Tierra 1, Wiverider
*Kara Pov.*
No podía dejar de caminar de un lado a otro, pensando. Kate estaba apoyada contra la mesa de la cocina cruzada de brazos y yo me agarraba la cabeza.
—Tiene que haber un modo de revivir todas las tierras. —Pensé en voz alta.
—Kara... —Dijo la voz de Kate pero la ignoré—. Kara, te estoy hablando.
El tono de voz que uso en la repetición de mi nombre fue duro y la miré de mala manera.
—¿Qué? —Dije fríamente.
—Tienes que calmarte. —Me dijo y se acercó—. ¿Crees que si pudieran usar el libro del destino para eso ya no lo hubieran hecho?
—Monitor ni siquiera lo intentó.
—Sabes muy bien que Monitor se está quedando sin poderes y necesita nuestra ayuda. Sino no estaríamos aquí.
Se acercó y me miró muy seria.
—No vas a usar el libro del destino. —Me amenazó.
Puse mis manos en las caderas y dejé mis gestos duros.
—¿Vas a detenerme? —Le dije y me asintió por lo que le contesté—. Sabes bien que tengo que hacer algo. Necesito revivir a esas personas.
—Ya hubiéramos traído a Oliver si eso fuera posible. —Me dijo.
Suspiré y miré el suelo. Miré al costado, por inercia y la miré.
—¿Qué sugieres? —Le pregunté.
Suspiró y se quedó pensativa un momento para luego mirarme sonriente.
—¿Qué hay de Dr. Evil? —Sugirió.
—¿Dr. Evil? —Dije confundida hasta que comprendí—. ¿Te refieres a Lex?
—¿Quién más es calvo y tiene cara de idiota? ¿Nunca viste Austin Powers?—Mencionó y sonreí—. Él debe saber algo.
Suspiré y asentí. Comenzamos a irnos y antes de llegar al control de mando me miró agarrándome del brazo.
—Prométeme que si no dice nada de utilidad vas a descartar esa idea.
Suspiré y me alejé. No podía prometer eso. Llegamos al control y Lex nos vio acercarnos mientras él seguía leyendo un libro.
—¿Puedo ayudarte? —Preguntó con ironía.
—¿Es posible traer Tierra 38 con el libro del destino? —Le pregunté cruzada de brazos.
Levantó las cejas y me miró con una sonrisa.
—¿Quieres traer a todo un mundo con el libro?
—¿Es posible, sí o no? —Pregunté.
—No tengo tiempo para esto. —Dijo Kate y se acercó.
La vi desactivar la prisión de Lex y acercarse. Lo tomo del brazo y lo lanzó contra la pared. Al hacer ese movimiento él se quejó.
—¡Ouch! —Se quejó.
—¡Empieza a hablar o te quedas sin brazo!
Presionó su brazo y él comenzó a reírse.
—¿Funcionan las técnicas de brazo fuerte en Gotham? —Dijo y Kate reforzó el agarre—. Eres ruda... Me agradas. —Dijo él.
—¡Pues tú a mí no! ¡Así que habla!
Dobló su brazo hasta el borde, un poco más y se lo sacaría de lugar.
—¡Ay, ay, ay! Está bien... Está bien... —Dijo y Kate liberó un poco el agarre—. El libro canaliza un poder antiguo e interminable Se necesita una inmensa fuerza de voluntad y enfoque para que funcione.
—¿En qué te enfocaste tú? —Preguntó Kate.
—En su odio por Superman—Dije.
Lex sonrió y Kate le reforzó el brazo otra vez.
—¡Pero eso fue fácil para el libro! Intentar traer un mundo entero conlleva una gran escala de enfoque y fuerza de voluntad que puede llevar a esa persona a la locura o incluso la muerte. Nadie en su sano juicio haría el intento, no vale la pena.
—¿Tú hablas de sano juicio? —Dije quejándome, sin poder creer lo que decía—. ¡Eres un hipócrita!
Kate lo llevo hasta su celda y subió los controles otra vez para que quedara encerrado.
—Si vamos a hablar de hipocresía mejor hablemos de ti, Supergirl. —Dijo Lex y lo miré furiosa con los puños apretados.
—No eres nadie para hablar de ella. —Dijo Kate en mi defensa y él tomó su libro de nuevo para mirarnos sonriente.
—Seamos sinceros. —Dijo abriendo los brazos en un gesto irónico—. Supergirl tiende a ser altruista pero ella esconde un mayor deseo tras traer el planeta de vuelta. Y eso es traer de nuevo a mi dulce hermanita.
—¡No sabes nada! —Le grité.
—¿Ah no? —Dijo con una sonrisa—. ¿Niegas estar enamorada de ella? ¿Niegas que pones ojos de cachorrito kryptoniano cuando la vez?
Me quedé en silencio mientras apretaba la mandíbula y Kate me miraba, sentía su mirada sin siquiera girar mi rostro.
—Saben, cuando Monitor me revivió me ofreció algo a cambio de ayudar en... Salvar al mundo. —Dijo con ironía y apreté los dientes, estaba furiosa—. Digamos que nuestra querida Lena es la verdadera Paragon de la humanidad.
—¿Qué? —Dije y lo miré sorprendida.
—¿Qué hiciste? —Le preguntó Kate.
Él la miró y sonrió con satisfacción.
—Pues alteramos el destino de Lena. —Dijo y sonrió—. Pero piénselo de esta manera... Le di sus cinco minutos de fama.
Caminé para tomar el control y abrí la reja electrónica y así dejarlo frito pero Kate me tomó de los brazos.
—¡Ya, Kara! ¡Aún no podemos matarlo!
—¡Suéltame! —Grité y me miró a los ojos.
Fue su mirada de preocupación lo que me hizo alejarme. Tomé el libro del destino sobre la mesa e hice ademán de usarlo. Sentí la mano de Kate sobre mi brazo y la miré mientras ella me miraba amenazante.
—No me hagas tomar medidas extremas contigo, Kara. —Me dijo y suavizó su mirada—. Podremos reparar el universo y los recuperaremos de alguna manera. Pero tienes que ser valiente y tener esperanza. Desearía tener esperanza como tú, pero lo que sí sé es que si agarras ese libro, lo usas y no funciona... Y algo te pasa... ¡Todos estamos condenados! ¿Qué haría Lena, Kara?
—Vaya, podría escribir un libro con este momento. —Dijo Lex y Kate lo miró furiosa.
—En serio, si no cierras la boca voy a quebrar tu brazo en pedazos.
Él sonrió y siguió leyendo su libro. Sentí las lágrimas en mi rostro y Kate me quitó el libro, asintiéndome. Quería que sepa que confío en su criterio así que dejé que lo tomara. En tanto lo hizo me alejé y me fui de ahí para meterme en el pasillo y comenzar a llorar. Levanté la mirada y noté que estaba frente a mí.
—Entiendo por qué quieres traerlos de vuelta. —Me dijo con una sonrisa—. Tienes el corazón más grande de todas las personas que he conocido. Mi única intención es que no te lastimen.
—¿Sabes? Tengo que decirte esto. —Comencé a decir—. Para alguien que no estaba segura de ser el Paragon de la Valentía, se requiere de muchas agallas para hacer lo que hiciste. La forma en que me detuviste sabiendo que tengo poderes y podría hacerte destrozado.
—Tal vez. —Dijo sonriendo—. Pero tengo la esperanza de que haya una manera mejor. Y es por eso que... Quiero entregarte esto.
La vi sacar algo de su traje y me entregó uno de los dispositivos de kryptonita que tenía Bruce en Tierra 99.
—¡Kryptonita! ¿Por qué tienes eso?
—Era de Bruce. Él perdió la esperanza pero yo nunca perderé la esperanza en ti. Y te ayudaré a que los traigamos de vuelta de alguna manera. Incluso a Lena.
La quedé mirando y tragué saliva. Ella jamás la hubiera usado conmigo. Confío en ella.
—Quédatela. —Le dije y me miró sorprendida—. Tengo el valor suficiente para saber que jamás la usarías en mi contra.
Le sonreí y me asintió. Ahora quedaba otro asunto... Enfrentarme a la Lena de Tierra 1.
*Lena (tierra 1) Pov.*
Hoy es un día realmente inusual. Primero tuve ese sueño extraño dónde estoy en un panel de control y una luz cegadora me inunda antes de que una especie de ola energética me alcanzada para terminar en un lugar oscuro, luego me pasé toda la mañana con dolores de cabeza y me asusté cuando empecé a temblar. Noté patrones dónde mi cuerpo temblaba y tenía una sensación de desespero y miedo.
Estaba intentando que Lori terminara de guardar sus cosas en la mochila y justo en ese momento el timbre de la puerta de mi apartamento sonó.
Me acerqué y la abrí, viendo a mamá frente a mí.
—Lena. ¿Qué sucede que quieres que cuide a Lori? —Dijo mi madre entrando—. ¿Tienes idea de qué está pasando afuera?
—¿Lo dices por el cielo rojo? Sí, es un fenómeno atmosférico y fui solicitada en la universidad ya que vamos a realizar una comprobación para tranquilizar a la población y necesito que la cuides.
Sentí la presión en mi pecho otra vez y los temblores. Los oculté como mejor pude y apareció Lori corriendo.
—¡Abuela Lillian!
Sonreí al verla correr y abrazar a mamá que la tomo en brazos.
—Hola, mi niña. ¿Tienes todo? —Le preguntó mamá y ella asintió.
—¡Shi! —Dijo con ternura y no pude evitar sonreír. Pero pareció r recordar algo y se bajó de los brazos de mamá—. ¡Mamá! ¡Me olvidé de mamá!
La vimos salir corriendo e ir a su cuarto y volver en segundos con sus portarretratos.
—A ver, deja que mire. —Le dije.
Ella se acercó y me mostró la primera.
Kara y yo cuando me enteré que estaba embarazada. Suspiré y sonreí, extrañándola. Luego miré la otra y sonreí.
Recuerdo haberle tomado esa foto.
—¿Tú tienes mi foto? —Preguntó.
Le asentí y se la enseñé, sacándola de mi bolsillo.
—Mira, aquí la tengo. —Le dije.
Le di un beso a la foto y la guardé dentro de mí chaqueta. Ella se acercó y me abrazó. Se alejó y me sonrió, dándome un beso en mi mejilla.
—Ten cuidado en el trabajo mamita. —Me dijo y le asentí—. Te amo.
Comencé a sentir esa sensación de miedo otra vez y sonreí para que no se note.
—Yo también te amo mi Supergirl.
Me sonrió una vez más y se fue. Le asentí a mamá y dejé que se fueran. Una vez que la puerta se cerró, miré mis manos y temblaban. Incluso perdía el control de ellas por momentos y me asusté. Fui a tomar mis cosas y salí de la casa. Fui directo a la universidad, directo a mi despacho.
Al llegar comencé a abrir los indicadores del termómetro atmosférico, notando las abismales anomalías en las cifras.
—Disculpe, ¿Dra. Luthor? —Dijo la voz de una mujer.
Me gire y noté a una muchacha morena de pelo oscuro junto con alguien que no imaginé ver en mi vida.
—¡Oh, por Dios! —Dije sorprendida— ¿Dr. Palmer?
Él me sonrió y tape mi boca con las manos.
—Disculpe, Dra. Luthor pero necesitamos su ayuda. —Dijo está mujer y la miré—. Mi nombre es Iris West-Allen. Él es Ray Palmer y él es Ralph.
—Es un honor. ¿En qué puedo ayudar? —Mencioné.
Ray Palmar se tomó de las manos y me miró.
—Veras, Lena. Somos superhéroes. —¿Qué son qué? —Y necesitamos tu ayuda porque el mundo está acabándose y debemos terminarlo.
Fruncí el ceño y los mire comenzando a reír.
—¿Esto es una broma de la Universidad o algo? —Dije buscando al rector en algún lado.
—Creo que es mejor que le muestres, Ralph. —Dijo Iris y los miré.
Este chico Ralph estiró su brazo y me alcanzó una caja de pañuelos que había sobre el escritorio del laboratorio. Miré congelada porque estaba al otro lado de la habitación.
—¿Que carajos? ¡¿Eres el hombre elástico que muestran en los medios?!
Él me asintió y ahí fue donde me hice consciente de sus palabras y miré a Iris.
—Creo que ahora entiendes, Lena. —Dijo ella y sentí el corazón en el pecho—. Que te necesitamos.
—No sé para qué estarían necesitando mi ayuda. Necesito que entiendan que soy madre soltera. —Les dije y sentí un nudo en la garganta—. Y si es cierto lo que dicen entonces debo a ir a estar con mi hija y mi madre. Que son lo único que tengo.
Les dije y salí de la habitación. Tenía muchísimo miedo y corrí hasta mi despacho para tomar mis cosas.
—Lena, espera. —Dijo la voz de Iris y la miré deteniéndola con un gesto de mi mano.
—Por favor, no. Tengo que irme con mi hija.
—Te lo imploro, Lena. Necesitamos tu ayuda. Eres lo que se llama un Paragon, eres el Paragon de la humanidad.
—¿Y qué es eso? ¿Tengo poderes? ¿Tú también eres una heroína?
Negó con la cabeza y agachó su rostro. Acomodó su pelo detrás de la oreja y noté el anillo en su mano.
—Tú también tienes familia. —Le dije señalando su mano.
Sonrió y asintió.
—Yo no soy una heroína pero mi esposo sí. Él, cómo tú, es otro Paragon. Son elegidos para salvar el universo.
—¿Y qué diablos puedo hacer yo? No tengo poderes, nada.
Se acercó y me tomó del hombro.
—Tú y yo somos humanas. Puede que no podamos hacer cosas increíbles como ellos. Pero estamos para recordarles por quienes luchan. Somos los que les darán esperanza. —Dijo y sentí que comenzaba a llorar. Recordé que a Kara, ella era mi esperanza—. ¿No crees que sería bueno para tu hija que le des un mundo?
—¿Y si me pierdo verla crecer? —Le dije y suspiró—. Hace seis años perdí a mi esposa en la explosión del reactor de Central City. Ella no pudo conocer a su hija. No puedo dejar que mi hija me pierda también.
—Entonces ayúdanos a salvar el universo, Lena. —Tomó mi mano y me sonrió—. Vamos a darle a tu hija un lugar a Salvo dónde la puedas ver crecer.
La quedé mirando un momento y con la angustia en mi garganta, asentí.
—Tendré que llamar a mi madre y explicarle que no regresaré a casa hoy. Para que Lori esté tranquila y a salvo.
Me asintió y me dirigí a llamarla, tomando mi celular mientras ella se iba a hablar con los héroes.
—¿Hola, Lena? —Dijo mamá.
—Mamá, necesito que me escuches. Mantén a salvo a Lori en el fuerte. —Le dije y se alertó.
—¿Qué está pasando, Lena?
—Algo muy malo. Pero voy a ayudar a unas personas para solucionarlo. Así que no le digas nada a Lori, solo dile que estaré trabajando hasta tarde y cuídense.
—Ten cuidado, Lena.
—Te amo, mamá. Las amo.
Sentí su sonrisa del otro lado y no tuve que mirarla para saber lo que hacía, la conozco muy bien.
—Te amo, hija. Te amamos.
Corté la llamada y me acerqué a Iris. Me fui con los demás y estaba nerviosa. No sé por qué me necesitan. ¿Qué puedo hacer? El Dr. Palmer es mucho más inteligente y capacitado que yo. ¿Y a dónde me llevaban?
Sentí mis manos temblar y apreté mis puños.
—Tranquila, Lena. —Me dijo Ray—. Todo estará más que bien.
Le asentí y salimos del edificio. Íbamos a ir la cuando Ray nos detuvo y me miró.
—Antes de subir, Lena. —Dijo y le asentí—. ¿Conoces la teoría del multiverso?
Le asentí y me miró tomando sus manos en puños cerrados con los dedos entrelazados.
—Pues es cierta. —Dijo él y abrí la boca pero me hizo un gesto para que lo escuchara—. Así que bueno. Por mi parte descubrí que tengo un doble que es un alienígena y superhéroe, Superman.
—¿Superman es real? —Le pregunté y me asintió.
—Es necesario que sepas algo, Lena. —Dijo Iris y la miré—. Hay una doble de tu esposa.
Mi corazón se paralizó al escuchar eso y quedé muda, sin palabras.
—Por eso es necesario que te prepares mentalmente para un posible shock emocional. —Dijo Ralph y le asentí.
—¿Estás lista? —Preguntó Iris.
Le asentí y me llevaron a un callejón dónde abrieron un portal tridimensional. Abrí los ojos como platos mientras ponía un pie dentro. Cuando lo atravesamos, me quedé helada. ¡Era enorme! Mucha tecnología que jamás creí ver en mi vida y con muchos héroes. Noté al doble del Dr. Palmer cómo Superman más otro a su lado. Había gente extraña pero eso no me llamo la atención, sino quién estaba detrás de ellos como encerrado. Me detuve en seco y lo miré extrañada.
—¿Lex? —Dije y un hombre de tez oscura y algo calvo con ropa extraña me habló.
—Él no es tu hermano. Él es Lex Luthor de Tierra 38. —Dijo y lo miré—. Mi nombre es Monitor y todos ellos son héroes.
Todos se presentaron y este Lex me daba una sensación extraña. Sentí algo muy raro, enojo, furia y dolor. Cada vez que lo miraba, me sentía peor.
—Aquí tienes a Batwoman, Paragon de la valentía. —Dijo Monitor y miré sorprendida a una muchacha de pelo corto que reconocí al instante de los diarios.
—¿Kate Kane? ¿Tú eres Batwoman? —Le pregunté y me sonrió.
—Así es. Espero contar con tu discreción.
Me preguntó y le asentí, sonriente.
—Por favor, mis labios están cerrados. Es un honor convierte, mi hija te adora.
Sonrió y luego miró detrás de mí. Tomó aire y me miró.
—Lena... Quiero presentarte a Supergirl. —Dijo y miré detrás de mí.
Al verla mi corazón se detuvo. ¡Oh, por Dios! Tapé mi boca con las manos y ella me miró igual de sorprendida.
—¿Qué piensas Kara? ¿Está es igual a mi hermana? —Dijo la voz de Lex y este me miró—. ¿Qué pasa, Lena? Te ves un poco pálida. Cómo si hubieras visto un fantasma.
En tanto dijo eso, imágenes comenzaron a surgir en mi cabeza. Una en dónde le disparo y lo veo morir mientras veo una pantalla donde dice que Kara es Supergirl. Me sostuve la cabeza y caí de rodillas gritando ya que alguien más estaba gritando dentro de mí cabeza. Alguien... Con la misma voz que la mía.
...
¡WOW! ¿Qué estará pasando? ¡¿Qué creen?!
¡Sigan leyendo!
Laureen
