Crónica de Una Despedida Anunciada
Itachi se ve en la obligación de casarse con una desconocida para salvar la empresa de su familia. Sakura sabe que su relación con él ha terminado.
-¿Disculpa? – Itachi no pudo evitar ver a su padre con una ceja arqueada.
Estaban en su casa, exactamente en el despacho de su padre.
Fugaku suspiró.
-Sé que me has oído bien, Itachi – dijo, para agregar, casi de inmediato - sabes que la empresa está pasando por su peor momento. Necesitamos establecer una alianza con una empresa del mismo nivel que la nuestra. Y tomando en cuenta que a la hija de los Akasuna está… enamorada de ti, debemos aprovechar esa ventaja para acercarnos a ellos. Vas a pedirle que se case contigo. Sólo asi salvaremos la empresa, además… – Fugaku fue interrumpido por su joven hijo.
-No lo haré – dijo Itachi, extremadamente serio –No pasaré el resto de mi vida al lado de una persona que ni siquiera conozco.
-Tendrás tiempo para hacerlo – repuso el mayor de los Uchiha, irritado por el ataque de rebeldía de su hijo.
-No me importa, no me casaré con una persona que no quiero… - Itachi se vio interrumpido por su padre.
-¿Y con quién te casarías? ¿Con la chica Haruno? – dijo el hombre. Itachi se sorprendió porque su padre supiera de su relación con Sakura. Lo observó enojado. De seguro había enviado a Morio, su eterno lacayo, a vigilarlo. Ajeno a sus pensamientos, Fugaku continuó – ¿Es en serio, Itachi? Esa chica no está a nuestro nivel.
-No es eso lo que quiero de ella –repuso el joven, visiblemente molesto.
-¿Y qué es lo que quieres entonces? Hay mujeres mucho más bellas que ella. Deja los amores de adolescencia fuera de esto. Estamos hablando de nuestro futuro. De tu futuro como mi heredero – hizo una pausa, observando detenidamente las reacciones de su hijo, de su orgullo. Agregó –El futuro de Sasuke está en tus manos, recuérdalo.
Itachi se permitió pestañear, aún más enojado de lo que estaba. Su padre había caído muy bajo al utilizar a su hermano menor para chantajearlo. Sabía que Sasuke era una de sus debilidades, al igual que Sakura.
-Si no lo haces por Sasuke, al menos hazlo por esa chica a la que le profesas tanto amor – Dijo Fugaku, casi con desprecio –Puedes estar seguro que no tendré contemplaciones con ella si tú la eliges. Después de todo, sabes que puedo arruinar su futuro como médico con sólo hacer un par de llamadas.
Esa fue la gota que acabó con la paciencia de Itachi.
-¿Cómo te atreves? –gritó el joven, olvidándose que el hombre frente a él era su padre.
-Es por el bien de la familia, entiéndelo –Fugaku se levantó de su silla, visiblemente enojado por el arrebato de su hijo.
-Habla por ti mismo, padre. No finjas que ahora te preocupas por tu familia. No después de que sé que has estado engañando a mi madre –Itachi escupió las palabras con desprecio, y su mirada reflejó lo mismo.
La mano de Fugaku chocó rápidamente en la mejilla derecha de su hijo en cuanto esas palabras salieron de su boca, haciendo que la cara del joven se girara hacia ese lado.
-¿Qué es lo que te ha metido esa niñata en la cabeza para que te enfrentes con tu padre? –vio como Itachi regresaba su mirada a él, y se sorprendió al ver sus ojos. Itachi jamás lo había visto de esa manera. Era una mirada cargada de odio.
-Estas equivocado si piensas que voy a hacer obedientemente lo que dices – estaba dispuesto a marcharse, pero la voz de su padre lo detuvo.
-Entonces, ¿Estás dispuesto a ver cómo arruino la vida de tu noviecita? No me provoques, Itachi.
El menor sólo pudo apretar los puños fuertemente, tratando de contener su ira. Sin mirar atrás, salió del despacho.
Una semana después.
Sakura caminaba tranquilamente por la calle en dirección a su casa. Había tenido clases en la mañana y ahora regresaba temprano a su domicilio. Llevaba puestos los audífonos, escuchando una de sus canciones favoritas.
If you're lost you can look and you will find me, Time After Time
If you fall I will catch you I'll be waiting, Time After Time
Tarareaba, con voz melodiosa.
Llegó a la puerta de su hogar y se percató que había un periódico al pie de esta. Curiosa por el hecho (en su casa no recibían el periódico, su papá era quien lo compraba), lo levantó. Grande fue su sorpresa cuando leyó la portada del mismo, y sobre todo, la imagen que lo acompañaba. Una foto de su novio.
El soltero más codiciado del país, Itachi Uchiha, hijo mayor de la Corporación Uchiha, se compromete con Aiko Akasuna, la hija del millonario Haru Akasuna.
Se especula que el joven estuvo manteniendo una relación en secreto con…
Sakura dejó caer el periódico y llevó sus manos a su corazón, sintiendo la inquietud en el.
Ella lo sabía. Sabía muy bien que ese día llegaría, pero prefirió ignorarlo. Prefirió creer que todo saldría bien entre ellos. Y así había sido, después de cuatro años de relación, ellos habían superado muchas cosas. Pero esta vez ella sabía que no sería así.
Sonrió amargamente dándose cuenta que ese periódico no apareció ahí por casualidad. De seguro era cortesía del papá de Itachi. Ese hombre que siempre había tratado de alejarla del joven Uchiha.
Entró a su casa, y se dirigió directamente a su cuarto, ignorando los llamados de su mamá.
Se tendió boca abajo en su cama, y no pudo evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. Abrazó su almohada y ahogó ahí el grito de dolor que salió de sus labios.
Pasaron algunos minutos cuando oyó que tocaban su puerta.
-Hija, amor – llamó su mamá –Itachi está afuera, esperándote. ¿Iban a salir hoy? – dijo la mujer.
Sakura se sorprendió. Inmediatamente limpió todo rastro de lágrimas de su rostro, suspiró tratando de tranquilizarse, puso su mejor cara para no preocupar a su madre y finalmente, salió de su habitación.
-No me dijiste que saldrías – dijo su mamá, mirándola con una sonrisa.
Sakura sonrió, o al menos trató de hacerlo.
-Yo también estoy sorprendida, no sabía que vendría – dijo.
-Anda, entonces. No lo hagas esperar – le animó.
Sakura asintió.
-Hasta luego, mamá –se despidió de ella dándole un beso en la mejilla, y se encaminó a la puerta. Antes de abrirla, suspiró, sabiendo que tendría que enfrentar uno de los momentos más dolorosos de su vida.
Quizá el más doloroso, pensó.
Salió de su casa, y observó a Itachi, recostado en su auto, esperándola.
-Itachi – dijo Sakura, llamando la atención del joven.
Itachi se volvió hacia ella, y no le hizo falta verla dos veces para notar que había llorado. La conocía demasiado. Eso lo hizo apretar sus manos en puños.
Sakura se acercó a él, quedando a unos cuantos pasos y sonrió, pero la sonrisa no llegó a sus ojos jade.
-¿Qué haces aquí? No me dijiste que vendrías – le dijo, tratando de aparentar normalidad.
El joven la miró de una forma que Sakura no supo cómo interpretar. Había muchos sentimientos en esa mirada: amor, dolor, tristeza, desesperanza…
Itachi se acercó a ella, eliminando la distancia entre ambos y la abrazó. Sakura abrió un poco los ojos, sorprendida. Itachi no era muy dado a dar muestras de cariño en público. A Sakura le supo a despedida, y sintió que su corazón se encogía y se le formaba un nudo en la garganta.
Le abrazó, como si de verdad no lo volvería a ver. Se aferró a él esperando no separarse nunca.
Después de algunos segundos sin separarse, Itachi le soltó, la miró a los ojos y le dedicó una sonrisa de esas que a ella tanto le gustaban, una sonrisa discreta, como él. Pero Sakura nunca lo había visto tan triste en su vida. Aunque sus ojos ónix se iluminaron como cada vez que la miraba, Sakura pudo notar que algo no estaba bien. Y es que nada estaba bien.
Ajena a sus pensamientos, Itachi colocó sus manos en las mejillas de su novia, y besó su frente con ternura.
Sakura sintió que su corazón se detenía. Contuvo las ganas de llorar.
Itachi retiró las manos de su rostro y, buscando la mano de la joven, le dijo.
-Necesito hablar contigo –Tomándola de la mano, la condujo a su auto. Le abrió la puerta y luego se dirigió al asiento del conductor.
Ninguno de los dos fue capaz de romper el silencio que los envolvía. Silencio que no presagiaba nada bueno.
Después de algunos minutos, Sakura supo a dónde se dirigían. El lugar donde había iniciado todo. Y donde, probablemente, todo terminaría.
Itachi pensó que no había un mejor lugar para hablar que esa cafetería. Ese lugar significaba mucho para ambos. Ahí se habían conocido. Ahí, Itachi supo que acababa de conocer a la que sería el gran amor de su vida.
Porque la joven de cabellos rosados y mirada jade había conquistado su corazón desde que la vio, y al conocerla mejor, se dio cuenta que sus ojos no lo habían engañado. Era ella la mujer que había estado esperando y que se había resignado a no encontrar, después de tantos fracasos amorosos.
Sakura llenó de colores su vida. Y creía que el destino se estaba burlando de él al alejarla de su lado de esa manera. Su vida estaba resultando un chiste de mal gusto.
Llegaron a la cafetería. Ambos, inconscientemente, suspiraron a la vez. Preparándose para un momento que ni ella ni él esperaban que llegara.
Esta idea se me ocurrió ayer por la mañana, y tuve la necesidad de escribirla de inmediato. Retrasé un poco su estreno porque, accidentalmente, el segundo capítulo se borró.
Inicialmente, la idea era que fuera un capítulo único. Pero sentí que había quedado muy largo, así que decidí dividir la historia en dos capítulos.
Ya subiré el segundo ;)
