Advertencia: Historia no compatible con el canon oficial de Kimetsu no Yaiba, la presente historia se trata de un Au situado en la época moderna.

Descargo de responsabilidad. Kimetsu no Yaiba ni ninguno de sus personajes me pertenecen. La historia fue hecha sin fines lucrativos pero si de distracción para las personas que la lean y para mí misma. Ignoro si hay una historia parecida en la extensa cantidad de relatos con la que cuenta| Fanfiction o cualquier otra plataforma similar.

Summary:

—Ya falta poquito, volveré a contar hasta tres y cuando diga "tres" voy a tirar esta última parte de aquí, ¿estás listo?

Había muchas cosas referentes a los rituales embellecedores que realizan las mujeres que Giyuu no llegará a entenderlos todos.

Ciertamente él recordaba haber visto a su hermana embarrándose cosas de colores en la cara para limpiarla o utilizar maquillaje para verse más bonita. La realidad es que nunca le preguntó exactamente qué usaba o para que servía cada uno de esos productos, no le despertó una genuina curiosidad y tampoco pensó en usar alguno de ellos.

Hoy en día las cosas son un poco diferentes. Por nada del mundo diría que es un gurú, mucho menos alguien experimentado en lo que se refiere ése tema pero por lo menos conoce el nombre de algunos pocos productos y para qué se usan gracias a su relación con Shinobu y al año que llevan viviendo juntos.

Esto es un rubor…¿no?decía mientras tomaba uno de los pequeños estuches redondos que había en la cama.

Ajá, ¿y para qué sirve? — Shinobu le preguntó sin dejar de aplicarse un tipo de crema en la cara, base, o al menos así recuerda que se llama.

Para… ¿ponerte las mejillas rojas?

Shinobu rió levemente y aplaudió con un ligero tono burlón.

Había mejores formas de decirlo pero si, acertaste, muy bien.

Si le preguntasen, él diría que Shinobu ya es lo suficientemente bonita sin tener que ponerse todas esas cosas cuando se arregla, sin embargo, ella parece disfrutarlo así que de igual forma está bien.

Cuando hay paz y quietud en sus vidas y no estaban ocupados, ambos suelen hacer algo juntos, a pesar de estar a mitad de semana era día feriado por lo que hoy verían una película.

—Shinobu, ¿Qué estás haciendo?

El kotatsu* que había en la sala había sido invadido por sobres de aluminio brillante de varios tamaños y colores.

—Mitsuri me ha dado muchas de estas mascarillas pero no he tenido tiempo para probar alguna. —decía mientras revisaba los empaques y leía la información disponible.

Él se acercó a la mesa para dejar el tazón de palomitas y también tomó algunos de aquellos sobres sin mucha importancia, varios estaban en otro idioma así que no podía leerlos, por lo que solo se limitó a ver los dibujos frutales que traían estampados. Supone que lo que sea que estas cosas tengan dentro debe de estar hecho a base de lo que las figuritas indican.

—¿No quieres hacerte una también? — decía su novia con una sonrisa de esas a las que le costaba mucho trabajo decir que no.

—¿No íbamos a ver una película? —él sentía como su cara se estiraba involuntariamente para hacer un puchero

—Podemos hacer ambas cosas—Shinobu se acercó y se abrazó a su cintura, táctica a la que recurría cuando la sonrisa especial estaba demorando en hacer efecto.

—Bueno…— Honestamente no estaba muy convencido.

—Shinobu, esta cosa arde— decía su novio mientras que ella le terminaba de untar la pasta negra en la parte faltante del rostro.

—¿Mucho o poco?

—No estoy seguro de cuánto es mucho o poco con esto.

—Quizá tu piel es un poco sensible a estas cosas, después de todo, nunca haz usado una, no estás acostumbrado— ella seguía concentrada en terminar su labor. Con toda la calma del mundo, le acomodó el flequillo con una gruesa diadema de tela esponjosa tal y como lo había hecho consigo misma antes, un gran moño púrpura situado justo en la coronilla de su cabeza —Iré a meter estás en el congelador para que se enfríen un poco y las usaremos después— se levantó del kotatsu, llevándose consigo unos cuantos sobres. — Pon la película, trata de no gesticular y no hables, en unos veinte minutos nos la quitaremos.

—¿Puedo comer? — él alzó un poco la voz para que ella pudiese escucharlo desde la cocina.

—Nop, tienes que esperar a que la mascarilla se haga como una tela~

Shinobu encontró adorable el ver a su novio hacer mala cara y poner el tazón con las palomitas más lejos de él, como queriendo alejar la tentación hasta que ella le permitiese comer.

Tomioka no pensó que doliera tanto quitarse esa cosa, sintió que le arrancaban la cara con cada tirón que su novia hacía para remover la mascarilla, al menos agradece que lo estuviese haciendo rápido. Tenía el rostro completamente colorado.

—¿Por qué hacen esto las mujeres? — el tocaba sus mejillas adoloridas, buscando sentir algún tipo de consuelo con el tacto de sus frías manos.

—Para sacar las impurezas de los poros, también remueves la suciedad de la cara y si fueses de piel grasa igual te serviría para poder remover el exceso. No es que tuvieras tu cara particularmente sucia pero tampoco estaba limpia, mira— Kochou señalaba las impurezas removidas en los pedazos que ya le había arrancado—Ya falta poquito, volveré a contar hasta tres y cuando diga "tres" voy a tirar esta última parte de aquí, ¿estás listo?

Ella lo estaba disfrutando, la conocía mejor de lo que él se conoce a sí mismo y sabía que a pesar de tener un semblante calmo adornando su rostro, internamente se burlaba de la situación.

—Uno…

Shinobu ya se había quitado la infernal mascarilla arranca piel de la cara. Él sabía que no había sido buen augurio cuando su novia tomaba inhalaciones profundas y cerraba los ojos antes de hacer un tirón, pero su inocencia e inexperiencia con los cuidados de la piel hicieron que pensase que quizá ella solo se concentraba mucho cuando hacía ese tipo de cosas.

Error grande de su parte, no se lo permitiría nuevamente.

—Dos…

Se preparó mentalmente como Shinobu lo hacía, tomó una bocanada de aire y cerró los ojos.

—¡Tres!

No pudo evitar gruñir y fruncir el ceño ante el dolor pero estaba feliz por ya no tener esa cosa pegada a su cara. Siguió por un más rato con los ojos cerrados, en espera de que la sensación se desvaneciera

Primero escuchó a Shinobu caminar hacía algún lado, sus pasos se alejaron del kotatsu. No pasó mucho tiempo cuando sus pisadas volvieron a escucharse caminando en su dirección y fue audible el ruido de un empaque abriéndose, lo que le hizo abrir los ojos de golpe. Su novia estaba abriendo otra de esas mascarillas.

—No— dijo con firmeza.

Shinobu rió de buena manera.

—Te prometo que esta no duele nada, es hidratante. Sentirás consuelo porque está fresca, en serio.

Él la miraba con cierto recelo pero decidió confiar en su palabra. Dejó que Kochou le pusiera la otra, la textura suave y fría se sentía bien contra la piel irritada. Descansó su cabeza en el sofá de detrás y volvió a cerrar sus ojos.

Shinobu tarareaba alegre mientras se ponía la suya. La sintió recargar su cabeza sobre su hombro. Estuvieron apoyados el uno en el otro durante unos pocos minutos hasta que el cómodo silencio fue roto por el sonido de una cámara de teléfono.

—Shinobu…— ni siquiera se molestó en abrir los ojos.

—No la publicaré, es meramente para mi satisfacción, lo juró—nuevamente el ruido de la cámara fue audible— mañana antes de que te vayas al trabajo te pondré un poco de crema, por sí sigue estando tu cara irritada.

—Está bien, creo…

—¡Tu cara se siente tan suave, Tomioka! — su compañera de trabajo y mejor amiga de su novia, Kanroji Mitsuri, tocaba maravillada su cara, prácticamente chillando de alegría —¿qué te hiciste? ¡Se te ve muy linda!

—Shinobu lo hizo, dijo que tener una cara extra para probar los productos que le diste la iba a ayudar— habló tranquilamente con su característica expresión estoica, tratando de ignorar la mirada asesina de Iguro y las pequeñas risas de las demás féminas de la estación de policías que pasaban por ahí.

—¿En serio?, ¡necesito que me digas cuáles usaron! — Kanroji ya tenía abierto el blog de notas de su teléfono celular.

Él a penas iba a abrir la boca para decir que no tenía idea de exactamente qué cosas le habían puesto en la cara pero su efusiva compañera siguió hablando.

—¡Ah! ¿sería mejor que le preguntara a Shinobu,no? ¡Gracias de todos modos Tomioka! — cerró las notas e inmediatamente abrió el chat que tenía con Kochou y texteó rápidamente varios mensajes mientras se alejaba.

Justo cuando estaba por regresar a su escritorio, otro de sus compañeros, Tengen Uzui, le palmeó fuertemente la espalda, provocando que se hiciera un poco hacía adelante por el impacto, inmediatamente después sintió su brazo rodeándole los hombros.

—Vaya, que extravagante Tomioka— decía el fornido hombre mientras le picaba la mejilla— No creí que hicieras estas cosas ¡Oye, Sabito, ven a ver esto!

De verdad, Giyuu estaba luchando arduamente por ignorarlos.

Shinobu estaba aprovechando el raro momento de calma que había en el hospital. Se encontraba al lado de una de las máquinas expendedoras de bebidas cuando sintió su teléfono vibrar en uno de los bolsillos de su bata de médico.

Desde la pantalla bloqueada podía ver unos cuantos mensajes de Mitsuri que llegaban uno tras otro en cuestión de segundos, ya se imaginaba más o menos lo que podían contener. Cuando los leyó no pudo evitar reír, especialmente por el último mensaje, que era una foto de su novio con cara de hartazgo en medio de varios de sus compañeros.

Shinobu contestó lo más rápido que pudo los mensajes de su amiga antes de empezar a trabajar nuevamente. No podía esperar a llegar a casa y burlarse de Giyuu.

Notas de la autora.

¡Segunda historia maifriens, wuuuuuu!

¿Nunca les ha pasado que ustedes se echan en la cara cuanta cosa y aún así les salen imperfecciones pero tienen amistades o conocidos que, prácticamente, no se hacen nada más que lavarse con un jabón cualquiera en la mañana y tienen cara de dioses :C?, porque a mí me pasa xD, más seguido de lo que debería.

De verdad que me estoy divirtiendo bastante escribiendo sobre estos, merecen todo el amor del mundo.

¿Qué tal les ha parecido?, ¿les gustó?, les invitó a dejarme un review o que agreguen la historia a favoritos, seguiré trabajando para traerles algo lo más pronto posible.

¿Tienes alguna idea que quisieras que escribiera? ,siéntete libre de informármela C:

Sin nada más que agregar me despido de ustedes, muchas gracias por leer hasta aquí.

¡Hasta la próxima lectura!

Próximo capitulo: Enfermedad.