Martes 27 de noviembre de 1979.

Lily Potter se encontraba visitando a sus padres, les iba a dar la noticia que iban a ser abuelos, y de paso ver aquel bebé que empezaba a tener brotes de magia accidental. Aquel bebé iba ser tan poderoso si ya tenía magia accidental tan temprana edad.

Cuando llegó a la casa se llevó una sorpresa al ver que era una pareja de casados de mediana edad. Los señores tendrían entre treinta cinco, o cuarenta años. Vio al bebé y se sorprendió al ver que era una encantadora niña. Una hermosa nena que ya observaba todo lo que pasaba, era la bebe más viva que haya visto, ya que la veía y le daba las más hermosas sonrisas de alegría. Era como si ese bebé sabía quién era ella.

Lily se enamoró de aquella pequeña. Deseaba que su bebé fuera niña con los ojos de su padre y su cabello rojizo… estaba tan encimada de sus pensamientos que no notó lo que se desarrollaba en la calle.

Todo pasó tan rápido, casi en un destello. La casa fue bombardeada, Lily escuchó los gritos de las demás personas, la de sus padres y de los padres de la niña que tenía en sus brazos. Cuando su casa fue atacada con más intensidad. Lily protegió al bebé pero un hechizo la golpeó soltando a la pequeña, mientras sus padres y la pareja fueron aventados por la explosión de otro hechizo bombardeo.

La nena lloraba a todo volumen. Lily empezó a defender lo que quedaba del lugar. Un hechizo pasó rozándole pero le dio a la mujer que estaba atrás de ella.

Era la mamá de la bebe, que en pleno ataque tenía el valor y el coraje de madre para proteger a su pequeña. La mujer empezó a desangrarse, mientras la niña se estaba poniendo morada, era como si se estuviera muriendo.

La mujer en pleno lecho de su muerte logró decir algunas palabras. La vista era más perturbadora, y pintoresca ya que estaba en el piso y su hija a un lado bañándose de la sangre de su madre.

—s-salve a mi niña. ¡Por favor! cuide a mi pequeña… cuide a mi Hermione. Por favor —pidió con la poca de vida que tenía—. Tiene dos meses de vida y ya se la están arrebatando…

Lily asintió aun aturdida. Vio a sus padres que ya estaba muertos con sus cuerpos destrozados. En pleno shock se controló para evitar entrar en pánico.

Lily tenía que adoptar a Hermione en este momento… tenía que ser un ritual de sangre.

— ¿Cómo se llama usted y la niña?

—jane Granger, mi niña, Hermione jean Granger. —dijo escupiendo sangre con los ojos brillosos por las lágrimas. Lily sabía que la mujer ya se estaba despidiendo de su pequeña.

Lily tenía que ser rápido en las siguientes palabras ya que veía que la mujer no se iba a salvar. Atrás quedaron los hechizos que pasaban volando, lo más seguro que la orden ya estaba en combate.

—yo Lily Jasmine Evans… —Ella se quedó congelada al ver que la niña ya no estaba respirando, había dejado de pujar y llorar. Estaba muerta. Esperaba que el ritual funcionara—. Acepto a Hermione Jean Granger como mi hija —colocó varias gotas de sangre en la boca de la niña. La señora la observó y le dio una sonrisa. Lily estaba segura que no daba cuenta que su hija había muerto.

Para Lily fue el ritual más raro que había presenciado, ya que una luz dorada brilló por todo el lugar y la señora Granger antes de morir dijo lo siguiente:

—Hermione… te amo. —fueron las últimas palabras de aquella mujer que había dado su vida por la de su hija.

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Cuando la orden los encontró, Lily Potter se encontraba todavía en shock. Fue su marido quien la llevó a un lugar seguro. Lily aún tenía en sus brazos a la nena empapada de sangre ya seca, y ella con la boca seca sin poder hablar.

— ¿ya estas mejor? —escuchó a su marido preguntar con la voz tensa y llena de preocupación mientras la revisaba si había más heridas. James la estaba dando besos repetitivos por toda la cara, quería que su mujer reaccionara.

Lily asintió mientras seguía abrazando a la nena. James soltó un suspiro de alivio.

—dame a la bebé, necesito verificar que este bien. —pidió su marido. Lily estaba reacia de dárselo. Algo le decía que no soltara al bebé, porque ahora era suya, su madre dio su vida para que sobreviviera—. Amor, necesitamos cambiarlo y darle de comer está llena de sangre.

Lily asintió y vio a la pequeña que estaba dormida en sus brazos.

—se llama Hermione, es una niña. Es mi hija ahora… y-yo la adopte —lo dijo llorando.

Esa tarde Lily se enamoró más de su esposo, James. Fue el mejor marido que podía pedir, porque aceptó la niña, la consoló y le dio la tranquilidad que esta absurda batalla iba a terminar. Tenía esperanza que la calma ya venía, que Voldemort próximamente moriría.

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En los días siguientes, fue el entierro de sus padres. Petunia la repudió en público y la llamó fenómeno en frente de todas las personas que fueron a dejar el pésame en el entierro.

Otra cosa que cambio es que la nena tenía una nueva fecha de nacimiento hecho por la magia. En los papeles mágicos estaba registrado como Hermione jean Potter nacida el 27 de noviembre del 1979. Lily era la única que sabía lo que había pasado aquel día, y no quiso consultarlo con nadie más, era el secreto que se llevaría a la tumba. Porque ella estaba segura que adoptó a Hermione con el apellido Evans, no con el apellido Potter.

Así como la nueva profecía que se llevó a cabo en cierto pub donde Albus Dumbledore entrevistaba a una mujer.

«El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca…

Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes…

Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce…

Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida…

El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes…»

Fue la parte que se llegó a escuchar, ya que cierto Mortífago fue descubierto. Si se hubiera quedado más tiempo hubiera descubierto el segundo profetizado que terminaría con la derrota del Señor Tenebroso.

En los ojos azules de Albus Dumbledore, brillaron de esperanza y de una nueva determinación. Tom Marvolo Ryddle tenía los días contados.