Disclaimer: Como siempre se dice la historia y la primera adaptación no es mía, la historia es de Kate Hoffmann y la primera adaptación es de Serenity Rose Kou, los personajes tampoco me pertenecen son propiedad de Hiro Mashima, lo único que me pertenece seria esta adaptación jejeje.

Bien nos leemos al final y como siempre

Que se abra el telón:

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Legalmente suya

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Chapther 8

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Rose-Black-1503

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El solar hervía de actividad cuando llegué Gajeel. Habían empezado las excavaciones porque querían iniciar el proyecto en serio antes de fin de año, pues ya llevaban tres meses de retraso. Y tenía que agradecer que el proyecto le consumiera tanto tiempo, porque evitaba que pensara demasiado en Levy.

Se apoyó en la puerta del coche y miró la grúa que colgaba sobre el solar. Hacía más de un mes que ella se había ido y aún no había conseguido aceptar lo ocurrido, pero sabía que no lo quería y que no podía hacer nada para cambiar eso. La atracción de lo inalcanzable era ara ella más fuerte que la posibilidad de un futuro con un hombre que tenía al lado.

-Pensé que te encontraría aquí.

Gajeel se volvió hacia su padre, que se acercaba con un casco en la mano. Se lo tendió a su hijo.

-La seguridad ante todo-. Bromeó.

-Te dije que vendría yo, que no hacía falta que vinieras tú.

-Quería hablarte fuera del despacho.

-¿Qué paso ahora? Porque te advierto que no estoy de humor para otra pelea.

-Pues me parece que vas a necesitar tapones además del casco, porque no te va a gustar lo que voy a decir-. Rogue Redfox hizo una pausa-. No creo que sea buena idea que te cases con esa chica. Su padre es amable, pero no podría pasar otra festividad con su madre. Y esto de la Navidad… Si se casan, su madre no puede decidir dónde tienen que pasarla. Levy y tú no estuvieron juntos en Nochebuena.

Gajeel soltó una risita.

-No tienes de qué preocuparte, papá. Levy me dejó el día después de Acción de Gracias y no he vuelto a verla.

-¿Te dejó hace más de un mes y no has dicho nada?

-Sí. Supongo que no quería oír el sermón de siempre sobre que arruino mi vida.

Rogue frunció el ceño.

-Lo siento. Pero puede que sea para bien. Dicen que una mujer acaba pareciéndose a su madre-. Se estremeció-. Y dentro de veinte años, Levy sería igual que la suya.

Gajeel lo miró con rabia.

-¿Por qué hablas así de ella si no la conoces? Es buena y sensible. Y es lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Puede que lo creas así, pero…

-Me da igual lo que tú pienses, así que déjame en paz.

Rogue movió la cabeza.

-Estaba equivocado. No debo presionarte en un tema tan importante como el matrimonio. Esta mañana he hablado con Gray y le he dicho que te nombré presidente ejecutivo en abril. Lo ha entendido y me ha asegurado que cuentas con todo su apoyo.

Gajeel miró a su padre con la boca abierta.

-¿Así sin más? ¿Sin ataduras ni exigencias?

-Así sin más- Mañana empezaremos a planear la transición. El proyecto de Kyoto es tuyo.

Gajeel levantó la mano.

-Espera, no sé si quiero el puesto.

-¿Qué?

-He estado pensando en montar algo por mi cuenta.

-¿Y por qué? Yo te doy todo lo que he pasado mi vida construyendo-. Le dio una palmada en el hombro-. Acéptalo antes de que cambie de idea y luego sigue adelante con tu vida. El pasado es pasado.

Gajeel pensó que su padre tenía razón. No podía pasarse la vida lamentando lo que no podía tener. Era preciso seguir adelante.

G&L

-¿Segura que deberíamos estar aquí?-. Susurró Lucy.

-Tengo que recoger el resto de mis cosas-. Levy metió la llave en la cerradura-. ¿Quieres que lo haga con él aquí?

-¿Y por qué no las dejas? ¿Qué es eso tan importante sin lo que no puedes vivir?

-Mis plantas-. Respiró hondo-. Tengo que desactivar la alarma. Espero que no haya cambiado la clave.

-¿Y si lo ha hecho?

-Entonces corremos -. Abrió la puerta, introdujo rápidamente los números que le había dado Gajeel la noche que llegó allí y comprobó con alivio que seguían siendo válidos-. Ya está.

-Esto no me gusta nada.

-No hacemos nada ilegal, tengo llave -. Tiro de Lucy hacia las escaleras -. Pero Lily tiene que estar aquí y suele venir a la puerta cuando oye a alguien fuera.

Subió rápidamente las escaleras.

-Busquemos las plantas y marchémonos.

Cuando llegó a su antigua habitación, se detuvo de repente, con la atención fija en un ruido sordo.

-¿Qué es eso?

Se volvió y vio a Lily en la puerta del cuarto de Gajeel, cuya jamba golpeaba con la cola. Se acercó a ella y Levy le rascó las orejas.

-Buen perro.

-Deja de jugar con el perro ó Lucy. Mientras abría la puerta.

Levy entró en la estancia. Sus plantas estaban exactamente donde las había dejado.

-Están vivas ó Levy. Introdujo un dedo en la tierra de Ur-. La ha regado, tiene buen aspecto-. Reprimió la emoción repentina-. Las ha cuidado bien.

Lucy sacó unas bolsas de plástico del bolsillo del abrigo y se las pasó.

-Yo me encargo de las plantas, tú recoge tu ropa y las cosas del baño.

-No puedo creer que las haya regado-. Decía Levy con una sonrisa soñadora.

-Date ó su amiga-. No quiero estar aquí más tiempo del necesario.

Levy salió de la habitación y fue al cuarto de baño del pasillo, pero cuando abrió la puerta, se encontró de bruces con un pecho desnudo. Soltó un grito y retrocedió un paso.

-¿Levy?

-Gajeel-. Murmuró ella. Él llevaba sólo unos calzoncillos de seda y nada más-. ¿Qué haces aquí?

-Vivo aquí-. Sonrió él-. ¿Qué haces tú?

-He venido a recoger mis cosas. No esperaba encontrarte aquí a estas horas.

-¿Qué rayos pa…?

Los dos miraron a Lucy, que salía del dormitorio. Ésta abrió mucho los ojos.- Hola, Gajeel.

-Hola Coneja.

-Quiero que sepas que no ha sido idea mía.

-No sabíamos que estarías en casa-. Explicó Levy-. O no habríamos venido.

-Anoche me acosté muy tarde y esta tarde salgo en viaje de negocios para ó él-. Seguramente pasaré mucho tiempo allí si conseguimos el proyecto. Tengo buenas noticias. Mi padre me deja la compañía desde el uno de abril.

-Estupendo-. Dijo Levy.

-Sí ó Lucy.- ¿Pero por qué quieres irte de Tokio? ¿No echarás de menos…?-. Vio que los dos la miraban.- Voy a terminar en el dormitorio.

-O sea que has conseguido todo lo que querías-. Murmuró Levy.

Gajeel se apoyó en la pared del pasillo.

-Casi todo.

-Yo también estoy pensando en mudarme-. Anunció la peliazul.

-¿Si?

-Es difícil aguantar un negocio como el nuestro con este clima, así que debería irme a un lugar cálido, tal vez a Okinawa. Aunque allí las plantas serán diferentes y habrá otros insectos y…-. Se interrumpió.

-Los dos nos él-. Eso está bien.

-Muy bien.

-¿Dónde te alojas ahora?

-¿Por qué?

-Por nada, por si te dejas algo y necesito contactar contigo.

-Estoy en cada de Lu-chan y Natsu, en Jubban-. Buscó algo más que decir, pero no s ele ocurrió.- Bueno, creo que debo irme.

Gajeel le tomó una mano.

-Me alegro verte. Es agradable tenerte de nuevo aquí aunque sólo sea un rato.

Levy asintió con la cabeza y volvió al dormitorio. Antes de entrar, miró hacia atrás, pero Gajeel había desaparecido ya escaleras abajo.

-¿Y bien? ó Lucy.- ¿Qué tal?

-Guarda las plantas y vámonos ó Levy con vos temblorosa.- Ha dicho que me enviará el resto de las cosas.

Tomó una de ellas y avanzó hacía las escaleras. Esperó a Lucy en la acera, envuelta en una nube de emociones distintas e impacientes por alejarse de allí. Cuando vio salir a su amiga, corrió hacia la camioneta.

-¡Espera! ó Lucy.

-¿Has visto eso? Está frío y distante. Y anoche se acostó tarde. ¿Qué crees que significa eso?

-No sé. ¿Qué?

-Que estuvo con una mujer. ¿No te has dado cuenta de lo satisfecho que parecía?

-Parecía dormido, como si acabara de salir de la cama.

-Exacto movió la cabeza.- Es evidente que ya ha olvidado todo lo que tuvimos juntos y siguió adelante.

-Eso no lo sabes. A lo mejor estuvo trabajando o viendo una película.

-¿Por qué lo defiendes?

Lucy levantó las manos en un acto de rendición.

-No lo defiendo. Sólo digo que no debes sacar conclusiones precipitadas. He visto cómo te ha mirado.

-¿Y cómo me ha mirado?

-No te ha quitado los ojos de encima, Levy. Te mira como un idiota enamorado.

Levy se volvió y siguió andando por la acera.

-No digas eso, no puedo dejarme llevar otra vez por esa fantasía. Tengo que seguir con mi vida y él tiene que seguir con la suya.

-¡Eh! ¿Adónde vas? El coche está aquí.

Levy se detuvo y volvió hacia el coche de su amiga.

-No quiero oír nada más, ¿entendido?

Se hizo la firme promesa de dejar de pensar en Gajeel en aquel mismo momento.

L&G

-¿Te vas a pasar el resto de tu vida en ese sofá? ó Lucy.

Levy levantó la vista.

-No. Sólo un mes o dos más, hasta que se anime el trabajo.

Llevaba ya dos meses viviendo en casa de su amiga y durmiendo en el sofá. Los fines de semana iban a casa de sus padres para dejar intimidad a Lucy y Natsu, pero no podría soportar más de dos noches con su madre y solía acabar de nuevo en el sofá el lunes por la noche.

-Si se anima se dejó caer en un sillón y puso los pies en la mesa de café.- Tenemos que hablar de eso.

Levy se incorporó en el sofá.

-Lo sé. Empiezo a pensar que un negocio como el nuestro no puede sobrevivir sin trabajo de invierno.

-Supongo que podríamos colocarnos de dependientas.- Dijo su amiga.- O yo puedo trabajar en la empresa de Natsu.

-¿Qué?

-La administrativa acaba de irse y Natsu me ha pedido que ocupe su puesto. El sueldo no está mal se mordió el labio inferior.- Pero si no quiere, no aceptaré. Fairy Gardens era nuestro sueño y no quiero dejarlo hasta que no lo dejes tú.

-No apretó la mano a su amiga.- Ya es hora. Además, yo estaba pensando en irme hacia el sur a empezar de nuevo, buscar un sitio donde las plantas crezcan doce meses al año.

-¿Y Gajeel? ó Lucy.

-¿Qué pasa con él?

-Todavía lo quieres. Creo que siempre lo has querido.

-Eso no significa que tenga que seguir queriéndolo.

Lucy miró su reloj.

-¿Llegas tarde a algún sitio? ó Levy.

-No, es sólo…

Sonó el timbre de la puerta y Lucy se puso en pie.

-Creo que debes peinarte y sacudirte esas migas del pijama la rubia.

-¿Por qué?

-Porque Gajeel está tocando el timbre.

-¿Qué?

-No te enfades. Llamó el otro día para decir que quería devolverte unas cosas y yo le dije que podía venir.

El timbre de la puerta volvió a sonar y Levy se puso en pie de un salto.

-No lo dejes entrar.

-Yo creo que está enamorado de ti Lucy.- Y sé que a ti te pasa lo mismo, pero los dos son demasiado testarudos como para admitirlo.

-Tú lo conoces tan bien como yo y sabes que no es capaz de amar.

-¿Cómo lo sabes? Tú viviste un mes con él. ¿Se iba con otras mujeres o se quedaba toda la noche por ahí con sus amigos? ¿Te hizo sentir alguna vez que no podías confiar en él?

-No, pero eso no significa…

-¿Qué? Porque yo veo a un hombre que ha madurado mucho en seis años y puede estar preparado para aceptar un compromiso. Sugiero que entres al baño a peinarte y pintarte los labios mientras le abro.

Levy soltó un grito y sacó unos jeans y un jersey de la maleta que había en un rincón. Entró en el cuarto de baño, donde se lavó la cara y pasó los dedos por el pelo revuelto,

El corazón le latía con violencia, pero se esforzó por mantener la compostura. Hacía casi un mes que no veía a Gajeel, pero eso no le había impedido pensar en él.

Se vistió y se puso perfume en el cuello y las muñecas. Se sentó un momento en el borde de la bañera para tranquilizarse.

Lucy llamó a la puerta con los nudillos y entró.

-¿Te vas a quedar aquí toda la noche?

-¿Qué aspecto tiene? ¿Parece con ganas de pelear o parece contento?

-Está muy guapo -. Declaró su amiga.- Si yo no estuviera casada intentaría algo con él. Y parece ansioso por verte, así que sal de ahí y habla con él. Y procura ser amable la empujó hacia la puerta.

Levy respiró hondo y entró en la sala de estar. Gajeel estaba cerca del sofá, de espaldas a ella.

-Hola-

Él se volvió al oírla.

-Hola

Ella cruzó la estancia hasta el sofá, donde se sentaron los dos en silencio.

-¿Cómo estás? ó Levy.

Gajeel estiró el brazo y le tomó la mano.

-Bien, ocupado con el trabajo.

-Yo también. Muy ocupada.

Gajeel respiró hondo.

-Te echo de menos, Levy. Creo que me acostumbré a tenerte en casa.

-¿Por mis maravillosas comidas y mi gran gusto para la decoración?

-Claro ó él.- Por eso y muchas más cosas. Y Lily también te echa de menos soltó la mano y tomó una bolsa que había dejado en la mesa de café.- Te he traído esto. Es tu DVD de "Desayuno con Diamantes". Estaba dentro del reproductor.

-Gracias. No la había echado de menos.

-Tengo algo más él.- Una especie de regalo de Navidad atrasado aunque como casi estamos en San Valentín, también puede ser por eso pasó la bolsa.

Levy miró en su interior, donde había un Blu-Ray de "Desayuno con Diamantes", otro de "Vacaciones en Roma" y otro de "Sabrina".

-Recuerdo que te gustaban mucho las películas de Audrey Hepburn él.- También te he comprado un reproductor de Blu-Ray, está en el coche.

Levy le dio un beso en la mejilla.

-Gracias. Audrey Hepburn en mi favorito.

-Lo recuerdo.

Volvió a tomarle la mano y la acercó a su boca para besarle los dedos.

-¿Cómo te encuentras? ó de nuevo.

-Bien ó ella.- Ocupara con el trabajo. Estoy buscando otro apartamento. Creo que Lucy y Natsu empiezan a cansarse de tenerme aquí.

Gajeel la miró sorprendido.

-Pensaba que querías mudarte.

-Eso también está todavía en el aire, no he tomado una decisión.

-Yo puedo ayudarte a buscar apartamento ofreció Gajeel.- Trabajamos con varias inmobiliarias. Cuando estés preparada…

-Te llamaré minó ella.

Él miró a su alrededor con nerviosismo.

-Supongo que debería irme. Sólo quería traerte esto y ver cómo estabas.

-Estoy bien.

Gajeel se levantó y echó a andar hacia la puerta, pero cambió de idea y volvió al sofá.

-Levy, sé que sigues enamorada de él y comprendo que te resulte difícil olvidarlo porque no creo que yo pueda olvidarte en mucho tiempo.

-Gajeel…

Él volvió a sentarse y colocó una mano en los labios de ella.

-No necesito explicaciones ni promesas. Sólo quiero decirte que tu felicidad es lo más importante en el mundo y si no puedes ser feliz conmigo, quiero que lo seas con ese otro hombre ó los dedos de ella con los suyos.- ¿Estás casado? ¿Es por eso por lo que no pueden estar juntos?

Levy negó con la cabeza.

-No.

-Eso está bien.

-¿Por qué?

-Porque necesitas ir a él. Si no sabes dónde está, te ayudaré a buscarlo, pero tienes que decirle lo que sientes y que él te diga lo que siente. Hasta que no hagas eso, no podrás seguir adelante con tu vida.

-¿Y si él siente lo mismo?

Gajeel se encogió de hombros.

-Pues tendré que aceptarlo. Pero espero que no sea así y que tú te des cuenta de que lo que tienes conmigo es mejor que nada de lo que puedas tener nunca con él.

-Yo sé dónde está ella.- Supongo que puedo ir a hablar con él.

-Eso está bien la miró a los ojos y ella pidió en su interior que la besara.

Cuando lo vio levantarse, intentó ocultar su decepción y lo acompañó a la puerta.

-Gracias por venir.

-Voy a traerte el reproductor.

-no ella, decidida a que esa no fuera la última vez que se vieran.- Puedes hacerlo la próxima vez.

Gajeel sonrió.

-De acuerdo. Hasta la próxima vez apretó la mano y salió al pasillo. Levy cerró la puerta y se apoyó en la madera.

-¿Se ha ido? ó Lucy.

-Sí.

-¿Qué tal? ¿Han arreglado algo?

-No, pero por lo menos seguimos siendo amigos. Y supongo que, si quiero algo más, tendré que elegir entre Gajeel y el otro hombre de mi vida.

-¿Qué otro hombre?

Levy volvió al sofá.

-No hay otro.

Lucy frunció el ceño.

-¿Me he perdido de algo?

-Gajeel cree que estoy enamorada e otro desde la Universidad. Al parecer, mi madre leyó mis diarios y le dijo a Gajeel que en la universidad estaba enamorada de un chico que respondía a las iniciales de P.C

-Pero en la universidad estabas enamorada de él.

-Exacto. P.C. Príncipe de Cuento. Yo lo llamaba así en mis diarios.

-Y Gajeel cree que estabas enamorada de…

-De otro. Y ahora quiere que lo busque y le diga lo que siento, porque no puedo avanzar con él hasta que deje atrás al otro.

-¿Y a cuál de los dos amas?

-A los dos. Al que conocía entonces y al que conozco ahora sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas, pero no intentó contenerlas.- Lo quiero, pero creo que no me había dado cuenta hasta esta noche.

-¿Y me dejarás ser dama de honor? Lucy.- Y no me digas que tienes que preguntárselo a tu madre.

Levy sonrió entre lágrimas.

-Si me caso con Gajeel, creo que me fugaré con él a Las Vegas.

Lucy la miro horrorizada.

-Si te casas en Las Vegas, tu madre no te lo perdonara nunca, y yo tampoco.

Levy se echó a reír y Lucy la acompañó. Todo saldría bien. Por primera vez desde que empezara aquel lío, Levy creía que Gajeel y ella podían tener una oportunidad juntos. Sólo había que buscar el modo de que eso ocurriera.

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Bien… dejare esto aquí y me retirare lentamente… (Corre por su vida antes que le lancen tomates o alguna otra cosa)

Cuídense y espero que les agrade, si ven algo que no cuadra por favor avisar y sin nada más que decir…

Adiós ^-^

-Rose Black