Hola de nuevo, espero disfruten el capítulo.

Manu, en cuanto al primer review, no juego los juegos que me dices (valga la redundancia) porque no me da el tiempo en mi día a día. Lo de LadyBug, hace años que no la veo, así que no podría decirte algo en específico acerca de las parejas de ahora o las que el fandom Shippea. Por último, con respecto a tu one shot, no lo he subido porque tus mensajes me salen truncados en el mail, yo ocupo la aplicación de Fanfiction en mi celular, de manera que igual traté por google y no hubo caso siquiera para hacerme la suscripción. Te recomiendo dos alternativas, el one shot lo tengo en mis documentos (incompleto porque me sale solo una parte, ya que solo me llegan al mail tus review y por ahí puedo leerlos debido a que aún no descubro la forma de verlos en la aplicación) pero si quieres me mandas lo que sigue para completarlo y lo publico yo como tu creación original. Lo otro, es que no sé si quieres que lo edite o cambie algo de redacción o sintaxis (no la idea central, obvio) La otra opción sería que instalaras la aplicación mediante Google Play para crearte una cuenta, es mucho más fácil mediante la app en todo caso. Así que me avisas.

P. D: el one shot ha quedado hasta kyo: ¡oye chizuru! ¿podemos hablar en privado…? por si quieres mandarme la otra parte y la publico entre estos días.

¡Nos leemos!

Capítulo XVIII

Stand by Me

Las vacaciones habían quedado atrás para comenzar un nuevo año universitario, en el que la rubia ya estaría próxima en su titulación con desafíos más importantes, ahora que Diana requería tanto de Candy como Kula en las dependencias de la empresa para iniciar su período de prácticas que concentrarían solo una vacante para el puesto de la subgerencia, cargo por el que el padre de ambas lo había propuesto especialmente para una de ellas, acordando con su madre que fuese así, para desarrollar las competencias necesarias dentro del hostil mundo de los negocios en los que ambas comenzarían a desenvolverse cuando se recibieran de sus profesiones.

Kula se encontraba en el tocador haciendo una trenza por lado en su cabello, cuando vislumbró por el espejo la silueta de su hermana.

-- ¿Te importa si esta vez nos vamos juntas al campus? – Mencionó cuando se asomaba a la habitación.

– S-Sí, claro. – Dijo sorprendida por el repentino cambio de su hermana.

– Te espero abajo, no tardes. – Mencionó mientras daba la vuelta para bajar las escaleras.

Cierto es, que desde la última vez que tanto Kula como K habían intentado platicar con Candy, no hubo otra oportunidad de hacerlo, puesto que la chica decidió encerrarse en su habitación y no tener contacto con el mundo, en lo que duraran las semanas que restantes de vacaciones, Athena incluso fue a visitarla, pero siempre se oía una negativa por respuesta, Shingo no apareció más por la casa, algo que resultó en una sensación de alivio para Kula, aunque también comenzaba a sospechar de que su hermana había terminado la relación definitivamente con el castaño, algo maravilloso para ambas, sin embargo, no había querido importunarla debido a las reacciones que podría desencadenar el hecho de haber cortado algo que había durado años en su corazón, algo duro de aceptar, pero a la larga sería por su bien. Más que mal, Kula anhelaba que Candy fuese la de antes, incluso con sus comentarios tóxicos de vez en cuando hacia su persona o la de K, pero que por lo menos le dirigiese la palabra, y para eso, tendría que esperar a que Candy sola sanara sus heridas.

– Muy bien, vamos. – Anunció la rubia de cabello largo cuando bajaba las escaleras.

– Hoy ocuparemos mi Jeep. Así ya no tendremos que pedir taxis, mamá me lo obsequió para mejorar mi estado de ánimo durante estas semanas, ¿Y sabes por qué lo hizo? – Preguntó a su hermana mientras se dirigía al garage para abrir su Jeep Wrangler 4x4 rojo del año.

– No, de hecho no sabía que mamá te había dado un regalo tan genial. Me alegro mucho por ti Candy. – Dijo con tono afable para felicitar a su hermana por su nueva adquisición. Pero, por su semblante poco amigable, al parecer esperaba una respuesta marcada por la envidia de su hermana, y que no resultó, con soberbia respondió a Kula.

--Para poder suplir la ausencia de mi ex novio, el imbécil que además de infiel, nunca pudo superar lo que sentía por ti Kula, y mamá lo supo todo, también le dije cómo me había sentido durante todos estos años con la diferencia de trato entre ustedes y yo cuando papá vivía. Así que me sentí con todo el derecho de recibir este obsequio de mamá, porque por primera vez en la vida tengo algo que tú no tienes, y, aunque soy misericordiosa, he decidido llevarte al Campus para que no tengas que pedirle a ese K que te lleve toda incómoda en su asiento trasero de ese cacharro viejo que tiene por motocicleta, y que además pones en riesgo tu integridad física, para que puedas viajar como nuestra gente debe hacerlo. Bueno, fue una de las cosas que mamá me pidió a cambio del jeep, que hiciéramos las paces – Le dijo con bastante altanería.

Sin duda, Candy arrastraba el odio y el despecho por la ruptura con Shingo, que para él solo era un peso que se quitaba de encima, pues le daba el paso libre para estar con cualquier chica, le dolía en el orgullo que no le rogara ni un céntimo por retractarse de su decisión, por eso, ahora se había vuelto mas peyorativa que antes, en su interior culpaba a Kula de todo, pero también sabía que no era así, sólo que quería culpar a alguien. No obstante, Candy pasaban de un momento a otro con cambios bastante volubles de ánimo, que probablemente se debían a la ruptura con Shingo, sin embargo, la rubia de cabello corto, tenía algo más que la aquejaba, un problema mayor.

– Está bien, K maneja con cuidado, es un chico responsable y bueno, sé que te cuesta verlo de esa forma, pero confío en que algún momento podrás conocerlo mejor, así como mamá… -- Su charla se vio interrumpida cuando Candy frenó intempestivamente el jeep.

-- ¡Estoy embarazada de Shingo! – Soltó sin más.

Kula quedó estupefacta con la noticia.

-- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Estás segura? – Preguntó si dar tiempo de responder a la chica que apoyaba su cabeza en el volante del vehículo mientras los automovilistas insultaban con señas en sus dedos mientras pasaba por el lado de ellas.

– Tengo dos meses. – Confesó.

– El viernes de la semana pasada fui con la ginecóloga, me hice un examen de sangre y una ecografía. Si te preguntas por el padre, es Shingo. – Adhirió.

La rubia no podía dar crédito a lo que oía.

-- ¿Él lo sabe? – Preguntó luego de una larga pausa.

– No, y tampoco quiero que lo sepa. La verdad no sé si me sienta preparada para tener un bebé, se supone que algo así arruinaría los planes que papá y mamá siempre tuvieron para nosotras y la verdad no lo sé, todo es tan confuso Kula que la única persona en la que puedo confiar en que sabrá guardar el secreto eres tú. – Dijo con tono acelerado y al borde de las lágrimas.

– Candy, lo que papá y mamá decidieron para nuestras vidas no necesariamente tiene que ser al pie de la letra, lo hicieron pensando que era lo mejor para nosotras, pero lo cierto es, que nunca nos lo preguntaron. Y si quieres tener a ese bebé puedes contar absolutamente conmigo, seré la mejor tía de ese pequeño. – Dijo mientras acariciaba la espalda de la chica que sollozaba de la pena y la rabia.

– Lo siento tanto hermanita, me dejé llevar tantas veces por celos hacia ti y no fui capaz de ver mas allá de nuestra hermandad, eres la mejor hermana del mundo y yo no tuve piedad contigo, no merezco tu compasión, soy una mala persona. Intentaste advertirme sobre Shingo innumerables veces pero fui tan tonta, estaba demasiado enamorada y ciega para escucharte. Ahora espero un hijo de él y temo por su reacción cuando lo sepa, si decido tenerlo y el me obliga a… -- No terminó la idea, pero Kula entendió el punto.

– Él no puede obligarte a nada Candy, y yo estaré ahí contigo si quieres. Sea lo que decidas estaré siempre apoyándote, y nunca voy a dejar de quererte linda. También estaré cuando le digas a mamá, y si es necesario, llamaré a la Tía Roxy para que sirva como mediadora cuando le digamos a mamá. – Le dijo mientras la abrazaba.

– Señoritas, necesitan moverse, están obstruyendo el tránsito, de lo contrario tendré que multarlas. – Se escuchó la voz de un oficial que se aproximó al vehículo para ver la razón de la repentina interrupción. Con la repentina reacción de Candy, no se percataron que llevaban una fila de cinco autos que tocaban las bocinas enfadados por no poder avanzar, cuando Kula miro hacia atrás, muchos conductores hicieron gestos obscenos con sus manos. A lo que sintió el nerviosismo y contestó al oficial.

– No hay problema oficial, enseguida avanzaremos. – Se apresuró Kula.

– Disculpe oficial, encenderé el vehículo y saldremos de éste lugar.-- Habló Candy. Luego desplazó el vehículo hasta la manzana siguiente en donde el campus tenía el aparcamiento, para suerte.

El silencio se hizo una vez más entre las hermanas. Candy parecía ahora tan frágil en los brazos de Kula. De pronto, la chica se separó de a poco y se secó las lágrimas.

– Bien, llegaremos tarde a clases si seguimos acá y no quiero causar una mala impresión a los nuevos profesores. – Dijo.

– Ten en cuenta que cualquier cosa que quieras decirme, no dudes en acudir a mi, estamos juntas en esto. Y créeme cuando digo que eres mi hermana ante todo y lo que haya pasado entre nosotras ha quedado absolutamente olvidado. – La consoló.

– Gracias. – Dijo sin ánimos.

– Déjame ayudarte a retocar el maquillaje para cubrir tus ojos hinchados. – Observó mientras sacaba de su mochila su estuche de maquillaje tratando ocultar los rastros de llanto en su hermana.

– Listo, quedaste bella. – Dijo con una sonrisa sincera.

– Gracias de nuevo, eres la mejor. – Respondió con algo de vergüenza.

El día avanzó conforme a las clases de ambas chicas. Athena se reunió para almorzar con ellas. Notó que nuevamente se hablaban, pero omitió comentarios.

– Hola chicas, ya me siento cansada y tan solo llevamos dos clases, aún me quedan cinco, he tomado por adelantado unas clases avanzadas pero ya me siento arrepentida de haberlo hecho, eso significa más trabajo aún. – Se quejó suspirando mientras probaba un bocado de su ensalada con pavo crocante. Candy sentía náuseas por el olor del recinto y su cara lo evidenciaba.

– Disculpen, debo ir al baño. – Se excusó y se levantó rauda de la mesa para contener la sensación de querer vomitar en la mesa. Kula la observó preocupada.

-- ¿Le pasa algo a Candy? no probó nada de su almuerzo. – Dijo mirando el plato de la rubia.

– Solo está un poco delicada de estómago, se le pasará. – Dijo para no despertar sospechas. -- ¿Y Kensou?, no lo he visto el día de hoy.

– Comentó para cambiar de tema.

– Se inscribió en un curso de artes marciales chinas. Después de lo que sucedió con Shingo, sintió que era momento de aprender algo de defensa para un hipotético encuentro. Y también para defenderme en lugar de quedar como un debilucho. Creo que K lo inspiró a tomar esas clases. Por lo que dijo que ocuparía la hora de almuerzo para entrenar en una academia cerca del campus. Además se incorporó nuevamente en el equipo de fútbol de acá, eso lo mantendrá ocupado y nos restará tiempo de vernos. – Habló con tono melancólico por esto último, al momento que apoyaba su cabeza con una de sus manos.

– No obstante, he visto que Candy y tú han hecho las paces. – Dijo mientras la rubia de cabello corto no se encontraba.

– Sí, es una larga historia, pero ya habrá tiempo de contarte todo. – Suspiró pensando en todo lo que había acontecido en las tres semanas anteriores.

– Si tú lo dices, tendré que esperar. – Se resignó.

-- ¿Y cómo van las cosas con K? – Quiso saber.

– No podrían estar mejor, pero ahora que es jefe del lugar donde trabaja, se queda horas extra, durante las vacío es no era tan larga la espera, pues me dejaba sus llaves del apartamento y lo esperaba tranquilamente, y ahora he comenzado las clases ya me han atiborrado de trabajo en las primeras horas, tendremos menos tiempo de vernos en la semana, además de mis clases de patinaje tendremos que limitarnos a vernos durante los fines de semana, era nuestro acuerdo, aunque si no tiene trabajo extra podrá pasar por mi cuando termine con los chicos en la pista de patinaje. – Dijo esperanzada.

– Ya parece que han avanzado en su relación, me alegra oír eso amiga, y sobre todo verte feliz y enamorada con él. Yo solo me he quedado una vez en su casa, y fue cuando sus padres fueron de visitas con unos familiares, Kensou tuvo que fingir estar enfermo, y ya sabes como es de sobreprotectora su madre, así que tuvo que convencerla de que era mejor dejarlo descansar que agitarse e ir con ellos. Tienes suerte de que K sea mayor y viva solo. Eso es una divina ventaja para pasar tiempo a solas. – Mencionó sonriente.

– Lo mismo ha de pasar contigo y Kensou, a pesar de que toda una vida él te pretendió, recién el año pasado decidiste darle una oportunidad para que estuvieran juntos, estaba destinado. – Dijo con tono ensoñador.

– Lo sé, es como en las películas. El chico que toda la vida me pretendía y yo nunca me di cuenta sino hasta cuando él comenzaba a perder el interés por mi o algo por el estilo. – Río por la similitud.

– Eras bastante ciega con el pobre de Kensou, quien se la pasaba derramando baba por dónde pisabas ¿No? – Mencionó de forma antipática mientras volvía con ellas a la mesa.

– Pude haber sido ciega de no ver a quien me amaba, pero por lo menos no fui la arrastrada de un chico que por despecho se quedó conmigo mientras le llenaba la cabeza de cosas horribles en contra de mi hermana. – Habló de forma execrable en sus palabras.

-- ¡Chicas por favor! estamos comenzando las clases y todo ha ido bien hasta ahora. No necesitamos sarcasmos y malos comentarios, podemos llevarnos bien durante este año y todos los que vengan. – Expresó en tono conciliador.

– Tienes razón, pero Shingo ya es cuento pasado Athena, he roto con él debido a su infidelidad y el pequeño detalle en el que no ha podido olvidar a mi hermana a pesar de que ella está con ese K. – Dijo con desprecio.

– Me parece bien que te hayas dado cuenta que Shingo no era alguien digno, ya habrá otro chico esperando en algún lugar para recibir todo ese cariño que el muy estúpido no quiso. – Habló con convicción la chica de cabellos morados.

Así transcurrió el día en el que las féminas ingresaban nuevamente a su rutina universitaria, la rubia, como era costumbre, hallaba el momento en el que el peli blanco ocupaba sus pensamientos durante largas horas, entonces miró su celular, aún quedaban dos clases más para terminar el día, cuando recibió un mensaje de él, quien la hizo sonreír inmediatamente.

– Pasaré por ti a lo que salgas de clases. – Escribió.

Ella respondió con otro mensaje de vuelta.

-- ¡Genial! Espero con ansias poder vernos, mi última clase es a las seis con quince, pero no tengo problema en esperarte amor. Nos vemos en el lugar de siempre. – Escribió contenta.

– Hasta la tarde preciosa. – Respondió sin más.

Aquellos mensajes fueron como una inyección de energía que necesitaba para finalizar bien el día, sin embargo, Candy también le escribió.

-- ¿Vamos por unos helados después de la última clase? Tengo baja el azúcar y necesito con la vida algo dulce. – Escribió ella.

– Me encantaría, pero K me ha escrito antes para poder quedar con él, así que vendrá después de clases por mi. Si gustas, podemos ir el miércoles y yo invito. – Sugirió para que Candy no se sintiera apartada.

– ¿No que serías incondicional para mí Kula? Ok, iré sola para saciar mi antojo. Nos vemos en casa. – Escribió con displicencia.

La rubia no pudo evitar sentir un dejo de culpabilidad por el estado en el que se encontraba su hermana, aunque las posibilidades de ver a K durante la semana eran muy remotas, con ella estaría todos los días y todo el día durante todo el semestre, puesto que habían tomado casi todas las clases con los mismos docentes. Poner las cosas en aquella balanza la hizo sentirse un poco menos culpable, puesto que los ataques emocionales serían seguidos si Candy decidía seguir con el embarazo y contarle a mamá sobre su situación. Era su hermana después de todo, y aunque discutieran, nada ni nadie las iba a separar, aunque también debía respetar sus tiempos con K. Eso también tendría que comprender tarde o temprano.

Cuando la rubia salió a paso a presuroso de las clases para encontrarse con el dueño de sus sentimientos. Se lanzó a los brazos como era costumbre, K la atajaba mientras mantenía el equilibrio sobre la motocicleta, luego levantaba su rostro para besarla introduciendo su lengua deseosa de encontrarse con la de ella, sus manos bajaban hasta su cadera jalándola hacia él y luego se separaba para mirarla completamente.

– Estás tan bella que no puedo aguantar las ganas de llevarte un momento a mi apartamento para meterte algo más que mi lengua. – Dijo muy cerca de su oído.

– Entonces no perdamos mas tiempo y vamos. – Dijo entusiasmada.

Candy y Athena se detuvieron en la entrada del campus mientras observaban a Kula feliz con K.

– Esos dos… ¿Qué no pueden dar un espectáculo más ordinario en otro lugar? – Dijo con desprecio.

– A mí me parece de lo más normal que una pareja se demuestre amor cuando se ven. No hay nada de malo en ello. – Dijo también observando a su amiga feliz con K que se subía a la moto para partir.

–Me provoca náuseas que mi hermana se haya enamorado de ese tipo de hombre, sin duda se merece a alguien con más clase. – Dijo al momento que apartaba su mirada de la pareja.

-- ¿Prefieres que Kula esté junto a alguien con mejor situación, que sabemos que no la hará feliz, a alguien a quien ella realmente ama, no importando de donde viene y la situación que tiene?. Vaya, sí que eres arribista Candy. Además, tampoco es que K viva bajo un puente, tiene un bonito y espacioso apartamento en el centro de South Town, Kula me dijo que lo habían ascendido en su trabajo. – Bufó.

– No es arribismo, es sólo que no comprendo cómo Kula puede ser tan feliz con alguien que no tiene nada material que ofrecerle. Y aunque tenga todos lo ascensos de la vida, no es alguien que provenga de buna alcurnia. No tiene un apellido de prestigio, ni mucho menos se sabe de sus padres. – Habló confundida.

– Esa es exactamente la razón estimada amiga, Kula nunca buscó dentro de lo material que pudiese volverla plena, K le ofrece todo lo del mundo que no se puede comprar, el amor y la felicidad. Es por eso que Kula mandó a todo el mundo al demonio por él, luego volvieron, ellos están destinados a estar juntos, y sí ella está bien, a mi me hace bastante feliz como su amiga, y creo que tu también deberías estar feliz por ella. – Explicó.

– Lo sé, pero me cuesta entender, para mí es más fácil ser feliz obteniendo logros físicos, no abstractos como Kula. Por ejemplo, sé que soy la indicada para el puesto en la empresa de mamá, ella puede ser feliz con K y no necesariamente trabajando en lo mismo, además no creo que tenga la madurez necesaria para desempeñarse en el cargo. Yo demostraré que soy mucho mas capaz cuando salga de esta. – Dijo.

– Eso no lo sabremos hasta que se titulen y demuestren cada una las aptitudes para el cargo en ese momento. – Argumentó.

– En fin, vamos por helado y pasteles que muero de hambre. – Se quejó tocando su estómago, una sonrisa surgió de pronto al pensar en aquel secreto.

– Está bien, necesitamos azúcar después de un día tan agotador, a ver si así se te quita un poco lo amarga. – La siguió riendo.

Candy le dedicó una mirada de protesta por lo que su amiga acababa de decir.

--

Cuando llegaron al apartamento, abrió con cuidado la puerta de no tropezar con el sillón que se encontraba cerca, pues las luces se encontraban apagadas, había olvidado dejarlas encendidas. El peli blanco tomó de la mano a la rubia para que lo siguiera, de pronto un ruido los alertó.

-- ¡Sorpresa! – Se escuchó cuando las luces se encendieron, Máxima y Whip habían entrado con el antiguo juego de llaves que aún conservaba el grandulón. Kula gritó de la emoción al verlos y corrió hacia ellos pasando por encima de un K que gruñía esperando tener un poco de intimidad con su novia, por lo visto, tendría que esperar.

-- ¿Qué hacen acá? – Preguntó frunciendo el ceño.

-- ¡Hola querida hermana te extrañé tanto después de que te fuiste de luna de miel con mi mejor amigo que por supuesto, también eché de menos. – Dijo con tono sarcástico la castaña.

– Sí, como sea. – Dijo con desinterés el peli blanco mientras dejaba sus cosas en el sillón.

-- ¡Pero que alegría! ¿Cómo les fue en su luna de miel chicos? Yo sí los extrañé y quiero que me cuenten todo. – Exclamó la rubia dichosa.

-- ¡Fue maravilloso querida! Todo fue tan romántico y especial que estuvimos a punto de quedarnos a vivir allá. – Mencionó la hermana del peli blanco.

– Ya lo creo Whip, debe haber sido de ensueño visitar ese país. – Dijo imaginando todo la rubia.

– ¿Cómo has estado compañero? Por lo que veo, muy bien acompañado de la pequeña Kula. – Dijo con picardía como siempre cuando se trataba de hacer enfadar a su amigo.

-- Nos estaba yendo de maravilla hasta que llegaron a invadir mi privacidad. – Bufó.

-- ¡Oh! Veo que hemos interrumpido las posibles perversiones que tenías preparadas para la pobre chica. Pero la verdad es que estamos acá para darte una maravillosa noticia, y mejor que Kula también esté hoy acá pare recibirla. De seguro le encantará. – Dijo mientras miraba a su esposa y a la rubia que se dirigían a la cocina para preparar algo que ellos habían llevado.

– Por la impaciencia de Seirah de no aguantarse hasta el fin de semana no me imagino lo que puede ser. – Ironizó.

Las chicas llevaban platos y servicios para la mesa. Cuando todo estuvo listo, se sentaron, pero la castaña se quedó de pie para decir unas palabras.

– Bueno chicos, decidimos pasar a interrumpir vuestra privacidad para darles una noticia que nos tiene muy felices a osito y a mi. – Dijo con tono meloso.

-- ¿Osito? – Dijo al borde de la carcajada mientras miraba a su amigo de gran tamaño. Kula le dio un suave codazo para que no interrumpiera el anuncio de su hermana.

– Hermano, querida cuñada, dentro de ocho meses serán tíos. – Dijo con emoción.

La rubia Gritó emocionada por la noticia, unas lágrimas de felicidad brotaban mientras se levantaba para abrazar a la pareja. Aquel anuncio no pudo evitar que le hiciera recordar a su hermana y el dilema de seguir con un bebé en su vientre. Si por ella fuera la animaría a seguir adelante, quizá ese pequeño que venía en camino podía cambiar su punto de vista en cuanto al mundo, quizá no tendría un padre presente y amoroso como Máxima, pero nunca le faltaría amor de sus cercanos.

– ¿Y ya han pensado en el nombre? – Preguntó K a su hermana cuando dejó de abrazarla por la noticia.

– Aún no lo hemos pensado con detención, pero pensamos que ustedes podrían ayudarnos cuando sepamos si es niño o niña. – Respondió contenta mientras acariciaba su vientre.

– Cuenten con nosotros, escogeremos los nombres más bellos para el bebé. – Dijo con ternura la rubia mientras tomaba de la mano al peli blanco que la miraba con cierta extrañeza por el exceso de emociones afloraban con la noticia.

– Bueno, ya que hemos cumplido con lo que veníamos, esta mujer embarazada debe descansar sus horas correspondientes, el doctor dijo que tenía que tomar reposo, de lo contrario puede tener complicaciones, como recién está comenzando a formarse, debemos tomar todas las precauciones del mundo. – Dijo Máxima mientras llevaba las cosas a la cocina para lavarlas.

– K ¿Podrías venir a ayudarme Por favor? – Llamó a su amigo a la cocina.

-- ¡Si piensas que te voy a ayudar con eso ni lo sueñes idiota! – Exclamó mientras se deshacía del agarre de su novia en el sillón quien conversaba animada con su hermana que acariciaba el vientre aún plano de la castaña, para ir con el grandulón.

– No es eso amigo, sé lo haragán que eres, más bien, quería hablarte del embarazo de Seirah. Se trata de algo delicado, ella ahora está muy contenta con nuestro hijo, pero las posibilidades de que sobreviva fuera del útero son muy precarias, aunque tenemos la esperanza de que todo saldrá bien. A pesar de que su embarazo es ectópico, debemos ir con cautela, pues, tanto Whip como el bebé corren peligro si ella no se toma las cosas con calma y lamentablemente no terminará bien, debe interrumpirse si una de sus trompas se ve comprometida, ya que esto afectará su fertilidad a futuro, pero Whip es tan terca como tú, por lo que decidió seguir contra todo pronóstico con el embarazo. Y como te había comentado, ella está tan contenta que ha obviado el hecho de que su embarazo es particularmente de cuidado. Pero te pido que no le menciones nada a Kula y a Whip ahora, que, aunque ella lo sabe, no necesita estar más triste de lo que ya esconde en su interior. Sé que le preocupa y teme por el futuro de nuestro hijo, pero necesito que tú y Kula la hagan feliz cuando vayan a la casa este fin de semana. Es ahí donde debemos convencerla de que el embarazo no es seguro, y que debemos desistir de la idea de ser padres por el momento. – Habló con tristeza.

K tenía un semblante bastante serio también, por lo que la omisión de aquellas palabras que calaban tan duro en su corazón no le permitieron articular algún tipo de aliento para su compañero que lucía muy triste.

– Tranquilo grandote, sé que Whip y él bebé podrán salir de esto. Debe existir alguna manera de que ambos puedan salvarse sin comprometer sus salud. Ya verás que ese pequeño saldrá guapo y fuerte como su tío. – Le dijo para provocar una sonrisa en su mejor amigo.

– Solo espero que Whip no sufra demasiado, odio verla triste. Y en cuanto a nuestro hijo, solo espero no herede la terquedad de ustedes. – Dijo respondiendo también a la broma.

-- ¡Já! Yo le enseñaré a defenderse de los abusadores. – Se jactó.

– No lo dudo compañero, serás el encargado de enseñarle esas cosas en un futuro. – Sonrío con melancolía.

– OK, compañero, todo ha quedado radiante, es hora de irme con mi esposa. Buenas noches. – Le dijo mientras lo abrazaba. Aquel gesto fue percibido por el peli blanco como una forma de auto consolarse por parte de su amigo, así que no dudó en responder el abrazo.

Cuando la pareja de recién casados cruzaron el umbral de la puerta después de despedirse melosa mente de la mujer que esperaba un pequeño retoño, K sintió que la angustia lo invadía con respecto a lo dicho por Máxima, era algo difícil de digerir. Así que caminó al balcón de su habitación para encender un cigarrillo.

-- ¿Qué pasa mi amor? – Se acercó ella rodeándolo por la espalda. Él correspondió el gesto tomando sus suaves y frías manos acariciando en círculos sus palmas. A pesar del menudo cuerpo de la rubia, se sentía bien aquella calidez que siempre le transmitía; se dio vuelta para besarla no tan apasionadamente como otras tantas veces, sino más suave y pausado, rozando sus labios con los de ella, luego la abrazó recordando sin querer en el incidente del atraso con su menstruación, pensaba en la situación de su hermana, y qué haría en lugar de Máxima, probablemente se sentiría destrozado al saber que su hijo tiene pocas probabilidades de nacer, además de poner en peligro a la madre. Todo era tan extraño y confuso, sin mencionar que sentía un vacío en su corazón, algo parecía no estar bien. Le dolía saber algo y no poder hablarlo con la chica frente a él que le provocaba tanta felicidad la noticia de un bebé en camino de Seirah.

– Nada que no pueda solucionarse con tu compañía gatita. – Le dijo mientras acariciaba su rostro.

– A decir verdad, debo platicar algo contigo, sé que puedo confiar en ti y que no le dirás esto a nadie, porque es un tema delicado también. – Dijo separándose a unos escasos centímetros de él, si deshacer el contacto.

– ¿Tú también estás embarazada mi amor? – Bromeó.

– ¡No tonto! No estamos listos aún. – Le dijo mientras golpeaba su pecho suavemente a modo de regaño mientras sus mejillas se ruborizaban.

-- ¡Vamos! ¿No puedes esperar un poco para decirme lo que tengas que decir? Probablemente no nos veremos hasta el fin de semana cuando vayamos a quedarnos donde mi hermana y Máxima, y si no puedo tenerte cerca por lo menos ahora me volveré loco esperando hasta el sábado preciosa. – Le dijo mientras rozaba su nariz entre el cuello y la clavícula descubierta por los botones de la blusa, permitiendo que la cálida y suave respiración de él provocará cosquillas placenteras en su piel.

– ¡Eso es trampa! ¡Sabes que no puedo resistirme a tenerte tan cerca! haces que todo se me olvide por querer estar contigo, y eso es peligroso. – Le dijo mientras acariciaba el cabello del moreno.

– Me encanta el peligro, me pone caliente de tan solo pensar que te acorralo a una situación en la que no puedes zafarte. – Susurró en su oído, provocando que la rubia se estremeciera completamente.

K decidió no pensar más y comenzó a dejarse llevar por las sensaciones de tener a Kula tan cerca, sentir su aroma lo embriagaba, quería poseerla aunque fuera una sola vez durante el tiempo que le quedaba antes de terminar el día. Así que dejó el cigarrillo consumirse solo en el cenicero.

La tomó de la mano y la llevó hasta su cama, cerró las ventanas para dejar entrar solamente la luz de la luna que a ratos se dejaba ver con el pasar de las nubes. La recostó suavemente y comenzó a besar su rostro, sus caricias eran tan suaves que la rubia por un momento le pareció extraño que K fuera tan sutil en la intimidad, la pasión encendida y la impulsividad que lo caracterizaban no se encontraban en ese instante, pero de igual manera decidió disfrutar de aquella nueva faceta. Ella también aprovechó la instancia para cambiar de posición. Ahora ella estaba sobre él, sus ojos azules que parecían volverse grises con la noche eran algo maravilloso a la vista de la chica que comenzaba a sentir que el fuego parecía quemarla por dentro una vez más.

– Dejaré que tomes la iniciativa esta vez gatita. – Habló con voz ronca, como si supiera que ella lo había adivinado, deseaba saber que haría si él le permitía tomar las riendas mientras lo hacían, así que al momento que la invitaba levantando su pelvis para rozar su miembro contra su entrepierna, que ya comenzaba a sentirse duro. La rubia no tardó en desabotonar la camisa marengo del chico hasta dejar su torso desnudo, luego sus pantalones bajaron con una rapidez que denotaba cierta necesidad ahora en la rubia, los roles parecían haber cambiado, K ahora esperaba los movimientos de ella, y Kula comprendía a la perfección lo que ambos necesitaban. Sentirse en lo más profundo e interiormente de cada uno. El moreno solo quedó con los boxers color vino que vestía como ropa interior.

-- ¡Vaya! Es uno de mis colores favoritos tigre. – Dijo casi como un ronroneo. Ella tampoco tardo demasiado en desvestirse hasta quedar en un lindo conjunto blanco que combinaba de forma increíble con su piel. Cuando volvió nuevamente a estar sobre el peli blanco, gimió.

–¡Oh K! Ya me tienes empapada, mira. – Llevó una de sus manos hasta su braga que se sentía deliciosamente húmeda. El chico no tardó en demostrar el placer con un suspiro y algo parecido a un ronroneo grave que salía de su garganta, sus dedos se deslizaba suavemente por el borde de la tela caliente y húmeda por la excitación de Kula, son embargo se limitó, su erección comenzaba a asomarse por sobre el bóxer en la parte superior. Kula lo sintió y puso sus manos sobre él para liberarlo finalmente, comenzó a realizar movimientos estimulantes que subían y bajaban, se levantó hasta acercar su boca y resoplar sobre su pene erecto. Ella le dedicó la mirada más sensual y ardiente que K había visto en su vida.

-- ¡Hazlo! – Dijo agitado, como si ella hubiese estado esperando el pase libre para introducir ese gran pene en su pequeña boca. K lo sintió demasiado excitante y delicioso. -- ¡Vamos gatita! Sé que quieres meterlo entero en tu boca preciosa. – Dijo invitándola a que degustara su miembro hasta su garganta.

– Ella lo miró gustosa obedeciendo a lo que su amante le pedía.

-- ¡Oh! ¡Sí! ¡Justo así! ¡No pares princesa! – Gemía con tono grave al borde del clímax por cada lamida en su glande. La chica soplaba suavemente para incrementar el placer en K, para después introducirlo nuevamente en su boca y realizar succiones que lograban dejar al hombre con los ojos en blanco. Ella sentía tanta excitación que una de sus manos automáticamente bajó hasta su clítoris en busca de saciar aquella sensación de ardor prominente del placer que le provocaba ver al peli blanco disfrutar del sexo oral que ella le propinaba, así que comenzó a tocar en forma circular e introducir sus dedos, provocando suaves gemidos cuya vibración en sus cuerdas vocales no hacían más que acelerar el orgasmo y la eyaculación de su amado peli blanco.

-- ¡Voy a acabar! – Soltó casi sin aliento mientras movía la pelvis en dirección a la boca de la rubia, quien agilizaba los movimientos con mayor velocidad, hasta que sintió en su garganta como el líquido blanco y espeso que emanaba del pene bombeaba todo hasta llenar la boca de la rubia, quien hacía esfuerzos enormes por tragar la gran cantidad de semen caliente que no paraba de salir. Luego de lamer los restos que habían caído en su cara y alrededor de los testículos, se limpió con la misma lengua los vestigios que quedaban en las comisuras de sus labios. Una imagen excitante y provocadora a la vez.

– Cada vez sabes mejor tigre. – Le dijo degustando el líquido viscoso que aún quedaba en su boca.

– Ahora quiero tenerte dentro de mi. – Expresó con sensualidad, así que se dispuso nuevamente sobre K para introducir el miembro aún duro que palpitaba algunas gotas de semen en su húmeda y caliente vagina que ya había sido liberada de las bragas cuando terminaba de hacerle sexo oral a K. Desabrochó su brasier mientras sus pechos se movían libres, K estaba demasiado excitado con aquella imagen de Kula en su faceta activa durante el sexo, respiraba agitado y tragaba con dificultad. Debía contenerse de actuar si quería que la rubia tomara la iniciativa otra vez, así que se limitó a colocar sus manos detrás de su cabeza para disfrutar totalmente del placer que la rubia estaba dispuesta a darle. Así que solo cerró los ojos y resopló cuando sintió que su pene entraba lentamente en su interior estrecho y ardiente como una tortura que no paraba, quería hacerlo rápido, pero debía respetar el turno de quien amaba. Kula hacía gestos soberanamente deliciosos que demostraban el enorme deleite que le provocaba tenerlo adentro. Era como si fuera una segunda primera vez, algo distinto y nuevo para los dos, K siempre la abordaba tomando el control absoluto de la situación, sin embargo, había decidido que hoy sería distinto con ella, le intrigaba saber qué haría, y no se había arrepentido en lo absoluto de aquello.

La rubia comenzaba a moverse lentamente, cada movimiento pausado a un ritmo perfecto era desconcertante cuando la chica lo hacía al montarse sobre él, quien sentía nuevamente sucumbir las sensaciones en el orgasmo, pero debía contenerse, tenía que aguantar para sentir todo el placer que la rubia estaba dispuesta a darle ahora, no podía fallar. Así que intentó relajarse y estirar su cuello para tener una mejor visión de la rubia que subía y bajaba con sus pechos danzando al compás de sus movimientos, sus manos tocaban su vagina de vez en cuando para provocar el mismo placer en ella, adoraba lo suave que era, no habían vellos púbicos, simplemente era exquisita en toda su magnitud, quien, a su vez, tenía sus manos recorriendo el torso de K, de forma que se acercó para besarlo y luego se levantó para cambiar de posición.

– Espera un momento, necesito música para esto. – Le dijo mientras le guiñaba un ojo y se separaba de aquella unión que los volvía locos. El moreno estaba ahí, recostado en la cama con su miembro en posición vertical esperando ansioso a la rubia que volvía con su iPad y se disponía a colocar Love in the Sky, una canción con el ritmo y la letra perfecta para enloquecer lo, en torno al cual, subió el volumen para que resonar a en la habitación, independiente de que no fuera su estilo musical preferido, sabia que Kula era una melómana empedernida, así que se lo permitía durante estas excepciones con la rubia, pues las melodías y las letras extrañamente llenaban la atmósfera de sensualidad y perversión con mayor intensidad cuando lo hacían.

– Te amo. Y por eso es que hoy te haré tocar el cielo. – Le dijo mientras volvía sobre él para besarlo y acariciarlo, el peli blanco tomaba a la rubia por la cintura, cuando ella suavemente alejó sus manos hasta colocarlas por sobre su cabeza, sin abandonar el beso.

– Me vuelves loco gatita. – Le dijo entre sus labios cuando se besaban.

La chica sonrió, sabía que no siempre iba a tener una respuesta a la confesión de amor, pero también sabía que K tenía su forma de expresar lo que sentía por ella, y aunque a veces lo presionaba para que dijera que la amaba, sabía que esta vez también le respondía con su forma peculiar de expresarse. Así que se lo dejó pasar para continuar con el acto. Se colocó de espalda hacia él en una posición a la francesa, luego introdujo nuevamente el miembro erecto y comenzó a moverse, la sensación de aquella posición en la que el peli blanco tenía de la rubia con su fina espalda y su culo redondo que en aquella pose se hacía más grande, sumado al bendito roce de su piel, lo encendían completamente, no resistió y sus manos fueron directamente a las caderas de la rubia para acentuar más la penetración, el movió su largo cabello hacia un lado porque le hacia cosquillas cuando la rubia se movía, quien seguía el compás que K le pedía levantando su pelvis para ayudarla a moverse.

-- ¡Tu pene es tan grande que lo siento traspasar mis paredes interiores tigre!—

Los gemidos comenzaron a aparecer nuevamente en ambos y la velocidad que la rubia conseguía lograr, ella le dedicaba unas miradas tan ardientes cuando volteaba hacia K, quien rugía por ya no poder contenerse más, y como si la rubia estuviese compenetrada a sus sensaciones comenzó a incrementar los movimientos hasta gritar.

-- ¡Me vengo K! – Gritó sin controlarse.

-- ¡Vamos gatita, hazlo que yo también acabaré dentro de ti! – Le dijo sin ocultar sus jadeos roncos y descontrolados, hasta que ambos soltaron en extremo el orgasmo que los liberaba de la excitante tortura que los contenía.

La rubia se recostó sobre los piernas de K, dejando ver completamente la imagen de su cuerpo ruborizado por aquella peripecia sexual; el peli blanco se levantó como pudo para besar completamente su cuerpo, desde su cuello hasta la punta de sus dedos del pie, en donde la rubia sintió cosquillas.

– Estuviste fantástica preciosa. Eres una diosa en la cama. – Le Susurró mientras la chica comenzaba a quedarse dormida.

– No quiero irme K. – Le contestó con pereza.

– Yo tampoco deseo que te vayas pero a tu madre no le agradará que te quedes si tienes clases al día siguiente, además debo llegar más temprano porque debo entregar unos estúpidos informes a Heidern antes de las doce si queremos salir este fin de semana, de lo contrario tendré que quedarme el sábado y no iremos con Whip y Máxima. – Dijo de mala gana mientras se iba a limpiar al baño.

– No quiero… si me vas a dejar a casa no podremos vernos hasta el sábado. – Dijo formando un puchero con su boca mientras se incorporaba en la cama. El gesto fue tan tierno para el peli blanco que se acercó a la chica y tocó suavemente su cabeza, luego le dio un beso en la nariz.

– Los días pasarán tan rápido que no te darás cuenta cuando estemos nuevamente juntos, esta vez en la cabaña a la que querías volver en esta época. – Le dijo para consolarla.

La chica pareció contentarse de momento con la idea, así que fue al baño para darse una ducha rápida y vestirse, ya comenzaba a hacerse muy tarde y no llevaba ropa muy abrigada., así que tuvo que pedirle prestada una vez mas la chaqueta de cuero, mientras el peli blanco se colocaba una sudadera negra con capucha para cortar el viento. La rubia tuvo la idea perfecta para sorprenderlo cuando se vieran nuevamente, una nueva prenda para capear el frío que no parecía querer dejar la ciudad Le sentaría bastante bien para variar con aquella manda de cuero, sabía que no podría competir fácilmente con ella, pero intentaría buscar algo que fuera de similar estilo.

Cuando llegaron a la casa de Kula, el peli blanco la ayudó a bajarse de la moto con cuidado tomando su cuerpo liviano por los aires como era costumbre, la chica lo miró con tristeza, no quería separarse tanto tiempo de él, se había acostumbrado a verlo todos los días durante las vacaciones, era la primera vez que se separaban por unos días desde su reconciliación, además de tener en mente a su hermana embarazada, cosa que no había podido decirle a K, debido a la intervención placentera de hace una hora atrás.

– A todo esto, ¿Qué era lo que querías decirme? – Preguntó mientras entrelazaba sus dedos con los de ella.

– A decir verdad… no me siento muy segura de hablarlo ahora, pero es sobre Candy. Es serio y la cosa es… que ella… -- Se quedó pensando como si buscara las palabras adecuadas para decirle a K por lo que pasaba su hermana, tampoco sabía si era de su completo interés debido a los roces entre ellos, pero necesitaba desahogarse y no sentir aquella carga de la incertidumbre con respecto a si ese bebé podría nacer o no.

– Preciosa… todo bien si no quieres decirme pero me estoy congelando sin la chaqueta que llevas puesta ahora. – La interrumpió el peli blanco de sus cavilaciones.

– ¡Lo siento cariño! Es solo que… Candy está esperando un hijo de Shingo, nadie más lo sabe… bueno, ahora tú también, ni él ni mamá tienen idea de lo que le pasa a Candy y ella aún no quiere decirle a nadie, pero tiene dos meses de embarazo y no podrá ocultarlo por mucho tiempo, además que no sabe si quiere tener a ese bebé o desistir de la idea y la verdad yo… -- Se contuvo de decir lo que pensaba.

– Quieres que lo tenga ¿No? – Le dijo mientras le dedicaba una mirada tierna, algo que jamás en los meses que llevaban juntos lo había visto hacer, ni a ella ni a nadie. Quizá la idea de un bebé lo hacía mostrar otra faceta que hasta él desconocía.

– No soy quien para interferir en la vida de nadie, y menos de Candy, pero es que la verdad he pensado que todo esto le ha pasado por algo y quizás, solo quizás, ese bebé le enseñe más cosas de la vida que cualquier otra persona. Yo felizmente la ayudaría y sé que nunca estaría sola porque no necesita a Shingo para que se haga cargo. Ahora que Whip se ve tan feliz también con la idea de que su bebe crecerá día a día me hace pensar cosas que también podría resultar para Candy. – Soltó cómo si tuviese atoradas las palabras en su garganta.

– Kula, Candy es grande y sabe lo que hace, la decisión que tome repercutirá en su vida lo quiera o no, tú sólo debes preocuparte de estar ahí para ella. No te hagas cargo de algo que no te corresponde. – Le dijo.

Kula sabía que K diría algo así, y sabía que tenía razón, pero no podía evitar pensar que sí las cosas hubiesen sido diferentes para Candy no estaría dudando del bebé. La culpa la tenia el imbécil de Shingo, y lo peor es que no tenía idea que será padre, de seguro lo estará pasando con alguna chica ingenua a la cual engañar. Era un estúpido, pensaba, por lo que no pudo evitar fruncir el ceño, y K se dio cuenta de aquello, levantó su mentón y la besó largamente.

– Sé que te preocupa lo de tu hermana, pero debes ser paciente y respetar lo que ella decida. – Dijo cuando se separó de sus labios.

– Sabía que podía contar contigo tigre. – Le dijo mientras lo abrazaba.

– Soy tu novio al que le encanta follarte como un animal en celo, pero si te veo con problemas también puedes contar conmigo. Soy un hombre poli funcional nena. – Le dijo.

Ella sonrió por el último comentario.

– Está bien, entraré para que puedas irte a descansar K. Ya espero que sea sábado para poder verte de nuevo. Adiós tigre. – Expresó mientras depositaba un tierno beso en sus labios y le devolvía la chaqueta de cuero.

-- ¿Kula? – La llamó.

– ¿Sí? – Contestó ella.

– Te amo. – Confesó.

El rostro de la chica se iluminó completamente, pues ella se lo había dicho en el momento mientras estaban haciendo el amor. Sin embargo, no esperaba que el peli blanco fuera a decírselo ahora, en torno al cual, se devolvió para responder con un beso apasionado y demandante que pudiese perdurar hasta que volvieran a verse.

– También te amo. --

Kula entró con evidente rubor en sus mejillas y sus piernas temblaban de la emoción, era el efecto K, de pronto, su madre dormía por la hora y parecía no haber movimiento en la casa, así que subió con cuidado de no hacer ruido, cuando pasó por la habitación de su hermana, vio que había luces encendidas aún, seguía despierta.

– Candy ¿Estas despierta? – Preguntó para cerciorarse.

-- ¡Pasa! – Exclamó.

-- ¿No tienes sueño? Tengo entendido que les da sueño por el bebé. – Mencionó tratando de no ser inoportuna.

– Tengo sueño, y debería estar descansando porque me la he pasado vomitando hasta hace unas horas atrás, tengo náuseas en la mañana y en la noche, pero te estaba esperando. He tomado una decisión. – Anunció.

-- ¿Con respecto al bebé? – Preguntó de nuevo.

– Así es, he decido tenerlo. Mañana hablaré con mamá, así que necesito que no te escapes con tu amante furtivo y estés conmigo cuando llegue a la casa ¿Ok? – Habló más que decidida.

-- ¡Oh Candy! ¡Qué felicidad hermana! Ya verás que todo será bello para ese bebé, te acompañaré a todos los controles y estaré en el día de su nacimiento, de su primer cumpleaños, lo llevaremos a la playa en el verano y… -- La rubia de cabello corto la hizo callar, a pesar de la emoción.

– Lo daré en adopción. – Dijo Candy mientras quitaba la vista de su hermana, a quien se le borraba la enorme sonrisa de hace unos instantes.

– Verás, lo he pensado durante toda la tarde y quiero ocupar el puesto que papá y mamá nos tienen en la empresa, un bebé a estas alturas solo va a entorpecer mis planes y no me siento con la madurez de hacerme cargo de un bebé, no me veo compartiendo con un mocoso que me quite tiempo, soy demasiado egoísta y quiero muchas cosas que no estoy dispuesta a compartir con nadie Kula. Y menos a alguien que me recuerde lo que tuve con Shingo. ¡Eso ni pensarlo! – Dijo con tanta frialdad que dejó atónita a la rubia de cabello largo.

– ¡Pero hermana! Recién estás comenzando un procesos maravilloso. ¿Acaso has pensado en qué puedes terminar encariñada a ese bebé que crece dentro de ti? Y si se parece a ti solamente, será como tener una pequeña Candy corriendo por la casa. Además, no puedes culpar a quien está por nacer si los irresponsables fueron sus padres. Piénsalo mejor Candy ¿Sí? – Intentó convencerla.

– Ya lo he decidido Kula, y aunque me encariñe no voy a desistir de esta idea, hay muchos padres que están dispuestos a adoptar bebés para darles un futuro lleno de amor y cariño, yo solo quiero contentarme con cosas materiales, viajar y ser exitosa, lo de una familia jamás estuvo en mis planes, es decir, estar con un hombre más rico y que me consienta en todo, no necesito que un inocente me arruine lo que desde pequeña soñé para mi vida. – Habló ya perdiendo la paciencia.

– Está bien, dije que estaría a tu lado no importando lo que escogiera, así que… cuenta conmigo Candy… buenas noches. – Dijo con tono desanimado recordando lo que hace pocos instantes había mencionado K.

Sabía que cuando a Candy se le metía una idea a la cabeza, nada la haría cambiar de opinión. De verdad imaginaba que la posibilidad de ver a una pequeña niña parecida a su madre corriendo por la casa provocaría un cambio en su actitud tan altanera y ególatra. Pero no sería el caso. Se lanzó a su cama, unas lágrimas salían de sus ojos, no entendía porqué, tenía pena por aquel bebé, nadie sabría a dónde iría a parar, con qué familia, así que trataría de mimarlo mientras estuviese en el vientre de su hermana, después no lo vería nunca más. O eso pensaba.

Al día siguiente, Candy fue con Kula a la universidad con total normalidad, ocultaba sus náuseas y trataba de mantener a raya el asunto. Le había enviado un mensaje a Diana para que llegara temprano a casa debido a una plática que deseaban tener. La madre preocupada por aquel mensaje respondió que allí estaría. Kula faltaría a la clase de patinaje dando aviso durante la mañana al cuidador del recinto para que notificara a sus alumnos. Todo estaba preparado para la noche. Cuando ambas llegaron a casa, su madre las esperaba en el comedor, dispuesta a escuchar lo que sus hijas deseaban a comunicarle.

-- ¡Hola mis niñas! – Las saludó con un abrazo, Candy sintió que las lágrimas saldrían, pero se contuvo a tiempo.

– Y bien ¿Qué es lo que pasa? – Preguntó directamente. Las hermanas se miraron y le pidieron que tomara asiento.

– Mamá, seguramente no estás preparada para lo que vas a oír, por eso te pido que te lo tomes con calma y escuches lo que Candy debe decirte. – Intervino Kula.

– Muy bien, pero me asustan chicas. ¿Ha pasado algo en la universidad? – Preguntó con preocupación.

Ambas negaron con la cabeza.

– Madre, has hecho un trabajo increíble en nuestra crianza, desde que papá falleció, has tratado de seguir adelante con nosotras, y te lo agradecemos enormemente, pero lo que debo decirte no tiene que ver absolutamente en nada que hallas fallado, es, más bien una irresponsabilidad mía. Estoy embarazada. – Finalizó Candy mientras estudiaba cada reacción de su madre, quien no daba crédito a lo que oía. Su boca se abrió para decir algo, pero luego se arrepintió. Luego frunció el sueño y bajó la mirada. Kula estaba también preocupada por la reacción que tendría su madre.

-- ¿Cuántos meses tienes? – Preguntó de pronto.

– Dos. – Respondió.

-- ¿Quién es el padre? – Volvió a preguntar.

– Shingo, me extraña que no lo sepas. – Le dijo.

– He de suponer que lo sabe, además de que la irresponsabilidad ha sido por parte de ambos. Él debiese estar acá Candy, debiste haberle dicho primero que a nadie, él merece saber que es el padre. – Soltó enfadada.

– Mamá, si Shingo se entera ¿Crees que quiera hacerse cargo realmente? Sabes que nunca pudo lidiar con él rechazo de Kula, intentó propasarse con ella durante la fiesta de año nuevo y además, me era infiel y lo sabes, por eso me diste el vehículo ¿No? para que pudiese compensar el vacío de su existencia. No creo que se oportuno que lo sepa. – Sugirió Candy con tono poco calmado.

–¿Y entonces cómo pretendes criar a un hijo sola Candy? Un hijo te consume tiempo durante los primeros años de vida, tendremos que contratar niñeras para que sigas estudiando y puedas estar junto a Kula en el puesto de la empresa que espera por una de ustedes. ¿Qué dirán cuando te vean con una enorme barriga? ¡Eres solo una niña! ¡Muy estúpida por cierto! – Comenzaba a gritar ya perdiendo los estribos. Las lágrimas de Candy comenzaban a salir, había soportado bastante. Pero las palabras de su madre le dolían de sobremanera.

-- ¡Y yo que pensaba que Kula me podría salir con algo así, pero ¿tú? Te creí más inteligente muchacha, me has decepcionado hija. – Dijo al momento que llevaba una mano por sobre su frente y comenzaba a llorar.

– Mamá, aún no has escuchado lo que Candy tiene que decir, esto es sólo una parte, así que por favor, te pido que la escuches y seas comprensiva, así como lo fuiste conmigo con ayuda de Tía Roxy, deja atrás tus juicios de valor que ya resulta bastante difícil asimilar la realidad que debe afrontar mi hermana, ella no dejará de ser quien es por esto, tampoco con lo que tiene que decirte, solo te pido que escuches con oídos de madre y no con los del qué dirán. – Intervino, tratando de obviar el comentario del embarazo esperado en ella y no en su calculadora hermana. Diana accedió con dificultad, ya que era difícil digerir todo lo que estaba pasando.

– Sé que no estoy lista para hacerme cargo de otra persona, por eso he decidido que lo daré en adopción cuando nazca. – Dijo con determinación.

Tanto su madre como Kula intentaban descifrar algún gesto de duda, pero parecía convencida de su elección.

– Sabes que puedes arrepentirte, un hijo vivir en estos momentos dentro de ti, lo sientes moverse y no puedes evitar amarlo, es algo propio de la naturaleza humana. Y es muy probable que esto te haga sufrir. – Le dijo con pesar en sus palabras, no concebía que su hija estuviese tan decidida a entregar a su propio hijo a cualquier familia.

– Mamá , yo tampoco estoy muy de acuerdo con lo que Candy cree correcto, pero es ella quien debe decidir sobre su hijo, y si ella cree que lo mejor es que ese bebé que crece cada día dentro de ella sea amado por otra familia que pueda darle la calidez y la entrega amorosa de atención que necesita, no nos queda otra que permanecer a su lado y estar ahí cuando todo termine. – Expresó la rubia también con lágrimas en sus ojos.

– Mamá , solo te pido que no me dejes sola, porque tengo miedo de lo que pueda pasar y no sé si sea capa de soportarlo, ¡Por favor! ¡Te necesitó mami! – Le dijo entre sollozos. La mujer sintió que esas últimas palabras tan cálidas y sinceras eran la demostración más grande de afecto que su hija había hecho en años, por lo que no se resistió y corrió a abrazar a su hija que estaba sufriendo, aún era una niña, su niña, y quería asesinar al chico que, mientras tanto, permanecía feliz de la vida deambulando y haciendo de las suyas sin siquiera saber que un hijo suyo vendría en camino, aunque dada la situación, probablemente se haría el desentendido.

– Lo siento mi niña, debí haber estado más tiempo contigo y con Kula, debí haberme percatado de lo que sucedía con ese estúpido que ni siquiera hubiese permitido que entrara a nuestra morada. Ahora no importa nada más que tu salud y la de ese bebé . Si al momento de nacer aún piensas que debes darlo en adopción, lo pondremos en el mejor lugar para que las mejores familias de South Town deseen tener a ese niño. – Expresó conmovida.

– Gracias mamá . – Dijo mientras se apoyaba en su regazo como una niña que se había lastimado en el parque de juegos y corría al amparo de su madre. Kula estaba más tranquila con esto último, iba a salir para dejarlas solas cuando su madre le hizo señas para que se acerca.

– Kula ven tú también. Somos una familia, su padre estaría orgulloso de ustedes chicas, ambas son maravillosas y por favor, nunca sientan que nos decepcionan, son lo mejor que nos pudo haber pasado en la vida y no se atrevan a pensar lo contrario, siempre vayan con la frente en alto porque el mundo está lleno de enemigos al acecho buscando destruir la vida de personas como nosotras. Las amo. – Dijo Diana conmovida por sus hijas, quienes sin darse cuenta de lo rápido que pasaba el tiempo, se habían convertido en mujeres capaces de tomar decisiones que otro adulto probablemente hubiese desistido o no hubiese cumplido con lo que se necesitaba. Y ahí estaban sus hijas, dos muchachas maduras dispuestas a afrontar el mundo, pero sabía, que aunque pasaran años, ella siempre estaría ahí cuando la necesitaran, pues el rol de madre jamás se acaba.

La semana transcurrió con un aire mucho más tranquilo para Candy, había conversado con su madre y a partir del semestre próximo congelaría sus estudios para seguir el próximo año después de tener al bebé. Así se evitarían las preguntas, no tendría que dar explicaciones a nadie y podría descansar en casa. Cuando la tía Roxy se enteró por parte de Diana, no pudo evitar emocionarse, luego visitó a la rubia para expresar sus palabras de apoyo que siempre eran las adecuadas en el momento preciso para animarla. Kula observaba en el marco de la puerta con pesar y tristeza por el tema de la adopción, pero nada parecía hacerla dudar, no sería tía por su hermana, pero aún quedaba la opción de la hermana de K, aunque no compartían nada sanguíneo, el peli blanco las vinculaba, y si se proyectaba a futuro quizá sus vínculos se estrecharían aun más. Pero quedaba mucho tiempo para pensar aquellas cosas. Ahora debía apoyar cien por ciento a su hermana durante esta etapa, por lo menos podría disfrutar al bebé en el vientre de Candy antes de no poder verlo.

--

El día viernes llegó y Kula terminaba contenta las clases de la primera semana de universidad para su tercer año. Eso significaría que podría ver por fin a K, solo habían hablado por teléfono y mensajes, pero no se comparaba a sentirlo junto a ella, irían nuevamente a la cabaña loft de South Beach a pasar el fin de semana, y también estarían con Whip y Máxima compartiendo durante esos días, la idea le entusiasmaba bastante.

-- ¿A dónde vas con tanta prisa Kula? – Le preguntó su madre mientras veía que la chica corría hacia su habitación.

-- ¿Recuerdas que te dije que la hermana de K nos había invitado a pasar el fin de semana a South Beach? Pues, estoy arreglando mi equipaje para mañana, K pasará por mi muy temprano porque Seirah nos esperará para compartir el desayuno. – Comentó omitiendo los detalles de que estaría a solas en una cabaña con K, lo que hizo que se formará una gran sonrisa por lo contenta. Envolvía con sumo cuidado una chaqueta gris de cuero con piel en el cuello, también tenía hebillas en sus brazos y hombros, había buscado lo más parecido a la chaqueta que habitualmente usaba; Athena la había acompañado el día anterior al centro comercial, pero como la búsqueda no había dado resultados, tuvieron que acudir a Central City, en donde habían tiendas más alternativas con las cuales tendrían más chances de tener éxito de encontrar algo adecuado para él. Kula estaba nerviosa pensando en la posibilidad de no encontrar algo que fuese del gusto del peli blanco, hasta que observó una tienda en la que parecían motocicletas y chicas con ropa bastante ligera, Athena también miró en aquella dirección y la animó para entrar en la tienda, aunque sentía un poco de pudor por el estilo tan exacerbado, se armó de valor y avanzó para buscar algo que le llamara la atención, que por suerte, no demoró demasiado, la chaqueta en un maniquí lucía espectacular.

– Creo que K se verá muy bien con esa chaqueta. – Anunció Athena también observando la prenda. Kula no lo dudó y pagó por ella.

Sonreía satisfecha por el obsequio mientras lo observaba, si le gustaba, regresaría por más cosas que también había observando, como un cinturón de cuero con balas y pantalones a juego con la chaqueta que le había comprado, sudaderas con grupos que a K posiblemente le gustaban porque eran roqueras. Estaba recorriendo la tienda mentalmente cuando su madre la interrumpió.

-- Veo que la cosa va enserio con ese chico. – Expresó mientras miraba que Kula corría de un lado a otro. Como sabía que Kula no le prestaría demasiada atención por estar enfocada en empacar, entró a la habitación y se sentó en la cama de la rubia. Quería hablar de algo con ella.

– Muy en serio mamá, sabes que amo a K. – Le dijo mientras se dirigía al baño para recoger algunos artículos personales.

– Esa chaqueta que en vuelves ¿Es para él? – Preguntó.

– Sipis. – Respondió.

– Es algo peculiar ¿No? – Inquirió.

– Lo sé, solo espero que le guste. – Contestó con tono reflexivo.

-- ¿Estás segura de ir tan en serio hija? No quiero que termines lastimada, conozco muy poco a K, lo he visto un par de veces, es bastante reservado. Solo no quiero que interfiera con los planes de tu cargo en la empresa, ahora que Candy se retrasará un año, tú tendrás que hacerte cargo del puesto de sub gerente, y sabes que eso demandará mucho tiempo, probablemente no se vean tanto como ahora. – Le dijo.

– Mamá, aún queda un año para ver ese tema, además, si estoy con K para ese entonces, nuestra relación llevará el tiempo suficiente para soportar cualquier obstáculo, y aunque no quieras escucharlo, K y yo nos proyectamos a futuro, así que no le veo el problema. – Dijo con determinada resolución al punto que su madre quería llegar.

– Hija, solo temo que él pueda se una distracción en tus planes de permanecer en la empresa, sabes que no será bien visto que tengas a un simple mecánico como novio, pienso que quizá esto pueda durar lo que tú estarás en la universidad. Después conocerás gente importante y a tu altura mi pequeña y linda Kula. – Dijo con ternura para suavizar la intención de sus palabras.

– Mamá, creí que te había quedado claro lo mío con K. Lo que el resto piense me tiene sin cuidado, y en cuento al cargo de la sub gerencia, lo tomaré hasta que Candy se sienta en condiciones de asumirlo, no tengo intenciones de competir con ella por un simple título en la empresa, quizá no siquiera me dedique a lo que he estudiado, sé que papá y tú siempre lo quisieron, pero la verdad es que ya no estoy tan segura de interesarme por aquello, es por eso que prefiero esperar a la titulación del año próximo. Ahora, si me disculpas, debo dormir para madrugar, buenas noches mamá. – Anunció dando por finalizada la conversación con su madre.

– Bueno hija, espero que este fin de semana puedas pensar en lo que te he dicho, probablemente esto no sea más que un enamoramiento pasajero, el primer amor siempre es intenso, pero no en todos los casos duraderos, así que, piensa ante todo en tu futuro con la cabeza fría, el corazón nos hace tomar malas decisiones, los sentimientos no siempre son un buen referente. Descansa hija. – Finalizó y se dirigió a la puerta.

Kula se quedó en silencio pensando en la conversación previa a las fiestas pasadas, su madre aún no aceptaba su relación con K del todo, pero demostraría de una u otra forma que el amor por el peli blanco no era simple cosa de niños como su madre pensaba, y en lo que referente a la empresa de su padre, tendría que tomar una decisión si quería seguir su propio camino, tendría que afrontar las consecuencias de su elección, que no tenía nada que ver con lo que sus padres tenían planeado para ella, quería vivir plenamente con K, quería improvisar y vivir feliz haciendo lo que ella quería, no dándole el gusto al mundo. Solo quería hacer lo que su corazón le dictaba, y si eso significaba una vez más ir en contra de toda su familia, estaba dispuesta a seguir adelante.