Capítulo 19

Sehrazat lanzó una carcajada feliz cuando él cerró la puerta del auto de su lado, luego de que ella se subiera y corrió del otro lado para sentarse tras el volante.

Lo vio subirse y mirarla y alzó las cejas sin comprender…

-¿Adónde vamos?

-Ya verás…

-Onur… me sacaste de casa a las apuradas… ni siquiera pude cambiarme…

-No hará falta… no te preocupes…

-Pero… ¿no me darás una explicación?

-¿Confías en mí?

-Tú sabes que sí…

-Entonces no preguntes más…- dijo él y ella se acomodó en el asiento sin decir otra palabra.

Cuando pasaron cerca de la casa de Onur, ella lo miró de costado y no se pudo aguantar…

-Creí que pararíamos en tu casa…

-No… hoy no…

-¿Entonces esto no tiene que ver con los días complicados que estamos teniendo para encontrarnos?

-¿Te refieres a las cinco o seis veces que Kaan nos interrumpió, sumadas a las dos o tres que lo hizo Kerem o Bennu?

-Exacto… no sabía que llevabas la cuenta…

-Así es… y no se trata de eso…

-Ah…- dijo ella y lo miró con algo de desilusión.

Sehrazat adoraba esos momentos íntimos entre ambos y últimamente no pasaban por las interrupciones, principalmente… y cuando Onur prácticamente la raptó de su casa, creyó que tenía que ver con algún plan para poder reencontrarse como ambos querían…


La ciudad fue quedando atrás y cuando salieron a la ruta, Serhazat otra vez se perdió en los rasgos de él, y no pudo evitar preguntarle…

-Onur… ¿acaso iremos muy lejos?

-Mi vida… ¿acaso no me dijiste que confiabas en mí?

-Confío… pero me cuesta entender…

-Es porque no hay nada que entender… déjate sorprender… no todo puede ser planeado…

Ella asintió en silencio y él buscó con sus dedos los suyos y apretó su mano suavemente…

Un buen rato después, Onur detuvo el auto casi en medio de la nada y la hizo bajar…

La llevó por un sendero entre los árboles, apenas si podían ver, y tenían suerte porque esta noche la luna estaba casi llena y eso les ayudaba bastante…

Llegaron hasta un punto en el que ella pudo ver diminutas luces que centelleaban y cuando se acercaron más, se dieron cuenta de que eran pequeños faroles con velas que ambientaban una parte del lugar, al aire libre, entre los árboles…

-¿Qué es todo esto?

-Un lugar especial…

-Lo es…- dijo y se dejó abrazar por él mientras seguían caminando- me encanta…

-Cenaremos…- dijo y Sehrazat vio que detrás de un árbol bastante ancho, él había armado una mesa muy prolija con la cena para ambos…

-Onur… eres muy dulce… me encantan estas sorpresas…- dijo y lo abrazó y besó sus labios.

-Me alegra que te guste…- dijo él y la hizo sentar.

Comieron con sus manos reunidas, ella con sus ojos perdidos en los de él, algo emocionada por la sorpresa…

-Dime… ahora me toca a mí tratar de recordar si no me he olvidado de alguna fecha especial…

-Lo único especial aquí eres tú… y nuestro amor… me siento bendecido de tenerte…

-Yo también, mi vida…- dijo ella.

-Bien…- dijo él cuando terminaron de comer.

-Me has sorprendido…

-Era la idea…- dijo y se puso de pie y dio la vuelta para llegar a donde ella estaba.

Apoyó su móvil sobre la mesa y comenzó a sonar una música suave y él estiró su mano y la invitó a levantarse…

-¿Bailamos? - le dijo y ella se puso de pie y lo abrazó para bailar.

Se movieron al compás de la música y él se apartó un poco para poder observarla a los ojos…

-Quiero que siempre recuerdes que tú y Kaan lo son todo para mí…

-Lo sé… estoy aprendiendo a disfrutarlo…

-Bien… porque… no me dejaste hacer esto por mi cuenta… así que…- dijo y extrajo un estuche de su bolsillo y cuando Sehrazat iba a decir algo, conmovida al darse cuenta de lo que venía, él se arrodilló y le entregó un hermoso anillo con un brillante en el centro, rodeado de otros pequeños.

-Onur…- jadeó ella al verlo.

-¿Aceptarás este anillo como símbolo de mi amor y mi compromiso hacia ti?

-Sí…- dijo ella luego de una pausa interminable, cuando pudo encontrar su voz- sí, Onur…

Onur sacó el anillo y se lo colocó en el dedo y luego lo besó con ternura, para luego besar sus labios…

Siguieron bailando, apretados y ella lo miró a los ojos y sonrió para luego besarlo húmedamente…

-Onur…- le dijo y él supo que ella lo deseaba tanto como él a ella…

-Mi vida…

-Te necesito…- le dijo algo agitada.

-Yo también…- dijo él y la apretó entre sus brazos- ven…- agregó y tiró de ella para que lo siguiera.

Del otro lado de la mesa había dos mantas. Onur estiró una en el pasto y ella lo miró con una sonrisa…

-¿Aquí? - le preguntó y él asintió.

-No te preocupes, si hay algo que tiene este lugar, además de ser maravilloso y especial, es que también es muy privado… no hay nadie que viva por aquí…

-Bien…- dijo ella y se recostó sobre la manta y él la cubrió con su cuerpo.

Onur comenzó a besarla y luego le dedicó tiempo a toda su piel mientras iba descubriéndola lentamente, al quitarle una a una, todas sus prendas…

La sintió estremecerse mientras besaba su abdomen y se dio de que tenía frío. Así que se quitó la ropa y los tapó a ambos con la otra manta.

-¿Estás mejor? - le preguntó y ella le contestó hundiendo la nariz en su cuello y suspirando- ¿eso es un sí?

-Ya cállate y bésame…- le dijo ella y él se movió suavemente para estimularla y cuando sus labios se adueñaron de los de ella otra vez, la sintió apretar los ojos y jadear de placer al sentirlo en ella.

Los besos se hicieron lánguidos y húmedos y Onur se movió suavemente, no queriendo que todo se terminara inmediatamente.

De pronto sintió las uñas de Sehrazat raspando un poco su espalda y se detuvo para mirarla.

-Onur…- se quejó ella y él sonrió.

-¿Qué?

-Te necesito…

-¿En serio? - le dijo él y se inclinó para volver a capturar sus labios.

-Sí…

-Bien…- dijo él y retomó el ritmo suave y lánguido.

-Onur…- dijo en tono serio y él la miró, esta vez sin detenerse.

-Sólo quiero que disfrutes…

Sehrazat asintió y él volvió a sonreír.

-Relájate… - le dijo e incrementó el ritmo. La escuchó suspirar y la vio sonreír.

Onur se entregó a la necesidad que sentía por ella y a los pocos minutos, ambos se perdían en los ojos del otro, nublados por el máximo placer…

-Te amo, mi vida…- le dijo y ella lo miró con una sonrisa.

-Yo también… tanto…- le dijo y se acurrucó en sus brazos.

Sehrazat levantó su mano y observó el anillo que él le había regalado.

-¿Te gustó?

-¿Qué te parece? Me has sorprendido…

-Finalmente…- dijo él y besó su cabello antes de quedarse dormido.

No pasaron la noche allí, descansaron solo un rato y luego volvieron a casa, y ahí sí, durmieron abrazados, como ya se habían acostumbrado a hacer…


Bueno, supongo que ya no quedan tantos capítulos de esta historia. Nos vemos en el próximo! Gracias por leer!