-Tienes que estar bromeando-exclamó.
-Por favor hermano, no hay nadie más que pueda cuidarlo-
-Oye, no hablen de mi como si fuera un perro-ttebayo- Entre los dos hombres, había un adolecente. Piel morena, pelo rubio y ojos azules.
-Por favor Sasuke-rogó.
-Está bien-dio un gran suspiro-puede quedarse-se hizo a un lado para dejarlos pasar, puesto que estaban teniendo la conversación al medio del pasillo del edificio. El rubio entró y observó el departamento. Era un lugar sencillo y sobrio, bien minimalista. Nada tenía color, todo era en blanco y negro. "aburrido" Después se giró para mirar a sus acompañantes. Sasuke, el dueño del departamento era un hombre bastante guapo había que recalcar. Piel nívea, ojos color noche y cabello del mismo tono oscuro.
-Gracias hermano, tu sabes que Deidara no podía recibirlo en su casa y no hay nadie más- Quien hablaba era Itachi Uchiha. Hermano mayor de Sasuke. Bastante similares en apariencia solo que Itachi tenía el cabello más largo y amarrado en una coleta baja, además de ser más alto que el Uchiha menor.
-Estúpido primo-dijo el ojiazul por lo bajo. Deidara primo de Naruto. Era un hombre con el pelo Rubio y largo, amarrado en una coleta alta. Ojos azules y piel morena. Él vivía solo ,pero su departamento estaba hecho para albergar solo a una persona, por lo que no podía alojar al Uzumaki.
-Ven-le indicó el moreno. Lo siguió por un pequeño pasillo hasta una habitación-aquí dormirás. Hay un armario donde puedes dejar tus cosas-el ojiazul entró. Era igual que el resto de la casa. Aburrida y sin color, aunque no podía quejarse. Tenía una cama, una cómoda y un pequeño closet. No necesitaba más.
-Gracias hermano-le tocó la frente a Sasuke con dos de sus dedos, dándole un pequeño toque. Era una forma especial que tenían los dos hermanos de expresar agradecimiento - te debo una-
-Y una muy grande-
-Bien debo irme. Adiós hermanito, adiós Naruto. Espero que se lleven bien-
-Adiós-dijeron los dos. Pronto todo se quedó en silencio.
-¿A qué escuela vas?-preguntó de pronto el azabache.
-Al instituto Konoha, el que queda en el centro-
-Bien, yo puedo ir a dejarte en las mañanas allá. Me queda de camino al trabajo-
-Gracias-sonrió alegremente.
-Bien acomódate y después cenaremos algo-cerró la puerta de la habitación. Fuera se sobó el puente de la nariz. ¿Cómo se había metido en esto? Él era un hombre de negocios, exitoso en su trabajo, independiente y muy reservado con los demás. No mantenía muchas relaciones afectivas con las personas.
¿Cómo de un momento a otro, un adolescente de 17 años se estaba quedando en su casa? Suspiró. Tendría que ser paciente, no creía que fuera por mucho tiempo. De seguro que sus padres lo vienen a recoger en un tiempo más. De hecho ni pregunto el motivo del porque este chico se estaba alojando con él. Bueno, ya habría tiempo, tampoco es que le importase mucho.
Se fue a la cocina a preparar algo de comer. Sería unas tostadas con café. No había tiempo para preparar otra cosa.
-Está listo Naruto- este llegó corriendo a sentarse a la mesa. Al ver el plato hizo una mueca de disgusto-¿Qué?-
-¿No tienes ramen-ttebayo?-este comentario hizo enfurecer un poco al Uchiha.
-Escúchame niño hay algunas reglas que hay que seguir. 1. Debes comer lo que YO te preparo o lo que YO mando a pedir. No tengo el tiempo ni las ganas de hacer comidas apartes. Además este es mi departamento, por lo que YO mando aquí -Naruto tragó duro, este hombre daba miedo-2. No me molestes. Siempre tengo trabajo, suelo ocupar mucho la computadora para hacer mis quehaceres, por lo que debo concentrarme ¿vale? Y 3. Yo haré la comida y tú el aseo general de la casa. El fin de semana se realiza aseo profundo -
-S...si-intentaría ser invisible. No quería quedar en la calle tampoco.
-Bien, así nos llevaremos de maravilla-tomó la taza de café y le dio un trago. Naruto comió en silencio. Cuando terminó tomo su plato y lo lavó. Después fue a su habitación, debía ordenar su ropa. El moreno se quedó en el living viendo unos reportes que tenía que entregar mañana. Pronto fue la hora de dormir.
-000000-
-Buenos días Sasuke-san-
-Ah verdad, estas aquí-El moreno salió de su pieza solo vistiendo un pantalón corto. Recién había salido de la ducha. Naruto ante esto se sonrojó un poco. Tenía un muy buen cuerpo. Maldita sea, este anciano era sensual.
-Apúrate, debo irme pronto-
-Ss...Si-terminó rápidamente su desayuno, fue a su habitación, se puso su uniforme, tomó su bolso y se fue hacia la puerta. Sasuke ya estaba en el auto. Prendió el motor y se fueron rumbo a su destino.
Pronto Naruto llegó a su instituto. Él era un estudiante promedio, que no se destacaba particularmente por sus notas. De hecho eran bastante malas (sobre todo en matemáticas) Pero si era bueno en deportes, estaba en el club de fútbol. Ahí podía mostrar todo su potencial.
-Hey, Naruto que bueno que viniste-dijo un chico delgado, cabello negro y amarrado en una coleta alta.
-Sí, aquí estoy-dijo con una sonrisa el rubio-Gracias por llamarme Shikamaru-
-Tranquilo, para eso son los amigos-bostezó-vamos tenemos que ir a Inglés, que pereza-
-Si-su gesto era de desagrado-odio inglés-
-Tu odias todas las materias-los brazos del pelinegro se situaron detrás de su cabeza.
-sí, es cierto-los dos chicos rieron.
-Ah por cierto ¿Cómo te encuentras de tu resfriado?-
-Bien, aunque aún me siento congestionado-ttebayo. Pero no es nada-sonrió en signo de que no había nada de qué preocuparse. Las clases dieron inicio sin ninguna novedad.
Naruto era un chico extrovertido que se llevaba bien con todos sus compañeros aunque se solía meter en bastantes problemas, puesto que era impulsivo y llevado a sus ideas. Se peleaba con la gente de otras clases o de otras escuelas cuando algo le parecía que estaba mal. Pasaba en inspectoría o en detención por lo mismo.
-00000-
"Varios días después"
Naruto y Shikamaru se encontraban en la azotea del colegio. Hacia buen tiempo. Estaban comiendo sus respectivos almuerzos. Ya habían pasado varios días desde que había empezado a vivir con Sasuke-san.
-Te ves deprimido ¿Qué ocurre?-pregunto el pelinegro.
-Es que Sasuke-san, es una persona…como decirlo-ttebayo, complicada- El rubio tosió un poco.
-¿Estás bien?-
-Sí, es que todavía ando un poco resfriado. Pero nada importante-
-Bien, entonces…¿Por qué es una persona Complicada?-
- Él es un importante hombres de negocio que trabaja en no sé qué, por lo que se lleva harto trabaja hacia la casa. Está sentado en el comedor, inmerso en su computador y no me toma en cuenta para nada. Ni si quiera me mira- comentó el rubio con el ceño fruncido.
-¿No conversan?-
-NO y sabes lo frustrante que es para mí mantenerme en silencio-ttebayo-se recostó en el suelo, con las manos detrás de la cabeza, después de terminar su almuerzo. Shikamaru lo imitó- pero esa no es la peor parte-
-¿Cuál es?-
-Debo todo hacerlo en silencio y sin molestarlo. No puedo comentarle nada de mi-ttebayo. Pensé que como viviríamos juntos podríamos no sé, saber de nuestra vida o algo ¿o no?-
-Pues claro, Que problemático-
-Sí y ni si quiera puedo comer ramen. No le gusta nada envasado, solo productos naturales-
-¡Uy!, te compadezco Naruto. Pero ánimo, yo te apoyo-lo miró y le dedico una sonrisa. El ojiazul lo imitó. Pronto tocaron la campana, debían volver a clases.
Ese mismo día Naruto se empezó a sentir un poco mal. Su garganta empezó a doler al igual que su cuerpo. Todo le dolía, hasta el gesto más mínimo. Si se mojaba las manos, dolía, si alguien le tocaba el hombro dolía. De camino a casa empezó a toser compulsivamente. Sentía que eso le desgarraba la garganta.
Llegó al departamento del Uchiha y solo se acostó, esperando que se pasara. A medida que pasaba la tarde su estado empeoraba. Empezó a sentir frío, pero sudaba a mares. Signo claro de fiebre. Su pecho empezó a doler de sobremanera, le faltaba el aire y empezó a expectorar.
Se quedó en cama, dormitaba por ratos. La luz le molestaba, por lo que pasaba solo con los ojos cerrados o con la cara tapada, esperando sentirse mejor. Pronto escuchó la puerta principal abrirse, era Sasuke que llegaba del trabajo. No tenía energía para ir a saludarlo, bueno, no es que al azabache le importase que lo saludasen.
Sasuke se extrañó encontrar todas las luces apagadas, pero le restó importancia. Había varios documentos que necesitaban ser revisados. El chico debía estar con sus amigos o en su pieza durmiendo. Así eran los adolescentes, escurridizos. Se preparó un café, unas tostadas, prendió su computador y empezó a trabajar.
Al otro día Naruto no había cambiado de estado, estaba igual que ayer. Pasaba dormitando, con frío y con mucho dolor en pecho. Decidió quedarse en casa. El azabache no notó que Naruto no iba con él. Tenía que llegar a una importante reunión.
Paso un día más y Sasuke le venció la curiosidad. Antes de dirigirse al trabajo, fue hasta la habitación del rubio. Toco la puerta y no hubo respuesta. Toco otra vez pero fue exactamente lo mismo, silencio total. Por lo que simplemente abrió la puerta. Allí en la penumbra encontró al chico. Estaba tapado hasta el cuello, sus mejillas estaban sonrojadas, le costaba respirar.
-¿Qué te pasó?-
-Sasuke-san, yo estoy bien. No se preocupe-esa sola frase le había causado un gran dolor al rubio.
-No, no estás bien-lo destapó y le tocó la frente. Estaba hirviendo. Lo tomó al estilo princesa y se lo llevó al auto. Necesitaban ir a urgencias.
-¿Desde cuantos días estas así?-ya se encontraban en el auto. Naruto estaba recostado en los asientos de atrás. Sasuke manejaba.
-¿2-3?-
-¿Por qué no me dijiste?-
-No quería ser una carga-tosía sin control- no quiero molestarlo y quedar sin casa nuevamente- Sasuke no respondió, se sintió mal por ese comentario. No quería que el ojiazul pensara que era una carga y que por cualquier cosa lo iba a echar a la calle. Nunca fue esa su intención. Había sido un idiota. Ni intentó entablar algún vínculo con el niño, más que más, se estaba quedando en su casa. Iban a vivir juntos un largo tiempo, suponía. Lo menos que podía haber hecho era preguntarle cómo estaba o ver si estaba vivo o no.
Al llegar a urgencias los atendieron pronto. El rubio estaba grave.
-Hola, mi nombre es Shizuka y soy la enfermera del lugar. Debe pasar a recepción y dar los datos del paciente- Sasuke fue hasta el lugar indicado.
-Bien, nombre completo del paciente-
-Naruto Uzumaki-
-¿Edad?-
-17…no 18 años, creo-
-¿Creo? Bien, entonces fecha de nacimiento-
-No lo sé-
-Mire señor Uchiha, necesito a alguien que en verdad conozca al paciente ¿Usted es el tutor legal de Naruto-san?- Sasuke negó con la cabeza. La verdad no tenía idea con quien estaba viviendo.
Le dijo que esperara un momento. Sacó su celular y llamo a su hermano. Pronto llego con Deidara, quien proporcionó todo los datos necesarios para registrar la hospitalización del chico. Sasuke se sentó en la sala de espera con Itachi.
-Increíble, ha pasado una semana y no sabías ni su nombre-
-Cállate Itachi, no es de tu incumbencia-
-Es que estas tan enfrascado con tu trabajo que…-
-¿Y de quien es la culpa? Tu no quieres trabajar en la empresa, por lo que yo debo hacerme cargo de todo- Sasuke e Itachi eran dueño de Uchiha-corps. Una corporación que realizaba autos, los distribuía y vendían a lo largo de todo Japón. El hermano mayor odiaba la empresa, por lo que delegó toda la responsabilidad al azabache menor. Eso significó una sobrecarga de trabajo.
-Puedes contratar a alguien-
-Todos son unos imbéciles-
-Ese es tu problema. Quieres hacer todo solo y te abstraes tanto en tu trabajo que no tienes más vida aparte. Pensé que viviendo con Naruto podrías ser más sociable, más "abierto"-
-Hmpph- Sasuke no contestó. En parte su hermano tenía razón. No quería delegar tareas, porque sabía que la gente lo iba a estropear. Por lo que se sobrecargaba en pega, quedándole cero tiempo para socializar o tener amigos.
Por su culpa Naruto había terminado así de mal. ¿Tan horrible era, para que el rubio pensara que por cualquier cosa lo iba a echar de la casa? Si bien no estaba acostumbrado a la presencia de otro humano, eso no significaba que él tuviera que ser invisible y no contarle que estaba gravemente enfermo. La culpa le carcomía el estómago.
-No fue tu culpa. Tú no sabes cómo es convivir en sociedad-Itachi adoraba meterse con su pequeño hermano. Hacerlo enojar era su hobbie.
-Claro que fue mi culpa. Lo trate duramente el primer día-
-El entenderá. Es un chico dulce-
-¿Tú lo conocías?-
-Pues claro, es el primo de pareja- se encogió de hombros- ¿No has hablado con él, verdad?-Sasuke negó con la cabeza. No sabía nada sobre la vida del rubio.
-¿Por qué está viviendo conmigo, si tiene a su primo?-
-Bueno…Deidara vive en un departamento ínfimo. Además él está estudiando y trabajando, por lo que apenas y le alcanza para vivir el. No podría hacerse cargo de otra persona más y tu sabes...-
-Si, no quieren perder la intimidad ¿verdad?- Sasuke rodó los ojos. Itachi solo sonrió, en parte era eso pero también era verdad lo anteriormente contado.-¿Y los papás de este niño?-
-No creo ser yo quien te deba contar la historia, hermanito- Pronto apareció el doctor. Preguntando por los familiares del ojiazul. Se levantaron los dos Uchihas.
-Naruto-san tiene Neumonía. Debió ser un resfriado mal cuidado que evolucionó en neumonía. Es algo grave, ya que no se trató a tiempo. Debe ser hospitalizado uso días y le deben dar antibióticos por 7 días. Pueden pasar a verlo, solo deben ponerse mascarilla y guantes para entrar-el doctor se despidió y se retiró por otra puerta. El primero en entrar fue su primo. Quien lo retó por ser tan idiota y no contar que había estado enfermo.
Después fue Itachi quien solo lo saludó. La verdad es que le caía bien este niño. Pensaba que el rubio podría cambiar un poco a su hermano. La verdad es que su querido hermano menor, se estaba convirtiendo en un hombre apático, asocial y ermitaño.
Después fue el turno de Sasuke. Este tenía una mirada de arrepentimiento.
-Sasuke-san. Lo siento mucho yo…-
-No, déjame hablar a mí-lo interrumpió- La verdad es que es mi culpa. No quise que pensaras que en cualquier momento te podría echar a la calle. No es así. Jamás te haría eso. Y quisiera pedirte disculpas por ser tan severo. Debes decirme cuando estés en problemas, estamos viviendo juntos y creo que debe haber un mínimo de comunicación ¿vale?-
-B…bien- le sorprendía el cambio de actitud que tenía el pelinegro. Pero le agradaba. Quizás desde ahora las cosas iban a cambiar para mejor. Podrían incluso entablar una charla entre ellos y conocerse mejor ¿no?-
