Disclaimer: Como siempre se dice la historia y la primera adaptación no es mía, la historia es de Kate Hoffmann y la primera adaptación es de Serenity Rose Kou, los personajes tampoco me pertenecen son propiedad de Hiro Mashima, lo único que me pertenece seria esta adaptación jejeje.

Bien nos leemos al final y como siempre

Que se abra el telón:

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

:

Legalmente suya Fairy tail

[]

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

Chapther 2

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

:

Rose-Black-1503

[]

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

Desde el lago soplaba un viento frio, que hacía volar las hojas secas. El cielo grisáceo oscurecía el sol de noviembre y una lluvia fría brillaba en las aceras. Cerca ululó una sirena. Gajeel apretó más la gabardina en torno al cuerpo y cruzó la calle deprisa.

Después de lo ocurrido en su despacho dos días atrás, había sido una sorpresa volver a tener noticias de Levy. Había llevado mal la reunión, en parte porque le había sorprendido que ella lo creyera capaz de casarse con él. El contrato solo había sido un medio para que fuera a cenar con él. Maldijo en silencio. Nunca había obligado a una mujer a salir con él. ¿Por qué estaba tan decidido a hacerlo con ella?

Tal vez volver a verla lo ayudará a aclararse. Si, era muy atractiva y, si, habían tenido una bonita amistad en el pasado, pero ahora eran personas diferentes con vidas distintas. ¿Significaba eso que no podía volver a empezar? Entró en el parque pequeño situado frente a la biblioteca Newberry y echó a andar por el camino mirando a los transeúntes en busca de Levy.

Esa mañana le había dejado un mensaje pidiéndole que fuera a verla pero sin darle más explicaciones. Y Levy había decidido aprovechar la oportunidad para explicarle su comportamiento y buscar el modo de arreglas la cosas con ella. En el mejor de los casos, quizás accedería al fin cenar con él. En el peor, le diría donde podría meterse el contrato.

No era la misma que había conocido en la universidad. La chica tímida se había convertido en una mujer segura de sí misma que probablemente tenia todos los hombres que necesitaba, hombres que habrían reconocido su belleza cuando la habían conocido, hombres que habían sido más listos que él.

Gajeel había estado con muchas mujeres, y aunque en ocasiones había habido mucha pasión, nunca había conectado de verdad a nivel de sentimientos, nunca había confundido aquello con amor y ni siquiera con afecto profundo; siempre había sido cuestión de deseo físico y nada más.

Lo que sentía por Levy era diferente. Era una mujer hermosa, sexy e interesante, pero él no quería seducirla. Antes que nada eran amigos y, si se convertían en amantes, seria porque lo hicieron como un paso lógico dentro de su relación, no por el deseo abrumador de arrancarse mutuamente la ropa.

Levy no era la clase de mujer a la que pudiera seducir y luego dejar. Ocupaba un lugar diferente en su vida a todas las demás mujeres, a pesar de lo cual no podía ignorar los chispazos de atracción que brotaban entre ellos cuando estaban juntos ni podía negar que había pensado a menudo en ella en los últimos días.

Se volvió despacio y volvió a mirar de nuevo al parque. Por un instante creyó verla sentada en un banco, pero enseguida se dio cuenta que no era ella. Se sentó a esperar y observo a un anciano lanzar una pelota de tenis a su perro. Diez, minutos después, empezaba a preguntarse si le había dado plantón cuando la vio andar hacia él. Se puso en pie y ella se detuvo y la miró largo rato.

Se acercaron despacio uno al otro y se encontraron en el centro de la plazuela.

-Pensaba que ya no venias- dijo él.

-He estado a punto-repuso ella.

Se produjo un silencio y Gajeel reprimió el impulso de tender la mano y apartarle un mechón de pelo de los ojos. Si podía tocarla, todo iría bien. Pero se metió las manos a los bolsillos de la gabardina para resistir la tentación.

-¿Quieres ir a tomar un café? -preguntó-. Hay un sitio justo en...

Levy negó con la cabeza.

-No, estamos bien aquí. Solo voy a acerté una pregunta y quiero que seas sincero conmigo.

-De acuerdo.

-¿Por qué haces esto? Puedes tener todas las mujeres que quieras. ¿Por qué yo?

-Eso son dos preguntas -dijo él-. Con respuestas muy distintas.

-Dime la verdad -insistió ella.

Gajeel pensó con cuidado la respuesta, sabedor de lo que podía influir mucho en la decisión de ella. Sintió deseos de mentir y ocultar sus verdaderos motivos, pero si quería que aquello funcionara, no podía empezarlo con una mentira.

-Tengo treinta años. Mi padre me está presionando para que me tome en serio. Quiere que me case y forme una familia, pero mi vida social hasta el momento no ha ido enfocada a ese objetivo concreto y, si quiero dirigir la compañía, tengo que probarle que me tomo en serio lo de buscar esposa.

Espero la reacción de ella, que se limitó a asentir con la cabeza.

-De acuerdo, eso puedo entenderlo. ¿Y por qué yo?

Gajeel se encogió de hombros.

-Tiene sentido -repuso-. Para empezar, está el contrato. Y ya éramos buenos amigos -no le dijo que ella le atraía mucho, que no dejaba de pensar en ella y la veía bajo una luz nueva.

-¿O sea que esto es solo cuestión de... eficiencia? -pregunto ella.

Gajeel soltó una risita.

-He pasado años perfeccionando mis encantos, ¿Y que he conseguido? Todavía no he encontrado a la mujer perfecta.

-¿y estás dispuesto a conformarte con una imperfecta?

-¡No! -protesto él-. Tú no eres imperfecta en absoluto. Nosotros empezamos como amigos, Levy. Quizás sea lo mejor -hizo una pausa-. Si quieres saber mi opinión, creo que nos han tomado el pelo. Nos dedicamos a buscar el amor y los finales felices y puede que la mayoría no los encontremos nunca. Yo tengo treinta años y he salido con suficientes mujeres para saber que es difícil encontrar algo especial.

Cerró los ojos y respiro hondo el aire húmedo.

-¿Sería tan malo intentarlo? ¿Qué tenemos que perder?

La miro, vio que dudaba y resistió el impulso de presionarla más. No quería asustarla.

-Somos personas distintas. Tú ya no me conoces -dijo ella.

Gajeel la miro a los ojos.

-Te conozco lo suficiente -conteste-. Sé que nos iría bien junto. Dame una oportunidad de demostrártelo.

Ella se mordisqueo el labio inferior, pensativa, y Gajeel se permitió sentir una cierta esperanza.

-De acuerdo -dijo ella al fin-. Pero tiene que ser según mis condiciones.

-Por supuesto -él hizo ademan de tomarle las manos, pero ella evito el contacto y entrelazo los dedos-. Acepto cualquier condición.

Levy lo miro a los ojos con una expresión que tenía algo de retadora.

-Quiero un anillo -dijo ella-. Uno muy grande. Tres quilates por lo menos.

Gajeel reprimió un respingo de sorpresa.

-¿Qué?

-Y no quiero perder el tiempo con un compromiso largo. Si después de tres meses, esto no funciona, seguimos cada uno nuestro camino y rompemos el contrato. Y por supuesto, yo me quedo con el anillo. ¿Aceptas?

Ella no hablaba de una cena precisamente. Seguí pensando que quería obligarla a casarse y hablaba de algo mucho más serio. Su cerebro intentaba de entender lo que ocurría. ¿Anillo? ¿Compromiso? Entendió entonces la mirada retadora de ella. Aquello era un farol porque quería asustarlo con la posibilidad del compromiso. La audiencia de ella le dio ganas de reír. Pero aquel juego podían jugar los dos.

-De acuerdo -dijo en tono mesurado-. Pero yo también tengo condiciones. Si vamos a intentarlo de verdad, tenemos que pasar más tiempo juntos. Creo que debes de mudarte conmigo. Así podremos ver si somos compatibles.

Levy se puso tensa y Gajeel pensó que iba dar marcha atrás.

La joven se encogió de hombros.

-Supongo que eso estaría bien, pero con una condición. Tendremos habitaciones separadas.

Gajeel admiro su sangre fría. Ni siquiera había parpadeado. Había pasado de salir a vivir juntos en menos de un minuto.

-De acuerdo, pero tendrás que hacer un esfuerzo por realizar algunos deberes de esposa -repuso, convencido de que aquello seria demasiado para ella.

Tal como esperaba, Levy abrio mucho los ojos.

-¿Quieres que me acueste contigo?

Gajeel se hecho a reír.

-No, no me referia a eso, pero si quieres añadir eso a tu lista de responsabilidades diarias, no tengo nada que objetar.

-ESto no saldrá bien -murmuró ella.

-Yo me referia a cosas que suelen hacer las mujeres por sus maridos. Cocinar de vez en cuando, arreglar la casa, escuchar mis problemas en el trabajo.

-¿Y qué me dices de los deberes de los esposos? ¿Que vas a hacer tú para contribuir en este acuerdo?

-Yo haré lo que quieras

-Una cerradura en la puerta de mi dormitorio -musito ella-. Y un cuarto de baño propio.

-Eso será un problema -repuso él-. En mi casa solo hay uno y medio

Levy suspiró y le lanzó una mirada recelosa.

-Supongo que puedo soportarlo. Podemos hacer turnos para el baño.

-De acuerdo.

-Bien. Tres meses -dijo ella-. Hasta el dia de San Valentin. Y si no funciona, seguimos caminos separados.

-Tres meses -asintió él-. ¿Quien sabe lo que puede ocurrir?

Levy le tendió la mano y él se la estrecho.

-Trato hecho -dijo ella-. Quizás deberíamos escribir otro contrato.

Gajeel se sorprendió todavía por el giro de los acontecimientos, le retuvo la mano.

-Añadiremos una cláusula al viejo -comentó-. ¿Cuándo quieres mudarte conmigo?

-¿Este fin de semana?

-Esta bien -no pudo reprimir una sonrisa-. ¿Qué te parece el sábado? Te ayudo a instalarte y luegos podemos salir a cenar. Conozco un restaurante magnifico en...

-El sábado tengo que trabajar; seria mejor el domingo.

-La dirección es el 2234 de Kinmoku. Te espero el domingo.

La joven asintió y se volvió para marcharse, pero él se negó a soltarle la mano.

-¿Levy?

Ella miró los dedos enlazados de ambos.

-¿Si?

-Tú me has preguntado por qué; yo puedo preguntarte lo mismo. ¿Por qué?

-Yo no tengo que darte mis razones -contestó ella-. Eso no entra en el trato- se solto y echó a andar por el camino. Gajeel la contempló hasta que dobló la esquina y desapareció; se sentó en un banco del parque con la respiración formando nubes delante de su rostro.

Desde el comienzo había buscado solo una cita y de pronto habrá acabado con una prometida. No sabía que pensar, así que optó por no pensar en lo sucedido. Tendría tres meses para averiguar lo que sentía por ella... y lo que sentía ella por él.

G&L

El dormitorio de Levy estaba lleno de cajas. Miró el lado del armario donde guardaba la ropa de verano y pensó qué podía hacer con aquellas prendas.

-Las guardare en un almacén-murmuró.

Lucy tomaba un café sentada al borde de la cama y la observaba.

-Estás loca. ¿Se puede saber qué te ha hecho? -levantó una mano-. Espera, no sé lo que te ha dado. Un virus llamado Gajeel Redfox ¡Y yo que pensé que ya te habías curado!

-Lo que me ha entrado es sentido común -repuso Levy. Tomó un montón de jeans bien doblados y los dejó en una caja vacía, pero lo que al final

Había pasado dos noches dando vueltas en la cama, considerando sus alternativas, pero lo que al final la forzó a decidirse fue una llamada del mecánico que le dijo que tenía que cambiar unas piezas de su coche de nueve años, reparación que ella no podía pagar, y menos si tenia que pagar a un abogado que la librara del ridiculo contrato con Gajeel.

-¿Sentido común? -gruñó Lucy-. ¿Qué tiene de sensato irse con Gajeel?

-No sólo me voy a vivir con él. Digamos que estoy comprometida con él.

Lucy abrió mucho la boca.

-¿Comprometida?

Levy miró el montón de jerséis que tenía que empaquetar.

-Creía que podía obligarlo a renunciar a su estúpido contrato, pero las cosas no salieron como yo lo planeaba.

-Levy, no puedo creer que ese contrato sea vinculante. No puede obligarte a casarte con él.

-Esa no es la cuestión. Luchar con él me contará un dinero que no tengo. Además, esto me viene bien. Tendré un sitio para vivir mientras nos recuperamos y dentro de tres meses rompemos el contrato y no tendré que volver a pensar en Gajeel Redfox -miró a su amiga-. Sólo son tres meses, Lucy. Nos esforzaremos con el negocio,haremos suficiente dinero para pasar el invierno y en marzo volvemos a empezar.

-Te dije que podías venir a vivir con Natsu y conmigo. El sofá es muy cómodo.

-No, no podía.

-¿Y con tus padres tampoco?

-Sería muy pesado ir y venir de Osaka a la ciudad. Y no quiero hablarle a mi madre de nuestros problemas. Siempre ha querido que renuncie al negocio y busque un marido. Si se entera de que estamos a punto de quebrar, tendrá a todos los médicos solteros de Tokio haciendo cola en mi puerta.

-Tiene que haber otra solución.

-¿Qué alternativa tengo? Si me mudo con él, ganó tiempo.

-Levy, éste no es un hombre con el que deberías vivir. Tú sabes cuánto te costó olvidarlo la otra vez. ¿Estás dispuesta a saltar de nuevo al fuego?

-Ahora soy una persona diferente. Lo veo como es en realidad.

-¿Y cómo es? ¿Un hombre guapo, sexy y triunfador? -Lucy se llevó las manos a las mejillas con fingido horror-. ¡Oh! comprendo que te vaya a repeler. ¡Qué pesadilla!

Levy sonrió.

-Sí, es sexy, pero nada a lo que no pueda resistirme.

-Nunca pudiste -dijo Lucy-. Pero seamos sinceras, Levy. Gajeel Redfox siempre te hizo sentir como plato de segunda mesa. Él se dedicaba a conquistar a otras y tú esperabas la migajas que quisiera arrojarte.

Levy suspiró con suavidad. Sabía que si amiga tenía razón, su instinto le decía que estar cerca de Gajeel era peligroso, pero sentía la necesidad de probarse que no era la misma chica de seis años atrás, que ahora era un mujer y sabía que las cosas habían cambiado. Los sentimientos fraternales que Gajeel hubiera podido albergar por ella en el pasado ya no estaban allí. Se notaba en su modo de mirarla. Había algo más que amistad y ella quería saber qué era exactamente.

-Ya no soy aquella chica tonta -musitó.

-Y él no es el estudiante guapo que vive abajo. Imagínate esto. Te despiertas por la mañana, entras en el cuarto del baño y te lo encuentras saliendo de la ducha mojado y desnudo. O te levantas por la noche por un vaso de agua y él está dormido en el sofá en calzoncillos con el pecho desnudo y brillando a la luz de la televisión. Sí has madurado. Eres una mujer y él, un hombre. Y no me digas que no lo has imaginado desnudo y... excitado -Lucy se llevó una mano al corazón y suspiró-. La cercanía puede destruir hasta las resoluciones más firmes.

-Pero yo tengo un plan -dijo Levy.

-¿Cuál? ¿llevar una venda en los ojos y un cinturón de castidad durante tres meses?

-No. Me entregaré a mi papel de esposa y le demostraré que soy la última persona con la que quiere casarse. Tal vez nisiquiera necesite abogado. Después de tres meses, estará más contento de enseñarme la puerta.

Lucy lanzó un gemido y se cubrió el rostro con las manos.

-Eso no funcionara. Te conozco y sé que seras una esposa excelente -se tumbó de espaldas en la cama y miró el techo-. Sabes cocinar y hornear y eres una muy buena decoradora. Sabes hasta hacer cortinas. No tengo dudas de que sabrás preparar una cena para doce personas con solo veinticuatro horas de aviso,

-¿Ves? Todo el tiempo que paso mi madre entrenandome sirvió de algo -se burló Levy. Se subió a la cama y cruzo las piernas entre sí-. Sé como ser la esposa perfecta, pero también sé ser una esposa horrible y gruñona que no cocina ni limpia y cree que el rosa chillón es el mejor color para decorar.

-¿Qué? -Lucy frunció el ceño, pero no tardo en entender lo que tramaba su amiga-. ¡Oh! -se sentó en la cama con una sonrisa-. ¡Oh, eso sí que es un plan!

Levy sonrió.

-Lo sé. Es sencillo y brillante, ¿verdad?

-Hazlo desgraciado y no tendrá más remedio que prescindir de ti. No sabía que fueras tan retorcida.

-Cree que me conoce, pero eso no es cierto. Seré una prometida infernal, la mujer que le haga la vida imposible. ¿Quieres que hagamos una apuesta sobre la cantidad de tiempo que tomada echarte de su casa?

Lucy dejó de sonreír.

-Eso no es lo que me preocupa -contestó-. Me preocupe que, cuando sepas lo que es vivir con Gajeel Redfox, tú no quieras marcharte de su lado.

L&G

Gajeel deambulaba delante de la puerta, con las manos en los bolsillos y la mirada clavada en el suelo. Esperar a que llegara Levy se había convertido en una agonía para él. Para pasar el tiempo, había decidido limpiar la casa, pero la tarea no había sido suficiente para quitarle su nerviosismo.

Si alguien le hubiera dicho unas semanas atrás que aquello le ocurriría a él, se habría reído en la cara de quien se lo hubiera dicho. Vivir con una mujer alteraría necesariamente sus costumbres, sin tener en cuenta lo que implicaba pasar cada día de la semana con la misma persona.

Sin embargo, estaba deseando tener cerca a Levy. Recordaba sus conversaciones del pasado, lo divertido que era hablar con ella, como valoraba sus consejos sensatos. Además, podía ser divertido discutir con ella. En los últimos días había percibido asomos de mal genio y sabía que era una mujer terca y ... apasionada.

Apasionada y muy hermosa. Eso tampoco podía olvidarlo. No se cansaba nunca de mirarla. Su belleza no era obra de la química y la cirugía como las otras mujeres que había conocido, sino que era una belleza sencilla, natural, de las que mejoraban con el paso del tiempo, muy raras de encontrar en el mundo.

Gajeel estaba delante de la puerta cuando sonó el timbre de seguridad. Pantherlily (su perro) saltó desde el sofá de la sala, donde había estado durmiendo, y empezó a ladrar.

-Silencio-. Gajeel se secó las manos sudorosas en la camiseta y respiró hondo-. Y sé bueno con la señorita. No te lances sobre ella ni la chupes.

Hizo una pausa antes de abrir la puerta. Lo natural era que habría sentido más temor. Después de todo, la suya era una casa de soltero, cómoda y funcional, y Levy querría hacer cambios.

-Por el rosa no pasamos -le dijo al perro-. Si trae algo rosa a esta casa, yo elevo una protesta formal y tú lo muerdes hasta dejarlo destruido e inservible.

La casa tenía todo lo que un hombre podría desear: televisión de pantalla plana, una cadena de música de primera, una máquina de pesas y dos sillones de cuero. Y Gajeel estaba dispuesto a añadir algún toque femenino o algunas cosas femeninas como... paños de cocina de colores, cortinas, algunos cojines...

-Que no se diga que no soy flexible, después de todo le estoy dejando colocar cosas femeninas -musitó él.

Lily estaba sentado delante de la puerta y golpeaba el suelo con la cola.

El timbre volvió a sonar y Gajeel abrió la puerta frontal. Levy esta en el umbral con una maceta en la mano. Gajeel tomó la maceta para después hacerce a un lado.

-Entra-. Dijo el pelinegro.

Dejó la palmera ne el suelo y miró a la joven frente a él, que a pesar de ir vestida con vaqueros y un sueter y llevar el pelo recogido con un pañuelo, estaba extraordinadiamente hermosa. Era increible que hubiera cabiado tanto y siguiera pareciendo al mismo tiempo la misma chica de diecinueve años que habia conocido y convivido en la universidad.

Levy vacilo un momento antes de entrar al departamento. Lily se colocó ante ella, que lo miro nerviosa. Pero luego avanzó unos pasos y Gajeel respiro aliviado.

-Te enseñare esto -. Dijo para después acercarse al perro -. Te presento a Lily.

-Es grande...-. Musito ella con nerviosismo-. Muy... grande.

-¿No te gustan los perros? ¿Nunca tuviste perros de pequeña?

-A mi madre no le gustaban los animales, decian que ensuciaban mucho. Yo a cambio tenia plantas-. Ella forzo una pequeña sonrisa y señaló la palmera-. Voy por el resto de mis cosas Ur es sensible al frio y Charle está envuelta en plástico, pero seguro que sufre del efecto del shock.

-¿Ur? ¿Charle?

-¿No te acuerdas de ellas? Ur es una "Sedum Morganíanum" y Charle es una "Pellea Rotundifonia". Conocidas vulgarmente como "Cola de burro" y "Helecho de botón".

Gajeel le tomo la mano y la apretó con fuerza.

-¿Sigues poniendo nombre a tus plantas?

-Son las mismas plantas que en aquel entonces.

Levy salió por la puerta y Gajeel la siguió, bajando las escaleras, corriendo, hasta la calle.

-Te ayudare. Levantar objetos pesados es responsabilidad del marido.

-¿Insinúas que soy muy debilucha y que no podre cargar mis cosas?

-No, yo dijo que sería un placer hacerlo por ti.

-De acuerdo, pero no quiero que no me creas capaz de cargar unas simples plantas y algunas cajas pesadas.

Gajeel sonrió y se colocó delante de ella para cortarle la retirada. Ella choco con él y él para evitar que se callera la tomo por la cintura.

-Creo que eres muy capaz de hacer todo lo que te propongas-. Por un instante pensó besarla para así romper la tensión que había entre ellos, pero no quería espantarla antes de que se instalara en la casa... después de todo tenía tres meses para conquistarla, debía de ser paciente

-Bien, vamos por mis cosas-. Murmuraba la chica.

Gajeel asintió. Las plantas y las cajas estaban en la parte de atrás de una camioneta que llevaba el Fairy Gardens y que Levy había aparcado en doble fila delante de la casa. Gajeel la ayudo a llevar todas sus cosas hasta el vestíbulo y, cuando terminaron, la dejo entrar en casa y él llevo la camioneta de la chica a su garaje.

Cuando volvió, encontró a Levy en la cocina regando una planta que lucía algo marchita.

-¿Se repondrá?-. Pregunto.

Levy se volvió a mirarlo con un sobresalto.

-Creo que sí. No es una buena época para mover plantas. Se acostumbran a un lugar y a veces se alteran cuando les cambias las condiciones de vida.

Gajeel se colocó detrás de ella y miro la planta por sobre la cabeza de la chica.

-¿Quién es ésa?-. Pregunto.

-Sabrina ¿No te acuerdas de ellas?

-¿De la universidad?

Levy asintió con la cabeza.

-Me la regalaste tú cuando te mecanografié un artículo para la revista de leyes. Es vieja, pero todavía está sana. Esta especie no es propensa a insectos o enfermedades y la he trasplantado unas cuantas veces.

-¿Y por qué la llamaste Sabrina?

-Por Audrey Hepburn y Humphrey Bogart.

-Ah, sí, esa película-. Le respondió el pelinegro al tiempo que retrocedía para poder reprimir el impulso de besarle el cuello-. Supongo que debería enseñarte este lugar.

Levy se volvió hacia él.

-De acuerdo.

Gajeel salió por la puerta y ella miró a su alrededor con curiosidad. Y él aprovecho la gira para tocarla una y otra vez, colocar la mano en la parte baja de la espalda de ella o tomarla por el codo al guiarla de una habitación en habitación. Lily los seguía, ansioso por conocer a aquella visitante.

-Compré la casa por los techos altos-. Empezó a explicar Gajeel-. Y por los detalles arquitectónicos. Las escayolas del techo son originales y la chimenea de la sala también. Cuando compre la casa, estaban cubiertas por capas de pintura.

Levy asintió.

-Es hermosa. Pero la decoración es muy moderna.

-Sí, me gustan las cosas limpias. Acero inoxidable, cristal y cuero.

-Algo muy masculino-. Murmuro la chica.

-Te enseñare tu dormitorio-. Dijo Gajeel tomándole de la mano y tirando de ella escaleras arriba-. Ya has visto la cocina y la salita de atrás. Arriba hay tres dormitorios y un baño. El tercer piso es un espacio grande sin terminar. Todavía no sé lo que haré con él.

Cuando llegaron al segundo piso, el Redfox señalo la habitación más pequeña.

-Esa la uso como despacho. Y está es mi habitación-. Dijo el chico al momento que abría la puerta y Levy pudo observar una cama grande con una cómoda sencilla de estilo danés y un armario.

Gajeel cruzo el pasillo y abrió la puerta del cuarto de invitados.

-Y está es la tuya. No es gran cosa, pero seguro que tú tendrás objetos personales que la embellecerán.

Levy entro en la estancia y miro a su alrededor.

-No creo que sea buena idea-. Dijo-. Lo siento, pero me parece que debería irme-. Termino de decir la chica para intentar huir por la puerta.

Gajeel la sujeto por los brazos para detener su huida.

-No tienes nada que temer de mí-. Musito el pelinegro, posicionando sus dedos debajo de su barbilla para levantarle el rostro y obligarla a que lo mirada a los ojos-. Aquí estas segura. Te lo aseguro.

-Lo sé-. Susurro ella con expresión dudosa.

-Dale una oportunidad a esto-. Decía el chico al momento de que se inclinaba con la mirada clavada en sus labios. Su instinto le decía que no debía, vio la aprensión y la duda que expresaban sus ojos y supo que había cometido un error-. Perdona- Murmuro-. Voy a subir tus cosas, ¿De acuerdo?

Gajeel bajo corriendo las escaleras y entro en la cocina. Abrió el grifo del agua fría del fregadero y se froto el rostro con las manos mojadas. Lanzo una maldición, tomó un paño de la cocina y se apoyó en el borde de la encimera con los ojos cerrados y la cara mojada.

Unos segundos más tarde, Lily entro en la cocina y se sentó el lado del fregadero, que era donde se encontraba su amo apoyado.

-¿Qué te parece?-. Pregunto el hombre al perro-. Lo sé, lo sé, es una chica. Pero es muy guapa ¿no crees?

EL perro hecho la cabeza a un lado y levanto una ceja, como si no aprobara a la nueva invitada.

Gajeel le dio una palmadita en la cabeza.

-Solo tienes que acostumbrarte a ella-. Finalizo el pelinegro la conversación con el perro, al mismo tiempo que alejaba el paño en la encimera y volvió al vestíbulo, donde se encargó de levantar tres cajas para llevarlas al dormitorio, donde se quedaría la chica esos tres meses restantes.

Al entrar al cuarto se encontró a Levy sentada en la cama con Ur o Charle en las manos. Parecía a punto de llorar y Gajeel inmediatamente dejo las cajas en el suelo y se arrodillo ante la ella.

-¿Qué te pasa?

Levy forzó una sonrisa y movió la cabeza.

-Nada.

-Vamos, dime que ocurre.

Ella miro a su alrededor.

-Esto no parece un hogar.

La mujer decidida y segura de sí misma había desaparecido, sustituido por la chica que conoció en la universidad, la chica que lloraba al final de las películas románticas, la chica entregada. Si tan desgraciada se sentía con aquel acuerdo, ¿Por qué había accedido? Gajeel tuvo la impresión de haberla obligado a hacer algo que ella no quería.

Se maldijo e intento pensar en algún modo para hacerla sonreír de nuevo.

-Tendrás que arreglar eso-. Dijo el pelinegro-. Compra cortinas, cuadros o lo que quieras. Puedo conseguirte un televisor de pantalla plana si quieres para que veas películas antiguas aquí.

Levy sonrió y Gajeel respiro aliviado.

-Creo que cambiare la decoración-. Declaro ella

-Hazlo, Qué rayos, puedes pintar las paredes rosas si quieres-. Él se levantó y le tomó las manos-. ¿Qué te parece si termino de subir tus cosas y salimos a cenar?

-¿Preparar la cena no entra en los deberes de esposa?

-Sí y uno de mis deberes de marido es invitarte a cenar fuera. Me temo que en la cocina sólo hay crema de cacahuete, pan, leche y cerveza. Y no espero que cocines con eso.

-Tengo hambre.

Gajeel sonrió y tiro de ella hacia la puerta. Sabía que la primera noche seria dura, pero él haría lo posible para que estuviera cómoda. La invitaría a cenar, calmaría sus miedos y procuraría contenerse y no besarla cada vez que sus ojos se posaban en esa pequeña mujer, capaz de alborotarlo con una simple sonrisa.

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

:

[]

Bien... sé que me demore mucho en actualizar-. Esquiva los tomates, sillas, mesas y hasta cojines que le aventaba el público-. Pero en mi defensa me cambie de colegio y también estuvieron las pruebas y otras historias que realizo, además de que se me borro lo que llevaba y tuve que recurrir a un repuesto que había guardado por suerte...

Bueno intentare apurarme en subir caps., pero por mientras responderé algunos comentarios que me enviaron:

-Iblwe: SIP concuerdo, Levy se volvió toda una fierecilla tratando de resistirse a Gajeel.

-Guest: Bueno aquí está la actualización... Gomenasai por el retraso.

-Ruka Jimotoraku: Me alegro que te guste la adaptación y bueno aquí está la continuación que esperabas y de nuevo perdón por el atraso jejeje.

-Carmen: Muchas gracias porque te guste como va esta adaptación y si también es una de mis parejas favoritas de fairy tail.

-Mistiky862: Je me motiva a escribir más rápido que te guste esta adaptación y... aquí está el capi que esperabas y perón por la demora.

-Lily-chan: Siii que Gajeel sufra, pienso igual que tu Gajeel debe sufrir por no haber visto a la hermosa mujer que estaba para el en la universidad.

-Carla S.C: Sip el juego ya comenzó... ¿quién crees que sea el ganador de este juego?

-Erza MacJardin 201: Sip, pero ahora parece que Gajeel sera el que se quedara en la friendzone por un tiempo... ops se me escapo un spoiler, bueno no importa y lamento la tardanza... Pero espero que te guste el cap.

-Vickynya12: Me alegro que te gustara y bueno aquí está la continuación que habías esperado.

-RouseDragnearth: jejeje me alegra saber que con solo dos caps. Ya te gustara la historia, bueno me podrías decir que significa: "andiamo al prossimo capi"

Bueno esos eran todos y hasta la próxima chic s... a y recuerden dejar rewies así me dan más motivo para adelantar los caps.

-Rose-Black-1503.