Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Actualización, yeyyyy! Anteúltimo capítulo, me complace decir que le próximo será el último de esta historia que se alargó muchísimo, pero en fin, estoy muy satisfecha con el resultado. Creo que se van a sorprender mucho con todo lo que va a suceder más les vale que se sorprendan, porque puse mucho empeño en este cap. Va una dedicatoria rápida para Agatha Cris que siempre está al pendiente y es tan bonita y dulce, cuando quiere jajaja.
Bueno, si les gusta la historia más les vale que den señales de vida. De su aliento depende que actualice las demás, denme amor que lo necesito. Eso sería todo, nos vemos!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime (Levi jamás morirá porque las leyendas nunca mueren, sabelo), la historia si es de mi completa invención.
Advertencias: palabras altisonantes, algo de vulgaridad, y corte de mambo al final (¿queseso? lean y verán), sustos de muerte, eso sería todo, se vemos.
.
.
"El universo no permite la perfección".
Stephen Hawking
.
.
Estos días han sido la puta gloria. He comido mejor que nunca, o será que Eren se ha esmerado. Cocina él porque no deja que yo lo haga, dice que mejor descanse. Es protector, cuidadoso, sé que no empezamos con el pie derecho, pero ha mejorado notablemente, me encanta, estoy a gusto. Retomé las labores de limpieza, donde también me ayuda si le queda tiempo, además ya han salido los primeros brotes de la huerta (al parecer las semillas que junté y las que habían servían todas), tanta lluvia y sol ayudan también. Es la tarea que más me gusta, me emociona ver como vamos progresando. Oh, es verdad, hay otra "tarea" que me gusta por encima de todas, pero no sé si llamarlo tarea.
Después de la primera noche que estuvimos juntos parece que se ha despertado en mí una sed insaciable de lujuria. Lo deseo todo el tiempo y es recíproco, basta que le lance alguna miradita que lo tengo encima mío, nos arrancamos la ropa y me invade con rudeza, me aprieta el cuerpo de una manera que a veces deja sus dedos marcados porque Eren no mide mucho su fuerza, a mi me gusta. Creo que me adapté muy rápido a su forma de amar, le gustan los besos, los roces, las caricias y yo también.
Ahora que tengo un poco más de experiencia, cualquier lugar es bueno para amarnos, la mesa, el sofá, una silla, las escaleras, el baño, incluso la huerta, nunca tenemos suficiente del otro. Tanta pasión, buena comida y cosas para hacer nos ha sumido en una convivencia armónica, ideal, tanto que parece que estoy dentro de una burbuja de paraíso. Esos días donde estuve atado, donde quería huir, donde lloraba miserablemente, esos días de miedo y desesperación son como pinceladas pesadillescas que han quedado indefectiblemente enterradas en mi psiquis. De tanto en tanto, especialmente al ocaso pienso en mis padres, ya no sé cuánto tiempo ha pasado, me duele pensar en ellos buscándome, llorando y sufriendo por no saber de mí, realmente no sé si podré reunirme con ellos de nuevo.
Son solo en esos breves momentos de reflexión que mi semblante se pone serio y me duele el corazón, como si una espina lo atravesara y fuera imposible quitarla. No quiero hablar con Eren al respecto, tal vez es que no quiero admitirlo, pero sigo teniendo miedo, miedo que todo se termine. Después de todo aunque las cosas cambien yo sigo siendo un prisionero. Me hace ilusión pensar que tal vez, aunque sea solo un poco, Eren pueda llegar a enamorarse de mí. Pero incluso si se enamorara... ¿qué sucedería con nosotros? Sin dudas no podría presentarlo en casa, si Farlan se enterara de que Eren es mi secuestrador...
¡Farlan!
Miro mis manos tratando de desviar esos pensamientos, pero no puedo. La familia de Farlan mataría a Eren, eso es un echo, aunque tal vez me desprecien por haberme acostado con él, no me molestaría si me rechaza. Me río solo, ¿síndrome de Estocolmo, eh? Nunca en mi vida creí que eso realmente existía, pero al parecer todos los rehenes, o casi todos, caemos en eso en cierto momento ¿Qué siento por Eren? ¿Es solo esta presión psicológica donde lo veo como un mesías que puede salvarme, es sexo desenfrenado que me da mucho placer físico o simplemente me gusta y ya? Lo miro a través de la ventana de la cocina, está removiendo la tierra de la huerta y arrancando algunas malezas. Se ve hermoso con el sombrero de paja y esa sudadera que le deja los brazos tonificados y musculosos a la vista.
¿Siento algo más por él o es instinto puro, lascivia? Me siento muy confundido a veces.
Si existiera alguna posibilidad de que me rescataran, ¿qué sucedería con él? Bueno, supongo que iría a la cárcel sin dudas, ¿qué haría entonces? ¿Seguiríamos con esta relación o una vez desintoxicado en la seguridad del seno familiar me daría cuenta que todo esto solo fueron ilusiones de mi mente? Siento que mi respiración se acelera y se me crispan los nervios, por una parte siento que me he perdido, que he cedido mucho terreno, ¿pero estoy en verdad arrepentido?
—Me daré un baño —su voz me saca de la cadena de pensamientos y asiento mientras sonrío tranquilo.
Sigo cortando la manzana que tengo enfrente, estaba preparando una ensalada de frutas, hace calor y deseo algo fresco, dulce. Me encargo de hacer cortes simétricos, pequeños, prolijos y en pocos minutos lleno la mitad de la jarra, es suficiente, no tenemos heladera para guardar esto, si permanece mucho tiempo afuera terminará por echarse a perder.
Siento sus pasos bajando las escaleras, viene todo limpio y con el cabello atado, les digo que incluso para el más rebelde de los rehenes le sería difícil caer ante sus encantos naturales. Me entretengo lavando la tabla y el cuchillo, se para detrás de mi y es inevitable que me cosquillee la entrepierna en anticipación, sentir su respiración en mi nuca es tan...
—¡Ah! —me besa el cuello justo en ese sector que es tan sensible para mi, mientras sus manos entran debajo de mi ropa y me acarician el cuerpo.
Bueno, a la mierda la vajilla. Cierro el caño y me giro para unir nuestras bocas, me abraza apretándome contra su cuerpo y puedo sentir la dureza de su erección golpeándome el estómago, eso es por la diferencia de altura claro. Pero me toma de la cintura para sentarme en la mesada, me quita los pantalones con prisa y yo ya estoy con mis manos metidas dentro de su ropa interior acariciando su miembro con entusiasmo. me gusta demasiado cuando me busca así, cuando me desea con tanta intensidad, podría acabar solo de ver su rostro, concentrado y seductor, se mete entre mis piernas besando y lamiendo todo a su paso, flexiono las rodillas y me tiro hacia atrás para ayudarlo en su exploración. Como verán he perdido toda vergüenza con este hombre.
Lame sobre mi entrada, calculando y degustando y trato de no retorcerme del intenso placer que siento, me atiende por largos minutos y yo siento que estoy derritiéndome, mis muslos tiemblan ligeramente porque ya no doy más y eso que apenas esto inicia. Se pone de pie y se termina de desnudar, es tan hermoso, tan malditamente bello, me gusta, me gusta, me gusta, me gusta, ¡ME GUSTA MUCHÍSIMO!
Me muerdo el labio inferior y siento que mis mejillas arden. Lo abrazo con mis piernas por la cadera, sintiendo su piel caliente en comparación con la mía y él agacha la cabeza para besarnos, a la vez que refriega su pene contra mi trasero, lo quiero ya. Ni hace falta decírselo que empieza a empujar con firmeza pero sin ser rudo, tal vez me conformo con poco pero juro que esos detalles donde él cuida de que no sea doloroso o que yo esté a gusto me ponen a latir el corazón de una manera muy fuerte.
Cierro los ojos y echo atrás la cabeza por el gozo tan intenso, aunque golpeó la ventana detrás mío, joder, no me importa. Suspiro pesado, conteniendo los gemidos, porque sé que él quiere escucharme y que buscará la manera de sacármelos a como dé lugar. Se retira y arremete de nuevo y yo estoy a punto, apunto de acabar porque soy tan fácil y solo con eso ya estoy en el nirvana, pero entonces...
—¡Eren! —esa agria y ofensiva voz corta todo el clímax abruptamente—. ¡Eren! ¡¿Pero qué estás haciendo?!
—¡Joder!
Sale de mi y se apresura a vestirse mientras yo trato de sentarme y ordenar un poco las ideas, qué pésimo momento para llegar. Mikasa tiene los ojos inyectados en sangre y se me asemeja a un toro embravecido a punto de darnos un topetazo. Eren pone mi ropa sobre mis piernas y me ayuda a vestirme, lo hago lo más rápido que puedo.
—¡¿Por esto era que no querías que viniera?! —grita desencajada mientras se acerca a nosotros, yo prefiero escudarme detrás de Eren, aún tengo a mi cuerpo débil y acalorado.
—Baja la voz, no hace falta hacer un escándalo.
—¿Cómo pudiste traicionarnos, Eren?
—No tendré esa conversación aquí, vamos afuera.
—¡No! Que esa puta también escuche.
—Basta, Mikasa.
—¿Tratas de engatusar a Eren? —me acusa buscando mi mirada pero Eren se interpone.
—Él no buscó nada, simplemente se dio.
—¡No puede darse! No respondas tan fresco como si esto no fuera nada, si se enteran, entonces...
—No lo harán, tú no se los dirás.
—No me pidas que traicione al grupo, no lo haré, tenemos un juramento, ¡un pacto! ¿Tirarás todo a la basura por una follada?
Sus palabras me repugnan, me llenan la boca de bilis, tengo tantas ganas de escupirle, de sacarla a empujones, de echarla de aquí, ¿por qué no nos deja en paz? Sin embargo veo que Eren agacha la cabeza y la angustia estalla en mi pecho, como una bomba de tinta contaminándolo todo a su paso.
—Arreglaré las cosas —responde Eren y yo me alejo unos pasos, no, no otra vez.
—Yo me quedaré y me aseguraré que lo hagas, solo entonces no diré nada al grupo.
Se miran, se desafían y finalmente Mikasa me mira, le sostengo la mirada.
—Esto no tiene más arreglo —dice al fin—, lo sabes, Eren. Además ya se hicieron los arreglos, vine a informarte eso porque tú no has regresado a la cueva y todos empezaron a preocuparse, iban a mandar a... ya sabes, a otro a verificar, si hubiera sido otro ya estarían muertos ambos en este momento y lo sabes.
—Levi —me habla Eren girándose—, ¿puedes ir a tu habitación? Debo hablar con ella ahora.
Asiento y me retiro, puedo sentir los ojos de esa alpha clavándose en mi nuca como picos de metal. Cierro la puerta y me acuesto, ese lugar me parece tan extraño ahora, todos estos días hemos compartido alcoba con Eren, como si fuéramos un matrimonio consumado, pero no lo somos. Somos secuestrador y secuestrado. Escucho los gritos apagados, están discutiendo, tengo la leve esperanza que Eren me defienda, aunque más no fuera un poco. Los gritos cesan, me siento y trato de escuchar pero no se oye nada, solo espero que no se hayan hecho daño ¿Deberia ir a chequear?
Siento pasos subiendo las escaleras, es de ambos, me giro y me pongo de pie, la puerta se abre y es Mikasa que viene con una soga, mis ojos se abren a su máxima expresión, mi instinto se dispara, corro hacia ella y la derribo de un empujón quiero salir pero Eren me ataja y me golpea en el estómago haciendo que caiga de rodillas, me falta el aire. Con gran habilidad la mujer me ata firmemente el torso y los brazos, luego me levanta de los cabellos y me lleva al medio de la habitación donde me suelta con brusquedad. Los miro sin entender nada. Eren tiene su rifle entre las manos. No.
—Te quedas quieto, basura —me ruge la mujer y va donde Eren, lo miro suplicante, ¿qué está sucediendo?
—Espera, antes debo decirte que... no puedo hacer esto sin asegurarme —habla Eren y yo no entiendo nada.
—¿Asegurarte de qué? —pregunta Mikasa con el rostro muy serio.
—Él y yo, lo hicimos todo este tiempo, sin cuidarnos, él ya ha iniciado su ciclo de celo como ya sabes así que... cabe la posibilidad que, esté impregnado, quiero estar seguro.
La mujer suspira y se cruza de brazos.
—¿Hablas en serio, Eren?
—Lo hago.
—No me jodas.
¿Impregnado? Eren se refiere a que yo... yo... ¿puedo estar esperando un hijo suyo? Me tiemblan las piernas, pero tiene razón, eso es perfectamente posible, después de todo los omegas una vez que iniciamos nuestro ciclo de celo ya estamos aptos para poder concebir. Estoy en una nube, ¿un hijo? ¿De verdad? ¿Aquí en mi vientre? De alguna manera siento que a pesar de las circunstancias tan horribles un poco de felicidad me alcanza, felicidad que se hace añicos con lo que dice la mujer luego.
—¿No leíste todo el reporte acaso?
¿Qué reporte? No sé de qué habla.
—Es estéril —ambos la miramos en shock—. No puede quedar embarazado, ni ahora, ni nunca, sus órganos sexuales, su útero y todo su interior están truncos. No maduraron, según el reporte del doctor Pixis no tiene arreglo, por eso su celo será inestable e irregular, no importa cuantas veces anudes, ni siquiera se puede arreglar con un tratamiento.
—¡No! ¡Mientes! —grito sin poder evitarlo, ella solo quiere salirse con la suya, está inventado todo eso yo... yo soy... soy perfec-
—No miento. Tus padres lo sabían —la mujer se acerca y sigue hablando, algo dentro mío reconoce que dice la verdad—. Ellos en complicidad con el médico hicieron todo lo posible para mejorar tu condición, pero lo cierto es que no eres un omega del todo o algo como eso, en los exámenes exhaustivos que te hicieron detectaron que los niveles de hormonas alpha eran inestables en tu cuerpo. No me malentiendas, no eres un alpha, ni lo serás, pero tampoco eres un omega por completo. Con todos esos medicamentos e inyecciones que te dieron trataron de regular tus niveles hormonales, alg, muy poco en realidad, hizo efecto, pero lo cierto es que deberás medicarte de por vida solo para aparentar ser un omega normal, pero nunca lo serás. Nunca podrás parir hijos, la naturaleza te hizo así.
Recuerdo brevemente un flash, una conversación que mis padres mantuvieron años atrás, yo apenas había entrado en la pubertad y tuve una pesadilla, bajé para servirme un vaso de agua fresca y ellos estaban hablando en la cocina, mi madre lloraba mucho, pero en ese momento... no lo había entendido. Mi padre hablaba sobre terapias alternativas, yo creí que hablaban entre ellos sobre problemas de ellos. Cuando mamá decía que no habría ningún bebé... pensé que hablaban sobre agrandar la familia, pero ahora muchas cosas empiezan a tener sentido.
—Basta, Mikasa, eso no lo sabemos.
—Sí lo sabemos, Eren. Cuando hicieron la investigación trajeron el expediente completo del hospital, jamás te mentiría y lo sabes. Ese chico no puede concebir, así que no debes tener ninguna duda, haz lo que dijimos y termina con esto de una vez.
No puedo reaccionar, estoy completamente en blanco, ellos lo sabían, mis padres sabían la verdad y me la ocultaron todo este tiempo, ¿por qué? Escucho el ruido de la escopeta siendo cargada y miro a Eren quien la levanta y me apunta. Oh. Entonces, será así.
Papá, mamá, donde estén, yo los perdono, ya no me importan los motivos no renegaré de todo el amor que me dieron, de lo mucho que se preocuparon y cuidaron de mi a pesar de que yo ya estaba roto desde que nací, incompleto. Estoy sereno al fin, tal vez me he resignado, no lo sé, no quiero luchar contra Eren. Levanto mi barbilla y lo miro tranquilo. Tal vez, si es que existen otras vidas, yo pueda renacer de nuevo, volver sin tantas fallas, tal vez.
—Hazlo de una vez —lo apremia Mikasa y puedo notar el dolor en los ojos de Eren, esa mueca de tener una verdadera lucha interna, no sufras más, querido mío, no me gusta ver sufrir a las personas que amo.
Eren baja el arma luego de unos interminables minutos y suspira.
—No puedo.
—Pues no me iré hasta que el trabajo esté hecho.
—Entonces hazlo tú —dice y le extiende el arma.
Joder. Hubiera preferido que lo hiciera él, pero ni modo, de todas maneras no saldré vivo,¿debería hacerlo yo mismo? Pero Mikasa no duda tanto, le quita el rifle, saca el seguro y me apunta. Sigo con la barbilla en alto, ya perdí demasiado, incluso perderé mi vida, pero nadie, absolutamente nadie me quitará mi dignidad.
—Lo siento —habla Mikasa, también hay mucho dolor en sus ojos—. Esto no es tu culpa, lo sé, pero no tenemos otro camino y seguramente algún día pagaré por mis errores. Descansa en paz, Levi.
Entonces gatilla.
El polvo negro en la habitación no me permite abrir los ojos, toso confundido y escucho que Mikasa tose también mientras parece boquear y buscar aire de alguna manera. Siento un golpe seco y el ruido de un cuerpo que se desploma. Al fin puedo enfocar un poco cuando la pólvora se dispersa un poco. Mikasa está en el suelo inconsciente, con la cara cubierta de hollín, entonces recuerdo, esa arma, ¡la escopeta de Eren!
El alpha se me acerca con rapidez y comienza a desatarme, yo aun estoy aturdido y siento que la adrenalina me contamina.
—¿Qué, qué? —balbuceo confundido.
—¿Realmente creíste que iba a dejar que te matara? Tomé una decisión, Levi, te sacaré de aquí, andando —me ordena una vez que deshizo los nudos y la cuerda cae al suelo.
Me toma de la mano y tira de mi para llevarme casi corriendo afuera de la habitación, se gira y cierra la puerta, le coloca la llave. Corre a su cuarto y toma un bolso que llena con algunas cosas a las apuradas. Luego regresa y me arrastra con él, aún no puedo procesar todo lo que ha sucedido. Salimos de la cabaña, está lloviznando muy suave.
—Sube al caballo —me ordena luego de darme el bolso de cuero que me cuelga del torso.
Hago caso y subo al que debería ser el caballo de Mikasa, ¿qué está sucediendo? ¿Esto es real? Eren regresa de la cabaña con otro bolso con cosas, cierra con llave la puerta y monta al General Corrigan, espuelea al equino y sale al trote, yo por detrás suyo, miro brevemente atrás, realmente ha sucedido, ¡estamos escapando!
Es... irreal. Me afirmo de las riendas y quiero gritar, reír, y a la vez un miedo visceral me invade, porque estoy completamente seguro que si nos garran ambos moriremos. Eren ha traicionado a su clan, ha faltado a los suyos, solo para salvarme. Joder, ¿podré ver a mis padres de nuevo? Mi familia. Tengo un caos mental,mis pensamientos van y vienen en tropel, lo único que puedo hacer es seguirlo, a él, mi salvador ¿Podremos lograrlo?
Pierdo la noción del tiempo, seguimos el camino principal por un largo trecho y luego Eren toma un camino alternativo a la izquierda mucho más adelante, disminuimos la velocidad porque el camino es estrecho y lleno de piedras y barro, cuando me doy cuenta estamos empapados por la lluvia, no es mucha pero es constante, no tengo idea por donde estamos, las copas de los árboles se cierran por encima de nuestras cabezas, la vegetación es abundante y frondosa, siento los pasos inestables del caballo por el sendero tan enmarañado. Luego vuelve a doblar hacia la derecha por un camino un poco más abierto, parece un sendero, está más despejado y libre que el anterior, allí apuramos la cabalgata. No quiero preguntar nada, confío en Eren. Será por la situación en la que estamos, el miedo, la adrenalina, pero cuando quiero acordar está empezando a oscurecer, ¿tan rápido pasó el tiempo?
Empezamos a llegar a unas especies de lomadas que se vuelven más y más empinadas. Eren me espera y me pide las riendas, andar por aquí es para expertos, yo solo me aferro a la montura con alma y vida, mientras trepamos por esos lugares. Luego de mucho batallar logramos llegar a una especie de llanura, me devuelve las riendas y salimos al trote limpio. Los caballos resoplan, sudados y agotados, pero no es una opción detenernos. Quién sabe cuándo se enteren de lo que hicimos y es seguro que vendrán tras nuestros pasos. Solo espero que seamos capaces de alejarnos lo suficiente para no ser atrapados.
Cuando la llanura se termina empieza a caer la noche, al fin nos detenemos y Eren desciende, me ayuda a bajar, recién en el suelo siento mis piernas temblorosas de tanto tiempo cabalgando, me duelen los muslos por tanto traqueteo y se sienten algo lastimados, tal vez por el roce de tantas horas con la montura, pero no hay tiempo que perder. Caminamos a paso ligero por una suerte de pasadizos entre rocas enormes y suelo arenoso. Al fin ya ni puedo ver qué tengo adelante porque es noche cerrada y estoy a punto de colapsar de cansancio, Eren no está en mejores condiciones. Hallamos una piedra grande horadada en un sector, parece una especie de cueva. Eren se detiene y yo suspiro aliviado.
—Vamos a cambiarnos o nos enfermaremos —me dice mientras manotea unas alforjas y saca ropa, supongo que será de Mikasa, me extiende un pantalón negro algo ceñido pero que me queda y una remera azul junto a una capa de algo como lanilla negra también.
Me envuelvo en la capa y agradezco tener algo con qué taparme puesto que corre viento helado por la zona. Los caballos quedan a un costado masticando unos arbustos algo secos, no hay mucho que les podamos ofrecer. Eren improvisa una fogata pequeña con unos elementos que tiene y unos pastos secos que encontró en los alrededores. Mientras yo busco comida y agua en el bolso que él preparó, encuentro una cantimplora y unos bollos. Me acerco cuando veo que el fuego está encendido, no durará mucho porque no hay demasiada leña.
Nos sentamos en esa cueva y Eren a mi lado bien pegados. Acepta la cantimplora y bebe bastante. Luego comemos esos bollos en silencio. Una vez que terminamos siento que me abraza contra su cuerpo, está un poco desabrigado, por lo que me saco la capa y la extiendo sobre nuestras espaldas, alcanza para ambos. No decimos nada, me acurruco contra su costado y nos quedamos mirando el fuego hasta que caemos rendidos.
Es incómodo pero el agotamiento es tanto que poco nos importa. Siento que el sueño dura un segundo, porque me zamarrea para despertarme, lo miro somnoliento.
—Lo siento, pero debemos seguir —me explica, miro alrededor, ni siquiera ha salido el sol, aunque el horizonte empieza a clarearse.
Nos ponemos de pie, bebemos un poco más, vaciamos la vejiga y Eren corta una manzana en dos partes, no sé de donde haya salido pero está deliciosa. Luego saca dos más y les da una a cada uno de los caballos. Me acerco a él y me abraza antes de que yo pueda hacerlo, realmente lo necesitaba, me aferro a su torso fuerte y amplio, mi omega se retuerce y me implora que llore,pero no lo hago, debemos ser fuertes. Levanto la cabeza y nos besamos por un breve tiempo. Me ayuda a montar, noto que los dolores del día anterior se han incrementado, pero no hay remedio, habrá que aguantar, es eso o quedar como blanco fácil para nuestros perseguidores.
Avanzamos despacio porque la zona es difícil para transitar.
—Con seguridad ya saben que hemos huido —me habla por primera vez desde que salimos el día anterior—. Debemos cuidar mucho nuestros pasos, evitar el pueblo, una vez que atravesemos la estepa llegaremos a una ruta, ahí ya nos arreglaremos para conseguir un transporte, no podemos tomar la tura principal, no solo ellos nos persiguen y créeme tienen ojos y aliados por todas partes, también estarán los esbirros de tu prometido. No te recomiendo que dejes que te atrapen, debemos llegar con tus padres cuanto antes. Bueno, al menos tú.
—¿Qué será de ti? —pregunto preocupado.
—No te preocupes, sé como evadirlos, por lo pronto tendré que irme lejos. Pero primero debo asegurarme que llegues sano y salvo.
Siento una punzada dolorosa en el pecho, más que los dolores de mis piernas.
—Puedo decirles que me ayudaste, me salvaste, podemos protegerte.
—¿Y crees que la familia Church me perdonará así como así? —Eren bufa con sorna—. Eso no sucederá, para ellos seré un trofeo y una prueba de la traición a sus enemigos. Aún no tienes idea de todo el poder que tienen, no, no es una opción.
—Quiero ayudarte.
—Ya lo hiciste —se gira, me mira y me sonríe con tristeza—. Me liberaste de toda esta mierda donde estaba metido, no tienes idea lo mucho que has echo por mi.
Siento que es poco, no quiero que se vaya, no quiere perderlo tan pronto, sé que suena egoísta y superficial, pero son mis sentimientos después de todo, no quiero esconderlos más.
Una ardua jornada nos toca, cerca del mediodía llegamos a una zona donde hay unas casuchas de madera y se ve como una especie de villa, bastante desvencijada y maltratada. Enfilamos allí.
—Aquí vamos a descansar un poco —me informa Eren—, dormiremos, comeremos y luego vamos a partir por la noche —me avisa.
Llegamos y dejamos a los caballos que resoplan y relinchan de cansancio, o eso creo. Eren les saca las alforjas y los deja que vayan a pastar a un lugar cercano. Luego caminamos hasta una especie de casa grande con negocio. Eren habla con el encargado en un dialecto o algo como eso, no entiendo qué idioma es. Hablar largo y tendido, me siento en el suelo esperando que terminen. Luego de un largo rato regresa.
—Nos dará una habitación aquí a la vuelta de su casa, vamos.
Llegamos a una casucha de madera que es un desmadre, pero ni modo, no estamos para ponernos exigentes. Entramos,no está tan sucio, hay una cama de una plaza, una mesa y una silla rota, no hay más mobiliario, hay un baño con letrina que no huele muy bien y una ducha. Eren vuelve a salir y regresa con fiambre, pan y un jugo de caja. Comenos hasta quedar saciados, luego nos acostamos en esa incómoda cama. Empiezo a darme cuenta que no me importaría prescindir de algunos lujos si puedo estar un tiempo más con Eren, de repente me sorprendo pensando que no estoy seguro de querer volver si eso implica que nuestros caminos se van a dividir.
Dormimos más cómodos que la noche anterior al menos. Eren me despierta a la noche. Cenamos una carne asada fría que consiguió vaya a saber donde y un par de frutas con agua mineral.
—En un rato saldremos, conseguí comprar una motocicleta, no es de lo mejor pero no había otras opciones.
—¿Y los caballos?
—No podemos llevarlos.
No quiero imaginar lo mucho que le debe doler a Eren tener que dejar al General Corrigan, después de todo le tiene mucho afecto a ese animal, yo he visto como lo trata, y todo por mi culpa. Terminamos y vamos afuera, está corriendo ese viento helado de nuevo, lo que me da la pauta que estamos muy al sur de donde se encuentra mi ciudad. Subimos al vehículo, me coloco un casco,acomodamos los bolsos y finalmente partimos de nuevo.
Dios, si realmente existes te pido ayuda, por favor, protege a Eren, protégeme a mi y no permitas que nuestros caminos se separen. Amén.
.
By Luna de Acero.-
