Capítulo 1: Encuentros

El amanecer brindaba a ciudad Satán un nuevo día, dos meses después de la derrota del nefasto ser, Majin Boo. El joven se encaminaba a un día más de estudio hacia la escuela preparatoria de la ciudad, en su memoria reinaban los recuerdos de batallas que yacían en el pasado.

Situado en la terraza de la institución, Son Gohan se dispuso a bajar cuando algo capto su atención, eran aquellos ojos azules que poseía nada más ni nada menos que la justiciera de la ciudad, Videl Satán.

Aquella terraza era, desde hace mucho tiempo, un punto de reunión haciéndose un habito entre los dos jóvenes, el encontrase ahí para disfrutar la compañía del otro. Habito, que por supuesto ellos no habían notado.

-¡Hola Gohan!- la señorita rompió con aquel silencio con una cálida bienvenida.

-Hola Videl- así mismo el chico de cabello negro le regreso el jovial saludo de la pelinegra

-¿Cómo has estado?- la chica cuestiono

-Si te refieres desde que mi padre regreso, en casa el ambiente es mucho más familiar- el chico ahora esbozaba una sonrisa genuina.

-Me alegro mucho- tomo una pausa- desde hace tiempo quiero preguntarte una cosa- diciendo estas palabras la joven había bajado un poco la mirada.

Sin saber porque Gohan experimento algo totalmente nuevo: algo se removía en su interior, las palmas de sus manos sudaban, un nudo en su garganta se había hecho presente. "¿Acaso ella lo invitaría…" Esa idea le hizo sacudir la cabeza, ¿Por qué aquel pensamiento le paso por la mente? Recupero la compostura y siguió escuchado.

-Gohan, deseo que me entrenes- dijo ella con firmeza

El chico se sentía contrariado, se sentía feliz porque pasaría más tiempo con ella. Pero de alguna forma algo lo decepcionaba.

-Sería un gusto pero, ¿Por qué deseas ser más fuerte?

-Falsamente creía ser fuerte pero desde que te conocí, después de verte volar, después de ver la gran batalla que azoto la tierra; me he puesto a pensar que no me vendría mal aumentar mis capacidades y que mejor contigo Gohan, que ya me has enseñado a volar- aquellas palabras eran verídicas paro había algo más detrás de la petición de la joven.

El primogénito de los Son experimentaba una gran admiración, era una de sus cosas favoritas sobre ella: la determinación de ser mejor. De cierta forma le recordó a su padre. Ahora sus labios esbozaban una pequeña sonrisa.

Una idea se formó dentro de él.

-Lo haré pero con una condición- era arriesgado pero tenía que intentarlo.

Videl quedo perpleja ¿Qué podría ser esa condición? Irónicamente la misma idea que hace unos instantes cruzo la cabeza de Gohan, se hacía presente en ella.

-¿y cuál es?- apenas pudo susurrar, los nervios le traicionaban.

Adoptando la típica pose de los Son, Gohan le dijo su respectivo requisito.

-Me encantaría que combatiéramos el crimen como un equipo, ¿serias el Gran Saiyman dos?

Su pequeña burbuja exploto haciéndola caer en cuenta en su cruda situación que enfrentaba con él.

-Está bien- dijo en un tono sutil de resignación.

La verdad era que desde que pasaba tiempo con él, todas aquellas facetas negativas que albergaba en su interior habían desaparecido casi por completo reemplazándolas por nuevas experiencias que le hacían sentir feliz de manera considerable y, sin percatarse, Gohan ya ocupaba un lugar especial en el corazón de la joven. Dándose cuenta de lo que en realidad sentía, Videl decidió tomar cartas en el asunto y resolver de una vez por todas aquel dilema en el que se encontraba.

Necesitaba pasar tiempo con él y así eventualmente lograría confesar el secreto que guardaba, solo esperaba tener éxito.

La campana sonó avisando a los muchos estudiantes que la hora de clases estaba comenzando.

Él sonreía, lo que era normal viniendo de Gohan, aunque podía notar algo de tristeza en aquella sonrisa. "Tal vez estoy imaginándome cosas" se dijo ella para sus adentros

-Entremos- dijo el joven, a la par que comenzaba su marcha hacia el aula.


Sus amigos ya se encontraban ahí, Ireza saludo con efusividad mientras que Shapner apenas y asintió a modo de bienvenida.

Los jóvenes tomaron sus respectivos asientos, cada uno encerrado en su propio mundo no oyeron la entrada del profesor sino hasta que este comenzó a hablar.

-Muy buenos días tengan todos, les tengo un aviso importante. El día de hoy una nueva alumna ha ingresado a nuestra institución educativa, les pido que sean amables con ella- el catedrático se giró hacia la puerta- ya puedes entrar.

La señorita que cruzaba el acceso hacia la sala era de una estatura mediana, cabello castaño, ojos verde azulado y un cuerpo esbelto

Aquella joven capto la atención de cierto guerrero. Sus facciones le eran muy familiares.

-Encantada de verlos, mi nombre es Lime.

Lime

Ya había escuchado ese nombre en alguna parte. Después de unos segundos de meditación Gohan recordó a la persona portadora de aquella designación.

Era la pequeña que conoció en las montañas, en un lugar atacado por el horrible monstruo Cell, protagonista de muchas pesadillas de Gohan durante su niñez.

El primogénito de Goku no podía quitar la vista de aquella muchacha que alguna vez conoció siendo niños los dos. No cabía dudas, era la Lime que había conocido ahora en una versión juvenil y mucho más madura.

La nostalgia se apodero de su ser, y como prueba de ello esbozaba una débil sonrisa con matices de tristeza. De cierta forma se sentía culpable. Culpable por haberse olvidado de ella, su abuelo y los muchos habitantes que alojaba aquella pequeña zona de la montaña.

Pero luego llego la inquietud, Lime le había conocido en su forma Saiyajin, las probabilidades eran bastante altas de ser descubierto, lo que le llevaría a largas platicas acerca de él y sus poderes ocultos, algo que le causaba nerviosismo y ansia.

No había otra opción, Lime era lista y si lo llegaba a descubrir tarde o temprano, tendría que contárselo. Sería absurdo ocultar algo que es más que evidente.

La voz del educador lo regreso a la sala de clases separándolo de sus pensamientos.

-Busca un sitio desocupado y comencemos la clase

El único lugar sin ningún estudiante sentado en él se hallaba adelante del combatiente de los crímenes. La joven sin perder mucho tiempo se dirigió hacia allá, pero antes de tomar asiento se topó con un rostro que le parecía haber visto antes.

Intercambiaron miradas y en un segundo que le pareció eterno alguien ya estaba en su pensar.

Gohan, el guerrero dorado.

Su guerrero dorado