Previamente
-Sí, usted es una persona con vasta experiencia…o eso pienso-ttebayo. Y yo no tengo ninguna, bueno…no tenía-Sasuke frunció el ceño ante esas palabras - y bueno….pensaba besarlo en algún momento-ttebayo-El Uchiha se sonrojó levemente ante tal afirmación- y no quería quedar como un idiota-El rubio bajó la mirada totalmente sonrojado por lo que acababa de confesar. Sasuke lo miró tiernamente, con una leve sonrisa en el rostro. Se acercó nuevamente hacia el ojiazul. Lo rodeó con sus brazos y lo acercó a su cuerpo.
-Dobe-sellaron la conversación con un pequeño beso.
Hubo un review que me dijo que todo pasaba muy rápido. Intenté seguir su consejo y hacer un poco más lento y centrarme un poco en los pensamientos de los personajes. Espero que les guste y me encantaría leerlos
-00000000000000-
Intentaba pensar una forma para que Sasuke le tomara en serio. Faltaban muchos meses para que cumpliera 18 años, no podría aguantar todo ese tiempo sin poder besarlo o tocarlo. ¿Cómo él Uchiha podía estar tan tranquilo? Seguro que tiene a otra persona, sí. Debe estar saciando sus deseos con otro, es la única explicación posible. Se tomó los cabellos y se los jaló por la desesperación que sentía en ese minuto.
-¿Me estas escuchando?-le dijo su amigo pelinegro-llevo media hora contándote algo. Que problemático-
-Lo...lo siento Shikamaru-
-¿Qué te pasó ahora?- Naruto suspiró.
-Sasuke me dijo que yo le gustaba-ttebayo-
-¿Y? eso es bueno-
-Si pero…-
-¿Pero?-
-Él dice que va a esperar que yo cumpla los 18 años para profundizar en la relación-
-Vaya que duro ¿Sin sexo, ah?-
-Sexx…yo…- Shikamaru se rió por lo inocente que podía ser su amigo. Ya tenía 17 años, no tenía porque avergonzarse cada vez que alguien nombrara la palabra "sexo"
-Vamos Naruto, eres un chico grande ¿no? No puedes avergonzarte por nombrar las cosas como son-
-T…tienes razón, por eso Sasuke no quiere tener una relación seria conmigo-ttebayo-
- Y bien… ¿Y qué vas a hacer?-
-No tengo la menor idea-hizo un puchero. Se veía tan indefenso y tierno. Shikamaru jamás había podido resistirse ante su amigo, siempre intentaba cuidarlo, protegerlo y solucionarle cada uno de sus problemas.
-Puedes mostrarle tus dotes para que no se resista y puedan acostarse-
-¿Mis dotes?-pronto toda la atención del rubio se centró en el pelinegro. Había dicho algo bien interesante.
-Claro, por ejemplo invítalo a un partido de fútbol. Te verá en acción, corriendo, sudando, sexy con tu uniforme. Ya sabes, mostrarle lo mejor de ti-
-Sí, tienes razón. Me veo bien jugando ¿verdad?-una sonrisa socarrona apareció en el rostro del rubio.
-Ajá, como digas-Intentó restarle importancia a lo que había dicho su amigo- pero hace lo imposible para que no se resista a ti-
-Gracias Shikamaru que haría sin ti-lo abrazo amistosamente. Este le dio unas palmadas en la espalda a modo de respuesta. No era la persona más cariñosa y de piel del mundo. Solo a Naruto lo dejaba que lo abrazara tan de improvisto.
-Lo sé cabeza hueca, por eso soy tu amigo-ambos rieron por lo dicho por el pelinegro. Pronto fue el momento de regresar a clases.
-00000000000000000000-
Ese mismo día, de noche
Uchiha y Naruto se encontraban en el departamento del primero. Compraron pizza para la cena. Estaban sentados charlando trivialidades. Naruto sabía que debía preguntarle, pero tenía mucho miedo ¿Y si lo rechazaba? ¿Qué haría entonces? ¿Esperaría hasta los 18? Agitó su cabeza en forma de negación. Esa no era una opción. Quería a Sasuke ahora ya…
-Ehh…Sasuke-san-
-Naruto, dime Sasuke- Naruto se sonrojó por eso. Llamarlo solo por su nombre de pila le daba algo de vergüenza y felicidad. Eso significaba que eran algo más que solo compañeros de cuarto.
-Sasuke-bajó la mirada-me preguntaba si-susurraba.
-No te oigo más fuerte, dobe-
- Me preguntaba si quisieras ir a mi partido de fútbol este sábado-ttebayo- Cerró los ojos, apretándolos con fuerza, esperando la inminente respuesta. Sasuke quedó pensando unos momentos ¿El? ¿Al partido de fútbol de Naruto? ¿Sería inapropiado? Pues no creía. Era normal que alguien cercano lo fuera animar ¿o no?
-Pues…-
-¿No quieres verdad? Oh! Yo sabía-ttebayo- se puso triste.
-Bueno-
-Sí, yo sabía que dirías bueno- pronto el rubio cayó en lo que el moreno le respondió ¿Bueno? ¿Eso significaba un sí?- ¿Bueno?-sus ojos brillaron con fuerza. Sasuke sonrió, le encantaba ver esos dos zafiros tan brillantes y derrochando alegría.
-Sí, voy a ir-
-Bien, que bien-se levantó de su asiento e hizo un pequeño baile de victoria. Sasuke rió quedito por esa acción. Era tan tierno, tan niño Pronto esa sonrisa se borró de su rostro.
-¿A qué hora es?-
-Es a la 13:00PM en el estadio de mi colegio ¿Sabes dónde queda?-
-Claro, yo también estudie en el instituto Konoha-
-¿De verdad?-se sentó de vuelta- ¿Estabas en algún club?-Esa pregunta lo tomó por sorpresa. Pronto sus mejillas tomaron un leve tono carmín. Le daba vergüenza admitir esa parte de su pasado.
-No importa, lavaré la loza-
-¿Heeee? No, dime no seas así-le tomó de la muñeca, impidiendo que se levantara de su asiento.
-Naruto, suéltame-
-No, hasta que me digas-
-Naruto-
-Dime-
-Vamos-
-Dime- Sasuke suspiró. Este niño podía ser el dios de los tercos.
-Está bien- tomó aire- estaba en la banda escolar. Yo tocaba el trombón- Hubo un silencio sepulcral. Naruto lo miraba sorprendido, con la boca semi abierta. Pronto las carcajadas se escucharon por todo el departamento.
-¿Trombón?-
-Basta-
-¿Eras un Nerd? Nah, no me lo creo-
-Era otra época-
-Nunca lo esperé-seguía riendo. A tal punto que le empezaba a doler el estómago.
-Mi padre me obligó a ir-pronto todo sonido ceso.
-¿Tu padre?-
-Sí, él era quien mandaba en la casa y si él decía que debía tocar ese odioso instrumento, pues lo tocaba- su mirada denotaba tristeza. Se notaba que no había tenido la mejor relación con su padre.
-En mi caso era al revés. Mi madre era quien llevaba la batuta-sus ojos se volvieron nostálgicos al recordar a sus adorados padres- Ella era una persona increíble. Muy amable pero estricta. Siempre me decía "Tienes que hacer la tarea hijo" "Tienes que estudiar, hijo"- sonrió al recordar.
-Parece una buena madre-
-La mejor-ttebayo-
-¿Y tu padre?- preguntó el pelinegro.
-Era muy acogedor. Siempre tenía un consejo que regalarme. Cuando les dije que me gustaban los hombres, me apoyaron aunque mi padre me dijo "no será un camino fácil hijo, pero será tu camino. No te arrepientas, siempre ve con la frente en alto"-
-Vaya, es un buen consejo. Yo jamás les dije a mis padres-
-¿Y tú hermano?-
-¿Itachi? Él es más gay que yo-se rió- ¿Sabías que tiene una relación con tu primo?- este comentario lo dejó en shock. No tenía idea- seguro que es por eso que no quisieron que estuvieras con ellos. Para no perder la "privacidad" follan como conejos- se rió. Ahora tenía todo el sentido del mundo, del porque su primo había sido tan tajante al momento de quedarse en su hogar.
-Maldito seas Deidara, me las pagaras-apretó los puños. Estaba furioso.
-Pero así nos pudimos conocer ¿No?- Naruto se sonrojó ante lo dicho por el mayor.
-Sí, tienes razón-ttebayo. Pero es un ingrato, hijo de puta-
-Hey, cuidado con el vocabulario niño-le encantaba fastidiarlo.
-No soy un niño. Maldita sea y te lo voy a probar-salió hecho una furia de su habitación. Sasuke no entendí esa reacción tan exagerada por parte del rubio ¿Qué bicho le picó? Se encogió de hombros. Seguro que era por la etapa en la que se encontraba. La adolescencia no era fácil.
-00000000000000000000000-
Sábado, día del partido.
Sasuke llegó al colegio Konoha. Le traía tantos recuerdos pisar esas lozas y recorrer el campus. Allí había vivido una de las mejores y peores épocas de su vida. Estando allí pudo aceptarse tal como era. Con ayuda de su hermano, pudo admitir que era bisexual.
Había tenido novias. Hasta ahí todo normal, pero cuando cumplió 16 años se dio cuenta que un chico de su salón le atraía enormemente. Empezaron a hablar y pasar tiempo juntos, hasta que un día después de clases fueron a un parque. Los dos conversaban de trivialidades, de pronto y sin aviso el chico lo besó y ahí supo que también le gustaban los hombres. Confundido y agobiado recurrió a su hermano. Este le comentó que todo estaba bien, que era normal y no había nada que temer. Solo que no le contara a sus padres y así lo hizo.
También en esa época fue cuando sus padres murieron. Todo sucedió en el último año de la academia. Enterarse de la noticia había sido como si se cayera por un precipicio sin fondo. Su hermano se hizo cargo de la empresa familiar por un tiempo. El Uchiha menor había decidido estudiar una carrera relacionada con los negocios, para continuar con el legado de sus padres. Itachi se lo agradeció en el alma, ya que el odiaba todo lo relacionado con el mundo de la economía, administración y negocios.
-Sasuke-gritó un rubio sacándolo de sus pensamientos. Este agitó su mano en señal de saludo, el pelinegro lo imitó. Naruto era la luz que tanto le había faltado en su vida. Desde la muerte de sus padres, todo se había tornado de un color gris. No odiaba su carrera pero tampoco es que le fascinara. Secretamente él siempre había querido estudiar medicina, pero jamás pudo llevar su sueño a cabo.
Uno de los dos hermanos debía sacrificarse y había decidido ser él. No podía hacerle eso a su hermano, ya bastante había sufrido al decirles a sus padres que era gay. Lo habían maltratado y renegado. Lo llevaron a terapias psicológicas para que "la enfermedad se curase" e incluso pidieron consuelo a la iglesia para que ayudaran a su primogénito que se había salido del camino de dios. Que enfermos estaban.
Lo obligaron a tomar una carrera relacionada con la empresa familiar. Itachi era miserable y sufría de depresión. Gracias a dios que Deidara había llegado a la vida del pelinegro mayor o si no, no sabía que hubiera sido de su hermano. Por todo eso decidió el ser quien se ocupara de la corporación. Tampoco es que le importase mucho, amaba demasiado a su hermano.
Así fue toda su vida. Intentar esconder todo lo que sentía, seguir el camino que se le había impuesto. Por ello empezó a alejarse de la gente. Claro, no le faltaba una que otra aventura pero no se había embarcado en una nueva relación.
La etapa universitaria pasó sin pena ni gloria, el solo se dedicaba a estudiar. Jamás fue a una fiesta ni reunión con sus compañeros. Tampoco le tomó cariño ni nada particular. Y en su trabajo fue lo mismo.
Para el las personas eran simple trabajadores. El mismo creo un mecanismo de defensa contra todos esos sentimientos que había suprimido hace mucho tiempo atrás. Se había sumergido de lleno en la empresa, dejando de lado toda su vida. Era un trabajólico. Por años fue así hasta que llego ese rayo de luz amarillo a su vida.
Con Naruto sintió como sus muros se desmoronaban. El chiquillo solía hacerle todo tipo de preguntas que el mismo había dejado de cuestionarse como: Su comida favorita. Jamás había pensado en ello, él comía por obligación. Jamás una comida le había hecho sentir ese goce que describían las demás personas. Pero después que el ojiazul le preguntase, empezó a pensar que era lo que realmente le gustaba.
También dejó de lado el trabajo por primera vez en años. Intentó pasar más tiempo junto al rubio, enseñándole o simplemente pasando un buen rato. A pesar de que ese niño había vivido lo mismo que él, la muerte de sus padres. No se mostraba sombrío. En más, seguía en pie con una vitalidad increíble y eso lo admiraba.
Lo único malo es que era un niño. Un chico de 17 años y el un adulto de 28 años. No podía simplemente rendirse ante el amor, aunque esto lo hiciera inmensamente feliz. Había reglas en esta sociedad. Un chico menor de edad es inmaduro. No podía saber a ciencia cierta si quería una relación de esta índole con un adulto.
¿Qué pensaría la gente si se enterase? Seguro dirían algo como: "seguro que lo está obligando" "Pobre niño, aun no tiene el criterio para decidir ese tipo de cosas" y él les encontraría razón. No sabía si en unos meses Naruto decidía romper la relación o ya no querer algo serio. Porque ¿Quién quiere ese tipo de compromiso a los 17 años? Sasuke ya era adulto y él quería establecerse, quería una relación seria. ¿Querrá eso Naruto?
Fue hacia las gradas y tomó asiento. Pronto el juego comenzó. El pelinegro se impresionó al ver al rubio en la cancha. Se veía tan serio, tan decidido, alegre y sexy. Ese uniforme le sentaba de maravilla. A los minutos metieron un gol. Toda la gente se levantó a hacer barra. Sasuke se estaba contagiando de toda la alegría de la gente. El igual se levantó y aplaudió.
Naruto lo vio desde lejos y le dedicó una enorme sonrisa luminosa. El corazón del pelinegro dio un vuelco en su pecho al ver ese gesto del rubio ¿Por qué se enamoró de un niño? ¿Estaba enfermo? El partido siguió y cada vez la tensión aumentaba más y más. ¿Quién ganaría? Estaban parejos. El Uchiha se olvidó de todo esos sentimientos negativos que albergaba su mente. Se concentró en el juego, se concentró en Naruto. Quería verlo ganar ¿Cómo se vería su rostro ante el triunfo? ¿Lloraría de la emoción? Quería ver todas las facetas de ese chico.
