Capítulo 2: Dilemas
Obito se volteó por quinta vez desde que habían retomado el camino. Pese a que solo habían recorrido cien metros no podía evitar sentirse preocupado. Si bien el ataque que sufrieron no era lo que más le preocupaba, había influenciado bastante en su estado. Su mayor preocupación era Rin y lo que el hijo del señor feudal pudiera hacerle o forzarla a hacer.
Había notado la forma en que miraba a Rin, muchas de las mujeres de la aldea, y fuera de Konoha, solían ver a Kakashi de esa forma. Pero había algo más, algo que le resultaba inquietante y sumamente desagradable. Tratándose del hijo de un señor feudal era más complicado, la aldea era prácticamente suya y Kakashi se lo había dicho, no importaba si era culpable o no, sería visto como el bueno de la historia o la víctima de crueles maquinaciones.
En una ocasión Tsubasa fue a Uchiha senbei, el mejor de Konoha y del mundo, si le preguntaban. Nunca se preguntó el motivo por el que fue personalmente y no le interesaba si se aburrió de los asuntos de su padre o si se perdió, estaba tan molesto que no quería saber nada de él si no era una disculpa por su horrible comportamiento.
Uruchi fue amable con él, siempre lo era con todos sus clientes y Obito no recordaba haberla visto siendo grosera con alguien, incluso con quienes lo merecían, como era el caso de Tsubasa. Le entregó un delicioso senbei, pero Tsubasa dijo que no le gustaba. Uruchi preparó más de tres senbei antes de que el niño malcriado le diera su aprobación.
Para el joven Uchiha resultaba bastante evidente que Tsubasa estaba acostumbrado a obtener lo que quería y que no le importaba si personas salían heridas durante el proceso. Lo único que había evitado que lo golpeara era su misión, aunque no podía asegurar que esta lo mantuviera a salvo de sí mismo por mucho tiempo. Odiaba a las personas como Tsubasa.
El plan inicial había sido seguir avanzando durante toda la noche. Pese al riesgo que se corría al avanzar de noche, este no parecía ser mayor al que existía al acampar. También estaba el factor tiempo, habían perdido demasiado y el llegar tarde podría ser visto como una ofensa, especialmente para aquellos que esperaban cualquier excusa para tomar medidas en contra de Konoha.
—Detengan esa carroza —ordenó Tsubasa —, tanto movimiento me hará vomitar.
—Me temo que no se podrá —le dijo Minato —, actualmente Konoha se encuentra en guerra contra las otras naciones, cualquier error, por más pequeño que sea, les dará una excusa para atacar o cambiar de aliados.
—¿Qué puede haber de malo con que duerma un rato?
—Como ya le dije, podríamos llegar tarde.
—Yo no llego tarde, son los demás los que llegan temprano.
—Eso es tan tonto —comentó Obito incrédulo.
—¿Qué es tonto? —preguntó Tsubasa notablemente molesto.
—Los peces ¿cómo pueden vivir en el agua y oler tan mal? —se apresuró en responder Kakashi.
Obito le dedicó una mirada incrédula. Ni siquiera habían estado hablando y dudaba que el hijo del señor feudal pudiera creerse una excusa tan mala. Verlo cambiar de expresión le hizo saber que estaba equivocado.
—Podrá descansar por unas horas, luego apresuraremos el camino —comentó Minato al notar el enojo de su cliente.
—Obito y yo iremos por algo de comida para Shiro —agregó Kakashi y se llevó a Obito a rastras antes de que pudiera decir algo o intentar oponerse.
Cuando Obito pudo liberarse, se encontraban lo suficientemente alejados de Tsubasa como para poder hablar sin temor a ser escuchados, aunque ciertamente esto no era algo que al joven Uchiha le importara. De hecho, prefería que escucharan lo que tenía que decir.
—¿Por qué hiciste eso? —le gritó.
—Shiro también merece comer y no es seguro que encontremos muchos sitios en los que un caballo pueda comer.
—¡Sabes que no me refería a eso! ¡Pareciera como si le tuvieras miedo!
—¿Cómo pretendes ser Hokage si eres incapaz de lidiar con el hijo del señor feudal?
—¿Acaso es tarea del Hokage tolerar a un mocoso insoportable?
—El señor feudal es dueño de la aldea, de sus bolsillos sale la mayor parte del dinero que se necesita para que Konoha funcione. Si un kage no le agrada, simplemente lo quita o en el peor de los casos, deja de financiar a la aldea.
—¿Qué hay de lo que se gana en las misiones?
—¿Quién crees que se queda con la mayor parte?
—¿Por qué? Es injusto.
—Lamento decirte que la vida no es justa. Madara Uchiha y Hashirama Senju necesitaban de tierras para fundar la aldea, las recibieron de un señor feudal y desde entonces su familia ha estado cobrando por la aldea y financiando muchas obras públicas. El sistema fue creado para que no pudiera ser cambiado de ningún modo. No pretendas ser hokage si no puedes entender algo tan sencillo y básico como eso.
—No sé cómo puedes decirlo tan tranquilo.
—Soy un ninja, mi trabajo es seguir órdenes, no cuestionarlas.
—Si te ordenaran matar a tus amigos, lo harías.
—Sí.
Obito se horrorizó al escuchar esas palabras. No era solo la velocidad con la que respondió, sino que también, la certeza de que su compañero no mentía.
—¿Es necesario que explique por qué la misión siempre debe ser una prioridad?
—Sí, respondió Obito —, porque no logró entender cómo alguien puede poner una misión por encima de sus compañeros y amigos.
—¿Crees que tus compañeros también dudarían si tuvieran que asesinarte? ¿Qué ellos te ayudarían a afrontar las consecuencias de tus decisiones?
Obito no supo que decir. No eran solo las palabras que Kakashi había usado sino la forma en que lo dijo. Su compañero de equipo solía ser muy formal a la hora de hablar. Cuando lo hacía raramente dejaba entrever en su tono de voz una emoción diferente al cansancio o al aburrimiento. Sin embargo, en esa ocasión claramente pudo percibir un matiz de amargura y resentimiento.
Él estaba bastante seguro de que lo haría. Que siempre permanecería leal a sus amigos y a Konoha sin importar lo que pasara. También estaba seguro de que Rin y Minato harían lo mismo.
Pese a las palabras de Minato, no esperaron unas horas antes de retomar el camino. Mientras que Obito y Kakashi discutían, había buscado unas plantas medicinales y, con ayuda de Rin, prepararon un somnífero tan potente que hicieron a Tsubasa dormir profundamente durante el resto de la noche.
La situación no mejoró al día siguiente. Los problemas que habían mantenido hasta entonces no solo se mantuvieron, sino que también empeoraron. Tsubasa no fue el más grande, pero sí el más molesto y eso era algo en lo que los cuatro shinobis estaban de acuerdo.
Poco después de que partieran, fueron nuevamente atacados, pero en esa ocasión no fue un novato o un simple caza-recompensas. Minato lo reconoció de inmediato pues había visto su nombre y fotografía en el libro Bingo, era un ninja renegado. Su nombre era Hideki, exninja de Sunagakure, o al menos así estaba fichado en el libro Bingo.
La primera opción fue huir. Obito sabía que para Minato no era ningún problema enfrentarse a ese criminal, pero también que la situación era diferente cuando protegían a alguien. La prioridad era proteger al hijo del señor feudal y no iba a permitir que alguien lo atacara mientras que detenían a un ninja renegado que podía, o no, ser una amenaza.
No lograron llegar lejos. Lo que Minato había sospechado era una realidad. El criminal que los había atacado no estaba solo. No se sabía con certeza cuánta información se había filtrado sobre la misión o si había una fuga de información, pero sospechaban que el hecho de que Minato y Kakashi, dos genios, estuvieran en dicha misión, había hecho que se recorriera a criminales sumamente peligrosos.
—Obito, Kakashi y Rin, encárguense de proteger a nuestro hombre.
Obito y Kakashi se colocaron en posición defensiva mientras que Rin se hacía bolita. Ninguno esperó que Hideki atacara a la kunoichi del grupo. Ella era una buena kunoichi y había demostrado grandes habilidades en el campo de la medicina, pero nada que la hiciera destacar, en especial si era comparada con Kakashi o con Minato.
Tsubasa logró detener el ataque y el plan fue descubierto.
—Debieron esconderlo mejor.
Ese había sido el plan original, Tsubasa, con la apariencia de Rin debía quedarse en la carroza, pretendiendo ser una kunoichi demasiado asustada para pelear, pero lo descartaron al considerarlo sumamente arriesgado y al no tener tiempo de llevar al hijo del señor feudal a una zona donde estuviera alejado del peligro.
—O evitar delatarse a la primera.
Hideki volvió a atacar con un kunai y lo lanzó en dirección de Tsubasa, que había recuperado su aspecto normal. Rin volvió a detener el ataque mientras que Kakashi y Obito atacaron de forma simultánea. Lograron golpear a su objetivo, pero este se desvaneció revelando que se trataba de un clon.
Regresaron a la posición de defensa de inmediato, en esa ocasión Rin también los acompañaba. Kakashi le asignó a cada uno un área y rápidamente cada uno se encargó de vigilarla. Incluso Obito lucía concentrado en la protección de su cliente. El que odiara a Tsubasa no quería decir que le deseara la muerte o algo peor.
Mientras tanto Minato lidiaba con Tsubaki. Al igual que su compañero aparecía en las páginas del libro Bingo, pero no era de Sunagakure sino que de Kumogakure. Su capacidad para manejar tres elementos, agua, viento y rayo hacía que Minato tuviera problemas para controlarla.
Cada golpe, cada jutsu, era evitado por Minato. Tsubaki era fuerte, pero Minato era veloz, muy rápido e inteligente. No solo había estado huyendo, la había estado observando y analizando cuidadosamente todos sus movimientos. No solo estaba tratando de alejarla del hijo del señor feudal, planeaba una forma en que pudiera derrotarla.
Tsubaki creó varios clones de agua. Intentó deshacerlos con un shuriken, pero de nada sirvió. El arma solo los atravesó y en cuestión de segundos había desaparecido toda huella de su ataque. Era la primera vez que Minato veía unos clones de ese tipo.
—¿Estás listo para rendirte? —le preguntó Tsubaki —, deja que ese gusano muera, sabes que es lo mejor para todos.
—Un ninja renegado no está en posición de decir eso.
—Las aldeas están podridas y los señores feudales son la raíz de esa contaminación.
—Asesinarlos no es la solución.
—Eso es lo que piensan los sumisos, los estúpidos y los cobardes ¿a cuál categoría perteneces? Yo también fui como tú, estaba dispuesta a dar mi vida por la aldea en la que nací, hasta que ellos me dieron la espalda. Si hubiera sido por mis supuestos compañeros, habría muerto y a nadie le habría importado.
Minato aprovechó su descuido para atacar a Tsubaki. No lo mató, pero sí logró dejarlo inconsciente. Después de atarla y asegurarse de que no pudiera escapar, se reunió con sus estudiantes, comprobando con satisfacción que ellos habían podido controlar la situación por su propia cuenta.
Cada uno de los ataques que iba dirigido en contra de Tsubasa fue detenido por los shinobis que lo protegían. Al principio estos se limitaron a mantener una posición de defensa, pero después de unos minutos, Kakashi aprovechó un punto ciego para atacar.
Después de crear un clon pudo abandonar su posición y mediante un jutsu de transformación, camuflarse en un kunai. Una vez que se encontró detrás de su enemigo, todo lo que tuvo que hacer fue golpearlo en el cuello. El shinobi renegado perdió la consciencia y atarlo fue sencillo.
Kakashi le pidió a Pakkun que le entregara al Hokage un pergamino con la información de la captura que habían hecho. Entregar a los ninjas renegados personalmente, aunque más seguro para la misión, no era una opción. Regresar a Konoha les tomaría mucho tiempo y Tsubasa no podía retrasarse. Separarse tampoco era una alternativa ya que nada les garantizaba que no los volverían a atacar en el futuro.
Al día siguiente llegaron a Kumogakure. Pese a los contratiempos que se habían encontrado durante su camino, lo habían logrado. Tsubasa había llegado diez minutos antes de la reunión. Obito planeaba descansar un rato, no tenía ningún plan en mente, solo quería alejarse de Tsubasa todo lo posible.
—¿Es necesario que vaya a esa aburrida reunión? —se quejó Tsubasa —, quiero comer primero.
—Me temo que no es posible —le dijo Minato —, solo cuenta con diez minutos para su reunión.
—Soy el hijo del señor feudal del país del fuego, no es como que tenga que pedir permiso.
Tsubasa planeaba retirarse cuando fue detenido por Minato. El shinobi no fue agresivo, tampoco usó ninguna amenaza, pero había algo en su voz y en su mirada que lo hacían lucir aterrador. Obito se quedó sin palabras, pese a lo imprudente que podía llegar a ser, nunca había visto a Minato molestarse de esa forma. Mentalmente se dijo que nunca le daría motivos para que se enojara con él así y que se aseguraría de que nunca se convirtieran en enemigos.
—Y es por eso por lo que me presentaré a la reunión y cumpliré con mi deber —agregó Tsubasa. Su voz era entrecortada y sus piernas temblaban. Prácticamente corrió hasta el lugar del encuentro.
—Nuestra misión no termina aquí —le dijo Rin —, debemos reunirnos con los otros escoltas para asegurarnos de que no haya ningún ataque sorpresa y luego debemos llevarlo a Konoha, sano y a salvo.
—Me rompes el corazón.
Obito siguió a sus compañeros de equipo con pesar y en más de una ocasión estuvo a punto de quedarse dormido. Escuchar a los otros ninjas hablar sobre las medidas que tomarían para evitar cualquier tipo de atentado contra los señores feudales y contra sus hijos le resultaba de lo más aburrido.
Lo único que evitó que se quedara dormido fueron sus compañeros. Rin fue más sutil, ella le hablaba con cuidado y le recordaba lo importante de su misión. Kakashi solo se limitaba a golpearlo y en más de una ocasión fue tan repentino su despertar que llamó la atención de los shinobis de las otras aldeas.
