Code Geass: In Umpra Imperii
Capitulo 2.
Hard to fight what I can't see / Es díficil luchar contra lo que no puedo ver
Not trying to build no dynasty / No intento construir una dinastía
I can't see beyond this wall / No puedo ver más allá de este muro
But we lost this game / Pero hemos perdido este juego
So many times before / Tantas veces antes
At the door – The Strokes
Las calles están desiertas, de fondo sólo el sonido del mar, camino por una calle larga, con edificios por ambos lados, es el centro de alguna ciudad, una ciudad que no conozco, camino sin detenerme, aquí no hay nadie.
Siento la brisa invernal, el cielo está nublado, algo va a ocurrir. Un sonido monótono suena de fondo, busco aquel sonido. El camino se abre hacia una gran plaza, miró alrededor y hay miles de personas, todos arrodillados, murmuran algo, subo la mirada, hay una enorme pantalla, alguien se ve en ella, alguien a quien le están rindiendo culto, no logro ver su rostro, deseo ver quien es… si avanzo un poco más lo veré … lo puedo ver, se parece a…
- … Señor Britannia…, ¿Señor Britannia me escucha?
Levanto la cabeza, ¿Dónde estoy?, miro hacia los lados, veo a mis compañeros de escuela. Ahora recuerdo, estoy en la escuela.
El profesor me mira ofuscado, parece ser clase de algebra, por las letras y números en la pizarra. Me enderezo con cuidado, tengo los brazos acalambrados, de reojo veo a Suzaku haciéndome muecas, entonces ¿Porqué el profesor luce tan molesto?, quizás debería responder.
-Mmh, dígame Señor Hopkins
Su rostro se contrae, suelta un bufido y se arregla las gruesas gafas sin dejar de mirarme acusatoriamente, tengo buenas notas en esta clase, de hecho tengo las mejores notas de la clase, no se debería de molestar porque duerma un poco.
-Señor Britannia, si no le interesa mi clase, ¿Por qué la toma?, hay muchas clases mejores para personas que ya lo saben todo como usted.
-Señor Hopkins, su clase es entretenida, sólo que anoche no dormí demasiado bien- Como siempre-.
-Hpmh, entonces vaya a dormir a la enfermería.- Lo dice como una orden y no una sugerencia, miro el reloj sobre la pizarra, aún queda más de media hora de clase, será mejor que le haga caso.
Me paro y trato de lucir más despierto, tarea que se me hace imposible, de verdad estoy cansado. Después del día de ayer, el último lugar dónde desearía estar es en la escuela, enterrarme vivo en un agujero oscuro y solitario suena a un plan maravilloso en este momento.
Camino por el pasillo de pupitres ante la mirada atenta de mis compañeros, por las ventanas se puede ver la nieve caer, desde ayer que está nevando. Todo luce más deprimente de lo normal.
Para mis compañeros debo ser el espectáculo del día, pareciera que esperan con ansias ver cómo es que llegaré a clases, cuantos golpes recibí o cuántos de estos se ven. Como hoy, que mi rostro se adorna con un hermoso hematoma que nace del lado izquierdo de mi mandíbula hasta desaparecer en mi mejilla. Quizás cuántos de ellos fantasean con saber quién me golpea y porqué lo hace, o si yo me lo he buscado.
Llego hasta la pizarra y aún siento sus atentas miradas clavándose en mi espalda, mientras el Señor Hopkins se acomoda en su escritorio para seguir con la clase. Me detengo frente a mi reflejo en el vidrio de la puerta, realmente luzco horrible, incluso peor que otros días, nadie podría culparles de mirarme como lo hacen, como si fuese a caer al piso de un momento a otro como la basura que aparento ser.
Cierro la puerta detrás de mí y camino por el pasillo desierto, tan desierto como en el extraño sueño que tuve. No quiero ir a la enfermería, la enfermera, esa buena e ilusa mujer quien llamará a casa pensando que allí encontrará a alguien a quien le importe que su hijo se vea pálido y maltratado y que por consiguiente me llevará ante un buen médico, sin saber que solo logrará que quien sea que me venga a recoger, después de sonreír y lucir preocupado, me obligue a caminar al frio de vuelta a casa, para golpearme nuevamente.
Aunque en este momento la idea de recostarme en la cómoda camilla de la enfermería suena tentador.
Al final cambio de idea y me dirijo al patio, ver la nieve caer siempre es relajante y quizás si tengo suerte me duerma y me muera en medio del frio, lo siento por Suzaku, seguro llorará… La idea se me hace divertida, pero cuando pienso en esto, siempre recuerdo a Nunnally y entonces ya no suena tan bien.
Me siento en los peldaños de la escalera de piedra de la salida que da hacía el campo de entrenamiento que se encuentra en un pequeño bajo, desde ahí puedo ver como el campo se cubre por la nieve. Siempre suelo sentarme en este lugar a ver entrenar a Suzaku quien forma parte del equipo de futbol. Jamás me siento en las gradas, porqué los demás integrantes del equipo lo usan como material de burla hacia Suzaku, aunque sé que a él no le importa, además ellos no han visto a mi hermana, si así fuera ya nadie diría nada.
El frio me envuelve, pero se siente tan pacífico que no me importa, me podría quedar aquí todo el día si pudiese, cierro los ojos y me dejo llevar.
Debo de haber estado afuera un buen tiempo, me duelen los dedos y la punta de la nariz, además de haber empapado mi ropa por la ventisca, al parecer ésta nevazón se va a convertir en tormenta. Recorro el campo por última vez, el timbre debe estar por sonar y no quiero preocupar a Suzaku, quién de seguro va a correr a la enfermería. Ahora que lo pienso, son estas actitudes las que hacen que nos tachen de maricas, parecemos una pareja de recién casados.
Aunque sería maravilloso si a Suzaku le gustaran los hombres, sería genial si a mí me gustara algún ser viviente, así quizás pudiéramos ser felices. Pero nuestra amistad sólo es algo muy mal entendido.
Me dispongo a pararme y enfrentarme a la realidad cuando lo veo, allí en medio del campo con la nieve hasta los tobillos, un chico delgado de baja estatura me está observando, lleva una capucha gris. No logro ver bien su rostro, no hay nadie más afuera además de nosotros.
Me levanto nervioso. Me sacudo la ropa de la escarcha para entrar, cuando lo vuelvo a mirar, ha comenzado a caminar en línea recta hacía dónde estoy.
El aire frío inunda mis pulmones, me doy cuenta que he comenzado a respirar más hondo, más rápido, con una especie de temor que desconozco, el chico aún avanza entre la nieve, puedo distinguir sus rasgos a lo lejos, tiene el cabello claro y levemente rizado, es pálido como la nieve y me mira fijamente.
No me gusta.
Subo el par de peldaños de piedra que están mojados por la ventisca a pesar de estar bajo techo, está todo muy resbaladizo, tengo que tener cuidado de no caer. Me froto las manos y avanzo hasta la puerta, trato de empujarla pero… ¿Está cerrada?. Miro por el vidrio hacia el pasillo, no hay nadie que pueda abrirla, quizás se trabó por el frío.
Trato nuevamente empujando con el hombro y no se mueve, la ventisca se vuelve más fuerte y siento los trozos de escarcha como pequeños vidrios contra mi piel expuesta.
Quizás gritar sea una buena opción.
Abro la boca y trato de reunir aire, pero el frio me seca la garganta, trago dolorosamente, sin rendirme, cuando siento una mano que cubre mi boca, mientras un brazo rodea mi costado inmovilizándome. El corazón se me detiene, siento un cuerpo que se recarga contra el mío y un susurro, no entiendo que dice, solo veo el pasillo a través de la puerta.
Estamos así por un momento que parece una eternidad, por alguna razón no me puedo defender.
-Shh, no vayas a gritar.
Es una voz suave, volteo levemente la cabeza y es el mismo chico de hace un momento, pienso que debe ser realmente rápido para haber llegado hasta donde estoy en tan corto tiempo.
Puedo ver claramente su rostro, sus ojos suaves y facciones finas, soy más alto que el, pero extrañamente su agarre es mucho más fuerte que mis intentos por zafarme. Lo miro por un momento olvidando el frio y la ropa empapada, él me mira sin expresión alguna, esperando una respuesta.
Mi mente comienza a pensar cosas descabelladas, mientras más trato de zafarme de su agarre, éste se vuelve más y más firme. Me cuesta respirar solo por la nariz y el chico lo nota, comienzo a marearme. Vuelve a hablar.
-Si no gritas te suelto, ¿No vas a gritar?.
Lo miro más detenidamente, por alguna razón no respondo como el desea, aunque me falte el aire.
Asiento lentamente y quita la mano de mi boca, pero no me suelta. Se ve joven, quizás un año mayor que Nunnally. Me sigue mirando como antes.
-Debes tener cuidado, alguien podría hacerte algo, aquí afuera, solo.
Su voz suena sin intención alguna, es como el viento, se pierde sin razón. Es como si me estuviese cuidando, como si me hubiese estado buscando cuando lo vi en medio del campo, entre la nieve.
No lo entiendo.
El agarre de mi costado se afloja, al parecer decide dejarme ir, comienzo a retroceder de espaldas al campo y la nieve.
Cuando lo siento.
Todo comienza a suceder en cámara lenta, retrocedo para alejarme del chico sin dejar de mirarle, cuando veo cruzar algo parecido al temor en su mirada, siento que la gravedad me arrastra hacía atrás, hacia las escaleras, lo veo estirar sus brazos avanzando
hacia mí, por un momento veo el cielo nublado. ¿En qué momento el mundo se dio vuelta? ¿Voy a caer?. Cierro los ojos esperando el golpe.
Espero un momento y no ocurre nada, siento una mano fría que me sostiene desde la camiseta, tomo aire sin saber que había dejado de respirar, abro los ojos y lo veo, sosteniéndome mientras se tomaba de uno de los pilares del costado, me mira furioso,. ¿Furioso por casi hacerme daño?, de un tirón me atrae hacía él. Las rodillas se me doblan y caigo hacia delante, seguro. Lo miro desde abajo, a cada momento se ve más furioso.
Me suelta y levanta una mano, ese gesto lo conozco demasiado bien, pero ahora no cierro los ojos, simplemente espero. Baja la mano, pero se detiene antes de llegar a tocarme, simplemente me roza el cabello detrás de la oreja y pasa los dedos por sobre el hematoma de mi rostro.
-Si te hubiese soltado, seguramente te hubieras roto el cuello.- Ahora su voz está cargada de algo pesado.
-Pero no me soltaste.- Me trato de poner de pie, me tiemblan las piernas, no sé si es el frio o el miedo.
-Ya te lo dije, debes tener cuidado.- No deja de mirarme.
-¿Cuidado de quién?.
-Eres valioso, y desde ahora en adelante lo serás aún más.
El viento se torna más fuerte, entrecierro los ojos, cuando siento el timbre y el sonido de las puertas abriéndose, de fondo se escuchan las voces y el sonido inconfundible de la puerta antes trabada al abrirse, dejando pasar a través de ella a unos cuantos estudiantes que deciden valientemente salir al campo.
Pasan a nuestro lado sin prestarnos atención. Yo me apoyo en el pasamanos, temiendo caer nuevamente, el chico me da una última mirada antes de darse la vuelta y perderse entre la multitud que llena el pasillo.
Me quedo allí un momento, mientras sus palabras dan vueltas en mi cabeza, no entendía nada. Suspiro largamente y tomando un poco más de confianza comienzo a caminar de vuelta al pasillo, en busca de quizás la única persona con la que me siento seguro. Suzaku.
-Entonces, ¿Dónde estuviste?
Suzaku me ha estado interrogando desde que me encontró en el baño secando mi abrigo y cabello. Según él había ido corriendo a la enfermería y al no encontrarme pensó que me pudo haber pasado algo. Lo peor de esto es que casi siempre tiene razón.
-Estaba en la escalera que da hacia el campo mirando la nieve, ya te lo había dicho.
-Pero estás empapado.- Entrecierra los ojos mientras me pasa su bufanda alrededor del cuello.
-Fue cuando comenzó la tormenta, además la puerta se trabo y tuve que esperar a que la abrieran desde adentro.
- ¿Cuánto estuviste afuera?.- Ahora se mira ofendido y molesto. Si, de verdad parece mi marido/esposa.
-Suzaku, estabas en clase y no fue mucho, a lo sumo un par de minutos… Oye, ¿conoces a un chico pálido y delgado de primer año?
Vamos caminando bajo su paraguas, por la calle rumbo hacía el Black Miracle.
Se queda pensando un momento mirando hacia el frente.
-No, no me suena nadie así, en todo caso no es una gran descripción, ¿Por qué?
-Mmhh, bueno no importa, no es nadie importante, es que lo vi en el campo cuando estaba afuera.
-¿En medio de la nieve?... Vaya, si quieres le pregunto a los del equipo.
-No, sólo tenía curiosidad- Una muy grande.
Cuando llegamos al Black Miracle, ya eran pasadas las 16:00 horas, aunque el día estaba tan oscuro que perfectamente podrían ser de noche y nadie lo notaría.
Suzaku abrió la puerta y el aroma a licor nos envolvió, adentro estaba cálido, no había ningún cliente, sólo Bob detrás la barra sonriendo cuando nos vio entrar.
-Hola niños, ¿Quieren leche?
Bob siempre nos ofrece leche, según él nos dará huesos fuertes. En el caso de Suzaku, si eso fuera cierto terminaría con súper poderes, en mi caso sería maravilloso si me ayudara a que no se me quebrase nada.
-Bob, vengo a trabajar ¿Recuerdas?
-Cierto, cierto Lulu, pero bebe leche, es parte de tu trabajo.
Suspiro y mientras me quito el abrigo, me siento al lado de Suzaku, quién ya está esperando la taza de leche.
-¿Lulu esta emocionado de ayudarme?
Bob siempre sonríe conmigo y con Suzaku.
-Bob, tienes que ser un buen jefe para Lulu.
-Suzaku debe estar tranquilo, además Suzaku acompañara a Lulu mientras esté trabajando, quiera Bob o no.
-Bob, no tomes en cuenta a Suzaku, está celoso.
Con Bob nos reímos de buena gana, mientras Suzaku murmura algo antes de dedicarse a beber de su taza de leche.
-Bob, dime en qué te voy a ayudar- Miro a Bob mientras bebo de mi leche esperando una respuesta. La leche que sirve Bob siempre es deliciosa.
-Bueno, Suzaku me dijo que Lulu era bueno con todo menos con cosas que se trataran de fuerza física – Miro a Suzaku de manera acusatoria mientras él se sonríe en venganza por molestarle hace un momento- Entonces pensé que Lulu podía ayudarme con la administración, y podría aprender a servir aquí en el bar.
-Me parece grandioso Bob, y el trabajo pesado se lo dejamos a Suzaku, ya que a él le va mal en todo menos en eso.
-Lelouch… -.
Cuando terminé de beber mi leche, seguí a Bob hasta la parte de atrás a la pequeña oficina de administración en dónde tenía las cosas importantes del Black Miracle. Se veía muy ordenada para ser la oficina de un bar.
Bob me explicaba lo básico del bar y que en el fondo, por el nuevo plan turístico implementado por la alcaldía en esta parte de la ciudad necesitaba un ayudante porqué la ley se lo pedía y el sinceramente no consideraba a nadie mejor que a mí para eso, ya que así como a Suzaku me conocía desde pequeño.
Me sentía raro de haber pasado tanto tiempo en este lugar e ignorar tantas cosas del mismo.
Me acerco a una de las estanterías y algo llama mi atención, era el periódico de la semana pasada. En mi casa jamás hay periódicos ni nada, el uso de la tele y del internet también son restringidos, es como un maldito régimen. Es uno de los privilegios que se te otorgan si obedeces a papá.
Últimamente el ambiente político del país ha sido problemático, después de casi entrar en la tercera gran guerra la gente se siente desprotegida con respecto a lo que el gobierno les ofrece en seguridad y han estado formando sus propios centros de operaciones para protegerse de lo que ellos consideran amenazas, lo cual puede variar mucho de persona a persona o de comunidad a comunidad. Las personas han considerado que quienes vienen del extranjero deben volver a su país o pagar impuestos más altos por vivir aquí y hay casos más extremos que piensan que son inferiores y para acceder a los mismos beneficios de quienes se suponen son 'superiores' deben rendirles pleitesía. En palabras sencillas éste país se estaba hundiendo en su propia mugre sin que nadie pueda hacer algo. Por esa razón la implementación del plan turístico era tan importante para el gobierno regional, necesitaban la integración de las minorías, además de demostrarle a los turistas que eran solo rumores la segregación y ataques de odio.
Las calles se han tornado cada vez más violentas, por eso seguramente los amigos del padre de Suzaku me miraron tan mal el día anterior. Ya que mi familia es conocida por creerse lo que no es y apoyar la segregación, cosa que no entiendo realmente. Mi nombre está en francés y hasta donde sé los padres de mi madre son inmigrantes franceses y nuestro propio apellido parece sacado de un cuento Inglés. Y por sobretodo, puedo asegurar que ni de broma somos mejores que otras personas.
Pero el titular del periódico me dejaba muy intranquilo, sobretodo porqué era algo de lo que no tenía ni idea y quizás pudiera cambiar la relación que tenía con todo lo que me rodeaba, con las personas que me importaban.
"El partido purista de Boston emplaza al alcalde a llamar a una votación para aprobar la nueva ley de Origen y Derechos Ciudadanos"-
Boston Daily.
La Ley de Origen y Derechos Ciudadanos, es una tontería sacada de la inquisición, que pretende quitarle sus trabajos, propiedad y derechos a todo aquel que no demostrase que sus antepasados pertenecían a esta tierra. Es decir familias como la de Suzaku perderían todo y serían obligados a marcharse seguramente a algún estado que estuviera en contra de estas políticas racistas, cosa que era realmente muy difícil, actualmente casi ningún estado estaba en contra de estas políticas, incluso los de rama liberal.
Comencé a temblar, por un momento me detuve a pensar que pasaría si la ley se aprueba, si Suzaku se tenía que marchar, si no lo podía ver ya nunca más, si el Black Miracle se convertía en cualquier cosa, menos el bar al lado del puerto dirigido por Bob, qué pasaría con los sueños de Bob, qué pasaría conmigo.
-Lulu no debería preocuparse por estas cosas, esto ser problemas de adultos, no de niños.
Bob me sacaba de mi estupefacción, luce muy triste, tenía la misma expresión que el día anterior, esto hacía calzar todo lo que había ocurrido, qué el padre de Suzaku estuviese aquí en horario laboral y que sus amigos se metieran conmigo como lo hacían, estaban en todo su derecho, yo representaba aquello que los quería oprimir… O quizás algo más. El estómago se me encogió, quizás esto tenía que ver con mi padre, con la visita de Bismark, con eso de que las cosas van a cambiar. Un sudor helado me recorrió el cuello, debo de lucir muy asustado, porque Bob me quita el periódico de las manos y me abraza, no dice nada, pero no lo necesita, esto es mi culpa, no directamente, pero lo es.
-Bob, me voy a ir, siento haberte causado tantas molestias… qué yo esté aquí es un problema para ti… Yo lo siento tanto.- Siento que se me van a saltar las lágrimas, si no veo a Bob de nuevo me va a dañar indudablemente, pero si algo le pasa por mi culpa, eso no lo podría soportar.
-No, no, Lulu no debe irse, como dije, no ser culpa de los niños, ser problemas de adultos, Lulu es un buen niño. Lulu y Suzaku son como los hijos de Bob.
-Pero Bob…
-Nada de peros, Lulu tiene que trabajar y olvidarse de estas cosas, Lulu debe convertirse en un buen adulto, uno que sepa que estas cosas son malas, por eso Lulu debe trabajar duro y Bob va a ayudarle en lo que necesite.
Respire hondo, ahora más que nunca deseo poder hacer algo, no quiero perder a quienes aprecio, no quiero quedarme solo con mi familia, me aterra sólo pensarlo.
La tarde había pasado rápido, Bob y Suzaku habían estado hablando cosas de las que no entendía, a veces pasaba que ellos hablaban de su cultura y de cosas del honor, cosas que Suzaku siempre aparenta que no le interesan, pero que en el fondo sí que le importaban y mucho. En la televisión sobre la barra se había estado transmitiendo un partido de futbol americano, Bob decía que Suzaku era un traidor por practicar futbol y no béisbol y Suzaku le respondía que daba lo mismo ambos deportes eran tan estadounidenses que todo era una traición.
Yo me dedicaba a limpiar los vasos y memorizarme las combinaciones de los tragos más pedidos del Black Miracle, que por cierto no eran muchos. Iban a ser cerca de las nueve, hora que había acordado con Bob en que iba a terminar mi turno, cuando de pronto la puerta se abrió. Durante la tarde habían aparecido unos cuantos turistas que se quejaban del clima, pero que aun así tenían ánimo para beber algo, por mí, bien, tenía algo en que pensar mientras pasaba la tarde. Pero ahora a diferencia de la tarde habían entrado dos hombres que para mi pesar no eran turistas. Era el tal He Yi con otro de los tipos de ayer, Suzaku los miró mal y se paró de su asiento, acercándose más hacia donde estaba yo, mientras Bob los miraba detenidamente.
-¿Hey Bob, esta es forma de recibir a tus clientes?- He Yi, demostraba que tenía el mismo pésimo humor que el día anterior.
-Si van a pagar por lo que beban serán atendidos como clientes, si no, por favor hablen solo conmigo o vengan en otro momento- Bob se veía serio.
-De nuevo estás con el niño éste y con Kururugi kun, ¿acaso estos niños no tienen padres que se preocupen por ellos?... Pero bueno, padre del amigo de Kururugi kun tiene mejores cosas que hacer que cuidar de sus críos, como joderle la vida a los demás.
-He Yi, si vas a insultar a los niños te pido que te marches.- Bob se había puesto de pie y les plantaba cara a los dos recién llegados, yo por mi parte ante la sola mención de mi padre sentía que me ponía a temblar, odiaba tenerle miedo a ese hombre y ahora temía a lo que se supone que estaba haciendo.
-Tranquilízate Bob, no hemos venido a buscar pelea, He Yi está molesto, tú sabes por toda ésta mierda y bueno, ver aquí a este mocoso nos cabrea aún más, es el enemigo ¿Entiendes?. – El acompañante sin nombre de He Yi, decía esto mientras no me quitaba la mirada de encima.
-Aún no contestan a que han venido, He Yi, Dong-Yul- La voz de Bob sonaba pesada y molesta, jamás lo había escuchado hablar así, lo mire y entre sus manos algo brillaba, algo largo y puntiagudo, parecido a un palillo de tejer, no sé de dónde lo sacó, pero si lo que pretendía era amedrentar a los recién llegados, lo había logrado. Ya que ambos He Yi y Dong-Yul, ya no lucían tan arrogantes como hace un momento.
Después de un momento, ambos se despojaron de sus pesados abrigos y se sentaron en una mesa contigua a la barra. Suzaku se había sentado de nuevo en su asiento sin dejar de mirarles, parecía que les fuera a saltar encima en cualquier momento.
-Hey niño, porque no nos traes algo de whisky, para eso estás ¿No?.- Era Dong-Yul quién se dirigía a mí, ya que He Yi, paso a ignorarme desde que Bob saco el palillo.
Saqué dos vasos y los serví hasta la mitad y se los lleve en una bandeja, ahora viéndoles de cerca, ambos usaban trajes caros, como de empresarios, no como el día anterior que parecían pandilleros. La tela de los sacos estaba arrugada por culpa de los pesados abrigos que ahora colgaban de una silla contigua. Dejé los vasos sobre la mesa inclinándome levemente.
-Eres un buen chico, ¿no es verdad?- He Yi, quién había estado callado todo el rato me hablaba. Su voz ya no tenía ese tono hiriente y solo parecía cansado. No supe como contestar a eso.
-Los chicos como tu solo saben salir lastimados- He Yi tomo mi brazo cuando me alejaba por
su lado de la mesa, Suzaku se puso en alerta y Bob paro de jugar con el palillo. He Yi me atrajo hacia él, pero sin hacerme daño, solo pude ceder no parecía tener alguna intención oculta sólo quería verme de cerca.
-Ese hombre te golpea y de seguro no te da ni de comer y esa mujer lo permite. Si yo tuviese un hijo jamás lo trataría como ellos te tratan, me das mucha pena niño.- Luego de darme un vistazo y mirar el hematoma de mi rostro me soltó y lanzó un billete de 100 dólares sobre la mesa.- Quédatelos y cómprate algo de comer- Luego de eso He Yi, tomó el vaso de whisky de un trago. Sentí gruñir a Suzaku mientras devolvía su atención a la televisión. Los hombres ya no eran una amenaza.
Pasé por el lado de Bob quien se inclinó hacia mí y me indico que me guardara el dinero. Mi orgullo estaba muy por debajo del subsuelo, pero necesitaba el dinero, si seguía usando ese abrigo gastado me iba a morir de pulmonía antes de terminar el invierno. Sólo baje la mirada y asentí, era la segunda vez en el día que un extraño hablaba de mi bienestar, cosa que me hacía sentir aún más miserable.
Después de eso Bob se puso a conversar con ambos hombres, en lo que parecía ser Chino, porqué al menos sé identificar el japonés gracias a Suzaku y he escuchado a Bob hablando en tailandés, hablaban de algo muy serio, los tres gesticulaban y se revolvían en sus asientos, Suzaku de vez en cuando les ponía atención.
Pasada las nueve estaba listo para marcharme junto a Suzaku, quién nuevamente envolvía su bufanda alrededor de mi cuello. Hice un gesto a Bob a modo de despedida, quién al vernos sonrió y nos dijo adiós con la mano, sin levantarse de su asiento, mientras He Yi y Dong-Yul nos seguían con la mirada hacía la puerta mientras nos íbamos. Suzaku por su parte se veía realmente molesto.
-Suzaku, ya para, te vas a volver viejo si te sigues arrugando de esa forma- Íbamos por la calle principal muy juntos bajo el paraguas de Suzaku camino a la parada del autobús, había comenzado a nevar nuevamente.
-Lelouch, esos tipos solo buscan molestar, ellos pueden resolver sus problemas en otros lugares no en el Black Miracle, ese es nuestro centro de operaciones, no el suyo.- Agarraba con más fuerza el paraguas.
-¿Centro de operaciones?, suenas como si planeásemos algo- Me apego más a Suzaku, de verdad tengo mucho frio.
-Claro que planeamos algo.
-¿Qué cosa?, si voy a ser la mente maestra de algún plan, me gustaría saber de cual.
-¡Oye! ¿Por qué tu serías la mente maestra de nuestro plan?-
-Por qué tu eres la fuerza del mismo- Sonrío hacia Suzaku quién me mira y se larga a reír.
-Bueno, pensaba decírtelo pronto, pero ahora bajo la nieve mientras nos congelamos me parece un buen momento, pretendo que conquistes el mundo- Nos paramos en una esquina esperando el semáforo, lo miro y ahora soy yo quien ríe.
-Y por qué yo debo conquistar el mundo, tú tienes más arrastre con las chicas, ese es un requisito importante para los conquistadores de mundos, el sex appeal- Nos da verde y comenzamos a cruzar, me agarro del brazo de Suzaku para no resbalar en el cemento mojado.
-Pero tú también atraes a las chicas, sobre todo cuando las miras con desprecio y créeme que hay chicos que también quisieran postrarse a tus pies. Tienes una legión de gente que quiere hacerte favores-
-Suzaku para de soñar y ¿Cómo qué chicos?, - Levanto una ceja y lo miro. Ya vamos llegando a la parada del bus.
-Pues sí, del equipo de futbol hay varios que quisieran golpear a quién sea que te golpea y varias animadoras que quisieran curar tus golpes, tienes de dónde escoger eres un suertudo-
Nos apeamos bajo el espacio que nos proporciona el techo de la parada del bus.
-Suzaku, conquistar el mundo es algo muy serio y por sobretodo estúpido, no estamos en el siglo V, nadie necesita ser conquistado-
-Eso es mentira, la gente necesita que alguien los obligue a obedecer, si los obligas a ceder tendrán que entender y ponerse en los zapatos del otro y así evitarías enfrentamientos innecesarios-
Suzaku mira el cielo, yo miro la nieve caer mientras pienso en eso de evitar los conflictos.
-Suzaku, yo creo que hacer eso que quieres sólo hará que hayan más conflictos y eso está bien, las cosas no se arreglan de forma pacífica… La gente no se va a detener, pero quizás si les falte un escarmiento para entender-
-Lelouch, suenas como un tirano-
-Uno que tu escogiste-
-Tienes toda la razón-
Son cerca de las diez de noche cuando llego a casa, como siempre Suzaku fue el primero en marchar, mientras tuve que esperar a que pasara el único bus que llega a esta parte de la ciudad. Suzaku insistió en dejarme su paraguas, debo averiguar cómo entrar a casa sin que lo vean. No me preocupa demasiado si Schneizel o mamá creen que vengo de trabajar, siempre acostumbro llegar tarde a casa sin que a nadie le importe demasiado, además después de lo de hoy y lo que leí en el periódico no tengo animo de enfrentarme a mi familia y sus ideas equivocadas. Desearía ser adoptado, pero lamentablemente me parezco demasiado a mi padre como para intentarlo.
Llego al pórtico de la entrada y antes de subir la escalera de piedra algo llama mi atención, miro a un costado y veo las luces del sótano encendidas. El sótano de casa solo sirve para guardar polvo o encerrarme allí cuando me quieren castigar. Es frio y tenebroso, aborrezco ese lugar.
Me acerco lentamente hacia la pequeña y luminosa ventana, puedo escuchar a mucha gente hablando, es algo sumamente extraño, papá no suele traer demasiada gente a casa. No logro distinguir a nadie, hay demasiada nieve y la ventana está empañada. Me quedo parado con el paraguas cerrado, empapándome, mientras mis pensamientos se sitúan en una sola conjetura, una que hiela mi sangre más que la misma nieve. De seguro esto tiene que ver con la Ley de Origen y Derechos Ciudadanos, si es mi padre quién está detrás de todo este revuelo, si de verdad es él, muchas cosas tendrían sentido, lo que ocurrió ayer en el Black Miracle, su advertencia.
Trato de escuchar lo que dicen, me acerco más a la ventana, aunque ya dejé de sentir mis manos y mi ropa pesa por culpa de la nieve además me estoy congelando, pero necesito saber. Si es lo que pienso, necesito hacer un plan, hacer algo, no puedo permitir que me separen de Suzaku, no quiero que echen a Bob, no quiero que les hagan daño.
Me apoyo en el costado de la escalera y me acerco lentamente, el aire está aún más frio y me encojo sobre mí mismo, solo necesito un momento y podré entrar, entrar sin que ellos sepan que yo sé lo que hacen, entrar y ser un fantasma. Apoyo las manos sobre la nieve y siento la quemazón que provoca el frio sobre la piel descubierta, solo un poco más.
Logro escuchar a mi padre hablando, no entiendo que dice, pero si entiendo que es algo importante, parece una votación, escucho voces que dicen algo. Alargo más mi cuerpo para poder escuchar cuando mis manos se resbalan empujando la nieve hacia la ventana, haciendo que las voces se callen. Me levanto lo más rápido que puedo mientras trato de esconderme. Retrocedo hasta la acera cuando siento un par de manos que me sostiene los hombros, esta sensación ya la tuve antes, me doy vuelta para ver quién es.
Frente a mi tengo al mismo chico de la escuela, me mira con sus ojos fríos como la nieve que nos está cubriendo, acerca su mano hasta mi cuello mientras trato de alejarme, parece un deja vu, solo que no hay escalera por la cual caer, solo el suelo congelado.
Me toma por el cuello con su mano izquierda, mientras la derecha toma mi muñeca contraria y me hace quedar a su altura, presiona mi cuello, mi tráquea, de repente me falta el aire y todo se vuelve nuboso.
-Te dije que tuvieras cuidado, alguien te puede hacer daño-
El gris de su chaqueta, un aroma muy suave y la tela empapada es lo último que siento antes de que todo se oscurezca.
Fin capitulo 2.
Notas: No quiero hacer notas, tampoco quería actualizar esto. Se me hace tan malo y tan cliché, pero como a nadie le importa está bien. Quiero aclarar (otra vez) que son antepasados de los personajes que conocemos (porque obvio que cuando lo dije, lo hice mal), por eso todo esto es tan triste y lastimero, con edición incluida.
Hay varios capítulos de esto hechos, a mi se me hacen un mar de entretenidos pero tengo la inteligencia suficiente para saber que no son buenos.
Pido disculpas por las faltas y todo eso.
