Tierra 1, Central City
*Kara Pov.*
Todo pasó demasiado rápido y aún no caía en la cuenta de lo que había sucedido. Tomamos el cuerpo de Oliver y nos fuimos todos a Central City, a Star Labs, donde Flash tiene su equipo. Dejamos las cosas y Barry me miró.
—Aquí puedes cambiarte, Kara. —Me dijo y me sonrió con mucha tristeza—. Tómate tu tiempo, yo… iré a encargarme de Oliver con Mia.
—Está bien, gracias. Si me necesitas… llámame.
Le asentí y me cerró la puerta de este cubículo con camas. Suspiré y tomé los lentes en mi mano, me los coloqué y mi traje desapareció para mostrar mi ropa normal. Me senté en una de las camas y me quedé recordando todo lo que había pasado en estas horas. Argo, mi mamá, Tierra 38… Lena. Sentí mi labio temblar e hice algo que nunca creí que haría, tomé la pequeña cajita de mi bolsillo. Miré los lentes que creó Andrea, nos lo había dado a todos en el trabajo y jamás los usé. Suspiré y los saqué de ahí. Tragué saliva mientras los ponía en mis ojos y noté el menú iniciándose.
—Iniciar recuerdo. —Dije.
La imagen de un recuerdo con mi madre surgió, cuando estuve en Argo y platicamos hasta cansarnos. Hasta que ella me abrazó y me dijo que estaba orgullosa de mí, que me amaba. Lloré mientras recordaba Argo, su gente, mi gente. No pude evitar llorar, incluso cuando cambié ese recuerdo a la tierra. Tierra 38 surgió junto con recuerdos de momento vividos desde que vivo ahí, desde que llegué de Krypton. ¡Eliza! El dolor me inundó al darme cuenta que no pudimos salvarla. ¡No era justo! ¡No lo era!
Y ahí el recuerdo cambió. El día que conocía a Lena inició en la simulación, recordándome ese momento en que quedé idiota por ella. Me hice reportera para poder entrevistarla, para poder verla más de una vez. No la conocía pero quería la excusa. Cuando le invité a la noche de juegos y me rechazó, cuando la encontré en Noonan's y me invitó a almorzar y ahí comenzó nuestra amistad. Cada momento con ella surgió en esa vista, junto con los últimos momentos. Esos momentos que fueron mentira pero donde ella supo que era Supergirl. Probé mi nuevo traje frente a ella. Necesitaba encontrarla, encontrarla viva y reparar todo lo que estaba pasando.
Recordé que ayer había estado sentada mirando nuestra foto juntas, recordé las cosas que pensé, los momentos que imaginé me gustarían que pasaran. Y gracias a eso un cartel surgió del menú: Simulación disponible.
¿Podría hacerlo? ¿Podría hacer una simulación de ese momento? Respiré hondo y luego suspiré.
—Iniciar simulación. —Ordené.
En tanto inició la simulación, me vi volando con mi ropa normal en medio de National City. Miré alrededor, sonriendo mientras veía la ciudad viva, en funcionamiento y sin crisis. Pero al mirar a mi costado, noté dónde estaba. Estaba frente al apartamento de Lena. Ella estaba sentada y usando mi visión, noté que estaba mirando la misma foto que yo había estado mirando ayer. Volé hasta ahí y aterricé lento en su balcón. Ella levantó la mirada y me quedó viendo sorprendida. Se puso de pie y se acercó para abrir la puerta y mirarme seria.
—¿Qué haces aquí? —Me preguntó.
Recordé lo que había pasado en la crisis y me acerqué casi corriendo a ella para abrazarla. La envolví en mis brazos y se quedó dura, sin reaccionar a mi acción.
—¿Qué haces, Kara? —Me preguntó—. ¿Qué pasó? ¿Por qué me abrazas así?
—Vengo de un lugar donde estás muerta y no pude salvarte.
Le dije y me alejé para mirarla. Parecía confundida pero me miró apretando los labios.
—¿No pudiste salvarme o no querías?
—¡No pude! ¡Jamás te dejaría ir, Lena! —Le dije.
Entró a su apartamento, por lo que la seguí. Se giró de golpe y me miró con dolor.
—¡Me duele, Kara! —Me dijo con muchísimo dolor—. ¡Me duele que me hayas ocultado esto! ¡Debiste decirme que eras Supergirl!
—Lo intenté tantas veces… —Le dije y me acerqué—. Pero tenía miedo. No solo de perderte, tenía miedo de que las cosas cambiaran, que te volvieras diferente conmigo.
—Ciertamente las cosas cambiaron, ¿no crees? —Me dijo cruzándose de brazos y levantando una ceja.
Quise dar un paso hacia ella pero dio uno hacia atrás y me miró de mala manera. Respiré hondo y cerré los ojos, la miré y junté fuerzas para hablar.
—Este lugar del que vengo. —Le dije con los ojos llenos de lágrimas—. Tú te sacrificaste para salvar a tres millones de personas, tú y un gran amigo se sacrificaron para salvarlos a todos.
Lena me miró sorprendida y supe que había captado su atención por lo que la miré.
—Y sé que esto no es real pero necesito mirarte a los ojos y decirte que no me rendiré contigo, Lena. —Comencé a dar pasos hacia ella y aunque dio los mimos pasos hacia atrás, terminó sentada en su sillón individual y me miró sorprendida al ver que me apoyé en los antebrazos y la miré muy de cerca—. Te amo, Lena.
Le dije y me quedó mirando. Mi corazón latía rápido y ella me miraba parpadeando.
—¿Me amas? ¿Cómo pudiste mentirme si me amas? —Me preguntó sin quitarme la mirada.
—No te dije la verdad porque mientras me considerabas una simple humana, una tierna reportera… me hacías sentir humana. —Le dije y me miró a los ojos y su verde me llenó—. Me hacías sentir normal y ya bastante extraña era siendo alienígena como para agregar una cosa más a la lista.
Me alejé de ella y apagué el dispositivo para que notara mi miembro. Bajó la mirada y al notarlo levantó las cejas y me miró sorprendida.
—¿Eres un chico? —Me preguntó y negué.
—En Krypton es normal esto. Aquí en la tierra llaman a esto intersexualidad. Soy una chica con miembro masculino. —Le dije y me miró a los ojos. Se puso de pie y se acercó a mí.
—Yo te hago sentir humana… —Me dijo y le asentí—. Y tú haces que olvide quién realmente soy. Por eso me duele esto que me hiciste.
—Lo sé… —Le dije y me arriesgué a acariciar su rostro con mi mano, cuestión que me dejó hacer porque cerró los ojos—. Te amo, Lena.
Le dije y alejé de mi mano de su rostro.
—¿En qué manera me amas, Kara? —Volvió a preguntarme.
No podía formular la respuesta, solo mirarla. Me quedé sin palabras y sonrió para comenzar a irse. No podía perderla y ante la inminente reacción de Lena, la tomé de la mano y la acerqué a mí. Quedó muy cerca e hizo ademán de alejarse.
—Suéltame, Kara. —Me dijo y negué con la cabeza.
—No puedo, Lena. —Dije y la agarré con más fuerza, acercándola—. Ya no puedo alejarme de ti.
Me acerqué y la besé. Cerré los ojos mientras tomaba su cintura para acercarla a mí y me sorprendió sentir que me besaba, que me respondía. Comencé a llorar mientras disfrutaba de nuestro beso. La llevé lento hasta el largo sillón y ella me giró para después empujarme hasta que quedara sentada. Nos separamos bruscamente del beso y la vi mirarme mientras se sentaba sobre mis piernas. Llevé mis manos a su cintura y ella tomó mi cuello entre sus manos, aferrando ciertos mechones de cabello. Me aferré a su cintura, acercándola a mí con miedo de que se alejara y cambiara de opinión. Tomó mi pelo con sus manos y se alejó de mis labios para besar mi cuello. Sentí como sus húmedos besos inundaban mi piel y mis manos no pudieron evitar ir hasta su espalda. Pasé mi mano por su piel, sintiendo su columna vertebral y la tibieza de su piel bajo mi palma, inundándome. Sentí la presión en mi pantalón al tiempo que regresaba a mis labios para besarlos, esta vez con más furia.
—Estoy enojada contigo. —Dijo y me besó con fiereza—. Pero vas a hacerme el amor.
—De acuerdo. —Le dije.
Levantó sus manos y la ayudé a quitarse la remera. La dejamos caer al suelo mientras ella hacía lo mismo con la mía. Ambas quedamos en ropa interior y se alejó de mí para abrir su pantalón. Me puse de pie y notó la presión en mi pantalón. La vi quitarse el pantalón hasta quedar en ropa interior. Se acercó y me abrió el pantalón, bajó la cremallera y rozó mi miembro con su dedo, haciéndome suspirar. Me quité la ropa y quedé en ropa interior, la cual consistía en un bóxer femenino pero que podía sostener mis partes ocultas. Se acercó y me envolvió en sus labios, besándome y cerré los ojos disfrutando del momento. Sentí que el tacto de Lena se desvanecía y la miré, cortando el beso. Parecía pixelada y suspiré, recordando que esto no era real.
—Kara… mírame… —Me dijo Lena y la miré mientras comenzaba a llorar—. Te amo, Kara.
La transmisión se cortó y noté que seguía en el cubículo de Star Labs. Me quité los anteojos luego de notar que decía falta de batería. Miré a mi entrepierna, notando la presión de mi miembro a causa del momento tan hermoso pero no real que acababa de presenciar. Era tan real, que comprendí por qué todos en National City estaban enloquecidos con esta tecnología. Podía darte todo lo que deseabas y me dio cinco minutos con Lena, cinco minutos donde me despertaron a la realidad como una daga de Kryptonita directo al corazón. Puse mis manos en mi pantalón y traté de cerrar los ojos y respirar hondo para bajar la erección de mi miembro pero era imposible, cuestión que me hizo llorar de frustración.
—¡Maldita sea! —Grité.
—¿Kara? —Dijo la voz de Kate.
Abrió la puerta y noté que me miró sorprendida. Notó que estaba llorando y luego miró mi entrepierna. Abrió los ojos como platos y me miró de boca abierta.
—¡Mierda! —Expresé tapándome—. ¡Lo siento! Yo… no puedo… yo…
—Kara, tranquila. —Dijo acercándose y sentándose a mi lado con un poco de cuidado—. Está todo bien.
—No puedo calmarlo. —Dije señalando mi entrepierna y me miró tragando saliva.
—¿Eres intersexual? —Me preguntó.
La miré y asentí, llorando con fuerza. Me abrazó por los hombros y me arrimó a sus brazos.
—Tranquila, Kara. —Me dijo y me miró suspirando— ¿Quieres que vaya por alguien? Tu primo quizás.
La miré y asentí con seriedad mientras las lágrimas caían. Me asintió y se acercó a la puerta.
—Iré por él. —Me anunció.
—No digas nada de esto, Kate. —Le dije y me miró y asintió.
La vi irse y cuando quedé sola miré los lentes que acababa de sacarme. Los tomé y los presioné en mi mano, destrozándolos. La poca esperanza que tenía, se había ido en esos lentes de porquería que me habían robado un sentimiento, me engañaron con una ilusión que destrozó mi corazón por completo.
La puerta se abrió y Clark entró para verme con preocupación.
—¡Kara! —Expresó sorprendido, acercándose a mí.
—Los dejaré solos. —Dijo y cerró la puerta.
Clark se sentó a mi lado y notó mi problema. Me sonrió y acarició mi espalda.
—¿Es la primera vez que te pasa esto? —me preguntó.
Le asentí y lo miré extrañada.
—¿Tú sabías? —Le pregunté y asintió sonriendo.
—Tu madre nos contó a mí y Lois cuando estábamos en Argo. Nos explicó cuando notamos a una ciudadana Intersexual. Ahí comprendí mucho de ti.
Le mostré los lentes y suspiró al darse cuenta de lo que eran.
—Acabo de ver una simulación de un momento que había estado soñando. —Le dije y me miró con pena—. Acaban de robarme un momento preciado con Lena, Clark.
Suspiró y acarició mi hombro con entendimiento por medio de sus lentes.
—Quiero que me mires a los ojos y respires junto conmigo, Kara.
Miré a Clark y me hizo respirar lento, recuperando mi respiración normal y poco a poco, sentí que la presión en mi pantalón bajaba.
—Vamos a recuperar nuestro mundo, vamos a salvar el universo. —Me dijo Clark y sonriéndome—. Tú misma lo dijiste, ¿recuerdas? Eres la de la esperanza aquí. Yo soy el cínico, no me robes mi papel.
Me reí y dejé que me abrazara. Me sentí mejor y suspiré. Me ayudó a verme mejor y encendí el dispositivo para ocultarme el miembro. Luego salimos de ahí y me encontré con Kate en el pasillo, apoyada contra la pared. Clark nos sonrió y se fue acariciando mi hombro.
—Iré con Lois y Jonathan. —Anunció.
Lo vimos irse y Kate me miró con una sonrisa.
—¿Te sientes mejor? —Preguntó.
—Algo… —Le dije.
—¿Y si vamos por un trago? —Me sugirió.
—¿Quién dijo trago? —dijo la voz de Sarah apareciendo y sonreí.
—¿Vamos por unos tragos? —dijo Kate.
Asentimos y nos fuimos a un bar que tenían dentro del edificio, en el mismo piso. Sarah tomó tres vasos de shots y puso uno a cada lado del otro, luego tomó la botella de Whisky.
—¿Les parece si brindamos por los caídos?
Dijo Kate y asentimos las tres. Sarah tomó los vasos y comenzó a servir.
—Jamás creí que estaríamos sirviendo uno por Oliver.
—¿No vamos a esperar a Barry? —Pregunté.
—No creo que esté listo para despedirse. —Dijo Kate mirándome.
Miré a otro lado, suspirando. Yo tampoco estaba lista para despedirme de mi mamá, de Argo, de Tierra 38 y de Lena, mucho menos de ella.
—¿Alguna quiere… —Comenzó a decir Sarah— decir unas palabras para Oliver?
Suspiré y miré mi bebida.
—Se sacrificó por Barry y por mí… No debió hacer eso.
Dije con dolor y Sarah me miró al instante.
—Su sacrificio salvó a mil millones de personas más. —Dijo y pensé en Lena al instante—. No llamemos eso a un error. Miren, Oliver murió de la forma en que vivió. Como un héroe.
En tanto dijo eso tomó su bebida. Kate quedó mirando con duda su vaso y yo no pude siquiera tocarlo.
—No es por apresurar un momento tan conmovedor. —Comenzó a decir Kate— Pero creo que el multiverso está por acabarse pronto, así que…
—No, no puedo. —Dije y dejé mi vaso a un lado—. Barry tiene razón. Se siente como si nos estuviéramos dando por vencidos.
Las dos me miraron y comencé a caminar de un lado a otro, molesta.
—Logramos salvar a millones de personas, llevándolas a un lugar seguro. —Comencé a decir—. Tiene que haber una manera de deshacer esto. Oliver, mi mamá, Argo, la Tierra… ¡Todas esas Tierras! Toda esa gente que desapareció. Como Lena… Tiene que haber una forma de recuperarlos.
Sarah me miró y se cruzó de brazos con dolor.
—O nos enfocamos en evitar que suceda a cualquier otro universo.
Me dijo y una luz cegadora apareció detrás de nosotras junto con Lyla.
—¡Hey! —Le dijo Sarah—. ¡Bienvenida a la zona de la alegría!
Sarah se acercó para hablar con Lyla mientras Kate se acercó y tomó mi mano con una sonrisa triste. Ella comprendía por qué no podía rendirme.
—¡No puedes secuestrar la Wiverider! —Dijo Ray—. Nuestro equipo sigue ahí.
Nos giramos y él entraba junto a Monitor, que lo miró.
—Si hay alguna posibilidad de sobrevivir a la crisis, necesitamos su tecnología.
Sarah y Lyla se acercaron a ellos y vimos a Sarah quejarse.
—Bueno, le prometí al equipo que no tendrían que hacer otro "crossover".
—No necesitamos a tu equipo. —Anunció Lyla y la miramos—. Solo el laboratorio de Ray.
La vimos alejarse y nos miró a todos.
—Y tenemos todo un multiverso de wiveriders a nuestra disposición.
Se fue creando una luz cegadora mientras yo solo podía suspirar. Esperamos un momento y luego Lyla regresó con la nave por lo que nos trasladamos todos ahí, subiendo al techo. Me quedé de pie entre Clark y Kate. Nos reunimos en la base de la nave, donde está el comando de piloto y Monitor nos miró a todos.
—Todos perdieron un gran héroe.
—Al héroe equivocado. —dijo Barry apareciendo con cara de pocos amigos.
—No estoy en desacuerdo. —Le respondió Monitor mientras Barry se ponía de pie junto a nosotros—. Han sufrido una perdida horrible, pero tienen todos los motivos para no perder la esperanza. Siete, de hecho. A través del tiempo…
El llanto de Jonathan en brazos de Lois, hizo que Monitor parara su discurso y lo mirara. Vi que Lois se lo dio a Clark y por lo tanto, Monitor continuó.
—A través del tiempo y el espacio, existen siete héroes. Seres de la más pura voluntad que finalmente pueden…
Jonathan volvió a llorar y Monitor se puso frenético mientras Clark nervioso.
—Lo siento. —Le dijo Clark y me miró—. Intenta calmarlo tú.
—¿Qué? —Le respondí.
No tuve tiempo para reaccionar que ya lo tenía en brazos. Era la primera vez que lo sostenía en brazos y mi pequeño sobrino no quería estar conmigo. Intenté pasárselo a Kate y esta me negó con los ojos bien grandes. Miré a Rory, el Legenda de Tierra 74 que trajo la nave con Lyla. En tanto lo tuvo en sus manos, Jonathan se calmó y al notar eso, le hice un gesto para que se fuera con él y lo tranquilizara.
—Seres de la más pura voluntad… —Continuó Monitor— Que finalmente podrán derrotar al Anti-Monitor y salvar el multiverso. Son conocidos como los Paragon.
—¿Los paragon? —Respondió Barry—. ¿Y ahora nos sueltas esto?
—Hace poco supe de su existencia al consultar el Libro del Destino.
—¿Cómo? Lo destruimos el año pasado. —Dijo Barry.
Monitor movió su mano y nos mostró un holograma del libro.
—Después de la temprana muerte de Oliver, volví a la corriente temporal y lo recuperé intacto. Ahora se conserva a salvo en la biblioteca de esta nave.
Despareció el libro y una idea se formuló en mi cabeza.
—¿Y qué es esto? ¿Un plan B? ¡Qué reconfortante! —Dijo Barry.
Kate suspiró frustrada a mi lado y yo no podía dejar de pensar en las posibilidades.
—¿Alguien más deseaba haber tomado ese shoot? —Dijo Kate.
—Espera. —Dije y miré a Monitor—. Si el libro puede reescribir el destino. ¿No puede traer de vuelta Tierra 38? ¡Y todas las demás tierras!
—Intentar recrear el mundo llevaría a la locura segura.
—¿Y mi papá? —Dijo Mia—. ¿No lo podemos traer de vuelta con el libro?
—Ojalá pudiera. —Le respondió Monitor—. Si bien Oliver iba a morir en esta crisis, no fue así como vi que se desarrollaban los eventos. Pero a medida que Anti-Monitor se fortalece, yo me debilito. Debemos hallar a los siete Paragon.
—¿Qué tal una pista? —Dijo Lois y agradecí su comentario.
—Ta tengo a cuatro. —Dijo Monitor y me miró—. Kara Zor-El. A pesar de todo lo que has soportado, res el Paragon de la Esperanza.
—A lo mejor quieres verificar tu omnipotencia, porque no me siento esperanzada en este momento.
Sentí la mano de Clark en mi hombro y sonreí con pena.
—Sarah Lance es el Paragon del Destino. —dijo Monitor.
—¡Bueno, eso tiene sentido! —Dijo Ray—. Capitana de los viajes en el tiempo y todo eso.
—Solo me restan dos descripciones para los otros dos Paragon. —Dijo y miró a Clark el cual lo miró extrañado—. Uno es de un segundo Kryptoniano quien sufrió una perdida mayor que la mayoría de los hombres mortales podría soportar. Y es el Paragon de la verdad.
—Lo encontraré. —Dijo Clark y lo miré.
—Voy contigo. —dijo Lois.
—¿Y el cuarto? —Dijo Ray.
—El Paragon de la valentía. Es conocido como el murciélago del futuro.
—En serio. ¿De dónde sacas esos nombres y seudónimos? —Dijo Kate.
La miré y estaba cruzada de brazos, claramente se lo tomaba con pinzas todo lo que decía Monitor.
—Solicité la ayuda de Felicity Smoak, quien obtuvo la sabiduría de un segundo libro.
—Son muchos libros. —Mencionó Clark.
—El Tomo de los Guardianes. Que reveló los nombres de la Srta. Zor-El y la Srta. Lance. Así como los otros dos. —Mencionó él—. En Tierra 99 existe un tiempo futuro donde Bruce Wayne se ha dedicado en cuerpo y alma a combatir el crimen. El camino a Tierra 99 te llevará al Paragon de la Valentía.
Kate se entusiasmó, preparándose para ver a su primo. Yo me quedé en los controles y comencé a ver las demás tierras. Primero observé a Argo, seguía sin señal. Me quité los lentes, frustrada y sin activar el traje hasta llegar a Tierra 38, donde mostró como se erradicó y mi corazón se partió en miles de pedazos.
—Un mundo entero borrado de la existencia… —dijo una voz demasiado familiar, una que no quería escuchar—. Resumido en un gráfico de computadora.
Me giré de golpe y noté su sonrisa triunfal. ¡No puede ser! ¡LEX!
...
Les gusta? Pues esto es diferente a la Crisis que vieron así que presten atención a CADA detalle.
Laureen
