Capítulo 2
Sehrazat inspiró hondo, se movió apenas, porque tenía pánico de que él se despertara. ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado? ¿Por qué había cometido el error de quedarse allí dormida y evidentemente en sus brazos?
Onur se movió un poco y ella sintió la erección matinal de él a través de la tela de su pantalón. Cerró los ojos y trató de controlarse, decidió que era mejor escaparse. Pero temió que él recordara algo, así que resolvió levantarse, prepararse un café y esperar a que él se despertara.
Con pesar se escurrió de entre sus brazos y giró para asegurarse de que él no se hubiera despertado. Su deseo la traicionó y sus ojos se permitieron el lujo de observarlo. Se mordió el labio, sabía que luego de aquella noche, su cuerpo le pedía a gritos un poco de romance.
Acomodó su ropa sin hacer caso de las sensaciones de excitación que abrumaban su cuerpo y cuando estaba por irse, volvió a mirarlo y bajó las escaleras, escapándose...
Onur sonrió sin poder evitarlo cuando la escuchó bajando. Él se había despertado primero esa mañana. La había visto durmiendo a su lado, inocentemente. Y claro, el deseo lo había asaltado, sin embargo, no se había aprovechado de la situación, solo se había acurrucado con ella para dormir y al parecer, algo había sucedido con la toalla luego… pero de eso no tenía recuerdo…
Creyó que oiría el sonido de la puerta cerrándose, pero eso no ocurrió. Lo que sí oyó fue el sonido del agua que corría y a ella abriendo y cerrando sus alacenas. Sonrió sin poder evitarlo. Se la imaginó viviendo allí con él, preparándole el desayuno luego de una noche intensa de amor…
Se levantó y se puso un bóxer. Pensó en vestirse, pero solo pasó un momento por el baño para lavarse la cara y cepillar sus dientes…
Sintió el suave aroma de su café favorito mientras bajaba las escaleras, frotándose los ojos y cuando Sehrazat lo vio, casi tiene un ataque.
-Sehrazat…- dijo aparentando sorpresa.
-Onur…- dijo ella y abrió la boca para seguir hablando, pero no pudo articular palabra. Sus ojos seguían traicionándola, no podía dejar de mirarlo.
-Creí que… pensé que te habías ido…- dijo solamente y ella asintió.
-Bueno, quería estar segura de que te sintieras bien… - dijo ella con nerviosismo. Él no parecía hacerse problema ni de su estado de casi desnudez, ni de que ella lo mirara, ni tampoco de que eso causara un efecto evidente en él…
-Estoy bien…- dijo y se acercó un poco a ella, que se retrajo, algo incómoda- siento lo de anoche…- agregó, bajando la vista- no sé que me pasó, estaba triste…
-Por suerte ya pasó…- dijo ella y tomó un sorbo de café.
-¿Puedo tomar un poco…? - dijo él y ella asintió.
-Es tu casa…- dijo y le alcanzó una taza.
-Eres tú, en mi casa, preparándome café… a la mañana… no estoy soñando, ¿verdad? - le dijo y ella sintió que él estaba demasiado cerca.
-Onur…- dijo casi colocando su taza entre ambos para evitar que él se acerque más.
-Sehrazat… dime…- le dijo y se acercó un poco más, tomando su taza y dejándola sobre la mesa del desayunador- ¿por qué te quedaste? - le dijo y ella sintió que las manos de él la tomaban por la cintura.
-Porque… porque tú me lo pediste…
-Eso es peligroso… y a la vez suena increíble…- le dijo él mirándola de cerca.
-Onur…- intentó ella- estabas mal, quería asegurarme de que no te pasara nada… es todo…- intentó racionalizar.
-¿Por qué?
-Porque… porque… - dijo y él que la tenía sujeta por la cintura, deslizó sus manos hacia su cara y ella miró sus labios y humedeció los suyos.
-No pienses más… por favor… Sehrazat…- le dijo y besó sus labios primero con suavidad, pero luego, cuando la escuchó suspirar, él aprovechó para ahondar el beso y la apretó contra su cuerpo posesivamente.
Sehrazat sintió que no podía controlarse más y comenzó a responder sus besos, sus manos acariciando su espalda, manteniéndolo cerca…
Él se movió un poco y Sehrazat sintió la mesa del desayunador en su cintura. Onur corrió a un costado las tazas mientras cubría con su cuerpo el de ella, que estaba atrapada entre él y la mesa y la siguió besando, y ella respondiéndole, sintiendo que sus caricias se le hacían irresistibles…
Onur se tomó un respiro y apoyó su frente sobre la de ella. La vio agitada, sus labios entreabiertos y que seguían buscando los suyos. Ella deslizó sus dedos por el torso de él y Onur cerró los ojos, levantó sus manos y la acarició por sobre la tela de su blusa y comenzó a desabotonarla, sus ojos fijos en su escote.
-Onur…- jadeó ella y él volvió a besarla, no quería escucharla, no al menos hasta estar seguro de que ella no se arrepentiría- mmm…- insistió en el beso y él se sobresaltó cuando ella deslizó sus manos por debajo de la tela del bóxer, empujándolo hacia ella, necesitada de mayor contacto.
La levantó un poco mientras su boca se perdía en su cuello y aunque ella seguía con ropa, entreabrió sus piernas y se colocó en medio de ellas mientras intentaba liberarla de su camisa y su boca llegaba a su pecho, provocando un jadeo placentero…
-Te amo… te amo, Sehrazat...- le dijo entre besos él y cuando intentaba desabotonar el cierre de su pantalón para liberarla, escucharon el timbre.
Sehrazat se tensó. ¿Quién podría ser a esa hora?
-No puede ser… no es posible…- dijo él tratando de recuperar la respiración.
-Onur…- dijo ella y él intentó no hacerle caso a la interrupción y seguir adelante- por favor…- agregó y luego él la calló con un beso.
-¡Onur! ¿Estás ahí? ¿Ya te levantaste? - preguntó Kerem del otro lado de la puerta.
Don Kerem…- dijo Sehrazat por lo bajo y lo empujó un poco.
-En un momento te abro, Kerem… estaba saliendo de la ducha…- le dijo y besó húmedamente a Sehrazat que luego se mordió el labio al verlo colocarse una toalla alrededor de la cintura.
-Está bien… te espero… - dijo Kerem.
-Vete arriba… quédate con mis llaves… yo me terminaré de cambiar y me iré con él…
-Está bien…- dijo ella algo nerviosa y cuando subía la escalera, acomodándose la ropa, él la miró y sonrió.
Le abrió la puerta a Kerem a medio vestir, y como dijo, al poco rato, se fue con él. Sehrazat salió un buen tiempo después, ya segura de que nadie la vería.
No quiso pensar demasiado, pasó por su casa, se duchó rápidamente y se cambió de ropa. Desayunó con Kaan, que no había notado que no estaba en casa. Mihriban la miró con una sonrisa, la conocía poco, pero sabía que algo bueno le estaba sucediendo.
Sehrazat llegó a la oficina y se sentó en su silla, Bennu no había llegado y se sobresaltó un poco cuando escuchó vibrar su móvil.
-Onur…- dijo en voz baja, casi con complicidad.
-Sehrazat…- dijo él con el mismo tono- ¿dónde estás?
-En Binyapi… trabajando…
-Quiero que me perdones por lo de hoy…
-No hay nada que perdonar…
-Pues… sí… nos interrumpieron…
-No importa…
-Por favor, no me digas que te arrepientes.
-No me lo he planteado…
-Mejor… ¿qué tal una cena esta noche?
-Onur…
-Tenemos que hablar de esto, Sehrazat…- dijo y ella apretó los ojos, lo que menos quería era hablar.
-Está bien…- dijo ella y sonrió.
-Estaré contando las horas…- dijo él sonriendo también.
-Onur…
-Por favor Sehrazat… no vengas a verme…
-¿No? ¿por qué? - ella sonaba desilusionada.
-Porque no quiero perder el cabeza aquí mismo… y en el estado en que estoy no puedo garantizar nada…
-Bien… no iré…- dijo ella divertida.
-Buenos días…- dijo Bennu y Sehrazat se tensó un poco.
-Buenos días… Bennu…- dijo y cuando estaba a punto de cortar lo escuchó decir.
-Me vuelves loco…- en voz baja y se mordió el labio antes de cortar.
-¿Todo bien? - preguntó Bennu, ajena a toda la situación.
-Perfecto…- dijo Sehrazat y pretendió concentrarse en su trabajo…
Bueno, como ya dije, esta historia iba a ser corta, pero supongo que me llevará un par de capítulos más poder terminarla. Espero que la estén disfrutando como yo! Gracias como siempre por leer!
