31 de julio 1980

Habían pasado por un largo camino, ahora en sus brazos Lily Potter sostenía a su primogénito. . Su esposo james Potter estaba a su lado sonriendo mientras veía a su vástago. Solo hacía falta Hermione y su familia iba estar completa. Hermione se había estado dormida hace más de dos horas al cuidado de Sirius Black y Remus Lupin

— ¿Cómo se llamará? —dijo james queriendo ponerle el nombre de su fallecido padre; Fleamont Potter. Sus padres murieron hace un mes por la viruela de dragón.

Lily le dio una cálida sonrisa a su esposo mientras veía a su primogénito con tanta ternura.

—Estaba pensando en que llevara la H, y J como las iniciales de nuestra hija —dijo ella queriendo tantear terreno—. Ya sabes para que nadie sospeche de lo que ya nosotros descubrimos.

James meditó y asintió. Su mujer le contó lo que pasó hace algunos meses, ya que tuvo colapso nervioso después que se enteraron de aquella profecía. Ella le contó como adoptó a Hermione. El no sabía cómo era Hermione antes de la adopción, pero con lo que relató su esposa se daba una idea.

Hermione tenía el pelo castaño lleno de rizos pegados a su nuca, y los ojos color cafés oscuros, la piel trigueña lechosa. Pero con la adopción, su piel se volvió pálida y lechosa como la de su esposa. Sus ojos se tornaron un color avellana pero con motas verdes y el pelo en un castaño cobrizo. No dudaba que Hermione cuando creciera iba ser hermosa. Pero ahora con la adopción de sangre, su belleza alcanzaría a un nivel más alto haciendo la más bella en toda la comunidad mágica; Sirius decía que no era cierto, que james veía a Lily hermosa por ser su esposa y porque estaba enamorado. James sabía que cuando Hermione tuviera quince años más, ella iba ser una rompecorazones.

— ¿entonces como lo llamaremos? ¿Harold John Potter? —dijo James con lo primero que se le vino a la mente.

—No… se va llamar Harry —le sonrió a su pequeño—. Harry James Potter.

James sonrió, y le dio un tierno beso a su esposa.

—es hermoso.

—sí, y la jota en nuestros nombres permanecerán. James, Jasmine, Jean y James. ¿Es lindo, no crees?

James asintió. Y volvió a besarla de nuevo.

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Sábado 31 de octubre de 1981.

Las salas se habían caído. Estaban atacando el lugar. Los había encontrado y Lily Potter se sentía igual que aquella mujer que decidió dar su vida por la de su hija.

— ¡Lily toma a los niños y vete! ¡Es el! ¡VETE! ¡Corre! ¡Yo lo detendré!

Ella corrió hacia la habitación de los bebés y puso un encantamiento insonoro a Hermione, la ocultó entre un ropero.

—Hermione, mamá te quiere. Cuida Harry ¿sí?

— ¡mamá no te vayas! —dijo la pequeña Hermione.

— ¿prométeme que cuidaras de Harry?

Lily vio cómo su pequeña niña asentía reticente mientras las largas lágrimas escurrían por su tierna carita. Mientras lloraba. Ella le dio un beso y cerro el ropero con un colloportus.

Fue hacia Harry y puso unas salas de sangre para la protección de su hijo. Era un hecho que Voldemort iba por su hijo, ya que lo había elegido como su igual y no era el hijo de Alice Longbottom.

Vio un destello verde que confirmaba que su esposo se había ido. La puerta estalló.

—¡a Harry no! ¡a Harry no! Por favor… haré cualquier cosa…

Le pidió al hombre pálido que estaba frente a ella. Esperaba que el hombre fuera misericordioso.

—a un lado… hazte a un lado, muchacha.

Lily se abalanzó hacia su hijo en el momento que vio que el destello verde se dirigía a su Harry. Solo les pedía a los dioses que su hijo sobreviva.

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