Orden en la corte
El pequeño rubio de nombre Naruto recordaba perfectamente esa vez en que Tobi había desaparecido de pronto sin dejar si quiera una estela de polvo a su paso. Lo dejo solo en la habitación mientras el niño pensaba, curioso, que era lo que había sucedido exactamente para que se fuera de manera tan repentina.
Pero de eso ya había pasado un tiempo y Tobi no se había vuelto a ir de esa manera tan sospechosa. Sin embargo acababa de hacerlo nuevamente, sin dejar ningún tipo de explicación a su espalda y Naruto, con la naturaleza que lo caracterizaba, no iba a dejarlo pasar. Ya tenía cinco años y tres meses así que, como Konan siempre le indicaba, él también formaba parte de Akatsuki, por lo tanto estaba en todo el derecho de preguntar porque su compañero de habitación lo abandonaba sin siquiera pestañear.
Tobi regresó después de desaparecer alrededor de doce horas, es decir todo el día. Naruto lo esperaba muy pacientemente sobre la cama con las manos cruzadas frente a su rostro.
Así que cuando Tobi ingresó a la habitación no sabía que esperar del niño de cinco años sentado en esa posición con la mirada afilada, y justo a su lado, aunque no menos importante, estaba sentado Bakakashi con los brazos cruzados y tenia dibujado con un plumón, un curioso ceño fruncido.
—Siéntate, Tobi niisan, tenemos que hablar —expresó Naruto invitándolo, muy cordialmente, a tomar asiento en la cama frente a él.
—¿A qué estás jugando ahora, Naruto? —incordió Tobi mientras cerraba la puerta con llave, para luego sacarse la máscara y sentarse en la cama frente a Naruto.
Naruto no respondió en ese momento, sino que procedió a tomar unas hojas que escondía en su espalda, eran una buena cantidad que seguramente le había pedido a Konan que le regalará para lo que fuera que quería hacer. Tobi tuvo que recordar, con pesar, que aquella mujer consentía demasiado al pequeño Naruto.
A ese paso, el pequeño se volvería un dolor en el culo más que en una ayuda para sus propósitos.
—Ahora te mostraré los cargos de los que se te acusa —indicó Naruto mientras Tobi pestañeaba confuso.
A continuación el niño volteó las páginas para dejarle ver una serie de dibujos hechos con crayola, muy malos cabe resaltar. La primera escena era Tobi y Naruto con una sonrisa sobre sus respectivas camas. El Jinchuriki agarró esa hoja y la echó a otro costado, la siguiente hoja mostraba a un Naruto con cara sorprendida, sobre su cama, mientras al lado no había nada más que un remolino.
Naruto quito la hoja para mostrar la siguiente escena, la cual era una imagen de la cara de Naruto en primer plano, con el ceño fruncido y las comisuras de sus labios hacia abajo. Era exactamente la cara que tenía el verdadero Naruto en esos momentos.
—Estas acusado de haber desaparecido de repente, ¡y no es la primera vez! —terminó de chillar Naruto sin dejar de mirarlo—. Por eso, el juez Bakakashi y yo hemos decidido, dado tus crímenes rec- recu- recurrentes, castigarte un mes en tu habitación sin cenar con la señorita Konan y conmigo. Te llevarán tu cena al cuarto, tampoco te dejaremos sin comer —expresó Naruto con una ligera aura de tristeza para luego recomponerse y continuar su sentencia—, por lo tanto, te quedaras aquí a pensar en lo que has hecho.
Cuando Tobi vio que las demás hojas eran dejadas a un lado, se dio cuenta que solo las había tomado para hacer bulto. Reprimió un gruñido al darse cuenta del desperdicio de hojas que habían estado en las pequeñas manos del rubio.
Por otra parte ya estaba acostumbrado a la sarta de tonterías que sacaba el niño cada cierto tiempo, estaba en su naturaleza después de todo. Tobi se tomó un momento para debatir en su mente si debería seguirle la corriente o en su defecto, meterle un zape por comportarse como un bebé llorando por atención. Emitió un vago "mh" para luego decidirse a divertirse a costa del mocoso.
Ahora le enseñaría al pequeñajo como se hacen estas cosas.
—Objeción, su señoría.
Naruto jadeó y empezó a palmear el colchón de la cama en un intento de hacer parecer como si un juez estuviera golpeando una mesa con un pequeño martillo de madera. No está demás recalcar que fue un intento, no un éxito.
—La corte no está dispuesta a escuchar tus mentiras.
—Estoy seguro de que el juez quiere saber esta información…
Naruto dudó y Tobi se supo el ganador en el momento en que el niño agarró al muñeco y lo puso en su regazo.
—El juez Bakakashi está dispuesto a escuchar esa información, ¡pero no significaría que cambiarían las cosas!
Tobi dio una sonrisa de lado al estilo Uchiha y se acomodo para lo divertido que sería esto—Bien, en todo caso me gustaría acotar algo con respecto a ciertas pautas del veredicto. En primer lugar, aclarar que estoy dispuesto a cumplir la sentencia sin ninguna excusa por el honor que mantengo y el respeto hacia su señoría.
Naruto sonrió.
—Sin embargo, no soy el único que ha cometido crímenes en esta sala, su señoría. ¿He de recordarle la vez que perdió la cabeza, literalmente?
Naruto se puso pálido instantáneamente.
—Y no solo eso, desde esa terrible tragedia, su compañero de aventuras aquí presente, Uzumaki Naruto, fue capaz de seguir utilizándolo a pesar de encontrarse en reposo por su reciente lesión. Inclusive, debido a este mal trato con usted, al cabo de solo una semana, perdió el brazo, ¿no es así?
—D-Deten-
—Y a la semana siguiente de esa, su rubio compañero lo olvidó en el parque de niños de Amegakure, alegando que se distrajo con una mariposa. Recuerdo ese día perfectamente, su señoría, estaba muy preocupado por usted mientras Naruto dormía, muy tranquilamente, en su habitación.
—Esper-
—Y por último, su señoría, el peor crimen hasta el momento, fue cuando Uzumaki Naruto tenía tres años en la primera noche que lo lleve conmigo, él mojó la cama.
—¡Ya basta! ¡Bakakashi no le creas!
—¡No trates con tanta confianza al juez, Naruto! ¡Mantén la compostura y acepta tus crímenes!
—¡No! —le gritó Naruto en cambio, aferrándose al muñeco.
—Si.
—¡No!
—No.
—¡Si!
—Perfecto —indicó Tobi antes de levantarse, no sin coger su máscara antes, y dirigirse a la puerta—, dado que aceptaste tus crímenes, pagaras tu condena conmigo, Naruto…
Finalmente Tobi salió de la habitación mientras un boquiabierto y confundido Naruto caía a la cama escondiendo su sonrojo de vergüenza, le quemaba hasta las orejas por lo último que había dicho Tobi, sobre su peor crimen. Gruñendo y dando vueltas sobre la cama se obligó a olvidarse sobre ese suceso.
—Un momento… ¡t-tengo que cumplir la misma condena que Tobi niisan!
En ese momento, Naruto se dio cuenta que la vida no era justa.
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N/A: En mi país ya es 7/02 por ende aquí está el capitulo prometido, disfruten xd
