Disclaimer: Como siempre se dice la historia y la primera adaptación no es mía, la historia es de Kate Hoffmann y la primera adaptación es de Serenity Rose Kou, los personajes tampoco me pertenecen son propiedad de Hiro Mashima, lo único que me pertenece seria esta adaptación jejeje.

Bien nos leemos al final y como siempre

Que se abra el telón:

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Legalmente suya

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Chapther 6

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Rose-Black-1503

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Gajeel termino de introducir el último tornillo y colgó la barra de cortinas encima de la ventana. Retrocedió un paso y la miro con aire crítico. Estaba un poco torcida, pero, cuando Levy hiciera lo que quiera que pensara hacer con ella, no se notaría.

Sujeto el taladrador como si fuera una pistola y sonrió

-Estoy hecho todo un manitas.

En la última semana, Levy se había convertido en una mujer obsesionada, que pasaba los días de compras y las tardes convirtiendo la casa en un hogar cálido y acogedor. Había renunciado al rosa e introducido colores que reflejaban su amor por el aire libre.

A Gajeel le gustaba la nueva decoración, sencilla y cómoda. Había añadido cojines suaves a los sofás de cuero de la sala, comprado lámparas y sustituido la pequeña mesa cuadrada de él por una mesa de comedor gigantesca.

Pero lo mejor de todo eran las noches. De algún modo, tenía que eliminar toda la tensión que acumulaba durante el día, y lo hacía en la cama con él, atrapados los dos en un rio de pasión tal, que cada vez que se volvía más desinhibida.

Sin embargo, Levy no había eliminado todavía sus reservas. Todas las noches empezaban en camas separadas hasta que uno u otro cedía y se presentaba en silencio en el cuarto del otro. A veces dormían en la cama de él y a veces en la suya, pero para satisfacción de Gajeel, ella despertaba siempre en sus brazos.

Miro su reloj, dejo el taladro en la mesa y se acercó a la puerta. Levy seguía donde la había dejado una hora atrás, trabajando en el pequeño jardín entre la acera y la casa. Bajo los escalones y se arrodillo a su lado.

-¿Qué vas a plantar?-. Pregunto a la chica

-Bulbos de invierno para animar un poco el día de Acción de Gracias-. Repuso ella-. Y también voy a plantar ya jacintos, que florecerán en primavera.

Gajeel miro un momento los bulos. Iban a plantar flores para la primavera, aunque no sabía si entonces estaría allí. Le hubiera gustado tomar eso como una señal esperanzadora, pero sabía que no debía hacerse ilusiones. Los sentimientos de ella parecían cambiar dependiendo de que saliera el sol o se pusiera.

Durante el día, apenas reconocía que fueran amantes y Gajeel sentía la necesidad casi patología de tocarla y besarla. Tenía pasión, pero quería algo más. Quería saber que los sentimientos que crecían en su interior tenían reciprocidad también en ella.

-Empieza a hacer frio-. Dijo-. He encendido la chimenea. ¿Por qué no entras a calentarte, mientras preparo la cena?-. Le levanto y le tendio la mano.

Levy se dejó levantar y recogió los útiles de jardinería, que Gajeel se apresuró a quitarle de las manos.

-Tengo que recoger las copas de vino y pasar por la tienda a encargar el pavo-. Dijo ella-. Y necesito repasar las recetas para hacer la lista de la compra y…

Gajeel la abrazo con un gemido y detuvo sus palabras con un beso.

-¿Por qué haces esto?-. Pregunto cuando se apartó.

-¿Besarte?

-No, todo este trabajo.

-Quiero que el día de Acción de Gracias resulte agradable-. Repuso ella-. Si vas a hacer algo, es mejor hacerlo bien-. Sonrió-. ¡Vaya! Me estoy convirtiendo en mi madre, ¿verdad?

Gajeel cerró los ojos y le beso la frente.

-En absoluto-. Repuso-. Y a mí no tienes que probarme nada, se lo que tienes. Si no fuera por nuestro acuerdo, pasarías ese día en otra parte., Le aparto un mechón de pelo de la mejilla-. ¿Recuerdas las cenas que me preparabas en la universidad? Siempre me encantaba ir a tu apartamento.

-Porque nunca tenías comida en el tuyo-. Contesto ella-. Si no te daba yo de comer, ¿Quién iba a hacerlo?

-No siempre iba por comida. Tu apartamento era muy cálido y acogedor y allí me sentía cómodo-. Le tomo la mano y entrelazo sus dedos con los de ella-. Aunque la comida era buena, casi siempre iba porque quería estar contigo.

-¿De verdad?-. Pregunto ella con voz suave.

Gajeel se llevó la mano femenina a los labios y beso las yemas de los dedos una por una.

-Ya entonces eras buena cocinera, pero eras aún mejor amiga. Y no sé si me había dado cuenta hasta ahora de lo importante que era eso para mí.

Levy miro sus dedos.

-Deberíamos entrar-. Murmuro-. Empieza a hacer frio.

-De acuerdo-. Asintió él-. Tengo que empezar con la cena. Estaba pensando en filetes de hígado.

Levy soltó una carcajada y entró con él en la cocina.

-Si no te gustaba mi comida, ¿Por qué no lo decías?-. Preguntó la peliazul.

Gajeel la abrazo por la cintura y la sujeto contra el borde del mostrador.

-¿Y de que iba a quejarme si podía sentarme enfrente de ti?

Levy se soltó del abrazo.

-Tienes que dejar de decir esas cosas o puedo enamorarme de ti.

-¿Y tan malo sería eso? Además, es la verdad. Me gusta tenerte aquí.

La joven se ruborizó, pero él sospechaba que no le creía.

-Tengo que hacer la lista de compra-. Dijo.

-No deberías cambiar el tema cada vez que intento hablar de nosotros-. Protesto él.

Levy suspiro.

-¿Y por qué tenemos que hablar de nosotros? Esto es lo que es-. Repuso con impaciencia.

-Muy bien, pero yo no sé lo que es. A veces siento que estas aquí conmigo y a veces que te has marchado. Nunca sé que esperar.

-Si no te gusta, dime que me vaya-. Contestó ella con frialdad.

-No es eso lo que quiero; lo que quiero es que te esfuerces-. Intento tomarle las manos, pero ella las apartó.

-¿Quieres que finja que siento algo que no siento?-. Preguntó.

-¿Tienes que fingir conmigo?-. Replico él, mirándola a los ojos-. No veo que finjas cuando estas en mis brazos por la noche, cuando hacemos el amor. ¿Finges entonces?

Levy apartó la vista y tardó en contestar.

-No.

-¿Y que sientes entonces.?

-No sé qué quieres que diga. Eso es sexo y lo que tú pides es amor. Y aunque tus encantos pueden haber llevado mi cuerpo a tu cama, no tienes ningún efecto en mi corazón.

Gajeel la miro fijamente, dolido.

-¡Vaya! Tuviste que amarlo mucho para estar todavía tan afectada.

Levy parpadeo; frunció el ceño confundida.

-¿De qué hablas? ¿A quién?

-De ese tipo, de P.C. ¿El que amabas en la universidad? Tuvo que darte muy fuerte.

Ella dio un respingo.

-¿Qué sabes tú de P.C?

-Eso no importa, lo que importa que eso es pasado y tú tienes que pensar en el futuro. Pensar en un hombre al que no puedes tener sólo hará que te encierres al hombre que si puedes tener.

-¿Qué sabes tú de él?-. Repitió ella.

-Tu madre me dijo que te habías enamorado de alguien en la Universidad de Tokio y que no lo has olvidado nunca.

-¿Y cómo sabía ella eso?-. Gimió Levy-. No, no me lo digas. Por mis diarios. Tengo la madre más chismosa del mundo.

-Da igual cómo lo supiera, lo que importa ahora es que él no está aquí y yo sí. Y es hora de que olvides el pasado y sigas con tu vida.

Levy movió la cabeza con lentitud.

-Cuando mi madre y tú encuentren el modo de hacerme olvidar a aquel chico, avísame, porque no es tan fácil. La verdad es que me gustaría olvidarlo, pero no pudo.

Se volvió y Gajeel la observo cruzar la estancia y salir por la puerta de atrás. La oyó entrar en el garaje y poner en marcha la camioneta.

-¿Cómo demonios voy a hacer funcionar esto?-. Murmuro-. ¿Cómo competir con el recuerdo de una relación perfecta?

Tenía que encontrar el modo. Se estaba enamorando de ella y no estaba dispuesto a perderla por ningún tipo de su pasado. Tenía que mostrarle lo que se perdería si se marchaba. Tenía que conquistarla a cualquier precio.

Tal vez hubiera amado a alguien en el pasado, pero ahora Vivian en el presente y eso tenía que contar para algo.

L&G

Levy abrió la puerta del pequeño bufete de Jubban, donde tenía una cita con Kagura Mikazuchi, experta en derecho de familia y, con suerte, la respuesta a todos sus problemas.

Pensó en su conversación con Gajeel la noche anterior e hizo una mueca. Le había gustado la chispa de celos que sorprendió en él y la divirtió pensar que eran celos de sí mismo. P.C. eran las iniciales de "Príncipe de Cuento", nombre con el que le gustaba referirse a él en otro tiempo

Y precisamente porque lo había querido en otro tiempo, lo conocía bien y sabía que era un incapaz de comprometerse con ninguna mujer. Para él ella era un premio que estaba fuera de su alcance, y si alguna vez la tenía, dejaría de desearla.

Respiro hondo y abrió la puerta interior del bufete. Una recepcionista joven y guapa le sonrió.

-Soy Levy McGarden.

-Sí. La señorita Mikazuchi la espera. Es la puerta del medio.

Levy asintió y camino hacia el despacho. Antes de que llegara a la puerta, salió una mujer alta de cabello purpura, vestida con falda a cuadros, jersey purpura y zapatos de tacón.

-Hola, Levy. Soy Kagura Mikazuchi. Pasa y siéntate.

Levy obedeció y la abogada se sentó a su vez detrás de su mesa.

-Dices que tienes una disputa por un contrato. ¿Has traído una copia?

Levy asintió y le tendió una fotocopia del documento.

A medida que Kagura leía, su rostro iba adoptando una expresión de regocijo.

-Es un contrato de matrimonio: creo que nunca había visto ninguno.

-Lo firme hace seis años. Sé que fue una estupidez, pero creía que era una broma. Nunca pensé que intentaría obligarlo a cumplirlo.

-¿Ese hombro te dio algo? ¿Dinero o algún regalo caro? ¿Te dio algo para validar el contrato?

Levy intento recordar.

-Sí, me dio cinco dólares. ¿Eso es importante?

Kagura miro el contrato pensativa.

-En esencia, el contrato es legal-. Explico-. Aunque no creo que pueda sostenerse en un tribunal. Ningún juez te obligara a casarte con alguien si no quieres, pero si ese hombre insiste en llevar el caso adelante, tendrá que pactar con él. Se detuvo de golpe al volver a fijar la vista en el papel-. ¡Oh, dios mío! No puedo creerlo. ¿Gajeel Redfox? ¿Facultad de Derecho de la Universidad de Tokio, promoción del 2004?

-Sí.

Kagura soltó una risita y movió la cabeza.

-Me temo que aquí puede haber un conflicto de intereses. Y yo conozco a Gajeel. Se licencio un año antes que yo-. Hizo una pausa-. Asistimos juntos a algunas clases y a mí me gustaba mucho. Gustaba a casi todas las chicas. Incluso salimos una vez.

Levy la miro fijamente. ¿Estaba destinada a encontrarse con muchas mujeres así por todo Tokio? Sabía que Gajeel había salido con muchas estudiantes de Derecho, pero aquello era mucha coincidencia.

-¿Cómo esta Gajeel?-. Pregunto Kagura-. Tiene que irle muy mal para que recurra a un contrato para buscar esposa. ¿Qué ha pasado? ¿Se ha quedado calvo? ¿Tiene barriga?

Levy negó con la cabeza.

-No, está casi igual que antes, tal vez más guapo todavía… o más sofisticado.

Kagura suspiro.

-Ese hombre ya era demasiado atractivo para su bien.

-sí, y lo sigue siendo-. Admitió Levy con una sonrisa.

-¿Y por qué no quieres casarte con él? ¿No lo amas?

-No-. Dijo Levy-. Si-. Se miró las manos, que tenía enlazadas en el regazo-. Un poco. O puede que haya sucumbido a su encanto. Me hace olvidar lo que es y creer que puede ser lo que yo quiero que sea. Y cuando estamos juntos, siento que soy la única mujer del mundo que puede hacerle feliz.

-¿Y qué crees que siente él por ti?

-Fice que le gusto. También creo que necesita casarse y que eso tiene mucho que ver con lo que siente.

-¿Y qué crees que haría si le dices que te casaras con él?

-Ya lo he probado. Y creo que está dispuesto a casarse, pero no por las razones que importan. Gajeel está acostumbrado a salirse con la suya.

-Bueno, si quieres casarte con él, yo te aconsejo que esperes para ver qué ocurre. Si no quieres, díselo. Lo peor que puedes hacer es llevarte a juicio, pero te apuesto lo que quieras a que no lo hace. Es un abogado listo y tiene que saber que tiene pocas posibilidades.

-¿O sea que la decisión es mía?

-Sí. Y, si necesitas ayuda, llámame-. Kagura se puso en pie-. Pero estoy segura de que puedes resolver el problema sola.

Levy le estrecho la mano, le dio las gracias y salió del despacho, sorprendida de que todos sus problemas se hubieran resuelto en menos de cinco minutos. Pero aunque tenía las respuestas, no estaba segura de su decisión. Podía marcharse de casa de Gajeel y seguramente él no la obligaría a volver. ¿Pero deseaba hacerlo? ¿O seguía albergando la fantasía secreta de que los dos estaban destinados a estar juntos?

Camino hacia donde había dejado estacionada la camioneta. ¿Por qué había tenido que aceptar su oferta? Andaba mal de dinero, si, sin embargo podía haber dormido en el sofá de Lucy o haber ido a casa de sus padres. Pero no, había caído en la misma trampa antigua con la esperanza que esa vez Gajeel pudiera ser el hombre que siempre había querido que fuera.

Entro en la camioneta, pero no puso el motor en marcha inmediatamente. ¡Era tan amable y considerado! Tal vez haya dejado atrás su fase de playboy.

-No-. Murmuro la peliazul moviendo la cabeza en negación.

Los hombres como Gajeel no cambiaban nunca. Además, la había forzado a aceptar aquel acuerdo. No la amaba, sólo la necesitaba para conseguir lo que quería.

-Me marchare-. Dijo.

Giro la llave de contacto. Después de añadir a Lucy y Natsu a la lista, tenía que preparar una comida de Acción de Gracias para doce personas. Cuando todos se marcharan, se sentaría a hablar con Gajeel y le diría que quería irse.

Y luego seguiría adelante con su vida.

L&G

-¿Qué hora es?

Gajeel miro el reflejo de Levy en el espejo del cuarto de baño.

-Dos minutos más tarde que la última vez-. Contesto el pelinegro-. Tienes tiempo de sobra. No llegaran dentro de quince o veinte minutos.

-¿Y cómo voy a prepararme contigo mirándome así?

-No te miro-. Echo la cabeza a un lado y paso la cuchilla por su mejilla-. Me estoy afeitando-. Llevaba toda la mañana intentando animarla, pero sin resultado-. Podemos anular esto. Cuando lleguen, les diré que se marchen.

-¿Tú harías eso?-. Sonrió ella.

Gajeel empezó a aclarar la cuchilla.

-Haría cualquier cosa por verte sonreí-. Repuso, con una sonrisa más seductora.

Levy puso los ojos en blanco y tomo el pintalabios. Gajeel se lo quito de las manos con gentileza.

-No necesitas es. Eres muy hermosa al natural.

Levy se lo arrebato, a pesar de su poca altura, y lo dejo en la encimera.

-Quieres animarme a base de halagos, ¿verdad?

Gajeel la abrazo por la cintura y la atrajo hacia sí.

-No, tengo motivos ocultos. Cuando te beso, no quiero que nada se interponga entre nosotros, sobre todo pintalabios.

La sentó en la encimera y la beso. Comprobó con alivio que la indiferencia de ella desaparecía en cuanto sus labios se encontraban. Las manos femeninas apartaron la camisa y rozaron su pecho desnudo.

En los últimos días, había llegado a la conclusión de que no podía vivir sin Levy y aun no se había acostumbrado a esa revelación. Cuando decidió usar el contrato, no tenía intención de enamorarse y, ahora que había ocurrido, no sabía qué hacer. ¿Cómo revelar sus sentimientos sin espantarla? ¿Y cómo conseguir que ella le correspondiera?

Le beso el cuello, desabrocho su blusa y deposito una serie de besos en su hombro. Su olor hacia que le diera vueltas la cabeza. Apoyo los muslos de ella en sus caderas y la falda se subió y dejo al descubierto las piernas. Bajo con las manos hasta los tobillos y volvió a subir, sin dejar de besarla en la boca.

-No deberíamos hacer esto-. Murmuro ella-. No tenemos…

Gajeel subió más las manos y le bajo la tanga, que saco por los pies.

-Tiempo… ella.

-Tenemos tiempo de sobra-. Deslizo las manos por los muslos de ella. Levy lanzo un gemido.

¿Por qué era tan sencillo poseer su cuerpo y tan difícil atrapar su corazón? Cuando la besaba y la acariciaba, había siempre un rincón de su corazón que no podía tocar.

-Dime que quieres que pare-. Susurro el pelinegro. Se inclinó a besarle el interior de los muslos-. Dímelo. Pararé si quieres.

-No-. Repuso ella sin aliento-. No pares.

Gajeel la sujeto por la cintura y la acerco al borde de la encimera, donde le subió la falda hasta las caderas. Bajo la cabeza y prosiguió su asalto, ahora con la boca y la lengua.

En ese momento, sonó el timbre de la puerta. Levy abrió mucho los ojos y su cuerpo se puso tenso. Bajo las manos para colocarse la falda, pero Gajeel se las aparto.

-Déjame terminar.

-Están en la puerta.

-Que esperen.

-No-. Ella lo empujo por los hombros y salto al suelo.

Gajeel se sentó en los talones y la observo poner su ropa en orden.

-Seguiremos más tarde-. Dijo el más alto.

Ella lo miro un momento. Movió la cabeza y salió del baño. Gajeel se miró al espejo.

-¿Qué demonios haces?-. Pregunto a su imagen-. No puedes obligarla a quererte. Si no te ama, tienes que dejarla marchar.

Se abrocho la camisa y termino de vestirse. A continuación se echó agua fría en la cara y bajo las escaleras.

Levy abrió la puerta. Sus padres y el padre de Gajeel estaban en el umbral. La expresión de sus rostros indicaba que se habían conocido antes de entrar y que el encuentro no había ido bien. Erza ya estaba llorando.

Levy los invito a pasar a entrar y lanzo una sonrisa temblorosa a Gajeel. Tenía las mejillas sonrojadas y el pelo revuelto.

-¿Quieres hacer las presentaciones?-. Pregunto.

Erza hizo caso omiso a su hija y continuo la conversación iniciada fuera.

-Yo solo digo que tendrá usted que recortar su lista de invitados. En el salón de recepciones sólo caben trescientos y yo ya tengo doscientos cincuenta.

Rogue lanzo una mirada de agravia a su hija y se volvió hacia Levy. Gajeel se apresuró a presentársela y su padre estrecho con firmeza la mano de la joven antes de seguir a Erza a la sala de estar.

-Tengo relaciones de trabajo, amigos y familia a los que no puedo dejar de invitar. Cincuenta es muy poco. Sugiero que busque un salón más grande. Si el problema es el dinero…

-El dinero no es el problema-. Contesto la mujer-. Pero ese salón es perfecto. Es grande, pero íntimo. Siempre he soñado que Levy celebraría su boda en nuestro club de campo.

La joven se acercó a Gajeel.

-Tienes que impedir que mi madre hable de la boda-. Susurro la chica como si fuera un secreto confidencial-. Entra ahí y cambia el tema.

Gajeel le dio un beso rápido en la mejilla.

-Y de paso envió mi solicitud de santidad, porque para hacer eso necesitare un milagro-. Susurro.

Levy, ruborizada, beso a su padre y se fue a la cocina. Su padre soltó una risita y tendió la mano a Gajeel.

-Hola. Jellal Mcgarden. Es un placer conocerte por fin.

Gajeel le estrecho la mano con calor.

-Lo mismo digo, señor.

-Llámame Jellal. Bien. ¿Dónde puedo beber algo? Llevo días oyendo hablar de esa boda y empiezo a sentir dolor en la espalda que solo se calma con whisky.

-Tengo justo lo que necesita.

-Bien.

Dejaron a Erza y Rogue discutiendo sobre el tamaño de las mesas y las bandas de música y se dirigieron al comedor.

-La señora Mcgarden está muy entusiasmada con la boda-. Comento Gajeel.

Jellal miro la mesa, que Levy había colocado y adornado.

-Llevo casi treinta años casado con esa mujer y todavía no la comprendo. Se emplea a fondo en sus proyectos y no acepta nada que no sea la perfección. Y esa boda la lleva esperando desde que nació Levy-. Movió la cabeza-. Quiero a esa mujer, pero no la entiendo. Dime una cosa. ¿Tú entiendes a Levy?

-No del todo. No siempre se lo que está pensando, pero puede que sea mejor así.

-¿La quieres?

Gajeel no esperaba aquella pregunta, pero se sintió impulsado a responder la verdad.

-Sí. Nunca había estado enamorado, pero estoy seguro de que uno se siente así.

Jellal soltó una risita.

-¿Y cómo te sientes?

-Confuso, frustrado, sin ningún control, pero en el buen sentido. Sé que solo quiero que Levy sea feliz. Y creo que puedo conseguirlo.

-Espero que así sea. Porque si le haces daño a mi hijita, te perseguiré y te romperé todos los huesos de tu cuerpo.

Gajeel forzó una sonrisa, pero miro a Jellal a los ojos y comprendió que hablaba en serio.

-Procurare recordarlo-. Musito, nervioso el más joven.

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Bien aquí ya hay otro cap. terminado…

Vamos a responder comentarios… a pesar que no todos son preguntas.

.Lotus-san: Jejeje bien acertado es Gajeel, pero diferente y un créeme que esto se volverá más interesante. Bueno me alegra que te guste la historia y espero que este capítulo sea de tu agrado.

.PrincessMico: Vaya saliendo de un almuerzo que malvada, pero en fin. Aquí está el cap. que querías, espero que te guste.

.Sachikox69: Feliz año 2018 también para ti, nop no está abandonada, lo que sucede es que soy muy distraída y me desconcentro a veces con facilidad así que me distraigo leyendo manga jejeje.

.Asia12: Créeme Levy le costara abrirse, pero igual pensando que tu prometió es un playboy desde que lo conoces… Cualquiera duraría…

.Wendy Dragneel: Jajajajajaja si a mí me pasa lo mismo, pero es contra mi papa y como tiene más fuerte me lo quitan, pero lo recupero casi al instante. Entiendo y me alegra que te guste la historia, pero debo decirte que la historia no es propia mía, sino que es de Kate Hoffmann.

.Jailys-sama: Sip es bastante tierno. Y me alegra que te guste la historia.

Bien sin nada más que decir espero que la historia sea de su agrado y seguiré esforzándome para sacar más rápido los capítulos. Así que tengan paciencia y déjenme rewies porque me motivan a seguir con esta linda historia.

Sayonara.