Los adornos coloridos yacían colocados en las paredes del patio del colegio Françoise Dupont por doquier, todos iban de aquí para allá hablando emocionados y abrazándose con su diploma en mano y otros hasta lloraban mientras se sostenían las manos prometiendo que se llamarían todos los días aún estando en Universidades diferentes.
Kagami observaba cómo todos sus compañeros se unían en un gran abrazo y gritaban felizmente por haber llegado tan lejos en este arduo trabajo escolar, acabado finalmente.
Los padres de algunos estudiantes vitoreaban a sus hijos con orgullo, otros incluso se sacaban fotos con sus antiguos maestros y compañeros de clases.
Era la única que no podía compartir esos momentos tan amenos y alegres con su familia y amigos. Sus compañeros no habían en todo el año intentado acercarse a ella por su actitud franca y cortante. No era su culpa. Había sido criada para no mostrar tan fácil sus sentimientos o debilidades, sobre todo en las debilidades.
Suspiró mientras se retiraba con cuidado el birrete y se ajustaba la capa. Miró con aborrecimiento el diploma en sus manos sin mucho interés la verdad. No le emocionaba algo tan simple cómo haber terminado finalmente el colegio.
¿Qué sentido tenía haber sido nombrada la mejor estudiante del Françoise Dupont si no tenía con quién compartir su alegría o sus logros?
De todos modos, quiso probar suerte y agarró el teléfono para llamar a su madre, cuando sonó el tercer tono, supo que no le contestaría, así que sin mucha emoción en sus palabras le dejó un corre de voz a su progenitora.
—Hola, mamá. Sólo quería que supieras que ya me he graduado, tuve una mención honorífica y una propuesta para una beca en una de las mejores Universidades de París. Sé que estas ocupada así que, no te quito más tu tiempo... llegaré a casa apenas termine el evento de despedida.
Colgó la llamada y se volvió a colocar el birrete dispuesta a abandonar este sitio. No tenía nada que hacer aquí después de todo.
—¡Kagami!
Una voz que conocía muy bien la hizo detenerse en seco y voltear pausadamente observando a Adrien Agreste correr hacia ella con sus cabellos rubios alborotados y cubiertos parcialmente por el birrete oscuro en su cabeza. Tomó un respiro antes de dirigirle la palabra.
—Que bueno que te alcancé — respiró profundo — ¡Felicidades!
—Igualmente, Adrien. — sonrió a penas, pero agradeciendo mentalmente al rubio, era la única persona hasta ahora además de los profesores, que la había felicitado.
El rubio se ajusto mejor la capa torcida y carraspeó para poner una sonrisa amable en su rostro.
—¿Vendrás a la fiesta de graduación hoy en la noche? Es la única oportunidad que tendremos todos para vernos por última vez...
Kagami tardo un poco en responder.
—No estoy muy segura. Tal vez mi madre ni siquiera me deje asistir.
—Ya le he pedido permiso a mi padre y estuvo de acuerdo con la decisión, al menos inténtalo, no me gustaría que una de mis mejores amigas se quedase fuera de esto... — suplicó haciendo sus ojos más grandes y un pequeño mojín.
Kagami lo miró cansadamente.
—Me lo pensaré — suspiró — pero borra esa expresión de tu rostro.
El rubio acató la orden y le sonrió cómo siempre.
—¡Genial! Espero verte allí, a Marinette le dará gusto que vayas...
Kagami sonrió un poco ante la mención de la azabache, también le daba gusto por su amiga, quizás podría saludarla en esa fiesta. Aunque supiera que tal vez no podría asistir.
—A mi también me dará gusto verla, felicítala de mi parte también.
—Lo haré — asintió el muchacho con entusiasmo — nos veremos en la noche entonces.
—Adiós, Adrien.
...
Aspiró aire profundamente antes de aplicarse un poco de rubor. No quería lucir tan pálida cómo siempre, aún así evaluó cuidadosamente que no se haya echado mucho.
Estaba muy nerviosa por esa noche. Aún no podía creer que su madre le había concedido el permiso para asistir.
Ni siquiera había considerado ir, de hecho, esperaba que su madre le dijera que no. Pero luego de pensarlo mejor, consideró que esta era la una oportunidad perfecta para ver a sus únicos amigos antes de verlos partir.
Adrien por lo que sabía se iba a estudiar a Inglaterra junto con Marinette, gracias a un pedido del señor Agreste para que se convirtiera en su aprendiz, así que tanto su amiga cómo su amigo, se mudarían temporalmente a Inglaterra hasta que terminaran sus estudios.
Miró su reflejo una última vez y pensó que se veía rara. Por lo general, para eventos importantes usaba sus Kimonos, no usaba este tipo de vestidos, era ceñido, con lentejuelas color rojo y le llegaba hasta las rodillas, en su cabello había colocado una flor color rojo para que combinara con su vestido y se había calzado unos zapatos de tacón negros que afortunadamente sabía manejar.
Se veía muy diferente a cómo era siempre.
«Venga, es sólo por esta noche»
Apartó un poco su fleco de su frente y bajó las escaleras para subir al auto, su madre estaba encerrada en su despacho discutiendo algo por teléfono en su idioma natal, así que ni siquiera se pudo despedir de ella.
Exhaló y miró por la ventana las calles inundadas de luces. París era preciosa sin duda, pero eso no evitaba que extrañara su tierra natal, dónde creció y aprendió sus habilidades con esgrima y el arco. Extrañaba mucho a su abuelo y a su abuela, ellos siempre confiaban en ella, más que su propia madre, y nunca paraban de decirle lo orgullosos que se sentían de tenerla como nieta.
Se olvidó rápidamente de sus recuerdos cuándo el auto de su madre anunció que ya habían llegado.
Se bajó con cuidado de que ese vestido no se alzara demás. Se le hacían más cómodos sus tradicionales Kimonos y sus getas. No se sentía cómo ella misma usando estas ropas.
«Me siento cómo si fuera un rollo de sushi entre puras magdalenas»
Escaneó el lugar igualmente decorado cómo al momento de la graduación, incluso más colorido, varias mesas colocadas a ambos lados de la cancha y un podio gigante dónde estaba colocado una batería y dos micrófonos. Seguramente iban a tocar música en vivo.
Pasó por alto todo lo demás y se dedicó a buscar a sus amigos. Por primera vez detestaba llegar tan puntual a algún sitio. Seguramente Adrien aún no llegaba y Marinette tardaría más de lo usual, cómo si no la conociera.
Bajó la mirada aburrida y se acercó a un rincón cerca de las mesas de bocadillos para esperar a que alguno de sus dos mejores amigos llegara, no podía estar deambulando por ahí cuándo no conocía a nadie.
Se frotó los brazos cuándo sintió una ráfaga de viento acariciar su piel.
Por eso odiaba los vestidos escotados.
—¿Estas bien?
La mirada castaña de Kagami se posó en la de un joven, qué llevaba junto a él una guitarra aferrada a su cuerpo y la miraba con una sonrisa amistosa.
Su dificultad para hablar con las personas se dio a conocer y sólo susurró un vago "Hola" para dar una sonrisa algo extraña que el muchacho observó con una ceja arqueada.
—No luces muy cómoda, ¿estás segura de qué realmente quieres estar aquí? — preguntó ignorando su sonrisa poco común y tratando de entablar una conversación con aquella chica apartada del montón.
La chica suspiró desapareciendo su intento de sonrisa y finalmente hablarle al chico, no quería quedar cómo una maleducada.
—En realidad no — admitió — sólo estoy aquí cómo un favor para un amigo, ni siquiera había pensado en asistir pero... aquí me tienes.
El joven la miró extrañado y luego sonrió aún más al reconocerla.
—Por supuesto, eres la amiga de Adrien, ¿cierto? Si no me equivoco, asistes a esgrima con él.
—Acertaste.
—En ese caso, permíteme. — tomó su delicada mano y la llevó a sus labios para saludarla cómo todo un caballero francés — Luka Couffaine, un honor.
—Kagami Tsurugi — se presentó finalmente retirando poco a poco su mano de las del guitarrista — eres el amigo de Marinette, ¿no?
—Efectivamente, soy uno de sus amigos, al igual que Adrien, me alegra haberte conocido Kagami, si quieres puedes venir a conocer a la banda y puedes esperar con nosotros hasta que lleguen Marinette y los demás.
—No quiero causar molestias, esperaré aquí para no importunar a nadie — desistió amablemente.
—No puedo permitir que pases el comienzo de la velada aquí sola, venga ¿vamos? — con su brazo indicó que avanzara hasta detrás del improvisado escenario.
Kagami al ver las pocas opciones que tenía, aceptó y rápidamente el guitarrista se unió a su lado para caminar hasta detrás del podio.
Al llegar pudo ver a todos los de la banda preparándose para tocar. Algunos ya los conocía porque formaban parte del grupo de amigos de Marinette, pero hubo otros a los que no reconoció.
—Hey, miren todos, ella es Kagami... una amiga de Agreste, la he traído para que conozca a los miembros de Kitty Section.
Kagami alzó levemente su mano saludando a todos, que la miraron con curiosidad.
—Es un placer conocerte Kagami — se presentó una rubia de cabello corto avanzando hacia ella y quitándose la mascara para extender su mano — soy Rose, la vocalista de la banda.
Kagami estrechó su mano con la de la rubia y observó cómo esta arrastraba a su amiga de cabello negro con ella presentándola en su lugar.
—Ella es Juleka, es nuestra segunda guitarrista — presentó.
—Hola... — saludó Juleka en un susurro carente de emoción.
—Por allá esta Iván, nuestro baterista.
El robusto chico alzó los brazos junto con las baquetas a modo de saludo sentado delante de la batería.
—Y por supuesto ya conociste a Luka — comentó emocionado — es nuestro guitarrista principal — argumentó.
Luka mostro sus dedos en una señal de victoria y en seguida tocó las cuerdas de su guitarra para afinarla.
—Me alegra haber conocido a todos los integrantes de Kitty Section — comentó Kagami — espero no causar molestias mientras espere aquí a mis amigos.
—¡Para nada! Estamos contentos de tener algo de compañía antes de subir al escenario — explotó Rose con su ánimo de siempre.
Los labios de Kagami tiraron a una suave sonrisa y las luces de pronto se apagaron para ser encendidas de nuevo, esta vez de colores en rosa, celeste y blanco, que apuntaban al escenario, indicando que la banda debería subir.
Todos se prepararon para transportar las cosas arriba del escenario mientras su amigo Max colocaba los efectos de humo para cubrir a los integrantes mientras subían.
—Nos toca — mencionó Luka colocándose la máscara — deséanos suerte, Kagami — dijo dirigiéndose a la japonesa.
—Les irá bien, no necesitan suerte — argumentó.
Luka sonrió y la miró a través de la máscara sobre el hombro empezando a subir los escalones.
—En ese caso, merci beaucoup... jolie.
Kagami ocultó su débil sonrojo desviando la mirada del guitarrista y prestando atención a la banda presentándose y empezando a tocar una canción movida, haciendo que todos los recién graduados gritaran de euforia y bailaran en su mismo sitio siguiendo la letra de la canción.
Kagami sentía la música retumbar en sus oídos y al mismo tiempo un enorme deseo de bailar, tanto que golpeó su pie contra el suelo tratando de complacer una mínima parte de lo que deseaba su cuerpo.
Alejó sus pensamientos al oír la voz de Marinette llamarla a lo lejos.
—¡Kagami! Me alegra que decidieras venir, ¿te diviertes? — preguntó mientras la abrazaba.
Kagami le devolvió el abrazo levemente mientras un intenso alivio se expandía por sus venas, ya no estaría más sola.
—No esta nada mal, esta música es estupenda...
—¡Lo sé! Luka es súper talentoso cuando se trata de música, te lo presentaré a penas termine de dar su concierto — prometió.
—Ya lo hice.
—¿En serio?
—Si, tu amigo Luka es muy amable.
—Es un chico muy agradable es cierto, espera a que lo conozcas un poco más — agregó.
Pasaron la mayor parte de la fiesta escuchando a Kitty Section tocar varias canciones y Marinette junto con Adrien habían logrado que incluso gritara y animara a Luka y a sus amigos cuando terminó la última canción.
Fue la primera vez que pudo experimentar la diversión junto con sus amigos. Y estaba feliz por eso.
Luka agradeció por el micrófono a su público, y abandonaron el escenario haciendo una seña con las manos que la mayoría del público imitó junto con un chillido.
Kagami nunca había presenciado un concierto en vivo, fue de lo más genial y alocado. Su madre la mataría si supiera que había gritado a todo pulmón el nombre de una banda.
Con paciencia Luka bajó los escalones y se topó con sus amigos llenándolo de ovaciones y palmadas, su mirada llegó a posarse sobre cierta chica y avanzó hacia ella de manera casual y con la calma inundando sus facciones.
—¿Qué tal te ha parecido tu primer concierto? — inquirió apoyándose en la pared en la que esta estaba reposada.
—¿Cómo sabes que este era mi primer concierto? — pregunto de vuelta entrecerrando los ojos esquiva.
Luka se encogió de hombros restándole importancia.
—No tienes pinta de que hayas asistido a muchos conciertos en tu vida la verdad, ¿puedes culparme? Emites una melodía tranquila y elegante — explicó cómo si fuera normal.
—¿Cómo?
—Si —asintió tomando su guitarra — algo así... — con las cuerdas de abajo solamente, entonó una pieza musical muy pequeña y relajante que la hizo cerrar los ojos e imaginar que estaba sumida en un profundo lago de agua cristalina.
El ritmo relajante pasó a ser uno un poco más animado haciendo que su cabeza se moviera al ritmo sin que ella pudiese evitarlo.
—Una melodía interesante, de las que casi no hay...
—¿Lo dices para no hacerme sentir cómo un bicho raro que nunca ha ido a un concierto de música?
Luka volteó la cabeza hacia ella con una expresión extrañada.
—No lo dije por eso... tus notas emiten un sentimiento algo complicado de descifrar — meditó cerrando los ojos — parece que... entre ello esta lo qué es la preocupación y esa sensación de libertad que siente tu alma...
—Parece que eres muy bueno leyendo los sentimientos de los demás.
—Es algo que he aprendido con el paso de los años junto con la música, quiero convertirme en el próximo Jagged Stone en un futuro. — habló soñadoramente mirando al cielo estrellado — hablando de sueños... ya te has graduado por fin, ¿Que piensas hacer después de esto?
—Ir a la Universidad...
—Eso es correcto, pero me refería a... ¿Cuál es tu sueño?
—¿Mi sueño?
—Todos tenemos sueños por los que luchar — argumentó sabiamente mientras afinaba las cuerdas de su guitarra distraídamente — ¿Cuáles son los tuyos? ¿Algo con lo que hayas deseado ser toda tu vida...?
La chica lo pensó por unos momentos tratando de hallarle sentido, no tenía claro qué era lo que quería ser o estudiar, puesto que nunca antes le había preguntado algo que ella quisiera hacer, era un cúmulo de emociones dispersas por toda su mente.
No supo que responder, aún no estaba lista para responder esa pregunta.
—No lo sé...
Los ojos de Luka se abrieron y pronto entendió a lo que se refería, dejo de hacer preguntas y miró en la misma dirección en la que posaba la mirada de la chica.
—Ya veo.
—¿Es malo no tener sueños a estas alturas? — preguntó con curiosidad al guitarrista.
Luka negó con la cabeza a la vez que respondía.
—No es algo malo, malo es dejar que controlen tu vida cómo si fuera la de ellos...
Kagami bajó la mirada al entender la indirecta, mordiendo su labio inferior con brusquedad.
—Supongo...
Quedaron callados por un par de minutos hasta que una canción lenta se dejó escuchar por todo el Instituto, Nino estaba haciendo de Dj e invitaba a las jóvenes parejas a bailar una balada dentro de la pista.
Muchas parejas ya estaban en la pista divirtiéndose, otros solo aguardaban en las mesas de bocadillos atragantándose de estos, era un ambiente en cierto modo divertido.
Suspiró mientras se arrinconaba más a la pared.
Luka observó su cambio de humor, volteó a ver a la pista de baile y luego a su acompañante.
—¿Quieres bailar?
—¿Qué te hace creer que quiero bailar?— mencionó ocultando el rostro y desviando a toda costa la mirada color turquesa del caballero.
—Es mucho mejor que pasarse el resto de la noche sin moverse de aquí... ¿Acaso tampoco eres buena bailando? — preguntó divertido extendiendo su mano hacia ella para que la tomara.
Kagami frunció el ceño regresando las mirada, si había algo que no le gustaba, era que comentaran que ella no podría hacer algo.
Sujetó con firmeza la mano del chico y lo arrastro a la pista de baile para comenzar un ritmo lento y coordinado, ambos eran muy buenos bailando.
—Parece que me equivocado esta vez Madmoiselle, usted en definitiva, sabe bailar...
—Tú tampoco lo haces mal — devolvió el cumplido dando una vuelta suave — aunque podrías mejorar... — bromeó ampliando su sonrisa.
Luka rió suavemente mientras atrapaba su cuerpo en un abrazo siguiendo el ritmo lento de la balada.
—Me complace oír eso, tenemos mucho que aprender del otro entonces... — sugirió en un leve susurro.
Esta fiesta de graduación fue un bonito recuerdo que atesoraría por siempre. Desde luego también guardaría el recuerdo de cuando conoció a Luka y cómo le dio las fuerzas necesarias y la motivación suficiente para enfrentarse a su madre.
Estaba cansada de seguir siempre las reglas de su familia.
Su madre no estaba para ella, así que ella tampoco estaría dispuesta a tratar con una mujer que solo se dedicaba a hacerla menos y a encerrarla cómo si tuviera todo el derecho de tenerla a su lado por siempre.
Giró lentamente encontrando esa mirada turquesa nuevamente.
Quizás... ella también debería cambiar de objetivo.
¡Hola! ¡Hola!
Y arrancamos con nuestro primer cap de la "Week Lukami" organizado por MarinetteHernandez.
Jajaja yo no aprendo Xd, estoy hasta el tope de trabajo con mis propias historias y con Collabs y me vengo a meter en esto jeje, es que fue muy tentador U.U, ¿Acaso pueden culparme? ¡Amo a esta pareja! Y no iba a desaprovechar esta oportunidad...
Así que solo me queda decirles, qué espero en serio que les haya gustado este OS, para los muchos que se vienen con Luka y Kagami cómo nuestra pareja principal.
¿A quién mas le gusta esta hermosa pareja?
Coméntenmelo si es así...
Estoy emocionada por haberme unido a la Semana Lukami, así que espero que ustedes lo estén al igual que yo.
¡Un beso a todos!
Nos vemos en los días siguientes con un nuevo cap!
¡Ah! Y una vez más les recomiendo la cuenta que tengo con mi amiga "TheCrystalOfDreams" ¿Visitarían nuestro perfil para apoyarnos con vuestros comentarios?
Ahora si, eso es todo
¡Bye, bye!
