La hermosa mujer, un Dios y un pescado
—¿Estas bromeando, cierto? —expresó Deidara al ver la cara impasible del que era considerado su líder en la organización Akatsuki.
El rubio se tomo la molestia en insultar una vez más al idiota de Itachi por haberlo engatusado con su hermos- es decir, con sus ridículas muestras de poder magnánimo y convencerlo de pertenecer en dicha organización.
Si no hubiera sido por ese sujeto, en estos momentos no se encontraría en dicha situación.
—En lo absoluto —mencionó Pain pestañeando una sola vez para seguir observando al trió de ineptos frente a él. Estaba Deidara, gruñendo por lo bajo; Kisame, sonriendo divertido; y finalmente Itachi, quien parecía completamente indiferente con la situación.
—¡Es que es ridículo! ¡Tenemos misiones importantes que atender!
—Esta es una misión.
—¡Bañar a un crio de seis años no es una misión!
—Técnicamente tiene seis años y medio —índico Kisame sin quitar la sonrisa de su rostro.
—¡¿Acaso tengo cara de que me importe?! ¡Debería estar destruyendo edificios ahora mismo, hn!
La verdad es que a Pain no le interesaba la opinión de cualquiera de esos sujetos, le tenía sin cuidado, con las justas y le prestaba atención a Konan como para andar recordando siquiera los nombres de esos sujetos vistiendo la capa de su organización. Mucho menos para prestarles atención en cualquier otra cosa.
Pain recordó la orden que le había dado Tobi antes de partir a una misión importante con Zetsu y Konan tras él. Le había dicho que bañara a Naruto a las seis de la tarde, lo llevara a cenar y que finalmente lo acostara temprano. El de cabellos naranjas, sabiendo que no podía decirle que no al enmascarado, se limito a asentirle.
Pero Pain sabía muy dentro de sí que no estaba en la capacidad de tener tal acercamiento con ese mocoso. Así que, aprovechando la estadía reciente de aquellos sujetos, los usaría para sus propósitos, evitando de esta manera que él se inmiscuyera con el dichoso Jinchuriki.
Había logrado no tener demasiada relación el niñato por casi dos años, y no quería romper su record ahora.
—Orochimaru mencionó que era un niño curiosito. Aunque no estoy seguro de que quiso decir con eso —sonrió Kisame logrando que la cara, hasta el momento impasible, de Itachi se perturbara ligeramente.
Solamente Pain noto este cambio porque la cara de Nagato tuvo la misma perturbación. Saber que Orochimaru todavía tenía echado un ojo sobre el niñato le daba escalofríos en la espalda. Estaba considerando seriamente deshacerse de él cuando luego de pensarlo bien, decidió retractarse inmediatamente. Recordando que no era de su incumbencia, él no era tutor de ese rubio ni su niñera.
—Naruto ha comenzado sus entrenamientos, por lo que ya forma parte de Akatsuki de forma oficial. Antes de salir a comenzar a hacer misiones pasaron algunos años pero para entonces debe estar familiarizado con los miembros de la organización. Eso los incluye, por supuesto.
—¿En qué mundo, bañar al niño, el cual no nos conoce de nada, es considerado un acercamiento? —objetó Deidara sintiendo un tic formarse en su ceja derecha.
—Eso depende de ustedes.
—¿Y Naruto aceptara así, sin más? Es decir, somos unos totales desconocidos que lo verán desnudo y vulnerable.
Pain tuvo que asumir que Kisame tenía un punto ahí. Naruto era un chico con muchos traumas que habían sido creados en la aldea de Konoha, no confiaba en primera estancia en los desconocidos… aunque con ayuda de Tobi había logrado adecuarse bien a los sujetos con capa de Akatsuki. Siempre que Naruto salía, tenía que tener puesta su pequeña capa.
Pain recordó que Naruto no había sido así, cuando tenía tres años y pico, tomaba la mano de cualquier persona pero al cabo del tiempo fue mucho más cuidadoso y desconfiado. Tobi agradecía eso porque sino el niño ya hubiera desaparecido y lo hubieran encontrado por Iwa.
—La verdad —sopeso Pain—es que no lo sé.
—No estás siendo de mucha ayuda, hn —soltó Deidara al notar la imperturbable mirada del ojitos de cebolla.
—De todas maneras, es su asunto ahora. Tengo cosas que atender; Naruto se tiene que bañar a las cinco de la tarde y luego bajar a cenar a las siete. Que se duerma temprano, máximo a la nueve.
Antes de cualquiera de los tres pudiera preguntar nada, Pain desapareció entre un remolino de hojas.
—Ese malnacido…
—Oh vamos, hay que verle el lado positivo a todo esto. ¡Sera divertido! ¿Verdad, Itachi san?
El Uchiha le devolvió una mirada oscura para luego subir las escaleras para conocer al dichoso Jinchuriki llamado Naruto.
—Dime que no soy el único que quiere matar a ese estúpido de ojitos mágicos.
—¿Te refieres a Itachi san? —consultó incrédulo Kisame mirando como el rubio le lanzaba una mirada envenenada a la espalda del Uchiha, su odio era palpable—la verdad es que ya me acostumbre a su forma de ser.
—Yo no lo soporto —comento Deidara antes de caminar en dirección a las escaleras, seguido por Kisame muy de cerca—, con su aura de… grandeza y sus ínfulas de perfección. Tch.
—Yo creo que Itachi san es una persona humilde.
—¡¿Humilde?! Creo que estamos hablando de diferentes personas.
—En lo absoluto. Él se toma muy en serio lo que tiene que hacer y es leal a los suyos. Así que la humildad es algo caracteriza a ese tipo de personas. Solamente es muy seguro de sí mismo —explico Kisame mientras subía las escaleras y observaba la capa del Uchiha, estaba a una distancia considerable de ellos pero él sabía que los estaba escuchando.
Itachi siempre sabía.
—¿Seguro de sí mismo? ¡El sujeto se cree que todos bailan al son de su melodía! Ese tipo de personas me irritan, hn.
Kisame simplemente no quiso seguir opinando. Sabía que Itachi estaba escuchando así que estaba demás seguir hablando de él.
Por su parte Itachi, quien obviamente lo escuchaba todo, porque cierto rubio tenía un tono de voz bastante fuerte, se pregunto seriamente si valía la pena gastar su chakra para encerrar a Deidara en un genjutsu por el resto del día. Con cansancio acepto que era ridículo siquiera dedicarle un momento en sus pensamientos a ese rubio estúpido.
Los tres llegaron a la puerta de Naruto cuando el reloj de la pared marco las cuatro de la tarde con cincuenta minutos. Tenían solamente diez minutos para agradarle al Jinchuriki, desnudarlo y meterlo en la bañera.
Aunque ninguno de los tres estaba impaciente por empezar.
La puerta que habían estado mirando por largos segundos se abrió de pronto dejando ver a un pequeño rubio con una diminuta capa de Akatsuki cubriendo su menudo cuerpo.
—Hola —saludo el pequeño con cortesía dejando anonadados a los presentes—. Tobi niisan me advirtió que Pain san los mandaría para cuidarme y que los recibiera.
De pronto, a los ojos de los tres el niño no se veía tan malo.
—Pero si están aquí para intentar que me bañe, pierden su tiempo. No lo haré, así que si esa es su intención pueden dar la vuelta y perderse de mi vista.
Los tres retiraron sus palabras inmediatamente.
—A ver mocoso… —empezó Deidara con un tono de reprimenda, pero se detuvo al ver como los azulinos ojos del pequeño rubio empezaban a brillar y sus mejillas tomaban un color rojizo al verlo detenidamente.
—No te preocupes, nee chan. Tu puedes pasar a mi habitación si quieres, nos divertiremos los dos… y Bakakashi.
Deidara no tuvo el tiempo suficiente para digerir las palabras del mocoso porque Kisame ya se estaba carcajeando.
—No puede ser… —soltó Kisame mientras se reía sosteniendo su estomago—este mocoso esta ligando con Deidara…
—¿Deidara? —susurró con curiosidad Naruto para luego centrar su mirada en la hermosa mujer rubia frente a él—Así que ese es su nombre nee chan. Es un placer.
Deidara conto hasta diez para pensar bien en lo que le diría al mocoso antes de chillar como un loco que lo que tenía en las piernas se le llamaba pene y lo diferenciaba de una mujer.
Antes de que pudiera empezar su discurso, Itachi levantó la mano frente a su cara causándole una mueca de disgusto. Deidara estaba harto de ese sujeto y su aura de "soy mejor que tú, vive con eso".
—Déjalo, si el niño te tiene aprecio déjalo que siga pensando eso hasta que se bañe —susurro Itachi de tal manera que solo Deidara lo escucho tratando, en vano, de ignorar la mirada de admiración que le lanzaba el mocoso.
—No pienso dejar que es mocoso se crea que soy una chica —le susurro de vuelta el rubio mayor al Uchiha. Era un verdadero idiota si creía que se quedaría de brazos cruzados mientras el pequeñajo le guiñaba el ojo con coquetería.
Deidara no pudo evitar pensar que seguramente sería muy envidiado por Orochimaru si él pudiera ver esto. Por alguna razón eso le causo arcadas. Maldición… que asco…
—Nosotros solo vinimos a hacerte compañía, Naruto kun —expreso Itachi logrando atraer la atención del Jinchuriki hacia él.
El niño tenía que aceptar que el tipo de largas orejas tenían un aura imponente y de autoridad rodeándolo justo como Obito cuando tenía una cara de poco amigos. Pero para Naruto eso no era un problema, adoraba enfadar a personas como él. Seguro sería muy divertido jugarles un par de jugarretas a esos incrédulos frente a su puerta. Exceptuando por supuesto, a la belleza llamada Deidara. Con ella tenía otros asuntos que atender.
—Primero, no me llames Naruto kun, es Naruto sama para ti —mencionó el rubio para luego salir del umbral de la puerta e ingresar a la habitación seguido del trió con capa negra y nubes rojas—; segundo, no quieras tomarme el pelo con lo de hacerme compañía, se que quieren bañarme. ¡Pero ni siquiera la hermosa señorita junto a ustedes podrá convencerme de hacerlo!
Deidara solo atino a morderse los labios antes de gritar un improperio.
—No puedo con esto, Itachi san —menciono entre risas Kisame al pelinegro—. Voy a mearme encima si este mocoso sigue.
—Tómatelo con calma, Kisame.
—No sé de que se ríe ese bagre pero que se calle, interrumpe el sueño de Bakakashi —indicó Naruto mientras señalaba el muñeco que estaba cómodamente tapado entre las sabanas de la cama que seguramente era perteneciente al niño.
—¿Bagre…? —esta vez le toco a Kisame morderse los labios para no soltar un improperio.
—Naruto kun, nosotros solo venimos a ayu-
—¡Ya te he dicho que es Naruto sama!
—Ya esta —inevitablemente Itachi recordó a su pequeño y engreído hermanito menor Sasuke. El demonio de sedosos cabellos negros y carita de modelo tenía la costumbre de hacer unos berrinches dignos de ser comparados con los dioses. Cuando estos se suscitaban, Itachi disfrutaba con una inocencia malvada, la forma en cómo sus padres castigaban al mocoso de lágrimas de cocodrilo.
No lo malentiendan, Itachi amaba a su hermanito, pero a veces sus chillidos le sacaban migraña.
—Vas a bañarte lo quieras o no —agregó el pelinegro Uchiha para seguidamente tomar de la solapa de la ropa de Naruto y arrastrarlo fuera de la habitación.
—¡Suéltame cara fea! —grito el niño retorciéndose para escapar de él. Cosa imposible para él asi que decidió recurrir a la belleza frente a él—¡Hermosa! Ayúdame a salir de las garras de este ojeroso.
—A mi ni me mires —indico Deidara siguiendo con paso lento a Itachi, Kisame estaba a su lado—. Tienes que bañarte, asqueroso. Acéptalo.
—Así es, Naruto chan —le sonrió Kisame—. Además, si te bañas sin quejarte, Deidara chan te dará un besito en la mejilla.
—¡¿Qué?!
—¿En serio? —consultó el niño mientras le empezaba a brillar los ojos.
—Así es —prometió Itachi ante la horrorizada mirada de Deidara.
—¡Dejen de decidirme por mi, estúpidos! ¡¿Acaso están dementes?!
Kisame solo atino a sonreír tranquilizadoramente pero con muy poco éxito porque el rubio estaba hirviendo en furia.
—¿A que Deidara chan es un poco agresiva, no?
—Sí que lo es —apoyó Naruto a lo dicho por el de piel azul—, pero me gusta su carácter fuerte. La hace especial —termino por agregar con un bonito sonrojo en sus mejillas mientras miraba como la belleza rubia frente a él escupía lava por la boca.
Kisame solo uso todo su autocontrol para no rodar por las escaleras de la risa. Si alguien le hubiera dicho que bañar a un niño lo hubiera hecho orinar de risa, no le hubiera creído; pero ahí estaba, resistiendo las ganas de hacerse en sus pantalones.
¡Ser un miembro de Akatsuki sería una experiencia inolvidable!
Finalmente Itachi llegó al baño del primer piso e ingreso abriendo la puerta de roble siendo seguido muy de cerca por Kisame y Deidara. Aunque el último se mostraba bastante reacio a seguir con todo esto, es más, su mirada estaba más atenta en pensar como escapar ante la primera oportunidad.
—Está bien, voy a bañarme. Por lo que necesito que salgan para quitarme la ropa y meterme a la bañera.
—Todos somos hombres, Naruto kun —indico Itachi con confusión y bastante alarmado, no pensaba dejar que ese travieso rubio huyera por la ventana del baño.
El pequeño se sonrojo furiosamente—No quiero que Deidara nee chan me vea…
Itachi suspiro mientras con una señal hacía que Kisame y Deidara se retiraran. Estaba seguro de que si Deidara salía solo, el maldito se escaparía e Itachi quería verlo sufrir… por lo que no podía dejarlo hacer eso. Así que Kisame tenía que salir con él y cuidarlo. Por su parte, el niño tampoco podía quedarse solo, no terminaba de confiar en esa carita de regordetas mejillas y mirada inocente.
Itachi a su edad ya había terminado la academia así que casi como que podía saber lo que cruzaba por su maquiavélica mente.
Cuando Deidara y Kisame salieron y Naruto se quedo a solas con la mirada atenta de Itachi. El niño miro la ventana del baño con decepción para seguidamente chasquear la lengua con disgusto.
Con un suspiro Itachi confirmó sus suposiciones y agradeció ser un desconfiado por naturaleza.
—Anda, desvístete.
—No.
Itachi tomo una gran bocanada de aire y se obligó a no poner los ojos en blanco.
—¡Deja mi capa, pervertido! —le grito el niño cuando el Uchiha trato de retirarle la capa.
—¡Quédate quieto!
—¡Le diré a Tobi niisan sobre esto y te sacarán de la organización! —le volvió a gritar el niño evitando por todos los medios que ahora Itachi le quitara los pantalones—¡Eres peor que Orochimaru!
Un golpe y una risa tras la puerta le confirmaron a Itachi que Deidara y Kisame estaban escuchando todo.
—¡Ese fue un golpe muy bajo! —gritó Kisame desde detrás de la puerta.
—No me compares con ese sujeto —le susurro Itachi mientras seguía jalando los pantalones del niño quien jalaba de vuelta.
—¿Sabías que Orochimaru es su compañero, Naruto? —le mencionó Deidara desde detrás de la puerta haciendo que el rubio jadeará.
—¿Su compañero? ¡Eso explica sus mañas, esa serpiente lo corrompió!
Harto de las risas de Kisame y Deidara, jalo con más fuerza terminando de quitarle los pantalones al rubio haciendo que este se cayera de espalda al suelo. De un rápido movimiento termino por quitarle las prendas que aun mantenía y lo lanzo a la bañera sin delicadeza. Itachi ya estaba harto así que con un solo giro de su muñeca encendió el grifo del agua de la bañera y esta empezó a llenarse de agua caliente.
—¡Quema! ¡Quema! ¡Quema!
Itachi graduó con la otra manija hasta que el agua salió tibia y dejo de hacerle caso al puchero que empezaba a ponerle el niño.
Entonces la puerta se abrió.
—Supuse que ya estaría dentro de la bañera —sonrió Kisame para seguidamente cruzar el umbral y detrás de él apareció Deidara con una mirada entre molesta y divertida.
—Oye niño, ¿te agrada Itachi?
—Claro que no —respondió Naruto a la pregunta de Deidara acercándose a los bordes de la bañera—. Es tan sobre potente y… además tiene cara de mañoso. Seguro que es un engreído.
—Lo dice el niño que quería que lo llamara Naruto sama —pensó Itachi para luego poner los ojos en blanco.
Deidara solo atino a reírse—de pronto este niño no me cae tan mal.
—Sobre todo porque ahora le debes un besito —le recordó Kisame mientras, Deidara, al escucharlo, se ponía pálido.
¡Estaba perdido!
