Konan
Tobi suspiró, ¡Maldito tiempo, maldito equipaje, maldito todo!
Finalmente Yahiko había muerto a manos de la espada de Nagato y este, hirviendo de furia y con la cabeza hecha un verdadero caos organizo un golpe de estado, finalmente dominando en totalidad a la Aldea Oculta entre la lluvia. Por ende, era hora de partir de su querida cueva, esa donde había conocido a Madara.
Aunque la verdad es que no la extrañaría tanto.
Volteó la mirada para encontrar a Naruto, tenía puesto uno de sus polos, ese que había usado cuando tenía dieciséis años, ese que había robado en Konoha cuando ocurrió el ataque del Kyuubi. El polo le quedaba enorme…
Incluso dándoselo a probar la primera vez, pudo notar que lo arrastraba, así que lo tuvo que cortar, aunque aun así podía darse cuenta de que las mangas eran terriblemente anchas, también las tuvo que cortar. Al final, solo agradeció por haber encontrado algo que cubriera a Naruto en su estadía por la cueva. Ya llevaba cuatro meses conviviendo con el mocoso y debido a que el niño no podía salir del lugar, este se aburría con facilidad y se quejaba.
Por culpa del niño había tenido que acelerar la matanza de Yahiko, para que se pudieran mudar de una vez.
Pero ahí estaban, Tobi con una maleta donde estaban algunas mudas de ropa y Naruto tratando de meter su muñeco en la maleta.
Tobi se preguntó, que rayos le había pasado en la cabeza para haberle comprado una maldita figura de acción al muchacho. Era un muñeco que podía mover y cambiar sus extremidades, vestido como un ninja, que al parecer era bastante popular en Konoha. Se lo había regalado al niño para que se entretuviera y al final, dado de que al parecer era su primer juguete, no lo soltaba para nada.
Ni siquiera para ir al baño.
—¿Estas listo? —le dijo Tobi mientras veía como el niño, luego de haber insistido un rato con la maleta para meter al muñeco, logró introducirlo mientras sonreía con suficiencia.
—Sí, ya pude meter a Bakakashi.
Tobi cerró la maleta mientras lloraba internamente.
¡Una maldita vez! ¡Solo una maldita vez había dicho Bakakashi mientras dormía! Y para su mala suerte Naruto lo había escuchado y había decidido nombrar al muñeco así. Tobi se mordió los labios guardándose todas sus ganas de reprocharle.
—Bien, es hora de irnos.
Tobi agarro la maleta mientras Naruto le estiraba su pequeña mano, Tobi solo correspondió el gesto y de la mano con el niño activo el kamui.
Ambos llegaron en un santiamén al nuevo recinto que sería considerado una casa para ellos. Era la torre más alta de Amegakure; tanto Naruto, como él y la maleta estaban esperando pacientemente en la sala principal a que alguien fuera por ellos.
Por suerte, a los minutos apareció alguien para atenderlos, una curiosa fémina de cortos cabellos azules.
—Ya están aquí.
—Acabamos de llegar —le respondió Tobi todavía de la mano de Naruto, el cual parecía bastante curioso con su alrededor. Tobi no iba a dejarlo, sabía perfectamente que si lo soltaba destrozaría todo el lugar escudándose con que "tenía curiosidad y no era su intención".
—¿Este niño es…?
—Si —se limito a responderle Tobi sabiendo que preguntaba en realidad si era el Jinchuriki que le había mencionado en una de sus reuniones.
Konan se agacho para ver más de cerca al niño rubio, era un pequeñajo de hermosos ojos azules que cautivaron a la chica. Podía ser una mujer seria y una eficiente kunoichi, todo lo que quieras, pero tenía una debilidad con los niños y los cachorros. Y ese niño era verdaderamente curiosito con las marcas en sus mejillas.
—Hola, Naruto —le sonrió Konan, tratando de ser amable.
—¿Eh? ¿Cómo sabe mi nombre, señorita?
—Yo se lo dije, Naruto —intervino Tobi—, ella es Konan, la dueña de esta casa, la cual vamos a estar viviendo de aquí en adelante, así que se respetuoso con ella.
—¡Sí! —le respondió Naruto con mucho entusiasmo causando un estrujón en el corazón de Tobi, él sabía que no estaba en edad para que le diera ternura un bebé como ese, pero era malditamente inevitable— Mucho gusto, señorita Konan.
—Solo Konan, amor —respondió ella con una sonrisa dulce, mientras se levantaba y en el transcurso despeinaba los rubios cabellos del niño—. Voy a llevarlos a su habitación, por aquí.
Naruto se sonrojó levemente para luego tocar su pequeña cabeza con sigilo, no diría que era la primera vez que alguien le hacía eso pero sí que contaba todas las ocasiones que pasó y… no llegaba a superar los dedos de su mano. Aun así, cada vez que alguien hacia eso con él sentía unas mariposas en su estómago.
Se sentía querido, sentía un tacto caliente en su cabeza que jamás antes había sentido y no era desagradable; y eso lo hacía muy feliz.
Konan los llevó hasta un cuarto cerca de lo que podría considerarse un quinto piso. Dentro, Naruto se sorprendió por encontrar electricidad y un baño decente. Cuatro meses en una cueva, bañándote en la pequeña laguna subterránea, haciendo tus necesidades en un pozo especial y sin luz… no era agradable. Mucho menos para un niño de tres años… pero recordemos que Tobi es un ignorante en ese aspecto.
—¡Me encanta! —Naruto empezó a saltar sobre una de las camas que había en la habitación, era suave, esponjosa y se sentía muy bien al contacto con su piel, ¡además estaba perfumada!
—Deja de saltar, Naruto, vas a malograr los resortes —le dijo Tobi con voz cansina mientras acomodaba la maleta que traía sobre la otra cama y sacaba las mudas de ropa que tenia, sabía que tenía que conseguir ropa para Naruto así que estaba demás conservar esos pedazos de tela mal recortados que tenia para ponerle al niño.
Para su buena suerte, llego Konan a la media hora con varias mudas de ropa para un niño de la edad de Naruto, además de una capa grande y negra distintiva de Akatsuki con nubes rojas para él.
Tobi sabía que no era necesario por el momento ponérsela así que solo la guardo en el armario junto con la ropa de Naruto.
—¿Eh? ¿Qué es esa capa? —Naruto el curioso había entrado en acción.
—Es una capa distintiva de mi organización.
—¿Yo también soy parte, verdad? ¿Cómo se llamaba?
—Akatsuki —le respondió de inmediato, Tobi.
—¡Sí! Yo también soy de Akatsuki, ¿puedo tener una capa?
Konan quien había estado en el umbral, tuvo que tapar su boca con las manos al imaginarse al pequeño Naruto con una pequeña capa de Akatsuki, ¡era adorable!
—Mh… —Tobi no tenía la menor idea de que responderle.
—Puedo mandar a hacer una para él. No hay problema —indicó Konan mientras Tobi suspiraba de alivio y Naruto gritaba de alegría.
Antes de irse, Konan les deseo buenas noches y le guiño un ojo a Naruto, el cual le respondió con una enorme sonrisa como solo él sabia hacer.
