padre siempre me decía: -- Si no hallas las palabras para describir como te sientes, demuéstralo en el hielo – Citando s su difunto padre.
– Estés donde estés, hallaré la forma de estar contigo – le dijo parafraseando la canción mientras se deleitaba con sus bellos ojos magenta.
– Estaremos juntos porque el destino nos unió. No hay hielo ni lluvia que apague éste fuego tigre -- Le dijo apegándose más a él.
Llegó el señor Jones hasta donde se encontraba la pareja, como no quería interrumpir de forma abrupta la unión de los dos, carraspeó para anunciar su presencia.
– Lo siento señorita Kula, pero quería informarle que debo cerrar, Mike ya cerró la caseta cuando usted finalizó su demostración, por lo que quedan solamente usted y su novio – le dijo educadamente.
– Hoy cerraré yo, no hay problema Señor Jones, necesito ducharme y cambiarme de ropa, y sería injusto que le pidiera esperar cuando debe llegar a su casa con su esposa que lo espera. Tengo una copia de las llaves, así podría ir a su casa tranquilamente. – le dijo con un tono dulce y su cara de inocencia.
– Está bien señorita, recuerde dejar todo apagado cuando salga por favor. – Le dijo sin titubear. Ya había cerrado anteriormente; en el pasado, era acompañada por su padre hasta muy tarde para que entrenara con toda la pista para ella. Pues el dueño era muy amigo del padre de Kula. Y como una forma de retribuir tantos años de amistad, dejó que la chica siguiera en su entrenamiento hasta tarde algunas veces para perfeccionarse, adquiriendo así una copia de las llaves del centro de patinaje. Había total confianza en la rubia.
– Lo haré señor Jones. – Respondió la rubia.
– Que tenga buena noche señorita Diamond. Señor… --
-- K Dash – contestó inmediatamente el peli blanco.
-- Señor Dash. – Contestó el anciano para luego encaminarse hacia la salida del recinto.
-- ¿Me esperas mientras me ducho para quitarme el sudor? –
-- Tengo una mejor idea gatita. – Le dijo siguiéndola.
En los bastidores, Kula se sacaba los patines mientras el peli blanco la observaba.
-- ¿Puedes ayudarme con el cierre del bodi, K? – le pidió, él accedió gustoso.
El cierre bajaba lentamente, Kula tenía su cabello sujeto con un moño alto, y sus largas puntas caían hasta su cintura. Lo corrió hacia su lado izquierdo para que no se le enganchara con el cierre. A K le pareció un toque demasiado sensual ver su blanca espalda desnuda y su lindo cabello caído por el costado. Comenzó a besar sus hombros.
-- Estamos solos gatita – Le dijo ronco. Kula soltó un suspiró de placer por las suaves caricias en su espalda, producto de los besos de K.
– Totalmente solos tigre – Le dijo ligeramente excitada. Volteó su cuerpo quedando frente al moreno, se sacó su sostén deportivo y el bodi junto a las calzas, quedando solamente con unas pantaletas celestes casi transparentes.
El peli blanco comenzó a besar esos pechos que tanto le excitaban, provocando que Kula estrellara su espalda fría por los casilleros. Gimió deliciosamente, tanto que K se detuvo para introducir su lengua en la dulce boca de ella, sus manos levantaron los brazos de Kula para obtener total control de la situación.
– Ahora te toca a ti disfrutar del espectáculo preciosa – Le dijo al oído mientras frotaba su gruesa y dura erección. Su lengua recorrió el cuello de la rubia. Ella no podía moverse producto del agarre de K, lo que generó que su vagina comenzará a humedecerse hasta chorrear sus piernas.
– K, quiero tenerte dentro de mi – Le dijo muy excitada. Se desabrochó el jeans negro y la sudadera gris sin mangas voló por los aires hasta quedar en igualdad de condiciones con ella. Soltó finalmente los brazos de la chica dejándolos caer hasta sus hombros. Kula aprovechó de tocar los pectorales y espalda de quien la tenía prisionera contra los casilleros. Él rugía por el inmenso placer de los cariños que la rubia le proporcionaba.
-- ¿ Dónde están las duchas? – Le preguntó jadeando.
– Dando la vuelta a la derecha – Le dijo con su pecho subiendo y bajando por la excitación.
La tomó de las piernas para colocarlas en sus caderas. Kula se aferró a la ancha espalda de K, donde la llevó hasta las duchas sin deshacer el beso ardiente que se daban sin dar tregua a sus lenguas. Abrió la llave de paso, cuyo flujo helado por primera vez no le importó al peli blanco. Ni a esa temperatura el agua podía apagar las llamas que lo consumían por devorar a la chica que le provocaba todo aquello. La estrechó contra la pared de las duchas y el beso se intensificó aún más. Ambos comenzaban a empaparse entre el agua que corría y se unía a sus fluidos. Le sacó la única prenda que quedaba cubriendo su cuerpo cuando le bajó suavemente las piernas que lo entrelazaban en su espalda baja. Se agachó hasta quedar frente a frente con su vagina, la miró con sus orbes azules dando a entender lo que quería. La chica lo miró hacia abajo y cerró sus ojos en respuesta, para entregarse por completo al placer que le proporcionaría el chico que tenía frente a ella. La lengua entró por completo a la vagina de Kula, echó su cabeza hacia atrás mientras el agua recorría su rostro acalorado. K la penetraba con su boca sin dar tregua a la excitación que ambos sentían. La Rubia meneaba sus caderas en busca de más placer.
– Sujétate de la manilla que está encima de ti – le ordenó.
Ella hizo caso. Le separó las piernas para luego colocar cada una en sus hombros, quedando expuesta ante él, para lamer cuanto quisiera de su vagina. Su lengua tomó un ritmo más acelerado que subía y bajaba por su clítoris provocando gemidos que inundaban el lugar. Giraba con tal velocidad, que Kula sintió que su cuerpo explotaba de placer, provocando que el dulce elixir que salía de su vagina cayera en la boca de K, que lamía con gusto.
– Eres mi trago favorito gatita. – Le dijo a la rubia que se mantenía con esfuerzo de pie.
K la besó en sus labios y le convidó de sus jugos como acostumbraba hacer cada que le hacía sexo oral. La tomó de su culo para sostener su piernas que se notaban débiles por el orgasmo reciente que le había provocado, y se las colocó nuevamente en sus caderas. Kula lo abrazó para sujetarse.
– Te haré el amor tan rico gatita que no dejarás de sentirme adentro, aún cuando no lo esté, la sensación te quedará hasta que lo hagamos otra vez. – Le dijo con su usual tono grave en el oído. Entre el jadeo por la excitación y el anhelo de poseerla por completo, la penetró duro y con embestidas de gran intensidad. Kula abrió los ojos, casi podía desfallecer del placer. Se sentía tan caliente el pene de K, como si la quemara por dentro. Comenzó a succionar su cuello cerca de la clavícula, dejando una marca en su pálida piel, mientras que Kula acariciaba su cabello y gemía en su oído. Eso provocó que las embestidas aumentarán su ritmo. La rubia hizo lo mismo cuando él se alejó, dejó dos marcas en sus pectorales. Las que lo acompañarían durante varios días.
– Ahora sí estamos empatados. – Le dijo mientras acercaba sus labios para besarlo.
– No me importaría llevar un recuerdo de ti cuando no estés conmigo – le dijo mientras sus movimientos se agilizaban y acercaba su boca para unirla a la de ella.
Sí algo había que destacar, era la resistencia y fuerza de K para sostener a la chica por tanto tiempo, a pesar de que la esbelta y frágil figura de la rubia era liviana, no cualquiera hubiese aguantado tanto tiempo y en la misma posición. Se lo debía a su trabajo particularmente, era una vago cuando de ejercitarse se trataba.
-- Quiero que me penetres por detrás K – Le dijo pillándolo desprevenido por la petición repentina de la rubia.
-- ¿Estás segura? – Le preguntó deteniendo brevemente sus embestidas.
– Quiero que me desvirgues únicamente tú tigre– Le dijo casi al borde del éxtasis.
– Entonces voltea hacia la pared gatita – Le dijo ronco.
Lo hizo mientras el agua helada caía sobre sus cabellos lacios y dorados.
– Dime si te duele para detenerme – le dijo a modo de que se sintiera resguardada.
– ¡Hazlo antes de que me arrepienta K! – Le ordenó suplicante por la excitación y nerviosismo del momento.
– Solo relájate y respira cuando te penetre. – Le aconsejó mientras depositó un corto beso en su hombro izquierdo. Rodeó su cintura mientras que se apoyaba con la otra mano en la pared de la ducha. Introdujo poco a poco su grueso y largo miembro viril provocando que Kula hiciera una pequeña mueca de dolor que él no notaba. K comenzaba a moverse lentamente para no causar ningún daño a su frágil cuerpo. De pronto, el dolor comenzó a transformarse en placer, los gemidos se dejaron oír otra vez por la sensual voz de la chica. Pará él, fue una señal de que debía acelerar el movimiento gradualmente hasta conseguir que ella se viniera, esta vez, de una forma totalmente inusual y nueva para ambos.
Kula no aguantó más cuando K pellizcaba sus pechos y masturbaba su clítoris al mismo tiempo que la penetraba por detrás, sus gemidos eran entrecortados por la agitada respiración. Ambos alcanzaron el punto culmine del orgasmo. K sacó su miembro aún erecto y con restos de semen del culo de Kula, ella se volteó para besarlo mientras lo abrazaba. Él respondía con gusto el gesto dulce de la rubia.
-- ¿Estás bien? – Le preguntó.
– Creo que nunca había estado mejor– Respondió coqueta.
Se besaron nuevamente mientras su pene duro rozaba la suave y rosada vagina de ella.
– Quiero más de ti – Le dijo observando sus delicadas facciones de mujer.
– Eres insaciable tigre – Le respondió.
– Creo que nos podríamos resfriar si seguimos dejando que el agua nos siga cayendo. Digo, me gusta, pero creo que es demasiado cambio entre nuestra temperatura y la de la llave – Le dijo.
K cerró la llave de paso, al tiempo que la arrinconó contra la pared. Ésta vez bajó a sus pechos ya rosados por los continuos pellizcos y comenzó a lamer y succionar sus pezones dando mordiscos que hacían suspirar a la rubia. Kula tomó el miembro viril de K y comenzó a acariciarlo con movimientos verticales.
– Tú también mereces disfrutar cariño – Le dijo.
– Créeme que no hay cosa que disfrute más, que hacer que te vengas de todas las formas que puedo imaginarme contigo gatita – Le dijo mientras succionaba el pezón contrario. Metió dos de sus dedos en su angosta vagina y sintió lo húmeda que estaba nuevamente.
– Vaya, sí que te mojas con facilidad princesa – Le dijo mientras lamía sus dedos degustando el sabor de ella.
-- Contigo es lo mismo, siempre estás erecto y duro, eres un pervertido – Le dijo triunfante.
K sonrió mientras levantaba la pierna derecha de la rubia para penetrarla una vez más. Kula rodeó sus brazos en el cuello de su peli blanco buscando estabilizar su apoyo, no le costaba hacerlo por la pose similar a los saltos que acostumbraba hacer en la pista de patinaje.
El moreno depositó su cabeza en el cuello de la rubia, mientras besaba su hombro y daba mordidas que hacían estremecer a Kula del placer que le brindaba. Introdujo su miembro lentamente, sintiendo cada rincón cálido en Kula, exhaló fuerte por lo delicioso del momento. Era un deleite para su miembro sentir que estaba dentro de la rubia, cerraba sus ojos y su echaba su cabeza hacia atrás por el inconmensurable placer de hacerle el amor. Las embestidas eran firmes y seguidas. Agarraba su culo con sus manos desesperadamente, como señal de que estaba por venirse dentro de ella.
– Estoy por llegar nena – Le dijo mientras gemía ronco en el oído de ella.
– ¡Me vengo K! – Le dijo entre gemidos agudos.
El éxtasis no se hizo esperar en los dos, cuyos orgasmos sucedieron al mismo tiempo. Kula bajó su pierna al suelo, ambos unieron sus frentes. Otro beso nació de la unión de sus labios mojados por la eterna ducha que los recorría minutos atrás. K estornudó.
– Será mejor que te vista, no quiero que te resfríes – le dijo tomando su mano para llevarla nuevamente a los casilleros.
– Creo que yo debo cuidarte, el que acaba de estornudar fuiste tú tigre – Le dijo mientras sonreía.
Tomaron sus cosas y comenzaron a vestirse. La chica abrazó repentinamente por la espalda a su peli blanco. Él tomó sus suaves manos y las entrelazó con sus dedos. Se quedaron así unos instantes. Era la primera vez que K se dejaba querer tanto.
Ya listos para partir, la rubia se aseguró de cerrar por fuera y apagar todas las luces para luego ir a comer algo con K. Estaban famélicos por decir lo menos.
-- ¿Te apetece ir por una pizza? – Le preguntó el peli blanco.
– Tengo tanta a hambre que cualquier cosa me viene bien ahora. Hay una pizzería a unas seis calles de acá que suelo ver cuando voy en el autobús camino a la Universidad. Vamos allá. – Le dijo mientras lo abrazaba para partir en la Harley.
