ENFERMEDAD.
Advertencia: Historia no compatible con el canon oficial de Kimetsu no Yaiba, la presente historia se trata de un Au situado en la época moderna.
Descargo de responsabilidad. Kimetsu no Yaiba ni ninguno de sus personajes me pertenecen. La historia fue hecha sin fines lucrativos pero si de distracción para las personas que la lean y para mí misma. Ignoro si hay una historia parecida en la extensa cantidad de relatos con la que cuenta| Fanfiction o cualquier otra plataforma similar.
Summary:
—No tienes que llamar al hospital, no estoy tan mal. Iré y pediré que una compañera me revise si eso te tranquiliza — ella puso los ojos en blanco con frustración y trató de alejarse del lugar pero el pelinegro la tomó firmemente de la muñeca.
Shinobu sentía su cuerpo doler como si hubiese sido golpeada con un objeto contundente en múltiples ocasiones, la cabeza le palpitaba de tal forma que sentía que en cualquier momento le iba a explotar, su nariz estaba completamente tapada por lo que respiraba con dificultad, y tenía temperatura corporal elevada. Eran bastantes altas las probabilidades de que tuviese un fuerte resfriado.
Agradeciendo a cualquier divinidad que existiese por la fortuna de no estar siendo abrazada por él, reunió todas las fuerzas posibles para levantarse sin despertar a su novio, tomó su portafolio que estaba en el closet y se dirigió al baño en busca del botiquín con medicamentos que tenían allí. Antes de salir de la habitación, posó su vista en el reloj despertador que tenían ahí: casi las cuatro con veinte minutos de la mañana.
Logró llegar con dificultad al baño, recogió el botiquín de una de las repisas del lugar y se sentó sobre el retrete, por suerte para ella, dentro de su portafolio estaba su botella a medio terminar de agua que olvidó sacar cuando llegó a casa.
Revisó los cajitas y frascos de medicina en busca de alguna que pudiese ayudarla para aliviar los síntomas de resfriado común. Quería tomarse la medicina ya mismo pero es consciente de que por lo menos debía comer algo antes de hacerlo, lastimar su estómago era lo menos que deseaba en estos momentos.
Fue en búsqueda de algo que pudiese comer lo más rápido posible, pero al pasar por la sala sufrió un fuerte mareo que la hizo tambalearse y en un intento por no caer se aferró al sofá, moviéndolo en el acto con su peso y haciendo que emitiese un ruido rasposo en el suelo. Su portafolio también alcanzó a deslizarse por su hombro y golpeó secamente el suelo antes de que pudiese si quiera evitar que cayese.
Mierda
No había forma alguna de que Giyuu no se despertara con eso, ése hombre se despertaba incluso con sus propios ronquidos. Su sueño era en extremo ligero y casi siempre estaba alerta para saltar al mínimo ruido que hubiese.
Algunas veces daba más protección de la necesaria, como cuando llegaba a colarse algún animalito al departamento por las escaleras de incendios, gatos y aves sobretodo. No es que le molestara realmente, era uno de los beneficios que se incluían en el paquete por salir con un hombre que trabajaba como agente en la estación de policías.
Por ejemplo, el año pasado, cuando todavía vivía en casa con sus hermanas, un sujeto se había colado por la ventana del baño en la planta baja a altas horas de la madrugada. Para la desgracia del ladrón, esa noche su novio se había quedado dormir en casa con ellas.
El ruido de un cristal rompiéndose seguido de varios golpes sordos la habían despertado. Palmeó la cama en búsqueda de su novio y, debido a su ausencia, rápidamente se puso una frazada encima antes de salir de la habitación, hacía bastante frío. Pensaba que quizá un Giyuu parcialmente dormido había bajado por agua y terminó tropezando con algo.
—¿Pasó algo Shinobu? — Kanae también había sido despertada por los ruidos, detrás de ella Kanao se asomaba por la puerta de su cuarto, ambas tallaban sus ojos con pereza.
—¡Maldito imbécil, suéltame!
Apenas iba responderle algo a sus hermanas cuando aquel grito estrangulado se escuchó, proveniente de la planta baja de la casa. El sueño con el que cargaban se disipo de inmediato y las tres corrieron escaleras abajo.
Había un sujeto desconocido tirado en el suelo de su sala de estar que luchaba por liberarse del férreo agarre con el que su novio lo estaba sometiendo. Giyuu abrazaba su torso con las piernas y aprisionaba el cuello del hombre en uno de sus brazos con la fuerza necesaria para no provocar una muerte por asfixia.
Las tres hermanas no necesitaron explicación ni instrucciones de su parte para movilizarse lo más rápido que pudieron. Kanao llamaba a la policía mientras Kanae había corrido por el par de esposas que su cuñado traía en su maletín de trabajo. Shinobu tuvo que ponerle un sedante para poder esposarlo y mantenerlo bajo control mientras llegaba la policía.
Ahora recuerda con gracia que esa noche cuando lo subieron a la patrulla, aquél hombre las había mirado con odio, aunque este no era comparable con la forma en que observaba a Giyuu mientras que este hablaba con sus compañeros de la estación de policías para explicar lo sucedido.
—¡Soy yo! — Shinobu alzó la voz para que su novio no saliese en modo detective a investigar el paradero del sonido y con la esperanza de que se quedase en la habitación. No obstante, fracasó.
Se escuchó el leve chirrido de la puerta de la habitación y el somnoliento hombre salió de la recamará.
—¿Pasa algo? — decía mientras bostezaba.
Ella trató de actuar con la mayor naturalidad posible para no desatar sospechas.
—Solo fui al baño y me dio un poco de hambre, ¿no quieres algo? — sonrío muy forzadamente, esperando que Giyuu declinara su oferta y regresase a dormir.
Su novio la escaneo de los pies a la cabeza varias veces bajo aquella mirada estoica suya. Finalmente, tras un par de minutos que a ella se le hicieron eternos, él se acercó y recogió su portafolio que todavía se encontraba en el suelo.
—¿Por qué llevas esto?
—Voy a revisar unas cosas mientras como algo— de verdad estaba intentando que su fachada no se desmoronara en el momento pero su respuesta hizo que él se cruzara de brazos y alzara una ceja con sospecha. Sentía la mirada pesada taladrando su ser.
Su cuerpo se tensó levemente, lo necesario para que él lo notara estando tan cerca el uno del otro. Ambos se estaban mirando, ella sonreía forzadamente y su novio se encontraba expectante.
Ante la falta de movimiento de su parte, Giyuu estiró un poco su mano para tocar su frente y ya no pudo fingir más. Dejó escapar el aire que inconscientemente estaba reteniendo.
—Voy a prepararte la bañera con agua fresca, ve a recostarte e iré por ti cuando esté lista, primero hay que bajar tu fiebre. Llamaré al hospital para informar que estás enferma.
—No tienes que llamar al hospital, no estoy tan mal. Iré y pediré que una compañera me revise si eso te tranquiliza — ella puso los ojos en blanco con frustración y trató de alejarse del lugar pero el pelinegro la tomó firmemente de la muñeca.
—Shinobu…
—¿Qué? — estaba empezando a molestarse y la vena palpitante en su frente era indicio de ello a pesar de la sonrisa en su cara. Aún se sentía fatal y no estaba de humor para lidiar con la sobreprotección del hombre.
—No deberías ir—sugirió y soltó su brazo.
Ella solo bufó y se dirigió a donde iba desde un principio.
Shinobu no sabe lo qué paso, supone que debió desmayarse por la lata fiebre. Despertó acostada en la habitación, Giyuu estaba a su lado cambiándole las compresas con agua fría en un intento por controlar su fiebre.
—¿Cómo te sientes? — él sumergió la siguiente toalla en el recipiente con agua que había sobre la cajonera. Se secó las manos y tomó el termómetro digital. Ella se dejó maniobrar por él para que se lo pusiese.
—He estado mejor— decía mientras veía el reloj despertador al lado de la camal, el cual marcaba las seis de la mañana, faltaba una hora para que iniciase su turno en el hospital.
—Ya he avisado de tu condición en el hospital, no te preocupes por eso— él habló como su hubiese leído sus pensamientos.
Se escucharon los pequeños pitidos del termómetro. Tomioka retiró el termómetro.
—Tienes treinta y ocho, sigue siendo alto pero está mejor que hace una hora— dejó el aparato sobre la cajonera de al lado— vamos al baño, dejé la bañera preparada desde hace rato en caso de que tu fiebre no bajara, ¿puedes levantarte?, o quizá prefieras comer algo, ¿debería poner a calentar un poco de sopa que quedó de ayer?
—Tranquilo doctor Tomioka, puede levantarme sola al baño, gracias por su preocupación— ella le sonrió burlonamente a pesar de que aún se sentía débil por la fiebre pero no por eso iba a dejar de molestarlo si tenía la oportunidad. Era raro cuando él conectaba muchas oraciones al hablar.
Giyuu puso los ojos en blanco por la pequeña broma pero no dijo nada.
Después de un rato, Shinobu se encontraba nuevamente reposando en la cama mientras buscaba algo para ver en su laptop. Se vistió con su ropa interior y con una camisa azul oscuro de franela con manga larga y botones a la que ella gustaba llamar "el pijama de abuelo" de su novio. Había comido lo necesario para poder consumir medicina sin problemas y su fiebre había reducido lo suficiente como para ya no aturdirla.
—No tienes que quedarte a cuidarme, puedes ir a trabajar, ¿lo sabes? — No obstante, a pesar de estar diciendo eso, ella estaba acurrucada entre sus piernas, dejando descansar su espalda sobre el torso de su novio —Si te apresuras, aún puedes llegar, tu turno empieza hasta las nueve— ella volteo a ver el despertador que marcaba las ocho de la mañana.
—Pedí permiso para faltar, el jefe Ubuyashiki lo entendió— dijo tranquilo mientras la abrazaba por la cintura y dejaba descansar ligeramente su barbilla sobre la cabeza de ella.
—¿Me dejarás ir al trabajo mañana? — Shinobu preguntó fingiendo molestia.
—Solo si estás bien.
—Me tratas como una niña, te pareces Kanae ahora.
—Sé que no eres ninguna niña y que puedes cuidar mucho mejor de ti misma de lo que lo haría yo respecto de mi persona pero eso no hará que deje de preocuparme por ti si estás mal.
Que bueno que su novio no podía ver su cara desde la posición en la que estaban. A veces podía decir cosas muy lindas en los momentos correctos.
Notas de la autora.
¡Nuevo capítulo, maifriens!
Quería subir esto un poco antes pero tuve varios contratiempos que no me permitieron terminar de escribir hasta apenas, lo siento por eso.
Muchísimas gracias a todas las personas que han decidido agregar a "Doméstico" a sus historias favoritas y que la sumaron a su lista de historia seguidas, significa mucho para mí, en serio. También a todos aquellos lectores silenciosos que disfrutan de leerme, sé que están ahí ;), e igualmente les agradezco por su tiempo.
Informo que quizá me ausente por la primera mitad del mes de marzo, debo prepararme para algunos exámenes y al mismo tiempo tratar de escribir para una GiyuuShino Week organizada en fb. Si alguien está interesado en participar puede enviarme un MP y con gusto les pasaré la información C:
En respuesta a danielapmatute:
Claro, por supuesto que quiero plasmar situaciones no solo dentro de casa sino también en otros lugares e ir introduciendo a otros personajes, ya he estado escribiendo unas cuantas ideas en borrador para ello, espero pronto darle una forma sólida a alguna de esas anotaciones. Lo que si no había tenido mucho en cuenta era lo de las conversaciones pero me parece buena idea, gracias por ello :D.
Lo de despertarse con sus propios ronquidos es real maifriens xd, le pasa a mi mejor amigo. Decidí incluir eso porque se me hacía divertido que le pasase algo así a Giyuu, además de que me imagino que sería algo que Shinobu encontraría muy divertido si fuese real.
Sin nada más que agregar me despido de ustedes.
¡Hasta la próxima lectura!
Próximo capítulo: -AÚN SIN DEFINIR-
