Disclaimer: Batman y sus personajes no me pertenecen
Fue una pregunta simple, insignificante. Pero sacudió su mente por miseros segundos.
¿Por qué te molestas en recordar?
No tuvo una respuesta coherente, no con el abrupto cuestionamiento que el mismo no se había planteado. No pensó mucho para llegar a una respuesta, como si siempre hubiera estado ahí.
Era vergonzoso, el hecho que su memoria tenia tatuado los recuerdos que una personal racional alejaria activamente.
¿Entonces, por qué nunca impidió que aquellos escenarios oscuros llenaran su mente?
Su infancia en la liga estaría con el hasta el dia que su corazón deje de latir. No importa lo que opinara su padre, internamente, por mucho que lo negara el siempre seria un Al ghul; nadie podría quitarle esas enseñanzas de la mente, así como el tiempo como Robin, lo acompañarian cada vez que balanceara su espada.
Hubo un tiempo que realmente deseo aborrecer a la mujer que lo trajo a este mundo, sin embargo las memorias lejanas lo inundaban. Era así con la mayor parte de las personas que llegaron a significar algo para el.
Los años de devoción y adoración no se borrarán cuando su madre puso precio a su cabeza, no cuando lo enterraron bajo de 7 metro de tierra o en el momento que la vio a los ojos y no encontraba más que frialdad.
Era patético, ser indulgente hasta con la persona que indirectamente lo mato.
Al fin de cuentas, el pasado siempre impedía poder odiar por completo a su madre, a su padre o a los idiotas que se hacían llamar sus hermanos.
"¿Que hacemos aquí?" pregunto. La cafeteria tenia pocos clientes, por lo que estaba mayormente vacía; su padre eligió en una mesa al azar.
"¿No puedo desayunar con mi hijo fuera de la mansión?"
Viendo el animo inusualmente bueno de su padre no contesto, en cambio ordeno escuchando la voz del hombre mayor. Pasaron el resto de la mañana hablando de cosas sin importancia, Damian por primera vez pudo ver la sonrisa genuina de Bruce Wayne.
Cuando Grayson lo llamo más tarde supo quien incito a su padre a convivir con el.
Los abrazos de su madre eran raros, infrecuentes pero cálidos. En las noches se escabulle en la habitación de madre para dormir oyendo su voz, era tan infantil que muchas veces ni siquiera hablaba con ella por verguenza.
"Algun dia, mi pequeño príncipe, tendrás el mundo a tus pies." Una sonrisa suave se formo en los labios rojos, manos frías acariciaron mechones del cabello de su hijo. "Debes ser fuerte para ocupar el lugar de tu abuelo, se que me haras sentir orgullosa"
El realmente llego a creer en esas palabras, realmente lo hizo.
Grayson alabo entusiastamente una pintura que el olvido que dejo a plena vista, las palabras del mayor le hicieron querer tirar algo en esa cara brillante que amenazaba con quemarlo por simplemente mirarlo.
En el momento que llego a sus oídos en sonido de una cámara corrió para quitarle el teléfono en las manos de Grayson. La risa y maldiciones llenaron la habitación al iniciar la persecución.
La foto fue borrada con éxito, aunque Damian termino mirando una película con Grayson en forma de soborno.
"¡Akhi!"
Una niño con uniforme de la liga corrió hacia un chico mayor, que se detuvo instantáneamente. Ojos vacíos e inexpresivos lo miraron recibiendo al niño con los brazos abiertos.
Su contraparte hablo rápidamente, contando sobre una misión al otro lado del país, quejándose que no le dejaban ir solo debido a su edad. Una pequeña sonrisa se asentó en los labios de su oyente, aun con los ojos vacíos como si estuviera muerto.
Al mirar los ojos de Red Hood, no pudo evitar compararlos con los estoicos ojos azules de quien considero su familia.
Observo con aburrimiento como Drake intentaba una vez más abrir la única puerta disponible. La falta de ventana o de una salida opcional era totalmente intencional, Damian rompería la puerta de no ser que tendría que lidiar con la ira de Pennyworth.
"Es inútil, Drake"
"¡Se te ocurre algo más demonio!" exasperado el aludido grito.
Encerrados en una habitación, solo se le ocurriría una persona lo suficientemente suicida como para juntarlo con Drake a solas.
Ninguno de los dos admitiría que después de calmarse y dejar de pensar en ideas homicidas realmente fue agradable conversar.
El pobre de Dick Grayson no sabia lo que le esperaba al enfrentarse a un detective y un ex-asesino.
Al día siguiente pudo contestar con confianza. Pero su mejor amigo no perdió su sonrisa triste.
Si dejara de recordar. ¿Que sentido tendría estar donde estoy?
