Teddy estaba terminando de guardar su uniforme del equipo del colegio, maldigo cuando rompió el cierre en un movimiento apresurado para cerrar su bolso y salir de allí lo mas rápido posible, preferiblemente antes de que el equipo deje de celebrar su triunfo lo suficiente para notar que Teddy no estaba allí. Termino de prepararse y salio apresuradamente de los vestidores cuando escucho una vos femenina detrás suyo.
-hey Altman, tienes una llamada en la línea en recepción- me gire para ver a Kate viniendo hacia mi, y suspire de alivio al reconocerla. Ella sonrió.

-huyendo de nuevo, Altman-

-llamalo retirada estratégica en pos de cuidar de mi bienestar mental- Kate resoplo, y me hizo una seña para que la siguiera. Se veía bonita con su vestido morado, Teddy recordó que lo había usado en su primera cita y que el se había puesto nervioso cuando tubo que hacerle un cumplido, le dije que el color le quedaba bien, ella había reído -"esto no es lo tuyo,¿Verdad?, las citas-" aun después de un año de su separación, y salida de Teddy del armario (y si, era una salida porque sus padres no contaban), el rubio sabia valorar la amistas de su amiga; y ella seguía usando morado en todo lo que vistiese.

Se dirigieron a la recepción, era una habitación sin ventanas que olía a humedad, la recepcionista señalo el teléfono sin sacar la vista de su revista.

-La línea dos es para ti. Quienquiera que sea está fuera de sí- Teddy levanto el auricular.

-¿Teddy? ¿Eres tú?-el susodicho suspiro resignado.

-Hola, abuela.

-Teddy, gracias a Dios. Necesito mi llave. ¿Dónde está mi llave? -Sonaba alterada, sin aliento.

-¿Qué llave?

-No juegues conmigo -espetó-. Ya sabes a qué llave me refiero.

-Probablemente la habrás extraviado. -negó con la cabeza a Kate, quien lo miraba preocupada-. ¿Te tomaste las pastillas esta mañana?

-Vienen a por mí, oh cariño, me han encontrado.-No era la primera vez que le oía hablar así. Sus padres decían que la abuela se hacía vieja y, francamente, empezaba a perder el juicio. Por alguna razón,Teddy era el único que recibía estas apocalípticas llamadas telefónicas suyas.

Se apoyo ligeramente en la pared, y tomo aire para hablar con la vos tranquila y suave, y esperar que todo saliera bien, que la abuela se de cuenta de su error y se calme, luego haría un comentario sobre ir a visitarla pronto, y ella prometería cocinarle algo rico, y todo estaría bien. Sus padres no tendrían que enterarse.

-Estás a salvo. Todo va bien. Llevare una película esta noche, ¿qué te parece?

-¡No! ¡Quédate donde estás! ¡Este lugar no es seguro!-Teddy suspiro.

-Abuela, los monstruos no vienen a buscarte. Todos murieron en la guerra, ¿recuerdas?-

El adolescente se movió de cara a la pared, intentando ocultar parte de la conversación a Kate y a la recepcionista fisgona, quien le lanzaba curiosas ojeadas mientras que fingía leer la revista.

-No todos -respondió ella-. No, no, no. Maté a muchos, sin duda, pero siempre aparecen más. -Tras la linea telefónica se la podía oír andando por su casa haciendo ruido, abriendo cajones, cerrando cosas con violencia; y Teddy podía imaginársela caminando como un tigre enjaulado, apretando sus dedos nerviosamente, para luego sacudirlos y empezar otra ves, frunció el ceño preocupado-. Tú mantente alejado, ¿me oyes? Estaré perfectamente... ¡se les corta la lengua y se les acuchillan los ojos, eso es todo lo que hay que hacer! ¡Si pudiera encontrar esa maldita LLAVE!-

La llave abría una caja fuerte en la habitación de la abuela, en donde guardaba sus armas, y Teddy podía imaginársela perfectamente acechando en los pasillos de su propia casa con una pistola, o rindiéndose y optando por uno de los enormes cuchillos que su padre le había regalado tiempo atrás, una navidad. Ahora si estaba preocupado.

-¿abuela me escuchas? No hagas nada, quedate allí, yo… te llevare la llave,¿de acuerdo? solo esperame y no hagas nada- colgó con el corazón en el pecho y salio corriendo por el pasillo,dio una vuelta a la esquina y atravesó la puerta, podía escuchar los pasos rápidos de Kate corriendo tras el y llamándolo, y luego sintió un tirón de su ropa que lo obligo a detenerse de golpe.

-¡esperame, idiota!, ¿Que sucedió?-pregunto Kate con la respiración alterada pos la carrera.

-lo siento, Kate, mi abuela esta mal, debo ir a su casa ahora-

¿y Piensas correr todo el camino hasta alli?-sonrió- anda, no seas idiota, sube a mi auto- Teddy suspiro de alivio y se encamino rápidamente al asiento del acompañante.

-no sabes cuanto te lo agradezco-

-ni lo menciones, chico guapo, solo guiá el camino.

Pasaron a buena velocida por las calles vacias. Al llegar a la cuarta o quinta casa un anciano que caminaba apaciblemente, llevaba un traje discreto,pero elegante y usaba un bastón. Era una imagen bastante desconcertante, dado el clima habitual del vecindario, todo risas y sol, y ese hombre resaltaba bastante en las calles casi oscurecidas. Cuando Teddy volvio la cabeza para observarlo y el anciano pareció devolverle la mirada, aunque eso era imposible,sus ojos eran de un perfecto blanco lechoso. «Eso es extraño, la abuela jamás me contó que uno de sus vecinos era ciego.»

La calle terminaba ante una barrera de abetos falsos y Kate dio un violento giro a la izquierda. Apagó el motor, salió, con el rubio siguiéndola. La casa estaba oscura y los
postigos cerrados. Llamaron al timbre y esperaron. Un perro ladró en alguna parte, un sonido que hacia eco en el vecindario inquietantemente vació y silencioso. Al no obtener respuesta, el rubio golpeo la puerta con fuerza la puerta, pensando que a lo mejor el timbre había dejado de funcionar.

Teddy gruño y comenzó a caminar por el jardín mientras apretaba los puños con nerviosismo, algo no andaba bien, podía sentirlo. De pronto noto un destello de luz procedente del patio trasero y rápidamente corrió hacia allí, seguido de Kate. La luz se encontraba semi escondida entre un montón de matorrales que se adentraban al bosque, cuando se acerco vio que era una linterna abandonada en la hierba; el haz de luz señalaba el bosque, una jungla de casi dos kilómetros de poso negro para campistas aficionados; el estomago del rubio se hundió. Según los locales, el bosque estaba plagado de serpientes, mapaches y jabalíes, ademas de algún que otro fantasma. El peor de los
casos posibles no era difícil de imaginar.

Kate lo alcanzo en un instante y no tardo en reparar en algo que su amigo había pasado por alto en su desesperación: un largo desgarro de aspecto desagradable en la puerta mosquitera. Soltó un silbido quedo.

-Teddy, miralo- este lo hizo casi al instante y se sorprendió- no te preocupes, la encontraremos a tiempo-.
Unos salvajes ladridos se dejaron oír a poca distancia. Ambos dieron un respingo y luego intercambiaron una mirada nerviosa. Los ladridos llevaron a una reacción en cadena por todo el vecindario y pronto llegaron ladridos de todas direcciones. Kate miro alrededor con inquietud.

- Tengo una pistola del 22 en el maletero. Tú espera aquí-Y se alejó.

Los ladridos se fueron apagando y un coro de insectos nocturnos ocupó su lugar, monót nos y extraños. Teddy la vio correr y suspiro resignado, tenia un deber que cumplir, no podia solo esperar, casa segundo contaba.
Recogido la linterna y camino en dirección a los árboles.

La noche era oscura y los ladridos ya no se oían, no había ni una otra pista de como seguir, pero sin embargo Teddy no se detuvo a pensar hacia donde era mas lógico empezar a buscar, algo parecía guiar sus pasos, al azar constante e inconsciente. Se metio entre los matorrales bajos como olfateando un rastro invisible.

Correr en un bosque de Florida, donde cada centímetro estaba ocupado por arboles, pastos altos, mosquitos y ramas fue complicado, pero se las arreglo lo mejor posible, gritando el nombre de su abuela y pasando la luz de la linterna por todas partes, e ignorando las rajaduras de su ropa y pequeños cortes en sus brazos y piernas. De pronto un destello blanco rozo la vista periférica de su ojo y corrió hacia él, era un trozo del albornoz que su abuela usaba siempre sobre su ropa de cama.
Teddy se introdujo en el próximo arbusto con renovadas esperanzas en él y paseo la luz de la linterna a un lado y a otro; las hojas estaban salpicadas de algo oscuro.

"por favor no", rezo para sus adentros; cuanto más avanzaba, mayor era el nudo que sentía en el estómago. Y entonces el sendero de maleza aplastada dio a un pequeño y sucio claro, y allí estaba ella. Sarah Altman yacía boca abajo en un lecho de maleza, con el albornoz raído y manchado, y un brazo torcido como si estuviera roto. Tenía la camisola empapada de sangre.

El tiempo pareció detenerse, y durante un minuto el chico quedo completamente anonado. Cuando logro espabilarse y volver a respirar pronuncio su nombre primero como un susurro, como tentándola a despertarse después de una siesta y luego a grito, deseperado, asustado y aturdido, pero ella no se movió.

Teddy cayo de rodillas y paso su mano mano sobre su espalda para darla vuelta. La sangre que la empapaba estaba aún caliente. Entonces vio los cuencos de sus ojos, vacíos y negros, y soltó el cuerpo aterrado. Estaba viva, pero muy débil;

-abuela-suspiro con vos temblorosa-tengo que moverte -se acerco mas a ella y noto que movía los labios.
Se inclino sobre ella con cuidado y acerco la oreja a sus labios.
-Ve a la isla, Teodore, ...ya no estas a salvo...Prométemelo.

-Lo haré. Te lo prometo, no te preocupes, todo saldra-

-Pensaba que podría protegerte -añadió- que tonta fui, debí habértelo contado...

-¿Contarme qué? -pregunto, tratando de que se quedara consciente, lo cual no parecía estar funcionando.

—Encuentra al pájaro. En el bucle. Tres de septiembre de 1943...Emerson... la carta. Cuéntales lo que sucedió.

-abuela, no entiendo-pero ella ya no lo escuchaba. Se había ido. Teddy se puso de pie con lentitud, sus piernas se sentian como gelatina.

Soltó un suspiro tembloroso y escucho a Kate gritando su nombre desde el patio trasero.

-¡ESTOY AQUÍ! - grito aterrado, la oyo corriendo hacia el, peleando contra la maleza que seguramente destrozaría su bonito vestido morado, sus pasos se detuvieron a su lado.

— ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios mío! —balbuceó, dando pasos temblorosos, mientras se trababa con palabras confusas sobre encontrarle el pulso, llamar a la policía y si había visto algo en el bosque que para Teddy se oían como murmullos confusos bajo el agua. De pronto sintió un cosquilleo extraño, y deslizo su mirada por el bosque mientras los balbuceos de Kate se perdían. Algo se despertó en el como una alarma olvidada, un instinto que no sabia que tenia, pero al mismo tiempo le era natural, y se encendía con vigor. Había algo en el bosque.

No había luna y ningún movimiento, todo estaba muerto; pero a pesar de eso, algo legritaba en su mente, constante y confiado y guiaba su linterna al lugar exacto, y durante un instante en aquella estrecha franja de luz vio un rostro que le parecía familiar, y pronto supo porque, a pesar de que no lo veía desde que dejo de tener pesadillas cuando era niño. El rostro en cuestión le devolvió la mirada, si a eso se le podía llamar mirada, ya que era una cara blanca y atroz sin ojos, pero con una boca, con como un hoyo nego de dientes y tentáculos bífidos; carne floja sobre su cuerpo encorvado, alto y delgado completaban la imagen. Teddy grito y la cosa se retorció y desapareció, sacudiendo los matorrales y atrayendo la atención de Kate quien alzó su 22 y disparó, los tiros rompieron la calma restante mientras gritaba:

-¿Qué era eso? ¿Qué diablos era eso? Algo se movió allí- Teddy estaba petrificado en su lugar, entonces perdió el conocimiento.