Serpiente
Naruto sintió un escozor que cruzó toda su columna vertebral de manera repentina. Se estremeció voluntariamente para quitar el escalofrió y sudor frio que recorrió su espalda hace tan solo unos momentos. El pequeño no tenía la menor idea del porque eso había sucedido; es decir, había estado muy tranquilo encerrado en su habitación cuando el presentimiento de algo lo había invadido así. Era la primera vez que le sucedía. Era como algo en su cuerpo que le decía que tenía que salir de ahí, que estaba en peligro… pero no sabía porque pensaba eso.
Ignorando la advertencia de su propio instinto, volvió a tomar a Bakakashi y a jugar con él; pero antes de que pudiera realizar ningún movimiento, sintió que alguien tocaba la puerta de su habitación. Ya estaba bajando de la cama para abrir cuando recordó.
Tobi le había dicho muy temprano que ese día seria la reunión de los integrantes de la organización Akatsuki, eso quería decir que muchos extraños estarían recorriendo la torre central de Amegakure. El enmascarado le había advertido muy fuerte y claro que cerraría la puerta de la habitación con llave y que no se le ocurriera abrirle a nadie. Si Tobi quería entrar a la habitación simplemente usaría su kamui. También le había advertido que tanto Konan como Pain estaban al tanto de este hecho, por ende nadie debería estar si quiera cerca de esa puerta.
Naruto abrió muy grande los ojos antes de volver a subirse a la cama. Nadie debería estar tocando su puerta.
—¿Naruto kun? —dio un suspiro de alivio al reconocer la voz de Konan tras la puerta—, ¿puedes abrirme, por favor?
Nuevamente Naruto volvió a bajar de la cama y acercándose a la puerta sostuvo la perilla dispuesto a abrirle, hasta que su pequeña mente de niño de seis años empezó a trabajar a la velocidad de la luz. Jamás de los jamases, Konan lo había llamado Naruto kun, siempre le había dicho Naruto chan.
Soltó la perilla como si esta le quemará, creando un ruido en el proceso, dejando saber a la persona detrás de la puerta que la habitación no estaba vacía en lo absoluto.
—¿Naruto kun? —aquella voz volvió a arremeter con más fuerza pero esta vez Naruto no se dejó convencer y corriendo hacia su cama, se metió entre las sabanas; mordiendo sus labios y temblando de pies a cabeza por el miedo.
¡Necesitaba que alguien que lo pudiera ayudar y lo sacará de ahí!
De pronto llegó a sus oídos el sonido del agua cayendo al suelo, como si un charco hubiera sido pisado y eso solo lo puso más nervioso. Con curiosidad le dio una mirada a la puerta hasta que encontró que bajo la rencilla de la puerta entraba una pequeña pero larga serpiente blanca, esta se quedo dentro de la habitación mirando directamente a los ojos del pequeño rubio que ya no sabía qué hacer.
La pequeña serpiente se arrastro hasta llegar al centro de la habitación para luego abrir la boca en dimensiones totalmente ridículas. Naruto abrió los ojos por el terror al ver un sujeto salir de la diminuta serpiente, este tenía el cabello negro largo tapando sus ojos y una retorcida sonrisa que definitivamente a Naruto haría que le dieran pesadillas por semanas.
—Tú debes ser… Naruto kun —siseo el sujeto mientras terminaba de salir de la serpiente y se levantaba como si lo que acabará de hacer fuera su pan de cada día—. Mi nombre es Orochima-
—¡AAAAAHHHHHH!
Definitivamente Naruto se había quedado tan conmocionado y aterrorizado hacía tan solo unos segundos que no había podido gritar, así que podríamos decir que era un efecto retardado.
Nada más dio un grito de terror cuando sintió varios pasos correr hacia ellos, de pronto los pasos se detuvieron, pero a los segundos volvieron a retomarse. Naruto hizo el ademán de levantarse para quitar el cerrojo y salir corriendo de allí o en su defecto dejar a pasar a los sujetos, pero definitivamente no esperaba que se tumbaran la maldita puerta.
Al otro lado estaba Tobi con el pie arriba dando a entender que él había pateado la puerta, detrás de él estaba Konan con una cuchilla de papel en la mano y junto a ellos, muy aburrido de la vida estaba Pain. Curiosamente los tres traían puesto curiosas gafas oscuras. Solo que Tobi la tenia puesto sobre la máscara pegada con cinta adhesiva. Naruto tenía que admitir que se veían bastante cool con dichas gafas.
—¿Por qué tanto alboroto, hn?
De pronto otro sujeto que Naruto no pudo reconocer apareció junto al trió. Naruto pestañeo antes de que un sonrojo lo atacará furiosamente, el sujeto en cuestión era una mujer increíblemente hermosa, de sedosa cabellera rubia y afilados ojos azules.
Naruto solo pudo observar otro detalle antes de perderse en la belleza de aquella mujer, todos los presentes usaban la capa de Akatsuki, inclusive el tipo que había sido escupido por una serpiente.
—¿Orochimaru? —gruñó Tobi al verlo todo babeado en mitad de la habitación que le pertenecía a él y a Naruto.
—Ehh…
Konan dio un grito de rabia—¿puedes salir de ahí? Estas ensuciando el suelo con tus… fluidos.
Ninguno de los presentes quería saber exactamente que era.
—Naruto —el susodicho volteó la cabeza para atender el llamado de Tobi, quien rápidamente se acerco a él—¿estás bien, verdad?
—Si…
Tobi podía notarlo, el corazón del niño estaba muy acelerado y su cara estaba sudando profusamente, no quería imaginarse como estaría su espalda…
—Orochimaru, quedamos en claro en la reunión que nadie podía ver a Naruto hasta que cumpliera una edad determinada —escupió Pain recordándole ciertos parámetros impuestos en su conferencia—, ¿Qué haces aquí adentro?
—Solo tenía curiosidad por Naruto kun —indicó un sonriente Orochimaru—, además, en Konoha tenía una discípula… sé tratar a los niños.
Después de eso, estiró su cuello y empezó a moverlo con la lengua afuera como para distraer al pequeño rubio. Naruto terminó por desmayarse de la impresión.
—Solo detente —terminó Pain para luego desaparecer de ahí.
Con un suspiro, Orochimaru se acercó a la salida pero Konan lo detuvo con una mirada muy poco grata.
—Toma —ella le estiró un trapeador—, espero que no creas que estaba dispuesta a dejar que te vayas sin limpiar este desastre.
—Pero…
—No pienso dejar que los sirvientes limpien lo que causaste, punto final.
Orochimaru regresó a la habitación con trapeador en mano para secar los brillantes fluidos del suelo y deshacerse de la piel mudada del suelo.
Konan se acercó a Tobi y Naruto con cautela, el niño estaba desparramado en la cama con los ojos dando vueltas mientras Tobi le daba pequeños golpes en la mejilla.
—¿Ese es el Jinchuriki del Kyuubi? —preguntó Deidara quien aun no se había retirado de la puerta. Konan asintió en su dirección.
—Es un niño muy curioso —sonrió Orochimaru con un brillo en los ojos, ganándose una mirada muy asqueada de Deidara y Konan.
—No vuelvas a decir eso, es desagradable…
—Menos con esa mirada —agregó Deidara sintiendo que su desayuno estaba pronto de ser devuelto; como villano estaba consciente que sus actos no estaban justificados, pero no creía ser tan maldito de fijarse en un niño de la edad de Naruto; Orochimaru era un enfermo.
—Tobi cree que Naruto necesita aire fresco…
—¿Será seguro sacarlo ahora? —preguntó Konan sin mirar a nadie en particular.
—Solo abran la ventana para que entre aire, hn.
Orochimaru abrió la ventana dejando pasó a una pequeña brisa que refrescó a los presentes aunque no fue necesariamente suficiente debido a la lluvia.
De pronto el pequeño Naruto empezó a despertar.
—Tobi niisan… —susurró el pequeño al ver la máscara naranja del sujeto en cuestión nada más abrir los ojos—tuve un sueño muy extraño…
—¿Qué paso, Naruto chan? —Konan se acercó por detrás de Tobi para ver al rubio.
—Soñé que había un tipo que salía de una pequeñísima serp-
Entonces Naruto volteó a ver en la dirección de Orochimaru, quien le sonreía con el trapeador en la mano.
—Es bueno saber que sueñas conmigo.
Un sonido de regurgitación en el umbral de la puerta dio a entender a todos los presentes que Deidara acababa de vomitar su desayuno.
—También vas a limpiar eso —le indicó Konan mirando a Orochimaru con la frente azul.
Con una sonrisa perturbadora, Orochimaru salió de la estancia para limpiar el desastre de Deidara.
—No me siento seguro —susurró Naruto abrazándose a sí mismo y acurrucándose junto al enmascarado. Tobi le dio una ojeada antes de decidirse a empezar el entrenamiento del rubio lo antes posible.
—No te preocupes, Naruto chan… —le indicó Konan mientras acariciaba sus rubios cabellos— será mejor que me quede con él…
—Sí, es lo mejor —susurró Tobi solo para que ella lo escuchara para luego levantarse de la cama y salir por el umbral de la habitación— ¡Deidara sempai, tiene un hilo verde en la comisura de su boca!
—¡Cállate Tobi, hn!
Lo último que vio Naruto antes de que la puerta se cierre, fue a Tobi haciendo un dab.
—¿Señorita Konan?
—Dime, Naruto chan.
—¿Por qué tenían esos lentes al entrar a mi cuarto? —pregunto Naruto recordando que Konan, Pain y Tobi, sobre la máscara, estaban usando unos lentes oscuros y parecían ser los únicos, porque el tipo serpiente y la hermosa chica que vomitó no estaban usando ninguno.
—Fue idea de Tobi… cuando gritaste nos detuvo en mitad de la escalera y nos lo hizo ponérnoslo… no sé en realidad cual era el objetivo.
—Se veían bastante cool, le diré a Tobi niisan que me dé unos mas tarde.
