Sweet little monster
Los gritos lo tenían loco, la cama se movía sin parar, sudaba sin cesar y se sentía muy cansado pero no podía detenerse.
—Más rápido, más rápido —
Su cuerpo se volvió más rápido hasta que el timbre de la casa sonó.
Los pequeños encima de él se bajaron como rayo y corriendo hacia el piso de abajo, gritando emocionados.
Itachi se sentó cansado en su cama y vio su cuarto hecho una mierda, esos niños querían matarlo, se arregló la camisa y peinó su largo cabello, esos monstruos lo sorprendieron acostado y se treparon en él como si fuera un toro mecánico y cuando no quiso jugar empezaron a llorar como locos y no tuvo opción.
Siempre era lo mismo a diario esos mocosos lo torturaban por 3 horas, hacían con él lo que quisieran, lo hacían participar en sus juegos, era su entretenimiento principal.
Se odiaba a sí mismo por caer en los chantajes de dos niños de 6 años, a él, el prodigio, el súper dotado, el mejor del instituto la mente maestra de la familia, ahora era el conejillo indias de su hermanito menor y su amiguito demente.
Itachi Uchiha cuidaba de su hermanito Sasuke y de su amigo Naruto Uzumaki. Cuidar de Sasuke era muy sencillo, el solo era un angelito, pero cuando el pequeño rubio llegaba era como si ambos estuvieran poseídos por diablillo travieso que su único propósito era no dejarlo en paz ni un segundo.
¿Y por qué él tenía que hacer esa ardua tarea? ¿Por que soportaba todas sus travesuras? Simple, por la razón o más bien la persona detrás de la puerta.
Se levantó y fue a abrir apartando a los dos enanos golpeando la puerta para abrirla.
Y ahí estaba la razón de todo. Sakura Uzumaki la hermana de Naruto, la hermosa chica de ojos jade, cabello rosa, piel nacarada y hermosa sonrisa. Ella la mujer más hermosa ante sus ojos, la joven de 18 años que recogía a su hermano después de sus clases de piano.
—Sakura- chiiiaaaannnn— gritó el pequeño rubio y se lanzó a los brazos de su hermana que se inclinó y lo abrazó con fuerza y después saludó al pequeño Uchiha, se levantó y saludó al mayor con una sonrisa que le derritió el corazón.
— Muchísimas gracias Uchiha-San— miro a su hermanito que la tomaba de la mano —¿te portaste bien? —
El pequeño asintió frenético — Si Itachi-nissan es la mejor niñera —
A Itachi le cayo una gota de sudor, no podía creer que ese niño le llamara niñera.
— Bueno, nos vemos mañana, gracias de nuevo— se inclinó y besó la mejilla de Sasuke y salió casa.
Vio a su hermanito despedirlos con la mano, cuando se perdieron de vista cerró la puerta, no podía creer que su hermano recibía más de ella, era una tontería estar celoso de su hermano pero no podía evitarlo, ella ni siquiera se interesaba ni un poco en él.
Se quedaron solos en casa viendo televisión, por fin podía descansar un poco mientras Sasuke se quedaba dormido en el sillón.
Así era su rutina ir a la universidad, llegar a casa, comer y cuidar a su hermano pues sus padres trabajaban y salían hasta tarde, desde que había accedido a cuidar a esos mocosos su vida social se había extinguido, antes salía, a un bar con sus amigos, o solía tener encuentros casuales con alguna chica pero desde que volvió a ver a Sakura su interés por otras mujeres se perdio.
Sus familias eran amigas desde siempre, la conocía desde niños pero jamás la aceptó, ella era como Naruto a su edad y lo fastidio, al crecer jamás reparó en ella, incluso no llegó a verla en años pues ella se fue de la ciudad por una temporada para estar con sus abuelos.
Cuando la vio su corazón se paró y desde entonces no pudo sacarla de su cabeza, pero solo podía verla, ni siquiera lo notaba, le llamaba por su apellido como si apenas se conocieran y eso lo mataba.
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Entró a su cuarto hecho una furia, —esa perra traicionera — arrojó lo primero que encontró, ella no se merecía ninguno de sus pensamientos, mientras él aguantaba a su demente hermano, ella estaba con otro cuando se supone que estaba en sus clases, ~pero que idiota era~ pero eso se acabaría.
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Se sentía muy bien el café caliente le sentó de maravilla, después de llegar empapado a casa se ducho y bajo a la cocina a prepararse algo caliente, no había sido buena idea ir con Deidara a la práctica de porristas de su prima para "buscar una nueva modelo" para su nueva escultura, pero insistió tanto que termino cediendo, no podía negar que había tenido algo de acción con una rubia pero al salir parecía un diluvio.
Minutos después escuchó a sus padres llegar y a Sasuke llorar, se acercó y vio a su madre abrazar al pequeño aun llorando y se lo llevó a su habitación.
— ¿Que pasa, porque llora? — le pregunto a su padre que se sentaba en el sillón.
— Le prometimos que lo llevamos a visitar a Naruto pero no pudimos salir antes, y pues con este clima apenas llegamos a casa —
Miro donde hace un momento su hermano lloraba, y se sintió tan culpable, hace dos meses que no veía a su amiguito rubio.
Decidió no volver a cuidar a los pequeños desde que supo que la pelirosa estaba paseando con alguien más, no sufriría más las torturas de esos niños mientras ella disfrutaba de las tardes con otro idiota, pero el pequeño Sasuke no tenía la culpa de nada y eso le remuerde la conciencia.
A la tarde siguiente su madre le pidió quedarse con Sasuke solo unos minutos después mandaría por él, tenían una importante reunión y no podían cuidar del pequeño.
Bajo a despedir a su madre mientras su hermanito jugaba en silencio en la sala con sus coches de juguetes. Se acercó a él pero el pequeño se dio la vuelta dándole la espalda, aun estaba triste, quería animarlo y tomó sus coches para jugar con él pero Sasuke solo lo ignoraba. Era algo extraño que ese niño hisiera berrinches o fuera caprichoso pero cuando algo se le metía a la cabeza solía ser muy terco, lo que significa que estaría varios días de mal humor.
Media hora después tocaron la puerta y cuando abrió se sorprendió, su corazón se detuvo de nuevo. Su cabello estaba un poco más largo, llevaba una falda corta negra y una blusa verde que contrataba sus ojos y su piel y de la mano estaba el pequeño rubio con la mirada gacha, de inmediato se dio cuenta de que no estaba inquieto, ni llego gritando como de costumbre.
—Buenas tardes Uchiha-San disculpa la molestia, acabo de hablar con Mikoto para poder visitar a Sasuke y ella aceptó— noto en su voz cierto tono de molestia y ninguno de los dos Uzumaki lo miraba de frente, sintió una onda de remordimiento en el pecho y un nudo en la garganta, no pudo contestar y solo se hizo a un lado invitándolos a pasar, entraron a la casa y caminaron detrás del Uchiha mayor.
En la sala el pequeño Sasuke jugaba en silencio pero cuando Naruto visualizo a su amigo gritó emocionado, los pequeños se abrazaron fuertemente e incluso de sus ojitos salieron unas lágrimas que rápidamente secaron. A los mayores les pareció una escena muy adorable, esos dos se querían como si fuesen hermanos, después Sakura se inclinó para abrazar a Sasuke y darle un beso tronado en la mejilla haciendo reír al pelinegro.
— Te extrañamos mucho Sasuke, y mira que lindo te has puesto creo que creciste un poco más ¿no es cierto?—
Es Uchiha se sonrojo ante el halago de su amiga, mientras el mayor solo observaba.
—Sakura chan y yo queremos llevarte al parque y jugaremos, verás que soy más rápido soy mejor que antes— le decía el rubio emocionado.
—No, yo soy mejor siempre gano y soy mas grande yo corro más rápido que tu— se enfrascaron esa pequeña pelea por ser el mejor.
Mientras Sakura se dirijo a Itachi
—Me llevaré a los niños solo unas horas al parque tu madre esta deacuerdo, si deseas puedes llamarla para confirmarlo — hay estaba de nuevo ese tono, había algo diferente él ella.
— Esta bien no te preocupes yo los acompañare —
— No es necesario, yo puedo sola —
— iré, no te dejare ir sola con los dos—
—¿desconfías de mí?—esta vez no ocultó su enojo, se cruzó de brazos mirando de mala gana al de ojos negros —
— es muy pesado ir con ambos, te acompañare, es mi hermano y yo iré con él—
— Seguramente tienes algo mejor que hacer que cuidar a dos niños—
Eso lo fastidio, desde cuando era así de apática.
La dejo parada mientras le colocaba los zapatos a Sasuke y tomaba su chaqueta.
Los pequeños estaban contentos corrían en el parque compitiendo una y otra vez, ellos a pesar de ser muy pequeños eran muy competitivos, todo el tiempo se retaban, pero al final siempre se divertían. Los mayores los observaban a una corta distancia en una banca, no decían nada era un silencio incómodo, no sabía qué decir para romper el hielo, el sonido de un celular llamó su atención, era el de ella, cuando lo sacó de su bolso puedo ver la foto y el nombre de alguien y solo apretó los puños con ira.
Ella contestó. — Hola… si no te preocupes…mucha suerte… no… estoy con Naruto y Sasuke en el parque … bien nos vemos ...adiós— guardó el móvil sin saber que a su lado alguien se moría de celos ~entonces Sasori era su novio ~ pensó sentía que podía sacar humo por las orejas, su amigo estaba con SU chica, no podía creerlo.
~¿De qué hablas? Ella no es tuya, jamás lo a sido, ni siquiera le importas, tu solo eras la niñera~ su inner lo hizo enfurecer todo lo que se decía era verdad pero aun así le dolía, que podía esperar ella era hermosa podía tener al tipo que quisiera, ellos solo eran conocidos, ni siquiera eran amigos.
Estaba dolido era mejor tomar lo que le quedaba de dignidad y dejarla ir, quizá no estaban destinados.
— Será mejor que nos vayamos, recordé que tengo algunos pendientes— se levantó de la banca.
—Yo puedo llevarlo más tarde… —
—Dije que no. — le grito pero de inmediato quiso no haber hecho eso. Ella solo volteo el rostro completamente triste pudo ver cómo sus ojos se cristalizaron. Ella se levantó y fue directo a los niños.
Tomo a Naruto en brazos.
— perdona Sasuke tenemos que irnos — abrazo a Naruto y se fue corriendo.
