Tobi crackeo su cuello en solo movimiento para tratar de desestresarse, lo cual de todas maneras no le quito ni un solo peso de encima; estaba realmente desesperado, es decir, había decidido aceptar el plan de Madara como suyo cuando vio a Rin morir; él sabía que iba a tener que realizar ciertas cosas para poder llegar a su mundo de ensueño, al verdadero mundo, porque un mundo sin Rin era simplemente uno falso.

Pero a pesar de saber que este era un mundo falso, realizar ciertas cosas en él, ya sea para matar personas, emboscar naciones… el Obito de antaño se retorcía del asco al pensar en lo que se había convertido.

Por ende, Tobi trataba de no pensar en ese Obito debilucho, aunque fracasaba en ello de manera estrepitosa.

Muy en su interior estaba Obito, él era la razón para tener a Naruto en una mullida cama en vez de una celda en los calabozos subterráneos. Era simplemente ridículo que él se hubiera encariñado con ese niñato de sonrisa fácil. No quería aceptarlo.

—Tobi niisan —el susodicho volteó la cara para ver al pequeñajo que estaba tirando la tela de su pantalón en una inútil manera de llamar su atención—, la señorita Konan pregunta si puede sacarme a pasear.

¡Como si estuviera tratando con un perro!

Tobi sabia de alguna manera que durante esos seis meses que habían estado juntos lo había criado bastante bien, el niño sabía que no podía irse con nadie mas que con ellos, solamente con Pain, Konan y por consiguiente con Tobi. Otro tipo de persona solicitando su compañía era símbolo de peligro y Naruto sabía que, si se encontraba en la torre, tenia que gritar o romper el angelito de papel en su bolsillo, de esta manera Konan sabía que tenía problemas; o si por alguna razón se encontraba fuera de la torre, tenia que correr hacia la torre mas alta. Por suerte Amegakure no era tan grande como para perderse.

Tobi solo despeino los rubios cabellos de Naruto con una sonrisa que su mascara naranja tapaba—Esta bien, pero no le causes problemas.

—¡Si!

Entonces el niño salió de la estancia dejándolo totalmente desorientado en sus pensamientos, estos momentos solo servirían para que pensara bien las cosas que sentía. No podía permitirse posponerlo otro mes más.

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—¿Te dijo que si, Naruto chan?

Naruto se limito a mover la cabeza de arriba abajo con extremo entusiasmo, era la primera vez que saldría para conocer Amegakure. ¡Estaba realmente nervioso!

—Perfecto, entonces ven —Konan le ofreció la mano mientras Naruto instantáneamente le devolvía el gesto tomando su mano—; nuestra aldea como su nombre lo dice, siempre tiene los cielos grises, es decir, siempre llueve. Por eso si alguna vez sales con Tobi, recuérdale siempre llevar un paraguas, ¿sí?

Naruto volvió a agitar la cabeza de arriba abajo mientras la miraba admirado ¡La señorita Konan era tan amable y sabia!

Ambos salieron tomados de las manos mientras Konan sostenía un paraguas con su mano libre para evitar que la lluvia torrencial pudiera mojarlos. Naruto se maravilló, hacía mucho tiempo no veía una lluvia tan furiosa, todas las personas traían paraguas para no mojarse o sino grandes sombreros de paja para cumplir la misma función.

Ambos decidieron pasar por varios puestos de comida, lo que mas sorpresa le causó fue el hecho de que las personas no rehuían al verlo, incluso muchas veces le ofrecieron comida con una sonrisa o algunos otros productos.

¡Era increíble!

—Hola pequeñito, ¿quieres un poco de jamón? —la señorita vendedora en cuestión, le estiró una bandeja con varios palillos con jamón—, tranquilo, es solo una muestra, puedes agarrarlo y probarlo sin compromiso —tuvo que agregar la vendedora al ver la cara pálida del muchacho al ver la comida.

Antes de decidir agarrar uno, le dirigió una mirada a Konan, como pidiendo su autorización, ella solo asintió con una ligera sonrisa.

Entonces Naruto se armo de valor y cogió uno de los palillos para probar el supuesto jamón, con miedo lo mordió ¡era verdaderamente delicioso!

—Es un placer tenerla con nosotros, Ángel sama.

—No es nada —mencionó Konan mientras veía como al pequeño Naruto se le iluminaba la mirada y a la vez se le ponía vidriosa—, parece que al pequeño le gusta su jamón, ¿me puede dar un paquete? Voy a llevarlo.

—¿D-De verdad? ¡Muchas gracias, Ángel sama!

—No me agradezcas a mí, sino a Naruto quien vio la calidad de tus productos.

El pequeño subió su mirada luego de tragar el delicioso jamón para ver a la vendedora la cual tenia los ojos llenos de lágrimas, él se sorprendió, ¿acaso la había lastimado? ¡No había sido su intención!

—¡M-Muchas gracias, Naruto kun! —exclamó la vendedora mientras tomaba las pequeñas manos de Naruto entre las suyas, para verdadera sorpresa del menor. Luego de eso, la chica corrió dentro de su puesto y preparo el paquete de jamón para la parejita.

Naruto observó sus propias manos mientras, con los ojos muy abiertos, recordaba las palabras de agradecimiento de la vendedora. Inevitablemente recordó todas las palabras dolorosas que le habían dirigido en Konoha, todas las miradas de horror y miedo al verlo, las miradas de desprecio, ningún aldeano que tuviera su puesto de algo, a excepción de Teuchi, le había ofrecido sus productos; todo lo contrario, lo botaban de todas las tiendas alegando que le traerían mala suerte y fama.

Sus pequeños ojos se llenaron de lagrimas mientras cerraba las manos…

¡Estaba tan feliz, tan feliz!

Esta aldea lo trataba como a un igual, lo trataban como una persona de verdad, como a un niño cualquiera del lugar. Naruto no podía evitar llorar de felicidad por eso mientras le agradecía internamente a Tobi por haberlo visto en primer lugar, porque por él había sido capaz de conocer a personas tan buenas y una aldea tan hermosa.

—¿Ocurre algo, Naruto chan? —consultó Konan quien no había logrado ver las lágrimas del pequeño por su posición.

Naruto solo negó con la cabeza mientras se limpiaba las lágrimas con el brazo. Al voltearle a ver solo le dio la mejor de sus sonrisas mientras le decía que ya quería probar ese jamón.

Konan solo le sonrió mientras recibía el paquete, pagaba y de la mano con Naruto se despedían de la vendedora.

El resto del día siguieron paseando por otros puestos de trabajo, aclarando que todos trataron al tierno y pequeño Naruto como lo que era, un pequeño niño inocente. Le despeinaban los cabellos, le apretaban las mejillas, le regalaban dulces, incluso un señor le regalo una máscara, curiosamente la máscara de un zorro.

Cerca del atardecer se fueron a un parque para niños donde varios de ellos jugaban bajo la lluvia a la pelota. Naruto volvió a mirar a Konan para pedirle autorización para ir con dichos niños; dado que Konan lo iba a esperar, ella solo asintió y Naruto soltando su mano fue a jugar con los pequeñajos de la lluvia.

Estuvieron jugando todos ellos tirando la pelota o la lata muchas veces mientras Konan esperaba sentada en una de las bancas.

Cuando finalmente llegaron las seis de la tarde, los padres de los niños llegaron para recogerlos y ellos corrieron hacia ellos dejando a Naruto totalmente solo. Haciendo que inevitablemente el rubio niño recordará todas esas veces que jugó con los niños de su aldea, Konoha, y el momento en que cuando todos se fueron porque sus padres iban por ellos, los adultos lo insultaban y él se quedaba ahí parado, esperando por alguien que fuera por él.

Sabiendo que nadie lo haría.

La lluvia mojó sus pequeños hombros como hacía varias horas, pero dejo de importarle en el momento que encontró una persona parada ahí entre los padres que venían a recoger a los niños, era Konan con un bonito paraguas, llamándolo con una sonrisa.

Naruto la miró embelesado mientras veía como los demás padres se inclinaban ante ella igualmente que los niños, pero ella solo sonreía y les decía que no era necesario, que solo estaba recogiendo al pequeño Naruto. Los padres voltearon a ver Naruto, quien todavía estaba bajo la lluvia mirando al grupo con un rostro maravillado.

—¿Qué haces ahí, muchacho? —se atrevió a gritarle uno de los padres de los niños—, te vas a resfriar, anda, corre donde Ángel sama para evitar que te mojes.

Varios padres secundaron al sujeto mientras le señalaban al rubio que fuera con ellos y se quitará de la lluvia.

Naruto estaba conmocionado. Era la primera vez… que personas ajenas a él se preocuparan por su salud, sin insultarlo, sin mirarlo con desprecio. Con verdaderas sonrisas en sus caras y junto una persona que esperaba por él para llevarlo a su hogar.

¿Qué era ese calorcito en su pecho? ¿Qué era lo que sentía en su estómago al verlos?

—Ven, Naruto chan.

Fue lo único que necesito el rubio para correr hacia Konan y aferrarse a su capa negra mientras esta solo se limitaba a sobar sus cabellos rubios con dulzura ante la presencia de los padres. Konan, acomodando el paraguas, se agachó a la altura de Naruto y lo cargo en sus brazos, sin importarle que se empapará en el proceso, exactamente como los padres hacían con sus pequeños hijos.

Ellos se quedaron conversando mientras Naruto solo escondía su rostro en el cuello de la peli azul. Cuando finalmente los adultos se despidieron, Konan empezó a caminar en dirección a la torre mientras recibía con una sonrisa, el dulce abrazo que el niño le hacía, el cual había envuelto sus pequeños bracitos en el cuello de la muchacha, aun con la cara escondida en el hueco de su cuello y su rostro.

—Ya llegamos, Naruto chan —le mencionó al momento de pasar el umbral de la puerta hacia la torre y haber dejado el paraguas en su lugar de la entrada—, vamos a cenar, ¿esta bien? —Konan sonrió una ultima vez antes de separar al niño de ella, y aun cargándolo, limpio con sus dedos las saladas lagrimas que el muchacho había estado soltando desde que salieron del parque.

—Señorita Konan…—hipo Naruto tratando de detener sus lágrimas, pero era imposible.

—No te preocupes, en el momento en que te di esa pequeña capa que tienes guardada en tu armario, tu empezaste a formar parte de Akatsuki, y como una de las líderes y fundadores, no pienso dejar que te pase nada, ¿está bien?

—Si —susurró el niño mientras bajaba la mirada.

—Entonces, anda al baño, lávate las manos y la cara y luego regresa para cenar, ¿sí?

—¡Si!

Naruto fue feliz, mas feliz que lo que él hubiera deseado jamás.

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N/A: Cada vez que leo esta escena, por mas que lo halla escrito yo, me rompe el corazón. De todas formas, muchas gracias por haber leído, nos leemos en el siguiente capitulo.