Hola de nuevo, aquí con otro capítulo, y debo decir que ya estoy en la recta final de la historia. Probablemente sean dos capítulos más y estaría terminada.
Con respecto a lo de tu amigo Manu, tuve problemas para subir los primeros nueve capítulos en One Drive y de ahí a la aplicación de Fanfiction debido a que el internet que había en mi casa se pasaba cayendo y no me di cuenta hasta hace un par de meses que estaban muy cortados.
No te preocupes que cuando termine la historia los editaré para completarlos, ya que solo están cortados la mayoría de los últimos párrafos, problema de ortografía no es porque la edición en documentos de Word te avisa si algo tiene alguna falta ortográfica, en la sintaxis y la semántica tampoco hay errores, redacción también volví a revisar desde otra aplicación y no hay problemas, así que sería bastante bueno que tu amigo estudiara un poquito más antes de hablar desde la ignorancia en que la mayoría de los jóvenes como ustedes confunden (esto lo digo en buena) entre el error de sintaxis y la falta de ortografía, que son cosas absolutamente distintas, pero bueno, quizá no esté acostumbrado a leer algo un poco más elaborado a diferencia de otros escritos y le resulte difícil entenderlo al tener un lenguaje quizá tan limitado. En cuanto a la petición de colaborar con tus escritos, la verdad no creo que hayas entendido la antepenúltima vez que te respondí, si no me equivoco, cuando te dije que había una aplicación a descargar en Google Play de Fanfiction para celulares cuya forma de subir las historias es bastante más fácil que en el navegador de un pc (por lo menos para mi) lo que fue un "No" por si no lo notaste. La última vez estuve casi todo un día corrigiendo de tu One Shot tus faltas ortográficas y los problemas de cohesión que tienes para poder redactar ya que si aparecía en mi cuenta era vergonzoso subir algo de esa calidad. Hazle caso a tu amiga que leyó tu escrito y aprende a subir las historias tú, no es tan difícil y hasta te motivará escribir muchas más.
Saludos.
Capítulo XXII
Wanderlust
Kula se despertó temprano como de costumbre, no podía dormir más allá de las nueve y algo, miró su celular bostezando y tratando de estirarse. Observó que K dormía junto a ella abrazado y destapado con una pierna encima sobre su cadera, trató de moverlo para que la quitara por el peso que le generaba en su vejiga a punto de explotar, pero solo logró que se arrimara más a ella.
– K, necesito ir al baño ¿Puedes quitar tu pierna por favor amor? – Habló suave a su oído para que pudiese escucharla. El peli blanco se removió dándole la espalda, así pudo librarse de su aprensivo amante que seguía plácidamente dormido. Se sentó en la cama y volvió a bostezar, aún tenía sueño, el teléfono de la habitación sonó para avisarle que el desayuno estaba en camino para que recibieran la bandeja en la puerta. Kula contestó afirmativamente para que lo llevaran. Se dirigió al baño para descargar su vejiga que ya le dolía, estaba adolorida, sí que no habían dormido esa noche, K no le había dado tregua en la cama, se quitó la bata para observar su cuerpo en el espejo con las marcas que K le dejaba como era costumbre, sin embargo notó que tenía en su muñeca y tobillos la piel un poco lastimada por las amarras que K le había hecho para jugar antes de hacerlo, se las masajeó para suavizar la sensación y dejo correr en el lavamanos el agua helada para atenuar el color de las marcas, tendría que enseñarle a realizar nudos sin dejar roces en la piel como lo hacía ella. Al volver a la habitación, llamaron a la puerta anunciando el desayuno, K se había antepuesto a todo por su cuenta y no había permitido que Kula aportara monetariamente, sabiendo que a ella no le faltaba nunca, a pesar del inmenso gesto caballeroso por parte de él, sentía cargo de conciencia por el hecho de que quisiera correr con todo, tenía gastos también por vivir solo y ella lo tenía muy en cuenta, quería ayudarlo, decidió que de ahora en adelante ambos correrían a medias con todo, eran pareja y sabía que aunque K ganara más ahora que tenía un cargo administrativo, no podía hacer como si el dinero no se acabara para él, a diferencia de ella que su madre les daba una jugosa mesada, además de lo que ganaba haciendo en las clases de patinaje. Se colocó la bata nuevamente para recibir el desayuno, luego se percató de que el peli blanco seguía desnudo encima de la cama, así que corrió en puntillas para cubrirlo con la sábana, recién pudo abrir la puerta al cerciorarse que nada se escapaba a su campo de visión en lo que referente a su novio y a ella, le dio propina que sacó de su cartera que se encontraba en uno de los pilares de mármol al chico que le entregaba la bandeja, con una sonrisa agradeció y cerró la puerta para depositarla en una mesa que había al fondo. Tenía un bonito detalle con dos rosas rojas y pétalos que rodeaban los platos, un exquisito aroma emanaba de la bandeja, destapó los platos para ver lo que contenían, cuando sintió que K la rodeaba con sus fuertes brazos por la cintura.
-- ¿Acaso pensabas comenzar sin mi el desayuno preciosa? – Le dijo mientras besaba su cuello.
– Buenos días tigre, solo sentía curiosidad por ver lo que habías encargado para el desayuno. – Confesó dejándose mimar por su novio.
– La verdad no lo sé, el desayuno venía con la habitación, así que también es un misterio para mí. – Le dijo encogiéndose de hombros.
K se adelantó a la rubia para llevar la bandeja a la cama y destapar lo que comerían. Había una pequeña cafetera con café de grano junto a dos tazas y una jarra de vidrio con leche descremadas y caliente, lista para servir, miel, huevos estrellados y Jamón de pavo acaramelado. En un extremo de la bandeja se encontraban frutillas cubiertas con crema y chocolate para degustar en pareja. Todo se veía realmente apetitoso. Kula tomó la cafetera para servir en una de las tazas a K, junto con los huevos y el Jamón, sabía que a él le gustaban esas cosas así que feliz se quedó con la miel y las tostadas.
– Hay algo que quiero conversar contigo tigre, pero no quiero que te ofendas, al contrario, te lo diré porque eres mi novio y las cosas en pareja deben hacerse así. – Expresó la rubia mientras se servía la leche en la otra taza. K bebió un sorbo de café, cerró los ojos para experimentar el brebaje que viajaba a través de su boca y garganta, luego probó los huevos con el Jamón en una tostada. Ahora estaba listo para escucharla.
– Dime. – Habló.
– Yo… de verdad estoy agradecida por todo lo que has preparado para nosotros en San Valentín, me has dejado maravillada en todos los sentidos que te puedas imaginar… -- Expresó.
--¿Pero? – Apuntó al saber que venía algo contrario a los halagos de la rubia.
Kula tragó un sorbo grande de leche para poder seguir.
-- Pero quiero que sepas que podemos pagar juntos por algo así, no tienes que cargar con toda la parte de los gastos, yo también quisiera aportar; somos novios y la verdad es que quisiera que me dijeras tus planes para la próxima escapada. – Le dijo esperando que K no se fuera a enfadar por la acotación. Hablar de dinero a estas alturas y en ese contexto era un poco inapropiado, pero necesitaba hacérselo saber. K pareció no inmutarse por las palabras de la rubia.
– No me es problema, lo que hice ahora fue por la última pelea que tuvimos, me sentí mal con lo que pasó, así que es mi manera de enmendar lo idiota que fui cuando tu siempre eres paciente y linda conmigo. La próxima salida la pagas tú. – Dijo antes de llevarse un trozo de Jamón y tostada a la boca.
– N-No te molesta? – Dijo un poco nerviosa de despertar el malhumor de K tan temprano.
– No, después de todo tú eres la chica rica que recibe el dinero de mami para ocuparlo en follar con su novio. Sí te parece bien hacerlo, es cosa tuya. -- Dijo mirándola por el rabillo del ojo. No podía quedarse sin decir algo ácido, después de todo, era su personalidad y Kula lo aceptaba así.
– No es solo por eso K, es porque somos novios hace ya algún tiempo y si vamos a escaparnos como este tipo de salidas de vez en cuando, me gustaría correr con algunos gastos, y gracias por permitir que lo haga la próxima vez. Aunque pienses que lo hago con el dinero de mamá, que lo ocupo para los gastos de mi universidad únicamente, lo de mis clases es lo que pensaba destinar a nosotros. Pero gracias por entender el punto K. – Dijo torciendo su cabeza con gesto de aprobación y amabilidad. K pareció no importarle, le venía bien algo de ayuda de la rubia, la caballerosidad salía costosa algunas veces, pero valía la pena con ella para todos los casos, no iba a protestar si ella era quien lo proponía.
– Me daré un baño. ¿Vienes conmigo? – Dijo al terminar su desayuno.
Kula aún no terminaba su tostada con miel, así que dio una masticado grande y lo siguió con cuidado de no voltear nada en la bandeja. La ducha era lo bastante grande para que ambos pudiesen bañarse sin problemas, se parecía mucho a la que tenía en su casa, salvo que no tenía esas mamparas de vidrio que no dejaban nada a la imaginación. K se metió primero dando la llave de agua caliente generando que el vapor fuera lo único que podía entregar algo de privacidad, aunque solía verlo desnudo en bastantes ocasiones, nunca se cansaba de admirar su cuerpo bien formado y muy bien dotado, apoyada en el umbral de la puerta con la cabeza apoyada dejando caer su largo cabello en su hombro se mordía los labios al ver la gran espalda de K en la ducha mientras dejaba el agua caer. No dudó en desatar su bata para acompañarlo, se soltó el cabello con el casco un poco adolorido por haber dormido con la coleta puesta, entonces abrió las mamparas para bañarse junto a él para comenzar a besar su espalda y abrazarlo.
– Pensé que te ibas a quedar acechándome ahí. – Bromeó.
– Es que nunca pierdo oportunidad de mirar al novio guapo que tengo. – Dijo mirándolo a los ojos después de que él se volteara para abrazarla.
– Así que ¿quieres saber de qué calidad es lo que comes? – Ronroneó cerca de su oído provocando que la rubia se estremeciera.
– No solo tú tienes derecho a mirarme tigre, también puedo deleitarme contigo. – Anunció sobre su hombro izquierdo.
K fue directo a su vagina para masajear su clítoris e introducir sus dedos. La chica suspiró apoyada en su pecho para dejarse llevar.
– Mira, ahí puedes ver todo lo que te hago, o lo que tú quieras hacerme. – Indicó hacia el espejo de cuerpo entero que se encontraba frente a él, Kula abrió los ojos y se vio de espaldas mientras K la tocaba, observó lo alto y moreno que era K en comparación a ella, cuya piel era demasiado pálida y también más bajita en relación a la altura en contraste con él, sin embargo, adoraba ese bronceado que tenía, pues acentuaba sus músculos y buen cuerpo que le provocaba descargas de electricidad por la excitación que tan solo le generaba al verlo desnudo, luego se observó, por un instante sintió vergüenza de sus gestos de placer al ser tocada por él mientras el agua corría sobre ambos, pero aquella sensación de perversión no le molestó en lo absoluto, hizo que sus pezones se pusieran duros, K lo notó y comenzó a pellizcarlos para que la rubia se excitara aún más. Luego dio una agarrón a su culo.
– Todo lo que veo aquí es mío gatita. – Le dijo mientras introducía sus dedos profundamente en la vagina de ella.
-- ¡Aah! ¡Sí! ¡Toda tuya! – Gimió, luego sintió el pene de K que se encontraba duro como una roca, quiso sentirlo en su boca.
– Quiero probarte. – Resopló con excitada.
– Por mí encantado, ya estoy listo. – Le dijo mientras la rozaba con su miembro erecto entre las nalgas de la rubia.
Kula se giró e inclinó en la ducha mientras el agua que caía sobre K salpicaba sobre su cara. Tomó su pene y comenzó a masajearlo desde su glande, hasta los testículos, K comenzó a resoplar por las caricias en aquella parte tan sensible, que la rubia lamía con deseo.
– Me encanta ver como te pones cuando soy yo quien succiona tu pene buscando el rico sabor de ti, cariño. – Dijo antes de lamer por última vez y metérselo en la boca como si se tratara del mejor dulce a probar que K le daba. El peli blanco se echó hacia atrás con la cabeza y apoyando sus manos en las mamparas de la ducha mientras el agua caía sobre su cara, luego la observó mientras jalaba suavemente su cabeza para invitarla a que se lo llevara más adentro.
– Eso es… relaja la garganta cariño, así te va a entrar todo gatita…-- Le dijo mientras se mordía los labios al ver lo sensual que se veía la rubia desde esa posición. Kula cerró los ojos y dejó que todo el miembro de K entrará en su boca, hasta el final, sintió la necesidad de hacer una arcada, luego respiró dejando que su lengua comenzará a jugar alrededor del miembro de él, la sensación de asco había pasado, ahora comenzaba a deleitarse mientras probaba el sabor de su novio excitado en la ducha.
– Mira preciosa, mira lo delicioso que haces con mi pene, me provocas ganas de aventarte contra la pared y penetrarte por ese culo redondo que tienes. – Le dijo mientras la rubia deslizaba su mirada hacia el espejo para ver cómo le practicaba la felación al peli blanco, quien parecía disfrutarlo enormemente al cerrar los ojos y fruncir el ceño gimiendo con cada lamida y succión de la boca de la rubia. Aquel sentimiento de hacer algo impío comenzó a circular por su interior nuevamente cuando observó la fascinación con la que se movía para introducir hasta el comienzo de sus testículos en toda la boca, ya no le generaban arcadas como al principio, ahora era todo un placer gozar de K, era su dulce favorito y degustaría todo lo que quisiera el miembro con ese característico olor, tan íntimo, tan adictivo, tan de K, quien ya comenzaba a moverse y estremecerse por el orgasmo en el cual eyacularía en la pequeña boca de su novia, quien gustosa tragaría hasta la última gota. Resoplaba agitado tratando de contener sus espasmos para avisarle a la rubia que se vendría en ella.
-- ¡Ooh! ¡Kula! ¡Eres fantástica nena! ¡Sigue así…! ¡Sigue! ¡Ahí viene! ¡Ooh! ¡Me corro en tu boca! – Gruñó al sentir su descarga caliente y espesa en la boca de la rubia, que aceleraba sus chupadas para que ninguna gota de semen fuera a escapar de su boca.
K acarició a la rubia quien aún tragaba la leche que tenía en su boca, esta vez tenía un sabor distinto, algo más dulce y suave al momento de tragar.
-- ¿Notaste algo distinto gatita? – Le preguntó con una sonrisa.
– Sí… estaba… ¿Dulce? – Le dijo un poco confundida, la sensación y el sabor no le habían parecido amargos como siempre.
– Leí por ahí que comer frutas cambiaba el sabor, en especial la piña. Eso quiere decir que es cierto lo que dicen. Comí durante toda una semana para ver si era cierto. – Le dijo con otra sonrisa mientras la tomaba de sus manos para levantarla desde la posición en la que se encontraba la rubia.
– La verdad estaba acostumbrada al sabor que tenías de antes, aunque esto es nuevo, y podrías comer cada cierto tiempo para probar… cosas nuevas, porque me gustó. Fue rico.– Dijo coqueta.
K ajustó la ducha para que la rubia pudiera asearse debido a que tenía pequeñas gotitas de semen en la comisura de sus labios. Ella agradeció el chorro de agua que K le dirigía con la ducha.
– Me encantas Kula. – Le dijo mientras tomaba de sus manos.
– Y yo te amo K. – Le dijo mientras lamía su miembro erecto aún aprovechando que se encontraba de rodillas.
– Creo que necesitamos saciar esa erección cariño. – Le dijo la rubia mientras se sujetaba de las manos del peli blanco.
K la ayudó a levantarse, sus rodillas le habían dolido un poco por la posición quedando rojas por la blancura de su piel, él lo notó y las besó con mimo deslizándose hasta su entrepierna, ahora él estaba de rodillas y ella de pie observándolo desde arriba.
– Mira lo hermosa que eres gatita, voy a hacer que te corras mientras te penetro y te masturbo a la vez. – Le dijo luego de levantarse para voltearla, cosa que quedara viéndose al espejo junto a él, quien apoyaba su mentón en el cuello de ella, entonces fue donde colocó nuevamente su mano en uno de sus pechos para acariciarlo con suaves apretones y movimientos circulares. Kula se dejaba llevar nuevamente por las caricias hasta que K puso su miembro aún erecto en el ano de ella para penetrarla lentamente; Kula pareció incomodarle durante un rato, hasta que se acostumbró a la sensación, después de todo, K también había incursionado por ahí con ella.
– Eso es… relájate preciosa. – Le habló al oído mientras se disponía a masturbarla con su mano libre.
– Duele… un poco… -- Confesó al sentir que comenzaba a moverse dentro de ella.
– Solo déjate llevar, no es la primera vez cariño, recuerda cuán placentero fue aquella situación en las duchas de la pista de patinaje. Sube las piernas a las barandas gatita, así podrás verte completamente lo maravillosa que eres y como meto cada dedo de mi mano en tu vagina. Aunque no pienses que meteré solo mis dedos. – Susurró en su oído logrando que ella se concentrara en los dedos que K introducía en su vagina.
– Aah… es… rico… -- Dijo luego de unos minutos en los que K comenzaba a moverse para embestirla.
-- ¿De verdad que lo es…? – Contestó luego de lamer su mejilla.
– Sí… ya no me duele… puedes hacerlo mas rápido. – Expresó excitada.
K no dudó en moverse con premura cuando la rubia le dijo aquello, también se observaba en el espejo mientras K la gatillaba con sus dedos y la penetraba al mismo tiempo, era delicioso, si en algo tenía razón su amiga es que ya no era una niña, sus pechos bien formados, su cadera y muslos bien torneados no pertenecían ya al cuerpo de una niña, había cambiado, ahora era una mujer al lado de su hombre, su amante que la cogía de la manera más excitante y ardiente, la hacía sentirse deseada, ser suya, completamente suya.
Al correrse de esa manera, Kula vio en el espejo como su cuerpo reaccionaba al orgasmo, sintió un poco de vergüenza que K rápidamente eliminó cuando se enjuagó el miembro en la ducha para penetrarla por última vez, ahora en su vagina.
– No me canso de ti preciosa… -- Le dijo mientras la sostenía de los muslos con las piernas completamente extendidas y apoyadas en cada extremo de la ducha para ver como era penetrada por él.
-- ¿Estás cansada gatita? – Preguntó luego de unos segundos en los que vio que Kula frunció un poco el ceño mientras tenía los ojos cerrados.
– Solo… duele un poco ser tantas las veces que lo hicimos. – Le dijo mientras se observaba a ratos, ruborizada y avergonzada. Se sentía expuesta desde esa posición, pero era tanta la excitación con la que se mezclaba en su cabeza que el orgasmo comenzó a invadirla, encogió sus dedos de los pies y los espasmos no tardaron en hacerse sentir en todo su cuerpo, el calor de la ducha más el de su cuerpo le hizo pensar que se derretiría entre los brazos de K.
– Si te duele podemos parar muñeca. – Le dijo a punto de correrse también.
-- ¡No! ¡Me estoy corriendo! ¡Y veo cómo me lo tiras todo adentro de mi vagina K! ¡AAAH! ¡QUÉ RICOO! – Gritó la rubia ya extasiada por haberlo visto todo.
Al terminar de bañarse y hacer varias cosas que solo quedaban en la intimidad, K salió primero a buscar las toallas y pasarle una a la rubia que terminaba de asearse. Se sentía adolorida como nunca, esta vez sí que lo habían hecho hasta decir basta, sin embargo se sentía completamente satisfecha, feliz por su primera celebración de San Valentín con su primer novio, quien había preparado todo de una manera tan romántica y perfecta para recordar.
Al terminar de vestirse y salir de la habitación en donde K había entregado las llaves a la recepcionista, partieron en la moto rumbo al departamento para ir buscar las cosas de Kula. Era una mañana cálida con el sol alumbrando en sus cabezas, la rubia admiraba el paisaje tan bello de las afueras de South Town, realmente eran muy lindas las zonas rurales que rodeaban a la ciudad, le recordaba las veces que acampaba con su padre, la melancolía de quien ya no estaba con ella la hizo aferrarse al peli blanco quien se percató de ello, en torno al cual decidió detenerse un momento para admirar junto a ella el paisaje en la solitaria carretera.
-- ¿Por qué nos detenemos tigre? – Preguntó la rubia despertando de sus pensamientos.
K la abrazó un instante.
– Te amo princesa. – Dijo sin más.
La tomó del mentón para darle un tierno y casto beso en la frente, luego recorrió con los labios todo su rostro hasta llegar a su boca en busca de un beso que la rubia encantada correspondería. Al terminar, apoyó su frente con la de ella y exhaló.
– Mierda… estoy perdido contigo Kula, me tienes demasiado enamorado nena, nunca pensé que llegaría a sentir algo tan intenso, menos por una chiquilla mimada y rica. – Dijo con una sonrisa.
– Oye… puedo decir lo mismo de ti chico malo, jamás pensé enamorarme de alguien tan malhumorado y gruñón. Hice cosas que nunca creí hacer, como desafiar a mi madre al punto de sacrificar mi carrera en la universidad con tal de seguir contigo, le dije lo que pensaba a Candy y no dejé que siguiera manipulándome. También estoy perdida si se trata de amarte como lo hago Dash. – Dijo mientras lo rodeaba en sus brazos para iniciar un dulce beso que K respondió aferrando su cuerpo al suyo como si se tratara de una sola silueta.
--
La semana transcurrió ajetreada para todos, Candy se encontraba ansiosa por el fin de semana en el cual conocería a los futuros padres de quien llevaba en su vientre, no paraba de preguntarle a Kula sobre ellos hasta que Diana intervenía, quien, desde un comienzo no parecía muy convencida con la idea, pero no estaba en sus manos decidir por el bebé de su hija, así que solo puso como condición ir aquel fin de semana junto a las chicas para conocerlos y cerciorarse de que nada le pasara a su hija. Kula sentía que estaba demás, probablemente Seirah y Máxima las recibirían sin problemas, no obstante, era un poco incómodo que toda su familia se presentará en la casa de su cuñada, a poco K también estaría ahí lidiando con su madre y hermana, no obstante, había preferido ir en la motocicleta para que lo siguieran en lugar de ir en el vehículo de Candy, ya sintiéndose incómodo con su madre que sabía no lo aceptaba del todo; solo esperaba que Candy no fuese muy intensa e incurriera en sus aires arribistas justo en ese momento. Kula ya les había advertido sobre sus conductas por lo que debían comportarse con todos si es que querían que todo resultará como esperaban.
K llegó a las seis de la mañana como habían quedado aquel sábado en la casa de la rubia, su madre terminaba de colocar algunos preventivos para el camino en el Jeep de Candy, Diana conduciría por seguridad hasta la casa de la hermana de K. Kula había hablado durante la semana con Whip, quien preguntaba sobre las preferencias culinarias de Candy y sus aversiones, producto del embarazo para no provocar un desastre durante su estadía.
– Se nos hace tarde Kula, Whip y Máxima nos esperan para desayunar, dile a tu hermana y a tu madre que se apresuren. – Dijo besando a la rubia con presteza, cuidando de que Diana no los estuviera observando, se sentía como un estúpido adolescente que se escondía del padre de su novia, no podía ser impulsivo estando ella presente, de mala gana debía comportarse si quería apoyar a Kula y a Whip en esto.
– Buenos días K, tenemos tiempo sin vernos, ¿irás en eso? – Mencionó al acercarse a ellos y señalando la Iron 883.
– No me muevo sin mi moto, además necesitarán a alguien que las guíe hasta la casa de mi hermana. Kula debió haberles comentado que no me gusta ir en otro vehículo que no sea mi moto. – Contestó tratando con todo esfuerzo de no molestarse por el comentario peyorativo hacia su vehículo.
-- ¿Temes ir en un vehículo que sea manejado por una mujer chico? – Ironizó la mujer.
-- ¡Mamá! – Dijo al notar el sarcasmo en el comentario de su madre.
– Bien, bien, no perdamos más tiempo. K, si fueras tan amable de partir en tu motocicleta por favor. – Pidió y se metió en el vehículo.
K se despidió de Kula con otro beso para ir primero en el camino.
– Mamá, hoy es un día especial para Candy, no lo arruines con tus comentarios ácidos por favor. – Le pidió molesta.
– Tu chico sí que n o sabe aguantar una broma. – Le dijo con superioridad.
– Eso no fue una broma, parece que no sabes la diferencia entre ser sarcásticamente cómica y ser ofensiva y arribista con otras personas. – Le dijo mientras se cruzaba de brazos.
– Ahora ¿Serías tan amable madre por favor de llevarnos hasta la casa de Whip? – Intervino Candy ya comenzando a cansarse de las discusiones agresivo-pasivas entre su hermana y su madre.
Diana encendió el motor y arrancó para alcanzar a K.
Dos horas más tarde, Whip y Máxima los esperaban afuera cuando Kula les envió un mensaje diciendo que estaban por llegar. Al bajarse del auto, Candy y su madre observaron la casa.
– No está mal. – Dijo la chica de cabello corto.
– Esta era la casa de los padres de K y Seirah, pero como ellos fallecieron, Whip vivió sola mientras K se fue a South Town por trabajo. – Comentó Kula. La castaña se aproximó a las hermanas para saludar.
– Hola, tú debes ser Candy, eres tan bella como Kula. – Dijo la castaña abrazando a la chica, quien sorprendida por el inmediato afecto, intentó corresponderle de manera similar.
– Buenos días, soy la madre de estas hermosas chicas, tú debes ser Seirah, y tú su esposo. ¿Estoy en lo correcto? – Dijo Diana escaneando a la pareja de pies a cabeza con una sonrisa que trataba de esconder el escrutinio en su mirada.
– Así es, mucho gusto. Ahora veo de donde sacó la belleza cada una de las pequeñas. – Intervino Máxima para estrechar su mano, provocando algo de rubor en la mujer.
-- Gracias, pero ambas son parecidas a su difunto padre que en paz descanse. – Dijo con melancolía.
– ¡Pero qué falta de educación la mía! pasen adentro por favor, los esperamos a desayunar.– Dijo la castaña sonriendo mientras las invitaba a su casa. K observaba con hastío la escena desde cierta distancia, Seirah lo fulminó con la mirada, estaba advertido si la cargaba diciendo o haciendo algo. K fingió no darse por aludido con el gesto de su hermana mayor y miró hacia otro lado haciéndose el desentendido, entonces sintió una mano en el hombro, era su mejor amigo.
– Tranquilo compañero, me doy cuenta de todo, solo te pido tengas paciencia, Whip se encuentra muy nerviosa y con la esperanza de que todo salga bien con la hermana de Kula y su madre. Se nota que son un poco difíciles y Kula tiene que haber salido con el carácter de su fallecido padre, sé feliz porque escogiste a la chica correcta, pero por favor no vayas a hacer nada que nos perjudique. Sé que lo entiendes amigo, hemos esperado esto desde que Kula nos comentó sobre su hermana la última vez que estuvieron acá. Hazlo por ellas amigo. – Le dijo cuando observó que las chicas habían entrado a la casa y ellos se encontraban aún en la calle.
El desayuno estuvo tranquilo para las dos familias mientras Whip se centraba en mantener una conversación con las visitas, Kula conversaba entretenida junto a Candy, mientras observaba cada tanto a su madre y a K, quienes ni se cruzaban las miradas. El rechazo era mutuo. Al terminar, Máxima las invitó a la sala para conversar con más calma mientras él lavaba los trastos sucios que Seirah ayudaba a llevar al fregadero. Cuando se fueron a sentar en los sofás de la sala, observaron a su alrededor las fotografías y el interior de la casa. – Pará ser una simple casa de playa está muy bonita y acogedora. – Dijo Candy quién se cruzaba de piernas.
– Estuve aquí cuando Whip se casó, es muy cálida en invierno y también tiene un gran patio trasero en el que podrá jugar tranquilamente su futuro hijo. – Habló la rubia de cabellos largos mirando hacia el ventanal.
-- ¿Cómo fue tu infancia aquí K? – Preguntó inesperadamente la madre de las hermanas. Kula se vio sorprendida por la iniciativa de su madre con respecto a tener una conversación con el peli blanco.
– Buena, sin problemas y tranquila, hay escuelas buenas por acá, como en la que estudiamos mi hermana, Máxima y yo.
--¡Ah! No sabía que habías terminado tus estudios K. – Dijo con evidente sarcasmo.
– Así es, es solo que no me interesé nunca por la universidad, puesto que lo que quería no se encontraba ahí, sino en la labor misma, así que decidí mi propio camino sin que mis padres me obligaran a estudiar algo para seguir una carrera con la cual ostentar a sus amigos sin siquiera importarle un carajo lo que pensaba. Ellos sí fueron buenos padres para nosotros, jamás nos hicieron competir por nada. – Dijo en venganza del comentario peyorativo de la mujer hacia él. La había puesto en su lugar. La mujer lo miró con desdén y dio por terminada la charla con el moreno. Kula le dio un codazo a Dash, conteniendo la risa por las palabras de su novio sin pelos en la lengua.
El matrimonio llegó por suerte a la sala, antes de que se desatará una guerra fría entre Diana y K. Candy no perdió más tiempo y habló.
– Bien, la razón por la que estoy aquí es porque quiero ver que ustedes sean buenos padres con el futuro bebé que he decidido dar en adopción, si todo sale como espero, durante la semana nos reuniremos con nuestro abogado para tratar los asuntos de la adopción en la clínica he escogido. – Dijo sin rodeos la hermana de Kula.
– Bien, puedes preguntarnos lo que sea, estamos abiertos a contestar todo lo que necesites saber. – Habló la castaña.
– Okey, ¿Están seguros de que si todo sale bien de acá no se van a arrepentir? – Preguntó la rubia de melena. Luego prosiguió.
– Cierto es, que en el centro de adopción deberán llenar un formulario con la suma anual de sus ingresos para ver la factibilidad de mantener a un pequeño ser, además del monto estimado de treinta mil dólares que deberán pagar por el trámite de adopción, pero prefiero preguntarles directamente. Y lo último, es lo que deben saber acerca de cómo he quedado embarazada de un chico irresponsable que vivió enamorado de mi hermana toda su vida, a quien insultó e incluso, K salió gravemente lastimado por mí causa y la de él, sin embargo, este bebé no tiene la culpa de todo lo que pasó, no lo odio, pero no me siento madre como para hacerme cargo de él, aún soy joven y quiero viajar y hacer muchas cosas antes de experimentar este paso tan abrumador, pero decisivo en mi vida. Esto marcará un antes y un después inevitable, es por esto que he decidido contarles sobre todo aquello, Shingo, su padre, sospecha lo de su paternidad, pero ha decidió ignorar los rumores y hacer como que nada sucede. Así que es un tema que no deben preocuparles, él depende mucho del status de su padre en el mundo de los negocios como para saber que tiene un hijo clandestino. Si ustedes están dispuestos como les pregunté al inicio de todo esto, les daré el sí de la adopción para este bebé que sé que va a ser muy feliz bajo su cuidado. Solo me importa que me den su palabra de que no mencionarán nada que tenga que ver conmigo.– Dijo la rubia con las lágrimas a punto de salir.
Whip y Máxima se miraron el uno al otro, la chica había sido lo suficientemente sincera con respecto al bebé y lo demás, ahora la decisión recaía en ellos, principalmente en Whip. Así que ella fue la que tomó la palabra.
– Bien, creo que has sido muy sincera con respecto a tu historia, la desconocíamos y la verdad creo hablar en nombre de los dos por lo agradecidos que estamos de que nos hayas escogido para adoptar a ese bebé que tienes creciendo dentro de ti. Y eso nos da la valentía y la confianza de que podremos ser los mejores padres para él, o ella. En cuanto al tema del centro de adopción, estuvimos averiguando durante la semana y todas tenían formularios similares así que no nos íbamos a molestar en cuanto al aspecto monetario, no te preocupes que, aunque no tenemos la gran solvencia económica de ustedes, nunca nos ha faltado, ambos tenemos buenos empleos y tenemos dinero ahorrado que utilizaremos para el trámite de adopción.– Confesó la castaña con total sinceridad.
En ese momento K se encontraba apoyado en la pared escuchando la conversación, decidió salir a fumar para despejarse. Sabía que su hermana y su amigo gozaban de una buena situación económica desde el ascenso de Máxima, pero el excesivo monto que Candy les había dicho con los trámites de la adopción le parecía ridículo, más el hecho de que el imbécil de Shingo en el fondo sabía Que Candy esperaba un hijo de él, y había decidido no involucrarse. Si tan solo su padre supiera la calidad de hijo que tenía, unos buenos correctivos no le vendrían mal a ese chiquillo ridículo sin embargo, guardó silencio para no complicar las cosas. Kula lo siguió unos segundos después.
-- ¿Estás bien? – Le preguntó la rubia al acercarse.
– En tu casa sí que gira todo en torno al dinero, ahora entiendo que hayan tenido tantos peros conmigo. Me parece bien que Candy haya contado tal y como fueron los hechos, de lo contrario lo hubiese hecho yo. – Soltó luego de dar una calada al cigarrillo que tenía en su mano.
Kula guardó silencio por un momento, comprendía la molestia de K, pero ellos no estaban ahí para intervenir a no ser que fuera extremadamente necesario. Ambos debían apoyar a sus familias en cada caso, Kula debía estar del lado de Candy y K apoyando a Whip y Máxima.
– Lo sé, solo quiero que esto termine bien y todo quede resuelto a partir de ahora. Espero que mi madre ya no se entrometa ni en mis asuntos, ni en los de Candy, ¡Dios, es tan obtusa cuando se le mete algo en la cabeza! – Confesó al abrazarlo necesitando encontrar contención en él, quien la rodeaba con sus brazos por la espalda.
– Por cierto, no te acerques a mí hermana, últimamente anda demasiado sensible con los olores, se pondrá como loca si llega a sentir el olor de un cigarrillo, lo detesta. – Le advirtió.
K rodó los ojos y probó la última bocanada de humo para apagar el cigarrillo en el césped húmedo del patio trasero de la casa.
-- ¿Y se puede saber dónde se habían metido ustedes dos? – Inquirió enseguida su madre al ver que ambos entraban a la casa.
– Estaba afuera con K ¿Por qué? – Habló con frialdad a su madre.
– Kula… no te pases de la raya insolente, solo me preocupo por ti hija, estamos en un lugar que no conocemos y tú te alejas. ¡Ten un poco de consideración por tu hermana que se encuentra en este lugar tratando de dar en adopción a ese bebé!– Dijo enfadada mujer al mirar con quien andaba.
Seirah y Máxima observaron que la madre de Kula no tenía afecto alguno por el peli blanco, quisieron intervenir pero Candy, como ya se le hacía costumbre lo haría por ellos.
– ¡Mamá basta! La que debiese tener un poco de consideración eres tú al estar aquí, Kula y yo éramos bienvenidas, tu solo te adheriste por entrometida ¡Ya deja su noviazgo en paz por favor! – Exclamó alterándose, un repentino dolor vino a su vientre. Todos se preocuparon y Seirah fue la primera en asistirla.
– Descuiden, no es nada, sol debo calmarme, no es bueno para una embarazada que la hagan a enfadar. – Dijo mirando a su madre particularmente.
-- ¿Segura? Podemos ir al hospital más cercano si te sigues sintiendo mal querida. – Dijo la castaña muy preocupada.
– Mis hijas no se atenderán en ningún hospital, ellas van a la clínica privada más cara de South Town, si algo le sucede iremos solamente allá. – Habló la mujer con desprecio a la ayuda de Whip, quien la miraba con desaprobación. – Si algo le sucede a Candy no nos podemos dar el lujo de viajar tan lejos, piensa mamá, es sentido común que si algo le pasa debe acudir a un centro médico cercano, el arribismo no se entiende con la salud. Deberías tenerlo en cuanta a la hora de pensar tu hija querida madre. – Dijo Kula con sarcasmo.
K sonrío con satisfacción por el discurso de su novia, sin duda esa gatita tenía sus garras, pensaba orgulloso.
– Está bien hermana, ya me siento mejor, solo fue una molestia pasajera, seguramente comí demasiado al desayuno porque estaba todo muy delicioso. – Dijo ya más relajada. Diana echaba chispas por los ojos, sobretodo al ver a K, quien tenía rodeada por la cintura a su hija, él notó la fuerte mirada de la mujer, y le dedicó una mirada de victoria. Ya no podría manipular a ninguna de las dos chicas que se encontraba ahí. Luego la mujer se dirigió a la rubia de melena.
-- ¿Estás segura hija? Puedes pensarlo un poco más, aún tienes tiempo. No me malinterpreten, pero Candy aún es una niña de igual manera que Kula, y quizá se esté precipitando, no es nada contra ustedes. – Habló Diana con fingida preocupación, lo hacía solamente para fastidiar al novio de su hija, quien sabía que lo lograría si ponía peros con su hermana.
– Madre, no es necesario, Kula tiene razón, mi corazón y este bebé me dicen que ellos son los indicados. ¿Podrán viajar a South Town la otra semana para avanzar con el papeleo de la adopción? – Apuntó Candy ya más tranquila y contenta de su decisión. El tiro le había salido por la culata a la madre que intentaba provocar a K. El peli blanco se percató de la intención de la madre de las rubias, sin embargo, por fortuna Candy había sido determinante en sus palabras.
– Bien, si no hay más que hablar, entonces debemos marcharnos, mañana debo viajar fuera de la ciudad por negocios y necesito descansar. – Dijo sin muchos ánimos la mujer mayor.
– Los espero para coordinar la visita a la próxima ecografía, aunque no creo que sepan el sexo del bebé aún a los tres meses. – Dijo entusiasmada y reflexiva a la vez.
Whip no resistió las ganas y se levantó del sillón para abrazar a la chica que le brindaría la posibilidad de ser madre otra vez.
-- ¡No sabes cuan feliz acabas de hacernos pequeña! te prometemos estar en todo momento contigo querida. Kula no se equivocaba al decir lo maravillosa que eras y tu madre muy preocupada con mucha razón que también comprendo. Gracias, de verdad. Estaremos en contacto. -- Expresó con dulzura.
Máxima y Kula se abrazaron, luego fueron por Candy, quien se encontraba al borde del llanto por las hormonas del embarazo, Whip a acariciaba su vientre con el pequeño bultito que comenzaba a notarse en la hermana de Kula. Diana, aunque un poco reticente, correspondió el abrazo de todos los que estaban ahí con respectiva educación y elegancia como era su costumbre, menos con K, quien obviamente no se iba a acercar a las demostraciones de cariño de otras personas, solo con Kula podía demostrarle afecto y en algunas ocasiones a su hermana, a nadie más, menos a alguien a quien se le notaba desde lejos que no lo toleraba por ser el novio de su hija. Al parecer, iba a ser un gran dolor de cabeza si en un futuro deseaba solidificar su relación con la rubia, pero las palabras de Máxima resonaban en su cabeza luego de subirse a la motocicleta con respecto a la correcta elección de la chica en aquella familia. Hizo una seña de despedida con la mano a su hermana y a su amigo en el que felices se despedían de todos. El viaje en el Jeep fue en silencio entre las mujeres que iban ahí. Al llegar a casa, Diana le dedicó una mirada de sutil desdén al peli blanco mientras pasaba por el lado sin despedirse cuando Kula lo invitó a pasar, sabía que iba a tener a la vieja bruja pegada tras la puerta cuando estuviesen dentro, lo que en cierto momento le hizo gracia el hecho de que si pasaba la incomodaría, no obstante pensó en que Kula lo pasaría mal si decidía encararla por cualquier comentario malintencionado que ya no dejaría pasar como sucedió , lo que podría afectar incluso la reciente decisión de su otra hermana. Así que declinó la invitación para cuando la mujer amargada no se encontrara en casa.
– ¿Nos veremos mañana cariño? – Preguntó la rubia cariñosa.
– Claro, te paso a buscar temprano princesa. – Le dijo mientras la rodeaba por las caderas y la acercaba hacia él.
-- ¡Más vale que se comporten! su sobrino está mirando lo que hacen sus tíos, sobre todo tú cuñado. – Dijo Candy con fingido desagrado.
– ¡Adiós hermanita! – Hablaba Kula divertida mientras K jugaba con sus largos cabellos.
– Tu madre aún no tolera que me hayas elegido. – Le dijo mientras miraba al interior de la casa.
– No te preocupes, sabes que es muy sobreprotectora con nosotras, pero ya lo entenderá. Y si no lo hace, siempre puedo recurrir a la tía Roxy para que la regañe por entrometida.– Bromeó mientras le quitaba los lentes al peli blanco para colocárselos.
-- ¡Hey! – Reclamó él.
– Me gustan, pero no tienes que estar con ellos cuando estás conmigo, me gusta ver los atractivos ojos azules que tienes. Adoro la forma en como me miras tigre. – Confesó antes de entregárselos después de un pequeño beso en su nariz.
– Siempre te miro, aunque no siempre a los ojos. – Le dijo desviando la mirada a sus pechos.
-- ¡Hey! ¡Mis ojos están acá pervertido! – Se quejó la rubia mientras levantaba el mentón del peli blanco para que la mirara a los ojos. Él sonrió y la besó finalmente para despedirse de ella.
– Creo que si habláramos sobre quien es más pervertido, no sería precisamente yo gatita.– Dijo socarronamente.
– Sí que eres malvado tigre, pero digamos que es un empate. También me gusta mirar ciertas cosas. – Dijo mientras observaba para todos lados al rozar su entrepierna y agarrar el miembro de K que descansaba sin provocación alguna antes de la rubia.
K tragó duro al mirar también lo que la rubia hacía en frente de su casa con su madre y hermana dentro. Detuvo su mano apretándola y luego la besó introduciendo su lengua en la pequeña y delicada boca de la rubia.
– Te veo mañana, sueña conmigo princesa. – Le dijo mientras le daba una suave y corta caricia en el mentón de la rubia, quien hacía pucheros por haber cortado el beso cargado de otras intenciones.
– Pienso hacer algo más que soñar contigo tigre, hoy me tocaré pensando en ti, no creo que aguante toda la noche sin tu compañía. – Confesó mientras tomaba su manos para meterse a la boca sus dedos al mismo tiempo que lo miraba de forma provocadora.
– Creo que yo haré lo mismo gatita. Con esto me has dado el material suficiente para soñar que te cojo duro y rico princesa. Eso, o me abres en la madrugada para cogerte y luego irme al apartamento. – Le dijo ya subiendo a la moto.
– No te atreverías. – Lo desafío.
-- ¿Quieres comprobarlo preciosa? – La retó.
-- ¡Oh vamos! Sabes que eres muy perezoso para despertar tan temprano un domingo, mejor lo dejamos para mañana ¿Sí? – Le dijo sonriendo.
– En algo tienes razón, pero por hacértelo sería capaz de madrugar nena. – Dijo antes de besar a la rubia para despedirse y encender la motocicleta.
– Sé que lo harías por ese motivo cariño. Te espero mañana. – Se despidió finalmente viendo a K partir en la moto.
Al entrar a la casa, su madre estaba en la mesa del comedor esperándola.
– Kula, debemos conversar seriamente hija. Es sobre K. – Dijo con seriedad.
– Mamá, por favor no empieces de nuevo, creí que había quedado claro lo mío con K. – Se antepuso a lo que ya sabía que venía.
-- ¿Aún crees que es buena idea que salgas con él sabiendo que mantendrás un vínculo insano con el hijo no deseado de Candy? – Dijo en el momento que se cruzaba en el camino de la rubia impidiéndole el paso.
-- ¿Qué tiene que ver mi relación con K en la decisión de Candy, ella se embarazó mucho después de lo mío con él, y te lo advierto, si sigues molestándome con tu idea de que K no es un buen chico para mí no pienso hacerme cargo de ningún puesto en la empresa, tendrás que esperar a que mi hermana reanude sus estudios para que se haga cargo. – Habló con determinación. Su madre era sofocante cuando se trataba de ella y K, le parecía absurda la idea de que siguiera con lo mismo cuando hasta la tía Roxy había conversado con ella para que no interviniera en su vida.
– ¡Es que acaso estás tan obsesionada con él que no ves el daño que puedes provocarnos a todos si decides seguir con él! Además ni siquiera es capaz de tratar de llevarse bien conmigo y tu hermana. Es solo un hombre que quiere aprovecharse de ti ¿Y qué tal si quedas embarazada tu también de él? ¿Crees que estará contento? Probablemente te abandone como a Candy ¿Qué dirán las personas cuando sepan todo esto? – Dijo alterada.
Kula intentó no perder los estribos frente a lo estúpido de la situación así que respiró profundo y la miró a los ojos.
– Mamá, primero, lo que yo tenga no tiene porqué afectar al bebé, si Candy quiere entregar su bebé a la hermana de K es por que ella lo ha decidido, creo que eres lo bastante inteligente para entenderlo. Segundo ¿Se te olvida que ustedes tampoco han hecho el esfuerzo de conocer a K más allá de lo que ven sus narices? Además claro de que por culpa de Candy mi novio fue a parar al hospital por la paliza que Shingo y sus amigos le dieron después de defenderme por los insultos que Candy le animó a que me dijera. Tercero, K tiene su vida y sus cosas, no necesita en lo absoluto de lo que tenemos, y no te incumbe pero es quien siempre me invita a todo, es una persona desinteresada a diferencia tuya mamá, por eso es que lo amo; Segundo, el mundo y tú se pueden ir al mismo infierno si no están de acuerdo con mi relación. Y si me disculpas el día fue muy agotador tratando de que ustedes no fueran maleducadas con su exacerbado arribismo en la casa de mis amigos, Nunca pensé que sentiría vergüenza de donde vengo, si papá estuviese vivo jamás hubiese permitido que sobretodo tú te comportaras de esa manera. – Dijo ya agotando las reservas de paciencia con su madre.
-- ¡Pero cómo te atreves insolente! ¡Suficiente! ¡Estás castigada! ¡No verás a ese chico jamás en tu vida! ¡Tampoco tendrás tu mesada, por lo menos hasta que entiendas lo que es bueno para ti! – Exclamó.
Kula iba a contestar pero Candy que se encontraba escuchando en la escalera toda la discusión intervino.
– Mamá, ¿Podrías dejar que Kula viva su vida amorosa en paz por favor? K no es un mal hombre, lo he comprobado por mi misma, es una buena persona, quizá no es lo que queríamos para Kula pero ella lo escogió, y con eso debería bastar. ¿Cuál es la necesidad de que siempre tengas que entrometerte en todo? ¿Qué no ves que sólo la estas alejando de tu vida mamá? Además, el bebe no tiene nada que ver con ellos, es un tema mío y del matrimonio que escogí para que fueran los padres, por favor mamá déjala tranquila. Ya comienzo a sentirme mal al escuchar los gritos entre ustedes. – Confesó exhausta.
– Disculpa hermana, no quise molestarte. – Dijo la rubia.
– Candy, esto es entre Kula y yo, por favor. – Le dijo de forma severa.
– Dejó de serlo cuando hablaste de mi decisión y la relación de ellos. Por favor mamá, debes detenerte antes de que sea demasiado tarde, ya te lo dije, solo estas alejando a tu hija con la constante guerra fría que mantienes con K. Él chico es introvertido y un poco gruñón, pero lo último que querría sería aprovecharse de ella, de haber sido así ¿Crees que estaría aún con Kula? – Preguntó. Diana se mantuvo en silencio.
– Además, no puedes castigarnos, ya no tenemos diez años, estamos en la universidad y Kula se va a graduar en un año más, lo de la mesada no puedo intervenir si deseas quitarle su fuente de ingresos para que pueda movilizarse y comer o comprar libros en la universidad para estudiar. Solo… piensa las cosas con la cabeza fría ¿Sí? Mañana será otro día. – Le dijo con tono cansado.
– Lo siento, no quiero seguir discutiendo, buenas noches. – Sé despidió con beso en la mejilla de su hermana y partió escaleras arriba para encerrarse en su pieza ignorando por completo a su madre.
Diana suspiró y le dio las buenas noches a su otra hija para partir rumbo a su habitación y preparar las cosas para su viaje de negocios.
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Los meses pasaron con más rapidez de lo esperado, Kula estaba con exámenes en la universidad, por lo que se preparaba todas las noches estudiando junto con Athena durante la semana para obtener algo de tiempo con K, quien a pesar de todas las formas en que la madre de Kula insistió hasta el cansancio en que no era un buen chico para ella, él decidió intervenir, porque ya estaba hastiado de los problemas que le generaba a Kula al momento de salir juntos, habló las cosas con claridad y honestidad, al punto que Diana amenazó con mover sus influencias para que no siguiera en el trabajo, obviamente el peli blanco no se dejó amedrentar pro la mujer mayor y enfatizó que no daría su brazo a torcer porque pretendía tener intenciones mucho más serias con su hija, ya lo vería sin dudas.
Candy tenía ya siete meses y un prominente vientre, había decidido congelar sus estudios para evitar todo tipo de rumores en el campus, Shingo se había aproximado a Athena para tener información acerca de la hermana de Kula sobre algún comentario de pasillo que había oído sobre un posible embarazo y que él era el padre, sin embargo, debido a la golpiza que había sufrido Kensou de forma gratuita por parte de él y su grupo tan solo por acompañar a K, se limitó a decirle una sola cosa.
– Si quieres saber algo sobre Candy, sé bien hombre y pregúntale a ella, aunque dudo que quiera hablar contigo después de que le fuiste infiel. – Aclaró la chica de los cabellos morados.
– Mmm, la verdad no me interesa saber si esa está preñada o no. Pero de ser el caso, ni creo que sea mío. Esa salió como la otra de puta. ¡ja, ja, ja, ja, ja! – Dijo Shingo riéndose y dejando con enfado a Athena, quien prefirió hacer oídos sordos a las provocaciones del castaño. El nunca se haría cargo del bebé de Candy, además, si se llegaba a saber que era de él, eso iría a oídos de su padre, quien lo obligaría a tomar responsabilidad de los hechos y le dificultaría la idea de la adopción a la hermana de Kula.
Whip y Máxima acompañaban a cada una de las visitas al doctor a Candy, quien ya tenía fecha para los primeros días de primavera, sintieron el corazón derretirse con los primeros latidos y su primer avistamiento en la ecografía de los cinco meses moviéndose como un pequeño inquieto en el útero de Candy, Seirah lloraba emocionada y Máxima la contenía también con la emoción a flor de piel. La felicidad fue tal cuando se enteraron que el bebé que venía en camino era un pequeño varoncito, ya debían ir pensado en el nombre y preparar la habitación para el nene que no tardaría en llegar, así que la alcoba de K desapareció con sus posters y cosas que no serían necesarias ya para él. De mala gana debió ir a buscar lo que deseaba conservar de su antigua habitación, un par de vinilos, todo lo demás se donó a la caridad, pues su hermana ni siquiera había dudado en arrojar todo lo que se encontraba pegado en la pared al bote de basura.
Por otro lado, Candy sentía en su soledad algo de melancolía durante el período, le hubiese encantado que el hijo de Shingo hubiese conocido a su verdadero padre, contar una historia distinta a la que estaba viviendo, al saber que él había preguntado por ella a Athena, tuvo un corto lapso en el que quiso arrepentirse con el tema de la adopción, sin embargo, debía entender que su ex novio no le interesaba en lo absoluto, él seguía con su vida normal pretendiendo no saber y no querer preguntar por la verdad, conocer o tener una opinión al respecto, lo llamó muchas veces cobarde en el silencio de su habitación y maldijo el haberse enamorado mientras acariciaba su vientre. Kula de vez en cuando entraba a su pieza al escucharla llorar por las noches, ella estaba ahí para consolarla y contenerla con palabras de aliento para seguir adelante.
Diana viajaba mucho en aquel período, por lo que las hermanas se tenían la una a la otra en esos momentos, ya que su madre prefería no tener que lidiar con el asunto de la adopción y el noviazgo que tenía Kula, así que prefería refugiarse en su trabajo, tal y como lo había hecho durante la muerte de su esposo. Solo la Tía Roxy las visitaba algunas veces durante la semana, para ver que todo estuviese bien, o simplemente conversar para que las chicas pudiesen desahogarse, a pesar de que siempre se encontraba del lado de sus sobrinas, trataba de ser conciliadora para mantener reunida a su familia. Sin embargo, era difícil con la obstinación y orgullo de Diana con respecto a sus ideas.
K y Kula tenían planes para después del nacimiento del bebé, aunque era absoluto secreto que mantenían entre ellos. Ahora Kula debía pensar en el regalo y la organización de la celebración de bienvenida dentro de dos semanas junto con K para el bebé que se aproximaba, ya que Whip había decidido todofuera algo más íntimo, solo entre la familia, Candy también estaba invitada, sin embargo, había rechazado amablemente asistir, después de todo, habían firmado una cláusula que había sido sugerida por ella sobre no tener contacto alguno con el bebé después del nacimiento, salvo que después de años quisiera saber quien era su verdadera madre, eso último convencida por Máxima y Seirah en compañía de Kula por que el niño tenia el derecho de saber quien era su madre biológica si lo deseaba. En cierto sentido, el hecho de sentir como daba sus primeras pataditas y experimentar como se movía en su interior la colocaban demasiado sensible con respecto al tema, prefería hacer las cosas más simple y directas, la decisión ya estaba tomada. No se hablaría nuevamente del asunto.
K de mala gana había acompañado a Kula al centro comercial en el cual buscarían el regalo perfecto para su sobrino, odiaba ir a esos lugares llenos de gente y cosas por el estilo, Kula se iba devorando un helado de su heladería favorita como era costumbre cuando visitaba el recinto.
– Termina tu helado, no puedes entrar a la tienda de bebés con eso, puedes manchar algo.– Dijo al ver cómo la rubia degustaba lo que él detestaba.
– Listo. ¡Vamos por ese regalo perfecto para el bebé más lindo! -- Dijo levantando la mano y encaminándose para el interior de la tienda.
El local se encontraba con algunos matrimonios cuyas mujeres tenían a un avanzado embarazo, sus barrigas les dificultaban el poder caminar y sus maridos las asistían con una ternura y preocupación que conmovió a la rubia quien recordó a su hermana en la misma situación. Luego miró su planísimo abdomen pensando en aquella vez que había experimentado el susto de la vida por tener un retraso en su período.
-- ¿Me seguirás amando si llegase a tener una barriga así de grande? – Le preguntó al peli blanco quien miraba en dirección a las cunas y sillas de comer para bebé.
– Estarás esperando un hijo mío, ¿Cómo no hacerlo tontita? – La rubia se abalanzó al moreno para abrazarlo y llenarlo de besos. Una señora se aproximó a la pareja y carraspeó al ver lo acaramelados que estaban.
– Ehem, ¿Puedo ayudarles en algo? – Dijo la señora.
– Sí, estamos buscando ropa de bebé para la próxima temporada. – Se dirigió la rubia deshaciéndose del abrazo de K.
--Bien ¿es niño o niña el bebé que están esperando los jóvenes padres?– Dijo la señora con una sonrisa y mirando el abdomen de la rubia.
Kula sintió sus mejillas arder por el comentario de la señora y no pudo evitar sentir nervios mirando a todos lados. K suspiró e intervino por ella.
– No estamos esperando un hijo, aún no, es para mi hermana pero buscamos ropa de niño, específicamente de recién nacido para la temporada de primavera.
-- ¡Ah! ¡Cómo lo siento chicos! Es que son una linda pareja y pensé que estaban comenzando la etapa de ser padres para venir a un lugar como este. Por favor acompáñenme. – Dijo la señora sonriendo para luego dirigirse a la sección que buscaban.
-- ¿Ves? No era tan difícil gatita, ahora te toca escoger a ti algo para el niño. Me declaro incompetente para estas cosas. – Habló para tranquilizarla.
– Tienes razón, no sé porqué me puse así, supongo que no esperaba que nos confundieran con el resto. – Dijo la rubia mientras reía por la situación embarazosa.
Kula casi se llevó la tienda entera recorriendo de aquí para allá admirando los conjuntos tan pequeños que le provocaban una ternura infinita. K solo se encogía de hombros cuando la rubia le preguntaba por las prendas que llevarían. Finalmente hicieron las compras en la tienda para luego ir a otra que contenía artículos festivos para cada ocasión, compraron decoraciones alusivas al motivo y luego se fueron a una cafetería que Kula conocía por ser todo muy sabroso, esta vez ella invitaría a pesar de no gozar de la mesada que su madre le daba, así que tuvo que incrementar sus ingresos tomando más horarios en la pista de patinaje para enseñar a los pequeños. De igual manera K necesitaba cafeína para recobrar energías luego de que la rubia lo llevara por casi todas las tiendas del centro comercial para ver las cosas que le gustaban y alucinar con ello. Ella era feliz junto a él y todo sacrificio valía la pena.
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El día esperado de la celebración en la que harían la fiesta de bienvenida llegó y Kula ya se encontraba con menos asuntos que atender, después de enfrentamiento con K su madre no le había dirigido la palabra desde aquel entonces. Sin embargo, una día en específico oyó a su madre hablar por teléfono muy tarde con un tono distinto al que solía ocupar con sus empeñados y clientes, al parecer había conocido a un sujeto durante sus viajes de negocios, lo que la mantenía ocupada hablando hasta muy tarde y saliendo con él, seria la razón por la que llegaba más tarde de lo habitual, eso la hacía feliz, cantaba por las mañanas y sonreía mirando cualquier cosa, aunque eran pocas las palabras que cruzaba con Kula, lo hacía de forma elocuente, ya no había rencor, aunque solo le preguntaba por la universidad. Sin embargo, le preocupaba su hermana quien, trataba de no dejarla sola para movilizarse, ya que comenzaba a desplazarse con dificultad, ya no salía casi de casa, se la pasaba durmiendo y viendo películas para matar el tiempo, hasta la fecha de parto, varias veces la invitó a tomar un helado, pero ella declinaba la invitación, prefería estar en su pieza. Diana poco contacto tenía con ella, solo pasaba temprano en la mañana, o muy tarde en la noche a su habitación para saludarla o despedirse. Probablemente no quería que supieran que tenía a alguien luego de su padre, sin embargo, las hermanas parecían estar bien con la idea, le darían tiempo suficiente para que su madre se animara a contarles en algún momento.
Kula recordaba cómo era su madre cuando su padre estaba vivo. Siempre sonriendo y feliz lo acompañaba camino a la empresa, su carácter era más fácil de llevar, pero luego de lo que había sucedido, su madre había cambiado, hasta hace poco era una mujer amargada y encima de sus hijas todo el tiempo. No obstante, ahora tenía un semblante más relajado, tener a alguien la hacía distenderse un poco de sus obligaciones. Eso era bueno tanto para su hermana como para ella. Una sonrisa aparecía mientras terminaba de hornear cupcakes de colores en el apartamento de K, mientras él terminaba de colgar los globos en las paredes junto al "Bienvenido a la familia pequeño Riagan".
– Solo faltan los aperitivos en la mesa, los cupcakes están casi listos y los regalos en aquel rincón. ¿Ya vienen Seirah y Máxima? – Preguntó ansiosa.
– Dijeron que estaban en la entrada de South Town, es probable que lleguen en media hora o un poco más teniendo en cuenta el tráfico. Lo que me da una idea gatita. –Le dijo mientras se acercaba para tomarla de las caderas y arrimarla hacia el, que olía el dulce perfume del cuello de la rubia.
– Si es lo que pienso, puede esperar tigre ¿Qué pasa si llegan y nos descubren en pleno acto? Moriría de vergüenza por Whip y no podría mirarla a la cara de saber que su cuñada corrompió la fiesta de su esperado hijo con la perversión que su hermano le mete en la cabeza. – Expresó mientras lo abrazaba y dejaba que K la recostara en la mesa de la cocina.
Kula andaba con un vestido de media estación color guinda y pantis a media pierna con zapatos de charol, lo que le permitía pensar al peli blanco la posibilidad de hacer un rapidito hasta que llegara su hermana y Máxima.
– No te voy a meter algo precisamente en la cabeza gatita. – Le dijo mientras bajaba sus bragas hasta el suelo para no perder tiempo.
-- ¡Aah! ¡Pervertido! ¡Pero me gusta! – Confesó la rubia ya húmeda y lista para lo que venía.
– Y… si… les decimos… lo que… vamos… a… hacer…? – Kula gemía en la medida que K la penetraba con ritmo acelerado.
-- ¿Esto… que… hacemos… ahora…? – Dijo mientras la besaba en la boca.
– No… vamos… sabes… de que… hablo tigre… -- Dijo entre gemidos que trataba de ocultar en el cuello de K.
– No… es momento de… pensar en esto nena…-- La calló con otro beso.
La rubia se encontraba a punto de alcanzar el clímax cuando tocaron al timbre. K la embistió más rápido para que ambos alcanzaran el orgasmo, Kula se contenía con esfuerzo de gemir fuerte mientras K la besaba para contener los suyos también.
-- ¿Chicos están ahí? – Se oyó desde el otro lado de la puerta. Al cabo de unos segundos K se derretía en su interior mientras la rubia sentía que explotaba en su cuerpo con un increíble orgasmo por la sensación de ser descubiertos.
-- ¡YA VAAMOOOS! – Gritó la rubia en medio del orgasmo que había llegado aquel momento junto con K.
Rápidamente el peli blanco le dio la mano a la rubia para levantarse e ir al baño mientras él abría la puerta a los protagonistas de la celebración.
-- ¡Hermanito! Ya estaba buscando las llaves del apartamento para abrir, pero luego pensé que podría arruinar la sorpresa. – Exclamó la castaña abrazando sorpresivamente al moreno, quien, incómodo por la situación apenas respondió el abrazo.
-- ¡Hola amigo! ¿Por qué estás tan agitado? Estás todo sudado compañero ¿Te sientes bien?– Observó qué se encontraba con algo de sudor en su frente que tocó para comparar con la suya para ver si presentaba síntomas de resfrío. K aclaró su garganta para disimular un poco delante de ellos.
– ¡Ehem! Sí, he estado durmiendo destapado estas noches. – Habló como si fuera la real causa de su estado.
-- ¿Y dónde está mi cuñada favorita? – Preguntó la castaña mirando para todos lados.
Kula hizo acto de aparición en la sala para recibir al matrimonio.
– Por cierto amigo, creo que tu resfriado se contagia, Kula también está agitada y con color en sus mejillas. – Le dijo en voz baja dando un leve codazo. K le dedicó una mirada de más vale que cierres el pico amigo. Máxima solo rió por aquello, la castaña, ajena a la situación observó que Máxima molestaba a K como era costumbre, así que no encontró nada raro en lo que sucedía.
Los cuatro bebieron y degustaron lo que habían preparado para la celebración, la temática giraba en torno al pequeño Riagat, servilletas y decoraciones con hermosos bebés y mensajes para los futuros padres que Kula había mandado a hacer en la tienda del centro comercial.
– Todo está sabroso, lástima que Candy no quisiera venir. – Dijo Seirah.
– Últimamente no ha querido salir de casa, solo duerme y ve maratones de películas, dice que en eso se entretiene porque de andar se cansa por el peso del bebé. – Comentó la rubia que se llevaba a la boca uno de los cupcakes que había hecho.
-- ¿Todo está bien con ella? – Preguntaron con preocupación.
– Sí, no es nada, son las hormonas del embarazo que la ponen en ese estado. Es normal.– Contestó la rubia.
– Bueno, es verdad, las embarazadas se ponen muy emocionales con todo lo que les está sucediendo. – Habló Máxima.
Así transcurrió la tarde en la que Whip abría los regalos feliz y emocionada, agradecía por todo lo que ellos habían preparado.
– Chicos, esta no pudo haber sido una mejor fiesta de recepción para Riagan. Gracias por todo, ha estado maravilloso. – Habló emocionada.
– Ahora ya queda solo esperar los meses que faltan para poder conocer a nuestro bebé. Le hemos dicho a Candy que esté pendiente de cualquier contracción de ahora en adelante y que si va a la clínica nos avise para ir con ella en caso de presentar síntomas de parto. – Mencionó Whip.
– No te preocupes, así veré que sea, yo también me mantendré alerta y los llamaré si sucede algo. – Dijo la rubia con tono precavido.
– Dale mis abrazos a Candy. Si necesita conversar estoy aquí para cualquier cosa. – Comentó la castaña. Y K no tiene problemas en que vengamos a quedarnos durante el próximo mes para estar más cerca, he avisado en el trabajo para tomarme unas vacaciones que me deben hace tiempo para este momento. – Dijo emocionada.
– Como en los viejos tiempos. – Mencionó el peli blanco.
– Así es, debo admitir que me da un poco de melancolía estar acá, como cuando era novio de Whip y tú eras un malhumorado soltero K. – Dijo Máxima.
– No ha cambiado mucho, sólo que no sigue soltero. – Bromeó la rubia. K la miró frunciendo el ceño. Todos rieron por el comentario y la reacción.
Su hermana y mejor amigo habían regresado a su casa en South Beach, debían terminar algunos detalles de la habitación del bebé y también en sus trabajos para luego quedarse en el apartamento junto a K, con tal de estar más cerca de Candy en caso de que sucedía cualquier cosa.
– Menos mal no notaron nada de lo que hicimos antes de que llegaran. – Dijo la rubia aliviada que recogía los vasos y platos sucios para lavarlos.
– Mi hermana no se dio cuenta, pero Máxima no sé qué tiene que siempre sabe que lo que hago. Por eso se da el lujo de molestarme cada vez que puede. – Dijo mientras pinchaba los globos y sacaba el mensaje de bienvenida.
-- ¿¡Es en serio?! ¡Noo! ¡Qué vergüenza! – Exclamó la rubia volviendo el rubor a su cara completa.
– Kula, no seas ingenua, recuerda la forma en la cual te vieron conmigo, ellos no son tontos y además, es lo más normal cuando se es novio ¿No? Es una de las formas de demostrarnos que nos amamos nena. – Le dijo mientras la abrazaba cuando la rubia estaba en el fregadero.
– Y… ¿Qué es eso de que soy un malhumorado? Soy un amor de persona gatita, no le mientas a nuestros invitados o tendré que tomar represalias contigo nena. – Le sujetó las manos para llevárselas hasta su cabeza.
– Solo bromeaba amor, eres el dulce favorito de Kula. – Le dijo mientras rozaba su culo en la entrepierna del peli blanco.
-- ¿Quieres otra ronda preciosa? – Preguntó listo para la acción.
– Por mí encantada Tigre. – Ronroneó la rubia.
