Este relato participa en la Tabla: Tóxicos y despechados de TanitBenNajash de la casa Zabini, los reyes del ponche de huevo.

DISCLAIMER: Los personajes de Reckless no son de mi propiedad

Canción: Por tu maldito amor de Vicente Fernández

Fox era sin duda una mujer codiciada, no se podía dudar de ello, en su forma humana era hermosa, el cabello naranja, el vestido que lucía, se robaba la mirada sin importar en donde se encontrara y aunque sabía que Jacob no era nada suyo, le encaprichaba el hecho de saber que coqueteaba con cualquier criatura que le pareciera atractiva.

Pero hoy, ella era la que se iba a salir a divertir, aceptaría unos tragos, bailaría con alguien y trataría de olvidarse de él.

Se peinó el cabello y hasta se atrevió a ponerse color en los labios, hace mucho que no se sentía tan cómoda como humana.

- ¿A dónde vas? Preguntó Jacob sin quitarle la mirada de encima

-A donde yo quiera- contestó molesta mientras caminaba a la puerta

Jacob se interpuso en su camino

- ¿No tienes ganas de un trago antes de irte?

Fux se tomó unos segundos en pensar la respuesta, la idea era muy tentadora y le encaba la atención que recibía de él, pero también sabía qué hacía eso con cualquier par de piernas bonitas que veía, no quería ser una más.

-No, gracias Jacob

Jacob la dejó pasar, resignándose viendo como probablemente el amor de su vida se iba por la puerta a buscar otros brazos. Él sabía que no era el mejor hombre en existencia, pero ella en definitiva era la mejor mujer que había conocido, tenía que matar lo que sentía no quería causarle más problemas.

La quería y mucho, pero es que quererla implicaba que todo su mundo cambiaría, que las misiones serían más peligrosas, este enamoramiento no cabía en ningún lado y no le iba a hacer espacio así que pidió una cerveza y se resignó a beber.