Disclaimer: Como siempre se dice la historia y la primera adaptación no es mía, la historia es de Kate Hoffmann y la primera adaptación es de Serenity Rose Kou, los personajes tampoco me pertenecen son propiedad de Hiro Mashima, lo único que me pertenece seria esta adaptación jejeje.

Bien nos leemos al final y como siempre

Que se abra el telón:

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Legalmente suya

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Chapther 7

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Levy abrió la puerta del horno y saco la bandeja con el pavo, que dejo al lado del fregadero. Lo miró satisfecha; el asado estaba perfecto, lo cual era ya mucho, teniendo en cuenta que todo lo demás estaba resultando un desastre.

Su madre y el padre de Gajeel apenas habían cruzado una palabra civilizada y, después de unos vasos de vino, la atmósfera se había vuelto tensa y emotiva. Cuando no discutían sobre la bosa, Erza se encerraba a llorar en el baño o mejor dicho maldecirlo en el baño y de paso no provocar un asesinato, y Rogue permanecía en un rincón con aire sombrío.

Levy no sabía por qué el padre de Gajeel se portaba así, pero había optado por no entrometerse en el conflicto y afanarse en la cocina. Lucy y Natsu habían llegado poco después que la hermana de Gajeel y su familia y se había ofrecido a ayudarla, mientras Gajeel se esforzaba por distraer a sus sobrinos, dos niñas y un niño, con videojuegos y con la ayuda de Lily. Juvia y Gray conversaban con Rogue.

Levy coloco el pavo en una bandeja de plata y puso la sartén en el fuego para la salsa. Miró el reloj. La comida tardaría una hora más por lo menos y, si tenía suerte, todos podían estar fuera de allí a las cuatro.

-Tiene muy buen aspecto-. Comento Lucy, animosa.

Levy siguió removiendo la salsa.

-Menos mal que estas aquí. No sé qué habría hecho sin ti. No puedo creer que mi madre esté discutiendo con el padre de Gajeel. Odio los conflictos.

-Tu madre es mucho más dura de lo que tú te crees. Además, quiere una boda perfecta para su hija.

-Antes o después, tendré que decirle que no habrá boda. Se le partirá el corazón.

-Puede que no. No creo que esté deseando pasar más fiestas con la familia de Gajeel. A lo mejor se siente aliviada-. Lucy se secó las manos en un paño de cocina-. Y puede que sí haya boda-. Sonrió-. He llenado los vasos de agua. ¿Qué hago ahora?

-Sujeta ese colador encima de ese cazo. Si sirvo salsa con grumos, mi madre se quedará horrorizada.

- Estoy impresionada-. Comento Lucy-. Creía que tu plan era ser mala esposa.

-Cambié de idea.

-¿Por qué?

-porque Gajeel descubrió mi plan. Y porque, si no hago esto bien, mi madre me echará la culpa y no quiero darle más motivos para llorar. Si están las ensaladas en la mesa, podemos empezar ya. Diles a todos que se sienten y aleja a mi madre todo lo que puedas del padre de Gajeel.

Lucy la abrazo un instante y por la diferencia de altura hizo que la más baja quedara atrapada en sus pechos de la rubia, haciendo imposible que respirara.

-Lo estas haciendo muy bien-. Dijo la rubia apretando más el abrazo y ante eso Levy trataba de mover sus brazos para que la dejara. La rubia al verlo la soltó con una sonrisa apenada.

-Gracias extrañaba el oxí la peliazul tratando de recuperar el aire faltante.

-Lo siento-. Dijo apenada la Heartfilia.

-No te preocupes y quiero que me prometas que, en cuanto se terminen los postres, se levantaran para marcharse y te llevaras a todos. Promételo.

Lucy soltó una risita y empujo a Natsu en dirección a la sala.

-Diles a todos que la cena esta servida.

Un momento después, entraban los niños en la cocina. Gajeel iba detrás. Se colocó al lado de Levy y le paso un brazo por la cintura.

-¿Qué quieres que haga?

-Pégame un tiro. Acaba conmigo de una vez.

-De eso nada.

-Esto es culpa tuya. Si no los hubieras invitado, ahora estaría en una playa de Okinawa bronceándome y bebiendo cócteles.

-Levy, todo está muy bien. La mesa está preciosa y la comida hule de maravilla. Si no saben apreciar todo lo que has hecho, les diré lo que pienso de ellos antes de servirles el pavo.

-Por favor, no empieces otra discusión-. L e suplico ella-. Sólo quiero que la comida transcurra agradablemente. Me da igual que odien la comida siempre que no se odien entre ellos.

Gajeel le beso la frente

-Prometo que te compensare por esto. La próxima semana seré tu esclavo. Haré todo lo que pidas.

-Me conformo con que te encargues de recoger y de los platos.

-Es lo mínimo que puedo hacer. ¿Quieres que me lleve ya el pavo?

-Déjalo aquí. Tiene que descansar antes de que lo trinches

Gajeel puso la mano de ella en su brazo.

-Vamos allá.

Cuando llegaron al comedor, apartó la silla y esperó a que se sentara. A continuación, tomó una copa de vino y carraspeó.

-Quiero proponer un brindis-. Dijo-. Por Levy, que ha trabajado mucho para que hoy sea un día perfecto para todos. Y si todos aprecian sus esfuerzos la mitad que yo, procuraran que sea un día perfecto para ella, ¿verdad?

Levy se ruborizo y tomó un sorbo de vino.

Mientras comía la ensalada, escuchaba distraída la conversación. Lucy y Natsu intentaban animar la situación, pero su madre estaba muda en un extremo de la mesa y Rogue se mostraba sombrío en el otro. Gajeel parecía contento viéndola comer y esmerándose por cambiar de tema cada vez que la conversación amenazaba con acercarse al tema espinoso de la boda.

En cierto momento, Levy fue a buscar el pavo, pero cuando llegó al lugar donde lo había dejado, no estaba. Lo único que quedaba en la bandeja era un charco de grasa. El corazón se le paró y siguió con la vista un rastro de grasa que recorría el suelo de la cocina hasta la sala de estar. Caminó hacia allí y, cuando llegó a la altura del sofá, dio un grito.

Lily estaba en el suelo, con lo poco que quedaba del pavo entre las patas delanteras. Levy abrió la boca para buscar aire y la impresión la obligo a sentarse. Unos segundos después, llegaba Gajeel hasta ella.

-¡Oh, vaya!-. Exclamo. Se acuclilló y tocó el pavo-. Lily, ¿Qué has hecho?

Levy no sabía si reír o llorar. Al fin, empezó a reír, al principio con suavidad y luego cada vez más histérica. El día entero había sido un desastre. ¿Qué mejo modo de coronarlo? Sus ojos se llenaron de lágrimas y Gajeel se levantó y miró preocupado.

-¿Estas bien?-. Preguntó.

Levy movió una mano al aire.-Sí-. Dijo entre risas-. Por lo menos alguien ha disfrutado de la comida. Feliz día de Acción de Gracias, Lily.

Gajeel la levantó del sofá y la abrazó.

-Es normal que estés disgustada-. Dijo el pelinegro tratando de confortarla.

-Mo lo estoy-. Le aseguro ella, luchando por respirar y aguantar las lagrimas-. D verdad.

-Ven, vamos arriba y descansas un rato, ¿de acuerdo? Creo que todo esto ha sido demasiado para ti.

Cuando la guiaba hacia las escaleras, los demás entraban en la cocina, curiosos por ver lo que ocurría. Erza palideció al ver el pavo en el suelo, el padre de Gajeel hizo una mueca y regaño al perro. Y el padre de Levy soltó una risa casi tan histérica como la de su hija.

La joven se acercó a él y le dio un beso.

-Gracias, papá-. Susurró. Tomó una botella de vino del mostrador y miro a Gajeel-. ¿Por qué no te ocupas de los invitados? Y yo me voy a dar un baño, beber vino e intentar olvidar este día.

Cuando llegó al segundo piso, entró en el dormitorio de Gajeel, se tumbó en la cama y abrazó una de las almohadas contra su pecho. Cerró los ojos y bajó la cabeza para inhalar su aroma.

En ese momento no le importaba nada lo que sucediera abajo. Cuando acabara el día, volverían a quedarse solos y ella lo amaría, por una vez, completamente y sin reservas. Y cuando recordara después ese día, no vería a Lily comiéndose el pavo ni a su madre discutiendo con el padre de Gajeel, recordaría haber compartido con Gajeel algo que era más que perfecto.

L&G

Cuando los invitados se marcharon al fin, Gajeel subió las escaleras en busca de Levy, a la que encontró dormida en s cama con la botella de vino vaciada a medas en la mesilla. Se acercó de puntillas y la contempló un rato antes de ceder el impulso de reunirse con ella. Se tumbó y la abrazó por la cintura.

-¿Se han ido?-. Preguntó ella, adormilada.

Gajeel apoyó la cabeza en su hombro.

-Hace ya rato. H e terminado de limpiar abajo. Y Lucy y Natsu acaban de marcharse.

-Gracias-. Dijo ella.

-¿Estas bien?

Ella se volvió en sus brazos para mirarle la cara.

-Ha sido divertido, ¿verdad? ¿Se ha reído alguien?

Gajeel apoyó la frente en la de ella.

-Tu padre. Y los niños también. M i hermana se sentía mal por ti, pero tu madre ha conseguido controlarse y no ha llorado.

-¿Y cómo está Lily?

-Muy lleno. Pero dice que el pavo estaba muy bueno, nada seco y que le encanta el relleno de ostras.

Levy sonrió.

-Recuérdame que le dé las gracias. De no ser por él seguiría abajo intentando parecer perfecta. Y no lo soy, por mucho que mi madre se empeñe.

-Te quiere-. Susurró Gajeel-. Mi padre y ella sólo quieren que seamos felices.

-Soy feliz-. Declaró la joven-. Ahora, aquí contigo.

-Yo también-. Susurró él-. ¿Ha sido tan malo?

-Dijiste que ibas a ser mi esclavo una semana, ¿recuerdas?

-Claro. ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres un masaje de pies o que te prepare un baño?

-Tengo una idea mejor-. Sonrió Levy-. Quiero que te desnudes.

Gajeel sonrió por la atrevida orden de la peliazul, además de estar sorprendido por su cambio de humor. Debía de estar más borracha de lo que pensaba.

-¿Qué?

-¿Cuestionas mis órdenes?-. Se burló ella-. Te he dicho que te desnudes…

Gajeel salió de la cama y se quitó la camisa. Bajó las manos hasta el cinturón.

-Despacio-. Dijo Levy. Mientras se sentaba en la cama-. Quiero disfrutarlo.

Él soltó una risita y obedeció sin decir palabra.

-Ya está. ¿Contenta?

Levy se puso de rodillas.

-Mucho ó de la cama y dio despacio una vuelta en torno a él rozando su piel con gentileza. Gajeel intentó atraparla, pero ella se apartó de un salto. De eso nada-. Advirtió-. Tú no puedes tocarme a mí.

-Eso es un juego peligroso-. Gimió él.

-¿Tú crees?

Gajeel observo cómo se desabrochaba la blusa despacio y respiro hondo. Cuando ella estuvo desnuda, se colocó ante él y bajó los dedos por el cuello hasta el pecho y el vientre. Cerró la mano en torno a su miembro y lo acaricio con gentileza. Él anhelaba tocarla, pero se contuvo.

Cuando creía que no podría soportarlo más, ella se paró. Pero un momento después lo tomó en su boca y él lanzó un gemido y murmuró su nombre. Cuando creía que ya no podría soportarlo más, ella se introdujo el miembro más profundo en su garganta.

-Enana, para-. Le suplico él.

.Levy se incorporó despacio, le tomó la mano y lo guío hasta la cama. Apoyó las manos en sus hombros y lo obligó a sentarse en el borde. Gajeel la abrazó por la cintura y la sentó en su regazo, con las piernas apretadas contra sus caderas.

Se besaron y acariciaron un largo rato explorando sus cuerpos con los labios y las yemas de los dedos. Y cuando ella al fin le colocó l preservativo y se dejó penetrar, Gajeel estaba seguro de una cosa: amaba con locura a esa enana y no quería dejarla marchar nunca ni dársela a nadie más.

-Te quiero-. Murmuró el más grande-. Te amo.

Se tumbó con ella, sin soltarla, apoyó la barbilla de ella en la curva de su cuello y espero, rezando para que ella correspondiera a sus sentimientos. Pero Levy guardó silencio y Gajeel al fin acabó por comprender la verdad: que por mucho que lo deseara, ella no podía amarlo.

Algo, o alguien, se lo impedían.

G&L

Levy despertó mucho antes de amanecer y oyó la respiración de Gajeel mientras analizaba la decisión que tenía que tomar. Había dicho que la amaba, pero no podía decidirse a creerlo.

¿Cuántas veces habría declarado su amor por una chica, seguro de que esa vez, seria la chica ideal? Y si ella creía sus palabras, estaría perdida, atrapada en una fantasía que quizá nunca se hiciera realidad.

Saltó de la cama, con cuidado de no despertarlo, y fue a su cuarto a guardar sus cosas. Intentó reprimir sus lágrimas. Todavía le quedaban sus amigos y su familia. Podía quedarse con Lucy y Natsu o ir a su casa y darle la mala noticia a su madre. De un modo u otro, tendría que hace planes para el futuro, un comienzo nuevo, tal vez en otra ciudad. El tiempo no había disminuido sus sentimientos por Gajeel; quizá la distancia lo lograra.

-¿Levy?

Se volvió y lo vio ataviado sólo con los calzoncillos y el pecho desnudo.

-¿Qué haces?

-. Pregunto adormilado el más alto, demostrándolo al frotarse un ojo con pereza.

-Guardo mis cosas-. Repuso ella, con voz temblorosa-. Tengo que irme.

Gajeel entró más en la estancia. Apretó los puños a los costados, como si quisiera controlarse para no tocarla.

-¿Vacaciones?-. Preguntó el pelinegro. Levanto una mano papa parar la respuesta que iba a salir de los labios de la pequeña peliazul-. No, importa. Supongo que tenía que haberlo adivinado.

-¿A qué te refieres?

Gajeel soltó una risa tensa y movió la cabeza.

-Desde que llegarte has tenido un pie en la puerta. Da la impresión de que casa vez que avanzamos un paso hacia el otro, tú corres dos en dirección a la puerta.

-No puedo seguir aquí. Es demasiado confuso. No sé quién soy ni lo que siento. No sé si me quedo porque quiero o porque me han obligado.

-Yo no te he obligado nunca.

-No me diste alternativa, Es lo mismo.

-Podrías haberte negado.- ¿Para que me llevaras a los tribunales? Cuando vine, no me quedaba nada. Mi negocio fracasaba, no podía pagar el alquiler, el coche estaba averiado y no tenía dinero para arreglarlo. Me pareció un buen lugar para esperar a que se animara el trabajo en primavera.

Gajeel apretó los labios.

-O sea que me has utilizado.

-No más que tú a mí. No olvides que viniste en mi busca porque necesitabas una esposa para que tu padre te dejara la empresa.

-Puede que nuestros motivos no fueran los mejores del mundo, pero las cosas han cambiado, ¿no lo ves?

-No. Empezamos mal y todo lo que ha pasado después sigue mal.

-Vamos, Levy-. Dijo él con tono de enfado-. Anoche te sentía a mi lado y no fingías. Tú eres esa, la mujer que me sedujo. ¿Qué rayos ha cambiado desde anoche?

-Nada y todo

-¿Puedes ser más específica?

-Dijiste que me amabas-. Grito ella con tono acusador.

-¿Y eso es malo?

-¿A cuántas mujeres es has dicho eso y las has dejado una semana más tarde? Te conozco demasiado bien.

-A ninguna.

-¿A ninguna? ¿Cómo que a ninguna?

-Nunca le he dicho eso a ninguna otra mujer. Tú eres la primera y puede que seas la última.

-No me mientas. Yo te oía hablar de todas ellas, todas son perfectas hasta que cambias de idea. O tenían el pelo muy rizado o muy liso, o los pies grandes o eran muy conservadoras o demasiado rebeldes. ¿Qué va a ser en mi caso?

-Admito que ha habido muchas mujeres en mi vida. No puedo cambiar el pasado, pero sí controlar el futuro, y te quiero.

Ella enderezó la espalda.

-No te creo. Puede que ahora piensas que me amas, pero no durara.

Gajeel se acercó y le agarró los brazos.

-No me digas a mí lo que siento ni me digas lo que va a durar. ¡Maldita sea! ¿Qué quieres de mí?

-Quiero más-. Gimió ella. Se apartó-. No sé lo que quiero, pero no quiero sentirme obligada a vivir aquí porque no puedo pagar un abogado. No quiero saber que sólo quieres casarte conmigo por tu padre. Quiero más.

Gajeel se sentó en la cama y se frotó los ojos.

-Lo quieres a él, ¿verdad? Prefieres vivir en un mundo de fantasía con un hombre que nunca vas a tener, que llevar una vida real conmigo.

-Tú no sabes nada de él-. Murmuró ella-. Sólo quiero más de una relación de lo que tú poder darme. Quiero saber que no me harán daño ni me decepcionarán. Prometí quedarme tres meses y no he durado ni uno, ero sé lo que siento y más tiempo no me va a hacer cambiar de idea.

Gajeel asintió con resignación.

-Entiendo. Tú tienes tu vida y yo la mía. Y ese contrato se firmó hace mucho-. Se frotó el cuello-. ¿Sin rencores?

-Sin rencores-. Musito ella, atónita por su cambio de humor. Era lo que él hacia siempre que terminaba una relación: retirar sus afectos con frialdad y adoptar una fachada de indiferencia.

-¿Adónde iras?-. Pregunto él.

Levy se encogió de hombros.

-No lo sé. Lucy me ofreció su sofá. O puedo ir a casa de mis padres. Da igual.

Gajeel se levantó de la cama.

-Quiero que me llames si necesitas algo. Quiero que seamos amigos.

-Tal y como empezamos-. Fue el pensamiento de la chica. Se puso de puntillas y lo besó en las mejillas-. Adiós, Gajeel-. Se despidió.

Tomó la bolsa y salió de la habitación sin molestarse en guardar el resto de sus cosas. Después de todo, lo que en verdad tenía que salvar al alejarse era su corazón.

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Bien listo el cap. 7 disculpen la demora, pero el colegio influye mucho ene l tiempo.

Así que Bye Bye.

-Rose Black.