- Bueno – Maxwell deja a Kara en el centro sola mientras él se desplaza por el demás espacio – Como pudimos observar Burbuja no confía en mi – Risas de fondo se escucharon por el apodo – Pero ¿Cómo podemos confirmarlo? Muchas veces las personas experimentan sin conocer sus límites –Maxwell regresa al lado de Kara la cual seguía en su posición, según ella estando firme y sin hacer movimiento alguno – Es deber del Dominante o la Dominatrix, según sea el caso, de notar los detalles – En ese momento Maxwell le hace una seña a Lena para que pase al frente junto a él sin hacer ruido – Burbuja podrías decirnos ¿Cómo te sientes? –

- Bueno – Kara solo se tragó su orgullo ante el mencionado apodo – Me siento bien – Contesta sonriente y confiada

- Error – Aquella aseveración que hizo Maxwell la sorprendió pues lo dijo muy cerca de su oído y en voz elevada – Tus manos sudan, eso indica nerviosismo – tomo una de sus manos y la levanto para demostrar lo que decía – A través de la tela del antifaz se puede notar como mueves tus ojos debajo de los parpados, representa incomodidad – Los presentes tomaban nota a lo que decía Maxwell - Podría dar más pistas, pero es su trabajo – señalo al público – que conozcan a sus sumisos, que reconozcan las señales que esas personas, que confían en ustedes, les dan de manera indirecta -

Maxwell le hizo una señal a su asistente y esta se giró unos segundos, después se dirigió a Maxwell y a Lena entregándoles el plumero y el látigo respectivamente. Lena observo el artículo, el látigo era de color negro con borlas suaves y flexibles de unos 30 centímetros, después vio a Maxwell y este le indico con la mirada que es lo que debía hacer a lo que ella asintió.

- Pero, tampoco es todo el trabajo de la persona que domina, los sumisos tienen un compromiso igual de importante desde el inicio – Tanto Lena como Maxwell comenzaron a caminar sin hacer ruido alrededor de Kara – El sumiso es el que decide al dominante, es el que tiene la última palabra -

Ante sus últimas palabras Kara comenzó a sentir distintos roces por su cuerpo, unos eran suaves por lo que intuyo que se trataba del plumero, el otro no lo ubico con exactitud, se sentía rígido y duro, pero a la vez suave y flexible, solo después concluyo que se trataba del látigo porque sentía las borlas sobre ella.

El público miraba la escena con intriga a saber lo que pasaría o la razón por la que Maxwell y Lena hacían aquello. Durante varios segundos más continuaron acariciando a Kara, pero sin revelar quien tenía que cosa, Kara ni siquiera sabía que Lena estaba ahí con ella. Mientras tanto Kara en la oscuridad de su mente comenzó a sentir diferentes a esos roces, los del plumero a pesar de ser suaves no le agradaban, los sentía forzados y como si quisieran obligarla a sentirse bien. Pero los roces del látigo eran distintos, los roces que producía eran seguros y amables, no se dejaban solo caer por la gravedad, sino que la recorrían contorneando la más mínima curva

Maxwell le hizo una seña a Lena para que se detuviera y se pusiera detrás de Kara mientras él se ponía frente a ella. Kara suspiro un poco pues no sabía lo que seguiría.

- Burbuja una última pregunta y podrás pasar a tu asiento – Kara asintió - ¿Qué sensación te gusto más? ¿La del plumero o la del látigo? –

- Sin duda alguna la del látigo, sonara extraño, pero la sentí más suave que el plumero –

Algunos presentes se sorprendieron, otros con más experiencia entendieron aquello y sonrientes asintieron a la respuesta de la chica. Por fin Lena recibió la afirmativa de Maxwell para quitarle el antifaz a Kara y con cuidado lo retiro, Maxwell le dio sus gafas por lo que noto que estaba frente a ella, además de que llevaba el plumero en la mano, pero no el látigo.

- Espera… ¿Quién...? – Su respuesta surgió cuando volteo y vio a Lena sujetando el antifaz y el látigo – Lena tu… -

- No sabía que confiabas tanto en mi – La sonrisa en su rostro era grande y reflejaba estar feliz

Mientras ellas tomaban asiento algunos de los presentes les aplaudieron y otros las felicitaban, Kara no lo entendió del todo hasta que escucho con atención las palabras de uno de ellos "Vaya forma de encontrarse una Dominatrix y una Sumisa, eso es tener suerte" Kara solo pensaba que debía ser una broma. El resto del taller fue parecido, pero escogiendo personas y parejas al azar practicando pequeñas cosas para mejorar la confianza más que otra cosa.

Pero por supuesto Kara le daba vueltas al asunto y aunque se concentrara lo más que podía en su artículo no podía dejar de ver de vez en cuando a Lena sin que esta se diera cuenta, la observaba unos segundos y regresaba su vista a su libreta, sonrojada al imaginarse a Lena con el látigo mientras la acariciaba suavemente.

Por fin la reunión estaba terminando, algunos miembros se iban mientras otros conversaban un rato más. Después del taller Maxwell y su acompañante se había ido, Lena y Kara habían decidido pasear un rato más por el lugar, pero Kara debía entregar el artículo ese mismo día por lo que tenía que irse.

- Supongo que te veré después – Lena abraza a Kara en forma de despedida, siendo correspondida

- Claro, después de todo me toca invitar el almuerzo a mí –

Ambas se separan y continúan sonriéndose unos segundos más hasta que el sonido del celular de Kara hace romper el contacto, se trataba de un mensaje de la DEO, un robo en una joyería cerca de ahí. Se despidió nuevamente de Lena, pero con un movimiento de mano, siendo correspondido de la misma manera y salió del lugar.

El robo a la joyería no fue un problema para Supergirl, se trataba de ladrones comunes por lo que el asunto no ocupo demasiado tiempo, cosa que agradeció Kara pues le quedaba poco tiempo para terminar su artículo y entregarlo.

En su pequeño escritorio en CatCo los dedos de Kara escribían con velocidad puntos importantes que había anotado de la dichosa reunión, su concentración era absoluta y en menos de lo que hubiera creído había escrito todo el artículo, abarcando lo más importante.

Una vez tecleado el punto final sonrió y se estiro un poco elevando sus brazos y cerrando sus ojos para disfrutar de la sensación de relajación, pero al encontrarse con la oscuridad de sus parpados recordó cuando llevaba puesto el antifaz y una de las mangas largas de su blusa cayo un poco, ese pequeño contacto de la tela con su piel le recordó a la sensación del látigo que manejaba Lena tocando su, específicamente, su hombro.

Sin percatarse se quedó así un rato, recordando el momento y lo que sintió hasta que de sus labios salió un suspiro, escucharlo la sorprendió haciéndola erguirse de inmediato, volteo a todos lados y agradeció el ajetreo del lugar pues estaban tan ensimismados con su trabajo que la habían ignorado. Carraspeo un poco y decidió entregarle su artículo a Snapper para poder irse a descansar.

Lena había sido recogida por uno de sus choferes casi inmediatamente después de que se había ido Kara. El camino hacia su hogar fue tranquilo y alternaba la vista entre el paisaje que veía a través de la ventana y el antifaz gris que se había quitado. Cuando veía el antifaz lo delineaba delicadamente con sus dedos, disfrutando de su contacto.

- Kara… - Susurro mientras mordía su labio inferior y sonreía, pues aparentemente veía el antifaz, pero su mente dibujaba la escena de ella tocando con aquel látigo a su amiga… Amiga – No – sacudió la cabeza tratando de borrar aquel recuerdo – Es solo mi amiga, no, es mi mejor amiga – Se dijo en voz alta como si tratara de convencerse, siempre lo había dicho, Kara era su mejor amiga, pero decirlo en esa ocasión le había dejado un sabor amargo.

- Y entonces ¿Cómo te fue en tu reunión fetichista? – Pregunto Alex mientras mordía la punta de su pizza y jalaba un poco la cobija que compartía con Kara, pues amabas estaban semi acostadas en el sillón de esta última.

- Mejor de lo que creí debo admitir – Kara ya llevaba media rebanada de pizza – Son bastante prudentes y sensatos en lo que hacen ¿Puedes creerlo? – Comento la kriptoniana

- La verdad no – Admitio sonriente su hermana

- Sí, es que, no sé cómo explicarlo – Decía mientras jugaba con sus manos en el aire tratando de hacerse entender – Es que, si usan cadenas, cuerdas, esposas y todo eso, pero siempre que ambas personas están de acuerdo y lo hayan planeado antes –

- ¿Planeado? ¿Algo así como "Yo te digo no y tú me metes tres nalgadas o cómo? – Ambas rieron por la broma

- No, se supone que el punto es conseguir el placer de ambas partes, así que se podría decir que planean que es lo que quieren hacer, cuando y donde, y es más como si fuera una escena de alguna serie o película, de hecho, así le llaman –

- Vaya, al parecer si pusiste atención a la dichosa reunión, y tan asustada que estabas cuando me contaste a donde te dirigías por órdenes de Snapper –

- Bueno tenía que hacerlo el artículo lo requería –

- Aja… Y dime – Se acercó a su hermana fingiendo sospecha - ¿No estaba algún conocido por ahí? Que hayas descubierto su oscuro secreto – susurro elevando sus cejas

- No, para nada, todos eran desconocidos – Mintió Kara mientras fingía reír y se alejaba un poco con la excusa de tomar otra rebanada de pizza.

- Bueno – Alex se encogió de hombros y se terminó su pizza.

Ambas hermanas continuaron hablando, pero Kara evitaba volver a tocar el tema de esa reunión pues no quería mencionar que había visto a Maxwell y a Lena en ese lugar, mucho menos lo que había pasado, lo que había sentido.

El tiempo paso hasta que ambas chicas se quedaron solas en sus respectivos hogares, recostadas observando el techo con una sensación de felicidad, pero de nervios e inseguridad a la vez. Kara suspiro y se recostó boca abajo, como si así fuera a acallar sus pensamientos, Lena simplemente cerro sus ojos, con una sonrisa en el rostro, pero un suspiro de miedo saliendo de sus labios.