Las semanas pasaban rápido. La amistad entre Kagami y Luka se volvió más fuerte que nunca. Aunque fueran tan distintos, había cosas que a ellos les resultaba interesante del otro. Cómo las canciones de Luka y los acordes de guitarra que practicaban de vez en cuando, o las estocadas de esgrima que Kagami realizaba, asombrando a Luka.
Fue así que decidieron probar suerte, haciendo todas las cosas qué el otro hacía.
Luka fue el primero en enseñarle a Kagami a tocar la guitarra. Aunque fue un suplicio para la esgrimista memorizar y tocar tantos acordes a la vez en el último minuto, se dio ánimos así misma diciéndose que una clase de guitarra no la vencería.
«Vamos, una vez más...»
Doblegó sus dedos un poco más arriba para apretar las cuerdas y con la otra mano comenzó a tocar la melodía que Luka le había indicado.
Una vez más...
No le salió.
—Rayos... — murmuró entre la frustración y el cansancio.
—No te preocupes — la tranquilizó Luka — la primera vez siempre es difícil — la alentó — recuerdo que a Marinette le tomó un mes aprender a tocar ese acorde. A ti te llevó menos tiempo en aprenderlo, ya verás que lo conseguirás.
Kagami le sonrió y volvió a intentar una vez más. Y otra, y otra... hasta qué sus esfuerzos dieron frutos al tocar de manera lenta y algo tardada, pero lo había conseguido sin ayuda de nadie... y eso, le causó una satisfacción gigantesca que la hizo sonreír aún más y ganarse el reconocimiento de Luka.
—Cada vez logras sorprenderme más — alegó — se ve que cuándo quieres algo, luchas por conseguirlo... es dice muchas cosas buenas de ti.
—Agradezco mucho que te tomes la molestia de enseñarme a tocar la guitarra Luka — agradeció la bella esgrimista — eres muy buen maestro.
Luka se encogió de hombros restándole importancia.
—Me pone muy feliz que hayas aceptado mi oferta de enseñarte... aunque, siéndote honesto, pensé que declinarías.
Este comentario llamo la atención de Kagami.
—¿Por qué pensaste eso? — preguntó con curiosidad.
Luka se dedicó a tocar acordes al azar y después de unos segundos respondió a la duda de la bella chica sentada en el banquillo a su lado.
—No creí que quisieras involucrarte con alguien cómo yo de todas maneras —habló con naturalidad — mucho menos que decidieras practicar algo diferente a lo que acostumbras.
Eso hizo que Kagami frunciera el ceño en desacuerdo.
—Eso es una tontería. — afirmó.
—Lo sé — sonrió Luka — ahora estoy seguro de que tú no eres esa clase de chica.
La esgrimista en el fondo de su corazón agradecía profundamente el haber conocido a Luka. Eran totalmente opuestos, pero el chico tenía una vibra interesante que la llamaba a descubrir su otra personalidad a gritos.
—Gracias, Luka.
Un momento de silencio se propagó por la alcoba del músico y quién lo rompió fue Kagami al hacerle una propuesta interesante al muchacho.
—¿Qué te parecería tomar clases de esgrima conmigo los fines de semana?
La pregunta hizo que Luka, qué tenía los ojos cerrados, los abriera para observar impactado a la chica frente a él.
—Yo... no lo sé — argumentó carraspeando un poco y volviendo a tocar con algo de incomodidad.
Kagami tomó el mástil de la guitarra con su mano izquierda apretando las cuerdas e impidiendo que tocara más la misma absurda melodía cuándo estaba nervioso.
—No lo sabrás ni lo intentas — alentó al igual que él había hecho con ella.
Luka se rascó la mejilla nerviosamente tratando de no mirarla a los ojos. ¿Tendría que ceder?
—Escucha Luka, me has ayudado mucho últimamente, y quiero devolverte el favor enseñándote lo único que con años he practicado con esmero y dedicación — dijo con seguridad en su voz.
Luka lo pensó por un momento y cometió el error de observar el rostro delicado e impasible de la esgrimista. Su piel pálida adornada hermosamente con pequeñas pecas y su boca sonrosada, sus ojos cafés esperando ansiosamente una respuesta de su parte.
Luka se reñiría por esto pero esos ojos lo desarmaron. Así que sin más remedio asintió.
—Bien, ¿Cuándo dijiste que empezábamos? — cuestionó una vez que pudo formular palabras.
—Iniciaremos mañana al medio día en los jardines de Luxemburgo, no llegues tarde — advirtió tomando su bolso y despidiéndose con un gesto de Luka.
Luka levantó la mano en un gesto también y volvió a tocar su melodía preocupado.
No estaba inquieto por las enseñanzas de Kagami. Sabía que ella era estricta con respecto a algunas cosas, y quizás eso es lo que llamo su atención en ella desde el primer momento. Que fuera diferente a cualquier chica, decidida, apasionada y con un pensamiento propio.
Pero... así cómo todos, estaba al tanto de qué la chica odiaba no ser la primera en todo. Algo admirable pues lo qué quería lo conseguía...
Sus uñas pintadas pasaron una vez más por las cuerdas de su guitarra para calmar su pulso acelerado y cerró los ojos obteniendo un momento de paz.
Ya vería la reacción de Kagami mañana... esperaba que no lo cortara en pedacitos con su espada.
...
—Llegaste — sonrió Kagami una vez que vio a Luka avanzar hacia ella y dejar su bolsa de deporte en una banca junto a ellos.
—No es de caballeros dejar plantada a una dama — debatió alzando sus hombros. — además, no es cómo si tuviera más opciones.
Kagami asintió y dejó sus cosas a un lado de la bolsa de Luka. Ella ya estaba vestida para la ocasión. Con su uniforme rojo cereza entallando su madura figura y su espada limpia y brillante en sus manos.
—¿Preparado? — preguntó apuntándolo con su espada.
—¿Tengo que estarlo?
—No puedes bajar la guardia en ningún momento, ¿oíste?
—Cómo ordene, jefa — dijo Luka colocando una mano en su frente.
—Bien — Kagami abrió su maleta y de ahí sacó una espada idéntica a la que traía, pero con la diferencia de que esta la usaba para practicar. Era un florete de práctica.
La tomó cuidadosamente y se la entregó a Luka junto con un casco que había traído.
La esgrimista colocó en las manos de Luka la delgada espada y sin que pudiera decir algo más le puso la careta ocultando su rostro.
—Seguro conocerás las reglas básicas del esgrima, ¿no es así?— interrogó la chica caminando unos metros lejos de él.
—Ehh... ¿Algo así? — mencionó con la careta puesta en su sitio.
Kagami asintió y apunto con el arma a su compañero de práctica.
—Eso es suficiente para mi. — se puso el caso y seguido de eso una pose de batalla — ¡Engarde!
La chica se abalanzó hacia su contrincante sin darle lugar a que este se defendiera y derribándolo en un sólo momento, con su espada volada a unos metros de ellos.
Kagami levantó la careta para dejar ver su rostro en una mueca de confusión.
—Dijiste que sabías las reglas básicas... ¿Por qué no te defendiste siquiera? — pregunto extendiéndole la mano para que se levantara.
Luka la tomó y bajó los hombros derrotados.
—No reaccioné pronto... lo lamento — se disculpó retirándose la careta unos instantes — lo intentaré de nuevo.
Kagami asintió y volvió a colocarse en una pose de combate lista para atacar. Luka hizo al igual una pose y él fue el que inicio el ataque esta vez, aunque algo desganado y alentando sus movimientos, cosa que Kagami notó de inmediato, y que corroboró con el hecho de que lo tiró al suelo sin ningún esfuerzo. Parecía que Luka se dejaba ganar a propósito... Kagami reconocía eso... estaba enfadada con Luka por dejarla ganar así de fácil... así que retiró la careta con pesar y lo enfrentó.
—¡Parece que ni siquiera lo intentas! ¿Acaso estás jugando conmigo? ¿No te interesa que te enseñe algo que es importante para mi? — exclamó con la mirada dolida y molesta con el
—No, no Kagami... sé que esto es importante para ti, t-te juro que no es mi intención...
—¡Pues no lo parece! Más bien creo que estas burlándote de mi con tu vano intento por aprender, ni siquiera le pones empeño... — arguyó.
Luka bajó la cabeza sintiéndose un imbécil, no debió ser tan obvio con respecto a dejarse ganar, sabía que Kagami lo notaría y aún así lo hizo evidente, debió haberla ofendido haciéndole pensar que ella cómo una chica no podría con movimientos tan fuertes.
Ahora quería remendar ese error.
Aún en el suelo, bajó su careta ocultando su rostro avergonzado y rodando por el césped para tomar la espada con su mano enguantada.
El movimiento fue tan rápido, que Kagami a penas y pudo esquivarlo, parecía un rayo color azul blandiendo a la perfección y de manera ruda el florete de practica, la chica pronto tuvo dificultades para esquivar tantas estocadas al mismo tiempo, así que recurrió a la misma acción hecha por el pelinegro, la de tirarse al suelo para esquivar el próximo ataque y llegar a la parte de atrás de su compañero, quedando a salvo por unos momentos.
Otro choque de espadas se propagó por el parque solitario y ambos chicos quedaron en la misma posición de batalla formando una X con cada una de las espadas.
El pecho de Kagami subía y bajaba de manera rápida. El sudor hacía que su corta cabellera se pegara a su cráneo y sus músculos estaban tan entumecidos que cadi doblega sus rodillas por el cansancio. Jamás, en toda su vida. Había estado tan agotada después de una batalla de esgrima.
Luka conocía de sobra las técnicas y las reglas del esgrima, y agarraba la espada de una manera diferente pero de igual manera funcional, su pose de batalla era elegante y totalmente rígida. Y lo más sorprendente era... que habían quedado empate.
Retiro su careta con brusquedad al mismo tiempo que Luka, escudriñando con sus ojos cafés al muchacho, sorprendida y completamente confundida, si Luka era bueno en el esgrima... ¿Por qué se había dejado vencer? ¿Por qué le había ocultado que sabía esgrima?
No titubeó cuándo se lo preguntó.
—¿Cómo es que sabes pelear? Dijiste que no sabías nada sobre esgrima...
Luka se rasco la parte trasera de su cabeza.
—Nunca dije eso — intercedió — sólo dije que no estaba seguro de aprender esgrima.
—¿Entonces por qué aceptaste aprender esgrima conmigo? Pudiste decirme que ya sabías...
—Te veías muy ilusionada por enseñarme, y no quería tener que arrebatarte esa ilusión, ahora se que no debí haberlo hecho... ¿estas molesta? — cuestionó mirándola con arrepentimiento.
—Estoy molesta — confirmó.
Luka bajo la cabeza apesadumbrado, no esperaba que no estuviera enojada después de todo.
—Pero me molesta el que te hayas dejado vencer de una manera tan estúpida. Si algo detesto es que la gente no acepte que tiene habilidades y las aproveche.
—No soy un esgrimista profesional cómo tú Kagami, mi pasión es la música, que sea bueno en algo no quiere decir que realmente eso es lo que me gusta.
El silencio los consumió mientras que el par se sentó en la banca dónde dejaron sus pertenencias, ninguno tenía ganas de decir algo. Al menos no en esos momentos tan tensos.
Luego de cinco minutos sin decir una sola palabra, Kagami cómo siempre tomó el inicio de la conversación.
—Y... ¿cómo aprendiste? — preguntó Kagami con curiosidad, le costaba imaginar a Luka practicando un deporte tan sofisticado.
—Es algo gracioso en realidad — se rió sintiéndose un poco más cómodo — mamá cree que al vivir en un barco es necesario aprender técnicas de defensa personal — explicó — esta obsesionada con los piratas, así que es esgrima fue el primer deporte que nos hizo practicar a mi hermana y a mi de niños. A diferencia de mi hermana, yo me tomé un poco más en serio lo del esgrima, sin embargo, dejé de practicarlo a los doce, cuando fue donde vi a Jagged Stone por primera vez en televisión y me di cuenta de que mi verdadera vocación era la música. — recordó con un brillo especial en sus ojos — sin embargo aún tengo presente algunas técnicas de esgrima, el que me propusieras practicar contigo me hizo recordar a cuando descubrí que esto no era lo mío, si no componer música.
Kagami se sintió una tonta. Sin querer había obligado a Luka a revivir su pasado.
Sus pequeñas manos apretaron los lados de la banca sin querer. Luka era realmente bueno en el esgrima, tenía uno que otro movimiento diferente, seguro porque el esgrima que le habría hecho practicar su madre, era combinado con distintos movimientos de una batalla pirata. Eso tenía sentido, ahora entendía por qué se había sentido tan cansada después de la batalla. Estaba acostumbrada a tratar con los tradicionales movimientos de esgrima.
De pronto su semblante pensativo cambió por uno alegre y cálido, algo muy raro en ella.
Miró de soslayo a su acompañante y levantó la barbilla pensando en cómo romper esa burbuja de incomodidad.
—Sabes, quizás puedas enseñarme un par de trucos con base a lo que aprendiste — sugirió — me serían de mucha ayuda.
Luka sonrió levemente volteando su cabeza para ver a la muchacha.
—Sólo si estas dispuesta a seguir con tus clases de guitarra — condicionó.
—Dalo por hecho, nunca me doy por vencida — alego con seguridad.
—Yo sé que no. Eso es lo que te hace increíble...
La japonesa desvió la mirada para ocultar su sonrojo casi imperceptible y luego de un rato de estar sentados, decidieron que era hora de irse.
Con tranquilidad se levantaron de sus respectivos asientos y caminaron con sus cosas fuera del parque. Habían tenido un día lleno de sorpresas, talentos ocultos y promesas.
Después de todo, habían tenido un día emocionante.
¡Regresé!
¡Estoy viva! Y no había subido otro OS de esta historia porque me agarraron de sorpresa con unos exámenes de la Uni y tuve que estudiar :"v ahora aue ya los di me siebto tranquila y trataré de publicar los demás caps en los que me atrasé.
¡Disculpen la demora de esta escritora novata! ¡Please!
Si encuentran alguna falta ortográfica disculpen de todo corazón, trataré ee ponerle atención a ese tema.
Una vez más, gracias por leer a esta hermosa pareja.
Y nos leemos pronto, en otra historia .
¡Bye, Bye!
