Sasuke
Me quedé impávido, sin poder mover ningún músculo. No escuchaba los alegatos de mi hermano, parecían un susurro lejano. Naruto me miraba con cara de cordero degollado pero ¿Qué podía hacer? Ya no me quedaban fuerzas para seguir fingiendo ni excusando mi actuar.
Nos habían descubierto. Mi hermano siempre ha captado todo lo que me pasa a su alrededor, siempre sabía cada locura y tontera que hacía, incluso antes de hacerla. Tiene como un sexto sentido respecto a mi persona y ahora es un poder malo para mí, ya que con un par de pistas pudo resolver este misterio.
Me decía lo inmoral de mi actuar y lo impuro de mis acciones y yo sabía que tenía razón pero me enamoré. Ese niño rubio había penetrado hondo en mi corazón, se metió a puños y patadas al interior de mi alma. Llegó un tiempo que no pude luchar contra ese sentimiento y caí rendido.
-Le quitaste la inocencia a ese niño- decía mi hermano. Yo solo asentía porque era verdad.
- Confíe en ti para cuidarlo y mira lo que hiciste- decía la pareja de mi hermano y yo seguía asintiendo sin poder hacer nada.
- Esto debe terminar, debes alejar a Naruto de Sasuke- siento que mi corazón se rompe en mil pedazos al escuchar esa frase. Se irá de mi lado y para siempre. Cuando mi hermano dicta algo lo hace, lo cumple y debo obedecer.
- Ustedes no entienden- dijo mi rubio. De sus ojos salían lágrimas de tristeza pura. Se me rompe el alma verlo así, yo no quería dañarlo, no quería que pasara esto.
- Tu no sabes que es lo que quieres, eres tan solo un niño- le decía su primo. El me seguía mirando para que hablara y saliera a defenderlo, pero no podía hacerlo, no debía hacerlo.
- Deidara, llevémoslo a la universidad de Reino unido. Allí no tendrá ningún contacto con Sasuke. Me cerciorare de ello- me dedico una mirada fulminante. Yo agache la cabeza, me sentía como un niño que lo estaban retando por hacer alguna maldad.
- No, no,no, no- gritaba mi ojiazul- yo quiero estar con Sasuke, diles que tú tambien-ttebayo- me pregunto desesperado. No respondí, lo mejor era que nos separáramos, aunque eso suponiera el fin de mi vida.
- Naruto, él entiende que lo que hizo esta mal. Él sabe que lo mejor es que se separen- espeto mi hermano con una voz firme y dura. De sus ojos cristalinos seguían cayendo lágrimas, no creyendo lo que estaba pasando. Yo también llore, en silencio porque no quería que nada de eso pasará. Parecía un pesadilla, la cual no podía despertar.
- Naruto- por primera vez hablé- debes entender que lo mejor es que te vayas de aquí- ni yo creía mis propias palabras- yo soy muy mayor y debes vivir tu propia vida, con gente de tu edad- mentiras y más mentiras salían de mi boca. Naruto me miraba como si lo hubiera traicionado. Dolió, se levantó y me pegó una cachetada en el rostro. No sentí nada más que dolor y tristeza.
- Bien- se fue hacia su cuarto y no salió por el resto de la noche.
Naruto
Nos habían descubierto pero eso a mí no me intimidaba. Yo sabía que nuestro amor era fuerte, sólido como una roca. Sabía que Sasuke me quería y yo a él. Eso es lo único que importaba.
Pero cuál grande sorpresa me lleve al ver la actitud sumisa que había adoptado Sasuke, al momento de que su hermano le empezó a retar. se quedó allí, sentado en su cama, recto y sin vida. Mirando una pared con cara de eterna tristeza. ¿Dónde había quedado aquel ser serio y que se hacía respetar? Por lo visto se había quedado en Konoha, porque en la playa no se encontraba por ningún lado.
Lo miraba para que hiciera algo, para que dijera "nos amamos, ustedes jodanse" como tantas veces habíamos discutido entre los dos. Pero nada de ello paso.
Fueron unos minutos interminables para mí, verlo allí sin mover ningún músculo y sin decir ninguna palabra fue una tortura. Yo intentaba contradecir todo lo dicho por mi primo y su pareja. Nada era cierto.
Yo no era un niño, yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo, yo lo amaba más que a nadie. Podrían decir que es infantil mi actitud pero ellos deberían comprender que el amor cuando te llega de verdad, se vuelve abrazador y no puedes escapar de ello. De pronto Sasuke hablo, pero dijo unas palabras crueles. Les estaba encontrando razón, les estaba diciendo que yo debía irme a un país lejano a estudiar, que me alejaba de él, que rompieramos.
La rabia se apoderó de mí ¿Cómo podía abandonarme? ¿Acaso todo fue una mentira? Me sentía traicionado por lo que por un impulso, mi mano se movió sola y se estampó en el rostro de Sasuke. El me miró sorpresivo por el golpe. ¿Qué esperaba? Fue un completo imbécil, no me defendió, no defendió lo nuestro.
Corro y me encierro en mi cuarto. Lloro a más no poder, ya nada volverá ser lo mismo.
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Al otro día todos volvieron a la ciudad, ya nadie le quedó ánimo para seguir disfrutando la playa. Naruto tuvo que irse del departamento de Sasuke. La solución que encontraron fue que Itachi se mudará por un tiempo con su hermano.
Desde ese día nefasto no volvieron a hablar. El azabache no busco al rubio y cuando esté intentaba contactarlo, Sasuke no lo tomaba en cuenta. Por lo que pronto desistió e intento asimilar que no volvería con el Uchiha, ya no eran pareja y que él después de terminar el colegio se iría a Inglaterra.
Su amigo Shikamaru lamentaba la situación, pero entendía la razón del porque el pelinegro no le hablaba al rubio. Debe sentirse un pedófilo. "que problemático" piensa. No sé qué haría en la situación de su amigo.
Itachi iba a costear la universidad, gastarían parte de la fortuna que le dejo sus padres del patrimonio Uchiha. Al rubio le daba lo mismo que estudiar o que hacer. Ya nada en su vida importaba mucho, a todos los había perdido. A sus padres, al amor de su vida, prontamente a su amigo ¿Cuál era la razón para vivir?
Decidieron meterlo a pedagogía. Él era bueno con los niños, por lo que esa carrera era ideal para el. Naruto acepto tal cosa sin poner objeción. Era como un muñeco, sin vida, apagado y triste.
Terminó el colegio sin pena ni gloria. Con un promedio regular, pero igual lo admitieron en la universidad ( el dinero es quien mueve al mundo, con un poco más de coimas lo aceptaron sin chistar)
Hizo sus maletas con pesar, pensando que pronto su vida como la conocía desaparecía. Fue a algunas clases de inglés, ya que no era un idioma que dominara a la perfección. Aprendió lo básico para movilizarse. Allá aprendería lo demás, por la fuerza.
¿Y Sasuke? Volvió a enfrascarse en el trabajo. Casi nunca estaba en la casa, ya no comía regularmente por lo que bajo de peso. Su hermano lo dejo estar, sabía lo triste que estaba pero también sabía que su hermano entendía la situación en la que encontraba. El trabajo era su refugio.
Todo había empezado con una copa de vino después del trabajo, Después una en el almuerzo, después se saltaba el desayuno y solo tomaba una copa de trago. Hasta que la situación se volvió incontrolable para el. Su hermano al ver tal situación decidió intervenir, pero Sasuke no le dirigía la palabra ni si quiera una simple mirada.
-Se que estás furioso conmigo, pero no puedes beber de esa forma-
- No te metas- sus palabras contenían ira, furia y tristeza. Sasuke odiaba a su hermano por separarlo de Naruto, odiaba que no entendieran el amor que se profesaban, pero por sobre todo se odiaba a sí mismo por no haber hecho nada. El alcohol calmaba esos pensamientos, enterrándolos hasta lo más profundo de su mente. Podía tener un rato de paz, sin pensar en Naruto y su miserable vida.
-Mañana se va Naruto a las 9:00 AM- le insinuó- puedes ir si quieres- le dijo como dándole una tregua. Veía todo el dolor que tenía su hermano, por lo menos le iba a dar un momento para despedirse o verlo por última vez.
Sasuke no respondió. Tomó su chaqueta, las llaves del auto y salió a quizás sabe dónde. De seguro que iba a ir a un bar a desahogar su pena. Itachi suspiro, debía internarlo a penas se fuera Naruto, no podía ver cómo se hundía más y mas.
-Quizás fue un error separarlos- dijo al aire, nadie respondió. Mantenía un deje de duda respecto a lo sucedido con la ex pareja de su pequeño hermano ¿Y si estaban equivocados? ¿Y si se amaban en serio? ¿Importaba la edad? Ya nada podía hacer, Deidara lo había decidido así y él era el tutor legal del chico (quien por cierto aún tenía 17 años, faltaba poco para su cumpleaños)- espero que sea lo correcto- dejo que las palabras se las llevará el viento. Confiando que todo lo hacía por el bien de ambos.
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Naruto se dirigía por los largos pasillos hacia la parte donde se abordaba los aviones. Primero hizo el check in, después dejo su gran maleta para que la revisaran. No contaba con nada ilegal, por lo que no tenía miedo. Después le dijeron que estuviera atento en las pantallas para que viera el número de puerta que le correspondía, era un trámite engorroso.
A su lado se encontraba Deidara e Itachi, habían ido para despedirlo pero el no quería que ellos estuvieran allí, el quería que de pronto apareciera una cabellera negra y despeinada, dueño de sus anhelos y su cariño.
Sasuke no estaba y no le había dicho a su hermano si iba a venir. Eso lo mataba por dentro, el quería verlo por última vez, quería que le sonriera y le deseara suerte porque tenía miedo. Iba a ir a un país extranjero, solo. Pero era muy improbable que apareciera, aunque no perdía la fe.
-¿Te apetece comer algo?- pregunta el primo del rubio. Este asiente y van todos a una cafetería del sector. Piden un café y emparedados, algo sencillo.
-Inglaterra es un lugar lindo- el intento del Uchiha mayor para amenizar el ambiente.
-Me imagino- dice el rubio menor sin prestar mucha atención.
- Debes ir al palacio real- agrega Deidara- y al reloj gigante- se notaba lo ignorante que era respecto al Reino Unido.
- Lo haré- no le quedaba más que seguir la corriente.
-No creo que venga- ese comentario le sorprende. No pensaba que el pelinegro mayor hablara abiertamente del tema. Su primo frunce del entrecejo, había prohibido que se hablará de aquello.
- Me lo suponia-ttebayo- dijo cabizbajo.
-Es lo mejor así, furioso el rubio mayor.
- Para ti- agrego enojado el ojiazul- yo quisiera verlo- le gustaba desafiar lo que había impuesto su primo. Sentía rencor contra ellos por haberle roto su relación, pero más odiaba al azabache por ser un cobarde.
- Basta- grita el rubio- debes olvidarlo, el ya lo hizo- miro a Itachi, esperando que esté lo secundaria con la afirmación dicha. Este desvía la mirada, no queriendo participar en la conversación.
- Bien, lo sé- los ojos zafiro se empañaron de lágrimas. Mierda, dolía un montón saber que el amor de tu vida te había olvidado tan fácil.
"llamada al vuelo 407 a Inglaterra, puerta de embarque D7"
Era el vuelo de Naruto, por lo que tomo su mochila y maleta de mano y se dirigió a la puerta. Como allí solo podían pasar los que iban a ir en el avión se despidió escuetamente de su primo y su pareja. Ellos les desearon buena suerte y partió rumbo al avión.
Ya allí, le revisaron las cosas de manos y fue al lugar para abordar el avión. Debía esperar unos minutos. Las esperanzas las había perdido. Sacó su celular y se puso sus audífonos. Pronto la azafata indicaba que podían ir al avión. Se subió, verifico su asiento, dejo su maleta arriba y se sentó.
Su celular vibro, era un mensaje.
"lo siento"
Era lo único que decía. Sus ojos se empañaron de lágrimas pero está vez no pudo contenerlas, rodaban por sus mejillas.
-Estúpido- dijo en voz alta. El mensaje era de Sasuke, sabía que no era asiduo a las palabras, pero estas encerraban tanto. Sabía que le pedía perdón por no haber luchado por su relación, por haberse quedado callado, por haber sido tan cobarde, por haber agachado el moño, por no haber respondido cuando el rubio intento ponerse en contacto, por no haber ido a despedirlo, por haber permitido que se marchara, por haberle hecho semejante daño, por haber tenido esa relación, porque las cosas terminaron de esa forma.
Seguía llorando sin control, a tal punto que la azafata a cargo le pregunto si estaba bien. Este respondió que si, que necesitaba llorar. Por lo menos le quedó el consuelo que si le había importado al pelinegro, que por lo menos lo había querido.
Con ese pensamiento en mente se calmó, inhaló y exhaló un par de veces. Debía empezar desde cero allá en Inglaterra. Se sentía más calmado y confiado de que lo que le esperaba iba a ser bueno.
Pronto los motores se encendieron, la azafata dio la instrucción de los cinturones de seguridad y que hacer en caso de algún accidente, como se abrían las puertas, etc. El se puso el cinturón y miro hacia la ventana. El avión se movió por la pista hasta que agarró vuelo y despegó. El pronto se quedó dormido, ya que los días pasados habían sido lleno de emociones e insomnio.
Pronto iba a tener otra vida, pronto le esperarían nuevas aventuras y nuevas personas.
