Bueno, quiero empezar el 2020 publicando mi primer fanfic y encima crossover de Pokémon y MLP (sé que es extraña la combinación) pero se llevara a cabo en el mundo humano porque creo que Satoshi iría a encajar mejor en el lado del espejo que el original (aunque me gusta mucho mas el mundo pony) pero el segundo motivo es que hay una buena historia que adapta bien las cosas que se llama "Un entrenador en un mundo diferente" (el harem es meh) en donde adapta bien y me gusto como adapta las leyes entre los mundos. Tal vez en el futuro haga una historia con las originales, no descarto nada.

Los nombres de los personajes serán en japonés mientras que los de los Pokémon serán en español. Hago esto porque llamarlo Ash me hace acordar a la voz latina que no me gusta (era mejor Gabo) y porque los nombres originales me suenan mucho mejor.

Los derechos de ambas franquicias pertenecen a sus respectivos dueños.

Era un hermoso día en la región de Kanto, Pueblo Paleta, los Dodrio anunciaban la llegada de un nuevo día y nuestro protagonista estaba en la cama, un joven con 16 años de estatura promedio, ojos marrón claro, pelo negro con puntas en los costados y tez clara, sus mejillas tiene unas pequeñas marcas en forma de Z. Su nombre es Satoshi.

Se encontraba durmiendo, y junto a él también se hallaba un pequeño ser similar a un ratón, con mejillas rojas y cola en forma de un rayo, llamado Pikachu, su mejor amigo.

Descansaban luego de haber terminado hace 2 semanas su viaje por la región Alola y haber conseguido el título de campeón y entrenador más fuerte de la región.

El ruido de una alarma intenta despertarlos, cosa que molesta al niño tratando de ignorar el creciente ruido mientras que la criatura empieza a despabilarse al escuchar desde la planta baja una familiar voz femenina -El almuerzo ya está listo.

Trato de despertarlo dándole golpes en la cara con sus patitas pero al ver que no había caso en cuanto a su entrenador, se dispuso a darle una sacudida eléctrica con uno de sus movimientos, despertándolo adolorido.

¡No era necesario hacer eso! –Exclamo quejándose de dolor el entrenador.

Se levantó y cambio su pijama completo de color verde por una remera blanca con una franja horizontal roja, sobre este llevaba un chaleco color azul sin mangas con bolsillos en la parte inferior, pantalones grises con una línea negra vertical en cada costado, zapatillas azules con el borde inferior blanco y una gorra pokéball completa negra y el círculo del centro verde.

Bajo y allí estaba su madre de unos 35 años de edad, tiene el pelo castaño claro recogido con una cola color azul y ojos claros, vestía una remera amarilla que era cubierta por una camisa rosa con un botón y una falda azul que la cubria hasta las rodillas.

La saludo alegremente, se sentó en la mesa al lado de su fiel amigo y se pusieron a almorzar unos sándwiches de miga cortados en forma triangular, el ambiente era silencioso y tranquilo mientras de fondo se escuchaba el televisor, hasta que su progenitora le habla.

-¿Vas a ir a entrenar hoy al laboratorio hijo? –Dijo Hanako.

-Sí, tengo que mejorar aún más si quiero ser el mejor. -Respondió mientras terminaba su último sándwich.

-No te vendría mal un descanso de las batallas -Hablo mientras miraba a Pikachu comer alegremente - Entrenas todos días- Continuo mientras se volteaba a verlo mientras que él se levantaba de la silla.

-No te preocupes mamá- Prosiguió a agarrar su mochila verde mientras que Pikachu terminaba su sándwich y se subia a su hombro izquierdo. -Ya me voy, volveré en unas horas, adiós mamá.

-Cuídate.

Mientras corría hacia el laboratorio del Profesor Oak, en otro lugar del mundo Pokémon…

Alola, Fundación Aether, base de los Ultra Guardianes.

En una oficina bastante grande, en un escritorio se encontraba una mujer que presenta un tono de piel muy pálido, ojos verdes y un pelo de una tonalidad púrpura, llevaba puesto un vestido de color blanco principalmente con detalles dorados, como botones y bolsillos, y debajo del cual lleva un jersey de cuello alto de color rosa. Lleva unas botas altas de tacón principalmente de color blanco, por ultimo lleva unas gafas anchas y sin patillas de color rosa.

No era otra más que Wicke que se encontraba revisando unos reportes sobre ultraumbrales, que por alguna razón empezaban a aparecer casi a las afueras de la región, cosa nueva y bastante extraña sumando a que estaba más ocupada al tomar el cargo de Lusamine que le dejo al dejar la región junto a sus hijos en busca de su esposo hace poco tiempo.

Levantando la vista ve a un hombre llamado Sauboh de edad avanzada, que presenta un tono de piel muy pálido, ojos verdes y el pelo corto y rubio.

Su vestimenta consta de una bata de color blanco principalmente con un cuello grande, los puños de color verde y con detalles dorados, también lleva unos pantalones de color blanco, unos enormes zapatos y unas peculiares gafas verdes, corriendo hacia ella con una expresión preocupada en el rostro, sosteniéndose sobre el escritorio tomando un respiro para hablar debido al cansancio.

-¿Pasa algo malo?, luces muy preocupado. -Pregunta Wicke al ver la cara de su compañero.

-Muy malas noticias- Respondió preocupado su compañero. –Se están reportando avistamientos simultáneos de ultraumbrales.

-¿Simultáneos? Llama entonces llama a los ul…- Pero no pudo terminar la oración porque fue interrumpida.

-¡Los avistamientos no son solo en Alola, sino en las demás regiones también!- Hablo frenéticamente.

-¿Qué? -Se puso a analizar la situación, dado que los reportes que tenía en la mano indicaban que cada vez los ultraumbrales se alejaban más, pero pasar de eso a mas regiones era que el problema había evolucionado, incluso más de lo que cualquier científico de la organización podría haber calculado. -¿Estás seguro que no hay ningún error?.

-Sí, revisamos los datos y están todos los artefactos en orden.- Respondió.

-¿Cómo ocurrió esto?

-Estamos investigando eso lo más rápido posible pero aún no sabemos la causa de esto.

-Habrá que contactar a las demás regiones, hay que avisar este problema lo más rápido posible, llama a los Ultraguardianes, voy a estar ocupada.

Sauroh asistió y se dispuso a retirarse para alistar a los pokémon del campeón de Alola mientras Wicke estaba intentando contactar con Kukui para llamar a los Profesores Pokémon.

Sinnoh, Ruta 214.

Vemos a un joven de tez clara, estura normal, ojos negros y pelo color morado. Vestía un abrigo color azul oscuro, con mangas largas y sus bordes así como los de los bolsillos y cierres presentaban un color negro, pantalones grises, zapatillas azul y negras que hacían juego con la chaqueta. Llevaba una bandolera color gris y blanco con cierres negros.

Iba caminando tranquilamente, una mirada serena en el rostro, la ruta estaba vacía, no había ningún entrenador por lo que el viaje de regreso a casa seria aburrido para una persona competitiva como el, hasta que de pronto, se empieza a agitar el viento y se escucha un ruido peculiar.

Levanta la mirada y a unos 3 metros, ve algo parecido a un agujero de gusano –Que extraño…-Fueron sus pensamientos, pero luego se asomó una cabeza con muchos puntos de color azul y rojo, con estrellas en cada lado con los mismos colores con un círculo amarillo, hasta que logra pasar todo el cuerpo completo.

Cae al sueño y el joven observa completamente la apariencia del extraño ser, su cabeza flotaba en lo que parecía ser un plato, contextura delgada, brazos de color rojo y azul con un acabado en las con especie de guantes blancos, torso del mismo color que los brazos, incluyendo amarillo, cadera ancha con los mismos colores y pies similares a tacones altos con esferas también azul y rojas.

El entrenador estaba realmente sorprendido, aún más al ver su forma errática de actuar, dando vueltas y girando, lo que se podría llamar de alguna manera un baile. No sabía que pensar ni llamarlo Pokémon, pero al ser tan impredecible lo llevo a tomar una postura seria y prepararse para la batalla.

Tomando una Poké Ball de su cinturón y lanzándola al aire, salió de esta un ser con aspecto a un escorpión de color purpura justo como su cabello, con grandes brazos y una cola igual a ellos, llamado Drapion.

Por una posible amenaza, él y su compañero observaban atentamente sus movimientos, incluso saco su propia cabeza y empezó a jugar con ella -¿Que es esta cosa?- La mente del joven de cabello morado estaba llena de preguntas. Mientras analizaba la situación, no se percató de que sin previo aviso la lanzo hacia ellos.

El joven no tuvo tiempo a reaccionar debido a la velocidad con la que iba dirigida la esfera, pero su Pokémon si, protegiéndose a sí mismo y su entrenador del ataque juntando sus brazos en forma de cruz, levantando una cortina de humo y al disiparse, se vio como recibió de lleno el ataque y leves quemaduras. Eso había hecho mucho daño.

-Es hostil- Notó al ver que aparecía otra cabeza -Drapion, Veneno X- Exclamo dando inicio al combate.

Drapion volvió a poner sus brazos en forma de cruz pero esta vez se generó una X color morado que salió disparada hacia la bestia que alcanzo a esquivar, mientras preparaba desde su cabeza una bola color morado oscuro.

-Bola Sombra… entonces si es un Pokémon- Dijo el Entrenador llamado Shinji- Utiliza Pin Misil.

Drapion contrarresto el ataque lanzando desde su cola y brazos una serie de agujas blancas que chocaron contra el ataque generando una explosión, y desde la capa de humo que se formó, salieron dos misiles impactando en el objetivo haciéndolo retroceder un poco. Ahora el ser estaba enojado.

Empezó a actuar más frenética y erráticamente empezando a generar más Bola Sombra, dándole a entender al joven que esto recién había empezado.

Kalos, Ciudad Luminalia.

En la gran ciudad abarrotada de gente estaba caminando un joven de piel clara, pelo color café con puntas y ojos marrón claro, vestía una bata blanca y debajo una camisa negra, un pantalón morado con bolsillos en sus costados, una riñonera en la cintura color gris y unos zapatos color café.

Estaba en la región por un encargo del Nanakamado Hakase para investigar el fenómeno de la Mega Evolución y llevarle un informe sobre los datos que obtendría.

Se dirigía al laboratorio del Profesor Platane a paso lento disfrutando la vista, mirando la que para él era una nueva cuidad, como lo hacía cuando viajaba, llenándolo de nostalgia.

Perdido en sus recuerdos, doblo la esquina y siguió caminando hasta que hoyo un sonido de explosión y se percató de la gente corriendo en dirección contraria a la que él caminaba.

Prestando más atención, vio un agujero a la altura que parecía 10 metros del suelo o tal vez más, en unas 5 cuadras de distancia, al notar la extraña situación empezó a correr a esa dirección para brindar ayuda.

Llegando a la zona de peligro, observo una criatura que jamás había visto, y eso era decir mucho siendo Investigador Pokémon, salió de su asombro y observo mejor al misterioso ser.

Era algo como un edificio, de más de 5 metros de altura, formado con lo que serían ladrillos apilados, estaba a cuatro patas y todos los bloques tenían ojos azules, que al embestir un edificio notó que se volvían rojos.

No podía dejar que siga destruyendo la cuidad y sabía que Junsar tardaría en ser informada y llegar, así que decidió ganar algo de tiempo hasta que llegue la ayuda.

El gigantesco ser al no haber nadie, se percató del Investigador, y al ser su única presa, lo ataco formando rocas delante suyo que lanzo sin dudar.

Rápidamente lanzo una Poké Ball al aire que ya tenía preparada sabiendo que empezaría el combate, abriéndose instantáneamente, generándose en un destello azul su más confiable y antiguo compañero.

Era una tortuga bípeda bastaste grande, incluso más que él, con un caparazón en la espalda color marrón claro con dos cañones blancos en la parte superior de este, su cabeza, brazos y patas eran azules mientras que su barbilla, cuello y todo su torso tienen un color piel. Su nombre…. Blastoise.

-Apunta a esas rocas y destrúyelas con Hidrobomba- Exclamo el Investigador de nombre Shigeru, cosa que su Pokémon hizo, lanzando desde sus cañones potentes chorros de agua, reduciendo a nada el ataque enemigo e impactando al oponente.

La criatura retrocedió por el impacto del agua a toda potencia, dañándolo en el proceso. Se recompuso del ataque y se paró en sus dos patas traseras, dio un potente grito extraño y golpeo el suelo con las patas delanteras, levantándose así unas rocas celestes que parecían pilares de lo altas que eran.

-Roca Afilada… bien, metete en tu caparazón y esquívalo con Giro Rápido.

Blastoise se refugió en su caparazón y empezó a girar a gran velocidad esquivando las gigantes columnas zigzagueando hasta que una lo golpea en el centro del estómago, mandándolo a volar de regreso a su entrenador.

-Tendremos que atacar desde lejos entonces, ¡Hidrobomba!-

Una vez más se colocó en posición y lanzo potentes chorros de agua que el ser contrarrestó girando, imitando el Giro Rápido, desviando el torrente y protegiéndose del ataque.

-Esto será más complicado de lo que pensé…- Susurro con una mirada seria, pero con preocupación.

Kanto, Pueblo Paleta.

En el laboratorio del pequeño pueblo, un señor mayor, pelo y ojos color marrón claro y tez clara. Tiene una bata de laboratorio con bolsillos en sus costados inferiores y debajo una camisa roja, un cinturón, pantalones marrón claro y zapatos color café.

Estaba en la sala revisando un smartphone rojo con una punta en la parte inferior y en la superior una más grande en forma de un rayo y detrás un círculo con grandes ojos azules.

Funcionaba con un Rotom que ya estaba integrado en el artefacto que recibió de parte de un antiguo alumno y ahora colega suyo llamado Sakuragi, que dentro de unos días abriría su laboratorio.

Ya había terminado de ver que funcionaba correctamente e iba a devolvérselo pero recibió un mensaje de que se lo regalaba como agradecimiento por revisarle su actualización.

En eso entra nuestro protagonista corriendo al lado de su Pokémon.

-Buenas tardes Profesor Oak- Saludo alegremente junto a Pikachu.

-Hola Satoshi, ¿vienes a seguir entrenando no?, tus pokémon te están esperando.-

-Genial, gracias Profesor- Siguió caminando para atravesar la sala e ir al patio trasero del laboratorio.

-Espera Satoshi - El joven volteo a verlo- Tu tenías la RotomDex pero quedo en Alola, ¿No?-

-Sí, pero, ¿por qué lo dice?- Pikachu y él se miraron confundidos.

-Bueno, porque un joven Profesor me dio su actualización de Pokédex que también funciona con un Rotom, incluso tiene la información brindada de parte mía que recolectaste junto a los Ultraguardianes sobre los Ultraentes y como necesitas un ejemplar, te lo regalo.

El Profesor entrego el artefacto y el Entrenador lo observo con detenimiento, le recordaba a la RotomDex, pero este era un celular y no parecía ser muy hablador como su antecesor.

-Muchas gracias Profesor, es muy útil por si me llego a ir de viaje de último minuto- Agradeció el presente metiéndolo en la mochila.

-Exacto, conociéndote, nunca se sabe a qué nueva región irías- Comento con una sonrisa -Ahora ve que tus Pokémon te están esperando.

El asistió y paso atravesó sala yendo al patio trasero, que más que un patio era una llanura gigantesca que se extendía hasta donde podía ver.

Al llegar vio como muchos de sus Pokémon estaban esperándolo, todos para verlo por lo leales que son y otros también para volverse más fuertes con el ansiado entrenamiento.

-Hola chicos- Saludo a todos los presentes, notando que solo estaban más o menos la mitad de ellos, le pidió a Bulbasaur que usara Rayo Solar para llamar a todos los demás, en donde el mencionado asistió y empezó a almacenar energía en su bulbo, para luego expulsarla al cielo, estallando en un peculiar brillo verde.

Ambos maravillados por el ataque, mientras que Pikachu se bajó del hombro de su entrenador al sentir un temblor en el suelo.

Ambos sabían lo que pasaría, pero solo uno de ellos lo sufriría. Llegando a toda velocidad una manada de treinta Tauros al pisotearlo, dejándolo adolorido en el suelo.

–Yo también los quiero chicos- Dijo en el suelo con múltiples marcas de pisadas y mucho dolor.

En eso, empezaban a llegar todos los Pokémon de Satoshi para saludarlo con su curiosa forma de cariño, algunos mordisqueando su cabeza y otros aplastándolo o simplemente abrazarlo.

Para seguir mejorando, los separó en equipos de seis que iban rotando según el día a la vez que revisaba el progreso de todos, generalmente los juntaba con las criaturas con las que tenía desventaja para enfrentar sus debilidades y fortalecerlas, y luego con Pokémon de su mismo tipo para aprender de los más experimentados.

Cada día se especializaba en un equipo distinto que era decidido entre todos y hoy le tocaba con el equipo conformado por Charizard, Gliscor, Bulbasaur, Oshawott, Hawlucha y Glalie que se enfrentaban a otros equipos.

Estuvieron toda la tarde entrenando, pero también tenían tiempo para descansar de vez en cuando y jugar para luego continuar con las energías recuperadas.

En plena tarde, que dentro de un rato empezaría a anochecer, viendo los resultados, decidió dejarles el día de descanso, pero los más competitivos siempre se quedaban hasta tarde practicando junto con su entrenador.

Ya había terminado la sesión de los que se habían quedado, acabando agotados. De los demás pokémon de Satoshi no había rastro, estaban divididos en el inmenso laboratorio porque tenían su propia vida y socializaban con distintas especies que habitaban el lugar.

Regresó a sus compañeros a sus Poké Ball a petición suya porque estaban muy cansados para llegar a sus lugares y les daría una merecida cena en su casa por el esfuerzo realizado.

Cerca de ellos se escucha un sonido peculiar, el cual ninguno de los dos nota, hasta que enfrente suyo, a unos tres pies del suelo y cinco metros de distancia entre ellos se abre un Ultraumbral que Satoshi y Pikachu reconocen, mientras que se miran con una cara preocupada.

Le pareció muy extraño que se abriera un Ultraumbral fuera de Alola, pero no tenía tiempo para pensar en eso, iba a venir un Ultraente y al no tener las Ente Ball necesitaba una forma de devolverlo al agujero, después tendría tiempo de avisar a Kukui lo sucedido.

Del hoyo sale un ser semejante a un mosquito antropomórfico de color rojo. Presenta un cuerpo muy fornido, con venas blancas que corren a través de su cuerpo. Su cabeza es pequeña y plana y tiene dos ojos negros, antenas con púas negras y de una coloración rojiza, con cuatro patas largas que usa para desplazarse.

Ambos reconocen a la criatura llamada Buzzwole la cual enfrentaron en Alola, viendo cuál de todos apareció, se tranquilizó un poco recordando que era muy fuerte pero solo presumía sus músculos.

Inicio realizando poses fisicoculturista al lado de Pikachu que entendió al momento lo que su entrenador estaba tratando de hacer sabiendo que no estaba en buenas condiciones para pelear y menos contra una bestia como esa.

El fornido ser tomo esto como una ofensa al no ver músculos en ellos y procedió a atacarlos, concretamente al pequeño por estar más cerca de él, a una velocidad impresionante, conectando su puño en el rostro que lo mando a volar hasta su mejor amigo.

-¿Por qué no funciona? Con el Buzzwole que peleamos en Alola sirvió- Exclamo luego de atrapar a un cansado Pikachu en sus brazos.

Salto desde su compañero a la lucha –Pikachu, ¿Estás seguro?- El mencionado se dio la vuelta mientras le dedicaba una sonrisa acompañado de un ¡Pika!

Satoshi sabía que él estaba en las últimas, pero era el único que quedaba y Bulbasaur no estaba cerca para pedir ayuda, la única opción era luchar.

-Muy bien amigo, Ataque Rápido.

Pikachu empezó a correr con el problema que no como lo haría normalmente, sino un poco más lento, dado su estado, mientras que el ser lo esquivo y su puño empezó a iluminarse de una luz blanca.

El ratón eléctrico se movió a un costado, esquivando a duras penas el poderoso ataque y tomo distancia, Buzzwole se dio cuenta al instante de lo que planeaba, arrinconándolo a una gran velocidad y golpeándolo fuertemente contra el suelo.

Se levantó débilmente en dos patas -¡Atrápalo con Electrotela!- Exclamo preocupado por su compañero.

Al escucharlo dio un tremendo salto y girando sobre sí mismo, lanzo desde su cola una gran tela galvanizada que atrapo al Ultraente – ¡Bien hecho, ahora Rayo!- Hablo justo cuando volvió al suelo su compañero.

Tomando un respiro, procedió a lanzar desde su cuerpo un rayo lleno de electricidad haciendo gritar a su oponente de dolor.

El fornido oponente había recibido bastante daño al combinar ambos ataques, pero logro destruir la red, y con la velocidad que poseía logro interceptar la caída agarrando al ratón desde la cola en el aire, empezado a dar vueltas para preparar un Tiro Vital.

Su entrenador lo único que podía hacer era ver la escena y de impotencia grito – ¡Resiste Pikachu!

Terminando de girar el Ultraente como un remolino soltó a su presa, el joven vio cómo su compañero iba dirigido hacía el Ultraumbral.

-¡PIKACHU!

Hasta acá el primer capítulo, pensaba subirlo el 4 pero me enganche viendo FMAB, cosas que pasan.

Espero consejos para mejorar porque soy nuevo en esto y si les gusto o no, comenten y todo lo que quieran.

Hasta el próximo capítulo.