Sekaiichi Hatsukoi Shingiku Nakamura.

Capitulo II

OoO


Otro dia de trabajo.

Y dos días sin desaparecer los pensamientos acerca de su último encuentro con su mejor amigo, demonios ¿Que era lo que lo molestaba tanto? Ah, por supuesto que lo sabía era aquella mirada, la mirada de aquel hombre que por un momento logró perturbarlo.

¿Alguna vez había cruzado palabras con Kirishima? Si hacía memoria el Jefe Janpu no era tan desconocido como quería creer, de hecho ya le había preguntado a Yokozawa sobre él pero fue una simple conversación, sin muchos detalles.

Desde esa vez debido a la descripción que su mejor amigo le dijo se lo imagino como alguien confiado y obstinado. Si la situación era así todo se volvería difícil y no quería involucrarse con él a menos que Yokozawa necesitará ayuda para alejarlo, después de todo no iba a dejar que cualquier persona fastidiara a su mejor amigo.

Eso era un problema pero todavía no sabía cómo recuperar aquella amistad de Yokozawa; de alguna manera estaba intranquilo ¿Por qué nada resultaba como quería? La idea principal de todo era sólo invitarlo a beber y así volver ser amigos como antes.

¿Por qué no era así de sencillo?

El ahora con los días de universidad, cuando conoció a Yokozawa, parecían tan lejanos. Fue en el tiempo en que involucrarse con personas era complicado debido a su personalidad ya que no sabía cómo relacionarse pero Yokozawa había dado el primer paso y mientras todos huían de Yokozawa por su mirada seria, y otros por lo temible que era como compañero de estudio, Takano de alguna manera llegó admirarlo y a sentirse cómodo con él.

Sin embargo pensó que no era necesario decirlo, y esa indiferencia terminó por lastimarlo.

El era un completo desastre, siempre había sido débil con sus sentimientos.

Ambos eran tan diferentes en su personalidad; su amigo tenía un fuerte carácter y con un gran sentido de valores mientras que él era una persona calmada, sensible al nivel de derrumbarse y es por eso que su inestabilidad emocional siempre estaba ligada a sus problemas personales. Y ahora en su interior se culpaba por el declive de esa amistad.

Absorto de todo a su alrededor fue empujado por otra persona quien iba apurada. Fue allí donde se dio cuenta que Emerald se encontraba en completo desastre.

—¿Qué sucede aquí? —dijo cuando encontró por el pasillo a uno de sus empleados.

—No se sorprenda Takano-san, nada nuevo...—el chico rió un poco, traía en su manos un fila de páginas que se movían amenazadoramente —sólo se trata de mala organización como siempre— la puerta del ascensor se abrió y el chico inmediatamente se sobresaltó apurado— bueno si no le molesta…

—Por supuesto que no, gracias por tu trabajo.

—Permiso.

Aunque lo digas asi, no me termino de acostumbrar. Pensó. Haciendo una leve reverencia despidió a su subordinado.

Para Takano los días de trabajo eran particularmente pesados cuando era fin de semana, por eso aprovechó para llegar temprano al trabajo y poder adelantar un poco, al parecer no todo había salido como esperaba, realmente Emerald se caracterizaba como un departamento caótico y solo a veces él lograba tranquilizar ese ambiente.

Sin embargo este día estaba a otro nivel, todo el trabajo se había acumulado y las mangakas se rehusaban a dar su avance. Hasta él que era un jefe apacible con sus subordinados se sintió obligado a imponer un orden y coordinación por la responsabilidad que tenían pendiente sobre el siguiente tomo de manga que estaban editando.

Comprendía cómo se sentían por lo que prefirió darles unos minutos de descanso antes de comenzar con el verdadero infierno, para que se calmaran y bueno, de paso él quería comenzar su día con un café helado.

Cuando Takano ya se encontraba próximo a la máquina expendedora más cercana dos mujeres estaban a la par conversando, no quería ser maleducado e interrumpir pero si no fuera por lo alto que hablaba una de las mujeres nunca se habría interesado en escuchar.

Por eso mismo se acercó a la máquina ingresando sus datos para disimular que no escuchaba la plática.

—¿Escuchaste? Kirishima-san fue a buscar a Yokozawa-san pero él se encontraba dando una reprimenda a sus subordinados por una crisis que estaban teniendo ¡todo era un caos!

Takano supuso que todos estaban pasando una crisis laboral , oh espera ¿Por qué Kirishima tenía que ir directo al área de ventas?

—¡No puede ser! ¡¿Qué sucedió?!—la mujer emocionada agarró de los hombros a la otra sacudiendola.

Takano no estaba sorprendido por la reacción de la mujer sabía que en Marukawa había varias fanáticas del género BL, de hecho hasta sus empleadas lo emparejaban con Onodera.

En lo cual no se equivocaban.

—¡C-Cálmate!— la primera mujer alejó las manos de la otra con suavidad y luego se arregló un poco su ropa —Pues, verás Yokozawa-san no sabía que Kirishima-san estaba allí por eso siento que Kirishima-san quizo agarrar ventaja de eso y ¡acarició los cabellos de Yokozawa-san enfrente de todos!

—¡Noo! Pobrecito Kirishima-san seguramente se ganó la muerte allí.

—Puede parecer increíble pero no fue así…— la mujer hizo una pausa dramática mientras Takano todavía aparentaba estar indeciso en la bebida que iba a comprar —de hecho Yokozawa-san se sonrojó bastante y aunque lo enojó más lo que hizo Kirishima-san de alguna manera siento que también lo calmó, no sé como explicarte, es extraño ellos dos tienen gran química.

—¿Entonces Kirishima-san se salvó?

—Si, después de eso Yokozawa-san dejó de regañar a los demás, por eso todos los de ventas dicen que el jefe de Janpu es su héroe.

—Ambos son tan unidos— ambas mujeres rieron un poco para después irse de nuevo a su respectiva área de trabajo.

En el momento en que por fin tenía el café enlatado en su manos hubo algo que hizo que su garganta se sintiera amarga. Suspiró, era un desperdicio, ya no tenía ganas beber.

¿Son amigos? No.. posiblemente algo más. Estaba descolocado por las palabras de las mujeres, meneó su cabeza queriendo evitar sacar sus propias conclusiones sin embargo la sensación seguía.

De regreso al área de trabajo su teléfono vibró. Era una llamada.

—Buenos días sensei… ah, sí, sí. No se preocupe la estaremos esperando por favor siga esforzándose como siempre —le dijo a la mangaka que él editaba.

Poco a poco dejó de escuchar la voz de la mujer que se mezcló con sus pensamientos, se estaba perdiendo en ellos. ¿Qué demonios le pasaba?


—¡Se acabó! —gritó Kisa desanimado cayendo directo al suelo.

—¡Ahh! ¡No te mueras Kisa-san! —Onodera corrió en su auxilio, sosteniendo el cuerpo moribundo de uno de los editores caído en batalla.

En su escritorio el Jefe de los editores Takano Masamune estiró su espalda desganado. Justo habían logrado como siempre la entrega del manga, era un poco extraño que bajo presión todos trabajaran tan eficaz aunque no era saludable para ninguno eso lo sabía muy bien. Miró a Kisa tirado en el piso con algo peculiar saliendo de su boca.

¿Eso era vómito?

Un agotador dia, ehexhaló sintiendo como sus pulmones se liberaron esto le dio un sentimiento de calma. Observó como todo el equipo de las doncellas como solían llamarlos parecían muertos en vida, no estaba bien debían descansar.

Se levantó de su asiento captando la atención de sus empleados y se dirigió a ellos.

—Muy bien gracias por su arduo trabajo el dia de hoy, lo ideal sería que todos nos fuéramos a descansar así que espero verlos puntual mañana. Como siempre un gusto trabajar con ustedes, bien descansen.—repentinamente sus ojos se cerraron en un breve instante, hasta él necesitaba descansar por lo que sin rodeos se despidió.

La respuesta fue inmediata, algunos de los editores desaparecieron tan pronto dejó de hablar y muchos otros seguían desmayados del cansancio. Localizó a Hattori que se encontraba tan tranquilo como siempre.

—¿Puedes encargarte de cerrar cuando todos ya se hayan ido?— le dijo cuando ya había caminado hacia él.

—¿Te vas antes? Eso es raro en ti…

—Ser jefe es agotador ¿no lo crees segundo al mando?— le dio un leve empujón con su codo, Hattori aun siendo inexpresivo le acompañó con una sonrisa.

—Solo vete y dame eso—dijo quitando la llave de la mano a Takano.

Takano se despidió de él con un rápido movimiento de mano, cuando los ojos de Onodera interceptaron los suyos hizo un movimiento de cabeza indicando que era ahora de volver a casa juntos; esta vez no lo espero como siempre lo hacía ya que simplemente salió de las oficinas.

El joven editor con Kisa aun en sus brazos buscó una manera de librarse de él ¿no sería desalmado dejarlo solo en ese estado? Aún desesperado sintió como una mano se posó en su hombro, la mirada de Hattori le dio a entender que él se hacía cargo por lo cual Onodera dejó suavemente a su compañero acostado.

En el momento en que Onodera ya había salido de la oficina su auto negada pareja cruzaba el ascensor.

—¡Hey, no te mataría esperarme un poco Takano-san!— Se movió tan rápido como pudo alcanzando a tiempo las puertas que se comenzaban a cerrar— ¿A ti qué te pasa…?

Asombrado el editor más joven sintió un extraño peso en su cuerpo, notando que no era más que Takano apoyado desde atrás, su rostro había caído en el hueco de su cuello sintiendo el suave aliento contra su piel. Sus mejillas se colorearon de un intenso rojo, ah… se sentía tan bien compartir esos momentos pero eso era algo que su orgullo no le permitía decir.

—T-Takano-san aquí no—se removió incómodo sin embargo algo lo hizo desistir— ¿Seguro que estás bien?

—Yo… no lo sé—murmuró manteniendo los ojos cerrados.

—¿Estás enfermo? ¿O te duele algo?—alarmado posó su mano en la frente de su jefe sin percibir algún síntoma de fiebre.

En ese momento la mente de Takano se proyectó un rápido recuerdo. Demonios… esa misma acción ya la había vivido pero la persona quien lo hacía era Yokozawa un acto que demostró lo importante que era para él y Takano simplemente le había golpeado la mano porque podía malinterpretarse con Onodera presente.

Estaba tan enfocado en demostrar sus sentimientos y hacer que Onodera aceptara los suyos que le fue indiferente lo que Yokozawa podía sentir.

Takano chasqueó la lengua molesto por sus acciones pasadas, no obstante el hombre a su par se sintió incómodo.

—Oh, discúlpame si hice algo que no querías—susurró.

—No es eso…

—¿Qué es entonces?—dijo confundido—no logro comprenderte si no me explicas debidamente qué es lo que sucede contigo— Onodera esperó pacientemente en saber la razón de su comportamiento sin duda pensó en muchas opciones pero no lo que pronto iría a decir Takano.

—Es sobre Yokozawa—murmuró queriendo levantar el rostro para poder ver la expresión que estaba teniendo su pareja en ese momento, pero no lo hizo prefirió estar en la misma posición ocultando su rostro.

Por otro lado Onodera percibió en su cuerpo una extraña sensación, era como una mezcla de miedo y rabia. No pudo evitar desconfiar ¿Algo había pasado con ellos dos? ¿Yokozawa decidió quitarle a Takano tal como le dijo una vez? Su cuerpo se tensó y su pareja lo notó.

—Hace dos dias queria invitar a Yokozawa a salir un rato pero él se negó...—suspiró no sabía exactamente que iba lograr comentandole a Onodera, quizás sólo necesitaba desahogarse pero también quería explicarle muy bien sus sentimientos aunque de alguna manera se sentía tan inmaduro al contarlo —sé que es estúpido, a lo mejor estaba ocupado pero me siento intranquilo ¿Y si lo llegue a lastimar tanto que le es difícil estar conmigo?—con tan sólo decirlo su corazón palpitó angustiado. —Nunca quise herirlo... es mi mejor amigo.

Para Onodera esto era nuevo nunca había visto esa faceta de él, tan desesperado y vulnerable. Aunque los celos habían llegado al sólo escuchar el nombre de su rival, no se sentía capaz de ponerse al lado de Takano y decirle que actuó bien al alejar a Yokozawa tan insensiblemente.

—Es algo que no sé ... sólo el propio Yokozawa-san podría darte una explicación. No des tanto rodeos pensando en algo que no encontrarás respuestas contigo mismo...—buscó las palabras más adecuadas para hacerle entender, mentiría si no dijera que se encontraba un poco celoso por el hecho que Takano estaba tan afectado; sólo podía concluir que Yokozawa tenía un espacio que llenar en la vida de Takano y era por ello que él se encontraba tan perdido.

Aunque Takano no era capaz de darse cuenta de eso no se lo diría ya que era algo que debía descubrir, Onodera sabía que la amistad de los dos era algo que solo ellos podían comprender, no podía interferir pero si darle su opinión.

Ofuscado en cómo mejorar la atmósfera Takano pretendió restarle importancia, quizá nunca debió sacar el tema. Al final terminar huyendo era más fácil que ser lastimado o lastimar a alguien.

—Me pregunto si alguna vez fuimos de verdad amigos… no hice nada por él cuando me recibió con los brazos abiertos en el pasado o cuando escuchó mis lamentos egoístas. Esto es muy cansado, no vale la pena seguir…—las palabras salieron tan rápidas sin pensarlas.

Takano apenas había terminado la frase cuando en un brusco movimiento Onodera ya lo tenía preso en la pared, su mirada molesta chocaba con la asombrada de suya.

—¡¿Qué dices?! No puedes renunciar a esa amistad porque él es una parte importante en tu vida ¿Acaso no lo entiendes? Es tu mejor amigo seguramente él se sintió feliz por la confianza que le diste ¡debes apreciarlo! —las manos del menor apretaban fuerte los hombros de Takano.

El editor en Jefe estaba conmocionado podía ver como Onodera intentaba controlar su agitada respiración y sus ojos se tornaban cristalizados.

Allí lo entendió él había dicho algo totalmente desalmado y eso enojó a Onodera.

—Levantar la voz por Yokozawa… es algo que nunca creí ver de ti.

Si recordaba esos pequeños detalles incluso ellos dos se habían esmerado en llevarse mejor, ya no había más peleas sólo los típicos regaños de Yokozawa pero en cada uno de ellos iban elogios al trabajo de Onodera.

El asombro no dejaba de presentarse en su rostro y aún cuando en algún momento notó como la relación de Yokozawa y Onodera mejoraba, no se esperaba una reacción así de su pareja. ¿Estaba en otra dimensión?

—Aunque no lo crea Takano-san yo admiro a Yokozawa-san por su capacidad laboral, además... —miró con seriedad a Takano —si algo entendí de él es que realmente te llegó a querer al punto en que yo fui una amenaza por mis actos inmaduros en el pasado, él sólo quería protegerte como ya lo había hecho antes.

—Decirlo así me hace sentir un imbécil.

—Lo eres. Debes arreglar todo y hablar con Yokozawa-san— se separó de Takano dedicándole una sonrisa —él ha cambiado y seguramente desea lo mismo que tú.

—Tienes razón.

—Por supuesto yo siempre tengo razón...—las palabras se atoraron en su garganta, sin previo aviso su pareja lo había jalado plantandole un profundo beso, Onodera se hubiera caído si no lo estuvieran sosteniendo por la cintura.

—Te amo— murmuró cuando dejó de besarlo—esta vez por decirme mis verdades y hacerme recapacitar, pero también por estar siempre a mi lado. En este momento iré a la casa de Yokozawa.

Cuando la puerta se volvió abrir lo soltó y caminó no sin antes sonreírle para luego continuar su trayecto. Onodera se quedó estático con las mejillas encendidas, pensando en lo malditamente buen besador que era Takano.


Su respiración estaba agitada por la falta de oxígeno, se dio un momento para estabilizarse ya que no quería llamar a la puerta y que su amigo lo viera en esa faceta tan vergonzosa.

Al salir de Marukawa corrió como un loco en medio de su travesía recordó que pocas veces había estado en la casa de su amigo porque lo usual era en la suya, logró hacer memoria y dar con el lugar.

¿Pero qué iba hacer ahora?

Se encontraba enfrente de la puerta dispuesto a hacer sonar el timbre, aunque estaba tan nervioso que no quería actuar sin tener algo en mente ¿Qué le diría? Algo como "te extraño lo siento por ser un imbécil" era tan difícil ya que él no era de las personas que tomaban la iniciativa siempre dejaba que las personas vinieran a él y era por eso que tenía poco amigos.

Mentir y decir que nunca se dio cuenta de los sentimientos de Yokozawa en el pasado, solo lo haría un imbécil más, de alguna manera él lo supo y cuando estaba tan vulnerable deseando olvidar todo, se dejaron llevar por ese sentimiento que Yokozawa sentía por él y terminaron teniendo relaciones en su estado de ebriedad. No le importó que pasaría en los días siguientes luego de ese encuentro.

Al final sólo le había dado esperanzas de la manera más cruel posible. Gruñó, sacudiendo su cabeza.

No es momento de dudar se dijo llamando finalmente la puerta.

Esperó unos minutos pero nadie salió a recibirlo ¿Acaso no estaba? Pero si era ya de noche no era una hora en la que debería estar afuera. Era extraño, quizá estaba tan ocupado como para no abrir la puerta. Metió su mano en el bolsillo sacando un par de llaves y entre ellas la que Yokozawa le había dado una vez, era la primera vez ocupandola de hecho pensó que ya la había perdido.

Suspiró como si eso le armara de valor y abrió la puerta, encendió la luz quedando atónito. Todo… todo estaba vacío, ni siquiera habían muebles a excepción de uno. Desesperadamente buscó a Sorata y no lo encontró

¿De verdad este era la casa de Yokozawa?

No había otra opción que llamarlo, maldijo un poco y con su celular en la mano marcó el número de Yokozawa y no tuvo que esperar mucho para que contestara.

—¿Masamune?

Escuchar su voz le provocó un sentimiento extraño, quizá alivio ya que por un momento llegó a pensar que había desparecido de su vida. ¿Qué tan tonto podría sonar eso?

Abrió su boca pero no articulaba palabras y es que no sabía qué decir exactamente, suspiró cansado de que todo fuera tan complicado y no pudiera expresar lo que realmente sentía.

—¿Qué pasa contigo llamándome en la noche? Tan siquiera di algo—el editor cerró los ojos ¿decir algo? ¡Claro que quería hacerlo! —Masamune… voy a colgar si no dices nada.

—Y-Yo…— Takano sintió como las palabras se atoraron en su garganta—no lo hagas, tengo que decirte algo.

—Esto es raro en ti ¿Por qué no lo dices y ya?

—Hay algo que me molesta, es algo sobre nosotros dos.

—¿Es así? Entonces mañana podemos hablar...—Takano lo cortó con un suave "no"— bueno, el siguiente día será.

—No, debe ser hoy.

—Masamune es tarde además hoy…—El editor percibió la indecisión de su amigo, como si estuviera escondiendo algo, a lo lejos pudo escuchar una leve voz un tanto baja pero lo suficiente para comprender que no estaba solo—hoy no creo que sea el día quizá en el trabajo podemos reunirnos solo enviame un mensaje.

—Que no funciona así, necesito verte hoy y hablar seriamente sobre eso ¿Por qué no hoy? ¿Me estás rechazando por qué estás tan ocupado o por preferir a alguien más?—Yokozawa no respondió.

Takano en ningún momento quiso comenzar a reclamarle pero tan solo pensar que estaba como segunda opción debido a alguien más que Yokozawa acababa de conocer hizo que algo se encendiera en su interior.

Cuando el silencio se prolongó de tal manera que era tan incómodo y tenso, de nuevo podía escuchar unos leves murmuros por lo que Takano decidió volver hablar :—seguramente piensas lo mismo que yo, que nuestra amistad ya no es lo que era antes y por tu silencio puedo creer que estoy en lo cierto ¿Es por alguien más no?

—No puedo negarte que este momento si estoy con alguien, pero no es que lo prefiera antes que tu amistad Masamune—lo escuchó suspirar —de hecho, este sujeto quiere que me digas en qué lugar debemos encontrarnos.

—¿Lo dices enserio?— había respondido tan rápido incrédulo de esas palabras.

Ese tipo ¿Kirishima estaba de acuerdo? Espera… ¿él había escuchado todo?

—Si así es ¿Dónde estás?

—En tu casa…

—¿POR QUÉ DEMONIOS ESTÁS ALLÍ?— semejante grito lo hizo retroceder, vaya carácter….—no bueno…, puedes estar allí, voy en camino.

—Está bien.

Se quedó un momento en ese cuarto vacío pensando en que esta vez no había vuelta atrás podía sincerarse y decir lo que últimamente lo estaba carcomiendo.

Porque lo que más deseaba era que la amistad de ambos regresara tal como eran antes.


DIC/05/19

Inochan-Uchiha.