Origen de los Tiempos

*Lena Pov.*

Me tomó un momento volver a sentirme una persona otra vez. Vi a J'onn acercarse y poner mi mano en mi cabeza. Todos los recuerdos de Lena de Tierra 1 llegaron a mí como una ráfaga de viento. Así como lo sentimientos que había desarrollado por mi Kara durante ese tiempo que estuvieron varados en el Vanishing Point. Me giré para ver a Kara y me observó con dolor.

—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —Me preguntó ella.

—Traje a Lena de la Fuerza de Velocidad. —Dijo Oliver.

—¿Qué? —dijo Barry—. ¿Y cómo no la vi?

—¡Atentos! —Gritó Oliver—. Tendremos tiempo para actualizarnos. Ahora. Todos ustedes, escúchenme bien.

Me hice unos pasos atrás y me quedé de pie entre Kate y Lex, quien me miró con una sonrisa.

—Por esto fueron elegidos. —Dijo Oliver—. Son los Paragon.

—Sí. Aún no tengo idea de lo que eso significa. —Dije y Oliver me miró con las manos tomadas delante de su cuerpo.

—Significa que son tan poderosos como para defender el frente, para ganar el tiempo que necesitamos.

—¿Para hacer qué? —Dijo Kate.

Oliver tomó aire y luego nos miró a todos.

—Vamos a resurgir el universo.

—¿Te refieres a volverlo a crear? —Dijo Sarah.

—Así es. Y el Origen de los tiempos es el único lugar donde puede pasar. —Dijo y miró a Kara y Barry—. Yo encenderé la chispa y ustedes avivarán la llama.

—¿Y cómo hacemos eso, Obi-Wan Kenobi? —Le dijo Lex.

—Lo sabrás en su momento. —Le respondió y me sorprendí.

¿Lex sabría qué hacer? Ciertamente las cosas están cambiando. ¿Cómo es posible que mi hermano haya llegado a este punto? Bueno, sé que manipuló los hilos pero jamás imaginé que la salvación y resurgimiento del Multiverso dependería de la ayuda de mi hermano el psicópata.

—¿Por qué los seres cósmicos tienen que ser tan irrazonables? —Se quejó Lex.

—Si lo supiera te lo diría. Pero no lo sé. —Vi a Oliver observar a Kara y sobreí—. Solo tengo confianza.

—¿Confían en mí? —Preguntó Oliver mirando a Barry.

¿Qué diablos? Esas miradas entre ellos dos sí que fueron raras. Quizás estos dos tenían algo y jamás se lo dijeron uno al otro. Eso me hizo pensar en Kara y la miré. Estaba lista para luchar, para protegerlo todo. No pude evitar sentir orgullo.

—Hagámoslo. —dijo ella.

Se giró y corrió hacia Anti-Monitor. Kate me dio un sable eléctrico y le asentí. Corrimos y mientras Kara y Jonn luchaban en el aire, los demás nos encargamos de luchar abajo.

—¡Muéranse copias baratas de dementores! —Grité.

—¡Esto es por Oliver! —Gritó Sarah.

Me giré para golpear a uno y noté que iba por Kara. Me sorprendí cuando noté que Lex golpeó con esos laser que tenía en sus manos al que iba a golpearla. Kara se giró y lo miró sorprendida.

—Si alguien va a matarte, Kryptoniana… ese seré yo.

Noté que uno de los demonios iba tras Lex y lancé el sable, partiéndolo en dos. Lex me miró y sonrió. Le devolví la sonrisa. Irónicamente por supuesto.

—La única que puede matarte soy yo. —Le dije.

Pero algo nos distrajo, todos los demonios comenzaron a desaparecer y nos miramos. Kara bajó y se quedó a mi lado. La miré y sonreí.

—¿Lo logramos? —Pregunté.

—¿Con que esto se siente ser un héroe? —Dijo Lex—. Interesante.

Kara y yo sonreímos, aunque desconfiadas.

—¿Dónde está Oliver? —Dijo Barry.

—¡Ahí! —Gritó Kate.

Todos miramos y sobre una colina había una masa de antimateria más una de materia yendo hacia el topa del cielo.

—¡Oh, Oliver! —Dijo Sarah.

—¿Qué es eso? —Dijo J'onn.

—Oliver mencionó "Yo encenderé la chispa"… —Dijo Barry.

—Mientras ustedes encienden la llama. —Terminó Sarah.

Kara miró a Lex y este se quedó pensativo.

—Dijo que tú sabrías qué hacer. —Le dijo Kara.

—Creo que morir le frió la cabeza.

—Pues piensa. —Le dijo Kate—. Estás destinado a ser el genio.

—Un genio que tuvo la fortaleza para leer el Libro del Destino y mantener la cordura. —Dijo J'onn.

No tuvo que decir nada, Lex comenzó a sacar soluciones. Conozco su mirada.

—El libro del destino… —Dijo Lex y sacó una hoja de su traje, mirándome—. Me convertí en el Paragon de la verdad. ¿Y si la verdad puede decirnos lo que tenemos que hacer?

—¿Cómo qué? —Dijo Kate.

—Usemos lo que queda del libro. —Dijo Lex mirando hacia donde estaba Oliver—. Así avivaremos la llama.

—¿Y cómo utilizamos el libro? —Dijo Barry.

—Nos enfocamos. —Dijo Kara—. Un único enfoque como un láser.

—¿En qué? —Le pregunté.

Se acercó a mi lado y me sonrió.

—Humanidad… —Dijo mirándome y luego a Lex— Verdad. Amor, Destino, Honor, Valentía y Esperanza.

Nos pusimos uno al lado del otro y cada uno se enfocó en lo que representaba. Usé mis recuerdos, los recuerdos de Lena de Tierra 1, los míos. Los recuerdos de Lori, esa niña que se merecía un mundo para poder crecer junto a su madre… una madre que ahora soy yo. La humanidad tenía sus cosas buenas. Y sí, los errores son parte de ellas. Kara también tiene su humanidad y aunque cometió errores, también ha hecho cosas buenas por la humanidad. Y ahora el universo. Todos aquí estaban haciendo algo. Incluso Lex. En su retorcido y maníaco pensar.

Creo que los corazones de todos quedaron en nuestra garganta cuando vimos esa explosión ahí arriba. Y cuando esta desapareció, observamos algo que se formaba en el cielo. Y supe que era al verlo. Era materia. Y eso significaba… que un nuevo multiverso se había comenzado a crear.

*Oliver Pov.*

El dolor era insoportable, pero al mismo tiempo… liberador. Barry y Sarah llegaron hacia mí y traté de juntar las fuerzas que me quedaban para hablares.

—Los necesito a ambos. —Les dije—. Para que cuiden de mi familia.

—Ollie, estarán bien. ¿De acuerdo? —Dijo Sarah—. Y tú también.

Miré sobre mí y fui testigo del resultado de lo que habíamos hecho todos juntos.

—Lo lograron. —dije alegre—. Todos ustedes… lo lograron.

—¿Qué logramos? —Preguntó Sarah.

—Miren…

Ambos miraron hacia arriba, notando la materia que se juntaba. El inicio de un nuevo multiverso.

—Ollie, ya lo habíamos visto. ¿Qué es? —Dijo Sarah.

—Un nuevo universo. —Dije sonriendo.

—Se ve pequeño para ser un universo. —Dijo Barry.

—Aguarda, Barry. —Dije y sonreí—. Ya casi es hora, ya casi. Eso es lo que lograron.

—No, Ollie. Fuiste tú. —Me dijo Sarah comenzando a llorar—. Y por eso tienes que venir con nosotros.

—Sarah, Monitor me dijo que esto es lo que pasaría.

—¿De qué hablas? —Preguntó Barry.

—Estaba escrito un final… y un comienzo. —Miré a Barry y sonreí—. ¿Recuerdas lo que te dije?

—Morir es la parte fácil.

Asentí y miré lo que habíamos logrado.

—Estoy en paz. Porque para mí esto no es un sacrificio, es un regalo. Un regalo que les daré a todos ustedes. A cada uno de los Paragon.

—¿A qué te refieres? —Dijo Sarah.

Tomé su mano como pude y le sonreí.

—He dejado un regalo para los Paragon, algo que descubrirán pronto. En especial Kara y Lena. —Tragué saliva y sentí mis lágrimas caer mientras miré a Sarah—. Díganle a Kara que reparé las cosas. Que lo arreglé para ella. Que nunca deje de luchar.

Sarah me asintió y miré a Barry.

—Los verdaderos héroes son los que tienen que seguir adelante. Tanto ellas como ustedes, serán verdaderos héroes. Sigan adelante y nunca se detengan. Este mundo, este nuevo mundo… va a necesitar de héroes.

Sonreí, recordando a mi hija… Mia. Ella sería un nuevo comienzo también y me alegré, de haber dejado en este nuevo universo… un comienzo diferente para ella.

*Kara Pov.*

Nos quedamos viendo la masa de materia que estaba formando un nuevo universo sobre nosotros. Lo supe porque escuché todo lo que decían Barry, Sarah y Oliver. Tragué saliva y me hice consciente de lo que estaba pasando.

—¿Qué sucede? —Me dijo J'onn—. ¿Kara?

Lo miré y sentí mis ojos llenarse de lágrimas.

—Oliver… está muerto. Él… se sacrificó para que todos tengamos un nuevo comienzo.

—Kara… ¿Qué es eso? —Dijo Lena.

Notamos que una ola como de materia estaba arrasando con todo el lugar. Miré a Lena y cuando la ola nos alcanzaba, la abracé. Ambas nos abrazamos con fuerza mientras todo se volvía oscuro.

Miles de recuerdos, un resumen de todo lo que había sucedido en la crisis más cosas de mi pasado vinieron a mi mente como cuando uno muere y ve sus últimos momentos. Me senté y miré a mí alrededor. ¿Dónde diablos estaba?

—Pero, vaya vaya… —Dijo una voz detrás de mí—. Miren quién está por fin.

—¡Ahhh! —Lancé mis laser y casi me da algo.

¡Oh, no! ¡Alex!

—… despierta. —Dijo y me puse de pie.

—¡Alex! ¡Lo siento! —Dije y me puso una mano sobre mi hombro—. Tranquila, tranquila. Todo está bien. ¿Estás bien? ¿Tuviste una pesadilla?

—No lo sé… estoy… —Miré a mi alrededor y sí, era mi apartamento—. ¿Cómo llegué aquí?

—Bueno, te quedaste dormida mirando la tele. —Dijo y me pareció extraño que no recordara nada de lo que pasó—. Parecías tan pacífica durmiendo que no quise despertarte.

Recordé lo que había pasado y sentí mi corazón alterarse.

—¡El Origen de los tiempos! ¡El origen de los tiempos!

Miré a mí alrededor, observando todo. ¿Cómo es que parecía tan normal todo?

—¿Es lo que veías antes de dormirte?

Corrí a la ventana y noté que la ciudad parecía igual que siempre.

—Esto no está bien. Bueno, sí está bien. Pero no debe estar bien porque todo parece estar bien.

—Okeeey… parece que ese marciano blanco te dejó aturdida anoche.

—¿Qué? —Dije y corrí a mi computadora.

Abrí y noté que había un artículo que acababa de ser publicado donde decía que Supergirl había detenido a un marciano blanco. ¿Qué diablos estaba pasando?

—Escucha, Kara. Tengo que irme. Kelly y yo estamos probando una nueva clase de remo en interiores en el centro. ¿Estarás bien antes de irte? ¿Te sientes bien?

Levanté la mirada y le asentí. Pero caí en la cuenta lo que me dijo.

—Espera… dijiste… ¿Irme?

Alex se giró y me sonrió.

—Kara… está bien que te guste pasar tiempo conmigo y lamento no haber llegado a tiempo anoche. Pero en serio, si no regresas a casa para llevar a Lori a la escuela, Lena va a matarte. Y no te salvará ser Supergirl, sabes que no te permite que la lleves volando.

La vi irse y me di cuenta de lo que acababa de decir. ¿Dijo Lori y Lena? ¿Vivo con Lori y Lena? ¿Pero dónde estaba ella?

—Alex… ¿Recuerdas dónde está Lena hoy? —Le pregunté.

Se giró y me asintió.

—Sí, estará con Lori en el apartamento de Lex. Seguro estás aturdida por esa pesadilla. Lena se quedaría con él para terminar el proyecto del DEO y que él pasara tiempo con su sobrina.

—¿DEO? ¿Qué tiene que ver Lex?

Alex comenzó a reírse y me señaló con las llaves en la mano.

—En serio me estás asustando, Kara. Lex… Lex Luthor… nuestro jefe y director del DEO. Vamos, ya déjate de bromas. Y evita romper mi ventana. Me dejaste este apartamento luego de casarte con Lena, ahora me lo cuidas.

Se retiró y me quedé ahí de pie, analizando lo que estaba pasando. Todo era real, no es un sueño. Me quité los lentes y mi traje se materializó. Me acerqué a la ventana y la cerré. No dudé en volar y cerré los ojos. Sabía a la perfección sus latidos. Los latidos de Lena.

*Lena Pov.*

Abrí los ojos y miré para todos lados. ¿Dónde estaba? Me senté y noté que estaba recostada en un sillón en una especie de apartamento. Memorias vinieron a mi mente a medida que pasaban los segundos. De la otra Lena con Lori, sus recuerdos con la otra Kara, los míos y la crisis. El recuerdo de todo lo sucedido en la crisis vino a mi mente.

—¡Mami! —Dijo una vocecita y levanté la mirada—. Despertaste.

Una niña de seis años, ojos verdes y la sonrisa de Kara vino a mí. Se acercó y me miró dulce. Mis ojos se llenaron de lágrimas, me hice consciente de quién soy ahora. Soy una nueva persona y estos recuerdos con ella son reales, ahora son parte de mí. La acerqué y la abracé.

—Mi Lori... Te amo. —Dije.

—Yo también te amo, mami.

—Veo que despertaste. —Dijo la voz de Lex.

Me senté y lo primero que hice fue ponerme delante de Lori para defenderla. Él suspiró y miró a Lori.

—Paquetito, ve por tu mochila. Voy a hablar con tu mami un momento.

—Sí, tío Lex.

Ella se fue corriendo dando saltos y él me miró.

—Tranquila, Lena. —Dijo y se cruzó de brazos—. Las cosas serán diferentes ahora.

—¿Ah, sí? ¿Por qué no te creo?

La puerta sonó con un golpe y fue a abrir. De ahí salió J'onn quien miró con una sonrisa apenada y entró.

—Sé que debes estar confundida, Lena.

—Y no es la única. —Dijo la voz de Kara.

Entró y al verla sonreí. Corrí a sus brazos sin dudarlo y me envolvió con ganas.

—Al parecer estamos en un nuevo universo y aquí las cosas son diferentes. —Dijo J'onn.

Kara rompió el abrazo y lo miró sin alejarse de mí.

—¿Qué tan diferentes? —Preguntó ella.

—Antes de morir, Oliver hizo unos cambios en el universo. —Dijo J'onn.

—¿Qué cambios? —Pregunté y Lex respondió.

—Oliver hizo que ustedes dos siempre estuvieran juntas. Y les dio a Lori, la hija de la Lena de Tierra 1 para que ahora la cuiden ustedes. Además... De que nuestra madre es... Buena persona.

Miré sorprendida y no me esperé las siguientes palabras de Lex.

—No voy a meterme entre ustedes. —Dijo Lex.

—Perdóname pero no confío en ti. —Dijo Kara.

Asentí estando de acuerdo y él sonrió, mirando a J'onn.

—Sabía que no iban a creerme. Por eso lo hice venir a él. —Dijo y lo miró—. Quiero que mires en mi mente y analices si estoy mintiendo.

—¿Vas a dejarme entrar en tu cabeza? ¿Por qué? —Dijo J'onn.

Lex me miró y me respondió mirándome.

—Mi trato con Monitor era mantenerte a salvo. Jamás le pedí te enviará a un mal lugar, le pedí que te alejara de todo esto. Estaba demasiado enojada con él cuando me enteré que estabas en un lugar donde sufrías.

—No tienes idea de lo que viví ahí. —Le dije furiosa—. Me mostró mis mayores miedos una y otra vez.

—Lo siento, Lena. —Dijo y miró a Kara.

—No puedo creer que diga esto, pero me gustó cómo se sintió ser el héroe. Antes de morir habría aprovechado está oportunidad de un reinicio para tener la oportunidad de matarte.

—¿Y ahora no quieres matarme? —Le dijo Kara con ironía.

—Bueno, siempre querer matarte. —Dijo y comenzó a arreglar la manga de su camisa—. Pero no quiero estar solo en ese lugar al que fui al morir.

—¿A dónde fuiste? —Le preguntó J'onn.

Lex tragó saliva y lo miró.

—Al infierno. —Dijo y nos miró—. Si ese es el lugar al que iré por hacer todo lo que he hecho quiero redimirme. Sé que ahora no confían en mí, pero me tomaré el tiempo para que lo hagan.

Nos quedamos en silencio y vimos a J'onn mirar en su mente. Luego nos miró y asintió. Era cierto.

—¡Abuelo J'onn! —Dijo la voz de Lori corriendo.

J'onn se acercó y la abrazó.

—¡Oye! ¿Cómo estás? —Le preguntó.

Lori notó a Kara y la observé. Kara miraba con los ojos llenos de lágrimas.

—Mami, viniste a buscarme. ¿Me llevarás a la escuela?

Kara abrió la boca y J'onn me miró.

—Creo que está vez te llevaré yo, Lori.

Lori sonrió y asintió. La vi alejarse de J'onn y acercarse a Kara. Está soltó mi mano y se agachó para quedar a su altura. Lori se acercó y le dio un abrazo. Kara lo respondió y mis ojos se llenaron de lágrimas. La parte de mí que vio cómo su hija jamás conoció a su mamá estaba en paz y muy feliz.

—Cuida a mamá, Mami. Recuerda que no le gusta volar.

Sonreí y la vimos alejarse. Kara asintió y la vi luchar contra las lágrimas.

—Después podemos comer postikers. ¿Te gustaría?

Lori asintió feliz y luego se alejó. Se acercó a mí y me dijo un leve abrazo. Lo respondí y dejamos que se fuera con J'onn.

Los tres nos quedamos un segundo en silencio y Lex aclaró su garganta.

—Viven en tu viejo apartamento. Por si se lo preguntaban. Ya pueden irse.

Revolotee mis ojos, cansada de sus malos chistes y esa actitud pedante suya. Salimos de ahí mientras Kara tomaba mi mano. Se quitó los lentes y los guardó. Me tomó en sus brazos y me llevó hasta mi apartamento. Cuando bajamos notamos un gran cambio. Había fotos donde estábamos Kara, Lori y yo juntas cómo familia. Incluso teníamos fotos con mamá y Lex. Esto era tan extraño.

—Esto es irreal. —Dije.

—Creo que ahora entiendo cuál fue el regalo de Oliver.

Dejé de mirar los retratos y observé a Kara.

—¿Cuál dices que fue su regalo? —Comenté.

Kara se acercó y me tomó por la cintura. Apoyó su rostro en el mío y no pude evitar cerrar los ojos de lo bien que se sentía estar a su lado.

—Nos dio la oportunidad de ser felices juntas. Y no pienso desperdiciar un segundo, Lena. No quiero cometer los errores de antes.

Me dijo y me alejé de ella para mirarla a los ojos.

—¿Qué debo hacer para compensar mi falta? Haré lo que sea. —Me dijo.

Envolví mis manos en su cuello y la miré a los ojos.

—Puedes comenzar con hacerme el amor. —Le dije y me acerqué para robarle un corto beso—. Mi interior te ha estado extrañando.

—Oh, Rao… también lo he extrañado.

Atacó mi boca con la suya, besándome y dejándome aturdida. Le devolví el beso sin pensar en nada, solo estando a su lado. Ella cortó el beso y me tomó en sus brazos. Con su gran fuerza, comenzó a caminar lentamente hacia la habitación mientras me besaba. Cerró la puerta con el pie y caminó hasta dejarme sobre la cama. Al sentir la comodidad del colchón, un frenesí me invadió. Comencé a quitarle su traje y ella mi ropa.

La boca de Kara fue a mi cuello y comenzó a lamerlo mientras se quitaba el dispositivo que ocultaba su miembro. La tenía sobre mí, atacando mi piel y su respiración cerca de mi oreja. Miré hacia abajo, por su cuerpo, notando como ella misma se bajaba la ropa interior quedando con su trasero a la vista. Ese hermoso trasero Kryptoniano. Vi a Kara alejarse un momento para quitarme la ropa y mientras lo hacía, no pude evitar notar que su miembro ya estaba demasiado animado. Una hermosa erección se había formado y quería probarla.

—Quiero probarte, ven aquí. —Le dije.

La hice ponerse de pie al borde de la cama y no le quité la mirada mientras llevaba su miembro a mi boca. Chupé la punta y luego lo deslicé lentamente hasta mi garganta. Me sorprendí, ya que realmente la tiene de acero. Su sabor era deleitante y comencé a usar mi lengua para probarla.

—Oh… Rao… ahhh… eso… así, Lena… así…

Entre y salí mientras sentía mi interior enloquecer. Sentí la humedad salir de mi entrada, chupársela me ponía demasiado.

—No lo soporto más. —Dije y le señalé la mesa de luz—. Conociéndome debo haber creado algo para estas ocasiones. Busca si no hay alguna pulsera o algo de Kryptonita.

Kara se acercó y no pude evitar morder mi labio mientras la veía caminar con su miembro duro y húmedo. Buscó en los cajones y notó un control remoto. Lo miró y luego las paredes. Sonrió y presionó un botón. Toda la habitación emitió un grado de Kryptonita y Kara sonrió.

—Es suficiente para poder hacértelo duro. —dijo Kara.

—¿Qué estás esperando, entonces? —Le pregunté.

Kara se acercó y me tomó de las piernas, las abrió y me acercó al borde de la cama. La vi tomar su miembro y recorrer mis pliegues con su punta.

—Oh, sí… eso… entra, Kara. ¡Entra!

Kara asomó la punta y lentamente ingresó. Sentí el largo, el grosor, inundarme y abrazarme.

—¡Ahhh! —Gimió Kara.

—Ahhh… Kara… —Gemí.

Comenzó lento, entrando y saliendo para deleitarse de mi interior mientras se movía. Se sentía delicioso y tuve que agarrarme de las sábanas.

—Ahhh… Lena… ahhh… ahhh…. —Gimió Kara.

Mientras lo hacía, yo comencé a gritar. ¿Por qué? Porque comenzó a aumentar la velocidad y la sensación de placer era gigante. Aumentó tanto el ritmo que me tomó de los muslos y me embistió intenso. El sonido del golpe de su cadera contra mi entrada inundó la habitación. Era sonido de sexo duro e intenso.

—¡Ahh! ¡Ahhhh! ¡AH! —Grité.

—Ahhh… sí… ¡Ahh! ¡AH! ¡LENA! —Gritaba Kara.

Se salió de mí y le señalé la cama.

—Ven, súbete. —Le supliqué.

Kara tomó mi cadera y me hizo ponerme en cuatro. Me agarré de la cama con fuerza y la sentí acomodarse. Mi centro palpitaba y ardía en necesidad. Estaba empapada y sudada. Kara entró sin delicadeza y comenzó a embestirme. Otra vez ese sonido de sexo duro inundó la habitación. Es como cuando te golpeas el muslo con la palma de la mano, ese sonido sordo y que te deja la sensación de ardor. Así de duro me estaba dando Kara. Sentía mi piel roja y ardiente por sus embestidas.

—¡AHH! ¡KARA! —Grité excitada—. Voy a llegar.

—Vamos, Lena. Córrete para mí. Ven amor, córrete.

Se pegó a mi espalda y me embistió, haciéndose sentir dentro de mí. Cerré los ojos con fuerza mientras sentía mis paredes apretarse en su miembro durísimo. Se quedó quieta y salió en tanto notó que me relajé. La miré y estaba roja, sus ojos estaban dilatados y su miembro estaba demasiado duro.

—No he terminado contigo, Luthor.

—¿Ah, no? —Le pregunté.

Me tomó y me lanzó a la cama, de espaldas. Se acomodó contra mí y sentí su miembro en mi entrada.

—No, aún no. —Dijo con furia.

Me abrió bien de piernas y entró. Me aferré con fuerza a sus hombros mientras ella gemía deleitada. Se acercó para besarme mientras comenzaba con las embestidas lentas. Su lengua encontró a la mía al instante mientras sentía sus senos rozar los míos. Cortó el beso para ir a mi cuello, dejar besos y seguir por mi clavícula. La vi llegar a mis senos y envolver un pezón en su boca sin salirse de mí. Su miembro entraba y salía mientras su boca chupaba mi pezón.

—¡Oh, mierda! —Grité.

Era demasiado excitante. Especialmente porque mi interior seguía sensible del último orgasmo. Hizo lo mismo con el otro seno y estuvo así un rato hasta que se acomodó para pegar su rostro al mío. Movió sus caderas en embestidas rítmicas mientras nos mirábamos a los ojos.

—Hacerte el amor es lo más hermoso del Multiverso. —Me dijo mientras me follaba cada vez más duro—. ¡Eres mía, Lena!

Tomó mi mano, entrelazando sus dedos con los míos y noté algo que antes no. Ambas tenemos alianzas en nuestras manos. Nos miramos y la miré.

—Tenemos tiempo que recuperar, pero eres mi esposa Lena. Y de ser necesario, me casaré contigo una vez más.

—Pues hazme tuya, Kara. ¡Hazme tu mujer!

Volvió a besarme pero tuvo que alejarse para gemir con intensidad a causa de las embestidas. Eran tan intensas que la cama comenzó a moverse. Nuestros cuerpos estaban demasiado sudados y me invadió un frenesí.

—Quiero cambiar de lugares. —Le dije.

Me asintió y se salió. Se recostó en la cama y me senté sobre ella. Ingresé su miembro en mí y le hablé mientras me la follaba.

—Voy a perdonarte el beso que le diste a Lena de Tierra 1 porque ahora es parte de mí y entiendo lo que sentía. Pero ahora por castigo, te haré explotar.

—Ahhh… sí… hazme vaciarme.

—Sí… voy a hacer que te vengas duro, Danvers.

Comencé a moverme más rápido de lo que ella hacía y los movimientos de la cama hacían que golpeara la pared. Apoyé mis manos en la cama y moví mis caderas para que se sintiera el golpe contra su piel. Me gustaba como se sentía escuchar el sonido de sexo duro, como me gusta pensar. Me gustaba darle duro.

—Ahhh… ahhhh… sí…. Sigue… sigue…. —Gemía Kara.

—Ahhh… Kara… Ahhh… estás tan dura… tan dura… Ahhh…

—Oh… Lena… —digo tomando mis caderas con fuerza, apretando su mandíbula—. Grrr…. Sí… así… me vas a hacer llegar.

—¿Lo quieres más duro?

Le pregunté y me asintió. Me moví aún más duro y ambas gritamos. Gritamos hasta que la sentí tensarse y venirse. Por supuesto que esa explosión me excitó demasiado y logré explotar con ella. Sentí su líquido entrar en mí y me sentí realmente marcada. Fue hermoso, excitante y agotador.

Me acerqué para besarla y la vi recuperar el aire.

—Deja que recupere mis energías y te lo haré de nuevo. —Me anunció.

—¿Quieres abrirme a la mitad, Kara? —Le pregunté.

—Tengo meses y años que recuperar contigo.

Ambas reímos y me acerqué para besarla. Pero me alejé y la miré a los ojos.

—Te amo, Kara.

—Te amo, Lena. —dijo y acarició mi rostro. Sonrió y su mirada fue demasiado dulce.

—¿Qué? —Le pregunté y sonrió.

—Quiero tener recuerdos contigo, reales. Tú, Lori y yo. Tenemos una hija que conocer. —Me dijo y asentí, de acuerdo.

—Yo también quiero eso.

—Entonces tengo una pregunta que hacerte, Lena. —Me dijo y por alguna razón, mi corazón latió como loco—. ¿Quieres casarte conmigo?

—¿Esta vez de verdad? —Le pregunté. Me asintió y me dio un beso. Se lo devolví y le sonreí—. Entonces, sí. Me casaré otra vez contigo Danvers.

Me sonrió y me recostó en la cama mientras me besaba apasionada. La sentí acomodarse y entró en mí una vez más para hacerme el amor. ¡Esta mujer me iba a agotar de verdad!

...

¡Y se viene el final! Lean que sigue un epílogo después del final...

Laureen