Bokura no Gash Bell!
Parte 17: "¡10 Meses Para la Destrucción!: La Estrategia de Dufaux, una Batalla Para Débiles"
Habían pasado unos días desde su encuentro con Clear Note. Brago, Umagon, Tio y Kanchome se encontraban en la sala de la residencia Takamine junto a sus guardianes del libro, Gash, Kiyomaro y Martel se encontraban junto a ellos mientras que Kurumi seguía encerrada en la habitación de su guardiana. Las miradas de todos estaban serias y nadie decía ninguna palabra.
-Traigo algo de té… - Murmuró la madre de Kiyomaro entrando a la habitación, mirando el aura que todos desprendían, dejó una taza de té con cada uno de los presentes algo preocupada, pero no dijo nada. – Bueno, si necesitan algo más dime, Kiyomaro. –
-Sí. – Asintió el pelinegro.
Hana salió de la habitación cerrando nuevamente la puerta. - ¿Qué hay con esa atmósfera tan pesada? – Murmuró para sí misma algo confundida. – Y más importante… ¿Desde cuándo Kiyomaro tiene tantos amigos extranjeros? El chico que vino ayer también es un extranjero… - Dijo para sí misma caminando de regreso a la cocina. – Parece que sigue recuperándose de la descompensación…bueno, como sea, es bueno que ya tenga más amigos. –
-Aun con Gash, Brago y Asu…Ase…bueno, ese fuerte dragón luchando juntos, ¿no pudieron ganarle a ese tal Clear? – Murmuró Kanchome rompiendo el silencio. – Y ahora ese dragón ya no está con nosotros…además Gash y Brago fueron derrotados, ¡Brago se puso muy flaco! De hecho, ¡esa fue la primera vez que se veía tan divertido! –
-¿Quieres morir? – Murmuró Brago amenazador, aterrorizando al pobre mamodo.
-¡De todas formas, fue bueno que Tio los regresara a la normalidad con su hechizo Saifojio, ¿verdad? – Agregó Kanchome intentando cambiar el tema.
-Pero en realidad… ¿Cómo lo derrotaremos? – Preguntó Tio preocupada. – Ni siquiera el Baou de Gash pudo contra él, ¿no es así? –
-Debemos encontrar un modo. – Respondió Riin mirando a la mamodo. – No hay que dejar que el sacrificio del maestro sea en vano. –
-Sí…gracias a Ashuron, Clear estará inactivo por diez meses. – Agregó Martel mirando a Riin.
-Pero debemos utilizar esos diez meses para volvernos más fuertes. – Dijo Kiyomaro mirando a ambas personas.
-¿Y no podemos ir tras de ellos antes de que se recupere? – Preguntó Tio mirando al pelinegro. - ¿Es verdaderamente imposible ir tras ellos con ese tal Goomu que viaja entre dimensiones? -
-Imposible. – Respondió Brago sin molestarse en verla. – He estado afilando mi sexto sentido para encontrar la presencia de Clear, y no logré hallar nada, deberemos derrotarlo en su forma completa. –
-D-Debido a que yo solo sería un estorbo… - Murmuró Kanchome temblando de miedo. – Les dejaré el resto a ustedes, chicos… -
-¡¿Qué estás diciendo?! ¡Si perdemos, todos moriremos! – Exclamó Tio al borde de las lágrimas, frustradas por la situación. – Todos los demás mamodos van a… -
-Todos nos volveremos más fuertes... – Respondió Kiyomaro mirándolos. - Todos nosotros, con el fin de derrotar a Clear. –
-Para serles honesto, no creo que tengan muchas chances de vencerlo ustedes. – Interrumpió Brago cruzado de brazos, serio como de costumbre. - Pero como dice Kiyomaro, necesitaremos de la cooperación de todos los demonios restantes.
-¡¿Pero cómo nos volveremos más fuertes?! – Exclamó Tio mirándolo. – En solo diez meses… ¿Cómo nos volveremos tan fuertes como Gash? No, ¡incluso más fuerte que él! –
-Yo los instruiré. – Dijo una voz masculina desde la puerta, entrando a la habitación. – "¿Cómo volverse más fuertes?", ¿eso es lo que necesitan saber? –
-¡¿Dufaux?! – Exclamaron Tio, Megumi, Kanchome, Folgore y Sunbeam al unísono.
¿Quién es él, Kiyomaro? – Preguntó Sherry confundida, mirando al rubio.
-Esta persona fue el compañero de Zeon, el hermano gemelo de Gash. – Respondió Kiyomaro parándose al lado de Dufaux.
-Con mi habilidad Comunicador de la Respuesta, puedo hallar la respuesta a cualquier problema en un instante. – Agregó Dufaux mientras las ondas de sus ojos aparecían repentinamente.
-Entonces... – Murmuró Sherry poniéndose de pie. - ¿También puedes hallar la forma de volvernos más fuertes? -
-Eres bastante estúpida, ¿verdad? – Respondió Dufaux mirándola, haciendo que las venas del rostro de Sherry botaran de coraje contenido. - Debido a que ya tengo la respuesta, dije que los instruiré. –
-Pero Dufaux, ¿cómo supiste en donde estaba la casa de Kiyomaro? – Preguntó Tio parándose a un lado de Sherry. - Me da mucha curiosidad saber cómo tú... –
-Eres bastante estúpida, ¿verdad? – Interrumpió Dufaux mirando a la pelirroja, quien tuvo la misma reacción que la rubia mayor. - ¿No podría simplemente haber obtenido la respuesta de "¿en dónde se encuentra la casa de Kiyomaro?" con mi Comunicador de la Respuesta? –
-¿Entonces podría ser que sabías de la situación por esa noticia en la televisión de que apareció un cráter que fue producto de la batalla de Gash contra Clear? – Preguntó Kanchome desde su lugar mirando al joven de ojos verdes.
-Eres más inteligente que esas dos. – Respondió Dufaux apuntando hacia Sherry y Tio, quienes miraron con desprecio al mamodo mitad pato, quien cruzó los brazos, victorioso.
-"Ayer no tuve oportunidad de hablar con él por su cansancio, pero hoy…" – Pensó Martel mirando al excompañero de Zeon, tratando de descubrir la verdad sobre Dufaux.
-Ayer discutí con Gash y Kiyomaro sobre cómo podrían volverse más fuertes. – Comenzó a explicar Fon, mirando a los presentes. - Kiyomaro despertó su Comunicador de la Respuesta durante su batalla contra Clear, pero ha vuelto a desaparecer. – Dijo mirando al pelinegro. - Kiyomaro necesita estabilizar esa habilidad, debido a que no la ha entrenado como yo, solo puede acceder a ella durante cortos períodos de tiempo. – Prosiguió girándose a verlos nuevamente. - Actualmente, el cerebro de Kiyomaro no puede mantener su Comunicador de la Respuesta por mucho tiempo, así que instintivamente él la desconecta durante su vida cotidiana. – Dijo haciendo una leve pausa. - Le enseñaré a Kiyomaro como estabilizar esa habilidad, de esa forma, la podrá utilizar libremente en su batalla contra Clear, y no solo cuando esté en apuros. – Dufaux dirigió su mirada hacia Gash, quien estaba sentado frente a él. - El entrenamiento de Gash consistirá primordialmente en cómo controlar su manto, te entrenaré de la misma forma en que entrené a Zeon, también lo entrené para fortalecer su cuerpo, de esa forma es que podía acortar la distancia entre su oponente y él. – Explicó con su mirada fija en el gemelo Bell. - Pero te será imposible alcanzar la velocidad de Zeon, para eso necesitarías un mínimo de cuatro años de entrenamiento, también te enseñaré a fortalecer el Baou. –
¡A-Ahora enséname! ¡Enséñame! – Exclamó Tio levantándose nuevamente. - ¡Por favor! ¡No quiero convertirme en una carga! – Su mirada cambió a una confundida cuando Dufaux se sentó justo detrás de ella. - ¡Eh?
-No te muevas. – Pidió Fon mientras incrustaba sus dedos en la cabeza de Tio repentinamente, quien cayó de golpe a la mesa.
-¡¿Qué estás haciendo?! – Exclamó Megumi quitando los brazos de Dufaux de la cabeza de su mamodo. - ¡¿Acaso no la matarías si le tocas la cabeza de esa forma?! –
-Simplemente he estimulado algunos puntos de su cerebro. – Respondió Dufaux tranquilamente. - Esos puntos ahora podrán extenderse y volverse más sensitivos, actualmente posees el hechizo Chaajiru Seshirudon, ¿correcto? – Preguntó mirando a Megumi.
-Si. – Asintió la castaña confundida.
-La fuerza de Tio radica en su voluntad protectora. – Explicó el rubio mirando a la pelirroja, quien seguía en shock. - Su escudo final fue capaz de bloquear los relámpagos de Zigadirasu, pero éste podrá volverse más fuerte si entrena su corazón. – Prosiguió ganándose la mirada de Tio, girándose a verla también. - Si entrenas con ejercicios de respiración serás capaz de visualizar los rostros de quienes deseas proteger, comenzaremos con tomar aire profundamente cada cinco minutos. Necesitaremos un temporizador, cuando te hayas acostumbrado, hazlo a cada minuto, y después de eso, practicarás deliberadamente la respiración mientras te ejercitas. – Explicó levantándose. - Controlar la respiración es la mejor forma de mantener la calma y fortalecer el corazón, casi todos los atletas importantes saben de la importancia de esto, un corazón fortalecido jamás se presiona, necesitarán esa clase de compostura para alcanzar su máximo potencial. Si colocan a la fuerza del corazón como el elemento más importante en una batalla, entonces habrá más razones para practicar la respiración, eso va tanto para los mamodos como para los humanos, todos deberían hacerlo. –
-Ahora Umagon. – Pidió Sunbeam mirando al rubio, quien se acercó al mamodo caballo e hizo lo mismo que con Tio.
-¡MERU~! – Exclamó Umagon comenzando a llorar.
-Sería mejor para ustedes si se van a vivir a un lugar lleno de vida silvestre como áfrica o similares. – Explicó Dufaux mirando al mayor. – En medio de la naturaleza es donde podrán despertar muchos de sus instintos latentes. -
-Muy bien, Umagon, nos vamos a África. – Respondió Sunbeam mirando a su mamodo.
-¡¿Meru?! – Exclamó el mamodo en shock.
-Y Umagon, recuerda lo que sucedió cuando tenías dos años y cuatro meses. – Agregó Dufaux mirando al caballo. - Ese recuerdo es la llave para volverse más fuerte. –
-Me... – Murmuró Umagon mirándolo.
-Y ahora tú. – Dijo Dufaux acercándose a Brago, haciendo lo mismo que con los otros dos, haciendo que el mamodo temblara pese a intentar mantenerse firme. - Tú también deberías liberar toda tu naturaleza feroz, debes fortalecer tu cuerpo en un lugar sin vida, como el desierto o la tundra. – Explicó mirándolo. - Parte de volverse adulto es saber cómo bordar tus instintos, tu espíritu no se encuentra en la misma longitud de onda que el de tu compañera, y eso causa una ansiedad innecesaria, dicho eso, deberías ir a algún lugar con un fuerte campo magnético. Al sentir el poder de las estrellas, debería estar más cerca de entender la naturaleza de tu propio poder, una vez que hayas llegado a aquel lugar, deberíamos hablar más. – Dijo girándose hacia el mamodo restante, que temblaba con fuerza en su lugar. – Kanchome. -
-Ok...terminemos con esto... – Tartamudeó el mamodo aterrado, un grito ensordecedor salió de su boca cuando Dufaux incrustó sus dedos dentro de su cabeza, por lo que corrió a abrazar a su guardián mientras lloraba. - ¡FOLGORE~! –
-Kanchome posee un poder increíble, pero él no está consciente de él, ya que la habilidad de Kanchome es la de manipular y transformar imágenes, pero... – Explicó girándose a ver al mamodo que temblaba entre los brazos de Parco. - Esas transformaciones no solo engañan a los ojos del oponente...sino también a sus corazones. Es como con los trucos de magia, los miembros de la audiencia son engañados por su propia imaginación, el poder de Kanchome es mucho más grande que ese. – Dijo ganándose la mirada del mamodo. – Kanchome, tú sueñas mientras duermes, ¿no es así? – Preguntó, a lo que el mamodo respondió asintiendo. - Aun cuando tus sueños no son reales, dejan una enorme impresión, sientes como si pudieras escuchar, oler y tocar, sentir un miedo genuino cuando algo te persigue en el medio de un sueño, ¿no es así? -
-Si... – Asintió Kanchome, mirando a Dufaux sorprendido.
-Esa es la llave, tú entiendes como las ilusiones engañan al corazón. – Prosiguió el rubio mirándolo. Con eso en mente, intenta lo que te estoy por decir... –
-Sí. – Asintió Kanchome mirándolo.
-Por cierto… - Murmuró Tio mirando a Martel. - ¿En dónde se encuentra Kurumi? –
-En la habitación. – Respondió Kanzaki mirando a la pelirroja. – No ha querido salir desde lo sucedido con Clear… -
-¿Tan dañada quedó? – Preguntó Tio sorprendida.
-No es eso… - Murmuró Martel negando con la cabeza. – Simplemente ella…recordó algo que quizá hubiera sido mejor que jamás lo recordara. –
-¿Qué cosa? – Preguntó Tio confundida, y a la vez interesada en la conversación.
-Sería mejor que se lo preguntaran a ella misma, no soy quien para contarlo. – Respondió la joven sonriéndole. – De igual manera, no es que yo sepa mucho de la situación. –
-Solo falta una. – Dijo Dufaux girándose a ver a Martel.
-Lo sé… - Respondió la joven poniéndose de pie. - ¿Podemos salir un momento? Necesito hablar contigo. –
-Sí. – Asintió Dufaux siguiendo a Martel fuera de la habitación, sentándose junto a ella en las escaleras. - ¿Y bien? –
-Dufaux… ¿Todavía me culpas de lo que sucedió? – Preguntó con voz afligida Martel, sin poder verlo al rostro. – De que mamá te vendiera… -
-Aun si no hubieras mentido, el dinero la hubiera convencido. – Respondió Dufaux mirando al frente, como si su mente se perdiera en otro lado. – Todos estos años quise negar la verdad de que ella me hubiera vendido por su decisión, y mientras buscaba un culpable, decidí crearme la idea de que lo había hecho por lo que habías dicho. –
-Dufaux…lo siento demasiado… - Murmuró Martel apretando sus puños, frustrada. – Tenía miedo… ¿Cómo podría decirle a mamá lo que su novio me había hecho aquél día? Jamás me hubiera creído…por eso, cuando se aferró a saber quién me había hecho aquellas marcas en el cuello y en las demás partes de mi cuerpo…solamente pude pensar en ti…te culpé de haber abusado de mí, y ella te golpeó tan fuerte… - Dijo mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos. – Cuando nos dijo que jamás volverías, sentí que era mi culpa…que te había echado por mi mentira…pero después de lo que le hizo a Diane y a Lissette, entendí que simplemente no le preocupábamos en lo absoluto…así que me las llevé conmigo, traté de hacer lo que pudiera por ellas, y cuando conocí a Kurumi…las dejé con una amable familia en Inglaterra que las cuidó. – Finalizó limpiando las lágrimas de sus ojos.
-Ya no importa nada de eso. – Respondió Dufaux tomándola de la mano, ganándose la mirada de la chica. – Cuando todo esto acabe, iremos por ellas y te ayudaré a cuidarlas. –
-Gracias, hermano… - Murmuró Martel recargándose en el hombro de Dufaux, quien la abrazó tomándola del rostro, relajándola. – Estoy tan feliz de haberte encontrado de nuevo. –
-Sí. – Asintió Dufaux, separándose de ella. – Le hice una promesa a Zeon, y se la cumpliré. –
-Lo sé. – Respondió Martel sonriéndole. – Quisiera poder ayudar a Kurumi también, pero desde lo ocurrido con Clear Note se encerró y se niega a hablarme o a los demás… -
-Déjame hablar con ella en privado. – Dijo poniéndose de pie. – Sé que puedo hacerla entrar en razón. –
-¿De verdad? – Preguntó Martel esperanzada, poniéndose de pie.
-Sí. – Asintió Fon caminando hacia la habitación que Kurumi compartía con su compañera, entrando sin más y cerrando la puerta.
-¿No sabes tocar, humano? – Preguntó Kurumi molesta, mirándolo desde la cama donde estaba acostada.
-Kurumi Allen, hija del General Dark Allen de Saika, sirvienta huérfana que vive en el Castillo de la familia real. – Explicó Dufaux cruzando los brazos, ganándose la mirada despectiva de la mamodo.
-¿Quién eres y por qué me conoces? – Preguntó seria, sentándose en la cama para verlo.
-Me llamo Dufaux, fui el Guardián del libro de Zeon. – Respondió mirándola fijamente.
-¿Tú eres Dufaux? – Preguntó sorprendida Kurumi, relajándose. – Entonces, ¡tú puedes decirme lo que…! –
-"Lo que todos te ocultan", ¿verdad? – Preguntó mirándola fijamente, Kurumi asintió. – Es normal que no quieran decírtelo, intentan mantenerte estable. –
-¿Estable? – Murmuró confundida. - ¿A qué te refieres? –
-Faudo, un mamodo gigante que Zeon manipuló para intentar destruir este mundo, entraste en el grupo de Gash con el fin de detenerlo al mismo tiempo que fingías traicionar a tus amigos para alejarlos del peligro, pero cuando estuviste frente a Zeon te quebraste emocionalmente, él le mostró la cicatriz en tu pecho a Gash, después perdiste mucha sangre cuando te arrancó la mano y estuviste al borde de la muerte cuando fungiste como escudo para salvarlo de un mamodo llamado Rodeaux que lo traicionó e intentó asesinarlo. – Explicó Dufaux sin titubeos, sorprendiendo a la pelinegra. – Después de que Gash quemara su libro, Zeon les pidió perdón a ambos y prometieron volver todos juntos al Makai. –
-Zeon… - Murmuró Kurumi bajando la mirada. – Todos esperan que haga algo, pero el solo recordar la presencia de Clear me aterra tanto que no puedo pensar…y tengo miedo de que ese hechizo se libere nuevamente… -
-¿Por qué le temes? – Preguntó Dufaux mirándola mientras se sentaba en la cama, a un lado de ella. - ¿Realmente te aterra tanto su poder? -
-No es solo su poder destructivo, es…su ser mismo. – Respondió mirando al rubio. – La forma en que asesinó a mi padre…lo torturó de forma lenta y dolorosa, se burló de él como si no significara nada, lo mató de una manera terriblemente ridícula…a él, a un General…a un guardián de la familia real que era tan reconocido y poderoso, que no cualquiera se atrevía a retarlo, alguien que incluso Zeon respetaba…y un niño lo mató. – Explicó desviando la mirada hacia sus manos. – Zeon me escupiría en la cara si estuviera aquí…después de todo, malgastó 4 años de su vida entrenando a una inútil buena para nada, miedosa e insignificante que ni siquiera debería haber sido elegida para esta batalla… - Murmuró soltando un suspiro de resigno, de frustración. – A veces me pregunto por qué Zeon se molestó en salvarme aquél día…ni siquiera me conocía, ¿por qué salvar a alguien como yo? Alguien a quien su mismo padre despreció por no saber hacer nada y ser un estorbo en todo…alguien que huyó de su hogar y lo dejó a su suerte por miedo…lo peor es que le temo tanto a la muerte que ni siquiera soy capaz de dejar que me maten. –
-¿Y Martel? – Preguntó sin apartar su mirada de ella. - ¿Y Gash? ¿Kiyomaro? ¿No te preocupa lo que le pase a tus amigos o al mundo mismo? –
-¡¿Y qué puedo hacer?! – Exclamó girándose a verlo. - ¡Estoy aterrada, Dufaux! ¡Ni siquiera pude detener a Zeon con su venganza, ¿qué podría hacer contra un mamodo sin sentimientos que mata por placer sin dudar?! –
-Ya veo. – Murmuró cerrando sus ojos.
En ese momento Brago abrió la puerta de golpe, sorprendiendo a Kurumi.
-¡Ya estoy harto de esto! – Exclamó caminando hacia Kurumi furioso, tomándola del brazo.
-¡Suéltame! – Replicó la pelinegra, quien solamente recibió un golpe en el estómago que la sofocó.
Dufaux se quedó en silencio viendo la escena, todos instantáneamente se dirigieron hacia el lugar, notando cómo Brago jalaba a Kurumi del brazo fuera de la casa, dirigiéndose a un lugar en específico. Sherry miró en silencio esto y caminó detrás de su mamodo con su libro en manos, Gash y Kiyomaro se miraron por unos segundos algo preocupados, siguiendo a la pareja. Los demás intentaron seguirlos, pero Dufaux los detuvo con la mano, ganándose las miradas consternadas de todos.
-Necesita esto, déjenlos solos. – Dijo Fon mirando hacia la puerta abierta, viendo a los 5 alejarse. – Volverán pronto. –
[…]
-¡¿P-Por qué me traes aquí, Brago?! – Exclamó Kurumi tratando de zafarse del agarre, Brago no respondió, solamente siguió jaloneándola hasta el interior del bosque de Mochinoki. - ¡Suéltame! ¡Suéltame de una vez! –
-Guarda silencio. – Ordenó el Mamodo oscuro.
-¡Te dije que me soltaras! – Gritó nuevamente forcejeando. - ¡Déjame ir! ¡Haz algo, Sherry! –
-Lo siento, pero esta vez apoyo la decisión de Brago. – Dijo la rubia caminando al lado de ambos mamodos.
-¿Q-Qué…? – Murmuró sin entender la situación.
Brago, en un movimiento rápido, empujó a Kurumi hacia el frente para rebotarla de espaldas contra un árbol con fuerza, la pelinegra se quejó de dolor y cayó de sentón al suelo.
-¡¿Por qué hiciste-…?! –
-¡Reisu! – Sherry pronunció el hechizo.
Brago creó una bola de energía que lanzó contra la pelinegra, empujándola con fuerza nuevamente contra el árbol hiriéndola e interrumpiendo su pregunta.
-¡AY! ¡¿Por qué me atacas?! – Exclamó furiosa levantándose.
-Escúchame bien mocosa, porque no pienso repetirlo. – Habló Brago mirándola fijamente con unos ojos oscuros que la asustaban, pero le impedían dejar de verlos. – El enemigo que enfrentaremos es muy poderoso y tú misma lo viste, la batalla que se avecina será realmente grande que podría causar una destrucción masiva si la perdemos. – Comenzó a explicar el Mamodo sin dejar de verla. – Necesitamos todo el poder que podamos conseguir, y el que tú estés dudando por un maldito temor estúpido es una molestia para nosotros. –
-E-Eso no tiene nada que ver contigo. – Respondió mirándolo fijamente. – Lo que yo haga no es asunto tuyo… -
-¡CALLATE! – Exclamó Brago.
-¡Aian Gurabirei! – Pronunció Sherry, inmovilizando a Kurumi con el hechizo de gravedad que Brago lanzó contra ella para tumbarla en el suelo mientras la fuerza gravitacional recaía sobre su cuerpo lastimándola.
-De-Déjame… - Murmuró Kurumi sintiendo como su cuerpo era lentamente aplastado.
-No soy el tipo de Mamodo que haría equipo con débiles, pero por esta vez haré una excepción ya que necesitamos todo el poder posible. – Prosiguió Brago mirándola. – Y si no planeas cooperar con nosotros por un estúpido trauma, entonces no me molestaría quemar tu libro de una vez. –
-¡¿Q-Qué…?! – Exclamó sorprendida. – No tocarás mi libro, desgraciado… -
-¡UNU! ¡Brago! – Interrumpió Gash llegando con ellos. - ¡Deja en paz a Kurumi-chan! –
-¡¿Ga-Gash…?! – Se sorprendió Kurumi al verlo llegar a toda prisa.
-¡Gigano Reisu! – El ataque golpeó a Gash de improviso, lanzándolo contra los árboles. – Mantente alejado, niño del libro rojo. – Dijo Sherry mirándolo.
-Unu… - Murmuró levantándose. – No dejaré que quemen el libro de Kurumi-chan. –
-Gash… - Murmuró Kurumi mirándolo de reojo.
-¡Escucha atentamente, mocosa! – Exclamó Brago mientras la fuerza del Aian Gurabirei se intensificaba, aplastando con fuerza a Kurumi contra el suelo. - ¡Que ganemos en esta batalla es esencial si queremos evitar la destrucción de nuestro mundo! ¡Tu vida no vale más que la de todos en el Mundo Mamodo o los humanos que viven en este mundo! ¡Levanta tus inútiles manos y haz algo si realmente te preocupa la vida de ese tal Zeon! ¡Si no planeas ayudar, entonces haznos el favor de desaparecer! –
-¡Kurumi-chan…! – Exclamó Gash queriendo ayudarla, pero fue frenado por Kiyomaro. - ¡¿Por qué, Kiyomaro?! –
-Esta es la batalla de Kurumi, no debemos intervenir. – Respondió Kiyomaro mirando al frente. – Debe encontrar su propia respuesta. –
-Kiyomaro… - Murmuró girándose a ver a Kurumi, sintiéndose impotente al no poder ayudarla. – Pero está sufriendo… -
-Nadie dijo que sería fácil, pero es algo que debe hacer ella sola. – Respondió Takamine sonriéndole. – Digamos que es su "prueba de voluntad". –
-Prueba de voluntad… - Murmuró Gash mirando a la pelinegra.
-¡Déjame ir…! – Murmuró con dificultad, sentía cómo su cuerpo era aplastado con fuerza. - ¡Dije que me dejes en paz! – Exclamó mientras su cabello se tornaba rojo, apareciendo repentinamente su aura de fuego para anular el ataque de Brago. – No vuelvas a tocarme. –
-Si no planeas ser de utilidad, entonces no estorbes. – Amenazó Brago mirándola fijamente, con sus ojos afilados como si fuesen cuchillas mortales. – Si te metes en el camino, no hará faltar quemar tu libro, porque yo mismo te aniquilaré. –
Kurumi apretó sus puños frustrada y lo miró, su cabello había vuelto a su color natural mientras su aura había desaparecido por completo. Los cuatro regresaron a casa de Kiyomaro, dejando sola a Kurumi en aquél lugar.
[…]
Habían pasado ya tres días. Todos habían visitado constantemente la casa de Kiyomaro para recibir lecciones e instrucciones por parte de Dufaux, exceptuando a Kurumi, quien seguía recluida en su habitación compartida.
-Gracias, Dufaux. – Dijo Sherry haciendo una reverencia. – Entrenaremos siguiendo la tabla de ejercicios que nos has dado. –
-¿Cómo entrenarán ustedes? – Preguntó Gash curioso.
-Brago tiene una lista de lugares donde los campos magnéticos son especialmente potentes, tendrá que visitarlos todos para entrenar su cuerpo bajo condiciones naturales extremistas. – Explicó Sherry mirando a su compañero mamodo de reojo, luego regresó la vista al mamodo rubio y sonrió. – Yo volveré a Francia y estudiaré esta tabla de entrenamiento. – Agregó mostrando su bolso.
-¿Entonces van a entrenar por separado? – Preguntó Kiyomaro mirando a la rubia.
-Sí, pero cada vez que aparezca un nuevo conjuro nos reuniremos para practicarlo. – Respondió Sherry mirándolo.
-Si hay algo que no entiendas, envíame un correo electrónico. – Agregó Dufaux mirándola.
-Vale, pero no me respondas recordándome lo "estúpida" que soy. – Reprochó Sherry mirándolo.
-¿Por qué no? – Preguntó Dufaux restándole importancia. – Si no lo entiendes es porque eres estúpida. –
-"Dufaux era el Guardián del libro de Zeon, el hermano gemelo de Gash." – Pensó Sherry tocándose la frente frustrada. – "Me pregunto si con Zeon era tan poco considerado como con los demás…" – Belmont soltó un suspiro e ingresó a la limosina que la esperaba junto a Brago.
-Nos vemos chicos, nos pondremos en contacto antes del retorno de Clear. – Dijo Kiyomaro despidiéndose.
-Bien. – Asintió Sherry mirándolo. – Les deseo mucha suerte a todos, sean fuertes y superen sus propios límites. – Dijo mirándolos con seriedad. – Si Clear se sale con la suya, significará la muerte de Brago, Gash, y todos los mamodos en el Mundo Mamodo.
-Lo sé. – Respondió Takamine con firmeza. – Vamos a proteger el futuro de todos los mamodos. –
-Volveremos a vernos pronto, y Martel… - Dijo girándose a ver a la castaña, quien estaba a un lado de Dufaux. – Espero que la situación de Kurumi mejore, sin importar lo que pase, la vamos a necesitar. –
-Lo sé. – Respondió Martel apretando levemente sus puños. – Yo la haré entrar en razón, cuenta con ello. –
-De acuerdo. – Asintió Sherry, algo calmada. - ¡Hasta luego! – Se despidió la rubia, partiendo del lugar junto a Brago.
-Bueno, nosotros también nos vamos. – Dijo Sunbeam mirando a Umagon. - ¡Tenemos que alistar todo para partir de inmediato a África! –
-¡¿Eh?! ¡Umagon, Sunbeam-san, ¿de verdad se irán a África?! – Exclamó Kiyomaro mirándolos.
-La empresa automotriz donde trabajo ha abierto una nueva fábrica en África. – Explicó Sunbeam mirándolo. – Están buscando voluntarios para ir a inspeccionar el lugar, necesitan saber si las instalaciones son resistentes a los elementos naturales y si la ubicación es segura, entre otras cosas. – Dijo mirando la bolsa en sus manos. – Me llevaré la tabla de ejercicios de Dufaux y practicaremos, el entrenamiento de Umagon es esencial. –
-¡Meru! – Exclamó Umagon mirándolo con decisión.
-Todos están dando lo mejor de sí… ¿Por qué yo no puedo hacerlo…? – Pensó Kurumi mirando todo desde la ventana. - ¿Por qué no puedo sacar esas imágenes de mi mente? También quiero pelear, pero… - Murmuró abrazándose a sí misma. – No quiero lastimar a nadie…si esa cosa se libera de nuevo y no puedo controlarlo…podría arruinar todo…los esfuerzos de los demás, sus entrenamientos…todo habría sido en vano si los lastimara… - Dijo para sí misma reteniendo las lágrimas en sus ojos. – Gash, Zeon, lo siento…no soy lo suficientemente fuerte para atreverme a enfrentar a Clear…no quiero perderlos a ustedes también, por eso…lo mejor es que me mantenga alejada… -
-Eres increíble, Dufaux. – Dijo Kiyomaro mirando al rubio. - ¿Qué les has hecho en la cabeza? –
-¿Eh? Ah, eso. – Respondió Fon mirando al cielo. – Tio, Umagon, Kanchome, Brago…tenían que ser conscientes de sus propios poderes, por eso les he activado distintos puntos del cerebro, eso es todo, no he hecho nada extraordinario. –
-De todos modos, nos estás ayudando mucho, Dufaux. – Agregó Kiyomaro viéndolo. – Me sorprendió que te presentaras en mi casa repentinamente, y que nos prepararas unas tablas de ejercicios tan detalladas. – Explicó algo curioso. - ¿Por qué nos ayudas? –
-Porque… - Respondió Dufaux mirando hacia el frente. – Zeon está en el Mundo Mamodo, y no quiero que muera. –
Kiyomaro sonrió ante este comentario, viendo al frente con orgullo. – "Ya veo…él ha cambiado también." –
-Martel. – La llamó Fon, ganándose la mirada curiosa de su hermana menor. – También he preparado una tabla de ejercicios para ti. –
-Pero Kurumi… - Murmuró Martel mirando de reojo hacia la ventana de la habitación de Kurumi. – Ella no… -
-Te dije que yo la haría entrar en razón. – Interrumpió Dufaux sereno. – Su entrenamiento será diferente del tuyo, trabajarán por separado. – Explicó mirando a su hermana. – Al igual que Kiyomaro, tendrás que seguir yendo a clases y continuar tu vida cotidiana, entrenarás en tu tiempo libre lo que he detallado para ti. –
-¿Por qué no puedo entrenar con Kurumi? – Preguntó Martel confundida por lo dicho.
-Porque ella necesita aprender a controlar tanto sus poderes como sus memorias, es muy inestable en estos momentos, Zeon me habló algo de ella en el pasado, sé cómo tratarla para mejorar eso. – Explicó Fon con tranquilidad. – Tú tienes que aprender a dejar de temerle a tu compañera, el miedo es el peor enemigo que tienen ustedes dos, y eso las divide en el campo de batalla. –
-¿Miedo? – Murmuró Martel sorprendida, y consternada a la vez.
Dufaux asintió. – Cuando ella no puede controlarse, tú le temes, y ese temor rompe la conexión entre ustedes dos, haciendo que ella tampoco pueda controlarse. – Explicó dirigiendo nuevamente su vista al frente. – Ahora, terminaré con la faltante, volveré en un momento. – Finalizó entrando en la casa.
-Dufaux… - Murmuró Martel mirándolo, algo preocupada.
-¿Desde cuándo son tan unidos? – Preguntó Kiyomaro un poco sorprendido de la familiaridad de ambos. – Se tratan demasiado apegado. –
-¿Eh? – Martel lo miró confundida, entendiendo el contexto de las palabras de Takamine y soltando una carcajada. - ¡Tranquilo, Kiyo-chan! ¡No estés celoso, no es lo que piensas! –
-¡No estoy celoso! – Replicó sonrojándose levemente. - ¡Solo estoy algo sorprendido! –
-Dufaux es mi hermano mayor. – Respondió Kanzaki con una sonrisa, acercándose a Takamine. – Así que no te pongas celoso, no hay nada más entre nosotros. –
-¡¿Es tu hermano?! – Exclamó Kiyomaro impactado. - ¡¿Por qué nunca lo dijiste?! –
-Porque no preguntaste. – Respondió Martel encogiéndose de hombros, restándole importancia.
[…]
-¿Ya hablarás conmigo? – Preguntó Dufaux mirando a Kurumi, quien leía un libro en su cama. – Eres la única que falta. –
-Ya dije que no pelearé. – Respondió Kurumi sin dignarse a verlo.
-Toma. – Dijo el rubio quitándose su chaqueta, extendiéndosela a la mamodo.
-¿Qué? – Preguntó confundida de aquella acción. - ¿Para qué quiero eso? –
-Revisa el bolsillo. – Respondió dejándola sobre las piernas de Kurumi.
Allen miró confundida la chaqueta, pero obedeció la orden. Su mirada cambió a una melancólica cuando tomó entre sus manos aquél trozo de tela blanca, lo reconocía a la perfección.
-¿De dónde sacaste esto? – Preguntó sin apartar la mirada de la tela en sus manos.
-Tú la pusiste ahí. – Respondió acercándose a ella. – En la batalla final de Zeon y Gash, él nos protegió a los dos con eso para salvarnos de ser golpeados por Baou, y luego de que Zeon volviera al Mundo Mamodo lo guardaste ahí antes de enfrentarte a Faudo. –
-Zeon… - Murmuró Kurumi abrazando el trozo de tela, aferrándolo a su pecho. – Yo…yo… -
-Aunque no lo diga abiertamente, él te aprecia demasiado. – Dijo Dufaux mirándola fijamente. – Después de lo que sucedió en Inglaterra, comenzó a hablar mucho de ti por un tiempo. -
-¿De mí? – Preguntó confundida, girándose a ver al mayor.
Dufaux asintió. – Hace unos días preguntaste "¿por qué me salvó?", la respuesta es porque le recordabas a él mismo. –
-¿Qué quieres decir? – Preguntó Kurumi sin entender la conversación.
-Acababa de recibir la noticia de que su profesor había sido asesinado, y justo mientras cruzaba los jardines te encontró, actuó por inercia, cuando su madre pidió un traslado para ti de regreso a Saika, él se negó a hacerlo. – Explicó sentándose frente a la pelinegra, quien lo miraba fijamente en silencio. –Él quería ayudarte a salir adelante, a ser fuerte, sabía que estabas sola en el mundo y que ese era el motivo por el que habías intentado suicidarte, entendió que, aunque él se sintiera solo por la indiferencia de sus padres, al menos los tenía con él, tu habías perdido a la única persona que tenías, y eso lo hizo ver lo afortunado que era. – Prosiguió dirigiendo su vista hacia la ventana. – Te vio tan sola e indefensa que quiso protegerte con el poder que cada día fortalecía, y antes de darse cuenta te había tomado cariño, ya no se sentía solo como antes, porque te tenía a su lado. –
-¿Por qué me dices todo esto? – Preguntó con algo de impaciencia. – No entiendo a qué viene toda esta conversación. –
-Zeon estuvo dispuesto a dejar de lado su egocentrismo para cuidarte, tuvo paciencia para entrenarte cuando nadie más la tuvo, aceptó la responsabilidad total de criarte cuando él también era un niño, gastó sus horas de descanso ayudándote a salir adelante sin importarle que tuviera que ir a sus entrenamientos y estudios sin haber reposado aunque fuese un poco, dedicó su vida y mostró sus sentimientos a la única persona que creía que lo merecía, y la salvó aun cuando ella le había traicionado por proteger a su hermano gemelo que tanto aborrecía. – Respondió Dufaux volviendo a verla. – Él renunció a muchas cosas y soportó todo ese dolor por ti, ahora te pregunto yo a ti, ¿qué estás dispuesta a hacer tú para salvarlo a él ahora? –
-Tengo miedo. – Murmuró Kurumi aferrándose al trozo de tela. – Ciertamente le temo al poder de Clear Note, pero estoy más aterrada de mí misma…el aura de los Allen, esa cosa que sale de mí cuando pierdo el control que lo destruye todo con sus llamas, incluso esa personalidad que me domina cuando entro en ese estado…no me perdonaría si lastimara a mis amigos y que por mi culpa Clear se saliera con la suya…no soporto esa idea Dufaux, por eso… -
-Yo te enseñaré a dominarlo. – Interrumpió Fon ganándose la mirada sorprendida de Kurumi. – Así como entrenaré a Gash te entrenaré a ti, me serás más fácil de auxiliar, después de todo tu estilo es muy similar al de Zeon gracias a que te entrenó en el pasado. –
-¿Realmente crees que puedo tener el control sobre eso? – Preguntó un poco esperanzada, mirándolo.
-Sí. – Asintió Fon con seguridad. – Gash pudo dominar a Baou, ¿por qué tú no podrías dominar un poder que viene en ti desde el nacimiento? –
Kurumi miró nuevamente el trozo de manto en sus manos, dudosa de su respuesta, no podía sentir la presencia de Goomu o de Clear, y eso la aterraba aún más. La idea de herir a sus compañeros o de incluso ser la culpable de que las personas que más quería fuesen asesinadas por sus errores la hacía dudar, pero sabía que Dufaux tenía razón. Zeon había dado todo por ella, ¿acaso no había jurado proteger a Gash y al mismo Zeon durante la batalla? El gemelo mayor de los Bell le había salvado la vida, era hora de devolvérsela.
-De acuerdo, Dufaux. – Murmuró girándose a verlo. – Lo haré, por Zeon…por Gash…lo haré por ellos. –
-Bien. – Respondió el rubio poniéndose de pie. – Entonces sal de este lugar, baja a comer y después discutiremos tu plan de entrenamiento. – Explicó caminando hacia la puerta, pero deteniéndose en el umbral. – Y discúlpate con Martel, es quizás la persona más preocupada por ti aquí. – Dijo antes de cerrar la puerta, dejando sola a la chica.
-Gracias… - Murmuró al aire, regresando la vista al recuerdo de Zeon en sus manos. – Mi querido Zeon…te prometo que no dejaré que te maten, no seré esa niña miedosa e inútil nunca más, no volveré a ser una molestia, lo juro...así que… - Dijo abrazando nuevamente aquella tela, mientras las lágrimas caían de sus ojos. – Espérame por favor… -
-"Kurumi-chan…" – Pensó Gash recargado a un lado de la puerta, escuchando todo desde afuera. – "Zeon, te prometo que no dejaré que nadie muera…los salvaré a todos y me convertiré en un Rey bondadoso, Kurumi-chan ya ha sufrido demasiado, pero te prometo que no volverá a llorar por nosotros, porque la voy a proteger…ella volverá a sonreír, nuestra preciada amiga volverá a ser feliz, ¡te lo prometo!" –
[…]
Los días pasaban, y cada pareja comenzó sus entrenamientos marcados por Dufaux en sus respectivas tablas. El esfuerzo de cada uno empezaba a dar frutos, demostrado por los conjuros que comenzaban a aparecer en sus respectivos libros. Dufaux se había instalado en casa de Kiyomaro para estar cerca, de esa manera podía apoyar de cerca a todos en la residencia Takamine.
Después del sexto mes de entrenamiento, Dufaux dio la orden a Kurumi de viajar a Italia para encontrarse con Folgore y Kanchome, con el fin de que aprendiera a controlarse por sí misma en una situación de peligro, gracias a los nuevos conjuros que el mamodo mitad pato había adquirido con el entrenamiento, era el contrincante perfecto para que Allen mejorara el dominio sobre sí misma. Martel había permanecido en Mochinoki, entrenando con ayuda de Kiyomaro y de su hermano mayor.
Había llegado el séptimo mes, y finalmente la pelinegra comenzaba a mostrar mejorías en su entrenamiento con Kanchome. Era de día, Parco se encontraba ausente, por lo que ambos mamodos estaban en el departamento solos.
-Buenos días, Kanchome. – Saludó Kurumi caminando hacia su amigo, quien hacía una figura con papel mache. - ¿Qué estás haciendo? –
-Estaba haciendo una figura de papel mache, pero ahora mismo la guardo en una bolsa de vinilo, no se secará en aproximadamente un día. – Respondió el mamodo girándose a verla. - ¡Mira esto! – Exclamó buscando algo entre sus cosas. - ¿Sabes lo que es? –
-¡¿Eh?! ¿Tienes una cuchara para helado? – Preguntó Kurumi sorprendida. - ¿De dónde la sacaste? –
-El señor de la heladería la usaba, pero como acababa de comprar una nueva me la regaló. –
-Vaya suerte. – Dijo la pelinegra acercándose a él.
-Está genial ¿verdad? – Preguntó Kanchome mirándola. – Tiene un poco de óxido, pero todavía se puede utilizar. – Dijo emocionado. – Oye, ¿quieres jugar a la tienda de helados? –
-¡Sí! – Asintió Kurumi emocionada, recordando nuevamente que solo era una niña. - ¡Yo quiero usarla, quiero ser la vendedora de helado! ¿Qué te parece? –
-De acuerdo, entonces yo seré el cliente. – Respondió Kanchome mirándola. - ¿Puedes ir a comprar el helado? –
-Sí, no hay problema. – Asintió Kurumi buscando su cartera. – He ahorrado un poco del dinero que Martel me ha enviado, así que compraré mucho helado, ¡no me tardo! – Exclamó saliendo del lugar.
-Bien, entonces mientras Kurumi regresa, jugaré de nuevo con el papel mache. – Dijo Kanchome para sí mismo tomando de nuevo su figura sin terminar, quedándose pensativo. – Realmente no lo entiendo… ¿Por qué a Folgore le gustan más los hipopótamos que los leones? – Se cuestionó en voz alta. – Le preguntaré de nuevo durante el almuerzo. –
-Ecco il tuo gelato. – Dijo el heladero, entregándole 3 cubetas de distintos sabores de helado a Kurumi.
-¡Grazie! ¡Arrivederci! – Exclamó contenta tomando las cubetas en sus manos, caminando de regreso a casa de Folgore. - ¡Es más divertido comer helado con un amigo! – Dijo para sí misma soltando una risita, quedándose seria repentinamente por unos momentos. – Papá jamás me dejó salir, así que nunca tuve ningún amigo…y Zeon en realidad nunca jugó conmigo…me siento extraña jugando de esta manera con Kanchome, después de todo, nunca había jugado con alguien a pesar de ser solo una niña… - Comenzó a divagar en sus pensamientos hablando sola. – Debería dejar de hablar sola y darme prisa, o el helado se derretirá. – Kurumi comenzó a correr emocionada, pero un sentimiento la hizo quedarse estática. – "E-Esto es…" – Pensó aterrada mientras Goomu y Mir aparecían frente a ella de la nada. – Goomu… - Murmuró con la voz temblorosa.
-Vaya, vaya, ¿quién lo diría? La niña valiente se encontraba aquí en Milán. – Dijo Mir mirando a Kurumi fijamente con una sonrisa. - ¿Y tú guardiana? –
-"No puedo usar conjuros sin Martel cerca…y no puedo comunicarme con ella para que me auxilie…" – Pensó retrocediendo unos pasos, asustada. – "Estoy acorralada…" –
-¡Dioborosu! – Recitó Mir, haciendo que Goomu atacara a Kurumi.
-¡Mierda…! – Exclamó lanzando el helado hacia el hechizo mientras lo esquivaba a duras penas. – "Los entrenamientos con Kanchome me han ayudado bastante, pero a este paso seré eliminada sin que quemen mi libro…" – Pensó comenzando a correr hacia un callejón. – "¡Vamos, Kurumi! ¡Tienes que hacer un esfuerzo para eliminar tu presencia! ¡Te encontrarán si no lo haces!" –
-Kurumi está tardando mucho… ¿Se habrá perdido? – Se preguntó Kanchome siguiendo su escultura de papel, algo preocupado. – Creo que tendré que ir a buscarla. – Murmuró guardando sus cosas nuevamente. – Ya es hora de que Folgore regrese, ¿por qué no habrá llegado todavía? Me pregunto qué habrá pasado con él… -
-Estoy un poco cansada de correr detrás de ti. – Dijo Mir mirando a Kurumi, quien seguía corriendo intentando huir. – Te has escabullido muchas veces, ¿Clear se enfadaría si te asesinamos de una buena vez? No has hecho más que meterte en nuestro camino. –
-Que todavía no hayas lanzando algo más fuerte que eso significa que le temes tanto a Clear que no eres capaz de asesinarme por miedo a lo que te haga. – Dijo Kurumi con una sonrisa desafiante. - ¿Tan valiosa soy para Clear que sus lacayos no pueden herirme? –
-No te sientas importante mocosa insignificante, la única razón por la que sigues viva es que Clear desea descuartizarte lentamente. – Respondió Mir de forma amenazante. – Aunque comienzas a ser una molestia para mí, no me importaría recibir un regaño de su parte con tal de destruirte. –
-Solo eres palabras. – Replicó Kurumi mirándola fijamente. – No eres capaz de eso.
-Me fastidias… - Murmuró Mir abriendo su libro. - ¡Gigano Dioborosu! –
-"¡Maldición…!" – Pensó Kurumi intentando esquivar el ataque, pero fallando en el intento, siendo golpeaba con fuerza, cayendo al suelo herida. – "No creí que de verdad se atreviera a atacarme enserio…" –
-¿Ya estás en el suelo? JAJAJAJA, me matas de la risa. – Exclamó Mir con una carcajada. – No eres nadie sin tu guardiana, ¿no es así? –
-Je… ¿Eso es todo lo que tienes? – Preguntó Kurumi con una risita.
-¿Qué? – Murmuró la mujer mirando a la mamodo.
-Dije…que si eso era todo lo que tenías. – Repitió Kurumi poniéndose de pie con un poco de dificultad. – Los golpes de Zeon a la edad de 3 años eran más dolorosos que esto, si crees que un conjuro así de débil me matará estás muy equivocada. – Dijo girándose a verla con una sonrisa en su rostro, una sonrisa desafiante y orgullosa. - ¡¿Crees que me matarás con un conjuro mediocre cuando soporté los entrenamientos de mi padre y de Zeon?! ¡Soy la hija de un General, tus ataques no…! –
-¡Gigano Dioborosu! – Atacó nuevamente, tumbándola al suelo por el golpe imprevisto. - ¡No te sientas la gran cosa, no eres nadie sin tus conjuros para salvarte! –
-Yo…voy a convertirme en General… - Murmuró Kurumi levantándose con dificultad. – Cuando Gash sea Rey, me someteré a la prueba…yo heredaré el Reino de mi padre…y me convertiré en la General que liderará todo un ejército…voy a proteger al Rey con mis propias manos, y a mi pueblo… - Dijo volviendo a ver a Mir, con sus ojos filosos como dos dagas mortales. - ¡Los perros de Clear no me van a detener! ¡Unos débiles como ustedes jamás me van a derrotar! –
-¡Cierra la boca ya! ¡Gigano Dioborosu! – Atacó furiosa Mir, mirando a Kurumi.
No obstante, antes de que el ataque llegara a ella, desapareció repentinamente, haciendo que Allen suspirara relajándose del terror que había sentido.
-¡Kurumi, ¿estás bien?! – Exclamó una voz conocida, ganándose la mirada de la mamodo.
-Kanchome… - Murmuró girándose a ver a Kanchome y a Folgore que habían llegado repentinamente.
-Me alegro de que estés bien, no sabría qué hacer si no pudiera protegerte como les prometí a los demás. – Dijo Kanchome mirándola con una sonrisa.
-"¿Qué está pasando…?" – Pensó Mir atónita. – "Mi conjuro…el conjuro de Goomu… ¡¿Desapareció?!" –
-Hice bien en buscarte aquí, concentré todos mis sentidos y busqué a los mamodos cercanos, aprendí esta habilidad para rastrear las ubicaciones exactas de los mamodos en el entrenamiento especial que Dufaux me dio. – Explicó el mamodo mitad pato apuntando a su frente. – Folgore estaba en un grupo de chicas, así que no podía reunirse conmigo de inmediato. –
-Kanchome, Folgore…gracias. – Respondió levantándose con ayuda de Folgore. – Me salvaron. – Murmuró girándose a ver a Goomu. – Este es el mamodo del que Kiyomaro y los demás les hablaron, Goomu, el mamodo que puede moverse a través del espacio sin problemas. –
-¡Folgore, vamos! – Exclamó Kanchome tomando posición de batalla. – Esos sujetos hicieron pasar a todos mis amigos por cosas horribles, ¡vamos a derrotarlos! –
-¡De acuerdo, vamos, Kanchome! – Exclamó Folgore apoyándolo. – Quédate detrás de nosotros Kurumi. –
-No tengas miedo, yo te protegeré. – Agregó Kanchome con seguridad.
-Kanchome… - Murmuró sorprendida mirándolo. – "Nunca hablé con él en nuestro mundo, pero solía ser un cobarde en todo, siempre lo veía huyendo de los demás mamodos…lo consideraba un débil inútil…y mi vida fue salvada por él." – Pensó mirando a la pareja frente a ella. – "Folgore, Kanchome, muchas gracias…" –
-Hm, parece que realmente nos subestiman ¿verdad? – Preguntó Mir bajando de Goomu. – ¡Debes estar fanfarroneando, después de todo uno de mis ataques débiles te derrotarían con facilidad! ¡Wii Mu Wo Jingamuru Dioborosu! – Exclamó invocando una poderosa esfera de energía destructiva. - ¡Jaja, este conjuro ni siquiera puede compararse con los débiles de antes! ¡Con esto morirán! –
-¡Fou Supuporuku! – Contraatacó Folgore, Kanchome unió sus dedos índices formando una especie de sello, e instantáneamente el hechizo desapareció.
-¿Nuestro conjuro desapareció de nuevo…? – Murmuró Mir incrédula.
-¡Folgore! – Exclamó Kanchome mirándolos.
-¡Miriaru Poruku! – Recitó Parco.
-¡Wii Mu Wo…! – Repitió Kanchome recitando.
-E-Espera… - Murmuró Mir incrédula.
-¡…Jingamuru Dioborosu! – Exclamó Kanchome invocando el hechizo, dejando atónita a Mir.
El mamodo mitad pato sonrió con victoria mientras lanzaba de regreso el ataque, Mir retrocedió para que Goomu la cubriera con su cuerpo.
-"Había entrenado con ellos…pero algo como esto jamás lo imaginé." – Pensó sorprendida viendo lo que sus compañeros hacían, entendiendo finalmente la razón por la que Dufaux la había enviado especialmente con el italiano y su compañero mamodo.
-No puede ser… - Murmuró Mir atónita. – No fue solo la misma forma que nuestro conjuro, su poder…era el mismo que el Jingamuru Dioborosu de Goomu… ¡¿Usaron el conjuro de Goomu?! –
-¡Gigano Dioborosu! – Atacó nuevamente Kanchome, regresando otro conjuro contra ellos.
-¡Goomu, huye! – Exclamó Mir montándose de nuevo en el hombro de Goomu. - ¡No puedo medir el poder de este pato! ¡Nos retiraremos ahora y esperaremos al regreso de Clear! – Ordenó mientras Goomu creaba un portal para huir.
-¡Están tratando de escapar! – Exclamó Kanchome mirándolos. - ¡Folgore, lanza el hechizo final! ¡Si se nos escapan, no sabemos cuándo volverán a atacar! –
-¡De acuerdo! – Exclamó Folgore asintiendo. – ¡Shin Poruku! –
-¡Demasiado lento, pyon~! – Exclamó Mir en burla mientras ambos entraban al portal, apareciendo en otro lugar. – Fufu, ya no tenemos que preocuparnos, ya estamos muy lejos. – Murmuró mirando a su mamodo. – Goomu, recibiste un daño terrible…sólo lo vio una vez, pero puede copiar completamente nuestros conjuros, es muy peligroso. –
-Es un poco temprano para tomar un descanso, ¿no les parece? – Preguntó la voz de Kanchome, quien apareció detrás de ellos con una especie de armadura de superhéroe. - ¡Ya es imposible para ustedes escapar de mí! –
-¡De ninguna manera…! – Gritó Mir atónita. - ¡¿Cómo llegaron hasta aquí?! Nos transportamos desde Italia para huir de este pato, pero... ¡¿Cómo hizo este pato para seguirnos?! –
-¿Cómo llegamos hasta aquí repentinamente…? – Pensó Kurumi sorprendida, sentada detrás de Folgore.
-¿Pero qué...? ¿Cuándo llegaron hasta aquí? – Murmuró Mir mirando a Kurumi. - No fue solo su compañero...incluso esa chiquilla… - La rubia soltó una risita, entendiendo la situación. – Fufu…ya veo, misterio resuelto... ¡Puedes recitar ilusiones! ¡Esta isla de pascua es solo una ilusión! Utilizaste tu hechizo antes de que nos transportemos, y en ese momento nos hipnotizaste con tu hechizo. – Explicó mirando a Kanchome. - ¡En realidad no nos transportamos! ¡Esto sigue siendo Milán, Italia! No nos movimos...porque si nos hubieras perseguido, Kurumi no estaría aquí ¿no es así? Entonces, si no podemos huir... ¡Simplemente me desharé de ustedes! ¡Dioborosu Za Randamitto! – Atacó invocando diversas formas negras en el espacio que salieron disparadas contra Kanchome. - Los ataques de este conjuro vienen de todas las direcciones. ¡así que, aunque hagas que algunos desaparezcan, no podrás con todos! –
-No necesito a Shin Poruku para borrar tus hechizos. – Respondió Kanchome mientras de sus hombreras salían unas especies de gusanos blancos con afilados dientes, quienes comenzaron a devorar el conjuro.
-¡¿Eh?! – Exclamó atónita Mir. - ¡¿Destruyó el ataque de Goomu por completo sin ningún conjuro?! ¡E-Esto no puede ser! Una ilusión... ¡Borraste los ataques con una ilusión! -
-Hm. – Murmuró Kanchome mientras uno de los gusanos se convertía en un fuerte puño, el cual golpeó con fuerza una de las piernas de Mir, tumbándola en el suelo. - ¡¿Aún crees que esto es una ilusión?! -
-¡AHHHH! – Gritó Mir del dolor, mirando su pierna ensangrentada. -
-Jajaja, ¿piensas que ese dolor también es una ilusión? – Preguntó Kanchome, divertido.
-Im...posible... – Murmuró Mir adolorida. - ¡¿Por qué…?! –
-Go…go… - Murmuró Goomu intentando crear un portal para escapar con su compañera, pero fue fácilmente destruido por uno de los gusanos del mamodo rival.
-No más escapes, Goomu. – Dijo Kanchome con superioridad.
-Tú...bastardo... – Murmuró la mujer frustrada. – "¿También puede borrar los portales de Goomu...?" – Pensó comenzando a golpear sus mejillas con fuerza. - ¡Oooooooo! ¡Despierta! ¡Despierta, maldición! ¡Todo esto es un sueño, necesito salir de este trance! ¡Este dolor no es real, solo mi mente cree que lo es! – Exclamó golpeándose las mejillas. – "Ugh...esta isla y la forma tan extraña de ese pato siguen aquí..." – Pensó frustrada, cerrando los ojos. - ¡Entonces simplemente cerraré mis ojos! ¡Si no puedo ver la ilusión, mi mente no creerá que está sucediendo eso!
-Nada puede salvarte ahora. – Respondió la voz de Kanchome, al mismo tiempo que otro golpe alcanzaba el brazo de Mir, haciéndolo sangrar.
-¡Gyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! – Gritó terriblemente lastimada, comenzando a llorar.
-Oye... ¡¿no te lo había dicho ya?! – Exclamó Kanchome mirándola fijamente. - Mis ataques no son ilusiones. –
-"¿Qué es esto...?" – Pensó Mir aterrada, llorando. – "¡¿Qué es esto?!" –
-Sorprendente...su poder es abrumador... – Murmuró Kurumi sorprendida de lo que estaba viendo frente a ella. – "Me es imposible imaginar que este mamodo sea el mismo Kanchome que conozco…este poder, ese valor y confianza que tiene en sí mismo…me cuesta creerlo, pero luce de cierta manera aún más aterrador que la personalidad sanguinaria de Zeon…" –
-Demonios… ¡Vuela, Goomu! – Exclamó Mir mirando a su mamodo. - ¡Vuela y salgamos de aquí! –
-¡GO~! – Asintió el mamodo cargándola en su cabeza, comenzando a volar alto.
-¡Esas alas son una gran molestia! – Exclamó Kanchome mientras una garra de león salía disparada desde su pecho, arrancando las alas de Goomu, haciéndolos caer con fuerza en el suelo. - ¡Ahora, vengan aquí! –
-Bastardo...bastardo... – Murmuró Mir en el suelo, mirando fijamente a Kanchome.
La mujer se quedó atónita cuando Kanchome cambió a un monstruo humanoide gigantesco con cabeza de león mientras los gusanos se convertían en bocas de leones furiosos.
-Ahora... ¿Qué debería ser lo próximo que te arranque? – Preguntó Kanchome con voz terrorífica, asustando a todos.
-Kanchome, ya es suficiente… - Murmuró Kurumi poniéndose de pie con dificultad. – Están demasiado heridos y asustados, así que… -
-¿Qué estás diciendo, Kurumi? – Preguntó Kanchome mirándola de reojo. - ¿Acaso no fueron ellos quienes los persiguieron y los hicieron sufrir? ¿Acaso no fueron ellos quienes lastimaron a A-Su, Ellie, Gash, Brago, Papipurio y a ti...? – Preguntó regresando la mirada a Mir y Goomu. - Lo justo sería hacerles pasar por lo mismo…no, hacerlos sufrir aún más. –
-"Kanchome…" – Murmuró la pelinegra asustada del cambio drástico de su amigo. "El poder conduce a la corrupción, nunca lo olvides", las palabras del Capitán Raajin resonaron en su cabeza. – "El Capitán Raajin tenía razón…cuando alguien tiene demasiado poder, se corrompe…primero Zeon, y ahora Kanchome…" –
-¡Ahora, Mir, Goomu, su sufrimiento no está ni cerca de terminar! – Exclamó Kanchome mientras todas las bocas de leones comenzaban a dirigirse con furia hacia ellos. - ¡El verdadero infierno comienza ahora! –
-¡Es suficiente, Kanchome! – Exclamó Folgore colocándose frente a los enemigos, extendiendo sus brazos a los lados. - ¡Ya detente! – Ordenó mirando fijamente a su mamodo.
-¿Qué quieres decir, Folgore? – Preguntó Kanchome con un tono serio.
-El combate ha terminado. – Respondió Parco mirándolo fijamente. – Quema su libro y volvamos a casa. –
-No podemos, esos tipos les han hecho mucho daño a Kurumi, a Gash, y a los demás. – Replicó Kanchome con furia. – Tenemos que darles su merecido antes de quemar su libro. –
-¡Gigano Dioborosu! – Atacó Mir desde el suelo. - ¡Estúpido! ¡¿De verdad creías que no íbamos a atacarte si intentabas protegernos?! –
Antes de que el Gigano Dioborosu impactara en la espalda de Folgore, una de las bocas de león se tragó el conjuro, dejando a Mir sin palabras.
-¡Ya se los he dicho, deberían reflexionar sobre lo que han hecho! – Exclamó Kanchome mirándolos fijamente con los dientes afilados. - ¡No está bien atacar a tus víctimas hasta que no se puedan poner de pie! – Exclamó mientras un rayo salía de la boca del león electrocutando a Goomu y Mir, para después golpearlos con fuerza hasta dejarlos en el suelo sin poder moverse. - ¡Eso les pasa por hacer maldades! Ahora ya saben lo que le pasa a los que me desafían. –
-"Ugh…el libro…" – Pensó Mir mirando que había soltado su libro, el cual había caído a un metro lejos de ella. – "Tsk…ya no puedo más…" – Pensó agotada, su cuerpo estaba destrozado.
-Jujuju, aún es pronto para descansar. – Dijo Kanchome dando acercándose a ellos.
-"¡Maldición! ¡No puedo!" – Pensó Folgore intentando soltar el libro o dejar de producir fuerza del corazón, pero era en vano. – "¡El libro se ha quedado pegado a mi mano!" –
-Por mucho que lo intentes, no podrás desprenderte del libro. – Agregó Kanchome mirándolo. – He atado tu mano al libro con un mechón de mi pelo y está transmitiendo a tu cerebro dos órdenes muy claras: "no sueltes el libro" y "sigue liberando energía del corazón". – Dijo mientras su puño se volvía una enorme bola con pinchos. – Lo único que puedes hacer es observar en silencio cómo castigo a Goomu y a su compañera. –
El puño de Kanchome se dirigió con rapidez hacia los enemigos desgastados, pero antes de ser impactados el cuerpo de Parco los cubrió, recibiendo de lleno el golpe que lo hizo sangrar de la cabeza.
-Te he dicho que es suficiente, Kanchome. – Repitió Folgore mirándolo fijamente con una mirada afilada.
-¿Por qué los defiendes, Folgore? – Preguntó Kanchome mirándolo fijamente. – Aunque seas tú quien reciba el ataque, el daño será el mismo. –
-Lo hago para que no tomes el camino equivocado. – Respondió Parco con firmeza.
-¡¿Insinúas que me estoy equivocando?! – Exclamó Kanchome furioso. - ¡¿Por qué?! ¡Ahora soy más fuerte que nunca! ¡Tengo el poder de castigar a los demás! ¡Me he convertido en un león! ¡Soy un león fuerte y apuesto, capaz de deshacerse de cualquier enemigo! – Dijo mientras las lágrimas comenzaban a caer de sus ojos. – Hasta ahora…era una criatura francamente débil…en la batalla contra los mamodos de hace mil años…era tan débil que no pude proteger a Kido…tampoco hice un buen papel en el combate contra Faudo ni en ninguno de los que precedieron, ¡estuviste a punto de morir por culpa de mi debilidad, Folgore! –
-Cierto, eres más fuerte que nunca. – Apoyó Folgore sin apartar su vista fría de él. – Pero no debes convertirte en un león. –
-¡¿Por qué no?! ¡Todo el mundo admira a los leones! – Reprochó girándose a ver a la pelinegra que yacía parada detrás de él. - ¡¿No es así, Kurumi?! – Preguntó sin recibir respuesta. - ¡¿Qué pasa?! ¡Di algo! –
-Kanchome… - Murmuró retrocediendo asustada.
-Kanchome, yo antes también era un león…pero era un león estúpido y equivocado. – Respondió Folgore mirándolo fijamente. – En un pequeño pueblo en Italia provocaba el caos con mi corpulencia y mi fuerza desproporcionada, apaleaba al primero que se reía de mí, no distinguía entre buenos y malos, nadie se atrevía a llevarme la contraria, me vestía y me peinaba de forma agresiva porque quería ser fuerte y apuesto como un león. – Explicó ganándose la mirada de todos. – Pero las cosas empezaron a empeorar, la gente se alejaba de mí incluso cuando los ayudaba, hasta mis padres me repudiaron. ¿Lo entiendes ahora, Kanchome? Los pajaritos huyen al ver los colmillos de león. –
-Entonces, Folgore, lo que me dijiste la otra noche… - Dijo Kanchome mirándolo.
-Sí, cuando me echaron de casa, vi casualmente en la tele de un escaparte la imagen de un hipopótamo con la boca llena de pajaritos. – Continuó Parco mirándolo fijamente. – Entonces supe que prefería a los hipopótamos, no me importaba que fueran más feos, quería parecerme a ellos. – Dijo sonriendo levemente. – Ahora soy una estrella famosa, pero mis padres siguen teniéndome miedo y no quieren acercarse a mí, si te pasa lo mismo, todo habrá terminado, Kanchome. –
-Pe-Pero… - Murmuró Kanchome limpiando las lágrimas de sus ojos. – Yo…yo quería ser más fuerte, si acabo con ellos de una vez por todas, ¡podré cambiar! ¡Ya no quiero volver a ser la criatura asustadiza que era antes! – Exclamó dirigiendo su puño cerrado nuevamente contra la pareja enemiga, pero su puño fue parado por Parco.
-Kanchome, aquella noche no te lo dije, pero…los hipopótamos son muy fuertes. – Dijo mientras levantaba el puño del gran mamodo, sus músculos se fortificaron notablemente al mismo tiempo que su camisa y pantalón se desgarraban. - ¡Sobre todo cuando tienen que proteger a sus crías! ¡Son capaces incluso de vencer a un león! – Exclamó lanzando el puño de Kanchome, quien lo miró fijamente con indignación. – Kanchome. – Lo llamó sonriendo cálidamente, sin quitar la vista de su mamodo. – Yo siempre he sido un hipopótamo, dime la verdad, ¿en algún momento te ha parecido que mi aspecto es repulsivo? –
-Gu… - Murmuró Kanchome comenzando a llorar, mientras varios recuerdos cruzaban por su mente.
-¡Yo también tengo miedo, Kanchome! – Exclamó Kurumi mirando al mamodo, que dirigió su mirada hacia ella. – Tengo mucho miedo…siempre, siempre he sido una inútil…tanto que mi propio padre me aborreció y despreció por no saber lanzar ni siquiera un hechizo a los 2 años de edad mientras que Zeon incluso dominaba conjuros de nivel medio en sus entrenamientos con él…mi propio padre me deseó la muerte por no ser la prodigio que él esperaba, alguien digno de llevar el apellido Allen…y me sentí impotente por no poder cumplir su deseo de ser alguien poderosa. – Dijo comenzando a llorar, ganándose su mirada sorprendida. - ¡Deseaba con desesperación ser el orgullo de mi padre que comencé a imitar a Zeon al mismo tiempo que lo odiaba con todo mi ser! ¡Odiaba a Zeon, lo odiaba! ¡Y después de que Clear Note asesinó a sangre fría y sin piedad a mi padre frente a mis ojos, todos me dieron la espalda por ser una débil inútil! Creía que no valía nada por no tener poder alguno, así que simplemente deseé morir, y corté mis venas y mi cuello esperando mi muerte… ¡¿Y sabes qué?! ¡La persona que más odiaba fue quien me salvó! ¡Y me enseñó que ser débil no estaba en mí, que si me lo proponía podía ser fuerte! Me entrenó y gracias a él obtuve el poder que me ayudó a salvar a Gash, a Zeon, a Martel y a mis amigos. – prosiguió limpiando sus lágrimas. – Quería usar este poder para asesinar a Clear con mis propias manos, quería torturarlo de la misma forma en que él torturó a mi padre… ¿Y qué ocurrió? Terminé lastimando a Gash terriblemente, todo por culpa de mi egoísmo y mi ceguera de querer vengarme… ¡No cometas mi error, Kanchome! ¡No te conviertas en un monstruo que dañaría incluso a sus amigos! ¡No dejes que la venganza te consuma, te lo ruego! – Exclamó caminando hacia él. - ¡Vuelve con nosotros, sé el mismo Kanchome que todos queremos, por favor! -
Kanchome deshizo su transformación volviendo a tener su forma de siempre, corriendo hacia Folgore con lágrimas en sus ojos.
-¡No es justo, Folgore! ¡Ningún animal podría ser tan cool como tú! – Exclamó abrazando a Parco. - ¡Perdóname Folgore! ¡Perdóname! –
-Me alegro… - Murmuró acercándose a ellos.
-Folgore, ¿tienes el libro de Goomu? – Preguntó el mamodo mitad pato, mirando al italiano.
-Si. – Asintió tomando el libro azul oscuro en sus manos. – Goomu y su compañera ya han sido muy lastimados, ya no pueden ni moverse por sí mismos... –
-Bien, ¡entonces acabaré con Shin Poruku! – Exclamó Kanchome mirándolo. - ¡Listo, vamos! –
El conjuro de Kanchome despareció, mostrando nuevamente aquella calle de Milán en donde había comenzado la batalla.
-¿Una ilusión…? – Murmuró Kurumi sorprendida.
-¡Goomu, tus alas han vuelto! – Exclamó Mir sorprendida, viendo el cuerpo de su mamodo. - Mis ropas también han regresado a la normalidad... – Murmuró mirándose a sí misma, confundida. - ¿Y mis heridas...no eran tan graves...? –
-Eso es porque Shin Poruku es primordialmente un ataque mental. – Respondió Kanchome acercándose a ella. - Una vez que el hechizo es liberado, las heridas se curan, muchas de las heridas graves se han ido, pero igual deben de estar muy cansados. – Explicó desviando la mirada. - Pero si hubiese continuado con ese ataque sus mentes podrían haberse dispersado para siempre. Y eso sí que hubiese sido terrible. – Dijo volviéndolos a ver, afligido. - Lo lamento...si Folgore no me hubiese detenido, habría llegado muy lejos. – Se disculpó, girándose a ver a su compañero. - Por favor, Folgore, antes de que quemes el libro de Goomu, recita Shin Poruku una vez más. –
-Muy bien, pero es la última vez, ya me estoy quedando sin poder del corazón, ¿sabes? – Respondió Parco mirándolo.
-"Oye, espera... ¡¿Vas a atacarnos otra vez justo después de que nos pediste perdón?!" – Pensó Mir aterrada, cerrando sus ojos con fuerza.
-¡SHIN PORUKU! – Recitó Parco, activando nuevamente el conjuro.
Para sorpresa de todos, el escenario cambió a un campo lleno de flores, plantas y aves. Mir se quedó sorprendida de lo que veía, mientras que Goomu comenzaba a jugar con la hierba a su alrededor.
-¿Te estás divirtiendo, Goomu? – Preguntó Kanchome acercándose al mamodo. - Es maravilloso que las aves vuelen hasta ti, ¿eh? Un león jamás podría sentir esta clase de alegría, así es como mi poder debería ser utilizado. – Dijo mientras un ave se paraba en su dedo. - Pero luego de que la ilusión se marche, ya no quedará nada... – Murmuró tomando un trozo de piedra, sacando de su bolsa un marcador y comenzando a dibujar un pájaro en la tablilla. - Mira, Goomu. – Dijo dándole la tableta con una sonrisa. - No está muy bien dibujada, pero esta ave es para ti. – Agregó mientras el mamodo la tomaba en sus manos emocionado. - Cuando regresemos al Mundo Mamodo, seamos amigos. –
-¡GO~! – Asintió Goomu jugando con la piedra en sus manos.
-¡¿Qué es lo genial de todo esto, Goomu?! ¡Deberías avergonzarte porque ese pato te venció! – Exclamó Mir frustrada.
-Kanchome he llegado a mi límite, liberaré el hechizo y luego quemaremos su libro. – Anunció Folgore mirando a Kanchome.
-Sí. – Asintió el mamodo mientras todo volvía a la normalidad, notando cómo a unos cuantos metros los miraba un niño dentro de una especie de esfera. - ¿Eh? -
-¡E-Ese es…! – Exclamó Kurumi atónita, mirando al niño.
-¡Shin Kuria Seunousu! – Exclamó Vino mirándolos fijamente. - ¡Zarefedoora! –
-¡¿Eh?! – Exclamó Folgore, dejando caer el libro de Goomu.
Desde un punto desconocido, una especie de capullo se encontraba oculto. De su interior salió uno de los brazos de Clear, lanzando dos rayos de energía que viajó velozmente hacia donde estaban.
-"¡Están llegando!" – Pensó Kanchome sorprendido.
-"¡Algo está llegando a donde estamos!" – Pensó Kurumi atónita, temiendo al hechizo de Clear.
-"¡Su puntería es muy precisa! ¡No podremos esquivarlos!" – Pensó Kanchome preocupado mientras miraba los rayos que llegaban rápidamente.
-"¡¿Qué?! ¡¿Hacia dónde está apuntando?!" – Pensó Kurumi dirigiendo su mirada hacia Vino.
-"¡Ese niño le apunta a mi libro!" – Pensó Kanchome mirando a Folgore. - ¡Folgore, el libro! ¡Arroja nuestro libro tan lejos como puedas! – Exclamó, mientras Folgore obedecía la orden. – "¡¿El otro apunta a un lado diferente?!" – Pensó mirando uno de los rayos que iba en otra dirección. - ¡Kurumi, corre! -
-"Soy su objetivo…" – Pensó Kurumi mirando los rayos, notando como uno se desviaba siguiendo el libro de Kanchome. – "¡¿Qué?! ¡El libro de Kanchome…!" – Pensó corriendo hacia el libro intentando protegerlo con su cuerpo, pero el rayo dirigido hacia ella la impactó de golpe en la espalda, lanzándola con fuerza al suelo mientras el segundo rayo quemaba el libro del mamodo, dejando dos enormes cráteres en el suelo.
-"¿E-Eso fue un conjuro de Clear? Esa es la primera vez...que veo algo como eso..." – Pensó Mir dirigiendo su mirada a Vino con algo de dificultad. – "Imposible... ¿Fue Vino quien les apuntaba...de tal forma que sea como sea le dé a al libro y a esa mocosa?" -
-¡KANCHOME! – Exclamó Folgore corriendo hacia su mamodo, quien comenzaba a desaparecer. - ¡Kurumi, despierta! – Dijo llamando a Kurumi, quien había quedado malherida e inconsciente a causa del ataque de Clear.
-Folgore... – Murmuró Kanchome con una sonrisa. – Está bien, Folgore, ella está bien, solo perdió el conocimiento, y no te preocupes por mí, el nuevo rey me revivirá. – Dijo mirando a Parco con tranquilidad. - Gash definitivamente se convertirá en rey. ¡y entonces nos traerá a todos de vuelta a la vida! Gash es mi mejor amigo, y aunque sea conocido como un perdedor mucho más grande que yo, es bastante más fuerte de lo que yo soy...él no va a perder contra un cobarde que usa ataques furtivos. – Agregó golpeando su pecho con valentía, mientras las lágrimas comenzaban a aparecer en sus ojos. - Oye...no llores, Folgore...Folgore de Hierro nunca llora.
-¡Idiota! – Exclamó Folgore intentando sonreír pese a las gruesas lágrimas en su rostro. - ¡¿Quién está llorando?! ¡Soy el único e inigualable Folgore, el Invencible! ¡¿No eres tú el que está llorando?! – Exclamó mirándolo. - ¡No llores, debes ser fuerte hasta el final! –
-Está bien...aún soy...débil... – Murmuró Kanchome entre sollozos. - ¡Pero tú también debes tranquilizarte Folgore! ¡Tú siempre has sido mi héroe! ¡Todo lo que hice hasta ahora fue solo para ser tan genial como tú lo eres! Conocerte fue la cosa más grande que me pasó en la vida...honestamente...
-Kanchome… - Murmuró Folgore tomándolo de los hombros. - ¡¿Tienes idea de cuan solo me sentiré ahora que tú no estarás?! ¡¿Por qué tienes que regresar?! –
-No...no digas cosas como esa, Folgore... – Respondió Kanchome entre lágrimas. - Si dices cosas como esa, yo...yo voy a...je, estas lágrimas... – Murmuró tomando las manos de Folgore con fuerza.
-Oye, aún no hemos terminado nuestros animales de papel maché. – Dijo Parco mirándolo fijamente. - ¡Todavía no puedes irte! -
-Y aún no he comido mi helado. – Apoyó Kanchome sonriéndole pese a sus lágrimas. - Folgore, tenemos que hacer eso los dos juntos... – Murmuró mientras ambos apoyaban sus frentes, comenzando a llorar desesperados. - ¡Folgore! ¡FOLGORE~! –
-¡Kanchome! ¡Kanchome! – Exclamó Parco entre lágrimas. - ¡KANCHOME~! – Gritó con dolor en el momento en que su libro se desintegró totalmente, haciendo que Kanchome desapareciera del lugar.
Mir, con las pocas fuerzas que le restaban, se arrastró hacia su libro para tomarlo de vuelta, Vino se quedó observando todo desde su lugar, Goomu miraba la tableta de piedra que Kanchome le había regalado, y Kurumi permaneció en el suelo inconsciente con el cuerpo desgarrado.
[…]
-¡¿EH?! – Exclamó Kurumi abriendo los ojos de golpe, sentándose en la cómoda cama con rapidez, un dolor le recorrió el cuerpo, haciéndola notar el desgaste en su ropa (que ya se había regenerado en casi su totalidad) junto a las vendas y parches en su cuerpo. - ¿Dónde estoy…? –
-No te esfuerces todavía, abrirás tus heridas. – Interrumpió la suave voz de Martel, tocando su hombro con sutileza.
-¿Martel…? – Murmuró Kurumi mirándola, confundida. - ¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí? –
-Estamos en casa de Kiyomaro, Folgore-san te trajo de regreso. – Respondió Kanzaki mirándola. – Estabas demasiado herida, perdiste el conocimiento, por suerte Tio logró sanarte casi en totalidad, pero todavía necesitas reposo. –
-Ya veo… - Murmuró desviando la mirada a las sábanas. – Kanchome venció a Goomu, estaba hablando con él cuando repentinamente apareció el compañero de Clear, Vino…dos rayos llegaron desde muy lejos, uno me apuntaba a mí y el otro… - Se quedó en silencio al recordar la escena: Folgore lanzando el libro de Kanchome esperando que no fuera alcanzado por el ataque, pero este cambió de dirección hacia donde caía el libro amarillo, ella había corrido a protegerlo con su cuerpo, pero el rayo impactó en su espalda, y entonces… - Martel… ¿Qué sucedió con Kanchome? – Preguntó preocupada, la castaña cambió su mirada a una afligida mientras negaba con la cabeza. – No…no puede ser…Kanchome… - Murmuró mientras las lágrimas comenzaban a caer de sus ojos. – Fue mi culpa…yo salí del departamento cuando sabía que no debía salir, si no hubiera salido Goomu no me hubiera encontrado, y Kanchome no hubiera tenido que luchar…fue mi culpa, lo fue, lo fue… - Comenzó a culparse entre sollozos, quedándose sorprendida cuando Martel la abrazó, apoyándola cálidamente en su pecho. - ¿Martel…? –
-Recibiste estas heridas por proteger el libro con tu cuerpo, hiciste lo que pudiste, así que no te culpes. – Dijo intentando calmarla, pese a su expresión afligida.
Ninguna pronunció ninguna palabra más, solamente se quedaron en esa posición en silencio mientras las lágrimas seguían rodando por las mejillas de Kurumi…
Es doloroso, y muy aterrador. Tenemos miedo, pero no podemos retroceder, ya no más. Sin nosotros ¿qué será de aquellos que viven en el Makai, aquellos que perdieron y quienes no están involucrados en esta batalla? Zeon, Kanchome, hoy les hago una promesa. No voy a dudar más, no voy a retroceder ni a esconderme, voy a luchar, entrenaré y me volveré más fuerte, yo llevaré a Gash a la corona sin importar lo que le pase a mi cuerpo, ¡lo haré por ustedes! ¡No dejaré que los maten, ni a ustedes ni a nadie! Después de todo…esta no es una batalla para débiles.
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
Creo que muchos abandonaron el fic por tardar años en actualizar :'v pido disculpas por eso, trabajo + bebé no deja mucho para hacer esto :'v pero siempre pueden mandarme un PM o buscarme en facebook como xHhimemikoYukix, en mi página siempre respondo sin problemas a cualquier duda que puedan tener :3 y bueno, les dejo aquí la parte 17 de Bokura no Gash Bell! Tan solo 5 capítulos más y termina este fic :'3 pero hay confirmada una segunda temporada, así que no lloren! Déjenme sus reviews que son muy importantes para mi QwQ sin más, ¡espero que hayan disfrutado esta parte! ¡Se viene la pelea final contra Clear Note!
SALUDOS Y AGARDECIMIENTOS A:
*Kyuutsui no Scantrad Group: Trabajo para ellos como colorista del manga de Konjiki no Gash!, así que les agradezco que me permitieran usar las traducciones adelantadas para este fic, ¡pueden ir a leer el manga en español con ellos!
*Purplesky96: ¡Gracias por leer el fic! Y por tomarte el tiempo de mandarme fotos de la traducción oficial del manga que tienes en físico 3 me facilitó mucho la vida, enserio! ¡Espero que disfrutes este capítulo!
¡Dudas, comentarios y demás son recibidos en los reviews y respondidos en la siguiente actualización!
¡NOS LEEMOS!
