Laguna mental
El pequeño rubio se sumió en sus pensamientos mientras miraba por la ventana de su habitación como la lluvia caía furiosa en la aldea de Amegakure. A su lado había una pequeña maceta donde una pequeña flor crecería en algunos meses con su cuidado. Konan se la había otorgado para que se entretuviera y fuera tomando, de a poco, responsabilidad sobre las cosas.
Estaba solo en el cuarto; Konan no estaba en el edificio y Tobi había desaparecido hace unos momentos envolviéndose en un espiral extraño que el sujeto enmascarado nombraba como kamui.
La cama estaba destendida, tanto como la del rubio revoltoso como la de su compañero de habitación, Tobi. Sinceramente, se sentía tan pesado y flojo, que no quería, ni tenía la intención de arreglar ese hecho.
Por alguna razón que no terminaba de entender, ese día no quería hacer nada. Solo quería quedarse sentado en la ventana y mirar el exterior desde la calidez de su habitación. Sentía una profunda reconciliación consigo mismo ahora que sus pensamientos salieron disparados en diferentes caminos y acciones.
Como rememorando lo que era antes de conocer a Tobi, comparándolo con lo que se había convertido ahora.
Con cansancio subió su mano hasta tocar la ventana. Su reflejo no era tan claro para él, estaba disperso y transparente pero estaba ahí. Su rubio cabello y sus azules ojos. De pronto su mano se cerró contra la ventana mientras, luego de pestañear, concentraba su mirada en el exterior para seguir observando la lluvia.
De alguna manera había conectado con ese niño de tres años que lloraba el rechazo de las personas, su tristeza por esos recuerdos lo estaban tratando de alcanzar, pero Naruto se acercó a ese niñato llorón de su paisaje mental y lo golpeó. Quería enterrar ese pasado tan dentro en su interior que fuera capaz de olvidarlo. No quería retroceder y darse cuenta lo débil y solo que se veía, a sus actuales ojos solo podía sentir repulsión por la clase de niño que había sido, por escapar de los demás y sentarse a observar a los demás ser felices. Hundiéndose a sí mismo en la tristeza.
Con un suspiro, acepto que él ahora era feliz. Tenía gente que lo apreciaba, había hecho amigos de su edad y adultos que lo veían como a un niño, no como a un monstruo. Por eso quería olvidar el niño que había sido hacia más de un año. Después de todo ya estaba cansado de llorar.
Cerró los ojos fuertemente mientras movía la cabeza para olvidar todos esos sucesos que habían pasado en la aldea de Konoha, eso ya no le concernía, esa ya no era su aldea, él no tenía su familia ahí, no tenia lazos que lo uniera a ese terreno del País del Fuego. Por eso, y para no atormentarse más por las noches, se tomó la molestia de esconderlo muy dentro de sí.
Naruto no lo supo en ese entonces pero después de varios años cuando tratará de recordar los episodios de su infancia, se daría cuenta que tenía una laguna mental. Se había obligado a sí mismo a bloquear esos recuerdos dolorosos para él con éxito.
El pequeño Naruto suspiró antes de dirigir una corta mirada a la maceta.
—Debes tener sed —le susurró inocente, al pequeño brote de la tierra—, traeré un poco de agua.
Entonces Naruto saltó de la ventana y salió de la habitación sin cerrar la puerta dejando atrás un pequeño brote de flor y unas camas destendidas.
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Jugando con el dolor a la casita
Naruto llegó a su habitación y procedió a regar la pequeña maceta para que el brote de planta creciera fuerte y sano. Al terminar decidió devolver el vaso que había utilizado para darle de beber a la pequeña plantita. Dado que lo había sacado de la cocina, la cual estaba en el primer piso volvió a bajar con parsimonia. Después todo no estaba apurado en lo absoluto y no quería cansarse antes de tiempo, luego tendría que subir esos cinco pisos nuevamente.
Cuando Naruto dejó el vaso en la cocina y salió, encontró en la sala a un sujeto con la capa característica de la organización, tenía el cabello naranja y muchas partes de su cuerpo estaban perforadas, el rubio lo reconoció de inmediato.
—¿Pain san?
El susodicho volteó para ver al mocoso que había mencionado su nombre con tanta confianza. En sí, no tenía problemas con el chiquillo, y estaba seguro de que pensaba protegerlo de todo y todos hasta que fuera un poco más grande, pero evitaba a toda costa tener una conversación amena con el niño o siquiera conocerlo más a fondo, porque sabía que el trasfondo de la misión encomendada era extraer el Kyuubi de su interior y eso lo mataría.
A diferencia de Madara y Konan, quienes tenían una estrecha relación con el rubio, él trataba de no acercarse demasiado.
—Naruto, ¿no deberías estar en tu habitación?
—Es muy aburrido, estoy solo ahí.
—¿Tobi?
—Salió de pronto, ni siquiera dijo adiós —se quejó el niño mientras inflaba las mejillas para luego mirar a Pain varias veces y sonriendo, como si acabara de tener una idea, le consultó—, ¿quieres jugar conmigo?
Pain estaba a punto de rechazar la oferta cuando el niño lo tomó de la mano, sin esperar su respuesta, y lo arrastró hasta su habitación.
—Tobi juega conmigo siempre, pero estoy seguro de que hace trampas porque siempre gana —indicó Naruto mientras realizaba un puchero y Pain analizaba sus palabras… definitivamente Tobi se estaba comportando como un inmaduro al ganarle a un niño de solo cinco años. ¿Qué clase de adulto arruinaba los juegos de los niños a tal magnitud?
Pain pensó seriamente si debería hacerlo un decreto en Amegakure.
Regla Nro 645. Cuando juegues con tu hijo, procura dejar que gane al menos unas cuantas partidas, no es sano para el niño que lo humilles todo el tiempo.
Algo así debería estar bien, se dijo.
Para cuando entró a la habitación se dio cuenta que las camas estaban destendidas, así que entró de inmediato para acomodarlas. Tenía una ligera obsesión con la perfección, pero nada de lo que pueda acarrear un desastre mayor, era un adulto responsable, al menos mucho más responsable que Tobi, podía asegurar… así que se comportaría como uno y evitaría que el chiquillo hiciera sus travesuras.
—Podríamos jugar con Bakakashi o podríamos intentar el juego de la ventana.
—¿El juego de la ventana?
—¡Sí! Es un juego que me enseño Tobi niisan hace tiempo, aun lo ponemos en práctica —dijo el niño con mucho entusiasmo mientras procedía a explicar el juego para el horror de Pain—. El juego consiste en que yo saltó por la ventana y…
—¡Espera! ¿Te refieres a esa ventana? —señaló Pain con su mano, a la única ventana de la habitación, Naruto volteó a verla y luego miró a Pain para asentir con una sonrisa.
—Esa. Entonces yo salto por ahí mientras Tobi niisan está aquí en la habitación, y el juego es que él tiene que atraparme antes de llegar al suelo. ¡Siempre lo hace!
—¿Nunca ha habido una vez en que no te haya alcanzado?
—¡Nunca! ¡Tobi niisan siempre me atrapa!
Para este punto, Pain no estaba seguro si debía continuar preguntando.
—¡También me enseñó otros juegos! El juego de la escalera, del caracol, de la araña, del costal, de la…
—Vale —interrumpió Pain alzando la mano, ya había escuchado lo suficiente y sinceramente no quería preguntar de que iba cada una, tenía la sensación de que la respuesta no le iba a gustar—, juguemos con Bakakashi.
—¡Genial!
Ambos tomaron asiento en el suelo mientras el rubio tomaba el muñeco por la espalda y lo apoyaba en la cama.
—Vamos a jugar a la casita, este juego me lo enseño la señorita Konan. Yo voy a ser el papá, tú serás la mamá y Bakakashi será tu amante.
¡¿Pero qué mierda le enseñaban a jugar al niño, estos dos adultos irresponsables?!
—Yo acabó de llegar del trabajo, así que tienes que esconder a tu amante —entonces el niño se cubrió los ojos—, ¡tienes veinte segundos para hacerlo!
Mientras el niño empezaba a contar desde el veinte para abajo, Pain procedió a hacer lo que cualquier adulto, en su sano juicio, hubiera hecho luego de ser obligado por un niño, que no le llegaba ni a la mitad del muslo, a jugar a la casita. Agarró a Bakakashi, abrió la ventana y lo tiró por allí.
Volvió a sentarse frente a Naruto a esperar a que termine de contar.
—¡Lista o no, amor! ¡Voy a descubrir tu infidelidad! —entonces Naruto se tiró a la cama para buscar al muñeco entre las sabanas mientras Pain rogaba porque Konan no haya sido la miserable que le había enseñado ese tipo de cosas, rogaba para que haya sido Tobi quien había tergiversado el juego totalmente.
Naruto alzó la ceja al ver que Bakakashi no estaba en ninguna de las camas, ni entre las almohadas—muy astuta, cariño, pero vi los mensajes en tu teléfono y sé que lo invitaste hoy a la casa, ¿dónde lo escondes?
En primer lugar, ¿qué era un teléfono?
—Veamos… —el pequeño Naruto se metió en el armario y empezó a buscar entre las cosas, las ropas y otros artefactos mientras Pain se dedicaba a mirarlo y preguntarse cómo había llegado hasta ese punto—este lugar tiene un aroma a varón… es… ah, es mi perfume.
Naruto le dio una última olisqueada a su ropa con olor a lavanda, recién limpia, y salió del armario con una mirada pensativa.
—Estaba seguro de que invitaste a Ignacio, el del gimnasio, a la casa para que te diera lecciones privadas —a este punto, Pain había decidido dejar de escuchar los murmullos del pequeño Naruto—. A lo mejor…
Entonces Naruto metió la cabeza debajo de la cama de Tobi y encontró algo que lo hizo chillar. Pain volteó la mirada rápidamente para encontrar a Naruto con un bóxer en la mano. Eran de color negro con una nube roja en la zona de la cadera. El de cabello naranja solo pudo asumir que era la ropa interior de Tobi.
—¡Lo sabia! ¡Esto confirma que tienes un amante! ¡Eres una sucia! —entonces Naruto procedió a tirarle el bóxer con aparente decepción mientras se daba la vuelta y caminaba hacia la puerta de la habitación. Por su parte, Pain se levantó, con muchísimo asco, antes de que esa cosa negra siquiera lo rozase—Yo confiaba en ti y me traicionaste… ¡Pues te diré la verdad! ¿Recuerdas a Yuki, la que te dije que solo era mi amiga? ¡No lo era! ¡Luego de unos vasos de jugo de manzana quede muy mareado y ella también; así que la llevé a su casa y paso lo que tenía que pasar!
—¿Qué pasó? —inquirió Pain sintiéndose casi atraído por la trama que de pronto se estaba formando y a la vez preparado por matar a cualquiera que le haya enseñado malas mañas al muchacho, ¡por Dios, que tenía cinco años como para saber si quiera lo que era un amante!
—Empezamos a jugar…
Pain entrecerró los ojos.
—…con Bakakashi.
Inmediatamente Naruto hizo unos efectos de sonido con su propia boca, diciendo "chan, chan, chaaaaan"
De pronto, Naruto empezó a reír para luego acercarse a Pain—eso fue muy divertido, te daré un punto porque no pude encontrar a Bakakashi, pero yo también tengo un punto porque hice una historia muy buena.
Vale, Pain tenía que darle créditos por eso, era una buena trama.
—Así que estamos empate, ya puedes darme a Bakakashi.
Pain no respondió y Naruto se sintió inquieto.
—¿Pain san?
—Lo boté por la ventana.
—¡¿Qué tu qué?!
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N/A: aaaah eso ha estado muy fresco! 7v7 estos pilluelos lograron alcanzar los 13 review, así que aquí esta lo prometido, y como regalito, subiré el siguiente capítulo el dia 7 de febrero
De todas formas gracias por leer, es genial leer sus comentarios también, hasta luego.
