Aquí les dejo el tercer capítulo de esta historia que, como dije, comenzó siendo de un capítulo y ahora se transformó en más. Gracias amiga por las ideas! No sé que haría sin tu ayuda!

Capítulo 3

Sehrazat sonrió cuando entró al restaurante y lo vio sentado, en una mesa apartada, esperándola. Tenía aspecto reflexivo y cuando sus ojos se encontraron con los de él, sintió que su cuerpo reaccionaba cálidamente, como si recordara lo que él le había hecho sentir horas antes.

Él se levantó para recibirla y ella le sonrió al llegar. Onur besó su mejilla y dejó sus labios allí un momento, Sehrazat se estremeció y cuando él se separó la tomó de la cara y besó con suavidad sus labios. Fue apenas un roce, pero eso la hizo sonreír más y él le devolvió la sonrisa, antes de correr su silla y ayudarla para sentarse.

Inusualmente, él eligió sentarse a su lado, y cuando lo hizo, se quedó mirándola hasta que el camarero los interrumpió. Ambos ordenaron lo mismo, lo primero que les sugirieron y decidieron que lo acompañarían con un buen vino.

-Me alegra que estemos aquí…- dijo él y acarició su mano suavemente, solo por un instante.

-Aunque no lo creas, a mí también…

-¿Por qué no lo creería? Lo veo en tus ojos… lo he visto desde hace tiempo, sólo que tú no querías reconocerlo y decidí que te esperaría…

-Onur…

-Cada vez que haces ese gesto, esa pausa y dices mi nombre, la sangre se me congela, Sehrazat… porque estoy seguro de que pondrás un límite… ya no más límites entre nosotros… por favor…

-Los límites existen, Onur… si no estuviesen, la vida sería un caos…

-Pero no los quiero más entre nosotros…

-¿Qué es lo que quieres? - dijo ella sin poder evitar una sonrisa.

-A ti… sin restricciones…

-¿No será mucho?

-También me ofrezco a ti sin restricciones…- dijo y sonrió cuando ella se sonrojó.

-Onur…

-¿Qué? - dijo y tomó su mano y besó sus dedos- no tengas miedo, Sehrazat…

-No es miedo… es… es…

-Reconoce que tienes tantas ganas como yo de dejarte llevar…

-Creo que no podría negarlo… lo notaste hoy a la mañana…

-¿Entonces? ¿me dirás que te arrepientes? ¿qué está mal?

-No… no…

-Te necesito en mis brazos… necesito el aroma de tu piel… necesito besar cada centímetro de ti…

-Onur…- dijo y suspiró, era inútil negarse a la revolución que estaba ocurriendo en su cuerpo…

-¿Qué? - dijo y la vio morderse el labio.

-No estoy en condiciones de tener una relación ahora…

-No la tengamos… solo pasemos tiempo juntos… íntimamente… porque eso sí lo puedes tener… ¿verdad? - le dijo y ella asintió.

-¿Quieres que seamos amantes?

-Ponle el nombre que quieras… yo creo que amantes no sería porque ninguno de los dos está con alguien más…

Sehrazat se quedó mirándolo un momento que a él se le antojó interminable y luego asintió en silencio.

-¿Estás diciendo que aceptas? - preguntó con incredulidad.

-Estoy diciendo que acepto…- dijo ella y sonrió, algo tímida.

Onur besó su mano y justo en ese momento les trajeron la comida. Ella comenzó a contarle algo que había leído en una revista de arquitectura y él casi no pudo concentrarse, sólo podía pensar en cuánto la besaría y todo el tiempo que se tomaría para satisfacer las necesidades de ambos…

Terminaron de comer y el ánimo fue cambiando, Onur logró relajarse un poco, con la ayuda del vino que había tomado y Sehrazat también se distendió y hasta terminaron riéndose.

El momento de irse llegó y él entrelazó sus dedos con los de ella cuando iban a salir del restaurante para esperar su auto…


Corría una suave brisa cuando salieron y Onur se detuvo a mirarla de cerca y acomodó un mechón de cabello tras su oreja.

-¿Vamos a mi casa? - le preguntó y ella asintió, sonriendo tenuemente. Tenía que reconocer que a pesar del intenso deseo que sentía, estaba un poco nerviosa.

Se subieron al auto y Onur la miró de costado. Levantó su mano y acarició primero su cara, delineando sus rasgos con suavidad. Luego deslizó su dedo índice por el hombro y luego el brazo de ella. La miró y ella tenía los ojos cerrados. Quiso detener el auto y cumplir con todas sus fantasías. Volvió a acariciar su cara y cuando ella abrió los ojos, besó su mano y volvió a cerrarlos, perdida en el aroma de su perfume…

-Sehrazat…- dijo y detuvo el auto a un costado de la calle y ella lo miró.

-¿Mmmm?- preguntó ella y él tocó sus labios con las yemas de sus dedos.

-Necesito besarte… ahora…- le dijo y la tomó de la cara y la besó impetuosamente.

Ella le brindó acceso a su boca y respondió a sus caricias, también explorándolo como él lo hacía.

Onur deslizó su mano hacia abajo, rozando su pecho y la escuchó suspirar. Creyó que perdería la cabeza cuando ella sostuvo su mano y le dio a entender que quería que siguiese adelante con sus caricias.

Ella lo tomó de la cara y siguió besándolo y él se detuvo y la miró de cerca.

-Me vuelves loco…- jadeó él en su oído y se separó abruptamente de ella y frotó su cara, si no se detenían en ese momento, no podrían hacerlo y él quería disfrutar cada segundo con ella.

Sehrazat no dijo nada, supo lo que sucedía e inspiró hondo para bajar un poco la ansiedad que tenía.

Un rato después llegaron a la casa de Onur y cuando bajaban del auto, él la arrinconó contra la puerta, su cuerpo sobre el de ella y ella sonrió provocativa. Buscó sus labios con los de ella y cuando él rozaba su pelvis para mostrarle cuánto necesitaba de ella, el móvil de Sehrazat comenzó a sonar.

-Lo siento…- dijo y lo sacó de su cartera- lo apagaré…- agregó comenzando a tocar todas las teclas.

-Puede ser importante…- le dijo él tratando de controlarse- ¿no es Mihriban?

-Sí… es ella…- dijo y lo miró con pena antes de atender- Dime Mihriban… ¿Kaan? No… no había tenido fiebre luego de que saliera… ¿se las has tomado? - dijo mientras se separaba un poco de él para poder estar más cómoda.

-¿Kaan está enfermo? - dijo y la vio tapar un poco el teléfono para contestarle.

-Tiene fiebre… ¿cuánto dices? Está bien… voy para allá… no te preocupes…- dijo y cortó la comunicación…

-Mucha fiebre…- dijo Onur con pesar.

-No es tanta, pero le subió de golpe… y dice que no se siente bien… creo que lo llevaré al médico…

-Bien… te llevo a casa…- dijo él.

-Onur…- dijo ella y lo tomó de la solapa del saco- lo siento… yo… parece a propósito que siempre algo nos interrumpa…

-No te preocupes, comienzo a acostumbrarme a estas interrupciones… siempre y cuando no volvamos al principio como hoy…

-Prometo que te lo compensaré…- dijo y sonrió con lo último que le quedaba de resistencia. Más allá del deseo, ahora estaba preocupada por su hijo y por supuesto, apreciaba que él la comprendiera.


Onur besó sus labios con suavidad y la llevó hasta su casa, Kaan se había quedado dormido cuando llegaron y Sehrazat decidió llamar a su médico para consultarlo, antes que despertarlo y complicar más las cosas.

El médico la tranquilizó, le pidió que lo tuviera controlado y que lo llamara al día siguiente con novedades.

Sehrazat acompañó a Onur hasta la puerta y él la tomó de ambas manos.

-Me alegra que no haya sido algo grave…- dijo y sonrió- ya verás que se pondrá bien pronto…

-Espero que sí… - dijo ella y sonrió con algo de pena.

-Te lo aseguro… bueno, ¿nos vemos mañana?

-Por supuesto… - dijo ella y apoyó su frente sobre la de él.

-A no ser que prefieras tomarte el día y cuidarlo…- dijo y ella lo miró meditándolo.

-Te llamaré temprano mañana y te diré que voy a hacer… depende de cómo pase la noche…

-Bien… estaré esperando tu llamado… y soñaré contigo…- dijo y besó sus labios antes de irse.

Ella se quedó mirando la nada cuando él desapareció de su vista. Sonrió y cuando giró vio entrar a Mihriban.

-Don Onur ser muy bueno para ti…- le dijo y Sehrazat asintió.

-Lo sé…- dijo ella y cerró la puerta.

Kaan pasó bien la noche y a la mañana siguiente, de la fiebre solo quedaba un pequeño rastro, así que ella decidió ir a trabajar, pero no solo para cumplir con sus obligaciones, sino porque necesitaba verlo a él…

Lo llamó temprano, como había prometido y él la atendió medio adormilado. Sehrazat sintió que su cuerpo se estremecía al escucharlo. Le dijo que iría a trabajar y se despidió rápidamente, para que su ansiedad no fuese tan notoria…

Cuando llegó, se enteró de que algunos empresarios del exterior estaban con él en una reunión, que luego irían a almorzar y que después, Onur y Kerem los llevarían a conocer Estambul…

Se desanimó un poco, creyendo que no lo vería… sin embargo, él la llamó con excusas un par de veces y ella supo que quería escuchar su voz. Se lo notaba cansado, ocupado… y entonces ella tuvo una idea…

Llegó temprano y usó las llaves de su casa, las que él le había dado, para entrar, lógicamente sabía que él no llegaría hasta casi la noche, así que aprovechó para curiosear un poco, sentirse cómoda en su casa y cocinar una rica comida…

Preparó todo y lo esperó, cada tanto le escribía a Mihriban, para preguntarle por Kaan, pero ella, que estaba al tanto de lo que estaba sucediendo y que Sehrazat probablemente no volviera esa noche, le aseguró que estaba todo bien y que su hijo ya no tenía fiebre…

Encendió velas por toda la casa y apagó las luces, dejando todo en penumbras.

Onur entró y se sorprendió al ver la tenue iluminación y cuando reparó en las velas, sintió una agradable sensación de bienestar.

Ella apareció, vestía de rojo y sonriéndole de una manera que él solo había visto en sus fantasías…

-Bienvenido…- le dijo y se acercó a él.

-Sehrazat… ¿acaso me quedé dormido? - le dijo cuando ella acercó sus labios a los de él.

-Espero que no… porque tenemos planes…- le dijo y lo besó húmedamente mientras sentía una agradable sensación cuando sus manos comenzaron a acariciar los costados de su cuerpo…


Seguiré pronto! Prometido (aprecio demasiado mi vida como para no cumplir). Gracias por leer y seguir esta y las otras historias!