Dos capitulos en un sola semana, es un récord para mi... espero poder ponerme más activa con la historia y que este nuevo capítulo les guste. ¡Nos leemos!
Capitulo VII
-Viejos Sentimientos-
-No toques mis cosas- gruñó Sherlock a la hora del desayuno cuando no encontró su abrigo por ninguna parte.
-Todo tiene un orden Sherlock, deja de actuar como un chiquillo- contestó Mycroft sin inmutarse.
-No lo vuelvas a tocar, no te acerques a mi ropa- amenazó, nada podía alertar a su hermano de la presencia de Greg en Londres, la noche anterior lo decidió, no dejaría que Greg y Mycroft volvieran a encontrarse, no por ahora siquiera, y es que un viejo recuerdo de su infancia volvió a él, todo antes de aquel verano era bueno para él, Greg lo cuidaba, era suyo y de pronto su hermano apareció y Greg se marchó, no volvería a perderlo, de cierta manera, Lestrade seguía siendo suyo.
-¿Tanto te importa ese Omega para que te comportes irracional?- Allí estaba el comentario que esperaba, Mycroft notó el aroma de Greg impregnado en su abrigo. Se limitó a no responder, sabía que cualquier cosa que dijese sería usada en su contra.
-¿Sabes algo de Eurus?- cambió el tema a uno más incómodo para su hermano.
-Sigue haciendo lo que hace... ¿desde cuando te interesan los asuntos de Eurus?
-No me interesan, supongo que me aseguro que no esté muerta- murmuró Sherlock volviendo a su té.
Mycroft dio una mirada curiosa a su pequeño hermano pero decidió no añadir ningún comentario, Eurus y Sherlock no tenían la mejor relación del mundo y a diferencia de ellos, ella tenía una vida social muy activa, como empresaria se aseguraba de estar siempre en los momentos y lugares adecuados y sus estrategias incluían en muchas ocasiones acostarse con quien pudiera asegurarle un buen trato. En el fondo Mycroft anhelaba algo de la libertad con que su hermana solía comportarse, aunque carente de escrúpulos, Eurus hacía lo que le diese la gana.
-Me voy- anunció Sherlock poniéndose el abrigo y la bufanda, aquel era un día especialmente frío. sin dar tiempo a réplica, se estaba cansando de ver la cara de su hermano, sus padres estaban muy mal para obligarlo a vivir con Mycroft, no lo odiaba pero era claro que no debían estar cerca por mucho.
Al llegar fue directamente a la oficina de Greg, halló al Omega revisando algunos documentos, emitió un sonido para darse a notar y procedió a dejarse caer en su sillón para seguir durmiendo, el día anterior logró tomar una buena siesta, así que repetiría la experiencia -Tu abrigo- gruñó.
-No vas a usar mi abrigo, usa esto- Greg se acercó a él dando una manta al joven -¿Qué no tienes clase a esta hora?
-Creo que no, solo quería salir de casa...
-No cambias- suspiró tomando sus cosas, debía trabajar.
Sherlock pasó los días del siguiente mes durmiendo en la oficina de Greg cuando no tenía clases que le interesaran, algunas ocasiones hacían la comida juntos y otras Sherlock veía a su ex niñero mezclarse con el resto de profesores, incluso escuchaba a los alumnos hablar sobre él, un par de Alphas estaban dispuestos a conquistarlo, algunos profesores intentaban descaradamente algo con Greg, sin embargo siempre recibían la misma negativa, no deseaba estar con nadie.
Su vida transcurría más en ese sillón que en el exterior, como todos los viernes que solo asistía a un par de clases, dormía tranquilo hasta que las constantes llamadas de Molly interrumpieron su sueño, ese día deberían presentar un examen y era indispensable asistir, a Sherlock lo motivó la idea de explotar algo, la ciencia era su amiga, su gusto por ella creció con los años. Con pasos lentos se acercó al laboratorio, allí lo esperaba Molly, iniciaron con el trabajo, todo marchaba bien hasta que una explosión se escuchó por todo el laboratorio haciendo que las paredes temblaras y todos escaparan tosiendo y empujándose al salir, algunos resultaron heridos de gravedad y fueron llevados al hospital, otros corrieron con mejor suerte y solo tenían algunas heridas simples, Greg estaba a media clase cuando la conmoción los alcanzó y tras evacuar a sus estudiantes uno de los profesores le informó que Sherlock estaba en la enfermería -Considerando tu cercanía con el chico Holmes deberías saber que estaba en el grupo de estudiantes del laboratorio, está en la enfermería- Greg sintió que su corazón se detenía por un segundo solo para iniciar una carrera loca, corrió hacia la enfermería, no era un familiar directo, pero guardaba gran cariño Sherlock.
-Señor- su asistente apareció en su oficina con el teléfono en mano -Señor, tiene una llamada.
-Estoy ocupado- murmuró sin siquiera elevar la mirada.
-Señor, es sobre su hermano.
Frotó sus sienes esperando que Sherlock no estuviera en problemas -¿Diga?- fue todo lo que dijo al tomar el teléfono.
-Señor Holmes, hemos intentado contactarlo, hubo una explosión en uno de nuestros laboratorios y su hermano se encuentra en la enfermería, necesitamos que se presente para... -el resto de aquello que decía la voz del otro lado parecía lejano, entregó el teléfono a su asistente y tras tomar su abrigo salió tan rápido como pudo hacia la universidad, pensó en avisar a sus padres, sin embargo primero se aseguraría de las condiciones en que su hermano se hallaba.
La lluvia comenzó a caer sobre Londres haciendo que el tráfico se intensificara, se hallaba desesperado por llegar, tan pronto como estacionó el auto en uno de los tantos estacionamientos de la universidad se dirigió al edificio donde se hallaba Sherlock, veía a algunos estudiantes murmurar sobre el suceso, uno o dos paramédicos atendían a algunos chicos que se hallaban en crisis.
Mycroft corría hacia la enfermería de la universidad, la idea de Sherlock siendo atendido por una explosión en el laboratorio de química lo preocupaba terriblemente. Uno, dos, tres, sus pasos retumbaban en el viejo piso de madera de las instalaciones, llegó por fin a algo que le pareció una sala de espera, allí esperaban otros estudiantes y una recepcionista llevaba la cuenta de los turnos para ser atendidos. Buscó con la mirada a su hermano, no lo halló. Giró sus pasos para preguntar a la recepcionista cuando otro par de pasos se acercaron a velocidad máxima hacia la enfermería. Un hombre joven apareció totalmente molesto.
-¿Está adentro?- preguntó a la recepcionista quién asintió haciendo un gesto para que pasara. Mycroft encontró aquello extraño, sin embargo no era algo relevante. Un momento más y el mismo hombre apareció con Sherlock apoyado en su brazo.
-¡Sherlock!- casi gritó el pelirrojo, sin embargo se detuvo al reparar quién era el apoyo de Sherlock.
-Mycroft, no hagas una escena- dijo el joven con una venda en el cuello y otra en la cabeza.
-¿Gregory?- la voz de Mycroft cambió totalmente, la sorpresa lo invadió totalmente.
-Hola... ¿Me ayudas?- señaló el otro brazo de Sherlock para ayudarlo a apoyarse y Mycroft asintió, el aroma conocido del castaño inundó su nariz y por reflejo sonrió. -Te llevaré a mi oficina primero, después ya veremos, deberías ir al hospital- regañaba Greg a Sherlock como si el tiempo nunca hubiese pasado y volvieran a ese lejano verano lleno de momentos felices, de amor...
-Creo que mejor lo llevo a casa, necesita descansar- interrumpió Mycroft -Si es necesario un médico me encargaré de ello.
-Es lo más sensato- apoyó Greg, en realidad no tenía voz o voto sobre Sherlock o cualquier cosa relacionada con él o los Holmes.
-No- gruñó el chico soltando a su hermano y aferrándose a Greg -prefiero tu sillón a estar en casa con él.
-Vamos Sherlock, vas a estar mejor en tu cama, mi sillón no es sitio para ti y aún me quedan cosas qué hacer, soy un profesor, mi deber es con mis alumnos.
-No, tu deber es conmigo- gruñó sin soltarlo, creando incomodidad en Mycroft, las demostraciones de afecto le desagradaban, las personas, sus sentimientos tan simples... aunque quizás fue saber que Sherlock siempre tuvo esa clase de sentimientos era lo que incomodaba más, eran adultos no debería importarle si su hermano ahora deseaba al Omega que alguna vez fue suyo.
-¿Greg?- una voz se dirigió a ellos y uno de los profesores se acercó a ellos -¿Necesitas ayuda?
-Estamos bien, ¿cómo está todo, me necesitas en algún sitio en específico?- el Omega parecía atraído por ese hombre, uno de los profesores del departamento de física.
Mycroft sintió que era suficiente, el Omega podría hacer con su vida lo que quisiera, pero su hermano era otro asunto, se lo llevaría a casa a rastras de ser necesario -Sherlock, vamos, es una orden.
-Lestrade debe venir- gruñó sin soltarlo y Greg sintió la mirada de los tres interrogándolo sobre qué haría.
-Debes ir con tu familia Sherlock, no soy más tu niñera, es hora de crecer- murmuró intentando hacer que lo soltase.
-Vas a irte otra vez ¿no? ahora que lo viste...- gruñó y en ese momento el profesor tiró de Greg apartándolo de Sherlock.
-Ve a casa Sherlock- pidió Greg con pesadez acompañando al profesor que en silencio tiraba de él hacia el final del pasillo. Mycroft no dijo nada, en cambio llevó a su hermano hacia el auto y después a casa, durante el camino nadie habló, Sherlock seguía aturdido y Mycroft estaba confundido, reencontrarse a Greg siempre fue uno de sus anhelos más grandes, sin embargo ahora era diferente, todo era muy diferente, especialmente él, ya no era un niño, ya no creía en el amor. Ahora comprendía el hermetismo de Sherlock sobre quién era su misterioso Omega, jamás puso atención al asunto y aroma que se impregnaba en él era tan pobre que no reconoció los matices únicos que solo pueden pertenecer a una persona en particular.
Llegaron a casa y Sherlock se dirigió a su habitación más molesto que de costumbre, Mycroft notificó a sus padres sobre el asunto y también calmó su preocupación explicando que nada grave sucedió y ya descansaba en casa. Omitió el hecho de que Greg estaba de vuelta, prefería no emocionar a sus padres, como Sherlock dijo, en cualquier momento desaparecería. Agotado cerró los ojos un momento y sus pensamientos lo llevaron a visualizar a su ex novio, cambió totalmente, su cuerpo se volvió adulto, sus rasgos físicos podrían considerarse atractivos, sin embargo era como los demás, se guiaba por las emociones. Coqueteaba como lo hacen todos, se dejaba tocar como todos. Ya no existía nada especial en él.
Mycroft llamó al médico, no estaba de más que revisara a Sherlock, no confiaba en la enfermería de la universidad, todo su día se perdió gracias a las desventuras de su hermanito, su asistente se hizo presente para llevar algo de trabajo y fue cuando Mycroft pidió que hiciera algo por él -No tiene opción- ordenó y ella se marchó dispuesta a cumplir con su petición.
El médico no tardó en llegar y Mycroft lo hizo pasar, sin embargo, Sherlock se negó a abrir la puerta y para disgusto del mayor, la llave de la habitación no apareció por ningún lado, despidió al médico disculpándose por hacer que perdiese su tiempo y se sirvió un trago, en realidad no necesitaba perder su tiempo con esa clase de actitud por parte de su hermano, ¿qué tan mal estaba cuando aceptó que viniese a vivir con él?
Anthea apareció tras dos horas, Mycroft estaba algo más relajado gracias a los dos o tres tragos de whiskey, escuchó como llamaban a la puerta y decidió abrir -Gracias por venir, tienes que convencerlo de ver al médico- fue la bienvenida que Mycroft dio al profesor.
-Vine por él, no por los métodos que utilizas para que venga- contestó molesto, se hallaba conversando con algunos colegas cuando una mujer se acercó a él, mencionó ser asistente de Mycroft Holmes y que requería su presencia, Greg se negó rotundamente, no la conocía, ¿qué garantizaba que realmente ella fuera quien decía ser? Tras muchas preguntas, decidió ir, pues claramente no tenía opción a negarse.
-Es él quien interesa- su respuesta fue seca, casi molesta, algo lo hacía sentirse molesto, hace tanto que no sentía esas emociones. ¿Por qué tenerlas ahora que su vida con la lógica como guía era mejor?
El Omega avanzó a la puerta donde Mycroft señaló encontraría a Sherlock, no se molestó en siquiera quitarse el abrigo, dio un suspiro y llamó a la puerta -¿Hola?- fue todo lo que dijo y de pronto la puerta se abrió y Sherlock lo empujó al interior, cerrando la puerta en la cara de Mycroft.
-Tu no- gruñó y Mycroft sintió su sangre hervir, intentó mantenerse tranquilo, volvió a la sala pidiendo a Anthea que se retire, agotado decidió ver las noticias, media hora después Greg salió de la habitación intentando no hacer ruido.
-Se quedó dormido, está agotado- dice acomodando su ropa, sin embargo no lleva su abrigo. -Me voy, es tarde y el metro dejará de pasar pronto.
-Está lloviendo, no puedes irte así, ¿dónde está tu abrigo?
-Lo tiene Sherlock, fue la única forma que hallé para salir sin que despertase.
-¿Qué tienes con mi hermano, estás saliendo con él?
-Claro que no, fue él quien se acercó a mi y supongo que sigo cuidándolo, soy profesor de su universidad y le presto mi sillón para que eche la siesta.
-Quédate esta noche, es viernes, si él despierta y no te encuentra es capaz de escapar, a mí me detesta- soba sus sienes dando una mirada agotada a Greg. -Cena conmigo.
Aquella mirada hizo a su corazón reaccionar, después de todo el caos, por fin pudo observar a Mycroft, sus cabellos de fuego, su mirada dura, ese rostro, su aroma... de pronto era como volver a aquellos tiempos donde corrían bajo el sol de verano compartiendo besos y caricias -Claro- susurró suave, de pronto se sentía vulnerable.
-Siéntate conmigo- el alcohol por fin logró su cometido y Mycroft se sentía más tranquilo, incluso aquel disgusto que sentía por su ex comenzaba a desaparecer. Greg tomó asiento a su lado y todo su aroma dio en sus sentidos, lo recordaba a la perfección, con los años solo se volvió aún más delicioso. -No usas collar...- murmuró sin apartar la mirada del cuello de Greg.
-No me gusta, me hace sentir como una mascota.
-¿Sales con alguien?
-Salía con alguien, pero no funcionó y todo terminó cuando decidí mudarme a Inglaterra, los Alphas franceses son muy pesados...
-Gregory...- susurró el Alpha acercando su nariz al cuello del Omega, quizás por el alcohol, quizás porque aún vivían esos sentimientos, quizás porque era la naturaleza, él se sintió abrumado por él, quería tocarlo.
-No- lo alejó -Ya no somos unos niños.
-Tienes razón- admitió apartándose de forma brusca -Vamos a cenar- intentó desviar la atención y se marchó a la cocina seguido de Greg, sus manos temblaban, sus sentidos parecían estar más despiertos que nunca, observaba al Omega y sentía la imperiosa necesidad de tocarlo y cuando creía haber controlado sus impulsos fue traicionado por su propia naturaleza y tomó al joven por el rostro y robó un beso de sus labios.
