Tengo una pregunta para las que leyeron las versiones previas, ¿se dieron cuenta del cambio? Me avisan si lo notaron. Al igual que en la anterior versión, voy a incluir algunas referencias de Harry Potter, por ninguna razón en especial, solo porque me encanta.

ERROR: en las fechas! Debería ser 2006, la ruptura es en el 2012 y cuatro años después se encuentran 2016.

Capítulo II: Desapariciones

Últimos días de abril, 2006

"Yo no sabía que con un beso
Se podría parar el tiempo y lo aprendí de ti"

Lo aprendí de ti, Ha-Ash

Me gusta Bella, un montón y si los dos estuviéramos en el mismo punto de nuestras vidas, no dudaría en tener algo más con ella. Es una chica divertida, inteligente y siempre tiene una respuesta ingeniosa en la punta de la lengua. Y desde luego, es muy guapa.

¿Lo malo? Acaba de terminar la secundaria y aunque ella no lo acepte, está a punto de echar a perder su futuro.

– Hm – aquel dulce sonido roba mi atención apenas abandona sus tentadores labios. – Tú eres un Hufflepuff*definitivamente

¿Yo? ¿Un Hufflepuff? ¡Imposible! No tengo nada de noble. Me río por su ridícula deducción, ella me acompaña, echando su cabeza hacia atrás. Está sentada frente a mí, con las piernas cruzadas al estilo indio. – ¿Un Hufflepuff? ¿Qué tan borracha estás? – bromeo de buen humor. – Siempre me he considerado a mí mismo un Slytherin y la mayoría de mis conocidos coinciden conmigo. Soy astuto, determinado y siempre… Escúchame bien, ¿de acuerdo? Yo siempre consigo lo que quiero

Ella lo niega y hace una mueca. Con un ágil movimiento, evita que le arrebate su botella número cinco o seis. – Tal vez yo soy capaz de ver lo bueno en ti

Ah, así que de eso se trata. Ella tiene la impresión de que soy una especie de alma perdida en busca de redención.

– Tal vez no haya ni un poquito de bondad en mí – refuto entre dientes. Bella decide ignorar mis palabras y prefiere analizarme con sus ojazos color chocolate. Me molesta que crea que ya me conoce solo por haber hablado conmigo un par de horas. Sí, he disfrutado su compañía pero yo bien podría haber estado fingiendo todo el tiempo… Gruño por lo bajo, enojado con ella, por ser tan confiada, pero sobretodo conmigo mismo, porque la verdad es que no he estado pretendiendo en absoluto.

¿Cómo es posible que me considere digno de la casa de los nobles si no puedo dejar de pensar en todas las cosas que quiero hacerle?

Ella me sonríe y se esfuerza por acortar la distancia entre nosotros. Gatea en el pasto pero su brazo cede bajo su peso y termina rodando sobre la grama. Empieza a reírse como consecuencia del alcohol en su sistema. Me acerco lo más rápido que puedo, preocupado. Tiene un gesto contrariado en la cara y por un instante, considero que va a vomitarme encima. Cuando nuestros rostros están a pocos centímetros de separación, Bella me toma de la camisa y me atrae hacia sí, uniendo nuestros labios.

Es un beso torpe pero exquisito. Sus labios son muy suaves y su inexperiencia me resulta adorable. A pesar de haber tomado la iniciativa, ahora soy yo quien domina el beso. Juego con la costura de su camiseta, la levanto un poco sin encontrar resistencia y deslizo mis manos debajo de ella. Bella se aferra de mis cabellos, desesperada por profundizar el beso. Yo también te necesito más cerca, quiero decirle. Me dejo llevar por varios segundos, el placer que recorre mi cuerpo aplasta a la voz de mi conciencia. Mi lengua irrumpe en su boca sin pedir permiso, ella se asusta al principio pero para mi sorpresa, no me aparta. Quiero tomarla acá mismo, hacerla completamente mía, siento que voy a explotar si no lo consigo.

Y justo en ese momento, suena su teléfono. En el fondo, agradezco la interrupción. No podría haber continuado sin sentir que me aprovechaba de ella.

– Eres hermosa – le susurro tras liberar sus labios, con el sabor de la cerveza en los míos. El móvil repiquetea con furor mientras me siento a su lado. Bella se incorpora y me mira atónita, sin prestar atención a la llamada entrante. Quien sea que la busca es insistente ya que el timbre suena una y otra vez. Apenas ojea la pantalla, suelta un largo suspiro. No atiende, lo cual aumenta mi curiosidad. Espero alguna explicación pero ella solo me mira, tal vez queriendo lo mismo de mí. Me revuelvo el pelo en un arranque de frustración.

– Te dije que no era bueno

Saco mi cajetilla de cigarros para encender uno. Me esfuerzo por ignorar la molestia en mis pantalones.

Bella no me quita la mirada de encima y empieza a resultar inquietante. El puto móvil sigue sonando. Me pregunto quién la busca a las cuatro y media de la mañana. Trato de no darle muchas vueltas a ese asunto porque, ¿quién soy yo para preguntárselo? Puede ser el jefe Swan, la amiga de la que me habló o algún tío.

Inhalo una bocanada de humo y la retengo en la boca, fijándome en la copa de los árboles. Es un lugar bastante bonito para tratarse de Forks.

– ¿Puedes contestar esa cosa? – gruño de mal humor. ¿Para qué diablos la buscan a esta hora? El timbre cesa casi de inmediato al ser apagado. Suelto el humo aliviado, el puto ruido me estaba taladrando los oídos. Me dispongo a dar otra pitada pero me arrebata el cigarrillo de la mano. – Pero, ¿qué mierda?...

Bella lo sostiene entre sus dedos y me mira desafiante.

– Una bocanada más y no vuelvo a besarte

Me río ante su amenaza. Ella entrecierra los ojos por mi actitud y comprendo que está hablando en serio. Por supuesto, ella no podía ser perfecta.

– Olvidaste preguntarme cuál es mi casa – frunzo el ceño, confundido cuando ella retoma el mismo tema de conversación. – Creo que no soy lo suficientemente brillante para considerarme una Ravenclaw, mis intenciones no siempre son puras como para declararme una Hufflepuff y definitivamente no soy valiente como para ser digna de Gryffindor… Y creo que lo he probado esta noche – Bella aplasta mi cigarrillo contra una roca, muy resuelta. – Si tuviera la inteligencia de un Ravenclaw me habría dado cuenta que tú deseas esto tanto como yo y si fuera tan noble como un Hufflepuff y tuviera el coraje de un Gryffindor, no hubiera pretendido estar ebria para enrollarme contigo… ¿y sabes por qué lo hice? – ella se acerca a mí y yo no puedo despegar mis ojos de sus labios. Ahora que los he probado, no creo poder contenerme más. – Porque contigo, juro solemnemente que mis intenciones no son buenas** – termina con una sonrisa traviesa.

Y sin pensarlo más, me lanzo sobre ella.

~ o ~

Me he acostado con la hija del jefe de policía en su noche de graduación, en el Jeep de mi primo, estacionado en el aparcamiento de la escuela del pueblo. ¿Qué tan jodido es eso?

Mantengo los ojos cerrados unos minutos más, reviviendo cada instante juntos. Cada palabra, cada risa y cada uno de sus gemidos. Sonrío como un loco, con los ojos fuertemente apretados. No quiero despertar aún.

El cuello me duele un poco. Pasar la noche en el Jeep de Em fue nuestra única opción cuando el frío de Forks amenazó con congelarnos el trasero. Ella quiso salir del bosque así que echando una última mirada a aquel claro, regresamos al vehículo y conduje hasta la preparatoria. El estacionamiento estaba completamente vacío, lo cual era de esperarse pues ya habían terminado las clases y además aún faltaban algunas horas para el amanecer. Hablamos un rato, esta vez fui yo quien inició todo y ya no pude parar.

Las imágenes de Bella desnuda inundan mi cabeza de forma inevitable. La puedo ver claramente, tan hermosa e inexperta, mordiéndose el labio expectante, debajo de mí, aprisionada por mi cuerpo.

– Dios, ¿qué me has hecho?

Me parece oír nuevamente su risa al revivir mi ridícula confesión.

– ¿Cómo se llama?

La Bella de mis recuerdos me mira con el ceño fruncido, haciendo un esfuerzo para no sucumbir aún con mis embestidas.

– ¿Tienes que… hablar ahora?

Mis labios en el pabellón de su oreja, en el ángulo de su mandíbula, en cada una de sus pecas. Mi nariz jugando con su piel, inhalando cada partícula de su esencia. Yo, hundido en el hueco de su cuello, concentrado en darle el mayor placer, conectado a ella. Mis manos en cada milímetro de su piel, quemándose a su paso, deteniéndose en sus partes favoritas. Ella aferrándose a mi espalda, con cada una de mis sacudidas… Cada vez un poco más cerca, hasta caer rendido sobre ella.

– Dime cómo se llama – ya me encontraba medio adormilado pero no podía dejarlo pasar. – ¿Cómo se llama tu amiga?

Recuerdo haber besado su hombro, haber acariciado su abdomen mientras esperaba su respuesta.

– ¿Alice?

– Alice – repetí, haciendo un esfuerzo sobrehumano por abrir mis ojos, para encontrarme los suyos cargados de confusión. – Tengo que agradecerle el que te haya dejado conmigo

Eso fue todo. No fue una noche de grandes revelaciones. No le hice falsas promesas y ella tampoco dijo nada. Lo único que hice fue acariciar sus labios hasta que me quedé dormido, aún amparado por la oscuridad del pueblo.

… Abro los ojos de golpe, dejando en paz a la Bella de mis recuerdos para buscar a la del presente pero es demasiado tarde, ella ya se ha ido.

~ o ~

Manejo muy lento de regreso a la casa de Em. La busco con la mirada durante todo el recorrido, con la estúpida esperanza de encontrarla andando a un lado del camino. Eso no sucede, por supuesto. Ha sido una noche divertida. Cuando Em me presentó a Bella y la ví nunca creí terminaría de esta manera. Cuando lo pienso, me doy cuenta que fue mejor que ella se marchara sin decir una palabra. Si hubiéramos despertado juntos, ¿cómo me la habría sacado de encima?

Al llegar, me bajo de un salto del Jeep. Debería limpiarlo un poco pero Bella me ha dejado sin fuerzas. Sonrío por mi propio chiste y me escabullo en la casa por la puerta trasera que da a la cocina. No hay nadie, todo se encuentre en silencio. Abro el congelador y bebo unos cuantos sorbos de jugo de naranja. Robo un par de uvas y dejo todo en su sitio antes de ir en busca de Emmett. Me pregunto cuánto recordará de la noche anterior. ¿Habrá tenido tanta suerte como yo?

Echo un vistazo a mi reloj, es más de mediodía así que él ya debe haber recobrado la consciencia. Estiro mis piernas y el cuello al sentir mis músculos adoloridos. ¿Cuánto tiempo me he quedado dormido en el Jeep? ¿en qué momento se habrá ido Bella? ¿Intentará buscarme? Ni siquiera le dije que dejaría Forks en un par de horas. Encuentro a Em en la sala, desparramado en el sofá con un mando de videojuegos entre las manos. Me dejo caer a su lado.

– ¿Dónde estabas? Creí que ya te habías ido a Seattle – pregunta sin despegar los ojos de la pantalla.

– ¿Esperabas que me quedara toda la noche en tu fiestecita? Encontré una distracción mucho mejor – me río, muy relajado. – Em, te van a matar – le aviso cuando un alien golpea a su personaje en la cabeza. Me dan ganas de arrebatarle el mando por su ineptitud. Volteo para decírselo de nuevo por si no me ha escuchado y lo pillo mirándome con mala cara. Se me borra la sonrisa de forma instantánea.

Em se levanta del sillón y yo lo imito porque él me saca unos veinte centímetros de diferencia y aunque sea mi primo, me resulta muy intimidante.

– Hey...

Y me voy directo al suelo. La mejilla me arde en el lugar exacto donde me ha dado el golpe. Siento un líquido metálico en la boca, por lo que no me sorprendo cuando escupo unas gotas de sangre en el piso

– ¿Qué diablos te pasa? – ladro aún sin ponerme de pie. Estoy un poco mareado luego de haberme golpeado la cabeza durante la caída.

– Te pedí algo muy simple, Edward

¿Está hablando en serio? ¡Es ridículo! Hago un intento por levantarme, ocultando mi dolor pues no quiero darle la satisfacción de verme lastimado.

– ¿Esto es por tu puta cerveza? Te la pagaré, idiota – me quejo aunque no tengo un maldito dólar en el bolsillo. Él me da un puntapié que me manda a besar el suelo de nuevo.

No entiendo nada, son pocas las veces que he visto a Em tan molesto. Parece hervir de rabia, tanto que le cuesta articular palabra.

– Te dije que la llevaras a su casa, no que te la tiraras

– ¿Qué? Pero, ¿cómo…?

– Te apareces casi al mediodía, con la melena revuelta y esa sonrisa creída tatuada en tu estúpida cara

Empiezo a enojarme y como sé que no puedo ganarle a Emmett con los golpes, decido lastimarlo con palabras.

– ¿Por qué te jode tanto, ah? – pregunto rabioso porque me ha echado a perder toda la mañana. – No es tu jodido asunto – reclamo mientras me levanto con mucha dificultad. Mantengo mi distancia, preparado para dar el primer golpe. – ¿Acaso querías un turno con la hija de jefe? Deberías darme las gracias, idiota. Después del primero, los siguientes la tienen más fácil. Pero si soy honesto… no vale la pena el esfuerzo. Ni siquiera fue un polvo tan bueno.

Miento con facilidad pero él no tiene porque saberlo. Siento una punzada de culpa por haber revelado algo íntimo pero esta se ve opacada por la rabia que me llena.

– Me das tanta lástima – dice antes de darse la vuelta, dispuesto a dejarme parado en medio de su sala. – Y tal vez no te importe pero desde hoy estás muerto para mí

~ o ~

Fines de Diciembre, 2016

Edward no acude a la cena. Después de aquel frío recibimiento, no esperaba que lo hiciera. Rosalie ha reservado una mesa de seis en el restaurante de un hotel muy pijo en el centro de la ciudad y es precisamente el asiento a su lado el que permanece vacío. Ella lo excusa, alegando que ha tenido que salir de viaje por motivos de trabajo. No precisa cuándo volverá y le resta importancia al asunto con un gesto de la mano, asegurando que lo único que le interesa es que él se presente puntual el día de la boda, dentro de dos semanas. Yo finjo una sonrisa e introduzco una cucharada de comida en mi boca para evitar comentar.

Después de unos segundos de silencio, la nueva pareja de mi madre trata de iniciar una conversación.

– Y dime, ¿tú a qué te dedicas, Bella? – pregunta el tal Phil. Es un hombre agradable aunque demasiado joven para mi gusto. Sin embargo, parece ser el único capaz de mantener el agitado ritmo de mi madre.

Renee me mira nerviosa. ¿Qué es lo que teme? ¿Acaso piensa que no puedo comportarme? Me dan ganas de rodarle los ojos. El sujeto está haciendo un esfuerzo por conocerme, lo cual aprecio; no debe ser fácil lidiar con las hijas adultas de la mujer con la que estás saliendo. Además, yo no soy ninguna maleducada.

– Soy editora y a veces colaboro en el periódico de Jasper

Omito decir que la editorial en la que trabajo es también propiedad de la familia de Jasper. Renee abre los ojos de asombro y asiente con la cabeza en señal de aprobación. Es curioso porque ella nunca estuvo de acuerdo con mis planes. Ahora que lo pienso, me doy cuenta que el punto de quiebre en nuestra relación ocurrió cuando decidí irme a vivir con Charlie, a los dieciséis años y es ridículo que no hayamos podido remediarlo tras doce años.

Rose toma un sorbo de su copa de vino y se dirige a mi amigo.

– No sabía que tenías un periódico

Jazz se encoge de hombros y toma unas papas fritas de mi plato. Se está aprovechando de la situación porque por lo general yo no comparto comida. Sin embargo, no puedo decirle nada porque a sus ojos, Jazz y yo somos mucho más que amigos. Cuando lo presenté, les dije que estábamos juntos, tal como lo acordamos en Seattle. Era un plan estúpido para que mi madre dejara de molestarme al respecto y hasta ahora parece haber funcionado, ella está encantada con Jasper.

– No es mío, es de mi padre. Yo solo trabajo en recursos humanos para apaciguar a mi madre

¡Qué mentiroso, tío! ¡Tú haces mucho más que eso! Sonrío para mí misma. Es cierto que entró al periódico para complacer a su madre pero luego escaló posiciones por sus propios medios en un tiempo récord y ha conseguido grandes cosas desde entonces. No lo digo porque sea mi mejor amigo pero él es bastante simpático, cae bien a la gente y no tarda en ganarse la confianza de cualquiera. Tiene una habilidad innata para convencer al resto de hacer lo que él quiere.

Además, posee mucho talento como fotógrafo, lo cual pocos conocen. Para la mayoría de sus colegas y amigos, él es solo el encargado de la oficina de recursos humanos del periódico más vendido de Seattle y ese es el problema. Él nunca se ha animado a vender una sola foto. Sin embargo, eso no me ha impedido enmarcar unas cuantas y exhibirlas en las paredes de mi departamento.

– ¿Recursos humanos? ¿Entonces fuiste tú quien puso a prueba a Bella antes de contratarla? – Rose levanta sus cejas de forma cómplice Tardo en reaccionar ya que Rose está muy diferente a como la recordaba. La última vez que nos vimos fue hace un par de años y seguía siendo la misma chiquilla engreída de siempre a pesar de tener veinte años. Puedo apostar que Jasper está igualmente sorprendido que yo pues él estuvo conmigo cuando nos encontramos, apenas unas semanas después de que todo acabara entre Edward y yo.

Jasper se ríe, de forma poco sincera. Es absurdo pero después de conocer tanto a una persona puedes darte cuenta de esos pequeños detalles.

– Por supuesto que no, ella entró a trabajar ahí antes que yo. Tú no consigues así tus contratos, ¿o sí? Sería preocupante porque trabajas con muchísimas marcas

Rose lo mira con disgusto pero bajo esa máscara de enojo, es obvio que la insinuación de Jasper la ha lastimado. Es por eso que no nos sorprende cuando se excusa para ir al lavabo y sus costosos tacones empiezan a repiquetear en el suelo del restaurante. Se instaura un silencio incómodo en la mesa conforme se aleja. Jasper me susurra un lo siento en mi oreja y no puedo molestarme por mucho tiempo ya que lo encuentro muy sincero.

Es extraño porque él no suele perder el control ni reaccionar de esa manera. ¿Qué le pasó? ¿No se dio cuenta que Rose sólo estaba bromeando?

Tras unos segundos de indecisión, voy tras ella.

~ o ~

– ¿Rose?

Ella levanta la cabeza en cuanto me oye. Se encuentra apoyada contra una de las paredes frente a los fregaderos. Me acerco a ella y le ofrezco una disculpa. Rose guarda silencio y permanece muy quieta, abrazándose a sí misma. La visión me transporta muchos años atrás, cuando las dos éramos adolescentes. Ha adoptado una postura que refleja inseguridad y me da la impresión que ahora es ella quien esconde algo, detrás de esos ojos cargados de lágrimas no derramadas.

Aunque no lo quiera, cuando parpadeo, regreso al presente y me impresiono al ver a la mujer que tengo delante de mí. Sigue siendo muy hermosa, por supuesto y su arrogancia característica parece haberse esfumado. ¿En qué momento creciste tanto, Rose? Me siento fatal por habérmelo perdido

– Creo que no soy su persona favorita – susurra para romper el silencio.

¿Esto es por Jasper? ¿Tanto la han herido sus palabras? Admito que Jasper no tiene el mejor concepto de mi hermana pero, ¿por qué le importa tanto? No le encuentro sentido, ellos apenas se conocen Apenas se han visto antes, hace tantos años atrás que soy incapaz de recordar algún problema entre ellos.

– Me temo que esa soy yo – bromeo, dándome por vencida pues tengo una pésima memoria.

Ella se ríe. – Creo que lo he sabido desde hace mucho tiempo – dice esquivando mi mirada. Yo encuentro muy raro su comportamiento. No conozco a esta Rose y la verdad es que no sé cómo tratar con ella. – ¿Te lo ha contado?

Su pregunta termina aumentando mi confusión.

– ¿A qué te refieres, Rose? ¿Podrías darme una pista? – pregunto, manteniendo un tono ligero.

Ella enarca una de sus cejas perfectas. – A lo que pasó hace cuatro años

¿Qué? Mi corazón empieza a latir desbocado cuando lo dice. ¿Ella lo sabe? Pero ¿cómo…? ¿Desde cuándo? Se me ocurren un millón de preguntas en ese momento, la mayoría sin sentido. La cabeza empieza a darme vueltas así que me concentro en mi respiración y lentamente la sensación de que algo terrible va a suceder empieza a desvanecerse. Al mismo tiempo, comienzo a entender lo que sucede. Por supuesto que Rosalie lo sabe. Después de todo, ella y Edward van a casarse. Ha sido estúpido de mi parte pensar que él no se lo diría a nadie. Yo no le hecho porque la única persona a la que hubiera querido contárselo ya lo sabía. Jasper lo supo desde el inicio porque estuvo ahí.

– Escucha, Rose…

No sé qué decirle pero de cualquier forma, no me deja continuar. Aprovecho la interrupción para intentar tranquilizarme.

– En casa de Charlie, lo que pasó con Jasper

Me has perdido por completo, Rose. Ella se está refiriendo a aquel encuentro que apenas puedo recordar. Aún después de cuatro años, me cuesta remontarme a aquel tiempo.

– Yo… lo siento mucho – dice en un hilo de voz, cambiando de actitud de forma drástica. ¿Tendría que preocuparme? Ella hace el intento de acercarse, yo me quedo inmóvil, con los brazos cruzados sobre mi pecho. – Yo intenté algo con él – continúa. No me sorprende en absoluto su revelación. Es tan típico de la Rosalie que yo conozco, siempre queriendo lo que es mío. Siento una punzada de enojo y sé que es totalmente absurdo de mi parte pero no puedo evitarlo. – Yo no sabía que había algo entre ustedes – añade de forma atropellada. – Lo sospechaba pero papá dijo que ustedes solo eran buenos amigos así que tenía que intentarlo

– Tenías que – repito con brusquedad. Jesús , ¿qué me pasa? Admito que mi relación con Rosalie nunca ha sido muy buena pero ella está poniendo de su parte, de las dos, ella está siendo la mejor persona.

– Ahora entiendo por qué me rechazó. Él siempre lo supo, Bella – dice recobrando un poco su confianza. – Él siempre te ha querido y yo siempre quise que alguien me mirase de la forma en la que él te mira

Jasper la rechazó. Es difícil de creerlo pero ¿sería ella capaz de mentirme al respecto? No lo sé. Tengo tanto en qué pensar y no tengo idea por dónde empezar.

– Pero ahora lo has conseguido, ¿no, Rose? Has encontrado a alguien que te mire de aquella manera

~ o ~

Hemos tenido que modificar un poco nuestros planes. Inicialmente, teníamos pensado quedarnos solo cinco días en Boston. Ahora, tanto mi madre como mi hermana lo encuentran inaceptable, teniendo en consideración la próxima boda de Rose. Tras deliberarlo, hemos tenido que prolongar nuestro viaje una semana más.

No ha sido una decisión fácil de tomar

Me ha costado una noche entera decidirme. Lo hemos discutido durante horas, tendidos en nuestra cama de hotel, después de aquella incómoda cena. Jasper me aseguró que dependía de mí, que podíamos tomar el siguiente vuelo de retorno a Seattle o quedarnos hasta la boda si así lo quería. "Tal vez verlo casarse sea lo que necesitas para finalmente seguir adelante". De pronto, supe que eso era justo lo que debía hacer, ponerle fin a nuestra historia de una vez por todas.

A partir de esa nueva determinación, me dispuse prepararme para nuestro próximo encuentro. Sin embargo, los días han transcurrido con normalidad, plagados de actividades banales planificadas por Renee. Rose se ha unido a nosotros algunas veces pero su presencia no ha sido constante. Aunque yo no pregunto por ella, mi madre justifica cada ausencia alegando que aún quedan un montón de detalles de la boda por resolver.

Fue en mi tercer día de estancia en Boston que Rosalie volvió a sorprenderme. ¿Qué hizo? Me pidió que fuera una de sus damas de honor. Fue una conversación bastante incómoda, como todas las que hemos tenido desde que ella me contó sobre su problema con Jasper. Yo quise negarme, ella preguntó el porqué y supe que ese era el momento adecuado para contarle sobre mi historia con Edward. Pero me acobardé y dejé pasar la oportunidad. Luego, ella se exaltó y terminé aceptando, justo cuando ella estaba por pedir la intervención de mamá. Han pasado cuatro días desde aquello.

– Me alegra que puedan quedarse más tiempo pero, ¿estás segura que no les causará problemas?

Le sonrío a mamá, dejando que los masajes del jacuzzi hagan su trabajo y se lleven todo mi estrés.

– Por supuesto, yo estoy de vacaciones en enero y Jazz… bueno, Jazz ha inventado una buena coartada – le digo, con el cuerpo sumergido hasta el cuello.

Ella me da un codazo juguetón en las costillas.

– ¿Entonces ustedes van en serio? – pregunta, aprovechando que Jasper ha ido a ver cómo anda la parrilla.

Yo me encojo de hombros y ella insiste picándome la barriga.

– ¿Ya te ha presentado a sus padres?

– Los conozco desde hace bastante tiempo. Pasamos Nochebuena con ellos, sí te lo dije. Por eso no podíamos viajar antes – le repito. Ella suelta una risita y luego bebe un poco de su piña colada, su trago preferido. Hay cosas que no cambian con el tiempo.

– ¿Y son buenos contigo?

– Por supuesto, incluso...– cuando yo era un desastre, cuando no podía dejar de llorar ni por un instante, cuando me estrellé contra aquel árbol… cuando toqué fondo. – incluso lo eran cuando yo no estaba con Jasper

Ella se sorprende por mi confesión así no haya sido mucho. Mi madre desconoce lo que me ha pasado los últimos diez años y creo que en este caso en particular, no saber es mejor.

– Nos conocemos desde mi primer año de universidad… Yo salí durante un tiempo con su mejor amigo

No le digo que ese amigo en cuestión es su futuro yerno ni que ese tiempo fueron seis años en total, cinco de los cuales vivimos juntos. Ella me pregunta qué pasó con el primer chico y obviamente le digo una media verdad, que nos hicimos daño y que cuando nos dimos cuenta estábamos más allá de la reparación.

– Bueno, se nota que este chico, Jasper, te adora y no dudaría en poner un anillo en tu dedo en cualquier momento – dice, acabando su trago.

– No es nuestro estilo – contesto.

Ella asiente con la cabeza y duda unos segundos antes de continuar.

– Hay algo que me llama mucho la atención y espero que no lo tomes a mal – yo guardo silencio a pesar de tener miedo de ser descubierta. – Ustedes no son muy físicos – no tardo en pillarlo y no me sorprende que Renee le dé tanta importancia a ese aspecto. – Pero es algo tierno – añade rápidamente, creyendo que me ha ofendido.

Yo me río, aliviada de no haber estropeado nuestro plan. – No te preocupes. Tienes razón, no somos muy físicos como lo dices pero hay mil maneras de demostrar que te importa alguien sin el cuerpo

Ella se pone roja al instante aunque empieza a relajarse cuando me río de nuevo.

El timbre del móvil de Jasper empieza a sonar. Le echo una ojeada, creyendo que podría ser Lily o el padre de Jasper. Sin embargo, reconozco el número como el de María así que lo dejo sonar. No tengo ganas de hablar con esa tía, no después de enterarme un poco más de lo que pasó la última vez que se vieron. La perra insiste un par de veces más. Renee enarca una ceja pero no comenta nada.

– Hazme un poco de espacio, princesa – dice Jasper, reapareciendo en el jardín. Se mete de un salto en el jacuzzi y se acomoda junto a mí. – ¿Me has echado mucho de menos? – pregunta, volteando su cara en dirección a mi madre. Le guiña el ojo y las dos nos echamos a reír.

– ¿Pudiste prender siquiera la parrilla?

Él me mira, supuestamente ofendido. – Por supuesto, princesa. Está todo listo…

Se ve interrumpido por el sonido del timbre de la casa.

– Debe ser Phil, me dijo que pasaría por aquí después del entrenamiento – nos informa Renee antes de salir, impaciente por atender la puerta. – No se porten mal, chicos, los vecinos y yo podemos estar observándolos

Jasper se ríe entre dientes. – Es bastante simpática

– Sí

– ¿Qué pasa? – pregunta, luciendo preocupado por mi falta de entusiasmo. Me toma de la mano y besa mis nudillos con mucha calma. Luego, expone mi cicatriz de la frente y la roza con sus labios. Yo me niego a soltar su mano y lo atraigo hacia mí.

Es en ese breve instante que me doy cuenta que Rose tiene razón, Jasper me mira de una forma muy especial y realmente espero que él pueda ver reflejado en mis ojos algo parecido.

– Quiero que nos vea, ¿de acuerdo? – susurro mientras me acomodo en su regazo, con mis piernas rodeando su cintura. Con mi mano libre lo tomo del cuello para atraerlo hacia mí y lo beso. Es extraño al principio. ¿Cómo no iba a serlo si es Jasper? Es Jazz, ni siquiera puedo empezar a explicar todo lo que él significa para mí. Me quedo sin palabras al intentarlo, él es simplemente mi persona favorita en el mundo. Entonces comprendo que es por ese mismo motivo que puedo hacer esto con él. No he besado a nadie desde que rompí con Edward, ni siquiera he tenido ninguna cita desde aquello. Antes no tenía una razón específica, ahora creo que sí la tengo. Miedo.

Por unos segundos, juro que el mundo deja de importarme y eso me aterra. Me olvido de Boston, de mis asuntos no resueltos con mi madre, de mi relación –o falta de ella – con Rosalie, del encuentro con Edward, del enigma de sus ojos, de su segunda desaparición, de todo...

Hasta que escucho que alguien se aclara la garganta. Me separo de Jazz, segura de que es mi madre pero me equivoco.

Después de una semana ausente, él ha vuelto.

~ o ~

Hay algo raro con los tiempos de los verbos, ¿no?

Trataré de arreglarlo después.

Nota: * Si hay alguien por ahí que no ha leído Harry Potter, se los recomiendo. No importa la edad que tengan. Bueno, para ell s...

Hufflepuff, Ravenclaw, Slytherin y Gryffindor son las casas de Hogwarts, la escuela de magia a la que asiste Harry Potter. Los alumnos son sorteados en una de ellas de acuerdo a si poseen determinadas características , más o menos las que expongo en la conversación de E & B.

**"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" es otra referencia a esta saga. Si hay alguien por ahí que no lo ha leído, les recomiendo que empiecen.