Parece que mi estilo ha cambiado. Esta es la última versión. Ni los personajes ni la canción del título me pertenecen, la trama sí (algo es algo). Gracias por leer. Disculpen los errores pero he decidido no releer los capítulos porque sino nunca los subiría (sí, así de obsesiva soy).
Capítulo I: Primeros encuentros
Fines de abril, 2006
"Te conocí un día de abril, un día común
El día que menos lo esperaba
Yo no pensaba en el amor, ni lo creía
Y mucho menos lo buscaba"
Lo aprendí de ti, Ha-Ash
No sé qué hago en Forks. Cuando terminé la preparatoria, prometí no volver. Hoy, casi cuatro años después, he roto mi promesa y estoy de vuelta en este condenado pueblo. Solo estaré aquí por otras 24 horas pero la monotonía de este jodido lugar ya empieza a asfixiarme.
– Tío, tienes que ir a comprar más cerveza – Miro de reojo a Em. Parece que apenas puede mantenerse en pie. Me río de su lamentable estado, pues mi corpulento primo ha sucumbido con un par de botellas. Él, por supuesto, no lo encuentro nada divertido. Me da un empujón que por poco me manda al piso.
– De acuerdo, mastodonte. Dame tus llaves – Las atrapo en el aire y empiezo a alejarme, un poco aliviado. Había olvidado lo pesado que se pone Emmett cuando bebe de más.
Camino enfurruñado hacia su auto, intentando ignorar el alboroto producto de la fiesta. Me resulta imposible. Mi jodido primo ha invitado a toda su clase y a un montón del grado inferior para celebrar su graduación. El resultado: más de un centenar de adolescentes sueltos en su jardín, bebiendo como desquiciados, extasiados al máximo.
La verdad es que no puedo culparlos. Finalmente van a salir de este hoyo.
– ¡EDWARD! – me detengo en seco al oír el estruendoso llamado de Em. Él se mueve a duras penas y arrastra a alguien consigo. – Necesito que me hagas un... favor
– Estoy cumpliendo el último que me pediste, viejo – él esboza una sonrisa traviesa y sacude la cabeza de forma enérgica. – Otro
Enarco una ceja. Me agrada Emmett, de verdad, y no solo porque seamos familia.
– Jesús, Em, esto no es necesario. Puedo volver caminando
Me sorprendo al escuchar una voz distinta, la de una chica, cargada de vergüenza.
Emmett hace una mueca y la pone delante de mí. – Ed, esta es Bella. – me la presenta con una gran sonrisa, no consigo descifrar su apellido porque la lengua se le hace un lío. – De no ser por ella, nunca hubiera aprobado inglés. Es un ángel – sus mejillas pálidas adquieren un color rosa al instante, parecen dos pequeños tomates debido al cumplido.
Le sonrío. No parece ser un ligue de Em, no es su tipo en absoluto.
– ¿Necesitas que te lleve? – pregunto al verla tan cortada.
Ella levanta la cabeza y me mira directo a los ojos, dejándome mudo porque tiene los ojos más bonitos que he visto en mi vida. Son de color marrón chocolate, muy expresivos y vivaces.
– ¡Genial! Gracias, Eddie – farfulla Em y se marcha dando tumbos. Paso por alto el horroroso sobrenombre que me ha puesto y dirijo mi atención a su amiga.
– ¿Nos vamos?
~ o ~
– ¿La estabas pasando mal en la fiesta? – ella frunce el ceño por mi pregunta. – Porque estás volviendo a casa antes de la medianoche – su ceño se pronuncia más con mi aclaración. – ¿Acaso tienes toque de queda?
Bella suelta una carcajada seca y desvía su mirada hacia la ventanilla del Jeep. – ¿Se supone que eso es gracioso?
Pero ¿qué rayos? – ¿Perdón?
– No lo encuentro divertido – murmura, con las mejillas coloradas pero ahora por el enojo. – Parece que a la hija del jefe de policía le han robado el sentido del humor
¿La hija del jefe de policía? Mierda... jodido Emmet, se le olvidó mencionar ese pequeño detalle. Y jodida también mi mala suerte. Conozco a la única chica rescatable de este maldito pueblo perdido y resulta ser la hija del jefe... Swan, ¿cierto?
– Lo siento, no lo sabía – susurro. – Bueno, al menos eso explica que no te haya visto antes
Ella vuelve a mirarme, con una expresión curiosa en el rostro.
– Tú te mudaste unos años después de que yo me fui – explico. No lo entiendo, yo no he tomado ni una sola gota de alcohol pero algo parece haberme aflojado la lengua. No puedo dejar de hablar, incluso a mí me resulta irritante. Para mi sorpresa, ella sonríe, dándome el incentivo necesario para continuar. – Eres famosa, Bella – le ofrezco una sonrisa. – Em me habló una o dos cosas de ti– Claro, ahora lo recordaba. Su llegada había causado gran alboroto en la preparatoria de Forks. Ahora, al tenerla a mi lado entendía el porqué. – No sabía que Em y tú fueran amigos
Bajo la luz de la luna (y con ayuda de la luz interna del Jeep de Em), la puedo ver bien. Es muy bonita.
– No lo somos – susurra pero se apresura en agregar más. – Quiero decir, él parece ser un tío estupendo pero solo compartíamos inglés. Decidí ir a su fiesta por insistencia de mi mejor amiga... Ella y Emmett si se llevan bastante bien. Supuestamente debíamos volvernos juntas pero la llamó su novio y desapareció – Bella hace una pausa y suspira. – Supongo que te debo una disculpa... Es por esa razón que estaba de muy mal humor pero no debí desquitarme contigo.
Me encojo de hombros. – No te preocupes, yo me encabronaría muchísimo si me dejaran botado en la casa de un idiota que vive en medio del jodido bosque
Ella se ríe, aunque lo encuentro un tanto forzado. – No me molesta que me haya dejado en la casa de Emmett sino el por qué lo hizo. Su novio sí es un completo idiota – dice con mucho enojo. – Pero ella ha perdido la cabeza por él
– Tu amiga suena como la típica adolescente y como muchas de mis compañeras en la Facultad – ella sonríe sin mostrar los dientes, ahora más auténtica. – Y dime, Bella... ¿tú nunca has perdido la cabeza por un tío?
Ella niega sin siquiera pensarlo.
– Creo que yo podría lograrlo – le digo, mirándola de reojo. Sus bonitos ojos se dilatan por la sorpresa debido a mi arrebato. Sé que no debería liarme con esta chica por más de un motivo pero no puedo evitarlo. Me gusta mucho.
– ¿Acaso no le temes a la pistola del Jefe? – me pregunta, escondiéndose un poco con su pelo. Yo decido detener el auto a un lado de la berma. Ella da un pequeño respingo.
– Creo que por ti vale la pena correr el riesgo
~ o ~
– Entonces, ¿qué le dirás a Emmett?
Abro una cerveza y le doy un sorbo antes de pasársela. Ella duda unos instantes pero termina llevándosela a los labios. La bebe despacio, dando pequeños tragos, y a mí me dan ganas de beberla de sus labios.
– Em me pidió que comprara más cerveza y hemos cumplido con ello... Él no especificó a dónde debíamos llevarla – ella se ríe y sacude la cabeza, divertida por nuestra pequeña travesura. Ahora estamos en medio de la nada, con las provisiones que debían ser para la fiesta. Nos hemos acostado sobre el pasto, en una pequeña área que hallamos libre de árboles, e iluminados por el millón de estrellas que centellean en el cielo.
– ¿No crees que note tu ausencia?
Yo suelto un bufido. – Lo más probable es que ya se encuentre inconsciente y que esté tirado en medio del jardín – digo mientras cojo una bolsa de papas fritas de nuestro botín. Ella se entretiene aún con su cerveza. – La mayoría de críos estaban a punto de desmayarse cuando nos fuimos así que llevar todo esto allá sería un desperdicio
Ella también resopla. – Te crees muy superior por ser... ¿unos cuatro años mayor?
Ah, así que es de esas chicas que no se callan cuando no les gusta lo que escuchan.
– No me creo, lo soy – digo. Ella me da un golpecito en el hombro, completamente inofensivo en comparación con él de Em de hace un rato. – No me creo nada, Bella... Es solo que las fiestas de preparatoria resultan muy aburridas una vez que te marchas a la universidad
– ¿Y qué hacías ahí entonces?
– ¿No agradeces el haberme conocido? - le pregunto fingiendo sentirme herido. Ella rueda los ojos y toma otra botella. – Le prometí a Emmett que vendría si algún día se graduaba y al parecer gracias a ti lo ha conseguido
Nos quedamos en silencio unos cuantos minutos, con el jaleo de los animales del bosque como única música de fondo.
– ¿Ya decidiste que vas a hacer cuando por fin salgas de acá?
Ella bebe con calma el contenido de la botella.
– Voy a ir a la universidad y me conseguiré un título en Literatura inglesa que me garantizará un largo periodo de desempleo – dice con una sonrisa de oreja a oreja. – Y luego con un poco de suerte obtendré un empleo de camarera por una buena temporada.
La miro extrañado y entretenido en igual medida. – ¿No sería una decisión más inteligente estudiar algo más... estable?
Ella me mira desafiante. – Soy inteligente, Edward – me dice. – Y es precisamente por esa razón que voy a estudiar Literatura. Podría seguir una puta ingeniería o tal vez medicina pero... ¿sabes qué? Ninguna de esas es mi pasión
Y es así como Bella Swan me deja callado.
– ¿Tú qué quieres ser?
Me llama la atención la manera en que formula su pregunta. En vez de un "¿qué estudias?", ella ha elegido un "¿qué quieres ser?" Deseo tanto impresionarla que no tengo la menor idea de qué responder y me siento un tonto por ello porque lo nuestro es cosa de una sola noche. Ahora mismo me dan ganas de decirle que quiero ser el que la haga olvidar hasta su nombre.
– Quiero ser cirujano cardiovascular, uno muy reconocido
– Ya veo
– Yo nací con un defecto en el corazón – explico de forma precipitada, al notar que sonríe con lo que parece decepción. – En el septo que separa mis ventrículos. Yo leí mucho al respecto y en mi caso probablemente ocurrió debido al consumo de cocaína de mi madre – me siento un poco incómodo bajo su escrutinio pero no me arrepiento de haber sido honesto con ella, aunque lo nuestro termine esta noche. ¿Lo nuestro? Pero, qué diablos pasa. – Bueno, esa fue mi principal motivación pero el sueldo también es bastante atractivo
Bella suelta una carcajada mientras abre su tercera o cuarta cerveza, ya he perdido la cuenta.
– ¿Tú quieres ser escritora? – ella asiente una sola vez, perdida tal vez en sus visiones del futuro. Me acerco a su rostro y en cuanto la veo realmente, me doy cuenta que me voy a ir al infierno. No voy a poder detenerme. Con ella llegaré lo más lejos que pueda, así tenga que hacerlo en el maldito bosque. – ¿Escribirás de mí alguna vez?
Ella cierra los ojos, anticipándose a mis movimientos.
– ¿Cómo no hacerlo, si eres el primero en hacerme perder la cabeza?
Fines de Diciembre, 2016
- ¿Está todo muy diferente?
La pregunta me toma por sorpresa y me saca de mi ensimismamiento. Solo soy capaz de asentir, aún muy aturdida con mi alrededor. Apenas hemos dejado atrás el bullicio de los aviones aterrizando. El motor de la camioneta que alquilamos en el aeropuerto amortigua el silencio que se ha instaurado en el interior del vehículo. Mi acompañante me formula preguntas de forma ocasional, sin querer presionarme demasiado.
- No la veo desde hace casi diez años, desde que me gradué de la secundaria. Eso fue en Forks así que hace mucho más que no vengo aquí – Tengo la garganta muy seca por no hablar. Me aferro con ambas manos al volante y piso a fondo el acelerador. Las calles están desiertas, al parecer la gente ha salido de la ciudad aprovechando las fiestas de fin de año. Abrumada por el silencio, decido prender la radio. Él se lanza hacía el timón, alarmado y se empeña en mantenerlo derecho. – Jesús, cálmate, Jazz. Soy yo la que debería estar hecha un manojo de nervios.
Él se ríe pero no deja el volante. – No quiero que este sea mi último viaje. Todavía no me puedo morir.
- ¿Acaso te has propuesto un fecha? – pregunto, con una sonrisa y gran curiosidad. A Jasper se le ocurre cada cosa. Nos encontramos a pocos minutos de la casa de mi madre así que agradezco la distracción.
- Una fecha exacta no, princesa. De los dos, tú eres la fúnebre pero sí me he fijado una meta – hace una pausa haciéndose el interesante. – Todavía no me puedo morir porque no me he echado el mejor polvo de mi vida
Suelto una gran carcajada y él vuelve a asumir la dirección del vehículo. – Pues no creo que en Seattle lo encuentres, ya conoces a la mitad de la población femenina allá y no has tenido mayor suerte. Empiezo a creer que eres tú el problema, algo debes estar haciendo mal… ¿no lo has pensado?
Él me fulmina con la mirada. – Tal vez son las chicas de Seattle, debería probar aquí en Boston
Frunzo el ceño por su nueva determinación. – Nada de eso, tío. Cuando acepté que te hicieras pasar por mi novio, prometiste serme fiel – Jasper se ríe y me indica que tome la calle de la izquierda. Yo lo hago porque él se ubica mejor que yo, a pesar que yo he vivido un par de años aquí antes de volver a la casa de mi padre. – Además, debo cuidar lo que es de María. No será mi persona favorita en el mundo pero no dejaré que la traiciones bajo mi supervisión.
Ahora es él quien suelta una ruidosa carcajada. – Bells, ya lo hemos dejado, ¿no te lo dije?
- ¡¿Qué?!
- Oye, princesa, ¿te has propuesto matarnos o qué?
Jasper levanta el freno de mano y la camioneta se detiene abruptamente, con un sacudón.
- Te contaré todo los sucios detalles luego, ¿está bien? Ahora tenemos un show que montar.
Recorremos el resto del camino en silencio. Nos tarda alrededor de diez minutos estar parados en el porche de la casa de Renee. Aparte del lujoso auto estacionado al borde de la acera, la casa no ha cambiado de forma significativa. Jasper me rodea con un brazo mientras sostiene el ramo de flores que compró para Renee en su mano libre. Sonríe de forma creída, muy convencido de que logrará conquistarla con facilidad. Le ruedo los ojos y toco el timbre.
- Todo estará bien – me susurra con inusual seriedad.
Pero todo se va al diablo cuando la puerta se abre y nos encontramos con la última persona que nos podríamos imaginar. Juro que mi corazón se detiene por unos segundos cuando nuestras miradas se encuentran.
Es él… lo reconocería aunque pasaran mil años desde nuestro último encuentro. Lo único distinto es el color de sus ojos. ¿Qué ha pasado con ellos? Han dejado de ser verdes...
De repente, y sin decir ni una palabra, se abre camino y se marcha sin mirar atrás ni un solo instante... De la misma forma que lo hizo hace cuatro años atrás, cuando me dejó en aquel cuarto de hospital.
~ o ~
– Disculpa, ¿qué decías? – Jasper posa su mano en mi rodilla, reclamando mi atención.
Sonríe de forma tensa, apenas perceptible para mí, y se dirige a Renee – Tienen que disculparnos, no hemos pegado el ojo en toda la noche. Tuvimos que coger el avión muy temprano – explica Jazz, excusando mi distracción. Mamá ríe encantada con él. Yo apenas consigo esbozar una sonrisa. Debería concentrarme en ponerme al día con mi familia pero no consigo dejar de pensar en él y sobre todo en sus ojos.
– Entonces será mejor que descansen. Mamá ya tiene su habitación lista. Es la última del ala oeste así que no hay problema si son ruidosos – Miro desconcertada a Rose y no soy capaz de responder al guiño cómplice que me ha dado.
Agradezco una vez más el tener a Jasper a mi lado porque es el único que ha logrado mantener la cabeza fría a pesar de los fantasmas del pasado. Él entrelaza nuestras manos y me da un leve apretón.
– Eh, muchas gracias pero no queremos incomodar
– Tonterías – Renee sacude su mano en un gesto de rechazo y me mira de forma afectuosa, con un brillo de añoranza en los ojos.
En lugar de sentirme reconfortada, me sobrepasa la culpa. No he visto a mi madre en más de diez años. ¿La razón? No he estado viviendo en el extranjero ni tampoco he estado demasiado ocupada como para subirme a un avión y acabar con la distancia que nos separa. El único motivo de mi distanciamiento es que soy una hija terrible, así de simple.
– Perdóname pero ya hemos pagado el hotel... No está muy lejos de aquí – digo a modo de consuelo. Puedo ver la desilusión en su mirada pero me mantengo firme en mi decisión. No puedo quedarme en casa de Renee, no cuando al parecer Edward es una presencia constante. Ahí está, finalmente he dicho su nombre... Ahora tengo que salir de aquí y encajar las piezas de este jodido rompecabezas. Me pongo de pie, jalando a Jasper conmigo sin querer.
– Bella, hija... Creí que querías que solucionaramos las cosas – susurra en tono de súplica y yo creo que no puedo sentirme más mierda.
Por supuesto que quiero eso, mamá. Este alejamomento tambien me está matando a mí. Si no quisiera arreglar nuestra relación, no habría viajado hasta acá.
– Renee – le ruego. Quiero que entienda algo que simplemente no puede. Rosalie no se mete pero si las miradas mataran yo estaría bien enterrada. – ¿Nos vemos en la cena?
Me despido con un asentimiento pero no es suficiente para Renee. Se arroja a mis brazos de forma dramática. Jasper intenta soltarme la mano para que le corresponda el abrazo, yo no se lo permito. Me dejo apretujar, llenándome de su calidez. Respiro hondo e identifico su inconfundible perfume.
– Te quiero... por favor, perdóname – me dice con gran intensidad, en el oído. La rodeo con mi brazo libre, de manera muy torpe.
Jalo a Jasper una vez más, camino a la salida.
– Un gusto conocerte, Renne – Jasper se despide y mira de reojo a Rose. – Fue bueno volverte a ver, Rosalie. Espero que tu Edward pueda unirse a nosotros por la noche. Se ha pasado de maleducado, ni siquiera nos ha saludado.
~ o ~
El pecho de Jasper sube y baja siguiendo la cadencia de su respiración. Yo lo encuentro muy relajante y es justo lo que necesito después de las sorpresas que he encontrado en Boston. Me acurruco sobre él y trato de despejar mi mente, concentrándome en el roce de sus labios sobre mi pelo.
– Cuando estés lista, podemos hablar de ello – murmura.
Yo me aferro a él, a su camiseta. Él toma mis manos entre las suyas, afloja mi agarre y besa mis nudillos. Lo miro y sonrío al notar cómo sus mechones de cabello ocultan sus ojos. Los aparto con cuidado, peinándolo con mis dedos.
– ¿Ha sido real? – exteriorizo la duda que me ha estado carcomiendo toda la tarde, sin temor a que me encuentre ridícula.
Él cruza sus manos por detrás de su cabeza y contempla ceñudo el techo de nuestra habitación.
– ¿Qué te parece? ¿Un sueño? – pregunta de forma distraída. – ¿O una pesadilla?
– No lo sé – confieso con un hilo de voz. Aclaro mi garganta para darme seguridad a mi misma. Él suspira. – Está distinto, ¿no?
Jasper se encoge de hombros. – Cuando lo vi, se me erizó la piel. Parecía querer matarnos pero aparte de eso lo encuentro idéntico. Bueno, excepto por...
– Por sus ojos – completo.
– Y por el hecho de que va a casarse con tu hermana
Bien, este es el nuevo comienzo y me he divertido mucho escribiéndolo. Me encanta la canción también, aunque no sea lo que escucho normalmente.
