Los sábados Wanderlust cierra más temprano que lo habitual.
Lapis normalmente no le gustaba tener que cerrar el lugar más temprano; realmente casi nunca tiene algo que esperar después del trabajo, probablemente porque lo ve como una distracción para no pensar en el poco tiempo libre que se da a ella misma ó tal vez para esconder la poca vida social que tiene.
Pero durante lo que para ella fue la semana más larga de su vida, había deseado que el Sábado llegara más rápido.
Ella llega a casa, aliviada de que este asco de semana de haya terminado, y deja el bolso en el piso; sin siquiera molestarse en colgarlo en el perchero ó quitarlo de la entrada, solo le importaba recostarse en el sofá para tomar un descanso de la aventura que fue el transcurso de la semana:
—Solo era un mal día ¿eh?—su voz es sarcástica, ácida y cansada.—Pues nada más digo que este día se te alargó un poco.
—No es gran cosa, no le debería de dar muchas vueltas al asunto.—Como si alguien fuera a responderle.
—¡JA! Ni tu misma lo crees. Recapitulemos aquello que no deberías de darle "muchas vueltas":
—Apreciaría que no hicieras eso...
—El martes fue el comienzo de todo esto, ¿no es así?
—Por favor, no lo ha—
—Miércoles fue de los días que más pedidos has tenido mal al punto que Sadie se encargó de la jornada que TU tenías que cubrir en lugar de Lars,
—No soy perfecta, a cualquiera le pasa...
—Jueves, casi quemas las galletas del horno por estar hablando (o más bien, haciendo un intento de hablar) con aquella rubia y para rematarla, intentaste sacar las galletas del horno sin guantes puestos porque, (y repito) estar hablando con ella,
—Eso es justifi—
—Viernes, Perla tuvo que hacer las cuentas de las ventas del mes TODO porqué te equivocaste con la suma total y ahora estás aquí, pensando que es lo que pensará de ti, ¿tengo razón ó estoy mintiéndote?...
—...Debería dejar de discutir conmigo misma.
—Es eso ó hablar con una pared, Lappy.—hasta con ella misma, es cortante al hablar de sus sentimientos.
Lazuli rueda los ojos y cubre su cara con un cojín del sofá, tratando de olvidar todos esos pensamientos previos.
Lapis se recuesta en el sofá; mirando al techo de su apartamento como si fuera la cosa más interesante del mundo.
—Aunque siendo honesta, la verdad me pregunto qué piensa de mi.—
Y Lapis no lo dice en un modo soñador y cursi como en las típicas novelas de amor, más bien lo dice por la curiosidad de que imagen tendrá la extranjera de ella.
Es decir, a estas alturas no importa mucho cuantas veces se avergüenza frente a desconocidos, cuantas veces su rostro se colora de la vergüenza ó cuantas veces saca de quicio a los clientes o a su socia,
—¿Siquiera piensa en mi?—
Más bien, como dicho antes, le importaba más la opinión de la extranjera.
Casi todos los clientes que vienen al lugar son gente habitual, ellos saben lo formal que es con el negocio y una mala semana no afectaría mucho esa imagen que le ha tomado una gran parte de su tiempo en construir: la imagen de una adulta sería y madura para su edad que no anda con pendejadas cuando se trata de su trabajo.
¿Pero qué hay de Peridot? ¿Que hay de si opinión acerca de ella?
No puede consolarse con el mismo pretexto, pues Peridot con suerte sabe su nombre.
Probablemente la ve como un desastre que no puede hacer nada por su cuenta y que depende de alguien que esté detrás de ella, nadie le gusta ese tipo de personas, mucho menos las quiere como pareja.
Espera...¿que tienen que ver las parejas con Peridot?
¿Y porque le importa tanto la opinión de esa chica?
De pronto, el teléfono se enciende junto ese sonido de notificación que anunciar un mensaje nuevo.
Lapis no le presta atención; ni siquiera tiene ganas de hacerlo por el hecho de que el teléfono estuviera "tan lejos"—sin importar que esté en verdad estuviera en el pequeño tocador de la entrada—, pero el teléfono no deja de sonar con notificaciones nuevas; probablemente sea Perla intentado sacarla de casa, pero ahí está ella, aún distraída en su propio mar de preguntas y pensamientos junto a sus insistentes peticiones por qué la tierra se la trague en este momento.
Y de pronto, suena una melodía pegadiza que Lazuli tararea despistadamente, hasta que escuchándola mejor, se da cuenta de un pequeño detalle que cambia su actitud desinteresada en cuestión de minutos.
Esa melodía era un fragmento de su canción favorita, en otras palabras, su tono de llamada.
Lapis, creyendo que se trataba de una llamada importante, salto del sofá para echarse a correr en calcetas y atender la llamada:
—¿Diga?—contesta con una voz que intenta lo más posible en esconder su miserable estado de ánimo.
—Oye, ¿que estás haciendo?—su amiga en el otro lado responde con su tono optimista,
Inmediatamente, Lapis cambia esa voz sería a una que resumía como estaba en estos momentos.
—Pensando en la mortalidad del cangrejo, ¿porque?—
—Perfecto, no estás ocupada. Bueno, ¿recuerdas el concierto que cancelaron el Lunes?—
Lapis se levanta del sofa.—Hmm... ¿fue el mismo día en el que obtuviste tus sagrados alimentos?—
—¡CARAJO, YA SUPERA ESO!...—Perla toma un respiro; no iba discutir de eso ahora.—Volviendo al tema, Hoy Amatista va a presentarse en el bar de Starchild, ¿vienes conmigo?—
Lapis baja el teléfono para pensar la respuesta. No tiene realmente nada mejor que hacer, ni tiene algún pendiente como cenar con la familia ó ir a resolver algún inconveniente con los empleados.
Y además, ya tenía tiempo que no iba a un concierto.
Lapis se decide con su respuesta y vuelve a subir el teléfono a su oreja—¿Es el bar que está entre el viejo local y la lavandería de la loca del chihuahua?—
—Ajam, aquí estoy sentada con Peridot en una mesa mientras Amatista prepara las cosas con su banda.—
Espera, ¿Peridot también está ahí?
Una respuesta determinada detiene cualquier negación, no iba a echarse hacia atrás.
Pero, ¿qué si vuelve a hacer el ridículo con ella? ¿Qué si...
—¿Lapis? ¿todo bien?—
No es tiempo de debatirlo, primero hay que terminar la llamada.
—SI ESTOY BIEN, espérame haya, deja me cambio y voy en camino.—
—¡Espléndido, te veo aquí!—
—Ahí estaré, bye...—Lapis cuelga la llamada y se sienta en el sofá una vez más, continuando con ese debate que
A la mierda, no puede echarse para atrás, ya ha dicho que si. Pero no debería de ser algo para llorar, ¿no? más bien...como algo malo...más bien para empezar otra vez.
Lapis acaricia la opción frente a ella; puede que Peridot vió lo mejor de ella durante esta semana, pero puede enseñarle lo contrario con esta oportunidad.
Lazuli va a una puerta en la que tiene su ropa; un pequeño armario improvisado.
La chica no lo piensa mucho en que se pondrá, solo toma su conjunto preferido que también es uno de sus mejores (una falda larga color azul junto a una blusa corta algo corta abierta de la espalda y unos zapatos negros), se cambia en el baño, se lava los dientes y en cuanto sale, se pasa los dedos por el cabello.
La chica tiene dudas antes de tomar las llaves...¿de verdad valía la pena hacer esto? ¿No podría decir solo que esta enferma o...
Lapis toma un respiro—No lo mires como algo malo, más bien velo como una manera de empezar de nuevo.—
Y así, en un intento de verse determinada, toma su bolso para salir del apartamento y dirigirse al bar.
Aunque si hubiera sido sincera con ella misma, Lapis no cree fuertemente en esta idea de su diminuto fragmento positivo.
Hay veces que Lapis deseaba estar completamente segura de muchas cosas en su vida.
(...)
La chica entra al local y es sorprendida por la fuerte música que suena en el lugar y la voz familiar que canta las letras con una pasión que transmite al público.
Lapis busca con la mirada a la anfitriona de esta reunión; una tarea difícil en un lugar que tiene gente en todos lados, hasta que entre toda esa muchedumbre puede reconocer ese cabello color durazno que tanto caracteriza a Perla, se veía que disfrutaba el concierto escuchando las canciones que su pareja había compuesto.
Y mientras tanto Peridot—quien estaba junto a Perla—se cubría con una mano el oído izquierdo mientras que usaba el celular con la otra mano.
Vaya que Perla y Peridot son opuestos en muchas cosas.
Perla voltea hacia donde está Lapis y saluda a Lapis desde donde esta. Lapis igualmente le devuelve el saludo con una pequeña sonrisa.
Perla le dice algo a Peridot, se levanta de su lugar y camina hacia Lapis como si no la hubiera visto en un largo tiempo.
—No pensé que vendrías, me alegra que estes aquí.-Exclama Perla dándole un gran abrazo a su amiga.
Lapis no había escuchado nada de lo que dijo Perla pero por el abrazo supo que le había dado gusto verla aquí, así que le devuelve el abrazo para al menos parecer que la había escuchado.
—Jej; ¿tanto tiempo estoy sin salir?—piensa en voz alta la peliazulada.
Perla ,en respuesta, le pide que si podía repetirlo de nuevo, pues no pudo escuchar que había dicho su amiga.
—Que hace un tiempo que he querido venir a un concierto—Alza la voz para que Perla la pueda escuchar.
—Oh, me alegra escuchar eso...Bueno, ahora que estás aquí, vamos a donde esta Peridot.—
—Emm...si, claro.—responde la peliazulada, solo para no verse tan callada.
La verdad, Lapis estaba sumamente nerviosa con ver a la rubia de nuevo. Por supuesto que quería hablar con ella de nuevo y formar lazos con ella, pero al mismo tiempo le daba nervios hacer algo ridículo como embriagarse con el fin original de impresionarla o algo.
Bueno, ella sabe que no sería capaz de eso, pero con esa chica junto a ella, cualquier cosa puede pasar.
Y ahora está sentada frente a ella. Normalmente Lapis esta muy emocionada con Perla tarareando las canciones como si el alcohol ya se les hubiera subido, pero esta vez Lapis estaba más calmada que de costumbre, no parecía tan entusiasmada como Perla.
Pero no cree que es algo que preocuparse, probablemente solo está algo cansada, así que solo se limita con escuchar a Amatista cantar mientras tocaba el bajo, Jasper (La hermana mayor de Amatista) está en la batería, Garnet (una amiga cercana de Perla y Amatista) está en el teclado y otra persona que no lograba reconocer estaba tocando la guitarra eléctrica; al parecer Bismuto probablemente tuvo algo más que hacer para no poder estar con ellas.
(...)
La música que antes probablemente se escuchaba hasta la otra cuadra fue remplazada con gente hablando de sus cosas y unas cuantas risas de gente que probablemente tendrá una buena jaqueca al día siguiente.
Amatista ahora se encontraba en la mesa junto con su banda; festejando lo bien que había salido todo y hablando de distintos temas en los que de vez en cuando Amatista se ponía a discutir con Jasper.
—Oye Perla, ¿como va todo últimamente?—pregunta Garnet con el fin de cambiar de tema.
—Bien, todo va muy bien la verdad. Lapis y yo hemos podido agregar un poco más de variedad al inventario, hemos resuelto el conflicto que tuvimos con el local de alado y logramos vender más que el mes pasado.—
—Eso suena aburridoooo.—bromea Amatista dándole un sorbo a su bebida.
—Lo dice la que ni siquiera fue a la universidad por una carrera.—Agrega Jasper en un modo de hostigar a su hermana.
Amatista deja el vaso en la mesa y mira a su hermana, claramente ofendida—Heeeeey, muchos músicos no tienen una carrera o dejaron la universidad y míralos donde están, hasta algunos se volvieron leyendas en la industria.—
—Si, como Greg, que ahora tiene un lavado de autos en Beach City y básicamente vive en una camioneta.—contesta sosamente sin siquiera mirar a Amatista.
—Lo dices como si fuera algo malo.—
Jasper le voltea el rostro haciendo una expresión que claramente le decía "Es broma, ¿cierto?" sin decir una sola palabra.
Amatista le rueda los ojos.—Tú ganas esta vez.—admite agriamente.
—De verdad no se puede tener una conversación pacífica sin que alguna de ustedes empiece a pelear.—Comenta Garnet con un toque de ironía en su voz.
—Eh, pero es lo que hace la banda más divertida de lo que ya es, ¿o estoy mintiendo?—Comenta Carnelian, una prima de Amatista quien tomó el lugar de Bismuto esta noche.
Lapis se la estaba pasando realmente bien con ellas, hace tiempo que no hablaba con Garnet y Jasper así que era un buen tiempo para ponerse al corriente de lo que ha pasado y de recordar los viejos días en los que vivían de café por culpa de la universidad; al parecer está reunión era lo que necesitaba después de su semana de mierda.
Y mientras tanto Peridot, ya deseaba irse de ahí. A pesar de ser alguien que le gustaba hablar con otras personas, no podía hacer ningún tipo de conversación con nadie salvo a su prima, pero no quería molestar a Perla, ya tenía suficiente con tener que llevarla a todos lados como si fuera una adolescente de nuevo, así que prefirió quedarse callada y estar en el celular por cuanto durará la reunión.
Conforme la noche fue pasando, algunas ya se iban del bar por algún que otro evento ó porque ya tenían que irse a casa, hasta que para cuando llegaran las once con treinta, solo quedaba Amatista, Perla, Lapis y Peridot.
Bueno, Amatista estaba recogiendo el resto de las cosas que había traído y Perla había ido al baño, dejando a Lapis y a Peridot solas en la mesa.
Hay un silencio entre ellas, ninguna de las dos sabe de que modo podrían empezar una conversación decente.
Lapis intenta haciendo preguntas con el fin de conocerla mejor con cosas como:
¿Que te esta gustando de la ciudad? ¿Como es Francia? ¿Alguna vez has ido a la Torre Eiffel?.
Pero las respuestas de Peridot son cortas y frías, no deja ningún espacio para alargar la conversación.
Así que, para dejar de avergonzarse a ella misma, prefiere mejor dejar de intentarlo, pero por supuesto que sería algo así, ¿a quien se le ocurre practicar sus habilidades sociales en una extranjera que apenas y puede hablar español?
Y entonces, justo cuando bajo la mirada, por alguna razón su mirada dio al dije que tenía colgando de su cuello; de le hacia familiar por alguna razón.
—¿Ese es un collar original de Percy?—
—¿Eh?...Oh, oui, yo la comprar en una convention ça fait dos meses—
—¡Wow! Solo muy pocas personas lograron conseguir una de esas, eres una afortunada.—
Hay un silencio corto. Lapis no estaba segura si preguntarle o no, pero que se puede hacer, en la vida se toman riesgos siempre...
—Entonces... ¿A ti también te gusta Camp Pinning Hearts?
La atención de la rubia ahora estaba completamente en ella, parecía algo sorprendida de que Lapis preguntara eso, o que ella siquiera conociera la serie.
—¡OUI! YO AMO ESE SHOW!—responde lo más cercano a una voz calmada, no podía dejar que esta desconocida viera su lado más nerd.
Pero que afortunada es Peridot, en ese momento, los ojos de Lapis se iluminaron como faroles cuando la noche cae; al parecer la extranjera y ella comparten un gusto en común, tal vez haya más cosas que puedan compartir ellas dos.
—¡POR MIS ESTRELLAS! YO PENSABA QUE ERA LA ÚNICA QUE LE GUSTABA ESA SERIE!—
Peridot ya no se ve tan nerviosa, de hecho, escuchar eso fue suficiente para que se relajara un poco y pudiera hacer esta conversación algo más fluido.
—¿Et...quelle est...ton personnage...favorito?—Pregunta Peridot más animada que hace unos minutos.
—Podría decir que Paulette, es muy linda y alegre además que se ve que le importa mucho Percy—
—Pff, ¿Paulette? Je deteste Paulette,—opina la extranjera acercándose más a la mesa para conversar con Lapis.—Elle fue muy egoísta en le course du couleurs, à mons avis.—
Lapis, impresionantemente, logra comprender lo que Peridot se refería sin que alguien se lo tradujera, pues era bastante claro a lo que se refería.—Claro que no, solo lo hizo porque quería estar con el aunque estuvieran en otros equipos, si Percy no hubiera sido tan rudo con ella.—argumenta para defender a Paulette.
—¡Ja! Pero rappelez-vous que Paulette hacer...emm...Piègear en le concurso
Lapis sonríe al escuchar la palabra, vaya que la rubia tenía mucho que aprender.—¿Qué? no quisiste decir algo como ...¿sabotear o algo?—corrige.
—Oui, Oui, saborear
Lapis se ríe por debajo—No no; es saboTEar, con una "t", creo que se dice igual en francés.—
Peridot comprende la frase y sonríe, algo apenada por el error pero al menos aprende algo.—Oui, Paulette SABOTEAR el concurso.—
—¿Bueno, si lo hizo, pero no fue por modo de venganza a lo qué pasó en el capítulo pasado?—
Y así, por casi la mayoría de la noche, ambas debatían acerca de los personajes de su serie y porque es mejor ó peor tal personaje, compartir sus puntos de vista sobre los clips de la nueva temporada que se presentó en la convención y para finalizar la conversación, compartir distintas teorías de que pasara en la siguiente temporada basándose en los clips y eventos presentados con anterioridad en la serie al mismo tiempo que Lapis corregía el español de Peridot; ya sea con palabras pequeñas ó corregir oraciones completas para que tuvieran más coherencia; incluso Peridot sacaba ese cuadernillo de bolsillo para apuntar las cosas nuevas que había aprendido, un detalle sumamente adorable en la opinión personal de Lapis.
Lapis se la pasa bien hablando con Peridot, disfrutaba mucho estar conversando con una chica que a primera impresión es seria y un poco apática, al conocerla te encuentras con que es la persona más dulce y amigable con la que podrías estar.
Y en cuanto el lado de Peridot, esa platica la hizo olvidar por completo que traía su celular en el bolsillo; definitivamente esta charla mejoró considerablemente su noche y además, logró aprender más con Lapis y tal vez con más tiempo, pueda mejorar su pronunciación.
Aveces, el comienzo de muchas historias no tiene que ser algo grande ni tampoco debe de romperse uno la cabeza para comenzar de manera ingeniosa, aveces suele simplemente suceder que las historias más increíbles surgen de las cosas más insignificantes ó las cosas que nadie les suele poner tanta atención.
He aquí el ejemplo más claro:
¿Quien diría que todo esto empezó por un collar de Percy?
