Capítulo 10

Sehrazat se despertó y sonrió al verlo durmiendo a su lado. Disfrutaba de esas cosas tan sencillas como estar a su lado sin siquiera estar en contacto físico con él… aunque la noche anterior hubieran tenido más contacto físico que otra cosa…

Consultó la hora, todavía era temprano, casi no había salido el sol. Se acomodó en los brazos de él y lo sintió protestar, seguramente estaba rendido…

Recordó sus palabras la noche anterior y sintió que su cuerpo se erizaba, pero luego se había desilusionado un poco…

Él la había tomado entre sus brazos y al momento de decirle aquello que estaba pensando, Sehrazat pudo ver en sus ojos que había cambiado de opinión…

Se preguntó si él se arrepentía de algo, si quizás quería hacer pública la relación que tenían y ella sintió un vacío en el estómago de solo pensarlo.

Tenía pánico de cómo reaccionaría la gente en la empresa, si no la señalarían como a una trepadora que se relacionaba con su jefe para escalar en la empresa…

Pero también se sentía insegura de cómo podría reaccionar doña Feride, porque era absolutamente evidente que, a pesar de su política de sonreírle y parecer interesada por la salud de Kaan, la mujer no podía soportar que su hijo se fijara en ella…

Sehrazat suspiró, queriendo alejar esos pensamientos de su cabeza y sintió los dedos de Onur en su espalda, deslizándose suavemente desde su columna hacia abajo…

Cerró los ojos ante la placentera sensación de esa caricia y al abrirlos vio que él también se había despertado…

Onur se quedó un momento mirándola y luego sonrió y se inclinó a besar sus labios.

-Buenos días, mi vida…- le dijo y ella sonrió con ternura, sintió que podría acostumbrarse a despertar en sus brazos todos los días…

-Buenos días…- le dijo ella y cuando se acomodó entre sus brazos, sintió sobre su abdomen, la presión de la erección matutina de él.

-¿Dormiste bien? ¿ya te habías despertado?

-Hace un momento…- dijo ella y deslizó sus dedos hacia abajo, sin poder reprimirse de tocarlo.

Onur cerró los ojos al sentir sus caricias y luego los abrió y se perdió en los de ella.

-Si quieres podríamos ir a pasear desde temprano…- le dijo y ella alzó las cejas.

-Quiero…- dijo ella y continuó acariciándolo.

-Pero antes deberíamos desayunar algo…- le dijo él con una voz que a ella se le antojó demasiado sexy.

-Por supuesto… pero antes de eso…- dijo y lo escuchó suspirar y colocarse sobre ella, casi obligándola a que siguiera con sus caricias.

-Y yo que creí que me había convertido en adicto a ti…- le dijo y la besó húmedamente mientras tanteaba la mesa de noche para buscar protección…

Cambiaron de posición y él la tomó de las caderas para poder marcar el ritmo cuando ella descendió sobre él.

En ningún momento perdieron el contacto visual y cuando todo terminó, ella sonrió y se inclinó para besarlo en los labios.

-Onur…- le dijo ella y él la miró. Su voz había cambiado y él lo había notado.

-Dime…- le dijo y se quedó mirándola, mientras acariciaba su cara.

-Anoche querías decirme algo… y me di cuenta de que te habías arrepentido… ¿qué pasó?

-Nada… hay momentos para todo… creí que quizá ese no lo era del todo…

-Entiendo… ¿qué tal ahora? Soy toda oídos, no hay ni una gota de alcohol en mi sangre…- le dijo y sonrió.

-¿De verdad te interesa tanto lo que podría decirte?

-¿Cómo se te podría ocurrir que no? - le dijo y lo miró expectante.

-Te prometo que lo hablaremos esta noche durante la cena… ¿de acuerdo?

-Pero…

-Sehrazat… no te cargues de dudas… simplemente no quiero mezclar las cosas… la propuesta es delicada y me gustaría discutirla fuera de la cama…

-Onur…

-Tú y yo empezamos mal… y a pesar de que las cosas se arreglaron entre nosotros, no quiero malos entendidos…

-Está bien…- dijo ella y besó la punta de su nariz para darle a entender que se había conformado.


Bajaron a desayunar y luego salieron a pasear. Sehrazat aprovechó para hablar con Kaan y Mihriban y chequeó que todo estuviera bien en su casa.

Onur la tomó de la mano cuando llegaban a una de esas callecitas que parecían salidas de un cuento y vio pasar una góndola.

El joven que iba a en ella les sonrió y Onur le pidió que se detuviese. Sehrazat sonrió al subirse y acomodarse donde el joven le indicó.

Los llevó a pasear por la parte más interna de Venecia, accediendo a lugares que ellos no habían visto y les contó, en un inglés bastante básico, algunas cosas interesantes del lugar y las costumbres.

Finalmente entonó una canzonetta y Onur la abrazó entre sus brazos y acarició su cabello mientras la oían…

Se bajaron la la zona del Rialto y caminaron un rato más hasta que decidieron ir a almorzar.

Luego organizaron una excursión de un par de horas a una isla cercana y cuando volvieron, se perdieron un poco pero consiguieron llegar al hotel sin preguntar demasiado…

Se ducharon juntos, entre caricias y besos y luego salieron a cenar. El ánimo era muy bueno, pero las dudas de Sehrazat flotaban en el aire, sobre todo porque él parecía haberse olvidado de la promesa que le había hecho…


Al terminar la comida y cuando Serhazat había perdido las esperanzas de que él le dijera algo, Onur tomó su mano y besó sus dedos mientras la miraba a los ojos…

-Siento que lo que tienes que decirme te está torturando, Onur… suéltalo ya… no quiero hacerme ideas erróneas, por favor…- le dijo y él asintió.

-Anoche me dijiste que eras feliz…

-Así es, lo soy…

-Y sé que es demasiado pronto para que todo el mundo sepa que estamos juntos…

-Es cierto…- asintió ella.

-Sehrazat… quería decirte que yo también soy muy feliz contigo… que despertarme en tus brazos es un sueño… que quiero hacerlo por el resto de mi vida porque te amo… y quisiera saber si puedo hacerme ilusiones porque esto va en serio… al menos para mí…

-Para mi también va en serio…- le dijo ella con emoción.

-Bien… entonces…- dijo y buscó en su saco y extrajo un anillo y se lo extendió- acepta este anillo, como símbolo de mi amor…

-Onur…- dijo ella y abrió la boca ¿acaso eso era lo que parecía?

-Sehrazat… me dijiste que aún no era el momento y lo entiendo… pero me gustaría que el día que te sientas preparada, pudiéramos pensar en unir nuestras vidas para siempre… te amo…- le dijo y ella sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas.

Apretó su mano y con la otra trató de secarse las lágrimas sin conseguirlo. Él sonrió y la ayudó, deslizando sus dedos con suavidad por sus mejillas humedecidas…

-Dime algo…- dijo él y sonrió.

-Yo… no sé que decir…- le dijo ella sin poder dejar de llorar.

-¿Aceptas? ¿te gustaría casarte conmigo? No ahora ni mañana… cuando te sientas lista…- le dijo y ella sonrió.

-Esta es una hermosa locura… de la que no puedes culpar al alcohol…

-No es mi intención hacerlo… ¿entonces?

-Por supuesto que sí… yo también te amo… siento cosas muy profundas por ti porque ahora puedo conocerte como realmente eres… sin esa coraza que tenías cuando te conocí…

-Tú también tenías la tuya…- dijo él y sonrió, besando sus dedos y colocando el anillo con suavidad.

-Es cierto…- dijo y levantó su mano para admirar el anillo- es precioso, Onur…

-Nada se compara contigo…- le dijo y ella sonrió y se inclinó para besarlo.

Cuando salieron del restaurant, caminaron abrazados hacia el hotel, que por suerte no estaba lejos. La recepcionista les dijo que alguien los había llamado y les entregó el mensaje.

Onur no le prestó demasiada atención y subieron a su habitación. No era demasiado tarde y se sentaron en el balconcito a tomar aire y observar las pequeñas embarcaciones navegando por el Gran Canal…

Él hundió su nariz en el cabello de Sehrazat y ella sonrió, de espaldas a él.

-Es increíble cómo te has instalado en mi corazón, Sehrazat…- le dijo y ella giró en redondo y lo miró a los ojos.

-Tú también en el mío…- dijo y besó sus labios.

El teléfono comenzó a sonar y Onur apoyó su frente en la de ella, con desilusión…

-¿Quién será a esta hora?

-¿Será Kaan? ¿Quizás hubo algún problema? - se asustó ella y atendió el teléfono.

Onur se quedó mirándola preocupado y ella se quedó escuchando lo que le decían…

-… doña Feride… ¿cómo está? - dijo y miró a Onur, que abrió los ojos como platos- no, no se equivocó de habitación… aguárdeme que se lo paso… ¿qué hago yo aquí? Bueno… teníamos una cena… y acabamos de llegar… y… sí, se lo paso…- dijo y se mordió el labio con impotencia al pasarle el teléfono a Onur…

-Mamá… ¿cómo estás? ¿pasó algo? - le dijo y se quedó escuchando lo que su madre le decía mientras Sehrazat se tapaba la boca con ambas manos…


Bueno, veremos como se soluciona esto. Gracias por seguir leyendo esta historia, parece mentira que vaya por el capítulo 10 cuando estaba planificada para tener como mucho 2. Nos vemos en el próximo!