Like nobody else
Septiembre cinco.
Toshiro mira una última vez el calendario en la pared, el tic tac del tacón de sus botas no deja de sonar mientras ella camina por la sala, la televisión suena de fondo mientras el movimiento en la casa parece no detenerse.
–¿Llevas todo? –la pregunta de la melliza mayor llama la atención de la pareja.
–Creo que sí –es la vaga respuesta de su novia.
Toshiro intenta mantener la vista lejos de las maletas, pero desde hace más de diez minutos es en lo único que puede pensar. Sabía que este momento llegaría, desde que comenzó a salir con la pequeña Kurosaki supo que este momento llegaría y que la separación sería inminente.
Intenta mantenerse tranquilo, ya han pasado por esto antes y su relación sigue siendo estable, visitarla una vez al mes parecía suficiente, pero ahora no esta muy seguro de que eso funcione. Karin ya no es más la chiquilla de catorce años que le esperaba para poder pasar un par de días con su, en palabras de ella, pervertido novio mayor, las cosas han cambiado, ella pronto será una chica universitaria que apenas tendrá tiempo para su novio recién graduado. Una parte de él siente miedo de lo que le espera.
–Bueno, ya es hora –una sonrisa tira de sus labios, ella se ve tan pequeña con esa sonrisa nerviosa, la mirada brillante de sus ojos y las manos detrás de su espalda. Puede que de verdad sea un pervertido.
–Aun dudo que esto sea lo mejor –las palabras del pelinaranja rompen el trance en que se encuentra.
–No estaré tan lejos como piensas –el vago intento de Karin por relajar el ambiente parece fallar ante su hermano en el momento en que él le mira acusador.
–¡Estarás a millas de distancia! ¡Maldición, ni siquiera se porque el viejo te dejo ir en primer lugar! Pudiste estudiar en una universidad cercana –fuera de cualquier pronóstico la mirada oscura parece más condescendiente que molesta.
–No está muy lejos…
–¡Está en otro maldito continente!
–Ichi-nii, ya habíamos hablado de esto, no es el fin del mundo, y vendré en las vacaciones, solo quiero… intentar esto –la mirada de la chica parece ser suficiente para ablandar el temperamento del mayor pues este no tarda en tirar de su hermanita en un abrazo que Toshiro entiende como una señal para dejar solos a los chicos.
–Al menos puedo confiar en que cuidaras de Karin –las palabras de Isshin lo hace respingar antes de que entienda el mensaje del hombre y sus labios forman una mueca.
–Me hubiera gustado encontrar un trabajo más cercano al campus –admite sin que la expresión de su rostro cambie.
–¡Ja! Lo imagino, pero no hay mucho que hacer –anima el hombre rodeando sus hombros en el brazo. –Pero confío en que lo lograrás, mi tercer hijo.
Quisiera mentir y decir que esas palabras no le han hecho sentir mejor, pero aquí está, agradeciendo las palabras del hombre mayor.
–Es mejor que nos vayamos, no quiero llegar tarde –la pequeña Kurosaki le envía una sonrisa mientras tira de las maletas. Un suspiro sale de sus labios caminando en su dirección y tomando las maletas.
–Manejen con cuidado –es la advertencia del mayor antes de rodear a la morena con un abrazo.
–No soy una niña, estaré bien… papá –el abrazo no dura mucho y sin embargo él sabe que ambos atesoran este momento, el día en que su pequeña niña partió de casa en busca de algo nuevo. –Llamaré antes de abordar, y también cuando llegue a la escuela, lo prometo –su mano se agita mientras camina en su dirección. –¿Seguro que no es un problema? –pregunta la morena mientras él acomoda las maletas en la cajuela.
–Realmente quiero pasar este tiempo contigo –comparten una sonrisa antes de cerrar la cajuela.
–Cuídate mucho Karin, y no olvides visitarnos –mientras las mellizas comparten un cálido abrazo el albino se limita a encender el motor del auto, un largo viaje les espera y Toshiro cree que no estaría de mas hablar con la menor.
…
El vuelo en avión pasó en un pestañeo, entre conversaciones triviales y un par de horas durmiendo las horas han parecido nada, los pensamientos pesimistas han desaparecido en esos lapsos en los que Karn ha acomodado la cabeza en su hombro, desaparecen mientras entrelazan sus manos, y desaparecen mientras ella le devuelve los besos cariñosos; pero regresan en sus sueños, regresan mientras ella mira con esos ojos impresionables la pista de aterrizaje, y regresan con más fuerza cuando choca con un chico al azar y este se sonroja ante la hermosa chica asiática que en pide disculpas.
–Aquí estamos –anuncia ella con esa sonrisa deslumbrante que le ha encantado desde que la conoció, sus pensamientos dejan el tren pesimista con esas palabras. –Es más bonito de lo que creí –una sonrisa tira de sus labios. –¿Quieres venir? –invita ella con esos ojitos suplicantes que no le dejan otro opción.
–No tengo prisa –es la simple respuesta.
–Creí que el vuelo sería más tardado –admite ella una vez que ambos bajan al auto –Estoy un poco nerviosa… –Admite antes de que él pregunte.
–Todo saldrá bien –intenta animar extendiendo la mano en su dirección.
Las palabras hacen sonreír a la pequeña chica, aunque en el fondo aquellas palabras son más para que para él, los dedos entrelazados y la textura del pulgar sobre el dorso de su mano le hace sentir un poco más tranquilo.
El edificio donde se encuentran los dormitorios no tiene mala pinta desde su perspectiva, es pequeño pero tiene lo necesario para una futura universitaria. –Es muy pequeño ¿no crees? –señala una vez que se encuentran en el centro de la recamara.
–No sé qué esperabas de una habitación de campus –señala ella caminando a la cama cercana a la entrada.
–Apuesto a que tu hermano y tu padre podría pagar algo mejor –comenta dejando las maletas en el suelo. –No tendrías que compartir habitación.
–¿Y perderme la experiencia? Me niego –asiente a las palabras de su chica antes de atraerla en un abrazo.
Mientras la Kurosaki menor habla sobre sus planes para la universidad Toshiro no puede evitar que los pensamientos pesimistas regresen, ¿Ella podría dejarlo por algún idiota de la universidad? Mirando a su linda novia desempacar quiere deshacerse de esa idea, debe dejar esas ideas por el bien de su salud mental.
–¿Podría visitarte los fines de semana? –sugiere sin apartar la vista de los libros y su lugar en la estantería.
–No es necesario –declina ella con esa sonrisa clásica de la compasión –Tienes trabajo y yo tal vez tenga que estudiar mucho, ya sabes, ahora que no estarás aquí para ayudarme.
Él asiente aceptando su negativa, odia admitirlo pero ella tiene razón –¿Al menos crees tener tiempo para salir? –lo intenta, de verdad hace todo lo posible porque su voz no suene afecta, y está seguro de que lo ha logrado hasta que siente la pequeña mano tomar la suya.
–Estaremos bien, lo prometo –sus ojos lucen seguros y por un momento las dudas se desvanecen, más aún cuando un beso casto es depositado en su mejilla. –Salgamos a comer algo –el abrazo que comparten le llena de una forma que no puede describir.
Las maletas están a medio desempacar, pero parece que a ella no le importa dejar eso para después una vez que atrapa su brazo en un agarre cariñoso y lo arrastra escaleras abajo. –Vi una cafetería cerca, podemos comprar algo rápido.
–¡Genial! Y Podemos turistear un rato –bromea. Su cabello le cosquillea el cuello y sus manitas se sienten cálidas contra su piel… esto estará bien, ellos están muy bien.
Su celular logra interrumpir el momento, el ceño de la morena se contrae con evidente molestia mientras saca el aparato, las palabras que se filtran por el auricular le son poco relevantes mientras mira a su pequeña novia.
–Te necesito aquí, y pronto – es todo lo que puede captar antes de que la llamada se corte.
La mirada que le ofrece la morena le muestra que ha escuchado todo. –¿De verdad te tienes que ir?
–Lo lamento –recibe una negativa por parte de ella.
–No es culpa tuya, entiendo. –Bajan el resto de las escaleras hasta el recibidor del edificio en un completo silencio, el toque ya no es más cálido, es algo más… fantasmal de lo que quisiera.
La escena le da una sensación de una trágica despedida, ella en el umbral del edificio, el viento de septiembre moviendo sus azabaches cabellos mientras sus manos se frotan nerviosas, en absoluto ayuda la luz tintineante de aquella linterna a la esquina de la calle, cara a cara en lo que parece su última noche, y solo una cosa que decir antes de marcharse.
–Hemos ido tan lejos, superaremos esto.
–Lo sé –asiente antes de pasar los brazos sobre su cuello y brindarle un casto beso.
Le encanta esa forma en que le mira, la forma en que lo hace sentir como nadie nunca lo ha hecho… de verdad le gustaría hacerla sentir como nadie nunca lo hará.
…
Septiembre siete.
Es el primer día de clases de Karin, Toshiro lo sabe cuando el recordatorio en su celular suena. Obra de Yuzu deduce al ver lo guiños en el recordatorio y los tantos emojis que acompañan el mensaje. Su primer texto de la mañana recita:–"Feliz día, universitaria."
–"Gracias, estoy un poco nerviosa" –la imagen le resulta dulce en su mente.
–"Todo saldrá bien."
–"Bueno, deséame suerte, estoy a punto de entrar a mi primera hora."
El resto de su mañana gira en torno a el papeleo pendiente y mensajes esporádicos de Karin. Su primer día parece ser más divertido de lo que ella esperaba, algunas fotos le son enviadas donde la chica sonríe junto a una chica de cabellos rosas, sonrisa deslumbrante y rostro adorable, la foto parece ser tomada por la otra chica sumado a ello el mensaje resulta demasiado rosa para ser Karin.
Si, su chica es muy sociable. Demasiado sociable… piensa mientras mira la foto, ¿Podría dejarme por algún estúpido universitario? niega al pensamiento.
–"Yachiru es muy linda, ¿no lo crees?" –el mensaje es acompañado por un emoji de guiño y varios corazones, sí más rosa de lo que Karin es. –"Mo~ no me dejes en visto."
–Hablamos cuando tengas descanso –contesta con esa sonrisa que pretende se mantenga el resto el día.
Falla miserablemente.
Han pasado dos horas desde su último mensaje, y en los últimos minutos no ha podido evitar que su mente viaje a Karin y la tangible opción de que esté conociendo chicos nuevos. Así es como las cosas van…
–No puedo seguir así –Yukio bufa llevándose la mano a la frente. –Llama a esa niña y deja de distraerte.
Un suspiro cae de sus labios, Karin no tiene tiempo para sus llamadas paranoicas, y él debería estar trabajando en esos planos y no con esos pensamientos paranoicos.
–"¡Los campos de fútbol son enormes! Supe que las inscripciones para el equipo son en un par de semanas… ¿crees que sea buena idea?"
–"Hace mucho que no juegas…" –reflexiona un poco sobre su mensaje antes de agregar –"Aunque seria buena idea"
–"¡Lo haré! Te mando mensaje más tarde" –Karin parece más animada de lo que esperaba.
El sentimiento que deja ese corto intercambio no es agradable, las imágenes de lo que podría estar haciendo Karin corren en su mente dejando un desagradable sabor de boca.
–No seas paranoico, la niña es insoportable pero aun no se aburre de ti –su ceño se frunce ante las palabras del rubio.
–Eres terrible dando ánimos –señala regresando su vista a los planos.
–No se que esperas que te diga, que se aman tanto que lo superaran –aun cuando no lo ve sabe que él ha rodado los ojos. –No pienso venderte esa cursilería barata, solo soy honesto, la niña no se aburrirá de ti tan rápido, así que disfrútalo –se encoge de hombros ante sus últimas palabras.
–Comeré algo–anuncia pasándose la mano por la cara.
–No tardes, necesito esto para hoy –declara.
Mentiría si dijera que no miro su teléfono toda la tarde en espera de un mensaje de Karin. ¿Es estúpido esperar por algo que no está seguro siquiera si llegará? Lo es, pero es demasiado estúpido para admitirlo.
Es hasta la noche cuando recibe un mensaje –"El día fue mejor de lo que esperaba, las chicas son más agradables de lo que imaginaba, y los chicos, bueno, no son tan estúpidos".
¿Cómo responder a un mensaje así?
–"Me alegro por eso"
…
–No te esperaba tan pronto –son las palabras de la chica mientras lo deja pasar a su habitación.
–¿No hay problema con que este aquí? –pregunta al ver el interior de la habitación, hay un par de prendas –presumiblemente de Karin– regadas en el piso, un cesto con ropa limpia sobre la cama al otro lado que él supone es de su compañera, y su pequeña novia en ropa de dormir y el cabello revuelto.
–Nha –contesta regresando a su lugar en la cama –Soi Fong fue al centro por la mañana a comprar algunas cosas, no regresará hasta la tarde, y tampoco es como si fuésemos a hacer algo malo –las palabras son acompañadas por una sonrisa traviesa que solo le hace rodar los ojos. –¿Que haces aquí? –pregunta mientras le mira con esos dulces ojitos.
–Solo quería sabes como estas, si la universidad te está tratando bien –Karin sonríe. –Si estás sufriendo con las tareas.
–Eres un mal novio –el puchero que forman los labios de su novia le invitan a callar sus palabras con un beso. Vaya que había extrañado el sabor, la textura, la simple sensación de su lengua jugando con la suya. –Te extrañe –suspira ella en el pequeño respiro que toman.
–Te extrañe más –con un último beso ambos caminaron para sentarse en la cama.
–Entonces… ¿A que debo la visita de mi importante novio? –Su rostro es hermoso, sus ojos se encuentran algo manchados con el maquillaje del día anterior, su camiseta cuelga de uno de sus hombros y sus pantaloncillos cortos muestran sus largas piernas ahora expuestas y colocadas sobre su regazo.
–Pues… nada en especial –comienza acariciando la suave piel.
–Claro, claro –comienza ella rodando los ojos pero con esa suave sonrisa pícara robándole una sonrisa. Su mano viaja al sobre en su chaqueta para tenderlo a su novia. La mirada que recibe es confusa antes de que ella abra el sobre.
–Sorpresa –la expresión en el rostro de Karin resulta indescifrable antes de que un grito ensordecedor que probablemente le haga tener problemas con el resto de chicos con los que comparte piso.
–¡Esto debes ser una maldita broma! –grita mientras revisa las entradas por todas partes y saltar sobre él. –C-Creí que estaban agotadas, busque por todas partes y, ¡joder! –Toshiro decide pasar por alto la grosería solo por lo bien que se siente tener a la pequeña chica en sus brazos tan emocionada –me enfadé mucho cuando no las encontré pero… tu las encontraste ¡Esto es lo mejor! ¡Eres el mejor! –cuando Karin se separa de su pecho las lagrimas aun caen de sus lindos ojos mientras ella hace un inútil –pero lindo– intento de detenerlas.
–No creí que te pondrías tan emocional –aun cuando su risa pretende molestar a la azabache lo único que recibe son más besos por parte de su linda novia.
–Eres un idiota –el insulto parece surtir menos efecto del que debería mientras reparte besos por todo su rostro. –Iras conmigo, ¿verdad? –pregunta separándose repentinamente.
–Claro, pedí ese fin de semana libre.
–¡Genial, eres él mejor!
Toshiro prefiere guardarse el hecho de que no podrá verla durante un tiempo, pero ver la sonrisa en sus labios, ver sus ojitos brillar… lo vale, totalmente lo vale.
…
–Lo siento, de verdad –murmura mientras continúa empacando un par de cosas en la maleta.
–No te preocupes –su corazón se estruja un poco al escuchar la pesadez en las palabras de la morena. –Yo… podría preguntarle a Yachiru, o a Soi Fong que vayan conmigo.
–¿Estás segura? –Duda. Sabe cuánto Karin ha esperado por aquel concierto, hace semanas que esas entradas descansan en su cajón de ropa, Karin gritó eufórica en el momento en que las pudo conseguir y se las entregó mientras prometía tomarse un descanso para ir con ella.
–Sí, no importa, estoy segura que alguna de las dos tendrá el fin de semana libre –ella no parece muy feliz sin embargo él prefiere no insistir.
–Te aseguro que lo compensare –prometió.
–No importa, de verdad, encontraré con quien ir, aún quedan un par de días… aunque hubiera sido divertido ir juntos –el tirón en su corazón se hace más evidente con las palabras de la chica. –En cualquier caso, cuídate, y no olvides llamarme cuando puedas.
Esas son sus últimas palabras antes de colgar. Karin no está muy contenta con el cambio de planes de último momento y eso es evidente.
…
Con tan solo dieciocho años Karin ha pasado tanto tiempo fuera de casa, tres meses han pasado desde que ella entró a la universidad y durante esos tres meses son casi nulas las veces que le ha visto.
Con el café recién hecho en la mano y el celular en la otra Toshiro pretende contactar a Karin, han pasado al menos cinco días desde su última conversación, y poco más de un mes desde la última vez que le vio.
Tengo miedo de que ella no me contesté… pero esa es la forma en la que van las cosas.
Sorbiendo lo poco que queda de su café camina a la nevera, su fotografía está pegada junto a las notas que Matsumoto ha dejado, cara a cara con lo que más extraña, meditando un poco más sus opciones decide al fin presionar y realizar la llamada.
Cómo esperaba, el timbre suena un par de veces antes de que el correo de voz suene. Soltando un suspiro resignado deja el teléfono sobre la mesa junto a su taza de café, necesita salir rápido al trabajo y no necesita más de esos pensamientos.
Claramente falla de la forma más estúpida, los recuerdos viajan demasiado rápido en su mente, recuerda su sonrisa, recuerda la felicidad que transmitía en aquella simple foto, recuerda la camiseta negra suelta con el logotipo de la banda y… lo recuerda a él, con esa sonrisa ladina, una camiseta a juego con la de Karin y el aura de confianza que hay entre ambos.
Toshiro aún recuerda la discusión que siguió a eso…
–Esta es una discusión estúpida, no voy a seguir con esto –Karin se escucha mas cansada que frustrada.
–No pienso dejar las cosas así, Karin –gruño contra el teléfono.
–Toshiro, ni siquiera se porque empezó esta pelea –argumenta ella.
–No lo sé, ¡Tal vez porque no me dijiste que irías con él! –no sabe de dónde ha salido eso, pero es demasiado tarde para cuando es consciente.
El silencio reina del otro lado de la línea, quiere disculparse, sin embargo ella habla antes de que logre formar las palabras –Yachiru y Soi estaban ocupadas, él me escuchó hablar del concierto y me dijo que podría acompañarme –comienza con la voz tranquila –Perdóname si no quería vender los boletos, había esperado tanto por ese concierto así que decidí que no era tan malo si un AMIGO me acompañaba, después de todo mi NOVIO me cancelo.
–Sabes que no quería hacerlo… –comienza a excusarse.
–No importa, solo ya no quiero discutir, solo eso.
Y esa fue la última llamada que tuvieron, Karin había dicho que estaban bien, sin embargo no puede estar del todo seguro con los mensajes tan esporádicos que han compartido desde entonces, solo saludos de buenos días, un par de mensajes en las tardes y un par de buenas noches.
Toshiro no sabe que tan bien esta se encuentran ahora, tal vez no debió mencionar eso, tal vez y solo tal vez, él se equivocó. A lo largo de los seis años de relación las cosas han marchado bien, han tenido sus altas y bajas, peleas ha habido, y sin embargo siente que esta vez ha cruzado el límite, hubo algo en esta pelea que le hizo sentir que las cosas de verdad estaban mal.
Teniendo eso en mente decide hacer un último intento…
–"Hemos ido muy lejos para renunciar ahora…"
No espera más la respuesta que es evidente no llegará pronto.
…
Las vacaciones han llegado antes de lo que esperaba. Karin y él han hablado con más frecuencia en estos últimos días, sin embargo la sensación ha persistido desde aquella pelea.
Ha conducido por cuarenta minutos, y desde hace cinco comenzó a llover.
Karin no sonaba muy bien esta mañana cuando hablaron, ella se escuchaba triste, no quiere pensar más en ello, ya no…
Cuando llega al fin al edificio donde Karin vive la encuentra de pie al pie de este, la lluvia a logrado mojar sus botas y sus manos se encuentran dentro de las bolsas de su chaqueta, no hay maletas a su alrededor, una parte de él quiere creer que las maletas se encuentran dentro.
Al bajar las gotas apenas logran mojarlo pero eso no importa cuando ella lo mira –¿Volverás? –la pregunta está implícita, el momento es tenso y solo espera la respuesta.
–No, no podré volver contigo –su corazón se oprime mientras ella le mira de esa forma en que nunca lo ha hecho, haciéndolo sentir como nunca lo ha hecho…
Notas de la autora:
1.- Bueno, aquí esta esta corta historia, la historia ya la tenía planeada desde hace un tiempo pero recién la termino, el próximo capítulo hablaré de la perspectiva de Karin, y pues tal vez de más detalles, no se sí les gustaría que le pusiera nombre a "ese chico" que fue con Karin al concierto, o solo lo dejo como un OC, aunque para mi ese OC sí tiene nombre *cof cof otrodemishusbandos cof cof* pero queda a decisión de ustedes, de todas maneras arrojaré pistas aquí y allá en el siguiente capítulo…. las preguntas serán ¿creen que ellos regresen? ¿Toshiro conocerá en persona al chico? Pues ya tengo planeada la historia así que los dejare con esa historia.
2.- Agradeceré a quienes lean y un poco más a quienes dejen reviews.
3.- Bueno sin mas me despido, cuídense y sayonara.
