Bueno...ya hay que irse.—
—Si; creo que fue...muy lindo hablar contigo, no creí que tuviéramos tantas cosas en común.—Afirma con una sonrisa.
Peridot tarda su tiempo en responder pero ella sonríe en cuanto le llega el mensaje.—Oh, oui, yo pensar que tú serías muy sérieuse.
—Si, suelo serlo algunas veces pero eso solo en Wanderlust me mantengo de ese modo y todo eso.—
—Heh, Ouiii...
Ambas se miran por un largo rato, algo incomodas por el hecho de que se les había acabado la conversación pero no tanto como para inmediatamente romper el contacto visual.
Por suerte no dura mucho en cuanto Amatista, quien ya había terminando de poner su guitarra y el amplificador en la cajuela y ahora estaba más cansada que hace unas horas, le da una palmada en la espalda a Peridot.
—Hey P-dot, ya es hora de irnos ¿si?—insiste Amatista, cansada y con su característico entusiasmo casi inexistente.
—Voy para ahí, espera un momento.—Contesta Peridot dando una señal con las manos de que no tardaría mucho.
Amatista rueda los ojos.—Bieeen, pero no tardes.
y se dirige al auto para subirse en el asiento del copiloto; tal vez ahí podía al menos dormir un poco mientras Peridot terminara de hablar.
Peridot se rasca la nuca.—Así que...¿es todo?—
Lapis se abraza a sí misma y encoge los hombros, insegura de que responder a esa pregunta capciosa—Supongo que si...fue, un gusto conocerte más Peridot...eres muy agradable.
Peridot sonríe suavemente y se ruboriza un poco por el cumplido; nunca había escuchado a alguien decir eso de ella, menos cuando se trata de la primera impresión, era algo lindo.
Aunque por el otro lado, a la mejor y Lapis lo dice solamente para sonar agradable, pero en esta ocasión, su cerebro decide ignorar esa franca y negativa posibilidad.
—ah, merci...merci beaucoup.—fue lo único que pudo salir de su boca sin que sonara raro; no quería estropearlo apenas conociéndola.
—¿Nous nous reverrons?—
—¿Disculpa?—Lapis pregunta para escuchar correctamente.
—Merde, j'ai oublié qu'elle ne parle pas français!—Peridot se golpea la frente internamente por la falta de memoria que tiene.—magnifique Peridot, putain magnifique!—
Peridot se rectifica varias veces—Lo sentir mucho, lo había olvidado.—
Lapis carcajea, Peridot se veía sumamente ruborizada cuando se disculpaba, cosa que admite que dio mucha ternura.
—No pasa nada, es solo de que repitas la pregunta y ya, no es gran cosa.—
Peridot respira hondo—yo decía que, emm...¿te voy a ver otra vez?—
Lapis se queda callada un rato para luego sonreír
—Aún podemos vernos el Lunes, ¿sabes?; después de todo aún voy a trabajar a pesar de ser verano.—le recuerda Lapis Lazuli.
—¡Oh! Cierto, cierto, quelle estupidez la mienne.
Ambas dejan de hablar para despedirse y Peridot hace su camino a la puerta del asiento trasero, no sin antes de irse, Lapis llama su nombre para tener su atención.
—Entonces...¿Te veo el lunes?—pregunta Lapis haciendo pistolas de dedos en modo juguetón.
Peridot le sigue el juego antes de entrar al auto y imita su movimiento dando un guiño coqueto al final de este.
—Jej, Oui, el Lunes.—y con eso, Peridot entra al asiento de atrás en el que ahora si, Perla conduce a los apartamentos para poder llegar a descansar.
Y en cuanto el auto avanza, Lapis se da la vuelta para hacer su camino a los condominios donde ella vive para ya poder ir a su casa a dormir, se ve algo cansada si la ves a la cara pero por dentro está saltando de felicidad por haber hablado con la rubia de ojos esmeralda, ahora deseaba que el fin de semana fuera más rápido, todo para volverla a ver.
Por el otro lado, el sentimiento es igual de mutuo. Peridot observa desde la ventana de atrás como cada vez la figura de esa nueva persona en su vida se va haciendo más y más pequeña conforme el auto avanza, hasta que en cuanto voltean a la otra avenida, la figura ya no esta en la ventana. Peridot se vuelve a sentar en su lugar, y una amplia y boba sonrisa se escabulle en el ligeramente sonrojado rostro de Peridot, veía como una victoria el hecho de haber tenido el valor de hablarle a Lazuli, esta es una bonita noche en su opinión.
Y durante todo eso, Perla conduce con una suave sonrisa dibujada en su rostro; pues ella había presenciado tanto la despedida de ambas chicas como el prolongado tiempo en el que Peridot se había asomado en la ventana de atrás.
"¿Quien lo diría?" Piensa para si misma Perla para inmediatamente quitar los ojos del retrovisor para así mantener su mirada en el camino a casa y de vez en cuando checando en Amatista, quien ya estaba dormida en el asiento del copiloto.
No fue mucho tiempo el que tuvo que pasar para que pudiera llegar a su hogar temporal. Perla abre el departamento y tanto ella como Amatista y Peridot entran al lugar.
—Hogar, dulce hogar.—Dice Perla completamente agotada.
Amatista bosteza.—Ya era hora de que llegáramos.—se queja y se dirige al cuarto de ambas para cambiarse de ropa.
—Bien, si quieres te ayudo a bajar las cosas del auto.—
—¡Nah, P!—responde desde donde esta.—Tú igual te ves cansada, ven a dormir y nos encargamos de eso mañana.
—Si Pearl.—se interpone Peridot quien está cerrando la puerta con llave.—No pasa nada, demain nous allons pour les choses d'Améthyste.–
—Bueno, no pasará nada que se queden ahí solo por esta noche.—Perla bosteza.—Ahora yo me iré a dormir...Bonne Nuit, Péridot.—y con eso, Perla se dirige con Amatista para así poder descansar de un largo día.
—Bonne nuit, Pearl.—responde en un susurro y entra a su cuarto para cerrar la puerta.
Peridot se dirige a su maleta para saca la piyama que empacó para el viaje, una blusa verde pastel de tirantes con sus shorts estampados de extraterrestres, y ya con la ropa en mano, se cambia ahí en donde esta aprovechando la densa obscuridad de la habitación.
Y en cuanto ya termina, Peridot desatiende su cama para luego acurrucarse debajo de estas no sin antes dejar sus lentes en el tocador. Peridot observa el techo del cuarto sin nada mejor que hacer más que contar para conciliar el sueño.
Un
Deux
Trois
Quatre
Cinq
Six
Sept
Huit
Neuf
Justo antes de llegar al diez, Peridot ya esta dormida en la cama; dejando que su subconsciente represente sus pensamientos, dejando que ella de desconecte del mundo para ir al vacío absoluto.
Y en eso, su sueño habitual de la noche comienza a darle señales acerca de lo que viene hacia ella, o mejor, de lo que vino a ella.
Estoy ahí otra vez.
Siento paredes a mi alrededor, un piso frío con una textura de mármol a mis pies descalzos al igual que un techo de...¿concreto? Pero solo si logro saltar a alcanzarlo, pero no lo veo, solo lo siento, solo un vacío negro e infinito.
Una de las paredes ya no está, tiene profundidad, la puedo sentir a través de la corriente fría que sale desde una salida más lejana a donde me encuentro, por alguna razón no tengo miedo como las otras veces, pero aún sigo atenta a cada paso que doy.
He estado muchas veces aquí como para saber qué me espera al final.
La única diferencia es que esta vez yo camino hacia allá, ninguna fuerza me obliga a avanzar pero como sea no separo mi mano de la pared, como una ciega que se guía en su propia casa con las manos.
Camino sin ningún aviso de que vaya a terminar este pasillo. Camino sin rumbo pero con perfecta consciencia de que me espera. Camino hasta que sin previo aviso, sin ninguna señal ese pasillo se termina, al igual que el piso en el que camino.
Aquí normalmente, el camino termina con que me caigo a ese abismo y luego despierto del sueño.
Pero sigo aquí...¿porque?
Ahora siento piedra, la corriente de aire sale de todos lados, siento un sutil olor a mar; esto es nuevo.
Puedo ver más cosas, un acantilado en el que alguien está sentado contemplando la vista y en cuanto más me acerco, más familiar se me hace, hasta que algo de esa silueta me saca el aliento.
Su cabello es corto y azul marino. Y en cuanto me voltea a ver, sus ojos son del mismo tono de azul.
Es ella.
Me sonríe, como si me estuviera esperando. Me dice que me siente junto a ella, yo obedezco con gusto.
Su presencia me trae calma. El lugar ya no es omnisciente ó inquietante, es un tanto pacifico, es lindo.
-¿y si saltamos?
—¿Perdón?
-Saltemos, no nos pasara nada
—Muy bien, pero solo si me tomas de la mano
—Hmm...¡Okey!-y me sonríe.
Ella se levanta primero y me das la mano para que luego me levante yo, aprietas mi mano un poco pero no duele, hasta incluso las entrelazamos.
Uno, dos...¡TRES!
Y antes de que me dé cuenta, ella corre hacia adelante y salta jalándome con ella. Por alguna razón no tengo miedo, no me da miedo caer como las otras veces, porque al menos no estoy cayendo sola y al menos se lo que me espera al cae———
Peridot se despierta por el impacto que se dio al caer de la cama y precipitar al suelo del cuarto. Se sienta en el piso y alcanza los lentes que están en el buró.
Ahora está en el piso frío, pensando todo lo que acaba de pasar, confundida por esta secuencia nueva de sueños. Tantas preguntas le revolotean la cabeza, tantas cosas le hacen pensar las cosas dos veces, pero la que más destacaba:
¿Que hacia ella ahí?
Peridot trata de darle forma a la aparición, darle un significado a ello, pero no podía realmente llegar a una explicación y eso le enojaba (aunque le enojaba más el hecho de que le esté dando tantas vueltas al asunto).
Será mejor que deje de pensar en ello o eventualmente se volverá loca por su cuenta, así que, ella se levanta del piso con la colcha arriba de su cabeza y vuelve a acostarse en la cama para volver a dormir, fue solo un sueño.
Muchas veces los sueños no tienen sentido. Es solo cuestión de volver a dormir.
¿No es así?
¿Verdad?
(...)
Tic...
Tac...
Tic...
Tac...
Peridot se repite a ella misma como una alternativa para su fallida táctica de contar hasta que se duerma, pues ya había llegado casi al ciento cincuenta y dos.
El celular ya no era una opción por el hecho de que se le agotó la batería por andar en internet distrayéndose con cualquier tontería, así que la noche iba ser más larga de lo anticipada.
Las veces que ha estado así han sido muy escasas, no tenía estrés por algún evento importante (con ya ha pasado en muchas ocasiones), no tomo alguna medicina que la hiciera mantenerse despierta y no sufre de alguna enfermedad que la mantengda despierta.
Bueno, su ansiedad solía hacerle eso bastante. Pero hace años que dejo de ser así, hace años que toma su medicamento, y además, no es que esté del todo ansiosa ó siquiera incomoda con este sentimiento.
Más bien, es una clase de desasosiego con mucha energía.
¿Pourquoi je ne peux pas dormir?
Peridot voltea la cara para ver el reloj junto a su cama:
4:30am
Suspira irritada y se sienta en la cama para darle a entender a su cuerpo que ya se había rendido para intentar conciliar el sueño, ya sus intentos de dormir eran inútil.
En una acción de aburrimiento y probablemente por constante hábito, Peridot se levanta de su cama para buscar en la mochila que estaba tirada en el suelo.
No es esto...
Claro que este tampoco...
este no...¡aquí están!
Peridot se alegra de no haberse acabado todo el paquete que compró antes de llegar al aeropuerto de Paris.
Peridot sale del cuarto con la cajetilla en mano; cuidadosa de no hacer ningún ruido ni llamar la atención aunque la penumbra de la casa le causara dificultad a caminar por el pasillo. Pero después de todo el reto, al fin logro llegar al balcón del apartamento.
Y así, con la llama del un encendedor que robo del cajón de la cocina, Peridot enciende su primer cigarrillo de la noche para darse la libertad de exhalar sus preguntas y desesperaciones.
Peridot disfruta de esta vista tan sencilla que tiene aquí en el balcón. Por el hecho de que estos condominios están un poco hacia las afueras de la ciudad, se pueden ver muchas pequeñas residencias con casas minúsculas al igual que esos bellos jardines que siempre tienen las recoden vías para que se vean un poco más ecológicas.
Es gracioso. Como toda la calle está en completo silencio.
No hay perro ladrando, ni viento soplando, ni auto pasando, ni siquiera fiesta en el tejado.
A pesar de sólo ser un puñado de personas en estos condominios, da la sensación de que todo el mundo está dormido, todo el mundo está en paz.
Todo el mundo menos ella.
Peridot apaga el cigarrillo en el barandal y lo avienta sin realmente darle importancia a donde es que fuera a caer, al fin y al cabo está completamente apagado esa cosa.
Su idea era ya entrar al lugar, ¿pero para que? ¿Acaso tiene algo más interesante que hacer en su cuarto? ¿O acaso prefiere estar sola con sus pensamientos taladrando su cabeza?
Peridot retoma su lugar y repite la historia nuevamente al sacar el penúltimo cigarrillo; después de todo? lo único que queda hacer es pasar la noche matando el tiempo mientras el mundo logra ir a sus islas de fantasías y sueños.
Esto es irritante, se piensa para ella misma mientras se lleva el cigarro a los labios.
(...)
Una alarma suena del celular, es el inicio de otro día y esa alarma daba la señal.
Perla se sienta en la cama y apaga el despertador sin queja alguna, ya a este punto era casi algo habitual de sus Domingos. Ella se levanta de la cama (siendo cuidadosa de no despertar a Amatista en el proceso), no sin antes estirarse un poco y tallarse los ojos para poder acostumbrarlos a la luz del día.
Perla se levanta para dirigirse al armario y cambiarse a su habitual ropa para correr (una blusa blanca sin mangas que le queda algo grande con un mallon negro que estaba desgastado de las rodillas), se puso los tennis, tomó su celular con sus audífonos y salió del cuarto cerrando la puerta detrás de ella y dejar que Amatista duerma tranquila mientras ella sale a su paseo semanal.
Y en eso, en cuanto se dirige a la cocina para llenar un bote con agua, Perla se exalta por una silueta que le apareció casi que de repente frente a ella.
Perla refunfuña frustrada en cuanto se da cuenta de quien se trata
—Peridot, ¿desde cuando estas despierta?—
Peridot no voltea el rostro, solo se enfoca en un triste vaso de leche que ella misma se sirvió hace no mucho tiempo—...six heures du martin.—miente la francesa sin gracia alguna para luego darle un sorbo.
No es tan divertido estar despierta casi la mayoría de la noche y en cuanto se coincidía el sueño, de pronto vuelves a despertar y así se repite.
Perla no le toma importancia y mete un sobre tipo de carta dentro de su bolso y se dirige a la puerta.
—Bueno Peridot, en cuanto despierte Amatista, dile que fui a correr al parque y tal vez tarde de más porque fui a hacer la despensa también; ¡Oh! Y recuérdale que hoy se paga la renta así que debe de poner su mitad en el sobre de papel que deje en su mesa de noche.
—Ça va, ça va, Decir a Améthyste eso.—responde sosamente, aún sin verla a la cara y más entretenida con menear el vaso que tenía en la mano.
—Bien, supongo que debería de irme ya antes de que el tráfico se vuelva pesado.—Perla toma sus llaves y abre la puerta del lugar para dirigirse a su inicio de día.
—Nos vemos luego.—Se despide alargando la última "o" con un tono alegre y un poco cantador para así, salir del apartamento para iniciar con su Domingo.
Peridot se le queda viendo a la puerta por un buen rato sin realmente esperar que alguien entrara o saliera por ahí, pues al final, quito la vista de la puerta para volver a ver hacia la mesa en la que estaba sentada para especular más acerca de lo ocurrido hace unas horas.
Seguía concentrada en ese sueño que le revolvió la cabeza como loca la noche anterior, parecía algo surreal esa espontánea obsesión que vino a moverle el piso entero, ¿que tan importante habrá sido esa visión para que Peridot le dé tantas vueltas al asunto? ¿Que cosa comando a su cabeza a crear ese final alternativo que había desbloqueado sin querer alguno? Pero más importante...
¿Que significa que ella esté ahí?
Nada más la conoce de la superficie, no puede ser nada más que eso, los amores de verano y esas cosas de comedias románticas no son reales y no pueden ser posibles.
Pero algo dentro de ella, le dice algo completamente distinto. La chica de cabellos azules le da un sentimiento de...¿Familiaridad? ¿Deja vu?
No lo sabe con certeza, pero algo que si sabe es que esa chica le trae un sentimiento de comodidad, de seguridad.
Ella se siente con ella como si fuera un libro abierto, ese que deja que el lector pueda recorrer y disfrutar cada uno de sus palabreríos tatuados en el papel con la tinta.
Es como si la conociera completamente pero al mismo tiempo es una total desconocida.
Este viaje si que será algo completamente nuevo para Peridot.
